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Rocavarancolia Rol » Rocavarancolia » Anexos » Sueños » Plano de los sueños

Plano de los sueños

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1Plano de los sueños - Página 6 Empty Plano de los sueños el 30/03/17, 08:07 pm

Naeryan

Naeryan
Recuerdo del primer mensaje :

Todos los habitantes de la ciudad lo visitan de forma periódica, pero sólo unos pocos pueden moverse libremente por él.


_________________________________________

"And if you gaze long enough into an abyss, the abyss will gaze back into you."
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61Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 25/05/18, 06:25 pm

Tak


GM
Ayne no creía que estuviese tomándose a la ligera las palabras del desconocido. Lo que decía tenía sentido. Podía funcionar. Formar parte de una cadena de favores era un método para ser alguien en la ciudad a pesar de ser recién llegados. No le iba a pedir nada que no pudiese hacer, y Ayne lo creyó. Varias de las cosas que él había puesto como ejemplo el anima podía hacerlas por otros. Pero no todas.
Parece un trato justo —dijo finalmente. Su postura se había relajado notablemente—. Aunque antes de nada me gustaría saber quién eres. No me enseñaron a hacer tratos a ciegas. También me gustaría saber si puedo poner mis propias condiciones. No tengo problema en ayudar a otras personas, pero hay cosas que no me veo capaz de hacer. Yo… —Dudó, incómodo, antes de continuar—. No podría matar a alguien si fuese eso lo que me pidieses. También dudo que fuese a pedir esa clase de favor.
Si de verdad fuese necesario deshacerse de alguien para que Eara pudiese vivir tranquila, la enviaría de vuelta a Sinhdro quisiese o no. O eso pensaba, al verlo como una posibilidad remota.

62Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 23/06/18, 05:39 pm

Naeryan


—Por supuesto. La idea no funciona si alguien no está dispuesto a hacer su parte —dijo conciliador, y era cierto. La ventaja de Rocavarancolia era precisamente que ofrecía una gran variedad en lo que a los límites de sus habitantes se refería.

—Me llamo Corann —el íncubo sabía que habría gente que querría investigarle a la luz del día, y aunque no pensaba dejar que le encontrasen proporcionarles su nombre verdadero que rastrear era un compromiso razonable. No quería a gente desconfiada de más que desistiese antes de tiempo—. Y no te preocupes. Tendrás justo lo que pidas.

Depósitó un ladrillo ennegrecido en el suelo y se marchó del sueño.

63Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 09/08/18, 11:26 pm

Naeryan


La Luna Roja relumbraba en el cielo. Corann había vuelto a buscarla mil veces en los sueños de los demás, con tal de contemplarla hasta olvidarse de sí mismo. Ninguna rota como lo fue la suya, pero todas igual de hermosas y terribles.

Se preguntó si habría alguien que soñase con mil Lunas Rojas, con mil Rocavaragálagos. Se preguntó cómo sería un mundo así, cuando por fin lo viera materializado dentro de poco.

64Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 28/09/18, 12:28 am

Naeryan


Algunos sueños agradables. Otros horrores que no tienen nombre. Para ciertos elegidos, maravillas al borde de la concepción.

Esta noche en Rocavarancolia, sin excepción, todos sueñan.

65Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 29/09/18, 06:02 pm

Giniroryu


GM
Cinco portentos soñaban. Todos ellos hijos de las tinieblas, todos afectados por el influjo de la Torre... pero sus delirios oníricos eran muy diferentes entre sí.

Un kairós prodigio soñaba con que su negocio se expandía por todos los mundos vinculados y su éxito era cada vez mayor. La premisa del sueño era positiva, no obstante, ¿por qué cuando despertase tendría la sensación de que algo estaba yendo muy mal?

Una gamusino recién bañada por la Luna, todavía buscando su propia identidad en más de un sentido, saltaba y corría a través de un bosque no parecía tener fin. Rezumaba alegría mientras zigzagueaba entre los árboles y saltaba sobre los arbustos, dejando tras de sí una estela de copias de sí misma. Pero no sería feliz cuando despertase, tendría una sensación horrible: en aquel sueño Neil no existía y era imposible que hubiese podido ser feliz así.

Una nebulomante que se había acostado agotada pero feliz dejó de estarlo en cuando su consciencia se precipitó hacia la pesadilla. Allí nada había cambiado, ella seguía siendo la chiquilla débil que llegó a la ciudad huyendo de su pasado; y de él. Él estaba por todas partes y había un mensaje que no dejaba de perseguirla, resonando en cada esquina, haciendo eco en su cabeza: "deberías haber aceptado". Cuando despertase sentiría un gran alivio, pues por muy real que hubiese parecido, no lo había sido. La inquietud que aquel sueño le había implantado, no obstante, la acompañaría por mucho más tiempo del que desearía aunque supiera que no era cierto.

Un draco de estínfalo durmió apenas durante un par de horas aquella madrugada. Durante ese tiempo no dejó de soñar que hacían daño a sus seres queridos. Que los torturaban, que los mataban... Lo peor fue darse cuenta de que él mismo había sido el perpetrador. En sus manos manchadas de sangre, de la sangre de los suyos, se reflejó su rostro: un rostro horrible, también ensangrentado. El rostro de un auténtico monstruo. Se despertaría sudando profusamente y gritando. Hacía mucho tiempo que no gritaba. Y ya no volvería a intentar dormir por ese día, asustado de la posibilidad de repetir la experiencia.

Y por último un soñador, el que debería tener control absoluto de lo que le mostraba su subconsciente. Simplemente nada. Vacío. Y no podía hacer nada por evitarlo. Ya sabía a qué se debía y ya sabía qué debería hacer. Pero eso no lo hacía más sencillo. El momento se acercaba demasiado rápido.

66Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 01/10/18, 06:22 pm

Yber

Yber
GM
Un hombre árbol sueña, como siempre, pequeñas cosas inconexas. Una tarde de charlas con las flores más extrañas, un paseo amable con un monstruo azul o tres vueltas a la ciudad sobre los patines. Todo entretejido para dar lugar a un único escenario cambiante del que no recordará nada.

Todos los experimentos han muerto, abandonados por su propio dueño dentro del laboratorio. Lean y Miloslava recogen los últimos cadáveres con una fuerza que no es de ellos mientras que el genemago, enloquecido, no les presta atención. Este Giz no ha contado con el apoyo de nadie y ha sucumbido al ansia más oscura. Espera con impaciencia frente a una vitrina mientras los hechizos programados hacen crecer a un feto: una masa de carne informe que poco a poco adquiere patas y brazos y cola. Aparecen los ojos y la boca. Los dedos se dividen poco a poco hasta formar una manecilla diminuta. Finalmente, la superficie de la criatura se llena de escamas que brillan al compás de unos sentimientos recién nacidos. Todo ha salido bien, pero el vacío en el pecho del asreniano tan solo crece. Creador y creación lloran a la vez.

