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Torreón Letargo

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1 Torreón Letargo el 31/10/15, 02:22 pm

Rocavarancolia Rol

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

Este torreón de cuatro plantas está completamente cubierto de enredaderas, por lo que en un inicio es un poco complicado encontrar la puerta, algo más pequeña que en los otros torreones. El puente levadizo suele estar bajado, y da a una franja de tierra que rodea la parte delantera del torreón. Los capullos de las flores, que solo se abren con la Luna Roja, despiden al anochecer una fragancia que atonta y adormece a quien la huele. En el patio tiene suelo de tierra y también está repleto de plantas, en su mayoría secas o raquíticas. En el centro hay una estatua de una ninfa atravesada por cientos de estacas.

Ver mensajes anteriores:

Hechizos que conocemos:

-Hechizo térmico.
-Pulso púrpura.
-Curación superficial.
-Lumínico.
-Hechizo de restauración
-Hechizo vigorizante
-Moldeo de materia orgánica


289 Re: Torreón Letargo el 11/08/18, 12:08 am

Tak


GM
El miedo le impedía reaccionar a lo que entraba por sus oídos. No quería mirar por encima de sus brazos y ver lo que estaba sucediendo con los demás. Pensaba que tarde o temprano todos serían monstruos extravagantes, incluso los que hasta el momento no parecían haber cambiado. Su propio dolor no era insoportable, pero era su imaginación la que preveía que solo iría a peor. Para todos ellos.

Sufrió un breve sobresalto al escuchar a Eitne con aquella voz ronca y sentir su mano. Cuando levantó la vista no vio nada que le recordase al niño daeliciano que conocía: era solo humo negro. Sin embargo, seguía siendo él, lo sabía por sus palabras. Guille tenía razón. Siempre habían cuidado unos de otros y habían sobrevivido a muchas situaciones horribles. Tenía que seguir así.
Gracias —les dijo a ambos. No fue capaz de encontrar unas palabras que los animaran a su vez, aunque lo intentó.

No tardó en aparecer el oso que era Rena a cargar con ella hasta el sofá. Al principio se asustó, pero Rena también era ella misma, y no parecía tener intención de hacerle daño. Como llegó más o menos sana y salva al sofá, Nime le acarició el hocico como agradecimiento, aunque no entendía muy bien por qué lo había hecho. De alguna manera, empezaba a sentirse mejor. Ya no le picaban tanto los ojos, aunque los brazos y la espalda sí, y donde uñas y dientes se habían caído, empezaban a asomar otros nuevos, ensangrentados, pero obviamente diferentes. «Vamos a salir de esta» se decía una y otra vez, intentando convencerse.

Fue entonces cuando vio caer a Neil tras intentar tranquilizar a Zob. Nime se incorporó de un salto y trató de ayudar a Rox a mover al sinhadre. De repente se dio cuenta de que preocuparse por otros la ayudaba a sobrellevar su propio cambio.
¿Qué acaba de pasar? —preguntó, alarmada. Neil aún no había empezado a mutar, ¿iba a pasarle algo como lo de Pelusa, acaso?

