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Torreón Letargo

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1 Torreón Letargo el 31/10/15, 02:22 pm

Rocavarancolia Rol

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

Este torreón de cuatro plantas está completamente cubierto de enredaderas, por lo que en un inicio es un poco complicado encontrar la puerta, algo más pequeña que en los otros torreones. El puente levadizo suele estar bajado, y da a una franja de tierra que rodea la parte delantera del torreón. Los capullos de las flores, que solo se abren con la Luna Roja, despiden al anochecer una fragancia que atonta y adormece a quien la huele. En el patio tiene suelo de tierra y también está repleto de plantas, en su mayoría secas o raquíticas. En el centro hay una estatua de una ninfa atravesada por cientos de estacas.

Ver mensajes anteriores (click aquí):


Hechizos que conocemos:

-Hechizo térmico.
-Pulso púrpura.
-Curación superficial.
-Lumínico.


37 Re: Torreón Letargo el 17/12/15, 06:10 pm

Lathspell


- Perdón, mi nombre es Zobriel, pero muchos me dicen solo Zob. Encantado de estar aquí con vosotros. - le contesto sonriendo a Neil. Y así la limpieza de los trastes fue avanzando rápidamente y pronto llegaron al punto que Zob había temido.

La comida era bastante diversa, aparte de las manzanas había varias cosas muy reconocibles para Zob, entre ellas la carne (aunque no pensaba indagar de donde provenía), leche (¿de vacas rocavarancolesas?) y vegetales varios, así que la experimentación de productos no sería muy extensa, o eso esperaba el.

- Veo algunas cosas similares a las que teníamos en Nubla, aunque no imagino de donde vienen exactamente. - comento mientras tanteaba por la mesa dejando que Neil seleccionara las cosas  que más le atraían. - Eso parece miel - dijo señalando un un pequeño recipiente - asi que tenemos un toque dulce en esta ciudad.

A pesar de la seguridad que los invadía en esos momentos seguía consiente de donde estaban, y le alegraba que tuvieran el patio a su disposición, después de todo extrañaría mucho el aire libre de su mudo al caer la noche.

- Tal vez podríamos hacer un pequ…¿esos son insectos? - Zobriel sabía que no todo sería…normal…pero se sobresaltó igualmente al encontrar aquello. Decidió dejarle las decisiones culinarias a Neil. Aunque no se imaginaba a nadie espolvoreando bichos sobre un puré de manzana, parecía que su compañero estaba mucho más confiado que el en la cocina.

- Espero que no quieras que probemos eso, ¿verdad Neil? - Le dijo mientras lo miraba. A pesar de que Adru lo había nombrado asistente, ni siquiera las ordenes de la capitana lo harían comerse eso, era claro lo que eran y allí se quedarían, a no ser que alguno de los demás los pidiera.- Por cierto, tu y ..emmm .. Adru ya se conocían desde antes ¿verdad? ¿Me contarías un poco del lugar de donde vienen? - dio un par de pasos lejos de aquellos bichos mientras cambiaba de tema. No era exactamente lo mejor que podía decir, y esperaba que Neil no lo tomara como imprudente, pero aun la comida le recordaba que ahora era parte de esa caótica ciudad.

38 Re: Torreón Letargo el 18/12/15, 09:32 pm

Evanna


Apenas si presto mayor atención a lo que hacían a su alrededor, por mas que la forma de limpiar colchones fuese bastante practica cada cual tenia sus tareas. Se sintió satisfecha al ver que mono del queso de la cicatriz colaboraba también en vez de estar tirado en el sofá como si fuese una babosa.

Terminando con la ropa de cama y ya solo teniendo que esperar que se secaran, dejo también para secar su poncho y delantal, llevandose el cuchillo consigo. Pam entró en el torreón escuchando la conversación sobre los alimentos de la cocina, despertando su interes. La niña se acercó a curiosear un poco las cestas, había mucha comida que no reconocía <<Hay frutas, verduras...¡oh ramitas y grillos! Ugh...también hay requeson>> a pesar de no mostrarlo se sintió aliviada de que hubiese comida apta para ella, que por mucho que se hubiese dicho de cazar alguno de los gusanos de la cicatriz, no era tarea fácil.

A pesar de saber que el niño cocinaría para el grupo, Pam escogió entre las ramitas, frutas y verduras para empezar a hacer su propio almuerzo. La mona del queso estaba acostumbrada a cocinar para ella misma por lo que alguien mas lo hiciera para ella, sin contar cuando estaba en la granja, era inaudito. El hecho de que hacer eso pudiera ser hiriente para el que cocinaba le daba igual, era la costumbre.

No hablo mucho mientras hacia la comida, no es que fuese especialmente habladora de serie de todos modos, y cuando al fin fue la hora de comer, se sentó en la mesa tras ponerla, silenciosa y con sus ojos puestos en la comida. Era consciente que la conversación sobre "¿ y ahora que hacemos?" se abriría entre el numeroso grupo cuando los estómagos de todos estuvieran llenos y calentitos. Tenían armas, comida diaria, refugio, bichejos extraños <<Un juego de supervivencia o de ganar puntos, faltaría la magia y no parece que la suerte este de nuestra parte para conseguirla rápido>> pensó la niña mientras comía. Lo mas temprano seria enterarse de quienes eran o de donde venían aquellos extraños monos del queso y el reptil, a pesar de ya haberse echo un pequeño esquema de quienes podían ser útil y quienes no, Pam no sabia mucho mas del resto. <<¿Como saca una información cuando no es sociable?>> ahí estaba el único problema para ella.

Quedaba solo que alguien mas abriera la conversación e ir tirando del hilo.

39 Re: Torreón Letargo el 20/12/15, 07:56 pm

Red


El comentario de Rox, que le había seguido a través de la trampilla, encendió una chispa de curiosidad en la mente del irrense, pero aunque le tentaba la idea de bombardearla a preguntas se obligó a contenerse. Ya habría tiempo más adelante.
La verdad es que no lo se, nunca he estado en un sitio tan alto —respondió, esbozando una sonrisa un tanto forzada sin soltarse aún de su asidero—. La superficie de Irraria es bastante cruda, por eso vivimos bajo tierra, y aunque los grandes edificios recorren varios niveles no se puede decir que asomarse a una de sus ventanas sea una experiencia extrema —rió con suavidad—. Eso si, alguien con claustrofobia lo pasaría fatal en mi mundo. —comentó, empezando a arañar la piedra de la almena con un dedo en un gesto inconsciente.