Todos los niños viven en este sueño. Las calles de Rocavarancolia están llenas de colores y formas vertidos con una aleatoriedad que imita la arquitectura ordesa. Lara 37 guía a sus quintillizos hasta la Academia Serpentaria, en la que la mala sombra imparte clases para niños con poderes. Rica 5 levita, Yara 73 habla y comprende todos los idiomas, Taz 7 mengua hasta el tamaño de una hormiga, Randa 11 exhala bocanadas heladas y Zaende Pi ha heredado los ojos azarosos de su madre. Lara 37 es una madre orgullosa y ha manipulado la suerte para conceder a sus hijos cinco excelentes futuros.

En el sueño de Malahierba se abre un portal inmenso que cubre el cielo de Rocavarancolia. De la distorsión llueven gigantes, gigantes de verdad, de más de cinco metros de altura cada uno. Silente llama al escuadrón de espías y Malahierba se prepara para defender la ciudad junto a sus compañeros del ejército, pero no hay nada que se pueda hacer. Los gigantes resisten todos los ataques y les basta con pisar el suelo para que la tierra tiemble. Poco a poco, minan las fuerzas defensivas de la ciudad y los pocos amigos que tiene el poltergeist van cayendo hasta que no queda nadie. En un pestañeo, Rocavarancolia ha perdido y no queda vida sobre ella más allá del repoblador, que vaga entre las ruinas, intangible. Incapaz de morir en un mundo sin vida, Tap llora sin lágrimas y anhela viajar al pasado par impedir su propia cosecha.

Rasqa contempla el paisaje desde lo alto de la montaña. Rocavarancolia es un festival de llamas, humo y aullidos, congelada por la Canción de la Roca que él mismo ha conjurado. Las chispas desprendidas de los incendios levitan atrapadas en un instante petrificado que llena al parqio de júbilo. El moloch aspira, bate sus alas y emprende el vuelo con un aura de magnificencia subrayando sus escamas. Antes de arder eternamente, algunos lo llamaron traidor, pero para traicionar a alguien antes hay que servirle y Rasqa, en este sueño, solo sirve al fuego que nace de sus entrañas.

Eitne solo corre por prados de color pastel. Las hierbas rosáceas se hunden primero bajos sus pies humanos, ¡sus dos pies!, y el aire acaricia su rostro mofletudo y agita sus rizos. Su cuerpo se comba en plena carrera, pero Eitne ni siquiera frena. Su piel se oscurece y se deshace poco a poco en volutas de negrura, pero Eitne no puede preocuparse porque está corriendo. ¡Corriendo! No se lo cree. La oscuridad lo envuelve y se expande, crece hasta que, finalmente, su centro de gravedad cambia y Eitne cae sobre la hierba a un, dos, tres, cuatro patas. ¡Están todas! Una nube negra corre por el prado, esquiva las ramas sueltas, deja que sus pulmones se llenen del frescor de la hierba y muestra los dientes al cielo que le cubre. La bestia sonríe. Sonríe y corre.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

67Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 02/10/18, 01:52 am

Muffie

Muffie

Aquella noche toda la ciudad soñó. Soñó miedos y deseos, inquietudes y alegrías. Soñó aquello que sería y aquello que nunca ocurriría. Soñó sueños y pesadillas.

La vouivre soñó con ruido y muerte. Soñó con un ranta segando las vidas de sus amigos. Soñó con su gema siendo arrancada de su frente. Soñó los gritos de dolor y agonía. Se soñó vacía de vida, encerrada en si misma. Soñó la muerte en vida y el ruido de la muerte.

Cuando despertó su frente se sintió vacía durante unos segundos, a la par que su alma.

La loba soñó con desesperación y horror. Soñó con Ilol en la ciudad. Soñó con la alegría de tenerlo ahí empañada por la angustia de no poder protegerlo, de verlo sufrir y sentirse atada de manos por no poder ayudarlo. Soñó con su muerte, la cual no pudo evitar, devorado por una bestia, un monstruo tan similar a ella misma que bien podría serlo.

Cuando por fin despertó, todavía sentía la sangre de su hermano en su boca.

La demonio soñó con placer y poder. Soñó con sus garras enterrada en cálidas entrañas. Soñó con la sangre, las vísceras y la bilis cubriéndola y la energía superior llenándola. Se soñó poderosa depredadora ante su débil presa. Soñó gloria.

Pero cuando despertó el sueño se tornó amargo, pues solo en aquel momento reconoció los cabellos plateados entre la sangre escarlata.

El brujo soñó con lo dulce y lo amargo. Soñó con cientos de pasteles que se volvían arena en su boca. Soñó con suaves y agradables colores que se convertían en luz cegadora. Soñó con un abrazo de Adru que se convertía en unas garras que la separaban de ella. Soñó con abejas, con su dulce miel y sus amargas picaduras.

Cuando despertó, la cera bajo su almohada formó un panal durante algunos segundos.

Y ella... ella soñó con libertad. Soñó con aguas claras y el aroma del té. Soñó con sus cadenas rotas y su cuerpo siendo por fin suyo. Soñó con la arena del desierto, las nieves de las montañas y las olas del mar. Soñó que corría como una gacela, volaba como un águila y nadaba como un delfín. Se soñó libre, plena y suya.

Cuando despertó lloró durante horas, apretujada sobre sí misma en la esquina de la habitación intentando no hacer ruido y temiendo el momento en el que él volviera.

Aquella noche toda la ciudad soñó. Y ellos con ella.


_________________________________________

"Rocavarancolia es una ciudad llena de misterios y sorpresas, como un acertijo complicado y excitante."

68Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 26/10/18, 06:36 pm

Lupin

Lupin
Era aquel un mundo feliz.

Los feligreses se congregaban a la sombra de lo que ya no era un gran monumento a la crueldad y la barbarie, sino a la luz y la Acromía. Aquel que había sido conocido como Rocavaragálago era ahora un templo de la verdad, de los Dioses. La multitud cuya fe la vista no alcanzaba había sido bendecida con la razón y el conocimiento de la verdadera divinidad, y así habían difundido esta por toda la creación. La realidad misma los adoraba. Heraldo Rocuo lo observaba todo y lloraba.

Era un mundo ideal. Terrorífico.

Los Dioses no existían allí.

******

El draco de estínfalo quien, incapaz de escapar de su naturaleza, destruía los cuerpos de sus allegados y se horrorizaba de lo que anidaba en su mismo ser.

También el Goliat enloquecido. En su obsesión, fracasaba al intentar llenar un hueco imposible con su ciencia.

La vouivre y a la mayor de sus pesadillas. Aquel que debía estar muerto retornaba y arrancaba todo por lo que había luchado la británica.

Vio a más, a muchos más.

Y la ángel negro era muda, impotente. Oculta permanentemente a la sombra de sus más queridos, nada podía hacer por ayudarles.

69Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 27/11/18, 03:16 am

Naeryan

Naeryan
Corann contempló en silencio el entramado pulsante y creciente de ansias silenciosas, de anhelos enterrados tan adentro que dolían, de sentimientos tan poderosos que contenerlos le desgarraba a uno. Un laberinto de realidades fabricadas, tan falsas y a la vez tan verdaderas como solo podía serlo un deseo, en el que uno se dibujaba a sí mismo tal y como quería ser.
"No soy débil."
"No soy un monstruo."
"Soy libre."
"No tengo hambre."
"No tengo sed."
"No estoy equivocado."
"No me avergüenzo."
"No tengo miedo."
"No estoy solo."
"No maté a nadie."
"Les maté a todos."
Pasó un lapso de tiempo indeterminado hasta que Corann por fin despegó los labios para aportar su pequeño grano de convicción al caos.
—No estoy muerto.


