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Torreón Letargo

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1 Torreón Letargo el 31/10/15, 02:22 pm

Rocavarancolia Rol

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

Este torreón de cuatro plantas está completamente cubierto de enredaderas, por lo que en un inicio es un poco complicado encontrar la puerta, algo más pequeña que en los otros torreones. El puente levadizo suele estar bajado, y da a una franja de tierra que rodea la parte delantera del torreón. Los capullos de las flores, que solo se abren con la Luna Roja, despiden al anochecer una fragancia que atonta y adormece a quien la huele. En el patio tiene suelo de tierra y también está repleto de plantas, en su mayoría secas o raquíticas. En el centro hay una estatua de una ninfa atravesada por cientos de estacas.

Ver mensajes anteriores:

Hechizos que conocemos:

-Hechizo térmico.
-Pulso púrpura.
-Curación superficial.
-Lumínico.
-Hechizo de restauración
-Hechizo vigorizante
-Moldeo de materia orgánica


265 Re: Torreón Letargo el 04/08/18, 12:09 am

Zarket


GM
Guille era brujo de las pendicularias. Ellas le obedecían, incluso si la orden les parecía nefasta, como era el caso.

Las manos se detuvieron en el aire antes de poder tocar a la licántropo. Luego se pusieron a moverse, haciendo varios movimientos con la esperanza de, al menos, marearla y molestarla.

Únicamente les habían ordenado que no le hicieran daño, después de todo.

266 Re: Torreón Letargo el 04/08/18, 01:24 am

Nihil


Los brazos soltaron a Guille pero se reagruparon para volver a la carga. Rena rugió de nuevo, dispuesta a liarse a zarpazos con todos ellos, pero el grito del cachorro humano les hicieron retirarse. La osa resopló, satisfecha. No le dedicó ni un segundo pensamiento a esas cosas azules; lo que fueran o dejasen de ser le traía sin cuidado, lo importante es que ya no eran una amenaza. Se acercó caminando de forma torpe hacia Guille pero el cachorro fue más rápido y corrió a darle un abrazo. Rena gruñó con fastidio, apartándolo un poco con la zarpa para poder olirquearlo y ver si tenía alguna herida. Pero parecía que estaba bien, era un alivio.

Pasado el susto inicial la osa Rena pudo explorar la habitación con sus nuevos sentidos. Todo estaba lleno de olores que eran al mismo tiempo novedosos y familiares. La sensación de angustia que tenía antes había desaparecido por completo. Se sentía... bien, con energía. Quería correr por ahí, hacer la croqueta, descubrir olores nuevos. Incluso con la molestia del trozo de metal que tenía incrustado en el hombro se sentía mejor de lo que había estado en mucho tiempo.

Y tenía hambre.

El cerebro osuno de la irrense de alguna forma recordaba dónde estaba la comida, así que se dirigió a las escaleras cojeando y empezó a bajalas con torpeza.

267 Re: Torreón Letargo el 04/08/18, 03:23 am

Muffie



De repente, Neil estiró la mano hacia la cera derretida sin pensarlo, fue como si algo en su mente dijera "tócalo" y él simplemente lo hizo. La cera se sentía familiar en sus manos, blanda, cálida, moldeable, correcta. Tocarla era como recibir un caudal increíble de energía. Se sentía revitalizado, fuerte y vivo. ¿No estaba ya cerca el momento de aparición de la mentada luna? Pues que viniera, Neil estaba tan cargado de energía que se veía capaz de superar lo que le echara.

Y ahí, pletórico por el contacto con la cera, fue cuando su mente anteriormente embotada se aclaró por fin y pudo escuchar la orquesta de gritos de sus compañeros. El aurva jadeó aterrorizado y angustiado. De repente era consciente de que aquellos gritos habían estado sonando en todo momento y que él, cegado por su fascinación por la cera, no había sido capaz de escucharlos. Angustiado y temiendo lo que podría encontrarse al bajar, comenzó de forma inconsciente a recoger todas las velas que se iba encontrando, las cuales se habían ido apagando a su paso, y las iba metiendo en sus bolsillos, pantalones, sudadera, incluso en la capucha, a medida que iba bajando, siguiendo los gritos.

- ¡Ya voy, Dru!- gritó casi histérico en contestación al grito de su edeel, con un puñado de velas entre las manos y otras tantas sobre saliendo de bolsillos y capucha, mientras intentaba ir lo más rápido que podía al encuentro de sus amigos, cuando un gran animal se cruzó en su camino. Al ver a aquel gran oso pardo dentro del torreón el cuerpo se le paralizó por completo, para seguidamente lanzar el chillido de terror más agudo y alto de su vida y correr como nunca lo había hecho en dirección hacia la planta baja al grito de:- ¡Animaaaaaaaaal!

"Con un poco de suerte" Neil pensó fugazmente, "Rena, Milo y Rox podrán hacer algo para echar al animal del torreón sin que nadie salga herido".

268 Re: Torreón Letargo el 04/08/18, 03:43 am

Red


Por fin lo vio entre la lluvia y su agitado corazón bajo varias marchas el ritmo, pero aquel alivio fue momentáneo, pues por encima del estruendo de la tormenta le llegó la voz angustiada de Eitne.
—Maldita sea —maldijo para si, apretando el paso de nuevo para alcanzar al daeliciano cuanto antes—. No salgáis del torreón... —añadió, distinguiendo la figura del niño recortada contra la luz que surgía del edificio.