El agradecimiento de la coreana le pilló por sorpresa, pues le parecía fuera de lugar, y se apresuró a restarle importancia gesticulando con la mano libre.
No hay porque darlas, de verdad —dijo con una media sonrisa—. Lo del bollo fue una tontería y parecía que necesitabas la parka más que yo, así que no hay nada que agradecer. Lo de la comida, sin embargo, fue trabajo en equipo, así que gracias a ti también. —concluyó, desviando la mirada hacia la ruinosa ciudad. No lo admitiría de buenas a primeras, pero prefería no observar como la humana se sentaba al borde del abismo y balanceaba las piernas de forma tan despreocupada. Le ponía nervioso.

Lo que dijo captó de nuevo su interés, sin embargo, y trató de entender su punto de vista. Podía comprender que estuviera ilusionada a pesar de todo, pues él mismo compartía la misteriosa atracción por aquella extraña ciudad, pero aún no sabían a qué clase de peligros iban a enfrentarse y eso le tenía bastante preocupado.
No es tan raro —respondió tras unos segundos de silencio—, o al menos a mi no me lo parece —aclaró riendo, olvidándose poco a poco de que estaba varios metros por encima del nivel del suelo—. Pienso igual que tu, al menos a grandes rasgos, pero creo que si nos confiamos lo pasaremos mal… —auguró con gesto pensativo, observando la actividad de sus compañeros en el patio—. Deberíamos empezar a limpiar si no queremos que Rena nos linche, ¿no te parece? —añadió unos segundos después, esgrimiendo de nuevo su sonrisa habitual y encaminandose hacia la trampilla—. Creo que vi un par de escobas entre las armas de entrenamiento que había apoyadas en las paredes —informó antes de que su cabeza desapareciera bajo el suelo—. ¡Ten cuidado al bajar! —le advirtió al final alzando la voz, mordiéndose la lengua casi al instante antes de empezar a buscar los utensilios de limpieza.

No tardó en dar con lo que andaba buscando y le tendió una de las escobas a Rox cuando esta se le unió. Entre lo dos decidieron que lo mejor era reunir toda la mugre de la estancia en un montón frente a las escaleras para ir bajandolo de planta en planta, ya que no tenían un recogedor a mano, y una vez trazado el plan se pusieron a barrer con decisión. Habría resultado una tarea un tanto tediosa en otras circunstancias, pero por suerte para el irrense la humana era una buena conversadora y, mientras hablaban de temas intrascendentes, el trabajo se le hizo mucho más ameno de lo esperado.

40 Re: Torreón Letargo el 20/12/15, 08:57 pm

Giniroryu


GM
Siguió con entusiasmo las instrucciones de Rena y cuando se tuvo que turnar con Nime se dedicó a corretear alrededor del colchón cuando no le tocaba, animando a la libense a que los sacudiese con energía. Lamentó cuando llegó la hora de cambiar de tarea, aunque no puso ninguna pega en ayudar con lo que les pidió la irrense, saludándola formalmente antes de echar a correr hacia el interior del torreón en busca de lo que había pedido. Uno de los cubos estaba en la cocina, por lo que lo recogió acercándose a su aurva y a Zobriel casi como si estuviese realizando alguna clase de representación humorística de una infiltración y si alguno de los chicos, o ambos, se giraba en su dirección tan solo les dedicaría una amplia sonrisa antes de echar a correr escaleras abajo, trastabillando con los escalones y no cayéndose de bruces contra el suelo debido a alguna suerte de milagro.

Era cierto que allí abajo estaba bastante oscuro y Adru recordó la promesa que le había hecho Rox.
Aquí no deben de estar los cepillos o Rox los habría visto —razonó antes de volver a subir como una centella, dirigiéndose esta vez hacia la primera planta tras atravesar una vez más la cocina.
Dio con el baño abriendo la primera puerta que vio y localizó su objetivo: otro cubo y un par de cepillos en una esquina de la estancia. Se lanzó hacia los objetos con el brazo en el que no llevaba el cubo alzado y por enésima vez en el día se vio de pronto en el suelo tras rebotar hacia atrás. Su brazo había topado con una cuerda en la que ni siquiera se había fijado. La edeel no le quitó ojo mientras se levantaba del suelo ni mientras caminaba ahora hacia los utensilios de limpieza, inclinando su cuerpo al pasar bajo el cordel, a pesar de que estaba demasiado alto como para que lo alcanzase con la cabeza. A continuación recogió el otro cubo con ambos cepillos y salió como un torrente del baño, no sin antes girarse para sacarle la lengua al cordal.

Esperaría a Rena en el patio, con los cubos ya llenos de agua… O al menos uno de ellos, pues el segundo lo volcó al no fijarse donde lo apoyaba.
Ups, el protocolo de limpieza se ha iniciado antes de lo previsto —dijo en tono cómico mientras se apresuraba a mojar el cepillo y comenzar a limpiar el patio. Sería un milagro si las cerdas de aquel cepillo sobrevivían al zafarrancho de limpieza si nadie le instaba a emplear menos fuerza.

41 Re: Torreón Letargo el 21/12/15, 03:24 am

Tak


GM
Nime soltó una risa traviesa entre dientes y se lanzó a por el primer colchón que al que le dejaron meter una paliza. Se lo tomó como un juego, porque era lo que más necesitaba en aquel momento. También intentó, a su manera, competir con Adru, aunque la diferencia entre sus fuerzas y alturas hacía evidente quién era más eficiente. No quedaba demasiado para sacudir cuando se unió a la tarea, así que su nuevo entretenimiento duró menos de lo que le habría gustado. La niña se había dado cuenta de que algunos colchones estaban más blandos que otros, pero solo tomó nota del dato para intentar agenciarse antes que nadie el más confortable que pudiese encontrar.

Cuando tocó buscar los bártulos para limpiar trató de revisar lugares diferentes que Adru para terminar más deprisa, pero no encontró nada. Su compañera era un torbellino y fue capaz de hacerse con lo que necesitaban demasiado deprisa. La libense se limitó entonces a unirse a ella, aunque con más bien pocas ganas.