-


Como una profecía de catástrofe inminente que se ve cumplida, las palabras de los muertos se transforman en una realidad terrible, una sensación abrumadora, una fuerza mágica imparable se extiende en ese momento por toda Rocavarancolia. En las mentes de todos los ciudadanos, esclavos, criaturas y alimañas de cualquier tipo aparecerá una ominosa torre rodeada de un aura de color morado oscuro: la Torre de los Soñadores. Lo último que sentirán antes de caer rendidos ante el poder que emana el edificio es la certeza de que está a apunto de suceder algo terrible.
Todos caen inconscientes, en un coma muy profundo. No importa si se encuentran en la comodidad de sus casas, paseando, en los subterráneos o sobrevolando la ciudad. La Torre no hace excepciones.
En cuanto alguien atraviese un portal, en caso de encontrarse en algún mundo vinculado, caerá en el mismo estado de inmediato.

Cuando despierten, lo harán en una Rocavarancolia soñada, aunque para ellos será como si tan solo hubiesen recobrado el conocimiento. El aura maligna de la Torre se extiende por toda la ciudad y, aunque solo es visible cerca de esta, dota al ambiente de una sensación opresiva y aciaga. Todos y cada uno de los seres que pueblan Rocavarancolia saben que está sucediendo algo terrible, aunque la mayoría no pueda comprender qué está ocurriendo en realidad.



-


[La torre por fin ha reunido toda la energía que necesita para hacer soñar a toda la ciudad. A partir de ahora Rocavarancolia se poblará de los sueños de todos sus habitantes, entremezclados y salvajes. Sois libres para imaginar cualquier maravilla o aberración que deseéis (los GM os avisaremos si hay alguna incongruencia). El nivel de caos puede ser igual, o mayor, al de la Luna de la cuarta cosecha. Daos libertad, colaborad unos con otros si queréis para escapar o entregarse a lo soñado].


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70Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 27/11/18, 03:43 pm

Giniroryu

Giniroryu
GM
Eorlir e Innadriel caminaban en ese momento en dirección a la biblioteca. La transformación del edeel no aparecía en los libros que habían traído sus compañeros el primer día, aunque habían encontrado algo de información al respecto en la biblioteca de la Torre Serpentaria días más tarde. Lo que habían leído les preocupaba: Eorlir probablemente era un selkie y al parecer eso no eran muy buenas noticias. Necesitaban más información.
Así pues, cuando empezó todo, la pareja sinhadre se encontraba a punto de cruzar la Cicatriz. Eorlir se había adelantado un poco y cuando aquella abrumadora sensación le sobrevino estaba al borde de la grieta. Completamente desorientado, trató de moverse hacia su aurva, que lo llamaba desde un par de metros más allá. Lo siguiente que supo Eorlir, mientras una imagen terrible aparecía en su mente, es que el suelo había desaparecido. Caía. No sabía qué estaba pasando.
La carandela contempló a Eorlir precipitándose hacia el fondo de la Cicatriz. Gritó y trató de correr hacia él. La misma imagen que había visto el selkie en su mente la paralizó por completo y cayó al suelo. Su visión se emborronó mientras escuchaba como la montaña de huesos en el fondo de la Cicatriz crujían con fuerza tras ser golpeados por algo. Quiso volver a gritar pero ya no pudo.
-
Cuando despertó, Innadriel se sentía terriblemente confusa. Y asustada. Algo horrible había ocurrido. El propio aire se lo decía. Se sentía extraña, la realidad a su alrededor tenía… algo. Algo que no supo identificar como otra cosa que “peligro”. Pero no era lo único. Ante sus ojos, al borde de la Cicatriz, apareció Eorlir, que la miraba de forma penetrante. Entonces recordó. Recordó ver como se caía.
—¡Eorlir!
La carandela corrió hacia él. La distancia que los separaba era pequeña, pero de algún modo el selkie parecía cada vez más lejano. Se dio la vuelta en cierto momento y le dedicó una mirada cargada de desesperación por encima del hombro. Ina supo lo que iba a pasar a continuación.
—¡No!
Para cuando la aurva alcanzó el borde de la Cicatriz tan solo pudo dejarse caer de rodillas y asomarse en busca de su edeel. Había vuelto a oír aquel sonido terrible. Eorlir había caído. No podía verlo, pero había caído. Estaba muerto.

-
Horas más tarde volvió a la Sede de los Taumaturgos. A su alrededor estaban sucediendo toda clase de cosas. Rugidos de criaturas en la distancia, fantasmas que la atravesaban y a cuya sensación gélida no prestaba atención. Un fantasma de pelo azulado la atravesó y se giró bruscamente dejando escapar una exhalación. Ya no estaba allí para cuando se quiso dar cuenta. Siguió su camino creyendo ver a Eorlir en más de una ocasión, pero siempre se trataba de una ilusión pasajera. No estaba sonriéndole y tendiéndole la mano delante de ella, no estaba esperándola en la puerta de un edificio ni tampoco se había convertido en un fantasma. Simplemente estaba muerto, y aquella certeza era aplastante.
Al volver al refugio este parecía vacío. El silencio era tan ominoso como reconfortante en cierto modo para la aurva en ese momento. No se sentía capaz de explicar a nadie lo que había sucedido. Se dirigió a su dormitorio de forma automática. Volteó su cabeza al haberle parecido que alguien la llamaba, pero solo vio una sombra al final de las escaleras que acabó por desvanecerse. Finalmente llegó a su cuarto y se sentó en la cama, mirando hacia el infinito.
-
La carandela perdió por completo la noción del tiempo. No supo cuando su cuerpo había comenzado a moverse por sí solo, en dirección a la salida del edificio. ¿Había gente en esos momentos? No lo sabía. Creía oír voces de fondo y figuras moverse, pero no estaba segura y tampoco importaba. Tenía un destino: en su mente había aparecido con claridad un lugar al que debía ir. Se lo había susurrado sin palabras: allí podría encontrar la paz que necesitaba.
Así fue como Innadriel llegó al Puente del Abismo.
—No quieres una vida incompleta, ¿verdad? Sabes cuál es tu única salida.
No hizo falta más. La carandela tampoco vaciló. Innadriel desapareció en las profundidades del Abismo soñado.
-
En ese mismo momento, en la Rocavarancolia real, el cuerpo de Innadriel que yacía en coma cerca del borde de la Cicatriz tuvo un espasmo. Justo en el instante en el que la Innadriel del sueño se lanzaba al abismo, su ritmo cardíaco y su respiración cesaron para siempre. No había alimañas despiertas para carroñear su cadáver, pero poco a poco se iría pudriendo.



Nota: este post ha sido publicado íntegramente en el plano de los sueños por comodidad, pero no quiere decir que todo lo que suceda en la Rocavarancolia soñada tiene que rolearse aquí: podéis utilizar las localizaciones de forma normal, salvo que estén ocupadas con roleos anteriores que tal vez sea mejor emplear este tema.


