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Clínica y taller de biomecánica

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1 Clínica y taller de biomecánica el 21/01/16, 05:20 pm

Rocavarancolia Rol

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Edificio reformado de dos plantas y sótano. Todo el lugar tiene un aspecto sobrio y sus colores son fríos. En la planta baja se encuentra  la recepción de la clínica: un mostrador a la izquierda y varios sillones de pequeño tamaño a la derecha, con una mesa entre medias. Al fondo hay una puerta cerrada mediante un sistema de reconocimiento y tras ella se encuentra la cocina del lugar, equipada con lo básico y que parece más grande de lo que en realidad es debido a que está medio vacía. Otra puerta más pequeña a un lado del mostrador indica que se trata de un orinal para uso de los clientes. En la planta superior hay un cuarto de baño, dos dormitorios y una sala con diversos aparatos relacionados con la biomecánica, además de una enorme mesa de trabajo con diversas herramientas esparcidas sobre ella. Cada dormitorio cuenta con una cama, un escritorio y un armario. El cuarto de Krono Rádem se distingue únicamente por una estante sobre el escritorio en el que hay un único libro. El sótano se encuentra acondicionado y equipado para ser utilizado de sala de operaciones además de un dormitorio contiguo completamente aislado sensorialmente, en el caso de que un paciente deba permanecer una o varias noches en el establecimiento.

Giniroryu

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GM
Krono Rádem

Su rutina había variado debido a los preparativos para comenzar el desarrollo de su negocio. El irrense ya había dibujado los planos de cómo sería su futuro establecimiento y hecho una lista con todo lo que necesitaba y dónde obtenerlo para comenzar, aunque previsiblemente podría conseguir todo entre Irraria y la propia ciudad. Calculaba que apenas iba a sobrarle dinero una vez hubiese conseguido todo el material, aunque ello contaba con el imprevisto de que por algún motivo tuviese que pagar la mayoría. A aquellas alturas había comprendido más que de sobra que resultaba mucho más conveniente aprovecharse del culto irrense a la ciudad y obtener gran parte del equipo de forma gratuita. Ya había comenzado a hacer una lista de donde obtener cada cosa en su planeta de origen, además, ya que las visitas a Irraria habían sido frecuentes durante aquellos meses. No solo había comenzado con su aprendizaje para ser cirujano, sino que había ido a su propio taller con frecuencia para construir el implante que le había solicitado dama Urticaria. El resultado lo llevaba con él, acomodado en una bolsa de tela alargada que contaba con las debidas protecciones en su interior para evitar el deterioro de su trabajo. Su futuro negocio no se encontraba demasiado lejos de la botica de la náyade, por lo que planeaba ir a su encuentro más tarde.

Las reformas, no obstante, eran harina de otro costal y una semana antes había ido en busca del grupo de mercenarios de la Brecha para concertar el inicio de las obras, mostrándoles un contrato en el que escribió el precio a mano tras negociar. El grupo firmó la cantidad y el día en el que comenzarían a trabajar, comprometiéndose así mismo a finalizar en un tiempo razonable, aunque exigieron un margen para imprevistos debido a su empleo, cosa que el kairós consideró razonable. Así mismo les entregó los planos base y las instrucciones que creyó necesarias añadir para que pudiesen llevar a cabo su tarea de la forma más precisa posible.

Aquella mañana llegó a la puerta del lugar elegido en compañía de Kin, minutos antes de la hora prevista pero poco antes de que lo hiciesen sus contratados, quienes llegaron con puntualidad. El raigaurum había insistido en echar una mano sin ningún tipo de remuneración debido a la deuda que aún tenía con Archime, y el biomecánico consideró razonable su petición. Supervisaría las obras en un principio, aunque después se limitaría a encontrarse localizable en las cercanías de su futura clínica, sentado en una silla que había encontrado más o menos intacta en uno de los edificios cercanos y que estaba adecentando cuando se acercó el grupo.
Buenos días —saludó—. Podéis comenzar cuando queráis, y mientras se cumplan los plazos sentíos libres de repartir los períodos de descanso como consideréis oportuno. Kin os ayudará con lo que le pidáis siempre y cuando no exceda sus capacidades tal y como os expliqué la semana pasada —añadió, señalando a su amigo con un asentimiento de cabeza.
A continuación parpadeó cinco veces rítmicamente, esperando por si requerían alguna indicación más.