No se dio cuenta hasta que lo tuvo prácticamente encima, pero cuando el irrense entró en el rectángulo iluminado que hendía la noche vio que Eitne parecía haber perdido consistencia.
¿Qué ha... ? —preguntó con la incredulidad pintada en el rostro, temiendo que el pequeño se esfumara frente a sus ojos en cualquier momento. Los gritos del peliazul le permitían hacerse una idea de como estaba la situación en el interior, pero a diferencia de lo que creía el pequeño Milo dudaba que alguien fuera a acudir en su ayuda—. Ya he vuelto, Eitne, ya estoy aquí... —murmuró, visiblemente arrepentimiento de su loca escapada.

Viéndole de cerca el niño desprendía humo negro de su cuerpo, pero no parecía estar ardiendo, y tras unos segundos de duda el norteño le paso una mano por el pelo, revolvíendoselo con suavidad antes de darle un ligero abrazo con el mismo cuidado. El daeliciano apenas tenía consistencia y su tacto se asemejaba al de la goma espuma, por eso la idea de que se le llevara el viento ganaba en fuerza y le impelía a buscar refugio bajo techo.
Vamos dentro, Eitne, antes de que sea tarde. Tenemos que ayudar a los demás cuanto antes. —propuso, las lágrimas de sus ojos confundidas con el agua de la lluvia.

Ayudó a la futura bestia del Crepúsculo a entrar al torreón, haciéndole de apoyo, y cuando por fin dejaron atrás el brillo de la Luna Roja la escena que les esperaba dentro le golpeo con la contundencia de un muro.
No puede ser... —acertó a decir aún plantado en la puerta, observando aterrorizado el destino de sus compañeros.

Sus ojos pasaban de la masa informe que había sido Rox y que aún parecía consciente al capullo de seda que había aparecido en el suelo, parando en Zob y sus sollozos y en Nime y los parches brillantes que le empezaban a salir por lo brazos. No sabía por donde empezar, pues había demasiados frentes abiertos, pero terminó decantándose por lo más obvio y se apresuró a subir el puente.
¿Donde están los demás? —preguntó, acercándose al nublino y al coreano y tragando saliva al ver su sino más de cerca. No se le ocurría nada más que decir o hacer, pues las palabras se le atragantaban, y cuando volvió a echar un vistazo nervioso a la habitación algo el movimiento en las escaleras le puso alerta.

Un enorme cuadrúpedo peludo bajaba con torpeza de la planta superior, arrastrando del lugar donde debía estar su pata delantera un implante que a su lado parecía de juguete. Necesitó un momento para reconocer la ropa de su compatriota echa jirones.
¿Rena? —acertó a preguntar con una hilo de voz, abriendo y cerrando las manos en un gesto de nerviosismo.

La bola de cobre que le ha perseguido desde los subterráneos también a entrado en el torreón y se mantiene cerca de sus pies, pero aún no la ha visto.

269 Re: Torreón Letargo el 04/08/18, 04:22 am

Tak


GM
La desesperación llevó a Nime a seguir rascándose los brazos con ganas. La piel empezó a desprenderse de forma exagerada, pero ella no estaba pensando en nada en aquel momento. Ya no podía hacer nada por Pelusa, ni por Rox. Fue con Eitne hasta la puerta e intentó averiguar por dónde se había ido Milo, pero ya no se le veía.

Nime había salido a la calle y había avanzado varios pasos en la dirección que se tomaba siempre que se iba a por cestas, ya que era la ruta que todos conocían mejor. Fue entonces cuando vio el brillo rojizo que se alzaba por el horizonte por primera vez. Miró atrás, hacia el torreón, y hacia el cielo, donde empezaba a formarse una tormenta. No se veía capaz de alejarse más, no en aquellas circunstancias. Tampoco de quitarle los ojos de encima al fragmento visible de la Luna Roja.

Por suerte la voz de Milo la hizo despertar del trance en que la Luna la tenía inmersa. La lluvia empezaba a caer y la niña se apresuró a volver al torreón, preocupada. Llegó justo para seguir a Milo y Eitne al interior varios pasos por detrás.

Quería soltar una ristra de insultos hacia el irrense, pero las cosas habían vuelto a cambian en el interior. Rox estaba mucho peor, en un estado lamentable, pero otra cosa también capturó su atención: la bestia que se encontraba en las escaleras. Al igual que Milo, pudo reconocerla, pero se asustó. De Rena. La Luna les estaba haciendo aquello, de forma incomprensible.

Para entonces, el picor de Nime se había extendido a zonas que no le resultaba tan sencillo rascar. La espalda le picaba horrores, y ese picor no tardó en convertirse en dolor. Cuando se examinó los antebrazos encontró por fin los minerales que se abrían paso por su piel y se sobresaltó de forma audible.
Nononononono. ¿Qué es esto? Nononono…

No quería saber qué venía después. ¿Se iba a convertir en una piedra? ¿Iba a quedarse así para siempre? No había manera de parar aquello, y la niña se rascó aún con más fuerza. Dolía, dolía horrores, pero no sabía qué otra cosa hacer. Su carne cada vez era más dura allí donde se rascaba. No se percataba de que llevaba ya tiempo sin sentir la necesidad de parpadear.



