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La Cercanía

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1La Cercanía - Página 4 Empty La Cercanía el 03/05/17, 02:12 pm

Rocavarancolia Rol

Rocavarancolia Rol
Recuerdo del primer mensaje :

La Cercanía

El portal se abre sobre el mar en una zona del polo norte, cerca de varias playas vírgenes del continente de Alaia. No muy lejos de ahí, se alzan varios poblados de pescadores y una ciudad portuaria. Iritria queda al sur; Islasanta, al sudoeste. Ambas lo suficientemente lejos como para requerir medios de transporte.


37La Cercanía - Página 4 Empty Re: La Cercanía el 05/02/19, 01:42 am

Yber


GM
El grupo consigue avanzar gracias a la superioridad numérica y las diferentes habilidades que poseen sus integrantes. La puerta que abre Noel tiene otra carga eléctrica. Cuando se abre, el draco envía el hechizo en dirección a Seide Manoblanca. El mago está al borde de un ataque de nervios, los mira a con ojillos temblorosos. Las protecciones mágicas de Seide reducen a la nada el daño eléctrico y aguantan a duras penas.

El mago, que se ve acorralado, comienza a gesticular para conjurarse intangibilidad.


———

Saria asomó en ese instante por la puerta y lanzó mal de ojo sobre las manos de Seide Manoblanca. Sus ojos amarillos lo atravesaron llenos de rabia y orgullo.

¡Quieto ahí!

———

Los dedos del mago fallan al realizar un gesto crucial para el hechizo y la intangibilidad muere en las manos del mago antes de ser conjurada.

—¡Que los dioses oscuros os roben todo aquello que os haga felices! —les escupe—. ¡Sobre todo a ti, mala sombra!

No sabe cual de todos sus delitos le ha ganado la enemistad con un grupo tan amplio, ni por qué Saria se encuentra entre ellos. Seide cree haberla tratado bien hasta ahora y, aunque sabe el engaño que tenía preparado para ella, no hay manera de que las habilidades de la mala sombra lo hubieran detectado. Sea como fuere, Seide está muerto de miedo, reconoce a cuatro de las personas frente a él (de la Brecha, ¡ni más ni menos!) y sabe que no va a salir con vida. Aun así, el instinto más primario que conoce le lleva a reintentar el hechizo de intangibilidad.

———

Saria arrugó el morro ante el comentario del mago, por un momento sintió hasta pena de él. Lo bueno de ver los porcentajes a su alrededor era que la mala sombra sabía a ciencia cierta qué palabras cargaban maldiciones y cuáles no. Las de Seide no eran nada más que miedo en voz alta. ¡Qué patético! ¿Y qué pensaban quitarle esos dioses oscuros que mencionaba? Ella ya había pagado el precio de su poder, no sabía si a los dioses oscuros, a los claros, a la Suerte o al mismo destino.

La mala sombra guardó silencio y continuó arrebatando la suerte de entre los dedos del mago. Le habría encantado explicarle al dedillo porqué habían ido a por él, pero sentía que un gusano así no se merecía ni eso.

———
Giz no tuvo que hacer nada, la situación se resolvió tan rápido que a ratos pensó que no le habría hecho falta venir. Al contrario que la mala sombra, no sintió nada de pena al ver al mago como un animalillo atrapado. Era una reacción muy común y en ningún caso invalidaba todo el daño que había causado el mago a Tersa y al resto de posibles víctimas.

Se limitó a escanear la última habitación en busca de magia y comunicó que no encontró nada peligroso.

38La Cercanía - Página 4 Empty Re: La Cercanía el 09/02/19, 10:32 pm

Lupin


Patético. Esa es la impresión que me da el tipo este. El típico que cuando le van las cosas bien se cree la polla con cebolla, pero enseguida que se le cruzan saca el todo el patetismo que tiene y lo mal camufla con cuatro balbuceos estúpidos.