Noel

Noel llegó al lugar indicado bostezando, a pesar de haber usado un hechizo para despejarse debido a que desde que ya no seguían horarios tan estrictos de entrenamiento no estaba acostumbrado a madrugar tanto. Había desayunado un café y probablemente necesitase otro a media mañana. Se acercó junto al resto del grupo, con las manos en los bolsillos, resignado a lo que les tocaba. Giz había aceptado aquel trabajo sin pensárselo mucho, y lo cierto era que el pago no estaba nada mal. De todas formas probablemente se habría negado, harto de jugar a los albañiles, de no ser porque el cliente era Krono Rádem y tenían cierta confianza con él, especialmente el asreniano. Con la misma precisión de un reloj suizo, casi literalmente en su caso a excepción de la procedencia, con la que siempre hacía las cosas les explicó lo que necesitaban saber. No era mucho, pues los detalles ya se los había dado de antemano y entre todos cargaban con las herramientas necesarias tras haber hecho inventario. No habían tenido que comprar nada nuevo, ya que disponían de todo un poco debido a las numerosas reformas por las que había pasado el cuchitril.
¿Qué hay? —Dijo a modo de saludo—. Te garantizo que si no aborreces las reformas lo harás en cuanto acabemos —bromeó dirigiéndose a Kin—. Al menos tienes el consuelo de la novedad… Supongo. Pero no te preocupes —añadió girándose hacia el otro irrense, recordando que aunque el ambiente era bastante relajado no dejaba de ser un encargo de trabajo: se le hacía extraño currar para alguien que llevaba tan poco tiempo en la ciudad—, que no me guste no quiere decir que no vaya a hacerlo bien.
Lo único que obtuvo en respuesta fue un asentimiento estoico.



Última edición por Giniroryu el 24/08/16, 11:39 am, editado 1 vez

Tak

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GM
Kin se reunió con Archi antes de dirigirse a la casa que sería reformada. Se había forzado a dormir temprano, con lo que el madrugón no le había sentado muy mal, pero seguía teniendo la sensación de que era demasiado pronto para estar ya en la calle. Se le escapaba algún que otro bostezo mientras caminaban, pero no se arrepentía de haberse ofrecido a ayudar porque la deuda que tenía con Archi era ya demasiado antigua. Y tanto como le fastidiaba el hecho de tener que posponer saldarla lo hacía el hecho de no tener ningún talento que poder usar para sacar dinero. Todo por negarse a trabajar para el consejo.

No tuvieron que esperar mucho porque todo el mundo fue puntual. Los vio llegar desde lejos, cargados de cosas, y los contó. Por fin veía reunido al completo el grupo de la Brecha, y de hecho ya sabía que iba a estarlo, por eso venía mentalizado. El grandullón saltaba a la vista sin necesidad de buscarlo. No tenía pensado preocuparse por su presencia, pero no le producía ninguna confianza tenerlo cerca. Por suerte estaban allí solamente para trabajar.


Gael hizo un pequeño saludo con la mano en cuanto vio a lo lejos las dos figuras esperando, aunque no creyó que hubiesen llegado a verlo realmente. El fuego fatuo había optado por utilizar ese día un cadáver en buen estado aunque ya no fresco: el mismo varmano que se había llevado a Frivowaldanny tiempo atrás.
¡Buenas! —dijo en cuanto ambos grupos se juntaron. El kairós saludó educada pero poco efusivamente, y el raigaurum les dedicó un movimiento de cabeza mientras el primero hablaba. Gael solamente asintió a las palabras de Krono.


Cuando Noel se dirigió a él, Kin no supo muy bien qué responderle. Su broma lo pilló desprevenido, al desconocer los antecedentes de los cuchitrileros.
Sinceramente, cualquier trabajo es potencialmente aborrecible, así que tanto da uno como otro. —Esperó a que terminase cualquier conversación con Archi antes de preguntar—: ¿Qué puedo empezar haciendo?
«Y espero que lo único no sea hacer de enchufe para taladros».
¿Puedes buscar un sitio para dejar todo esto? Quiero echarle un buen vistazo antes de empezar —le pidió el fuego fatuo.