Última edición por Tak el 07/08/18, 01:00 am, editado 1 vez

270 Re: Torreón Letargo el 04/08/18, 11:33 am

Goliat

avatar
Rox no abrió los ojos hasta que notó que le dejaban quieto en un sitio. El momento en el que le cargaron fue lo más desagradable que había sentido jamás. Sin huesos, los dedos de quien le cargaba se hundían con más facilidad en la piel, sin olvidar el dolor de pecho y cabeza que estaba sufriendo al no haber cráneo, ni caja torácica, para mantener protegidos y firmes su cerebro y resto de órganos. Sus receptores del tacto funcionaban a la perfección, asi que notaba cada vez que su cuerpo se escurría en posiciones imposibles. Si le meneaban mucho más, terminaría vomitando.
Estaba atontado y confuso por el dolor y la terrible imagen de sus huesos cayendo en cascada, bien grabada en su retina. Su campo de visión consistía en un trozo difuso del salón, el sofá y parte de su brazo tapándole el ojo que quedaba más pegado al mueble, doblado como un juguete de goma sobre el cojín. Lo único que parecía controlar perfectamente eran los párpados y los ojos.
«Menuda suerte», pensó.

De los gritos y las voces, sin embargo, tenía una recepción muy clara. Había oído a Adru gritar, a Zob toser violentamente, el alarido de Eitne pidiendo ayuda, el chillido de Neil, la tormenta de fuera y... ¿el rugido de un oso?
Y entonces volvió Milo. Le vio por el rabillo del ojo, incapaz de mover su cuerpo para tener una imagen más clara del moreno. Consiguió abrir la boca, en un intento de responderle, pero sin mandíbula ni dientes dentro de esta solo fue capaz de articular una vocal. El irrense no lo entendería, pero lo que Rox quería decir era "gilipollas".

Sobre el mismo brazo que le tapaba la vista, se empezó a repartir un cosquilleo intenso. El coreano pensó que se trataría de sus músculos durmiéndose por la mala postura, pero la realidad estaba mucho más lejos de eso. Su piel, y todo bajo ella se estaba deshaciendo. La sensación era sorprendentemente agradable, dispar al miedo que le causaba ver como pequeños y finos hilos blancos tomaban el sitio de su piel, tejiendo su brazo y entrelazándose entre sí.
Rox no lo vería, pero lo mismo estaba sucediendo con su rostro. Poco a poco, como una transición de imágenes muy lenta e imperceptible, los rasgos faciales de Rox se fueron desdibujando hasta no quedar nada que le reconociese como él, más allá de la ropa que llevaba. Su rostro se volvió una figura anónima, con rasgos básicos como una nariz, boca, orejas y cuencas para los ojos a través de las cuales podía ver, sin ser exactamente globos oculares.
El brazo, ahora compuesto de hilo, recuperó movimiento. Probó moviendo un dedo, seguido de otro, pero la facilidad con la que respondieron ambos le hizo mover de golpe todo el brazo. Se sentía extremadamente ligero. Mientras, el cosquilleo se expandió a todo su cuerpo, y el australiano no se hizo de esperar, moviendo toda parte que creía poder mover hasta quedar sentado en el sofá.

Se vio las manos y parte de las rodillas a través de sus pantalones rasgados. Levantó su camiseta, tembloroso, para comprobar que efectivamente, su cuerpo entero estaba hecho de hilo.
Gritó, y esta vez sí pudo hacerlo. Gritó por sus huesos, por sus compañeros, por su cuerpo, todo el miedo que tenía contenido desde hace ya demasiado sin poder hacer nada.
No parecía que fuese a desvanecerse pero, ¿y si lo hacía? ¿Y si lo siguiente era que los hilos se desenredaran y se deshicieran, hasta no dejar nada? Bastó con pensarlo y los hilos en sus brazos se movieron, ondeándose como algas bajo el agua. Rox había comandado aquello indirectamente, y de la misma forma que se imaginó deshaciéndose, rezó por no hacerlo. Se abrazó a su camiseta, como si su ropa pudiera detener el escape de los hilos. Pararon. Necesitó unos segundos para desacelerar su respiración, calmarse y no llorar, antes de girarse a sus compañeros.

Había un oso bajando las escaleras. Sus ojos volaron rápidamente a cada detalle del animal, reconociéndola rápidamente como Rena. No era solo la prótesis, había algo en los gestos que le hacía reconocerla. Su cerebro e hilos, actuando como una esponja ante el detalle de que cojeaba, mimetizó en un trocito de su brazo el pelo de oso. Pronto, su mano entera fue reemplazada por una zarpa de oso tamaño humano. Se echó a temblar, más si podía, al comprobar que esta se sentía y movía igual que una de verdad. Alzó la mirada hacia Nime, viendo como se rascaba con efusividad, levantando minerales bajo su piel. De la misma forma, sus hilos copiaron como podían la imagen, a parches en su otro brazo. Y así, sin saber como, el cuerpo de Rox fue llenándose de miembros y detalles que no le pertenecían, todo de forma inconsciente. El pelo de Eitne, los ojos de Milo, la zarpa de Rena, los minerales de Nime, la boca de Zobriel.