Mientras fregaban suelos a Nime empezaron a dolerle las piernas de estar constantemente en la misma posición. Habían caminado y limpiado más que suficiente por un día, y empezaba a hartarse de todo aquello. Poco a poco fue logrando escaquearse de una buena cantidad de trabajo. La mayor parte de sus pensamientos estaba ocupada por los olores prometedores que provenían de la cocina. Su estómago le recordaba constantemente que habían pasado muchas horas agotadoras desde su última comida.

Por suerte para ella no tardaría en estar la mesa puesta y los comensales reuniéndose alrededor. Todavía no tenía claro qué se había cocinado, pero se sentía hasta capaz de comerse los platos por los que solía protestar en su casa. Miró alternativamente a la gente con la que iba a almorzar y, tras haber recordado su casa, sintió un ramalazo de añoranza. Añoranza que debía mantener a raya si quería ser digna de las heroínas de los cuentos.
Yo quiero volver a salir a explorar, no seguir limpiando —dijo con un suspiro cuando por fin tomó asiento.

42 Re: Torreón Letargo el 22/12/15, 12:00 am

Kial

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Hyung miró detenidamente el cuchillo que tanto le atrajo en principio. No podía subir y declararlo como suyo, parecería estúpido. Retrocedió todo lo avanzado por las escaleras de vuelta. Una vez abajo el coreano empezó a recorrer la habitación rebuscando algún sitio en el que esconder aquel cuchillo oxidado. Cuando la gente empezara a coger armas el sacaría el cuchillo. Miró al rededor, << podría clavarlo en alguno de los armarios>>, pero eso no sería esconderlo si no más bien llamar la atención. Al fijar su vista en uno de los cofres de armas se le ocurrió. Soltó su cuchillo en el suelo y empezó a cavar sacando toda arma dentro del baúl, una vez aligeró su contenido, lo agarró por el lado y levantó con dificultad. Sujetando en parte el baúl con la rodilla colocó el cuchillo. Se sentía estúpido haciendo lo que hacía pero aquel cuchillo, aún en tan malas condiciones, él creía que le valía la pena.

Subió de nuevo, ahora sí, para seguir con su oficio. <<¡Oh, mierda!>> Se dio cuenta que todo este tiempo se suponía que debía haber buscado un recogedor. Hizo memoria y se auto-convenció de que no vio ninguno, o al menos eso creía. Además bajar una vez más le daba vergüenza. Hyung se asomó al patio. El de la cicatriz, la hiperactiva, la niña pequeña y la chica del hocico se mantenían entretenidos pegándole a los colchones para quitarles la mugre.

-¿Donde pensáis dejarlos luego?- Preguntó Hyung, pensando en el piso como con el que dejaría de barrer.
Ain, que ahora dirigía un colchón al montón de los ya "limpios". Respondió:

-En el penúltimo piso, imagino- y recordando el porqué Hyung había bajado, continuó-Oye ¿Y has encontrado recogedor?- Realmente ni lo había buscado, pero no iba a responderle eso Hyung. Negó con la cabeza y añadió:

-No la he visto.- en su tono habitual. Se giró y volvió hacia el edificio dirigiéndose a las escaleras. Antes de llegar se asomó por la cocina, para ver a que se dedicaban.

-¿Qué pensáis preparar?- Dijo mirando los ingredientes. Una cantidad considerable le eran desconocidos.



Última edición por Kial el 01/01/16, 03:43 pm, editado 1 vez

43 Re: Torreón Letargo el 23/12/15, 01:25 am

Goliat

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Casi por inercia, Rox movió las piernas de atrás adelante con más insistencia en cuanto escuchó la descripción de Irraria por parte de Milo, sobre todo por el detalle de que vivieran bajo tierra, prestando mucho interés. El irrense no era el único con ganas de acribillar a la otra con preguntas, ya que Rox apenas podía morderse la lengua para no hacerlo.

Uaoh. En mi planeta hay cosas raras, pero creo que nadie vive bajo tierra... —paralizó su movimiento para bajar de un saltito después, con la mente funcionando en otras muchas cosas. Se quitó el polvo con una mano y estiró la parka para que no se arrugase en exceso, pensando en frío en todo lo que había pasado ese día y lo que le había respondido el moreno.
No debía de tomárselo a la ligera, la pila de huesos, los gusanos y las calles ruinosas bastaban para poner a uno en su sitio, pero prefería mostrarse lo menos atacada posible, por mucho que pudiera sentirse así en algún momento.

La sonrisa de Milo y el nombre de Rena la hicieron volver a tierra, apresurándose en seguirle al piso de abajo.

Calla, calla. Si nos pilla nos lleva de vuelta a donde los rataspines para dejarnos hechos un colador. —soltó una risa, bajando tal y como le había mencionado, cuidadosamente.

Al barrer se puso las pilas para adelantar el tiempo perdido. La coreana aprovechó el momento para hacer preguntas menos importantes sobre Irraria,  y de paso, explicar por encima algunas diferencias respecto a la Tierra. El brazo biónico seguía siendo un enorme interrogante, pero prefería preguntar sobre este con ambos irrenses presentes, por si se trataba de algo normal o de casualidad desafortunada.
A pesar de la velocidad con la que barrían entre los dos, ocuparse de todo un torreón no era tarea fácil, y menos arrastrando capas de polvo consigo a los distintos pisos. Detalles como ese le recordaban que objetos como un cepillo de dientes o un recogedor iban a ser las cosas que más iba a echar de menos de su hogar.

Se detuvieron tras terminar de barrer la planta donde se encontraban las habitaciones, pausando para comer, tal como hacían los demás.
Rox bajó junto con el irrense, dejando las escobas al final de las escaleras donde habían dejado los enormes montículos de polvo para seguir después. El olor a comida le hizo sonreír, lanzando un vistazo inquisitivo a la mesa antes de sentarse.
Vaya, nos la han colado. Esto no parecen lenguas de bebé.—buscó a Neil y a Pam en la mesa para hacerles un gesto de "OK" con la mano, sonriendo de forma amplia—. Estáis hechos un manitas, ¿eh? ¡Todo tiene muy buena pinta!
Aprovechó la reunión para repasar nombres y quedarse con el aspecto de sus compañeros. No todos se le habían quedado, pero le daba vergüenza preguntar de nuevo por como se llamaban. Su atención se centró en la menor de pelo negro, una de las que había dejado su nombre bien grabado.