—Pseh —suspiro, qué quedo claro lo mucho que me ha “impactado” su maldición. Me adelanto.

»Anda, deja de dar ya por culo.

Y le rebano la cabeza con un movimiento de alas. No es que haya dado mucho por culo en realidad, pero me repatea su patetismo. O igual es solo la falta de sueño.

—Os dejo a vosotros el saqueo —digo al resto mientras doy la espalda al cadáver—. Yo me voy a ver al titán ese o lo que sea.

A ver si saco al menos algo interesante de esta visita.

39La Cercanía - Página 4 Empty Re: La Cercanía el 12/02/19, 06:56 pm

Yber


GM
Una vez Adara cumple con su cometido, el cadáver de Seide cae inerte en una pose tan patética o más que sus últimos minutos vivo.

Dentro de su mochila encontrarán varios objetos de valor, empezando por un monedero sin fondo lleno de piezas de oro con diferentes grabados que, sin duda, han sido acuñadas en rocavarancolia: en sus caras se ven seres alados, ciclópeos, arácnidos y otras criaturas. En el bolsillo principal encuentran también una decena y media de amuletos, la mayoría con grandes cargas de magia. Además, varios colgantes de madera y resina, adornados con plumas blancas; cada uno de ellos guarda un hechizo de vuelo. El último objeto de valor es un anillo de marfil con varios diamantes engarzados, encantado para entender el idioma cercano.

El resto de la mochila guarda otras dos o tres monedas sueltas, un libro sobre el significado de los sueños y una serie de baratijas inservibles, más allá del valor personal que una vez tuvieron para Seide. En lo más hondo de un bolsillo interno, sin embargo, se esconde un grimorio con una cubierta de piel marrón de un marrón oscuro y, entré sus páginas, un retrato de Seide Manoblanca con un chico que parece ligeramente mayor que él. Los dos encuentran abrazados y sonríen felices a la cámara. El compendio mágico guarda en sus páginas el poder para conjurar hechizos potentes de carácter orgánico.

A los pies de la cama hay un arcón con otras tantas monedas, la mayoría pertenecientes a mundos vinculados, y muchas prendas de ropa de calidad cuyos orígenes son tan diversos como las monedas. A pesar de que Seide Manoblanca jamás ha llamado la atención en la ciudad o los bajos fondos, pueden descubrir que era fan de las prendas de colores y los trajes llamativos.

En el salón, más allá de los muebles, encontrarán la colección de libros del mago. Por su tamaño, sus lomos negros y la tipografía a juego, lo que más llama la atención es una saga de diez tomos sobre el tórrido romance entre un yeti, un cíclope, una garuda y un demonio mineral. Algo más modesta y dispar es una colección de cuadernos escritos a mano por el propio Seide, con notas detalladas sobre fisiología, anatomía y proporciones de las diferentes especies cosechables.

Finalmente hay un archivador de tipo acordeón donde guarda todos los proyectos que Seide había llevado a cabo. Entre los folios encontrarán pruebas del fraude que Seide preparaba para Saria: unas alas tan pesadas que la ordesa habría sido incapaz de volar con ellas.

40La Cercanía - Página 4 Empty Re: La Cercanía el 12/02/19, 10:11 pm

Tak


GM
Gael notó la trampa de la puerta, pero al ver que no era lo suficientemente potente para mermar sus defensas la abrió de todos modos y oteó el interior. Tal y como era de esperar tenía más trampas, y mejores que la de la puerta. Se preguntó si la descarga del pomo sería para que la gente se confiase, pero difícilmente alguien iba a creer que un tipo de su calaña fuese tan tonto.

No le sirvieron de mucho las protecciones, sin embargo. Eran demasiados y estaban bien preparados. Apenas tuvo que ayudar para abrirse paso hasta el pobre diablo que daba la impresión de esperar su muerte sin resistirse demasiado. Lo único que parecía en el momento en que Adara lo mató era un cobarde. No le daba ni lástima, a fin de cuentas se había buscado lo que le acababa de pasar.