Koval le tendía un pequeño baúl que había transportado él hasta allí. Kin supuso que en su interior habría herramientas, aunque el contenido era lo de menos. Lo agarró por una de las asas, y después vio cómo el nigromante abandonaba el cadáver que vestía para salir levitando en su forma expuesta hasta el tejado del edificio.
¡Menos mal que el clima es seco, porque esto más que un tejado parece un tamiz! —se oyó exclamar al fuego fatuo a lo lejos.

Kin dedicó una mirada de reojo al argos magnético antes de empezar a arrastrar el baúl, pero apenas prolongó el contacto visual. Aquella criatura todo ojos seguro que habría visto su movimiento, por mucho que lo disimulase, y le hacía más bien poca gracia.
¿Qué hay aquí dentro? Porque pesa como si llevase plomo. ¿Qué clase de herramientas son las que utilizáis? —Entendía por qué no era necesaria una grúa teniendo magia, pero respecto a todo lo demás, no sabía qué tipo de útiles iba a encontrarse.

Cuando llegaba a la puerta un pequeño desprendimiento de tablas de madera hizo que se levantase una nube de polvo que se le metió en el hocico. Desde el piso superior se pudo oír la voz del fuego fatuo de nuevo.
Ugh, carcoma. Lo siento.

Giniroryu

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GM
Krono Rádem

Había limpiado y pulido la silla con hechizos sencillos; se encontraba comprobando que su armazón no se hubiera deteriorado como para no soportar el peso de una persona y se sentó en ella mientras ocurría el breve derrumbamiento al que tan solo le echó un fugaz vistazo para comprobar el alcance de los daños. Se despreocupó al constatar que no había sido más que un leve percance, pero tomó nota de la existencia de carcoma entre las ruinas: buscaría un hechizo o producto con el que eliminar plagas.
Si requerís limpiar algo para trabajar más cómodamente yo puedo ocuparme de ello empleando magia —se le ocurrió, no obstante, debido al incidente—. De este modo podréis despreocuparos de una tarea menor aunque inherente al proceso.


Noel

Rio ante el comentario de Kin.
Discrepo, hay unos trabajos bastante más satisfactorios que otros —comentó mientras comenzaba a examinar la estructura del edificio, que sería de lo primero que se tendrían que ocupar para que no se les derrumbase el edificio encima—. En el baúl están las herramientas que seguro que necesitaremos, como martillos y sierras. Tenemos otras más específicas repartidas en nuestras bolsas sin fondo, pero solo las sacaremos si son necesarias. Hay que considerar también qué es más conveniente hacer a mano y qué usando magia —le explicó al demonio raigaurum tras su pregunta.

Los primeros escombros no tardaron en aparecer, no obstante, y se cubrió con su brazo para evitar recibir de lleno el polvillo en los ojos.
Y esto es lo que pasa por comenzar la casa por el tejado —bromeó—. Será mejor que del tejado por ahora os ocupéis el Capitán Lagartijo y tú, que sois más ligeros. —A continuación se giró hacia el argos, quien se encontraba refunfuñando Thor sabe qué—. Toima, hacer de perro rabioso está bien para un rato, pero ya es suficiente. Ayúdame a revisar estas vigas a ver si se pueden aprovechar algunas o hay que sustituirlas todas.
Procedió entonces a hacer una primera evaluación para hacerse a la idea de la carga de trabajo que iban a tener. Aquello le recordaba inevitablemente a su mudanza, porque el edificio se encontraba en un estado muy parecido al del cuchitril cuando dieron con él. Quizás algo menos ruinoso por el hecho de que probablemente Krono Rádem había podido tener mayor libertad que ellos al escoger el edificio: a pesar de tratarse de una clínica y taller, en Rocavarancolia no iba a tener más de un cliente a la vez, previsiblemente, y no requería de tanto espacio como una casa en la que vivían un buen puñado de personas.
>>Puedes ayudar con lo que creas que te vas a desenvolver mejor —le dijo a Kin después de que hubiese llevado a acabo lo que le había pedido el fuego fatuo.