¡Hey, calma Nime, que acabamos de llegar! Ya tendremos tiempo de explorar... Tiempo de sobra, de hecho. Además, no se puede con el estómago vacío. Tenemos muchas cosas que hacer antes de pensar en salir otra vez, y a saber que bichos nos esperan a la siguiente.


_________________________________________

Spoiler:




x:



44 Re: Torreón Letargo el 23/12/15, 10:13 pm

NH

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Subir los colchones no resultó tan fácil como bajarlos. Las escaleras eran estrechas y empinadas, y tuvieron que hacer malabares para que girasen. Al principio intentó ir llevando dos cada vez, uno en cada brazo, pero al final se resigno a subirlos de uno en uno. Los colocaron en los somieres, teniendo que quitarles un poco el polvo antes ya que el comando de limpieza todavía no había pasado por allí. << ¿Qué cojones estarán haciendo?>> pensó molesta.

Volviendo al patio rellenó el cubo que había tirado Adru y se puso con los críos a fregar los suelos. El olor de la comida haciéndose la animaba a seguir sin quejarse mucho, e incluso hizo la vista gorda cuando Nime se escaqueó. Cuando por fin acabaron y se sentaron todos a la mesa, Rena comió como si no lo hubiese hecho en varios meses, felicitando a los cocineros repetidas veces, aunque la comida le pareciera un poco escasa. << Hay que racionar.>> pensó para consolarse.

-Cuanto más limpiemos ahora menos tendremos que limpar luego.- dijo, poniéndole ojitos al postre- Y lo siento mucho pero hoy ya he corrido bastante y si tengo que enfrentarme otra vez a un puñado de ratas pinchudas prefiero hacerlo con todas mis energías.

No le importaba trabajar si era bajo techo y pudiendo marcarse su propio ritmo, pero correr por su vida sobre un suelo de adoquines mal puestos no despertaba mucho su interés.

45 Re: Torreón Letargo el 24/12/15, 02:03 pm

Seth8

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La marcha comenzó, Drusar no iba ni en la cabeza ni en la retaguardia. Se mantenía en una posición neutral medio tapado por sus compañeros. No eran medidas de seguridad por si había peligro, simplemente no quería ser “el cabecilla” del grupo y mucho menos el rezagado. Por el camino fue preguntándose que planes tendría Nassandra para él y qué le haría tan especial en comparación con sus congéneres reptiles. Además... ¿Quién era el ser ardiente que le habló esa noche en el desierto? ¿Era un enviado de Nassandra? ¿O simplemente una pequeña parte de Ella misma?

Al reptil se le inundaba el cuerpo de alegría de pensar que podría haber tenido una conversación directa con su querido astro. Se sentía especial y lleno de vida, algo que hacía tiempo que había perdido con la muerte de su amigo, cuando se lo había llevado una cruel e incurable enfermedad. Drusar era curioso, por lo que al estar por el centro tenía una vista privilegiada de sus acompañantes.

<<¿De dónde vienen? ¿Les ha hablado también a ellos?>> Pensó con una pizca de celos el asreniano. Si era así no podría comprender el por qué, se prometió averiguar sus motivos cuando todo estuviera más calmado. Después de un rato caminando se encontraron con otra escena sobrecogedora. Una fosa de considerable tamaño partía el terreno en dos hasta donde alcanzaba la vista, por si esto no fuera poco el interior estaba ocupado por decenas...no, miles de huesos. Eran de tamaños y formas diferentes, algunos eran diminutos y se confundían con el blanco amarillento, pero otros eran de proporciones gigantescas.

El reptil se acercó cuidadosamente al barranco. En esa posición, a un paso del abismo, parecía que los metros se ampliaban. Desde luego era una vista que el cosechado no quería volver a ver, por lo que se obligó a quitar la mirada, tensó el cuerpo al ver a la tal Nime caerse al suelo a poca distancia del barranco. <<Este ser es imbécil>> Si se hubiera caído por la grieta podría no contarlo, algunos huesos debían ser afilados y puntiagudos como para atravesar la piel. Una de las criaturas con brazos de metal cogió una piedra y la lanzó a los huesos. Drusar ya estaba retirado, pero lo que ocurrió hizo que trastabillara hacia atrás, planteándose si él también era imbécil.

Un monstruo gigante había dejado al descubierto su lechosa piel, no era esto lo que atemorizó de verdad a Drusar, claro. Sino los dientes afiladísimos de esa cosa, que seguro que podrían despedazar lo que fuera. Si le hubieran preguntado expresamente a él, diría que lo mejor era dar la vuelta. Pero existía una forma de cruzar, un estúpido, ridículo y débil puente conectaba las dos “orillas”. Suspiró frustrado, ya era bastante arriesgado tener que pasar por ahí, más aún con un mar de huesos puntiagudos y mucho más con esas bestia enorme a las que les gustaba nadar en restos de seres vivos.

Cruzó de los últimos, y lo hizo rápido y sin mirar abajo. Cosa que le ayudó bastante a no pensar en esa criatura terrorífica. Al llegar al otro extremo soltó todo el aire de golpe, nunca se había sentido con ese miedo en el cuerpo. No sería la última vez... Encontraron la cesta en el suelo.

“Crack” Eso fue lo que se escuchó, y de repente surgió otra cosa de la que preocuparse. Drusar dio un paso atrás intentando poner la máxima distancia entre las criaturas que salían de entre los escombros. <<¿Que son?>> Algunos de sus compañeros estaban listos para luchar por la comida, el reptil estaba listo para huir si se ponía cruda la situación. No tenia un físico apto para luchar, tampoco para correr...Pero sabía que decisión tomar llegado el momento. Milo, Rena y Rox se arriesgaron a coger las cestas mientras otros les tiraban piedras y huesos. En menos de lo que canta un gallo estaban corriendo por sus vidas de esas cosas.

El asreniano corrió todo lo que pudo, mientras escuchaba las patas de esos seres persiguiéndoles. Se salvaron por los pelos, cosa que Drusar agradeció en silencio a Nassandra. A lo lejos podía divisarse un edificio cubierto de enredaderas. ¿Refugio? ¿Madriguera? No se podía saberse a ciencia cierta hasta que entraran. La mirada de indignación que le hizo a Adru fue monumental. <<¿Quién puede hacer bromas en un momento como este?>> En el interior no había monstruos con colas de espinas ni gusanos gigantes.