El coreano (o lo que quedaba de él) estaba abrumado. Se recogió sobre sí mismo, abrazándose a las rodillas y hundiendo el rostro en ellas, temblando drásticamente.

¡N-No sé qué esta pasando! ¡Qué os está pasando, qué me está pasando! —oír su propia voz era un alivio a su manera—. Mi-mis huesos. Eitne es un fantasma. Rena...

Tomó aire y rompió a llorar como un niño pequeño, roto. El miedo se le escapaba en cada bocanada de aire, desahogando todo su terror comprimido.


_________________________________________

Smol ref.:



x:



271 Re: Torreón Letargo el 04/08/18, 04:40 pm

Giniroryu

avatar
GM
¡Tú solo no puedes, Zob!
Le había respondido al nublino con más énfasis del que pretendía, pero estaba desquiciada y cada vez sentía más dolor. Siguió ayudando a levantar lo que quedaba del cuerpo de Rox, poniéndose cada vez más nerviosa porque Eitne no dejaba de repetir la frase que ella misma había dicho, porque Pelusa seguía dentro de aquella cosa sin que pudieran hacer nada, porque no sabía dónde estaba Neil, ni Milo.

El grito de Eitne la sacó aún más de sus casillas y ella también quería gritar. De desesperación y de dolor. El de la cabeza se estaba volviendo insoportable, pues ya no era solo el de la frente el que notaba. Le daba la impresión de que su cabeza entera iba a estallar de un momento a otro. Empezó a discurrirle un chorro de sangre por la mejilla, pero entonces fue cuando oyó a Neil. Salió corriendo a su encuentro, subiendo las escaleras a trompicones, golpeándose contra la pared y casi perdiendo el equilibrio varias veces.
¿Neil, qué..? ¡No hay ningún animal, es Rena! —Le dijo cuándo se dio cuenta del motivo por el que había gritado—. ¿Tú estás bien? ¿Qué tienes por el cuerpo?
No podía ver bien a su aurva: el dolor comenzaba a hacer que le llorasen los ojos. No se dio cuenta de que sangraba también en la parte baja de la espalda, pero notó como más sangre caía por su cara. Ahogó un grito al notar una punzada de dolor horrorosa en la cabeza, en varios puntos que le costaba determinar. Entre el caos oyó la voz de Milo.
>>Tenemos que… bajar… Tienes que curar…
Con la ayuda de Neil volverían con los demás, pero la sinhadre lo primero que haría sería doblarse por el dolor, evitando gritar para no asustar a los niños o los que estaban en peor situación que ella. Lágrimas y sangre manchaban cada vez más su rostro.

272 Re: Torreón Letargo el 04/08/18, 07:41 pm

Lathspell

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Los rugidos de la tormenta y los gritos de todos estaban abrumando a Zob. Sabía muy bien que no podía solo, pero Adru aun podía moverse medianamente bien, ella tenía que ir por los demás...si no era ella, no sabía a quién mas pedir ayuda.

- Podré tengo que poder...Adh....Adhhh....Adhu... - El nombre de la capitana no le salía ya como antes. Primero habían sido sus ojos aun lagrimeantes  que no lo habían dejado ver bien, después sus manos aun sangrantes no le permitían ayudar a nadie, ahora su lengua que comenzaba a dolerle un poco no le dejaba hablar. ¿Qué seguía? perder el oído en aquella situación hasta parecía un punto bueno. Cerro las manos todo lo que el dolor y la frustración le dejaron antes de levantar la mirada. Un oso por las escaleras. Giró su cuello y vio borrosamente una amalgama de partes formando a Rox. Giró de nuevo y Milo estaba de regreso, tan campante como si trajera la merienda en una tarde lluviosa. Nime, Eitne...los demás también dentro del torreón....dentro de él era como una de las pesadillas que había tenido recurrentemente desde hacia tiempo. Estaban todos, no esperaba que fuese así, no sabia como iba a ser, pero así......definitivamente no, y aun así, estaban todos.

- ¡Pedhon! - Dijo en voz alta. Zob no tenía la culpa, pero una gran parte de él se sentía así porque eso era lo que deseaba que apsara, que todos llegaran a ese momento. -Ezztadha todo bien.... Rox...Midho...es la Luna...estamos todos juntos... - alcanzo a decir. Esta vez, contrariamente, si quería llorar por la mezcla de miedo y alegría de tenerlos allí, pero las lagrimas iban saliendo cada vez menos de sus hinchados ojos.


_________________________________________

El Odio es por mucho el placer mas duradero. El hombre Ama con prisas, pero llega a Odiar con mucha calma.

273 Re: Torreón Letargo el 04/08/18, 08:49 pm

Yber

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GM
Milo surgió como el héroe de un cuento en mitad de la noche. Eitne lo llamó agitando una mano y berreando su nombre, apoyado aun contra el marco para no caerse. El hecho de que su mano se emborronara al moverse añadió preocupación al niño, que parecía tener un depósito infinito de lágrimas. Le dolía la garganta por haber gritado y le dolía el pecho por la angustia y el pánico que estaba sufriendo. Todo era muy raro, deberían estar muertos todos pero por algún monstruoso motivo no se morían, y los horrores que vivían no les permitían celebrar que seguían vivos.