Gael se introdujo en el cadáver mientras Adara se marchaba. Levantó el cuerpo desmadejado y se hurgó en los bolsillos, entre la ropa, y revisó la piel de los brazos, en busca de trampas que pudiesen estar ancladas a su propio cuerpo y objetos de interés, pero no parecía haber nada. Cuando hubo acabado devolvió la parte de su conciencia que había hecho aquello al cuerpo de la quimera, que había permanecido quieta todo ese tiempo.

Yo voy a ver los libros del salón. Con su especialidad puede que tenga cosas interesantes para nosotros —dijo, saliendo por la puerta. Había visto la estantería al pasar por allí y, si había algún grimorio valioso, sería una gran adición a la biblioteca del grupo.

Pero no encontró grimorios. De hecho, el primer libro que abrió pertenecía a una colección de ficción. No le llamó la atención, hasta que por el título de uno de los lomos comprendió la clase de libro que era. «Debía de sentirse muy solo aquí metido» bromeó para sus adentros, aunque decepcionado. Había esperado que aquellos libros tuviesen algún valor, y sin embargo el tesoro lo encontró en las notas escritas a mano. Seide había tenido habilidad para el dibujo anatómico, a juzgar por el detalle con que estaban representados los cuerpos en sus propias notas. Aquello sí tenía valor, aunque no fuese económico. Abrió su bolsa sin fondo y empezó a meter allí los cuadernos, no sin hojearlos individualmente primero.

41La Cercanía - Página 4 Empty Re: La Cercanía el 12/02/19, 10:45 pm

Giniroryu


GM
Noel

Tal y como era de esperar la situación se resolvió enseguida. Noel había sacado su hacha por si acaso, pero termino usándola solo para apoyarse sobre el mango mientras Adara terminaba el trabajo.
Les dais demasiado trabajo a los Dioses Oscuros como para poner su atención en unos mindundis como nosotros  —había replicado sarcásticamente ante la maldición de Seide justo antes de que la ángel negro lo rematase. No era el primero ni sería el último que les dedicaba una frase lapidaria por el estilo.

Anda qué… Se lleva siempre las mejores recargas mágicas y encima se escaquea de la parte menos emocionante —comentó con fingida irritación mientras Adara salía de la cueva—. ¡Nos vamos a repartir un diez por ciento de tu parte! —Alzó la voz entre risas—. En fin, acabemos rápido que yo también quiero ver al titán estepario ese.

El sueco ayudó a detectar y desactivar las trampas que todavía quedasen en la sala antes de registrarla. Ya que Gael se encargaba de los libros comenzó por la mochila, constatando que había una buena cantidad de oro y amuletos valiosos.
Hechizos de vuelo —dijo extendiendo hacia Saria e Irianna un par de colgantes—. Seguro que os son útiles. Anda, un amuleto logomántico… Habrá que rifarlo o algo.


Irianna

Todo terminó enseguida, aunque a la idrina no le sorprendió debido a la superioridad numérica. No sintió lástima alguna por el desgraciado al que Adara acababa de cortarle la cabeza: no después de lo que les había contado Saria acerca de él. Rio ante el intercambio de bromas y se acercó para ayudar a Noel a registrar el contenido de aquella mochila sin fondo.
Gracias —dijo aceptando el colgante y guardándolo en un su propia bolsa sin fondo—. No creo que yo necesite el amuleto logomántico porque imagino que me darán uno para poder cosechar. Aquí hay un libro… Uhm… Parece que investigaba sobre los sueños. No me extraña, con todo lo que está pasando. ¿Os importa si me lo quedo? Tal vez me sirva de inspiración. Ah, esto parece un grimorio. —La foto del interior del tomo se deslizó hacia el suelo y la idrina la recogió mientras caía—. Es él más joven junto a otra persona…
No pudo evitar echar una ojeada al cuerpo decapitado tras ver su rostro sonriente en la foto con alguien que podría ser un familiar, un amigo o incluso su pareja, pero desechó el tren de pensamientos con una sacudida de cabeza: aquella foto no reflejaba en qué se había convertido Seide Manoblanca. Dejó la fotografía sobre una mesa por si alguien quería verla y siguió examinado la habitación. El arcón a los pies de la cama había llamado su atención desde el principio y se dirigió a él. Contenía mucha ropa de llamativos colores, alguna realmente bonita.
No puedo decir que escatimase en gastos para vestir, pero incluso si fuese de mi talla no me pondría nada suyo. A lo mejor podemos venderlas.