Sin embargo para Drusar seguía siendo algo nuevo, desde luego en Asrena no había muebles como esos. Se dedicaron a múltiples tareas, en las que el reptil no se entusiasmó por comenzar. Se dedicó a explorar por los pasillos del torreón, fascinado con la extraña decoración que tenía todo. Un olor a comida le despertó el apetito, que había estado dormido hacía rato por el carrerón de antes. Ya sentados en la mesa el asreniano no dijo nada en particular, no conocía la comida que habían preparado, pero lo probó de todas formas.

-Como he estado explorando no me he dado cuenta de que estabas preparando la comida.-Dijo mirando a Neil.-Pero la próxima vez te ayudaré en hacerla, es mi función en la tribu.- Informó a sabiendas de que podrían no entenderlo.

46 Re: Torreón Letargo el 25/12/15, 12:49 pm

Manasard

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Después de una productiva limpieza de colchones ayude a Rena a subir los colchones al segundo piso algo que fue bastante incómodo. Según subíamos los colchones empezó a llegar un olor de la cocina bastante apetecible lo que me hizo recordar el hambre que tenía y consiguió que mi estómago rugiese varias veces. Una vez subidos y colocados en su sitio di por concluida mí mañana de limpiar.

En un rato la comida ya estuvo lista y como una gran familia nos sentamos a comer. A pesar de haber cosas que no había visto en mi vida parecía tener buena pinta, tampoco es que sea muy escrupuloso, así que intenté probar de todo. Las conversaciones iban y venían, pasé una mirada por todos los comensales. Y me paré cuando llegué a Milo y su brazo robótico. Sentía demasiada curiosidad como para no preguntar y tampoco quería preguntarle a Rena a pesar de haberlo visto en el patio, así que le levantando un poco la voz para que me oyese le pregunté –Mm Milo, ¿Ese brazo que tenéis Rena y tu como funciona exactamente? Si se puede saber, claro- le quería hacer doscientas preguntas, pero tampoco era plan de acribillarle como en un interrogatorio así que dejaría el resto para más adelante.

La comida se acabó bastante rápido, se notaba que éramos muchos, quizás sería bueno intentar conseguir más comida. La gente había empezado a hablar de que hacer después de comer, y se me puso una cara de susto cuando Rena dijo lo de terminar de limpiar, parecía que no iba a tener demasiado tiempo libre. Una vez con el plato limpio pedí que me pasasen el postre, al menos para probarlo, me serví un poco y lo probé con ganas. La sensación que tuve fue un poco mala, demasiado dulce para mí, pero no debía de hacerle ascos a la comida, así que me terminé lo que me había servido. –Muy rico todo- dije hacia los cocineros. –Bueno, ¿y ahora qué?- esperaba que no me obligasen a limpiar más, pero nunca se sabía.



Última edición por Manasard el 28/12/15, 11:09 am, editado 1 vez

47 Re: Torreón Letargo el 27/12/15, 07:31 pm

Jikan11

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Después de la increíble sensación de satisfacción, que le dio el darse cuenta de que se había sobrepuesto al pavor que le inundaba solo con pensar en poner un pie en aquel puente,consiguieron cruzar todos y continuar siguiendo a las bañeras, las cuales contenían la primera comida en aquel nuevo mundo tan extraño y bizarro.

A Drake le pareció un camino larguísimo y tedioso, pues la verdad es que sentía un poco de vergüenza de hablar con los demás. Lo cierto es que nunca había tenido muchos amigos, sobre todo por su dificultad de relacionarse y de su aspecto de sabelotodo, que provocaba que los niños  le echasen la cruz desde bien pequeños y nunca tuvo las fuerzas de no poner la otra mejilla y responderles con su propia moneda, cosa que derivó en convertirlo en un chico bastante cerrado.

Ensimismado en si mismo simplemente limitandose a seguir como borrego al resto del grupo, llegaron a una plaza de aspecto descuidado y decrépito, la cual no le daba muy buena espina, espina...

Sin comerlo ni beberlo, se vio junto a sus compañeros en medio de una marabunta de espinas, provenientes de unos -¡jodidos ratones gigantes!-.Asustado y entre gritos se disponía a coger al menos una cesta, sin embargo y para su alivio, otros se ocuparon de esas tareas y pudo abalanzarse hacia una calle por la que huyó junto a otros y esquivando de milagro una espina que le rozó la oreja izquierda, por suerte no le pasó nada más que un ínfimo corte del que apenas salia sangre.

El camino desembocó en la llegada a un edificio bastante grande y repleta de enredaderas(Las primeras plantas que vió en aquel lugar) que tuvieron que apartar para poder pasar y abrir las pesadas puertas de aquel lugar.

Al entrar aquel lugar le dió un poco de curiosidad y pensó, en que lo mejor sería buscar por el torreón algún libro o algo así, que le aclarase un poco las ideas de aquel lugar y le ayudasen a aprender-Así me salto la limpieza-.
Después intentaría crear lazos con alguien de sus compañeros, aunque seguía con una vergüenza enorme.
Cansado de buscar insistentemente y con un hambre íncreible fué corriendo hacia el sitio del cual  venian los gritos de que la comida estaba lista.

Le dió palo por sus compañeros, que se habían dejado el lomo limpiando y cocinando, mientras el se ocupó en algo mucho menos cansado y con menos utilidad, pero a el no se le daba bien limpiar, nunca tuvo la necesidad , en casa de su abuelo tenían servicio. Sin embargo Drake era un fatástico cocinero a lo cual le enseñó su aya Caroline, y se decidió a ayudar la siguiente vez, lo que le ayudó a estrechar lazos.


_________________________________________

Sic parvis magna.

48 Re: Torreón Letargo el 28/12/15, 08:23 pm

Muffie

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Para la suerte de Neil, el fuego comenzó a caldear el ambiente. Entre la temperatura que hacía en aquel lugar y el haber tenido que meter repetidas veces las manos en aquella fría agua, el aurva había acabado tiritando, congelado y echando terriblemente de menos su bufanda, además de algunas mantas que echarse por encima.

Una mueca de asco adornó la cara del sinhadre cuando Zob le mostró el bote de insectos y negó fuertemente con la cabeza. Por nada del mundo añadiría algo así a su cocina. Por otro lado, su cabeza pronto había comenzado a trabajar en el menú que comerían, por lo que comenzó a seleccionar los ingredientes mientras escuchaba a su compañero.