Gracias por venir, Milo… —le dijo en voz baja. Tan baja que no fue consciente del leve tintineo que la acompañaba.

El daeliciano lo siguió liviano, saltando a una pata, y no se le pasó por alto que una bola de metal lo adelantó. Seguía a Milo de tal forma que, a Eitne, en medio de aquel caos, le pareció adorable. La presencia de Milo, que parecía no sufrir ningún problema, le ayudó a tranquilizarse y a creer que de verdad saldrían de aquel embrollo. Entonces, con aquella serenidad parcial, muy parcial, se dio a sí mismo tiempo para observar a sus compañeros. Rox parecía haberse inflado de nuevo, pero ahora era… ¿Un peluche blanco? Era una cosa muy rara llena de fibras visibles que hicieron que Eitne se estremeciera. Pam seguía encerrada, Adru bajó por las escaleras sangrando y Neil parecía haber robado una tienda de velas, Nime cada vez tenía más cristales en los brazos y Zob no paraba de llorar y sangrar. ¿Eso que bajaba por las escaleras era un oso? Dio varios pasos hacia atrás, todos con el mismo pie, y no frenó hasta que entendió la situación. Pobre Rena… ¿Por qué les hacía esto la Luna Roja? Con lo bien que se habían portado todos, el esfuerzo que habían hecho por mantenerse vivos hasta el final… ¿Esto era lo que ganaban?

Eitne siguió lamentándose en silencio. Miraba a unos y a otros con la intención de acercarse para ver qué les pasaba, para preguntarles si estaban bien o si podía hacer algo por ellos. Pero a la vez sentía que no valdría para nada lo que hiciera y le dolía que nadie se preocupara por él. ¿Es que no veían que se estaba deshaciendo? Se volvió a sentar junto al cascarón de Pam, hecho un reguño. Y fue entonces cuando se dió cuenta de que faltaba alguien. Iba a preguntar por Guille cuando escuchó la voz de Rox. Se giró hacia el muñeco y lo que vio le horrorizó y le enfadó a la vez. Era como un puzle mal hecho de fragmentos de todos ellos. ¡ESE ERA SU PELO! ¿Y encima le decía eso?

¡Eso no es verdad! ¡NO SOY UN FANTASMA! —lloriqueó. Esta vez, su voz sonó clara para todos los presentes, acompañada de un tintineo agradable, casi hipnótico.

Eitne también lo escuchó y se llevó las manos a la garganta. Las volutas de humo negro surgían por cada agujero de su ropa vieja y usada, ahora acompañadas de finos hilillos de un color rosa algodón de azúcar. Lo único de Eitne que aun asomaba a través del humo eran sus ojos, del mismo color. Del daeliciano no quedaba nada más que un reguño de humo.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

274 Re: Torreón Letargo el 04/08/18, 10:49 pm

Cuervo

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Una vez que terminó de levantarse corrió detrás de Rena. Bajo las escalera como pudo, los gritos de abajo no le traían ningún tipo de buen pensamiento.

"Por favor que esten bien, por favor que este bien" penso continuamente mientras bajaba. Escenas terribles se imagino y vinieron a su cabeza.

Una vez abajo pudo ver la  escena,  no sabria decir si  le tranquilizó o le inquietó, estaban todos?

-Chicoosss!!! Todo va  a salir bien!!!!- entro en la escena completamente fuera de lugar y bañado en lagrimas y mocos. Y repitio Zobriel- Estamos juntos!!!

Muchos estan sangrando, llorando y gritando la escena era aterradora, pero venia de debajo de la cama, y vio que varios estaban intactos.  Milo y Neil parecían intactos, Rena también, Etnie solo un poco humeante y eso le tranquilizo, debían ponerse a curar a los que estaba heridos.


_________________________________________

He aquí mi secreto:


"Lo esencial es invisible a los ojos"

"Reír para alejar a los fantasmas"

"Una vez que conoces a alguien, nunca lo olvidas realmente"

"Un corazón es una carga muy pesada"

"Eres mas valiente de lo que crees, mas fuerte de lo que pareces y mas inteligente de lo que piensas"

"Yo no estoy loco, mi realidad es diferente a la tuya"





275 Re: Torreón Letargo el 05/08/18, 12:28 am

Nihil

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Rena estaba pensando en comida así que no se percató del grito de Neil. Bajó hasta que se topó de bruces con el percal del salón. No le dió tiempo a olisquearlos uno por uno para comprobar su estado, Milo entró con Eitne por la puerta y una chispa de la antigua Rena saltó en la mente osuna. El irrense había hecho algo que había cabreado a la Rena persona, así que la Rena osa estaba cabreada con él también, aunque no recordara por qué. Se fue hacia él soltando una serie de rugidos indignados, incluso se alzó sobre sus patas traseras para que Milo viera lo muy enfadada que estaba, aunque no llegase a atacarle (ni tuviese intención de hacerlo en ningún momento realmente).