En cuanto terminasen de registrar por completo la cueva y de guardar el botín la nebulomante saldría para absorber una buena cantidad de niebla mientras el resto iba a observar al titán estepario. Nunca se habría imaginado que acabaría colaborando con un grupo de mercenarios profesionales para dar caza a una persona, pero tenía que reconocer que la experiencia no le había disgustado en varios aspectos. Su dominio era verdaderamente útil para rastrear y le hacía sentir bien demostrar que no era un simple banco de condesación. Irianna pensó que podría acostumbrarse a aquello y, sin saberlo, ese día había plantado en su cabeza la semilla de una idea que no tardaría en brotar.

42La Cercanía - Página 4 Empty Re: La Cercanía el 20/02/19, 09:55 pm

Yber

Yber
GM
No era la primera vez que el peligro de una misión se desinflaba ante sus narices y aun así, Giz se sintió un pelín defraudado. No obstante, se alió con Noel y la mala sombra y acabaron de escanear entre todos el resto de la casa. Para el asreniano era obvio que Seide Manoblanca había sobrestimado su capacidad para esconderse entre la niebla y, a la vez, subestimado el impacto negativo que habían ejercido sus acciones en la ciudad. Le resultaba irónico (y así se lo hizo saber a Saria) que el contrato con la mala sombra para atraer la buena fortuna hubiera detonado su propia muerte.

En cuanto se pudo relajar, se acercó al dormitorio y echó un vistazo silencioso al grimorio. No era especialmente útil para él, que ya conocía otros medios para alterar la anatomía, pero quizás pudiera servir al resto del grupo. Del resto de cosas, lo único que llamaba su atención era el oro.


---


La ordesa cambió de chip inmediatamente y pasó de moverse con pies de plomo a pasear por la cueva como si fuera un mercadillo. Ayudó a curiosear el baul, miró debajo de la cama e incluso levantó el colchón y agitó las sábanas para asegurarse de que no se perdía nada debajo. Cuando Noel le tendió uno de los amuletos de vuelo, ni se lo pensó.

¡Gracias! —dijo, e inmediatamente se lo llevó al cuello—. Va a ser útil para el viaje de vuelta. Y sobre el anillo logomántico, voto a favor del sorteo —añadió. Durante un instante valoró la posibilidad de amañarlo, pero después de todo lo que había hecho por Seide, prefería que su Suerte siguiera su propio rumbo durante unos días—. La ropa… Si no os gusta, yo le puedo dar uso. Con las máquinas de Twix hasta las prendas de este imbecil se pueden convertir en algo bonito.

Lo siguiente que hizo fue asomarse para ver la foto de Seide con su novio, o su amigo, o su hermano, o su marido; el Azar sabría qué. Durante un instante sintió una pena familiar, la misma que la embargaba algunas noches en Ordesta. En sus paseos por las ferias se había encontrado a seres horribles, sobre todo ordeses, que no necesitaban una Luna Roja ni una ciudad asesina que les perfilara. Había descubierto que, a veces, estos horrores tenían familia e hijos, una buena vida, fama de amables…

Por suerte, no le costó mucho ignorar la pena. Minutos más tarde dio con el archivador del mago y sacó de él los apuntes sobre su futura operación.