A Neil no le pilló por sorpresa la pregunta de Zob. Era común que no los identificaran como edeel y aurva a pesar de verlos juntos, ya que Neil parecía mucho más pequeño que Adru. Neil simplemente le sonrió a su compañero con indulgencia, queriéndole hacer ver que su error no le había ofendido ni molestado.

- Sé que no lo parece, pero es mi edeel- dijo simplemente.

Aunque todavía no lo había confirmado, Neil había identificado a otro de sus compañeros con bultos a los lados de la cara como su edeel, ya que coincidían aparentemente en edad y sus colores no quedaban del todo mal en conjunto. El aurva prefirió no preguntar, ya que tenía miedo a que él si se sintiera ofendido en caso de haberse confundido. O peor, que le hubieran llevado ahí sin su edeel, como parecía haberle pasado a Eitne, y que se pusiera triste al hacérselo notar.

- No se me ocurre qué podría contarte- le dijo mientras le indicaba amablemente que cortara manzanas mientras él cortaba verdura-. Adru y yo vivimos en el campo. La casa es pequeña, pero es suficiente para los cinco. Vivimos con Yrdel, Nora y Yaiza, que es su edeel. El aurva de Yrdel murió hace años, yo nunca llegué a conocerlo, pero mi bufanda, es decir, la que le he dejado a Eitne, era de él. Fue un regalo de Yaiza. También esta sudadera es suya. El pantalón no, este era de Nora, creo. No estoy seguro, me dieron muchas cosas cuando llegué. Tenemos un huerto. No es muy grande, pero es muy bonito. Vivimos de él. En mi tiempo libre tallo o esculpo y Nora toca música para mí. No sé… tenemos una vida sencilla.

A Neil le gustaba hablar cuando realizaba las partes más mecánicas de la cocina y más aún en aquella ocasión, ya que la idea era distraerse de la atemorizante realidad. Además, también le agradaba hablar de la suerte que había tenido y de lo feliz que era con esa familia. Cuando vivía con los sacerdotes, algunos aurvas con bastante malicia se divertían diciéndole que acabaría en una mala familia y que su edeel sería una persona horrible. A pesar de las malas primeras impresiones, a la larga se había sentido muy feliz de que Adrune fuera su edeel.

En aquel momento, uno de sus compañeros se asomó por la puerta preguntando qué iban a preparar. A Neil no le gustaba asegurar el menú antes de tenerlo preparado, ya que solía variar ingredientes o hacer cambios de ultima hora durante el proceso, así que se limitó a dedicarle una sonrisa amable y decirle:

- Todavía no está del todo claro, pero habrá verdura, carne a la plancha y fruta dulce. Espero que te guste el dulce, porque es mi especialidad- le advirtió sin dejar la sonrisa.

Cuando ya todos los ingredientes estuvieron cortados y preparados, Neil le indicó a Zob lo que tenía que hacer y se sumergió de lleno en la preparación, evadiéndose del mundo, sin percatarse de las idas y venidas de sus compañeros por la cocina. Al final, el menú consistió en unas tostadas de verduras caramelizadas con miel y cubiertas de queso fundido; unos filetes de carne roja y jugosa que había encontrado en las cestas hechos a la planta con una salsa de manzanas, y batidos de frutas que consiguió hacer cortando fruta dulce lo más finito que pudo, dejándola soltar el jugo en un bol lleno de leche y batiéndolo todo mucho. A Neil le hubiera gustado hacer una comida mejor y, sobre todo, poder experimentar más con todos aquellos ingredientes desconocidos, pero sabía que el hambre apremiaba y que aquello era, por el momento, lo mejor que podía hacer.

Pronto todos estuvieron disfrutando de la comida y alabando a Neil por su trabajo, lo que le hizo sonreír de forma avergonzada, pero feliz. Su sonrisa se amplió más cuando fue Adru quien le felicitó. El chico lagarto se dirigió en su dirección y le dijo que sentía no haberle ayudado, pero que lo haría en las proximas comidas, ya que según él, era su función en la "tribu". Neil sospechó que se refería a su familia o su casa. El aurva sonrió nerviosamente y titubeó un poco antes de, finalmente, contestarle.

- Oh, no, no. No es necesario. Zob me ha ayudado muy bien y realmente no me importa tener que cocinar, de hecho me encanta. Quizás no estoy muy acostumbrado a cocinar para tanta gente, pero me adaptaré, será divertido.

Aun sin dejar de sonreír e increíblemente contento por haber acertado con la comida a pesar de tratarse de ingredientes desconocidos para él, Neil se puso a recoger los platos y cubiertos y se preparó para limpiarlos, tiritando ya ante la perspectiva de volver a meter las manos en aquella agua congelada. Mientras se concienciaba de que iba a volver a sufrir aquel frio, escuchó los planes de seguir limpiando que se hablaban en aquel momento, o incluso la intención de salir de nuevo al exterior. El aurva frunció el ceño.

- ¿No vais a dormir?- preguntó confundido, asomando su cabeza por la puerta abierta al exterior, estremeciéndose al instante al verlo tan luminoso-. Todavía hay mucha luz. ¿No deberíamos aprovechar a dormir mientras sea de día? Si seguimos limpiando se hará de noche antes de que nos demos cuenta y entonces dormiremos de noche y cuando nos despertemos ya será de día de nuevo y…- Neil estaba palpablemente nervioso. Solo la posibilidad de verse obligado a vivir de día con toda aquella luz le hacía inquietarse. En un intento desesperado de tranquilizarse buscó a su edeel con la mirada, buscando apoyo.



Última edición por Muffie el 29/12/15, 04:09 pm, editado 1 vez


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"Rocavarancolia es una ciudad llena de misterios y sorpresas, como un acertijo complicado y excitante."

49 Re: Torreón Letargo el 29/12/15, 03:38 am

Red

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Mientras limpiaban Rox le hizo preguntas acerca de Irraria que Milo no tuvo ningún problema en responder, pero además la muchacha aprovechó para aclararle algunas diferencias con respecto a la Tierra. El norteño era curioso por naturaleza, uno de los motivos que le habían impulsado a elegir el estilo de vida que llevaba, pero desde un principio había limitado el alcance de dicha curiosidad solo a su propio planeta; ahora que estaba en Rocavarancolia, sin embargo, sentía la llamada de otros mundos con fuerza, y la tentación de devolverle a su compañera de escoba todas las preguntas se intensificaba minuto a minuto. La tarea que tenían entre manos, por suerte, acaparó la mayor parte de su atención, y decidió centrarse en ella deseoso de acabarla cuanto antes. Ya habría tiempo para interrogatorios más adelante.