_________________________________________

El quinto GM oculto representado en un gif:
Plano de los sueños - Página 6 WLJLnOD

71Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 03/12/18, 02:15 am

Nihil

Nihil
Trama de los sueños:

Dama Isis llevaba en pie desde bien temprano. Ya había hecho sus ejercicios y estaba sentada en su escritorio peleándose con el papeleo. No durmió bien la noche anterior y daba cabezadas, algo que le sacaba de quicio. En una de estas debió tener una pesadilla. Solo podía recordar una imagen, un edificio sombrío, y despertó con una sensación realmente desagradable en el cuerpo.

-Vale, hora de tomar algo que te despeje -se dijo a sí misma.

Estaba buscando sus zapatos por el cuarto cuando llamaron a la puerta. Dio permiso y Samika asomó la cabeza y le sonrió. Era raro, a esa hora su amiga solía estar entrenando y no recordaba que hubiesen quedado para un brunch.

-¿Te apetece tomar algo? -propuso. Isis aceptó sin pensárselo mucho. Sea lo que fuere que había alejado a Samika de su entrenamiento ya se lo contaría.

Iban por el pasillo y la sensación seguía presente. El aire se sentía más espeso y el suelo parecía bailar bajo sus pies. Samika no parecía sentir nada. ¿Se habría puesto enferma? ¿Le estaría afectando la falta de sueño? Tendría que haberse ido al apartamento de Frivo a dormir.

-Ah, espero que no te importa Twix -dijo de pronto Samika. Isis tuvo un mal presentimiento -Pero le comentamos a Diurna lo de tu transformación.

Dama Isis se paró en seco.

-¿Que habéis hecho qué?

Samika se apresuró a hacer un gesto para apaciguarla.

-No te enfades. Estábamos en la taberna y se nos escapó. Pero no debes preocuparte, dama Diurna es de fiar, es una chica muy maja. Nosotras nunca te pondríamos en peligro.

La veela no estaba muy convencida, pero las palabras de su amiga lograron evitar una rabieta monumental que se quedó en una mueca de desaprobación. Aunque lo hubiesen hecho sin mala intención y aunque ella no desconfiase del criterio de sus amigas para juzgar a la gente, prefería ser ella misma la que decidiera quien era o no de fiar y a quien podía hablarle de su transformación. Samika le habló de bollos integrales y salmón ahumado, una especie de ofrenda de paz que había traído para ella, y le aseguró que se encontrarían con dama Diurna para que puediese hablar tranquilamente del tema.

Llegaron a la cocina y allí estaban los bollos que le había prometido Samika, pero también estaban Eara, Irianna y dama Diurna. El mal presentimiento se intensificó, el corazón se le disparó en el pecho.
-Samika me ha dicho lo que eres -dijo la mujer. Isis miró a su amiga pero esta miraba al frente, con las orejas desviadas como si la cosa no fuera con ella -Lo que no les has dicho tú es todas las ventajas de las que te estás aprovechando y que no has compartido con tus compañeros. Eres un poco tramposa, ¿no?

-No sé de qué me estás hablando -respondió Isis. Había veneno en su voz, pero también miedo.

-Parece que tu pelo es mucho más valioso de lo que nos has contado -dijo Irianna

-Y que tu aura es mucho más poderosa de lo que nos dijiste también -añadió Eara. Ambas la miraban con desprecio.

-No entiendo… -dijo dama Isis

-Eres una manipuladora y una falsa.

-¡No es verdad! -protestó Isis. Empezó a retroceder. Se sujetó el pelo, que parecía querer delatarla también y no paraba de cambiar de color -Vosotras sois las falsas. ¿Os cuento un secreto y vais corriendo a contárselo a la primera persona de la ciudad que conoceis? ¿Qué clase de amigas sois?

-¿Qué clase de amiga eres tú? -saltó Samika -Sabemos que a la mínima nos vas a sustituir como hiciste con Lemus

-¡No es verdad!

-Nos rechazarás si no somos lo bastante guapas como hiciste con Ayne! -dijo Eara.

-¡¡No es verdad!!

La sala daba vueltas. A la veela le costaba mantenerse en pie. Dos regueros de lágrimas le caían por las mejillas y con ellas también su maquillaje, como si llevase alguna marca cutre y barata. Se agarró a un banco para no perder el equilibrio.

Entonces vio a dos personas más entrar en la cocina: un chico altísimo con enormes alas grises y una mujer de alas rojas. Los había visto antes, en la ballena, la noche de la Luna Roja. No necesitó que le explicasen por qué estaban allí.

-No… No, no podéis hacerme esto.

-Nos daran un buen pellizco en el mercado por esto -dijo dama Diurna.

-Será más rentable si la mantenéis con vida, el pelo le vuelve a crecer -apuntó Samika.

Dama Isis le lanzó una mirada de desprecio antes de intentar huir, pero el suelo seguía temblando bajo sus pies, todo dava vueltas, sus piernas eran de mantequilla. No podía correr. Alguien la agarró del pelo y ella chilló. Sintió como le cortaban la melena de un tajo, con un hacha enorme, y le pareció que le estuvieran cortando un brazo. La veela no podía hacer nada mas que gritar, engullida por su propia pesadilla, y algo en su interior se quebró; un pequeño brote de algo que solo había podido cultivar después de llegar a la ciudad.


_________________________________________

Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

72Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 29/12/18, 10:41 pm

Lupin

Lupin
Torre serpentaria


«No, no quiero esto. No. Tuyo no es el universo, no eres real. No me mires, no. ¡NO!»

L a   t o r r e   a p a r e c e   a n t e   l o s   o j o s   d e   s u   m e n t e.

*********

Y despierta. De nuevo.

«¿Qué?».

Tu pesadilla ha terminado, Heraldo.

«¿Qué ha…?»

Ahora empieza el de verdad. Te levantas de un salto, ¿qué ves?

«Es mi habitación en Serpentaria. Nada más. ¿Pero dónde…?»

Dios.

«¿Telepatía?»

No. Soy Dios. O así puedes llamarme.

«Eso no puede ser.»

Pronto lo entenderás.

«No hay nada que entender. Tan solo existen unos Dioses.»

Correcto. En realidad, puedes llamarme “Narrador”, si así te sientes más cómodo. Abre la puerta, tienes visita.

Totalmente confuso, te preguntas por qué oyes una voz en la cabeza y por qué está narrando lo que haces y piensas. Aún así, decides hacerle caso y acercarte a la puerta. Aunque primero te aseguras de tener tus defensas mágicas a punto.

Fuera hay una figura postrada frente a la entrada, mirando al suelo. Te resulta familiar. Abres la boca como para llamar su nombre, pero tal como vas a pronunciarlo, este se escapa sin emitir sonido alguno. De hecho, ni siquiera recuerdas qué ibas a decir, ni quién era ella. Irritado por esto y por mi presencia en tu cabeza, lanzas una pregunta seca:

—¿Quién eres?