Última edición por Giniroryu el 25/08/16, 02:30 am, editado 1 vez

Yber

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GM
Como ya era constumbre en Giz, pasó saludando escuetamente, alzando la mano y dejando caer un "Hola" que tal vez oirían o tal vez no. Mientras el resto intercambiaban saludos más complejos que el suyo, el goliat abrió la gola por precaución y examinó el lugar. Quería comprobar cuánto trabajo tenían por delante y asegurarse de que no habría una explosión sorpresa (al menos no una mágica).


Yo traigo aquí a mis pirañas —Giz tuvo que soltar aquella broma de genemante cuando Kin les preguntó qué habían traído. Pero no dio tiempo a que la apreciaran (o que la entendieran) porque el techo se vino abajo. El goliat esbozó una sonrisa. Todavía les quedaba curro por delante. Le recordaba a los principios del cuchitril—. Va, yo me encargo de eso. Pero antes...

Giz conjuró sobre sí mismo una versión de niebla mágica a mucha menor escala de la que solía usar en el laboratorio y examinó la madera carcomida en busca del insecto que había causado tal estropicio. Si algo tenía el asreniano era paciencia, más si le servía para completar su muestrario un poco más. Varios minutos después, guardaría una larva diminuta en un tarro de cristal. Con aquel especimen le resultaría mucho más sencillo identificar otras piezas de madera dañadas y, solo si Kin o Krono Rádem se lo pedían, podría crear más adelante un conjuro anticarcoma usando sus genes.

Una vez bien guardada la larva, Giz levitó en silencio y comenzó a trabajar con el tejado junto a Gael. No hablaría mucho, no le gustaba hacerlo mientras trabajaba, pero estaría atento a todo lo que se dijera por si se le requería de alguna manera.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

Tak

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GM
Kin miraba con curiosidad al draco cuando hablaba de las herramientas. Lo que se preguntaba era hasta qué punto estaban mecanizadas o, tal vez, mejoradas con magia. Nunca había visto cómo se construía en aquella ciudad. A Giz, sin embargo, llegó a mirarlo desconcertado debido a su comentario, pero cualquier pregunta acabó ahogada por la tos que le produjo aspirar el polvo del derrumbe. «Y por esto y otras cosas no es buena idea usar tanta madera» pensó. Por lo que decían los de la Brecha el trabajo que les esperaba no era poco.

Gael bajó por el hueco que se había venido abajo y asintió a lo que sugirió Noel.
Las vigas del techo va a haber que cambiarlas todas, me temo, están podridas. A ver si lo demás se salva…
Antes de regresar fue a recuperar el cuerpo que había dejado atrás y lo arrimó más a la casa, donde consideraba que estaba más seguro. No tardaría en volver a usarlo, pero no le resultaba útil mientras examinaban la parte más alta. Lo apoyó al lado de donde Kin acababa de dejar el baúl. El raigaurum parecía algo perdido, e incluso cohibido aun sin timidez.

No tengo muy claro qué se me puede dar mejor. Si vais a usar alguna herramienta eléctrica puedo propocionar la corriente. También puedo cargar con cosas algo pesadas. Pero lo que son obras, no he hecho nada así nunca —le respondió Kin a Noel. Miró de reojo al cuerpo muerto que estaba tirado al lado del baúl y pensó que era mucho menos inquietante cuando estaba en uso.
No te preocupes, de peón de albañil puede hacer cualquiera. Y por eso precisamente hemos acabado cogiendo trabajos como este. Cuando arreglamos nuestra propia casa estábamos todos igual de perdidos que tú —dijo el fuego fatuo, risueño—. Solo imaginate cómo pudo ser eso.
Abrió el baúl y cogió una regla de inclinación antes de volver a subir por el agujero que se había abierto en la segunda planta para reunirse con Giz. Kin se quedó mirando las otras herramientas que había en el baúl y, en el fondo, se alegró de ser solo un mandado.
¿Cómo os las arreglásteis de aquella, si ninguno tenía nociones básicas? —preguntó, con curiosidad. Cerca solo estaban en ese momento el draco y el grandullón, y del segundo no esperaba realmente respuesta, así que se dirigía al primero—. Quiero decir, si lleváis bastantes años en la ciudad imagino que érais bastante jóvenes cuando pasó todo eso. Parece toda una hazaña.
Kin no quería molestarlos demasiado mientras examinaban la casa. Pensó que tal vez era la primera vez que los veía y no estaban a bromas todo el rato. «Imagino que también sabrán ser serios cuando curran». Como no quería ser menos, se acercó al derrumbe y empezó a apilar los escombros para poder retirarlos.