¡Será sinvergüenza el muy muerto! —gruñó y sacudió los papeles delante de quienquiera que estuviera cerca de ella—. El cabronazo este me la quería colar a mi también…

---

La ordesa necesitó varios insultos más antes de calmarse. Giz le pidió entonces los apuntes y examinó tanto lo que Saria le había pedido a Seide como lo que Seide planeaba para ella. El goliat torció el morro disgustado por el trato que el mago daba a sus clientes, pero a la vez fue consciente de lo que suponían esos papeles: una oportunidad de trabajo.

Perdona, Saria, pero creo que yo podría conseguirte esas alas. Utilizaría un método diferente, pero el resultado sería el mismo, sin engaños.

Vio como el rostro de la mala sombra cambiaba en cuestión de segundos y sus enormes ojos amarillos se clavaron en él. Sus rasgos eran tan poco comunes que a veces costaba leerla, pero el goliat supo lo que pasaba por su cabeza en cuanto esta le tendió una mano.

Hecho.

---


Saria no se lo pensó y le tendió la mano. Dejar pasar una oportunidad así era tan estúpido como rechazar un boleto gratis de lotería. Más aún, pues aquí el premio era seguro, dadas las circunstancias. El humor de la mala sombra traspasó su cuerpo y se convirtió en una sonrisa de oreja a oreja que no se borraría por nada a lo largo del día.

Al igual que el resto, acabaría de examinar las pertenencias de Seide y añadiría en último lugar:

¿Os importa que me quede la saga de libros? Tengo curiosidad por ver qué leía —admitió. Había leído la sinopsis del primero y tenía toda la pinta de que lo hubieran escrito para ella—. Si os interesa, siempre podemos pasárnoslos... ¡E incluso hacer una lectura conjunta! Si os interesa, claro, si no no pasa ni media.


>>¡Ah! También me gustaría quedarme uno de sus dedos, uno de los dos dedos corazón, si no te importa —se dirigió específicamente a Gael—. Quiero que sus huesos me acompañen en mi próxima aventura. —Se rio, tras hablar en un tono algo misterioso.


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las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

43La Cercanía - Página 4 Empty Re: La Cercanía el 29/03/19, 02:14 am

Yber

Yber
GM
Aramara, sé que la bidireccionalidad no va con vosotros los dioses, ni siquiera contigo, que eres la Mensajera, pero hoy me vendría bien que nuestra conversación fluyera en ambos sentidos. Estoy agotada, llevo toda la noche en lo alto de la torre vigía y no puedo decirte que haya hecho mucho ejercicio físico. Sería mentirte. Lo que me drena la energía es el miedo. Mamá tuvo que ir a casa de nuevo por lo de papá, los vecinos lo dejaron solo un instante y… Bueno, supongo que ya lo sabes, pero desapareció. A veces se desorienta, de repente no sabe dónde está. Yo… Yo tampoco sé dónde estoy.

Suspiro.

Sé que estoy tumbada al aire libre, en la balconada de la torre. Mis pies cuelgan a varios metros de altura metidos entre los huecos de la barandilla de madera. El ambiente… Conoces el ambiente, Aramara, es húmedo y frío como todas las noches aquí arriba. No sé cuánto queda para que amanezca, el tiempo hoy no se comporta como debería. Papá me preocupa, mamá me preocupa, y la preocupación hace eso con los minutos y las horas: los vuelve viscosos. Pensar en ellos es como coger miel a puñados. ¡Qué asco!

Miro hacia arriba, suspiro de nuevo. Ojalá la niebla no lo tapara todo y se pudiera ver el cielo, lo que hay detrás. He oído que es precioso, que está lleno de todos los colores que se pueden echar de menos aquí abajo. Esos tonos que a veces se vislumbran en los portales que traen a los Otros hasta la Cercanía. Me incorporo con suavidad, pero solo para arrastrar mi culo hasta la pared de la cabaña, para cambiar la posición en la que me aburro. Ahora lo hago sentada, recostada contra las tablas de madera.