290 Re: Torreón Letargo el 11/08/18, 12:43 am

Giniroryu


GM
Todavía sorda, la edeel comenzó a intentar sujetarse al sofá para volver a subirse a él, rechinando los dientes, que también le estaban doliendo, y tratando de ahogar más gritos de dolor. Era extraño, porque no sabía cuánto ruido estaba haciendo. <<¿Voy a quedarme sorda para siempre?>> no podía evitar pensarlo, porque parecía como si sus oídos hubiesen desaparecido. Una nueva punzada en la cabeza le hizo gritar sin remedio y sus progresos intentando subir al sofá se vieron anulados al volver a caer al suelo, esta vez sentada sobre el bajo del mueble. Las lágrimas y la sangre le dificultaban la visión, pero aun podía distinguir el borrón de cabello azulado que era su aurva… y lo vio caer.
¡Neil!
Su grito fue anormalmente fuerte debido a que no se oía a sí misma. Sacando las fuerzas que no tenía en aquellos momentos, la sinhadre se incorporó a medias y salió disparada en aquella posición hacia donde su aurva había caído al suelo. Con los brazos trató de limpiarse la sangre y lágrimas que dificultaban su visión. Detrás de ella, apareció otra Adru. Una figura estática igual que la propia sinhadre, en cuclillas, los brazos extendidos y gesto preocupado en el rostro.
>>Ayudad a Neil, yo no… no puedo…
Un molesto pitido en los oídos acompañó a una nueva punzada de dolor insoportable. ¿Un pitido? Empezaba a oír de nuevo… Oía retazos de lo que decían sus compañeros, pero el sonido le llegaba de forma muy confusa. ¿Qué era aquel peso que tenía en la cabeza? Su aurva ya estaba siendo atendido por sus compañeros, al menos, pero…

¿¿Por qué hay otra Adru?? —exclamó de pronto señalando hacia aquella aparición que le cogió totalmente desprevenida al girarse. La “impostora” de pronto empezó a parpadear, como si tuviera interferencias. La edeel se arrastró hacia allí e intentó tocarla, pero su brazo la atravesó como había ocurrido con Erevelin aquella vez hacía un mes. Y de pronto desapareció—. ¿Qué… qué ha sido eso? Y… ¿Yo tengo esas cosas en la cabeza?
Aquella suerte de aparición de una Adru fantasma mostraba unas orejas de conejo y unos cuernos astados a medio salir. La sinhadre se llevó la mano a la cabeza para palpar lo que había en ella le hubiesen respondido o no.
>>Tengo cuernos… Y orejas largas —anunció como si no fuese evidente para el resto—. ¿Qué le ha pasado a Neil? —Cada vez era capaz de oír mejor de nuevo—. ¿Está bien? ¿Se ha desmayado por mi culpa? No debería haber gritado…
Se arrastró de nuevo hacia el sofá y sostuvo una mano de su aurva para después apretarla con suavidad.

291 Re: Torreón Letargo el 12/08/18, 11:33 pm

Red


Cuando Milo regresó al interior del torreón con los cubos de agua presenció algo que lo dejo clavado en el sitio, completamente congelado por la impresión. Había oído a Zob llamarles cuando se estaba acercando hacia la puerta, por eso miró primero en su dirección en cuanto puso un pie en el salón y llegó a ver como Neil se inclinaba hacia él justo antes de caer al suelo como un fardo.
¿Neil? —lo llamó sin llegar a moverse y sin que su voz se oyera por encima de las de los demás.

Tardó unos segundos preciosos en reaccionar, abrumado como estaba por la situación general de sus compañeros, pero en cuanto logró volver en si se apresuró a acercarse al sofá donde Rox había depositado al sinhadre. Haciendo oídos sordos de las palabras de los demás se inclinó sobre el chico con cuidado, rozando la boca del aurva con su oreja, y cuando sintió la respiración regular del muchacho soltó un suspiro de alivio.
Se ha desmayado, solo eso... —dijo en voz alta, intentando tranquilizar a los demás sin mucho éxito—. Hay que despertarlo. —añadió, sumergiendo uno de los trapos que habían traído Guille en el cubo de agua fría y escurriéndolo con rapidez bajo la camiseta de Neil.

La imagen residual que había dejado Adru tras de sí empezaba a desvanecerse, parpadeando ligeramente, y aunque no la había prestado mucha atención en un principio ahora el irrense la observó con detenimiento. No sabía que era aquella extraña habilidad, pero lo que si sabía es que lo que le había pasado al sinhadre no era culpa de su edeel.
No es culpa tuya, Adru —le respondió a la muchacha, empleando el trapo húmedo que había usado con el brujo para limpiarle la sangre de la cara—. Creo que ha sido cosa de la mirada de Zob, aunque dudo que lo haya hecho a posta —se apresuró a aclarar, alargando la mano libre en dirección al nuevo basilisco para apretarle con suavidad el antebrazo evitando mirarle directamente a la cara—. Se ha desmayado después de mirarte a los ojos, por eso es posible que tengas algo que ver en su desvanecimiento...