Giniroryu

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GM
Noel

—Si alguna vez necesito encontrar una aguja en un pajar te llamaré —le dijo a Giz cuando vio lo que había hecho para localizar el insecto culpable del derrumbe. No mucho después llegó a sus oídos el informe de Gael acerca de las vigas que estaban examinando allí arriba y resopló—. Espero que el sótano haya mantenido más su integridad, porque esta planta en general es un desastre. Va a haber que sustituir casi toda la estructura si no queremos que Krono nos contrate para matarnos a nosotros mismos porque se le caiga la casa encima.
Mantenía un tono de broma, aunque en realidad la simple perspectiva del curro que se les venía encima le estaba fatigando mentalmente tras apenas haber empezado.

Estaba pensando en dejar encargado a Toima de buscar utilizando su visión de argos vigas en las cercanías con las que sustituir las de la futura clínica, o sino tendrían que moldear unas nuevas, o tal vez comprarlas a algún proveedor del mercado, que por suerte se encontraba cerca. Además de la evidente utilidad del ulterano con aquella tarea, también había querido alejarlo: no necesitaba buscar pistas en la actitud del demonio raigaurum para saber que se encontraría incómodo con el albino delante. Además lo que sí era obvio es que se lo veía un poco perdido, cosa que tampoco le extrañaba.
Ya lo creo —respondió con una leve risa tras Gael—. Es tan solo el primer día, puedes dedicarte sobre todo a aprender. De momento puedes permanecer a la espera de que te pidamos tareas menores si quieres: tal vez parezca poca cosa pero el simple hecho de que nos acerques tal o cual herramienta cuando las vayamos necesitando puede ahorrarnos bastante tiempo. —Volvió a centrarse en el trabajo alejándose unos pasos y evaluando a su alrededor antes de alzar la voz para asegurarse de que los que se encontraban más lejos le escuchaban—. Voy a necesitar algo de ayuda por aquí para un apuntalamiento provisional con magia —les comunicó al resto para después hablar con Toima sobre lo que había pensado anteriormente.

A continuación prestó atención al irrense, que continuaba haciendo preguntas. El draco no tenía una opinión muy concreta del raigaurum, pero en aquella ocasión se encontraba menos hermético que en sus anteriores encuentros incluso a pesar de la presencia del argos. Suponía que se debía a que, de cualquier forma, tenían que trabajar juntos. Su curiosidad le llevó a sentir incluso un leve ramalazo de una nostalgia extraña. Aquella época había sido el inicio de lo que eran ahora.
Entre todos nos las fuimos apañando, aportando lo poco que sabía cada uno. Además recibimos ayuda de nuestros amigos del burdel. Fue bastante duro aun así, no voy a decir lo contrario —Hizo una pausa. Varios recuerdos que siempre acudían a su cabeza al hablar de los comienzos se sucedían uno tras otro—. No tengo claro si lo peor fue el proceso de restauración del cuchitril o el hartazgo de comer prácticamente solo carne de caza durante muchas semanas —añadió sonriendo con diversión—. Pero mereció la pena de cualquier forma, para poder tener nuestro propio sitio en la ciudad.


Krono Rádem

Ya había comprobado que el grupo sabía organizarse adecuadamente y resultaba evidente que podía despreocuparse excepto si se requería específicamente su presencia. Se había sentado desde hacía pocos minutos a leer uno de los grimorios fotografiados de los que guardaba en su ordenador, pero, tras comprobar que el tiempo transcurrido coincidía con lo que intuía debido a su propio reloj mental, apagó la pantalla y se levantó de su sitio para acercarse al resto.
Debo ir a atender a un asunto con dama Urticaria. Probablemente regrese pronto, pero si se me requiere estaré en su botica —anunció antes de echar a andar con la bolsa en las manos en dirección al lugar mencionado.