En cuanto hubo expresado su desacuerdo se dedicó a otra cosa que le había llamado la atención más que la comida. Estaba oliendo sangre. El ambiente estaba cargado y su instinto animal se estaba resintiendo. El miedo general se le contagiaba, pero algunas señales parecían dispararla más que otras. Por ejemplo, por mucho que gritase no consideraba peligroso el cambio de Eitne; que Rox ya no tuviese cara de Rox tampoco, porque seguía oliendo igual, pero uno de sus cachorros sangraba. Cojeó hacia la capitana soltando ruidos lastimeros y la olisqueó por todas partes como había hecho con Guille. Le lamió la sangre que le caía por la cara, sujetándola con su única zarpa para que no pudiese huir.


_________________________________________

Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

276 Re: Torreón Letargo el 05/08/18, 02:22 am

Muffie

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En cuanto Neil vio a Adru se paralizó de nuevo. ¡Estaba sangrando! ¡Su edeel estaba sangrando y sufriendo! Ignorando por completo la explicación de que aquel oso era Rena y la preocupación que mostró la sinhadre por él, Neil tiró todas aquellas velas que no le habían cabido en los bolsillos y que llevaba en las manos al suelo y comenzó a quitar con sus manos la sangre de la cara de su edeel.

- ¡Por el alma! ¡Estás sangrando, Adru, estás sangrando! - comenzó a decir histérico.

Neil querría haber lanzado un hechizo en aquel mismo momento a su edeel, pero esta comenzó a bajar y él se apresuró a ayudarla, repasando mentalmente el hechizo de curación más potente que conocía para lanzárselo en cuanto estuvieran en la planta baja. Sin que ninguno de los sinhadres se percatara, todas las velas que Neil había dejado caer comenzaron a seguirles, algunas dando saltos y levitando levemente para luego caer y otras simplemente rodando.

La imagen que le esperaba en la sala era simplemente terrorífica. Neil jadeó de espanto. Sus amigos, sus compañeros estaba sufriendo, llorando y gritando, a algunos ni siquiera era capaz de reconocerlos.

Todavía asustado por su imponente forma, Neil observó como el oso que ahora sabía era Rena se acercaba a lamer angustiada la sangre de su edeel. Armándose de valor, el sinhadre acarició suavemente la zarpa con la que la osa sujetaba a Adru.

- Rena, por favor, déjame lanzarle un hechizo. La curaré- le prometió, algo asustado con la posibilidad de que el hechizo pudiera alterar el instinto de Rena y pensara que intentaba hacerle daño.

En cuanto se aseguró que Rena le había entendido, comenzó con el hechizo para curar las heridas de Adru. Al momento, las velas que llevaba en los bolsillos comenzaron a derretirse, no lo suficientemente notable como para que llamara la atención, pero si alguien las estaba mirando se daría cuenta. Una vez lanzado el hechizo, las velas dejaron de derretirse y no parecía que el derrame de cera hubiera dejado ningún rastro ni por el suelo ni por la ropa de Neil.

Para el alivio del aurva, las heridas se cerraron y Neil sintió como un gran peso se quitaba de encima. Una vez su edeel estuviera curada, solo tenía que curar las heridas de los demás. Quizás no podría hacer nada con el dolor, pero lo solucionarían entre todos. Encontrarían la manera. Pero todo ese alivio y esperanza murió en cuanto vio que las heridas que acababan de cerrar volvían a abrirse al momento.

- No, no, no, no- murmuró asustado. Más angustiado que antes, miró a Rena y a Milo respectivamente de uno a otro mientras decía- No cura, no cura- como si esperara que ellos tuvieran la solución. ¿Es que acaso la magia lo había traicionado? ¿El hechizo estaría roto?


_________________________________________

"Rocavarancolia es una ciudad llena de misterios y sorpresas, como un acertijo complicado y excitante."

277 Re: Torreón Letargo el 05/08/18, 11:16 pm

Evanna

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Dentro de aquella crisálida, la mente de Pam se encontraban difusa,sus pensamientos iban y venia  entre la consciencia y la inconsciencia, apenas permitiendole rescatar retazos de palabras y frases de lo que afuera se decía. Los esfuerzos por la mona del queso por entender algo era nimios, parecía que el sueño dentro de ese lugar la llamaba incitándola a perder lo que quedaba de su conciencia y sumergirse en el reposos total.

Pero  alusiones externas que sus oidos podía captar hacia que su mente pasara de la conciencia ala inconsciencia en cuestión de segundos, como una duermevela nerviosa. Sabia que los demás estaban fuera, podía escuchar sus gritos y exclamaciones y con ellos palabras sueltas que tenia poder que incluso Pam en su estado era capaz de racionalizar.

<<Milo...¿volvió?...>> lo escucho, no supo a quien pero aquello lo escucho y aun en su estado semiinconsciente, la mona del queso frunció el ceño instintivamente  incapaz de olvidar como este se había largado sin mas << Voy...a patearte el culo...cuando salga >> era los pensamientos mas fuertes de la mona al escuchar aquellas vagas palabras. Gritos, exclamaciones de sorpresas sin sentido parecían chocar contra la crisálida que la cubría haciéndole llegar retazos tan confusos que Pam apenas si pudo captar algo sobre un oso y Rena, juntos en una misma frase, y creyó realmente estar alucinando al oírlo, las palabras sin sentido de una voz que apenas si reconoció como Zobriel...que se escuchaba bastante cerca. El llanto de Eitne...inconfundible. La voz alterada de ¿Rox?