Los cambios de sus compañeros eran demenciales y el irrense se sentía impotente, pues no sabía como tranquilizarlos. Se limitaba a tratarles con toda la naturalidad que le permitía la situación, dejando ver que en el fondo todos seguían siendo las mismas personas que hacía apenas unas horas.

292 Re: Torreón Letargo el 13/08/18, 03:05 pm

Lathspell


Todas las buenas intenciones dentro de Zob habían recibido un duro golpe. Quería ayudar, quería que lo ayuden, pero no podía hacer nada. Ni siquiera se había fijado en la copia que dejo Adru  detrás de ella, y solo alcanzo a mirar como llevaban el cuerpo de Neil al sofá junto con las palabras de Milo. Levanto la mirada asustado y noto que no lo miraban directamente. Tenia razón, era su culpa, no de Adru.

Parpadeo nuevamente asustado, siendo esta vez mas consciente de que en cada ojo había un movimiento mas. Se quiso tapar la cara, cuando se dio cuenta de sus nuevas garras bañadas aun en su propia sangre. La cola que ahora estaba presionada contra su ropa le provoco una incomodidad de la que recién se percató al querer sentarse en el suelo como tantas veces lo había hecho antes. Todo lo que le pasaba estaba cobrando un nuevo sentido para él, la Luna los había bendecido, y el nublino era ahora algo distinto. Sin embargo Milo y Neil lo habían llamado por su nombre, eso significaba que no era un monstruo.....mas o menos. Es decir, no había cambiado como Verael, podían reconocerlo. Aunque lo mismo pasaba con Rena y ella era ahora un oso.

- ¿Pu.puedo sssubir a la habitasscion un momento? - Si, su lengua ya no le dolía pero había cambiado. No se detuvo a pensarlo, ni siquiera quería levantar la mirada para no lastimar a sus amigos, pero prefería cortar su pantalón antes que andar en pelotas. Extrañamente la idea no le sonaba tan mala una vez le cruzó por la mente. La Luna, la lluvia y salir a correr con todos ellos....pero no, no aun, tenía que hacer algo, lo que fuera por ayudar a los demás. - Iré por ...por mas trapossss..

Cerro la boca con fuerza al ver que no podía evitar sisear, y se dio cuenta de sus colmillos chocando contra los demás dientes. Por supuesto, el paquete de apariencia de demonio para el niño que creía en los dioses, tenía que venir completo. Se levanto esperando que Rena no lo detuviera y avanzo tambaleante hacia las escaleras, con la vista fija en el suelo  y una nueva paranoia sumándose a su antigua inseguridad social.

293 Re: Torreón Letargo el 13/08/18, 04:45 pm

Yber


GM
El niño de humo se había preparado para morir, o para desvanecerse. Dejó de percibir lo que ocurría a su alrededor por decisión propia tras un breve “gracias” en dirección a Rox. Esperaba que su existencia simplemente se deshiciera y flotara en el aire mientras su último pensamiento también desaparecía. Con los ojos cerrados y su mente ajena a todo, Eitne continuó pensando en su abuela hasta que el pensamiento se le hizo demasiado largo. ¿No estaba tardando mucho en irse? ¿Era normal que se demorara tanto un desvanecimiento? Eitne se estaba impacientando. Así, volvió a abrir lo ojos y vio a Adru, ¡dos Adrus!, y a Neil tirado en el suelo. El resto de sus compañeros seguían bullendo unos más maltratados que otros, había manchas de sangre para aburrir, pero todos parecían vivos de alguna manera, a pesar de los cambios. Incluso Neil, al que ya estaban atendiendo. Fue entonces cuando Eitne de verdad creyó que no moriría.