Sigue en la Botica de la náyade.

Yber

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GM
Y yo la encontraré antes de que te dé tiempo a pagarme —respondió Giz al draco en un tono jocoso, mientras despegaba levitando en dirección al tejado.

Desde lo alto, con el edificio a vista de pájaro, el goliat conjuró un hechizo de localización por genoma. De sus manos surgieron varias estelas de luz azulada que se esparcieron por la casa. Parte de ellas se desvaneció, pero el mayor porcentaje pasó a seprentear a través de la madera e iluminó aquellas piezas del esqueleto y la decoración de la casa que estaban invadidas por la carcoma. En algunos casos el daño era mínimo, en otros la madera brillaba tanto a causa del hechizo que parecían lámparas rústicas.

Madre mía... —dijo en voz baja tras descender hasta la altura de Gael— ¿Manos a la obra?

Y acto seguido comenzó el rescate y el descarte de madera. El genemago continuaría igual que hasta ahora: casi completamente callado y concentrado en el trabajo. Cuando el draco de estínfalo pidió ayuda, Giz descendió para darse un descanso de lo que estaba haciendo y echó a Noel el cable que necesitaba. Sin perder el tiempo volvió al tejado y le dio tiempo a cansarse de nuevo de aquella tarea. Menos mal que esta vez les pagaban.

Un rato más tarde, Giz propuso un descanso general y sacó de su bolsa sin fondo varias bandejas envueltas con papel de aluminio. Las destapó y ofreció su contenido al resto: croasanes rellenos de chocolate, crema, carne, queso, atún y paté. Para que Giz se interesara por una receta, era casi necesaria una mínima cantidad de dulce en ella.

Están genéticamente modificados para ser más sabrosos —bromeó de nuevo.

Había algo en las reformas que le ponía de buen humor, probablemente la nostalgia. Mientras se comía uno, hizo emerger un par de botellas con agua y vasos deshechables y los puso a levitar en el centro, para que cada uno se sirviera cuando quisiera. De vez en cuando jugaba a darle vueltas como un tiovivo.

Oye, Kin —se dirigió directamente al RaigAurum—. ¿Cómo va esto? —le preguntó, dándose un par de golpecillos en el pecho para indicarle a qué se refería.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

Tak

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GM
A Kin le alivió saber que con hacer de recadero por ahora era suficiente. De hecho, pensó que incluso le convenía aprender de los de la Brecha todo lo posible, de cara al momento en que él mismo pudiera necesitar arreglar una casa para sí mismo. Ellos, de hecho, no parecían muy preocupados por ocultar los secretos de aquel trabajo. Por lo que iba descubriendo, parecían no disfrutar en absoluto de aquel tipo de encargo. Se preguntaba cuántos de sus otros trabajos eran demasiado turbios como para airearlos y aun así los preferían, y decidió que era mejor no pensar en ello. De todos modos llevaba el suficiente tiempo en la ciudad como para seguir preguntándose si toda la gente que conocía tenía las manos limpias.

El raigaurum rio al escuchar la anécdota sobre los inicios de los de la Brecha, aunque, en el fondo, no era precisamente graciosa.
No me esperaba unos orígenes tan humildes, pero tiene sentido.
No quiso hurgar demasiado preguntando, y menos en un momento en que estaban ocupados. Se centró en ayudar a sacar de la casa lo que sobraba, y se despidió de Archi cuando se retiró a un recado. Tenía curiosidad por muchas cosas, pero participar en las conversaciones de los otros le resultaba un poco invasivo.