Mas y mas mas voces mezclándose entre si impedían que Pam se viera totalmente sumergida en reposo, deseaba salir, deseaba saber que ocurría con ella y con el resto. Ansiosa y relajada a partes iguales, su cuerpo y mente no le permitieron caer en al total inconsciencia hasta que el alivio la embargo. Una vivo que no admitiría, ni para ella ni para el resto, cuando se percato que todos y cada uno de los presentes, seguía vivo.

<<Están vivos...aguantad esta locura...saldré de aquí, no se como...ni cuando...pero saldré...>> los pensamientos de Pam se entumecieron casi tanto como su cuerpo, quedándose en silencio mientras la Luna trabajaba en su cambio sin que la propia niña fuese consciente de ello.


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Invitado, sueñas con un mundo perfecto...
...tu paraíso personal...
...donde lloras tu imperfecta realidad

278 Re: Torreón Letargo el 06/08/18, 11:01 am

Goliat

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El llanto obligaba a Rox a boquear como pez fuera del agua. Toda palabra de ánimo le sonaba a vacío, e incluso le enfurecía. ¿Por qué decían que todo iba bien? ¿Acaso no tenían ojos en la cara? ¿Qué mas daba que estuvieran todos juntos si nadie podía hacer nada?
«¡Me la suda! ¡Yo no quiero estar aquí, odio esto! ¡Solo quiero salir de este puto mundo!», pensó entre temblores, escondiendo con más fuerza la cabeza.

Fue el ¿grito? de Eitne lo único que logró detener sus lágrimas. La inestabilidad le hizo perder cada copia que había hecho, desvaneciéndolas en una pequeña corriente de hilos hasta volver a ser, enteramente, un muñeco de cuerda. Con timidez, ya sin ojos con los que llorar, levantó la cabeza para ver al daeliciano. O lo que se supone que fuese la masa de humo.

Lo... lo siento... —murmuró, entre arrepentido e intimidado.

Milo se había ido en el peor momento, y lo mismo quería hacer ahora Rox. La situación le superaba. No quería levantarse del sofá, y si lo hacía iba a ser para pillar puerta. Lanzó una mirada hacia la entrada, allí donde estaban sus huesos, y un escalofrío le enredó los hilos. Volvía a hiperventilar. Se lamentó por haber perdido su cuerpo, por estar demasiado paralizado para hacer algo útil por los demás, por querer huir. Culpable y egoísta a la par, perseguido por sus propios pensamientos. El ataque de ansiedad le duraría lo suficiente como para no ser capaz de moverse un ápice del sillón, cada vez más recogido sobre sí mismo y, literalmente, menguando en tamaño. El corazón se le había subido a la garganta, y no de forma metafórica.

«Todo va a salir bien, todo va a salir bien», se repitió una y otra vez, sin resultado alguno. Con semejante escenario, muchas veces tendría que repetirlo para engañarse.


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Smol ref.:



x:



279 Re: Torreón Letargo el 06/08/18, 11:59 pm

Red

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Para Milo, que no notaba el influjo de la Luna sobre su persona, aquel caos era abrumador. Sus compañeros estaban aterrados, superados por la situación, y la mayoría de ellos estaba experimentando cambios terribles.
—No, no, no... —murmuraba el irrense una y otra vez sin saber donde mirar, incapaz de moverse del sitio o de ayudar a los demás.

La cantidad de cosas a las que debía reaccionar aumentaban por momentos, pero cuando oyó el grito de Rox y se giró hacia el nuevo cambiante el norteño pudo presenciar en primera fila el primer amago de copia del coreano. Reconoció sus propios ojos en los de su amigo, algo de los más perturbador, y cuando empezó a llorar el moreno estuvo a punto de imitarle.
Todo va a salir bien... —repitió como un loro las palabras del pequeño Guille, tratando de concentrarse, pero antes de poder hacerlo el enorme oso en el que se había convertido Rena se le acercó con cara de malas pulgas, ahogando con sus rugidos la voz casi hipnótica de Eitne.

La experiencia que vivió a continuación fue una de las cosas más terroríficas de su vida y le dejó temblando en el sitio, con la mirada perdida en algún punto de la pared mientras su compatriota se alejaba en dirección a Adru. Tardó unos segundos en volver en si, pero cuando lo consiguió estaba mucho más centrado, y por eso supo que responderle al aurva cuando el hechizo que había empleado sobre su edeel no funcionó de forma apropiada.
Esta cambiando, Neil, como todos, y si cierras la herida está se volverá a abrir hasta que haya terminado de crecer lo que sea que está abriéndose paso desde su interior... —le dijo al muchacho, sujetando sus manos para tratar de calmarlo—. Debemos ayudarles, pero no con magia. —añadió, sosteniéndole la mirada con firmeza en medio de aquel caos.