Alza su rostro, aunque parece atreverse a mirarte directamente. Aun así, es suficiente para que puedas comprobar que se trata de una mujer de mediana edad y de apariencia irrense. Sus ojos son de un verde muy oscuro.

«¿Cómo lo sabes?»

Calla y escúchala.

—Sacerdote, mi nombre es Ippe. —Una leve sensación de orgullo te invade al oír el título de boca de otra persona—. Solo soy una fiel creyente de los Dioses, y como tal vengo a presentarme ante el que es su Heraldo en esta ciudad.

Te quedas un rato mirándola en silencio. Piensas en ella, en la voz en tu cabeza y en la sensación que tienes desde que despertaste. Algo va mal, lo sabes, pero a la vez no parece que todo lo que suceda esté… tan mal. Quiero decir, por una vez has encontrado a alguien en esta ciudad, y ni siquiera es de tu especie, que sabe realmente quiénes son los verdaderos dioses.

«¿Y cómo sé que dice la verdad?»

Es ciega.

Te paras a observarla de nuevo y esta vez te fijas en que, más que evitar mirarte, no parece que tenga fija la vista en ningún punto. Bien es conocido en Ochroria que aquellos individuos que siempre han podido contemplar exclusivamente la Acromía Primordial son puros y conocen mucho más que cualquier otro ser. No te queda duda, entonces, de que es lo que dice ser.

—Álzate, Ippe, pues en realidad debería ser yo el que se postrara. Parece que ya conoces mi nombre.

—Los Dioses me lo han dado a conocer, ya que era necesario para que te pudiera encontrar. —Su voz te suena firme, potente y profunda. Te parece que debe estar habituada a hablar alto y claro—. Heraldo Rocuo, tú también lo sientes, ¿verdad?

—Sí. —Esa extraña torre, la sensación inquietante—. Algo está mal, pero no puedo discernir de qué se trata.

—Los Dioses no me han revelado más que tu nombre —se lamenta Ippe—. Supe que debía buscarte, pero no me revelaron nada más.

Preocupado y sin ninguna pista más allá de la confirmación de tus temores, sientes que necesitas ayuda, o al menos confirmación, de tus más allegados. Y asegurarte que están bien.

—Acompáñame, Ippe —dices—. Necesito ver a alguien, son amigos.

La irrense te agarra la manga de la túnica, pero no parece necesitar más ayuda para seguirte. Asegurado el paso, os dirigís a la habitación de Onyx y llamas a su puerta. Estás inquieto y quieres saber al menos si está bien.

73Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 03/01/19, 05:52 pm

Jack

Jack
Torre Serpentaria
La bruja había decidido volcarse en su nuevo plan de futuro y había pasado los últimos días yendo y viniendo de la Biblioteca, copiando pasajes y trayendo libros a su habitación. Libros de arquitectura y de historia, cualquier texto que hablase del aspecto de la ciudad antes de su destrucción así como cualquier libro o guía de hechizos que estuvieran relacionados con los edificios. También había intentado dibujar las descripciones que había encontrado, pero le era más útil plasmar estructuras y planos con las onyces en su habitación o fuera en el aire.

Aquel día estaba asomada a su ventana mientras daba instrucciones a las sombras, afanadas en levantar una fachada oscura en el aire frente a Serpentaria. Onyx desviaba la mirada hacia el cielo de vez en cuando, nerviosa, como si fuera a estallar una tormenta en un cielo sin nubes, pero no más nerviosa que las sombras, que las tenía en constante agitación que les impedía tomar formas sólidas. El desmayo les sobrevino inmediatamente antes de que la bruja decidiera dejarlo por hoy, desvaneciendo a las onyces y a Onyx por igual. Y para cuando despertó, las sombras habían tomado la forma de una torre (diminuta, eso sí, tan alta como la bruja) que no habían visto nunca. O quizá sí.

Se sentó en el suelo en el mismo sitio en que había caído. Desorientada, miró a su alrededor. ¿Se había desvanecido por cansancio? No recordaba haberse excedido tanto como para acabar de bruces en su alfombra. No, estaba convencida de que no. Había pasado algo distinto y alzó la mirada y buscó a sus sombras para confirmarlo.
¿Habéis notado algo ra...? —comenzó, pero se detuvo.

Las onyces estaban aglomerándose en torno a una extraña torre que habían dibujado ellas mismas. No tenía una textura sólida como los dibujos de estos días sino que era vaporosa y parecía desplazarse, muy lentamente. Le era familiar, pero no conseguía ubicarla en la ciudad. Y estaba segura de que recordaría si un edificio de Rocavarancolia tenía esa apariencia. No sabía describirlo, pero le atrapaba la mirada, como si las hebras de sombras que rezumaban por sus ventanas la tuvieran atrapada.

Pero consiguió desviar la mirada de vuelta a su habitación. Miró a las sombras que quedaban en el interior.
¿De dónde habéis sacado... eso?

Varias bocas se abrieron en la torre y llamaron su atención chasqueando sus fauces.
¡Es una señal!
¡Os devoraremos!
¡Seremos libres!

Las miró de hito en hito. No tenía sentido nada de lo que decían, pero de alguna forma encajaba muy bien con la sensación de que había algo "roto" en el aire. Además, las onyces solo eran sombras, nunca habían tenido ese poder de atrapar su mirada. Pero mirar a esa torre era como mirar a un agujero negro.
Algo falla...
¡Algo va a pasar! —exclamó una onyce serpiente que se encaramó en su hombro izquierdo.
A eso me refiero... Entrad, vamos. Mejor aquí dentro que...

El golpe en la puerta las sobresaltó a todas por igual, y ni tan siquiera el veloz aviso de quién era sirvió para calmarles. Era Ozz. Se acercó a abrir con el corazón en un puño mientras sus onyces desmontaban la torre... Pero desde la puerta cualquiera podría ver que no tuvieron mucho éxito. Seguiría flotando frente a la ventana mientras las sombras intentaban despegarse sin lograrlo. La torre se removía y agitaba, como si las onyces que la formasen quisieran atrapar a más y más sombras y crecer en tamaño mientras la bruja estaba distraída.
Hey, ¿qué tal? Oh, ¿quién es ella?


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Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier nach Liebe!
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El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Codicia de Amor!


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74Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 13/01/19, 09:06 pm

Aes

Aes
Trama de los Sueños

Ruth se frotaba la base del cráneo, dolorida. Estaba practicando hechizos menores con sumo cuidado en su habitación cuando de pronto se había desvanecido y golpeado contra el suelo. No sabría decir con exactitud cuánto tiempo había estado inconsciente pero supuso que bastante tiempo, pues las velas de su habitación se encontraban apagadas. Cuando se incorporó lo hizo arrugando la nariz, con la superstición de que algo iba como no debería, o que estaban a punto de ocurrir cosas que no debía presenciar. Se notaba más ligera, como si sus pies solo rozaran el suelo y la cabeza palpitaba a su pesar.