Gael, por su parte, se entretuvo un rato largo con el tejado, y se despidió a Krono desde allí arriba cuando lo vio alejarse. Bajaba hasta el piso de abajo las cosas que debía retirar el raigaurum, y en una ocasión casi hizo prender un madero seco. A partir de ese incidente recuperó el cuerpo del varmano y no salió de él hasta que Giz puso a mano la comida.
Menos mal que te tenemos entre nosotros —respondió a la broma del goliat.
Se acomodó en el aire y picoteó algo de comida. Al ver que el raigaurum se había traído una cantimplora y un bollo de casa señaló a la comida que había venido del cuchitril.
Puedes coger si quieres, ¿eh?
Gracias —dijo, aunque no cogió nada de inmediato. Primero se comería su bollo y, si se quedaba con hambre, probaría algo que fuese sobrando. Antes de empezar a masticar, respondió al Goliat—. Pues bien. Muy bien. Nunca había vivido tan tranquilo, a decir verdad. Llevaba toda la vida controlando que todo funcionase, hasta me ha costado quitarme la costumbre de revisar el ordenador cada vez que me muevo más de la cuenta.
Oye, ¿puedo ver cómo funciona? El ordenador, digo. Nunca he tenido la oportunidad de ver uno y sois pocos irrenses en la ciudad.

Kin asintió, y encendió la pantalla holográfica para que todos pudiesen verla. No sabía qué enseñarle específicamente, y ninguno iba a entender el idioma, de todos modos. Koval, aun así, parecía satisfecho solamente con el holograma.
Qué pasada. En la Tierra tenía un ordenador de sobremesa. Enorme, anticuado. Nada que ver con esto —rio.
Si aún no has visto ni qué hace —se burló Kin. No tenía clara la procedencia del fuego fatuo, pero si era terrestre sabía que la tecnología allí ciertamente era inferior.

10 Re: Clínica y taller de biomecánica el 30/08/16, 04:38 am

Giniroryu

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GM
El descanso ya les iba haciendo falta, y el draco se sentó junto a Gael y Giz sin hacerse esperar.
Como se cuida don Lagartone —comentó estirando una garra para coger uno de los bollos que ofrecía el goliat—. Lo de los transgénicos está muy bien, pero creo que la próxima vez podrías modificar genéticamente a algún incauto que haga de peón por nosotros —añadió continuando el hilo de la broma que había hecho el asreniano.
El sueco rebuscó a su vez en su propia bolsa, sacando unos botellines de hidromiel que había comprado a propósito , en lugar de las botellas de mayor cantidad que solía haber por el cuchitril.
>>También puedes probar una de estas si quieres —le indicó a Kin ofreciéndole un botellín cuando Gael le ofreció coger de su comida—. Está importada directamente de la Tierra.

Mostró interés también por la petición del fuego fatuo. Había oído hablar de las características de los implantes irrenses, pero no había podido ver antes uno de aquellos ordenadores holográficos de cerca.
Tal vez no, pero para nosotros era impensable que algo así se pudiera integrar en un brazo mecánico —le replicó al demonio raigaurum a la apreciación que hizo sobre el comentario de admiración del nigromante—. La última vez que usé un ordenador fue para aprovisionarme de música en el Samhein de hace un año y, aunque ya malamente fui capaz de manejarme con el sistema operativo vigente, los ordenadores no parecen demasiado distintos a como los recordaba. Yo tenía uno bastante puntero en su momento, optimizado para jugar, pero creo que a los irrenses os parecería prehistórico —relató mientras esperaba a que Kin les mostrase algo interesante. Sus propias palabras le dieron una idea, no obstante—. A propósito, ¿no llevarás videojuegos ahí instalados, verdad?

11 Re: Clínica y taller de biomecánica el 06/09/16, 11:07 pm

Tak

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GM
Kin aceptó el botellín que le tendía Noel, aunque algo dubitativo. Quería preguntar qué clase de bebida era, pero pensó que tampoco pasaba nada por probar cosas nuevas sin tener nada preconcebido. Lo dejó para luego y buscó por el directorio algo que poder enseñarle a los de la brecha. Lo cierto era que agradecía que la mole se mantuviese apartada, porque al menos a aquellos tres ya los había visto más veces. Por la conversación que estaban teniendo se había tenido que aproximar más a ellos y era a quienes tenía ahora más cerca.