Era muy difícil no dejarse llevar por los gritos y lamentos de sus compañeros, pero los pocos que estaban bien debían coordinarse para ayudar a los demás. De ellos dependía que aquel proceso de cambio fuera lo más llevadero posible, porque si de algo estaba seguro el irrense era de que aquello solo era algo temporal.
Vamos a acomodarlos a todos y luego limpiamos sus heridas, ¿de acuerdo? —les dijo al humano y al sinhadre, ayudando a Adru a tomar asiento en el sofá junto a Rox.

Durante los siguientes minutos el norteño se dedicó a tranquilizar a los letarguinos con más o menos efecto, diciéndole al daeliciano que no iba a desaparecer y a Nime que no se rascara con tanta fuerza. Les llevaron a todos a los sofás, entre sollozos, y el irrense se apresuró a acomodar a Zob con los demás. Su estado era lamentable, pero oirle pedir disculpas fue casí peor que verle de aquella manera.
No es tu culpa, Zob, no pidas perdón. —susurró, saliendo al pozo a por agua con paso apresurado mientras dejaba a Neil y a Guille reuniendo trapos.

El norteño se movía casi como un autómata, tratando de no pensar demasiado en todo aquello para limitarse a actuar. Si se dejaba llevar por sus pensamientos tal vez comenzara a preguntarse porque a él no le estaba afectando la Luna y empezaría a sentirse culpable, algo que no le convenía a nadie en aquel momento.
Todo va a salir bien. —repitió una vez más, izando los cubos de agua desde el pozo en medio de la tormenta antes de regresar al interior del torreón perseguido por su bola de cobre.

280 Re: Torreón Letargo el 07/08/18, 01:18 am

Tak

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GM
Nime retrocedió lentamente, huyendo de todo lo que veía y oía, hasta dar con la espalda en una pared. Sonó como piedra contra piedra. No había adónde escapar. Las uñas con las que rascaba sus brazos empezaron a sentirse débiles, no solo débiles contra la roca que surgía de su piel, sino que literalmente comenzaron a desprenderse. Gimió, asustada. Lo mismo estaba empezando a suceder con sus dientes.

Podía sentir algo abrirse paso a través de su carne tanto en los dedos como en las encías, y la boca le sabía a sangre. Nime quería un espejo. Quería ver qué clase de aberraciones estaban sucediendo en ella, qué le esperaba al mirarse a partir de ese día. También quiso llorar, pero sus ojos estaban completamente secos. Ni siquiera podía cerrarlos.

Percatarse de eso la hizo llevarse las manos a la cara, manchándose de sangre, que también le entró en los ojos. Chilló de horror. No sabía qué hacer, así que se deslizó hasta el suelo y se hizo un ovillo abrazando sus rodillas. Aquello debía terminarse en algún momento. Si no era así, no sabría qué hacer.
Lo siento —farfulló, aunque sus compañeros no fuesen a oírla. No podía ayudar a nadie.

281 Re: Torreón Letargo el 07/08/18, 02:38 am

Giniroryu

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GM
Vio a Rena acercarse a ella y negó con la cabeza.
Yo no… no necesito ayuda… El resto…
Le hubiese sido difícil desembarazarse de la firme sujeción de la osa en condiciones óptimas, en aquellas era completamente imposible. Cerró los ojos mientras le lamía la sangre de la cara y cuando volvió a abrirlos estaban plagados de lágrimas. El contacto de Rena era muy reconfortante: daba igual qué aspecto tuviera, para ella seguiría siendo la irrense fuerte a la que admiraba. Tal y como había dicho hacía varios meses: no importaba cuanto cambiasen por fuera, seguirían siendo ellos. Abrazó a Rena, empapando la piel dela osa con lágrimas y sangre, que seguía brotando a pesar de los intentos de la irrense por evitarlo.

Neil también quiso evitarlo, pero por desgracia para cada una de las partes solo consiguió empeorarlo. Milo le advirtió, pero tarde: el aurva solo había conseguido empeorarlo. El alivio momentáneo fue sustituido por un dolor todavía más agudo de lo que había estado notando hasta aquel momento. Finalmente, Adru gritó, posiblemente más alto de lo que lo había hecho Eitne hacía escasos segundos.

No lo hubiera podido saber, porque en ese momento el mundo se volvió solo imagen. Algo se abría paso en su cabeza de una forma lenta, pero horriblemente tortuosa. Notaba también dolor cerca del trasero y una sensación desagradable en la nariz, además, pero no era nada en comparación con el tormento de su cabeza. Sus propios gritos resonaban en el interior de su cráneo, porque sus oídos habían dejado de funcionar.

La edeel estaba tirada en el suelo, aunque no sabía cuándo ni cómo había perdido la verticalidad. Sangraba copiosamente por la cabeza, cuatro chorretones que se fundían en uno solo al llegar a su cuello. Su nariz se acortaba y durante unos instantes le costó respirar, aunque ella no sabía qué estaba ocurriendo. Algo estaba molestándole en la espalda: parecía que se hubiera echado sobre alguna cosa blanda pero incómoda. Se dio la vuelta, permitiendo que el resto pudiese ver aquella bola peluda que asomaba en su rabadilla. Aunque probablemente lo que más llamaría la atención de ella en aquellos instantes sería lo que por fin se estaba dejando ver emergiendo de las heridas de su cráneo: la punta de unas orejas animales y de un par de cuernos.
¿Qu… Qué… me está…?

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