Un murmullo que se colaba a través de las paredes de la Sede la sacó de su habitación. Curiosa, Ruth no se alarmó por encontrar los pasillos desiertos, al parecer había anochecido y era menos probable encontrar trasnochadores que vagaran de un sitio a otro. Sin embargo algo la inquietaba, el sonido de un acordeón incesante, casi solitario y acompañado únicamente del rugir de una tormenta. Ruth se encogió, extrañada, hacía calor. Un ardor insólito que trepaba por su brazos y se extendía por su nuca. ¿Desde cuando ella sentía calor?. No en Rocavarancolia desde luego. Y menos con aquel tiempo.
-¿Qué diablos?- musitó al descender hacia la sala común, guiada por las notas del acordeón. Este se encontraba inusualmente en penubra, únicamente iluminado por unas antorchas que desprendían un fulgor rojizo, casi enfermo. A Ruth le recordó el color de la sangre espesa.
-Ya está aquí- dijo una primera voz, femenina.
-Nos tenía usted en vilo, mi señora- aventuró una segunda, mucho más grave y clara, pero con una pizca de temor en sus palabras.
Ruth dio un paso atrás, hasta que distinguió  a dos sombras justo en medio de la habitación, aparentemente inmóviles. Una estaba encendiendo un pequeño candil con los dedos y cuando la llama prendió por completo la música del acordeón desapareció con una última nota discordante. Ahora podía verlos mejor.
-Dése prisa, no querrá hacerla esperar- musitó la joven.
-¿Disculpe? ¿Qué?- la israelita se hallaba ante dos extraños. La mujer, mucho más alta, estaba ataviada con un largo vestido veneciano de contrastes blancos y rosados, las mangas y las joyas incrustradas centelleaban con un brillo anaranjado producto del fuego que los alumbraba. El hombre, cuyo traje no hacía sombra al de ella, lucía una capa oscura a juego con un traje de rayas negras y verdes. Sus manos enguantadas reposaban en el hombro de la chica. Pero nada de aquello la perturbaba tanto como sus máscaras y el importante detalle de que ambos, tras aquella vestimenta sedosa, lucían una cola de reptil a su espalda, acabadas en unas llamas tan débiles que si no fuera por el candil habría sido incapaz de verlas.

Ruth no podía creer lo que veía ante sus ojos y sabía que se trataba irremediablemente de dos demonios de fuego. Tragó saliva antes de hablar.
-No os conozco- aventuró a decir- Quemaduras no me habló de vosotros- de que pudieran existir al menos otros dos demonios como ellos, quiso decir.  Con la mención al repoblador creyó ver que ambos aguantaban la risa. Ruth notaba como había algo que les impedía soltar una carcajada, como si le debieran algún tipo de respeto- sois como yo.
La mujer se acercó y comenzó a hablar con aquella voz débil, casi como un tintineo. Ruth pudo ver más de cerca que su máscara era totalmente negra, imitando a un carnero negro de cuernos dorados. El hombre por su parte portaba una del mismo color y  similar a un cuervo, pero con el pico más largo. Antes de que pudiera impedirlo la chica se acercó demasiado. Olía a humo.
-Oh, querida- y se llevó una mano a la abertura que hacía de boca en su máscara. Ruth no supo por qué, pero odió aquel gesto con toda su alma- somos demonios de fuego, en efecto, pero nunca nos compararíamos con usted. Él es Attilo- y señaló al hombre, este se limitó a a sentir con la cabeza- y yo soy Marietta. Nos complace anunciarle que seremos quien la acompañe para la víspera que se celebra esta noche. Oh ¿Lo había usted olvidado?.
-¿Pero de qué esta hablando?- empezó a mosquearse, deshaciéndose de su cercanía. “Tengo calor”. Estoy empapada. Y la tormenta arreciaba fuera. ¿Cómo podían ir vestidos así con la temperatura que hacía?. La ropa se le pegaba a la piel de forma tan incómoda que no pudo frenar el acto de quitarse su camiseta, quedándose en sujetador- ¿Quiénes sois? ¿Qué es esto? ¿Una broma?- algo andaba mal, lo sentía en cada poro de su ser. No había establecido lazos con mucha gente en el tiempo que llevaba en la Sede pero deseaba con todas sus ansias que cualquiera se presentara para aclarar algo. Pero nadie bajaría por las escaleras.
-Veo que ya empieza a surtir efecto, mi señora- casi susurró Marietta.
-¿Efecto el qué? ¿Es este calor?- Ruth sintió la rabia apoderarse de su cuerpo.  Quería abofetearla, arrancarle la macabra máscara y estampárserla en la cara con fuerza- Cómo me hayáis hecho algo os juro que... .
Attilo rompió su silencio.
-Vamos, toda la ciudad sabe que usted ya no puede usar la magia. Ella la selló dentro de su cuerpo para que no pudiera revelarse, Señora. A veces es más fácil aceptar el destino de uno, por muy tortuoso que sea.

Ruth comprobó con asombro como los hechizos más ofensivos que conocía se deshacía en sus dedos aún realizando los gestos y palabras adecuadas. Como un hormigueo en los dedos. “Esto no puede estar pasando”.
-¡¿Qué me pasa y qué queréis de mí?!.
-Es usted una leyenda, señora. Un mito. Sus hazañas llegan hasta lo más recóndito de Ormivas, a cada peñasco de Nubla y cada árbol terrestre- la israelita negó con la cabeza. ¿De qué hablaba esa tal Marietta?.
-Yo no he hecho ninguna hazaña. Me estoy cansando de este juego de mierda.
-Se equivoca- continuó Attilo- ¿acaso no fue usted quien levantó las moles de fuego? ¿Quién derrocó al Consejo y las órdenes de los otros mundos?. Algunos infieles creen que no existe y aún siguen peleando, alargando sus vidas inútilmente contra usted. Pero revelaste que el fuego lo quema todo. Aún recuerdo... aún recuerdo- y se interrumpió, limpiándose las lágrimas de emoción.
-Discúlpale, Señora. Attilo fue uno de sus máximos seguidores en la campaña contra los licántropos. Aún recuerda con grandiosidad aquellos momentos.
-Aún recuerdo cuando se unió a la Salamandra, ambas terminasteis lo que empezaste. El pueblo sabe la valentía que implica lo que usted va a hacer esta noche. Pero no los haga esperar.

Ruth pensó que debía estar drogada, o soñando. Pero no, el pánico la inundaba, aquello era lo más vívido que había sentido nunca, y el calor seguía abrasándola desde dentro. Casi no podía hablar.
-Sois de la Casa de Gar ¿verdad?. Queréis llevarme... a algún sitio para hacerme algo porque me visteis aquel día cuando conocí a Quemaduras- otra vez aguantaron la risa- pero no soy débil. Ni fácil.- Sus músculos se tensaron, estaba preparada para luchar.
-La Casa de Gar ya no existe
- replicó la chica- usted la quemó hace años.
-Y por supuesto- siguió Attilo, más repuesto- no es débil.
Justo en el instante en que Ruth decidió que no pudo más se abalanzó hacia ellos. Pero su cuerpo febril no respondió y cayó al suelo de bruces. Había caído en un estado casi comatoso y era incapaz de mover un músculo, sentía como la gravedad la envolvía y tiraba de ella hacia abajo. Las voces de sus acompañantes tejían a su alrededor un sinuoso eco.
-Os voy a... os voy a... -pero la llevaban fuera de la Sede, la arrastraban en un carruaje, Ruth creyó escuchar los cascos de unos caballos de fondo. La tormenta caía con furia sobre ella y toda la ciudad, empapándola, aún así, veía todo el agua de su cuerpo evaporarse con un espectáculo de humo y la cadena que le habían puesto en el cuello se estaba tornando incandescente.
-Perdónenos, no pensábamos que fuese necesario- se disculparon al unísono- La Salamandra estará encantada de recibirla.
-¿Quién diablos es...?
-¿La Salamandra?- preguntó Marietta- usted siempre ha preferido llamarla Imre.