Los humanos estaban avivando su curiosidad por ver la tecnología de su mundo, aunque precisamente la oportunidad de hacerlo acababa de pasar ante su hocico y tardaría una pequeña eternidad en volver a abrirse el portal. El comentario de Noel le hizo soltar una breve carcajada.
¿Videojuegos? ¿Aquí? —Sin embargo, se dirigió al directorio de minijuegos mientras hablaba—. Sí que hay gente que les llama así, pero sinceramente, me da un poco la risa.

Les mostró un juego de mecánica muy simplona en que un personaje tenía que reunir objetos y esquivar proyectiles por una serie de plataformas. Sus gráficos no eran tan simplones como el irrense parecía haber sugerido, y de hecho a Gael le parecieron los de alguna consola portátil de su mundo. El irrense les explicó por qué no podían oír la música del juego y luego les contó que había un poco de todo respecto a los géneros que se podían encontrar. Por lo que entendió el fuego fatuo, en aquel ordenador solamente se podían instalar juegos cutres de móvil. Muy avanzados, pero juegos cutres de móvil.
Para jugar de verdad hace falta una videoconsola, y son careras de cojones, por cierto. Hace nada fui a recuperar la mía, y compré algún periférico. Una consola de verdad consigue unos gráficos tan realistas que parece que estás en una película, porque normalmente también se puede jugar en realidad virtual. Por eso me reía. Si comparas esto —se refería al juego del implante, aún abierto— con eso, no hay color.

Hablando de un tema que le gustaba, con gente dispuesta a escuchar, hizo que se hubiese ido olvidando un poco de dónde estaba. Que no hubiese estado a la defensiva desde el principio solo significaba que no quería buscar problemas, pero mientras hablaba de videojuegos y ordenadores consiguió relajarse un poco.

¡Menudo lujo! ¿Montamos nosotros también un ordenador en el cuchitril? —medio bromeó Gael. El raigaurum lo tenía mucho más fácil para dar corriente a los electrodomésticos.

Kin había abierto por fin el botellín y el olor le indicó que contenía alcohol. Se preguntó si era buena idea intoxicarse en aquel momento, pero a los demás no parecía afectarles mucho y pensó que debía ser suave, aparte de poca cantidad. No terminaba de acostumbrarse al regusto alcohólico, pero el dulzor al menos le resultó agradable.

12 Re: Clínica y taller de biomecánica el 09/09/16, 04:20 am

Giniroryu

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GM
Enarcó una ceja, no estando muy seguro de a qué se refería el irrense en un principio, aunque para cuando estaba abriendo la aplicación del juego se dio cuenta de a qué se refería. El draco no sabía con seguridad como de potentes eran los ordenadores integrados en los implantes irrenses y había asumido que con lo avanzado de la tecnología de aquel mundo podrían tener algo bastante decente. Aun así, tenía sentido que los juegos que pudiesen llevar se pareciesen más a las típicas aplicaciones para tabletas o móviles que había en la Tierra, pues los controles tendría que ser de tipo táctil y no era factible cualquier tipo de juego.
Ya veo por donde vas. Aun así ese juego, aunque simplón, parece bastante más potente que sus equivalentes terrestres… O al menos si lo comparamos con los de hace cinco años. A saber cómo habrán evolucionado los juegos para móviles en este tiempo.

En parte agradeció que aquello fuese lo único que el raigaurum les pudiese mostrar… Con motivo del efecto que tuvieron su siguiente declaración: en un instante sintió muchísima envidia de Kin. Y por ello resopló ante el comentario de Gael.
No me lo digas dos veces que me vuelvo a la Tierra el próximo Samhein para robar un equipo entero con el que jugar a ciertos juegos que ahora mismo estoy echando mucho de menos. Sobre todo los que tenía a medias en el Halloween que Doce se coló en mi casa y me contó todas esas gilipolleces que resultaron ser ciertas —dijo en tono jocoso.
Se sintió tentado incluso de preguntarle al demonio raigaurum si les invitaría a jugar un día a su consola, tanto por nostalgia como por curiosidad por ver lo avanzados que pudieran ser los videojuegos irrenses, pero tenía el suficiente sentido común como para intuir que probablemente no terminaban de haberle caído muy en gracia a Kin, a juzgar por su actitud en anteriores encuentros.

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