Acababan de terminar de barrer la planta de los dormitorios cuando el olor de la comida empezó a abrirles el apetito. El hacker había paliado los quejidos de su estómago con el bollo que se había guardado mientras inspeccionaba las cestas, pero eso apenas había servido para calmarlo durante unos minutos.
¿Bajamos a comer? —le preguntó a la coreana—. Podemos seguir luego con la limpieza, pero necesito recargar baterías. —aclaró con una sonrisa, siguiendo a la muchacha escaleras abajo.
La mesa ya estaba dispuesta cuando llegaron al salón y, tras sentarse junto a su compañera de trabajo, empezó a comer tras dedicarle un asentimiento de cabeza a los cocineros.

Lo primero que probó Milo fue la carne con salsa de manzana, y le gustó tanto que dejó de lado las tostadas de verduras caramelizadas, repitiendo un par de veces al ver que había de sobra para todos. Estaba pasando su tercer filete con un buen trago de aquel dulce batido cuando Ain se dirigió a él, preguntándole sobre la fuente de alimentación de su prótesis. El chico, ligeramente confuso, le dirigió una fugaz mirada a Rena, pues le extrañaba que el humano no se lo hubiera preguntado a ella teniendo en cuenta que habían pasado buena parte de la mañana juntos, pero contestó de todos modos.
No es un secreto ni nada por el estilo, tranquilo —empezó, extendiendo la extremidad mecánica frente a sí—. Mi especie posee un órgano en la espalda capaz de producir bioelectricidad. Es un vestigio inútil de nuestros ancestros, un fallo evolutivo realmente, pero nos hemos adaptado más o menos a ello y sabemos aprovecharlo en nuestro beneficio. Esa es la fuente de alimentación de nuestros implantes. —concluyó, flexionando los dedos de su brazo biónico antes de retirarlo de la superficie de la mesa.

Milo dejó a otros la tarea de disuadir las ansias de exploración de algunos de los presentes, aunque comentó en voz alta que lo más sensato era adecentar al completo el que iba a ser su refugio, y siguió Neil a la cocina cuando se terminó su batido. El irrense estaba dispuesto a fregar sus propios platos antes de continuar con la limpieza del torreón, pero el comentario del aurva le descolocó un poco.
¿Dormir? Precisamente porque aun es de día deberíamos… —empezó a responder, pero se cortó a mitad de la frase al asimilar del todo las palabras del muchacho—. ¿Acaso en vuestro mundo hacéis vida nocturna? Si es así no tengáis reparos en ir a descansar: las habitaciones ya están limpias y las camas están hechas. —le informó con una media sonrisa.



Última edición por Red el 29/12/15, 08:20 pm, editado 1 vez

50 Re: Torreón Letargo el 29/12/15, 07:59 pm

Giniroryu

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GM
Si algo tenía de bueno poner a Adru a limpiar era que gastaba buena parte de sus casi inagotables energías en aquella tarea, más o menos inofensiva para la gente a su alrededor ya que lo más grave que podía suceder es que les salpicase agua. Dejó caer con una gran sonrisa el cepillo, no obstante, ante la llamada a comer, ya que a la sinhadre le habían enseñado que debía colaborar en las tareas de la casa y le parecía justo que todo el mundo arrimase el hombro, pero eso no quería decir que le gustase. Además llevaba demasiadas horas sin comer y si su estómago ya estaba resentido cuando se despertó en aquel sucio catre ahora rugía como un felino que hacía días que no salía de su cueva. Se frotó las manos con anticipación mientras Neil colocaba la comida sobre la mesa y fue de las primeras en blandir el tenedor ante sí… Dejándolo con un sonido escandaloso de nuevo sobre la mesa al darse cuenta de que el primer plato se comía con las manos. Adrune comió con voracidad, aunque no se olvidó de elogiar a su aurva. Con la boca llena, eso sí.
Parefe que no haf dejado tu toque en Finhdro, Neil.
Acto seguido dejó escapar una risa ahogada entre la comida que todavía tenía en la boca, como si hubiese contado un chiste muy bueno.

Durante la comida Ain le preguntó a Milo sobre los brazos metálicos que tenían él y Rena y la chica atendió con descarado interés, clavando su mirada en el aurva y expectante por su respuesta. Esta la dejó pensativa, frunciendo el ceño mientras seguía comiendo, aunque no dijo nada y Milo siguió hablando. Los engranajes de su cabeza habían comenzado a funcionar quejumbrosamente desde la explicación del autoproclamado irrense y, como si se hubieran deshecho de la herrumbre que les impedía encajar correctamente unos en otros, volvieron a girar a toda velocidad ante las conclusiones de Milo debido a la pregunta de Neil.
¡Claro! Por eso tenéis esas protuberancias tan raras en los oídos, como algunos animales, aunque son diferentes… —Empezó hablando en un tono bastante elevado pero luego fue descendiendo a medida que comenzaba a perder el hilo del punto que estaba tratando, dándose cuenta justo a tiempo para evitar divagar—. La ciudad de los monstruos sin monstruos no está en Sinhdro, por eso Jack decía que venía de muy lejos, y vosotros sois alienígenas —concluyó asintiendo efusivamente y mostrando una sonrisa orgullosa como si hubiera descubierto un gran secreto—. No, espera, si estamos todos en un mundo que no es el nuestro todos somos alienígenas. ¡Qué guay, Neil, somos alienígenas! —Le comunicó a su aurva como si el chico no hubiera podido escuchar el resto de su verborrea—. Ahora que somos alienígenas no creo que debamos preocuparnos por los horarios de dormir. Hemos dormido toda la noche en aquella celda mugrienta, ya se nos han trastocado. —Hizo una pausa para meter un nuevo trozo de carne en la boca—. Pedo fi quieref irte a dormir aun afí te acompañaré.