A lo que me refiero, Aramara, es a que no sé dónde estoy dentro del orden de las cosas. Papá cada día está peor, la enfermedad carcome su memoria, sus recuerdos. Sus recuerdos conmigo. Me siento impotente, irrelevante en el tejido interplanar e insignificante ante vuestros ojos. Un día me olvidará y desapareceré de su existencia. Él morirá y pasará a la Lejanía o avanzará a lo Desconocido. Y no podrá buscarnos ni a mí ni a mamá, ni a sus padres ni a sus abuelos. Si ya se siente solo aquí, con nosotras… ¿Qué va a ser de él cuando se aleje?

Mi mirada se pierde en el horizonte, una mezcla de niebla y copas de árboles. La brisa nocturna, incluso así de fría, me resulta agradable; es como un murmullo que sé que no es tuyo ni de ningún otro dios. Solo del bosque. Y aun así, hoy no es suficiente. Aprieto los puños y tenso todos los músculos de mi cuerpo. Aporreo el suelo con el pie. ¿Me escuchas siquiera?

Te rezo todos los días, Aramara. Todos los putos días.

Ya va siendo hora de que me des una señal.

Por favor.

Por favor...


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44La Cercanía - Página 4 Empty Re: La Cercanía el 30/03/19, 12:29 am

Giniroryu

Giniroryu
GM
La señal apareció levitando entre la niebla, en forma de una desconocida de largo cabello blanco, rasgos de otro mundo y vestida con un abrigo beis, medias verdes y botas. Se movía en dirección a Ulmara con un lenguaje corporal muy relajado, indicando que se trataba de un acercamiento amistoso. Aterrizó suavemente a un par de metros de la cercana y la niebla se apartó entorno a ella, para que la chica pudiese verla bien. De su cuerpo emanaban volutas de neblina y, en ocasiones, un hilo de esta volvía hacia ella y desaparecía al entrar en contacto con su piel o su ropa.
Ulmara, ¿verdad? —La niebla comenzó a retirarse en torno a la cercana también—. Me conocen como dama Enigma y vengo de un lugar muy lejano para encontrarme contigo.
La idrina se había llevado una mano a su bolsillo y sacó una pipa larga de madera clara. Con un simple chasquido de dedos la encendió y comenzó a fumar, expulsando hacia la niebla aros de humo verdoso que pronto se entremezclaron con ella.


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45La Cercanía - Página 4 Empty Re: La Cercanía el 31/03/19, 04:09 pm

Yber

Yber
GM
¿Aramara?

Me incorporo de inmediato, de un brinco. Avanzo con un pie y alzo los puños. ¡Dioses, echo de menos tener armas! Estoy nerviosa, quiero tirarme de las plumas, pero me contengo y respiro hondo. Pongo todo mi esfuerzo en aspirar y espirar. Cálmate, Ulmara. Lo que tengo delante… ¿Qué es? ¿Es realmente la señal que pedía? No tiene plumaje, es peluda; su piel es clara y sus colores me confunden, pero ¿es un mamífero? Y aun así se parece tanto a cualquier cercano… Nuestra silueta es la misma, arroja la misma sombra.

¿Te envían los Dioses, dama Enigma?

La Desconocida (pues eso es esta presencia) puede traer la cura para la enfermedad de mi padre o puede ser un castigo por mi falta de respeto. Acepto ambas cosas, pues al menos no habéis callado como siempre. Me habéis visto, me habéis oído. Estáis ahí.

Relajo mi postura, dejo caer los brazos. Aramara, si todavía me escuchas, pide a Silárea un poco de su calor.

Aguardo.