“NO”. No podía ser.
-Su hermana hará los honores- y con una voz mucho más vil y pérfida anunció- Ya llega el Aquelarre.


Sigue en  Plaza del Estandarte


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"Ya No Hay Fuego, Pero Sigue Quemando."

"Son Un Sentimiento Suspendido En El Tiempo, A Veces Un Evento Terrible Condenado A Repetirse."

"Deja Que Tu Fe Sea Más Grande Que Tus Miedos"

75Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 14/01/19, 01:40 am

Nihil

Nihil
Era habitual que Cain despertase varias veces a lo largo de la noche (o de la mañana, si se había acostado al amanecer) y pensó que iba a ser una de tantas, pero la sensación que le invadió el pecho hizo que, en lugar de volver a acurrucarse entre las mantas, abriese los ojos. Vio destello metálico, y dos ojos tan dorados como el suyo, hundidos e inyectados en sangre.

-¡DEMONIO!

El shock de oir esa voz después de tantos años lo paralizó y no fue capaz de pronunciar ni un hechizo de desvío. La hoja del cuchillo siseó en el aire, pero antes de llegar a tocar su carne algo la detuvo. Dos manos gigantescas se desplegaron, surgiendo de la espalda de Cain y levantando su cuerpo de la cama; una sujetaba el cuchillo por la hoja, la otra a la mujer que lo empuñaba por el cuello. Era delgada y vestía un camisón color hueso, el cabello ceniciento le caía sobre la cara en bucles grasientos. Apestaba a sudor rancio, el olor de los enfermos. La mujer empezó a chillar mientras la mano la alzaba en el aire y a mover sus piernas raquíticas con desesperación.

-¡HIJO DE SANTÁN! ¡IMPURO! ¡DEMONIO! ¡VOY A MATARTE! ¡NO DEBERÍAS HABER NACIDO, DEBERÍAS HABER MUERTO EN LUGAR DE ÉL! ¡ASESINO!

Cain observó impasible a la mujer histérica. Se había recuperado del susto inicial y parecía tener el control de la situación, pero había demasiadas cosas mal. Para empezar, su madre no debería estar en Rocavarancolia, y Estigma tampoco debería ser visible. Había conjuros y cláusulas que podían revelar la verdadera forma de los demonios de la cábala de Asmodai pero Cain solo los había usado una vez. Le repugnaba el blanco prístimo de los miembros, su textura arcillosa, los ojos y orificios que se abrían y cerraban de forma aleatoria en su superficie. El brujo sintió la bilis subiéndole por la garganta, y mientras su madre seguía maldiciéndolo.

-¡ARDERÁS EN EL AVERNO POR TODA LA ETERNIDAD! ¡TU ALMA IMPÍA Y NEGRA ARDERÁ! ¡TU EXISTENCIA ES UN PECADO!

Cain hizo un gesto vago y la mano de Estigma se recolocó para cubrir toda la cabeza de la mujer. Luego, a una orden, la aplastó. Los sesos de lo que se suponía era su madre se escurrieron hasta el suelo, la mano soltó el cuerpo y se apoyó en el suelo para impulsarse. Estigma sacó a Cain de la cama.

-¿Cómo están los demás? -preguntó a sus demonios.

-No hay demás, estamos solos tú y yo, como en los viejos tiempos -le respondió Estigma.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

76Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 27/01/19, 03:41 pm

Evanna

Evanna
TORRE SERPENTARIA

Dormir decentemente se había vuelto un lujo en el último tiempo difícil de lograr, lo que conllevaba que el resto del día estuviera mas cansado de lo habitual y eso parecía transferirse a sus estirges que últimamente estaban mas histéricas de costumbre, algo que llevaba pasando desde hacía un tiempo. El brugho había tenido que parar alguna que otra pelea durante aquel tiempo.

Fuera aparte de aquello, del cansancio y de las rencillas entre su propio dominio, el ghoul no cejó en ningún momento en su empeño de continuar con sus planes. Deseaba hacer bastante cosas con sus estirges y con su magia, planes mas a futuro y ni el sueño ni el hecho de que sus pollos pareciera estar en plena edad del pavo peleándose por tonterías iba a hacerle cambiar de opinión. El ambiente ya estaba enrarecido desde hacia tiempo y sabía que la falta de sueño tenía motivos, `cuales´ era lo que no tenía claro aun, pero tener los tenía, por lo que en alguna ocasión intento lanzarse hechizos para intentar dormir mejor que no sirvieron de mucho.

Tener un noche intranquila no era extraño para Evelhan, lo que si fue extraño para el fue que el sueño le llegase de pronto, cuando apenas acababa de despertarse aquella mañana y todo su cuerpo cayera derrotado sobre la cama de nuevo. De fondo escucho los graznidos de sus estirges y su visión se nublo con la única imagen de un torre que jamas había visto.

No supo cuanto durmió, pero fueron los feroces graznidos de las estirges que se encontraba en su pajarera lo que lo terminaron despertando. <<¿Me dormi de nuevo? Si que debía estar cansado para quedarme dormido apenas desperte....¿Pero que era esa cosa? Últimamente solo tengo pesadillas...pero igual, era una sensación extraña >>pensó Evelhan que sentía que la cabeza estaba aun embotada, levantándose perezosamente de la cama para dirigirse a la jaula que había cubriendo un parte de su habitación y donde mantenía alguna estirges con sus nidos, para así poder vigilar el crecimiento de los polluelos.

-Ya, ya ¿Por qué estáis tan altera...?- pregunto gruñendo por lo bajo ante ellos graznidos, aleteos y sonidos lastimeros que provenían de la jaula. Sus estirges se escuchaban histéricas de buena mañana y no entendía el porqué, por lo que preocupado corrió casi la escasa distancia que les separaba para adentrarse en la pajarera. Sorprendido tuvo que cubrirse la cabeza pues un par de estirges jovenes, aquellas que había criado con sus propias manos, se lanzaron sobre el violentamente, arañandole los brazos intentando clavar sus picos en su carne. Evelhan no podía sentirse mas incrédulo por aquello. Aquellas estirges jamas le habían atacado. ¿Se habían asustado por algo?-¿¡Pero que demonios hacéis, estaros quietas!?- les ordeno nerviosamente, sorprendido por la violencia de las estirges.

Por ello incrédulo se adentro como pudo a la pequeña pajarera, intentando ver que las había enviolentado tanto, mientras seguía dando ordenes precisas que terminaron por hacer que las nerviosas estirges cejaran en su empeño de atacarle. Un graznido lastimero empezó a escucharse a coro, un graznido que tenia todo el sentido para el brugho.