51 Re: Torreón Letargo el 30/12/15, 12:49 am

Yber

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GM
La timidez de Eitne le impidió algo tan simple como colaborar en las tareas como el demiurgo mandaba. Nime se le había adelantado y la verdad era que lo agradecía, porque al daeliciano le daba un repelús horrible tocar bichos que no conocía. Para cuando sintió que podría atreverse, Nime ya había acabado de ayudar a Pam y Eitne permaneció en un segundo plano. Decidió moverse por el torreón para hacer cualquier pequeña tarea que le mandaran, siempre con la expresión perdida y cierto aire ausente. El niño necesitaba tiempo para absorber toda la información.

Llegada la hora de comer, Eitne se sentó en la mesa y se encogió tanto como se lo permitía su cuerpecillo. Le resultaba intimidante sentarse con tantos desconocidos alrededor, todos de especies diferentes a la suya. Sabía que eran buena gente porque le habían ayudado, pero al verlos a todos juntos y uno tras otro... ¿Cómo no le iba a sobrevenir de nuevo el miedo?

El pobre, cohibido como estaba, se dedicó a comer en silencio. La comida, se acababa de fijar, tenía el mismo color soso que el resto de la ciudad. El sabor era algo dulce, poco para el gusto del daeliciano, pero el sabor en general era agradable y Eitne sabía apreciarlo. De haber sido capaz, habría abierto la boca para darle las gracias a los cocineros por su esfuerzo, pero no lo fue. Y probablemente tampoco hablaría si no se dirigían a él específicamente.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

52 Re: Torreón Letargo el 30/12/15, 03:25 am

Goliat

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A pesar de toda la actividad gastada y la muy buena pinta que tenía, Rox no se excedió comiendo. Probó al menos un bocado de todo, centrándose sobre todo en la carne, el queso fundido de la ensalada y el batido. Le costaba pensar que estuviera comiendo mejor allí que en su propia casa los días laborales de sus padres.
A medida que surgían preguntas, la coreana era más y más consciente de las enormes diferencias que había entre todos: un lagarto, un adolescente gris...
Puede que no se conocieran de nada, pero se alegraba mucho de tener allí a otros tres humanos; pensando en ello comprendía más el miedo que Eitne pudiera sentir, siendo tan pequeño y el único de su especie.

Un pensamiento fugaz y una mirada de sorpresa dedicada a Ain la interrumpieron cuando se llevaba un último sorbo de batido a la boca. Le había costado mucho evitar mantener la vista fija en el brazo de Milo mientras limpiaba, pero llegaba él y preguntaba con una facilidad que Rox tenía que envidiar. Igual que Adru, prestó suma atención a las respuestas del irrense, observando con total fascinación el brazo, cambiando luego al de Rena, mucho más tuneado. No sabía hasta que punto era bueno preguntar, pero antes de que pudiera pensárselo dos veces, ya estaba hablando.

¿Entonces podéis dar descargas eléctricas? ¿A lo anguila eléctrica? ¿Nacéis... sin un brazo y luego os lo ponen? ¿Puedo tocarlo luego? —su rostro se encendió ligeramente, sintiéndose demasiado descarada. Lo más probable es que muchos ni supieran lo que era una anguila, y para tratar de disimular fue a dar otro sorbo al batido, fallando estrepitosamente al no quedar más en su vaso. Las palabras de la sinhadre la distrajeron en seguida—. Uhm... ¿Te refieres a las orejas? ¿Es que no...?
Observó a Adru y Neil con atención, abriendo los ojos como platos al descubrir que ellos no disponían de orejas.
¡Ostras que fuerte, como la Cenicienta! ¡No tenéis orejas! —se tapó la boca con ambas manos, sin llegar a ocultar una sonrisa.—Los humanos obsesionados con encontrar vida extraterrestre, y mira ahora... Va a ser verdad que somos todos aliens.

Tras darse un golpecito en la frente contra la palma de su mano para dramatizar "el descubrimiento", se rió con ganas y se levantó para ayudar a recoger. Al fijarse en Eitne le tocó el pelo con suavidad con la mano libre, acercándola luego a su plato.
¿Has terminado ya, alien gominola? —no borró la sonrisa del rostro, y hasta que no tuvo su confirmación no levantó el plato del menor.


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Spoiler:




x:



53 Re: Torreón Letargo el 30/12/15, 08:00 am

Lathspell

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Cuando todos se sentaron a comer, Zob no pudo evitar sentirse satisfecho. Trabajar con Neil había sido una experiencia bastante interesante. Las indicaciones del muchacho eran fáciles de seguir y el nuevo menú fue cobrando forma poco a poco. Algunos de sus compañeros  entraban y salían de la cocina, y pesar de que le hubiese gustado preguntarles sobre sus gustos, la preparación consumió todo su tiempo. Así la comida, aunque rara, se había transformado, según las indicaciones de su chef, en platillos que todos alabaron. El ambiente en la mesa fue bastante cordial y gracias a las preguntas de Rox pudo conocer algo más de los chicos con brazos de metal. Aunque le quedaban preguntas pendientes de su conversación previa con el Sinhadre, dejaría para más tarde el preguntarle que era exactamente un edeel.

Mientras algunos empezaban a levantarse, el nublino decidió no sobrecargar  demasiado aquel ambiente mientras unos u otros lavaban los platos. Se acercó  unos pasos hacia la puerta del patio mirando hacia el cielo. En verdad había aún bastante luz pero eventualmente caería la noche. Y  se preguntaba si debían hacer alguna guardia o refugiarse todos juntos para dormir, cuando cayó en la cuenta de la conversación de Milo sobre los horarios de dormir.

- Tal vez podríamos terminar de limpiar mañana - dijo dirigiéndose al grupo, y esperando que Rena no lo castigara con alguna tarea incomoda. - podríamos subir a las habitaciones y conocer más de nuestros mundos alienígenas, así evitaríamos cosas incomodas como los horarios… o algo que molestase a alguien… o no se… – termino balbuceando. No era flojo, ni quería que pensaran eso de él, pero quería mantener la seguridad del grupo. No sabía cómo se metió en ese embrollo, pero mientras algunos salían de la cocina después de fregar sus platos, una verdad se le hecho encima y trato de salvar el momento. - venga que si esas ratas espinosas se enteran que limpiamos hasta tarde, no serán más amables con nosotros solo por eso. – ya estaba, cogió su plato con la cabeza medio agachada y todo lo colorado que su piel nublina le permitía y fue directo a fregarlo.


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El Odio es por mucho el placer mas duradero. El hombre Ama con prisas, pero llega a Odiar con mucha calma.

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