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46La Cercanía - Página 4 Empty Re: La Cercanía el 01/04/19, 07:38 pm

Giniroryu

Giniroryu
GM
La siguiente calada de su pipa hizo un nuevo anillo de humo y un jirón de niebla de su alrededor tomó la forma de un ave que lo atravesaba.
Así es, pero quizás no los mismos dioses que tú piensas, pues lo que buscas no se halla en este mundo. Lo que pides está fuera del alcance de estos dioses, pero definitivamente no lo está de los dioses del lugar del que provengo.
La Picadura de Morfeo continuaba expandiéndose en la niebla alrededor, que Irianna volvía a cercar entorno a ellas poco a poco. En poco tiempo cosechadora y cosechada estarían rodeadas nuevamente de la niebla con la droga mezclada en ella y aumentando cada vez más.

O debería decir de tu alcance, porque de donde yo vengo la gente como tú y como yo somos los auténticos dioses.
La idrina hizo un gesto con la mano, aprovechando los conocimientos sobre magia botánica que había adquirido con su trabajo en la plantación de Jack, e hizo brotar una planta en la tierra entre ambas.
>>Tú todavía eres como ese pequeño brote. Pero con los cuidados adecuados… —Un nuevo hechizo que acompañó de una pequeña lluvia improvisada aprovechando el agua condensada en la niebla hizo que la planta creciese deprisa hasta convertirse en una flor en todo su esplendor, con vivos pétalos de color violeta intenso—. Alcanzarás todo tu potencial y podrás realizar milagros mucho mayores que este. Las leyes de la naturaleza dejarán de ser un impedimento para ti y encontrarás todo aquello que buscas. Pero no aquí. Si te quedas aquí nunca serás como deberías ser y los dioses no responderán a tu llamado. Solo Rocavarancolia, el lugar de donde vengo, te ha respondido. Necesita personas con tu potencial y tú la necesitas a ella, ¿me equivoco?


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47La Cercanía - Página 4 Empty Re: La Cercanía el 01/04/19, 11:06 pm

Yber

Yber
GM
Aramara, ¿es una broma?

Espera...

No sé qué pensar con todo esto. Sus palabras… No me las creo, no creo lo que dice sobre ti ni los tuyos, pero a la vez… ¿Estás viendo el humo? A veces es verde y ¿eso es un pájaro?, ¿de niebla? Aramara, estoy confusa. No sé qué pensar. Espera… Ya te lo había dicho. También me gusta lo que me dice. Sí. Si soy un brote, quiere decir que tengo potencial para crecer, no me ve como yo me veo, atrapada en un futuro infeliz, con un padre que no sabe ni que es padre ni que es mío. Hmm... ¡Qué bonito es el humo verde!

Agito la cabeza, pero no sirve de nada. No sé si la Desconocida es un Dios como vosotros, pero parece que me ha metido la niebla dentro del coco. Me cuesta pensar con claridad, mi postura pierde cualquier resquicio de rigidez que hubiera y yo… No sé…

¿Podré curar a mi padre? —me llevo una mano a la cabeza, sobre mi namitka. No me encuentro bien del todo—. Eso es todo lo que necesito saber para irme contigo, si me dejas.

Espera de nuevo, no estoy segura de lo que he dicho. No, no, no…

¿O sí?


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48La Cercanía - Página 4 Empty Re: La Cercanía el 01/04/19, 11:21 pm

Giniroryu

Giniroryu
GM
Al notar la vacilación de Ulmara había introducido una mayor cantidad de Picadura para asegurarse de que la creía. Aunque la pregunta que le hizo a continuación sonaba a fanfarria de victoria.
Sí, siempre que tú pongas empeño en ello. Aunque estoy convencida de que lo harás.

La cercana no necesitó más e Irianna abandonó el lugar con su primera cosechada. La flor que había hecho crecer, mientras tanto, comenzaba a marchitarse, pues sin hechizos más complejos aquello era todo lo que podía hacer. La nebulomante, no obstante, esperaba que Ulmara no corriese la misma suerte.