-”Están muertos...”
-”Todos están muertos...”
-”Teníamos...teníamos que protegerlos”
-”Otro brujo..otro brujo viene”
-"No podemos dárselos..."


Conforme los graznidos se volvían comprensibles para Dhelian viendo a las estirges que le miraban desde sus ramas con afilados picos y las garras manchadas de sangre, Evelhan vió con horror como el suelo de la jaula estaba cubierto de plumas, sangre y restos de aquellos pequeños polluelos que aun eran incapaces de volar. Todas y cada una de las crías, estaban abiertas en canal, con las cabezas colgando de sus pequeños cuello casi desplumados. Todas ellas muertas en sus nidos o en el suelo de la pajarera como despojos. Una de ellas, pequeña, que Dhelian no había visto al entrar, crujió bajo sus pies, provocando un escalofrió en el brujo, que apartó inmediatamente el pie con las nauseas que llevaba tiempo sin sentir recorriendo su cuerpo.

-Pero...¿que habéis hecho? -.preguntó el brughou a la nada con el horror pintado en sus facciones, con lagrimas empezando a inundar sus ojos al ver la masacre que las estirges habían hecho en sus propias crías. Se arrodilló con manos temblorosas tomando entre sus manos el cuerpo mutilado de un pequeño polluelo de estirge cubierto de sangre. Aun estaba caliente.

-”Nuestros polluelos...deben ser cuidados...”
-”Tu también eres nuestro polluelo”


Aquel graznido penetró sus oídos y asombrado levanto la vista hasta las estirges de la pajarera, todas ellas le miraban fijamente, mientras empezaban a desplegar sus alas.

-”Lo eres, lo eres...”
-”Así que, debemos también protegerte...”


Evelhan abrió los ojos de golpe, al entender lo que trataban de decirle y de un salto se levantó, retrocediendo cuando las estirges se lanzaron sobre el. Evelhan grito con sorpresa, no entendiendo que estaba ocurriendo y salió de la pajarera cerrando la puerta tras de si, no atinando a ordenarles que le dejasen en paz. Las estirges chocaron contra la verja, intentando alcanzarle a través de los barrotes, , mientras graznaban furiosamente. Respirando con dificultad, vio que aun sostenía en sus manos el cuerpo de la pequeña estirge mutilada.

Un aleteo a su espalda le sobresaltó, girándose de golpe. Allí sobre su cama, mirándole fijamente, se encontraban Hugin y Munin. Evelhan  con inquietud, pues al parecer sus ordenes no estaba funcionando bien en ese momento, las miró con precaución, mas ninguna de las dos hizo ademan de atacarle. Con dificultad se hicieron oír sus graznidos por encima de los alterados que llegaban de la pajarera.

-”Salir...salir de aquí, enloquecieron” - pudo escuchar claramente del graznido de Hugin
-”Si, locas, todas locas...” -añadió Munin mientras desplegaba sus alas, como si canturreara.
-"No mataremos a nuestro polluelo” - aseguró Hugin volando hacia el que soltó un grito de susto, mas al estirge lo único que hizo fue subirse en su hombro, como siempre hacia. Dhelian la miro de reojo no muy confiado.

-”Amigos, amigos” – habló en un extraño graznido Munin mientras  echaba el vuelo desde la cama para arañar con sus garras la puerta instándole a salir. Evelhan se mordió el labio inferior con nerviosismo, no sabiendo que estaba pasando. Las estirges de la pajarera habían enloquecido ¿ocurrirá lo mismo con las de afuera? Fue lo que fuese parecía que a Hugin y Munin aquello no le había afectado y parecían aun seguir sus ordenes e intentaban cuidar de el como siempre habían hecho.

No lo pensó demasiado, atravesó a toda velocidad la distancia que le separaba de sus puerta mientras escuchaba el graznido ansiosos de las estirges encerradas, queriendo ir a por el. Salió al pasillo con Munin volando junto a su cabeza y sin dudarlo recorrió el pasillo hasta dar con la habitación de Onyx, viendo que allí ya estaba Heraldo con alguien quien no conocía.

-¡Heraldo, Onyx!- exclamó aun algo alterado, mientras les miraba aun con la sorpresa y confusión metida en el cuerpo, incapaz de creerse que sus estiges se le hubieran ido en contra de aquella manera. Ya ni siquiera era porque lo odiaran, lo cual era aun mas confuso-Mis...mis estirges, las de la jaula...enloquecieron, dijeron algo de que había otro brujo y que debían cuidar a sus polluelos...- dijo mostrando el cuerpecito del polluelo-...Y han intentando atacarme...no se que esta pasando. Hugin y Munin, dice que están locas...- dijo nerviosos, mirándoles como si ellos fuesen a tener respuesta a sus dudas. No pudo evitar mirar a Onyx y a sus onyces preguntándose si ella andaría pasando lo mismo con sus onyces o solo era algo que estaba ocurriendole a el por algún motivo que no entendía.

Spoiler:
Si se ve como raro y sin sentido la situación, es que se han mezclado el sueño de las estirges con el de Dhelian
-Las estirges soñaron que sus criás morían y atacaban a Dhelian.
-Dhelian soñó que otro brujo de las estirges aparecía y que buenas parte de sus estirges le traicionaban porque este tenía mas poder que el.
Así que ambos sueños se fusionaron, creando esta cosa horrible, sorry si es confuso o es una sueño meh xD.


_________________________________________

Invitado, sueñas con un mundo perfecto...
...tu paraíso personal...
...donde lloras tu imperfecta realidad

Spoiler:
Rua habla =  #9932CC
Rua piensa = #CD5C5C
Dédalo piensa = #FFFAFA

77Plano de los sueños - Página 6 Empty Re: Plano de los sueños el 12/02/19, 02:46 am

Jack

Jack
A cada segundo que pasaba, no, cada milisegundo, la bruja sentía más y más la angustia de las onyces. No sabía por qué estaban peleando entre sí, pero tenía visita y por eso había abierto a Ozz. Pero muy poco después llegó Dhelian como una exhalación, asustado y diciendo que ¡habían intentado matarle! ¿Quiénes? No entendió todo, pero le agarró del brazo mientras daba una orden a sus sombras: cubrir ambos lados del pasillo alrededor del grupo, que nadie pudiera alcanzarles.
Pasad, rápido, hacedme el favor. Estaremos más seguros. Y contadme qué demonios pasa —les pidió a la vez que miraba más allá del daeliciano, buscando a sus agresores.

En el interior, las onyces se debatían entre quedarse con Onyx o ser absorbidas por la gran torre que sus hermanas estaban levantando pared con pared con Serpentaria. No era parte del sueño de la bruja sino que cualquiera podría verla. Y era tal la sensación compartida por las que intentaban huir, que Alice no sabía qué hacer. Pero antes de enfrentarse a ellas tenía que poner a salvo a sus amigos, y por eso insistió en entrar al dormitorio y cerró tras de sí cuando sus amigos entraron, tanto la puerta de madera como el muro de sombras que se había alzado frente a su habitación. Siempre podrían huir por la ventana.


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