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49La Cercanía - Página 4 Empty Re: La Cercanía el 03/04/19, 11:54 pm

Tak

Tak
GM
Pese a todos los problemas a los que se enfrentaba Iemai en aquel preciso momento, no podía dejar de pensar en que pronto dejarían de salir transportes entre las islas. Tenía que volver a La Visión, encontrar a su padre, probablemente borracho, y llevárselo a casa. En cambio, todavía estaba en Islasanta, y dadas sus circunstancias tendría que pasar allí el día. Huyendo.

La cercana se había escondido en una callejuela estrecha y esperaba. Respiraba de la forma más silenciosa que era capaz para poder escuchar si se acercaban los pasos de sus perseguidores, aunque sus pulmones le pedían aire desesperadamente después de la carrera que acababa de echar.

Se había visto envuelta en una traición. El clan para el que trabajaba la había engañado, ordenándole atraer hacia su territorio a una familia adinerada que, al parecer, había reclamado previamente otro clan. Sabía que, al no llevar encima el símbolo de ningún clan, iba a ser acusada por sus aliados de haberlos dirigido a su territorio por cuenta propia para evitar un conflicto. Iban a sacrificar a uno de sus tantos peones a cambio de las riquezas de aquella familia, porque si algo sobraba eran ratas callejeras que pudiesen ocupar su lugar.

La joven volvió a escuchar a sus perseguidores y reanudó la carrera, tratando de pisar apoyando el talón con suavidad para no hacer ruido. Aquello, sin embargo, le jugó una mala pasada, haciéndola tropezar en un adoquín. Salió despedida hacia delante y notó cómo se estrellaba contra una pila de barriles destartalados que alguna posada de la zona había abandonado.

El ruido alertó a sus perseguidores, e Iemai supo que lo único que podía salvarla en ese momento era correr. Con todas sus fuerzas, sin contenerse. Se puso en pie y se apretó el brazo sobre el que había aterrizado, que le dolía horrores, y se dirigió a los límites del asentamiento. Se adentraría en el bosque si era necesario, perdiéndose en la niebla, porque aunque le aterrase tenía más posibilidades de sobrevivir que si se quedaba.

Iemai no era particularmente creyente, no cuando los dioses la habían abandonado a su suerte, pero durante su carrera no pudo sino encomendarse a ellos, repitiendo una y otra vez el nombre de Aramara y deseando que Ulularia se apiadase de ella.

Un grupo nutrido de piratas la divisó en cuanto pisó la calle principal. Los escuchó apretar el paso, sin armar un escándalo que alertarse a los turistas. Por suerte, la joven les llevaba bastante ventaja. Divisó un banco de niebla particularmente espesa que, con suerte, le serviría de escondite, y se dirigió allí. Pronto dejó de poder ver más allá de su pico, por lo que tuvo que reducir considerablemente la velocidad, pero no se detuvo. Sopesó trepar a un árbol pero la niebla podía hacerse menos densa en cualquier momento y entonces sería un blanco fácil.

El terror hacía que le temblase la mandíbula. Aunque consiguiese pasar aquel día sin ser encontrada por nada ni nadie, no sabía si podría volver al puerto, o a su casa. Aquellos pensamientos eran tan agobiantes que prácticamente la abstrajeron. Lo que la sacó de su ensimismamiento fue toparse con una silueta que, inicialmente, tomó por un lejano. No se iba a detener a comprobar qué era realmente hasta que se dirigió a ella. Tenía voz de mujer y, cuando estuvo más cerca, se dio cuenta de que sus rasgos eran anómalos.
¿Quién eres? —exclamó, alertada, pero frenando en seco.

Gracias a aquella desconocida Iemai descubriría que no tenía por qué morir allí, ese día. Nada de lo que le ofreció la mujer de la niebla verdosa sonó extraño, o peligroso, y muchos menos si se comparaba con lo que le esperaba si se quedaba. Quería escapar, tanto del peligro como de la vida en Islasanta que tanto odiaba.

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