Y tal vez precisamente por eso, o simplemente por coincidencia, la Luna completó el trabajo que había hecho con él. El humo que era Eitne se expandió y, de alguna manera, Eitne supo que su cuerpo había desaparecido dentro de la negrura. También supo que había crecido, pues parecía que su abuela le hubiera levitado. Veía todo desde más arriba y aquello le hizo sonreír. Durante un corto espacio de tiempo, el humo ocupó tanto espacio en el sofá que el mueble se quedó pequeño. Donde había estado un borrón, ahora había un león de humo negro y trazos rosas, sentado en el sofá con las patas delanteras escondidas entre las inferiores, imitando el ovillo en el que se había convertido Eitne hacía unos minutos. Ahora, sin embargo le costaba mantenerse erguido. Más curioso que asustado, el niño trató de moverse para comprobar qué le había pasado, con tan mala suerte que se inclinó de más hacia delante y dio con el humo de su cara contra el suelo, cayendo del sofá.

El golpe no le había hecho daño. Al contrario, le había dolido tan poco que Eitne soltó una carcajada. ¿Cómo le iba a doler? ¡Si era humo! La bestia del crepúsculo intentó incorporarse, pero su cuerpo ya no se regía por las mismas normas y ahora su parte delantera tiraba de él hacia el suelo. Acabó a cuatro patas, sorprendido por la comodidad de la nueva posición (no daba con las rodillas en el suelo) y se examinó sus manos para descubrir que de manos ya no tenían nada. Le habían salido garras y en otro momento de su vida aquello le habría horrorizado, pero en ese momento era una señal más de que no iba a morir. Por si fuera poco… ¿Cómo se estaba sosteniendo de pie? Hizo recuento mental y levantó una a una sus patas. Una, dos, tres… ¡Cuatro patas! ¡No era cojo! El león intentó dar un salto para celebrarlo, pero con sus nuevas extremidades tan descoordinadas lo único que logró fue caerse al suelo.

La bestia del crepúsculo sufrió tal ataque de risa que decidió quedarse tirado en el suelo, sobre su costado derecho. Su carcajadas sonaban roncas y un pelín más graves que con su antigua voz, pero la nueva seguía siendo tan aguda que tan solo le daba un aire cómico al enorme león de gas.

¡Tengo todas las piernas! —logró decir entre risa y risa—. ¡No estoy cojo! —El león se giró, se tumbó boca arriba medio despanzorrado y miró a la osa con los ojos muy abiertos y una enorme sonrisa felina de la que asomaban sus dientes de humo—. ¡Rena! ¡Mira! ¡Tengo garras como tú!—Alzó una de sus patas delanteras.

294 Re: Torreón Letargo el 13/08/18, 08:22 pm

Cuervo

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Dejó las cosas y se puso a ayudar, las manos que se encontrabaan ya ahi ya estaban haciendo de las suyas, Guillermo se volvió a asustar al mirarlas.

-Esos son los monstruos que habia debajo de mi cama!!!- gritó Guillermo, que se alegró cuando Rena comenzó a protegerles de ellas, cosa que a las pendicularias les hizo mucha gracia y se divirtieron molestando a la osa.

Sin poder librarse del susto, vio como Neil caía al suelo desmayado, Guillermo no supo identificar lo que pasaba y miro rápidamente a la capitana "¿cual de ellas?" Y posó la mirada de una a otra sin parar, "es increíble"

-Capitana!!! Eres un conejooo!! Con nariz y todo!!- dijo como si fuera algo fantástico. Intentando ayudar pero sin poder de mirar de un lado a otro por el espectáculo que tenian montado.


Guillermo no entendió que Neil se desmayara por mirar a zobriel "no es tan feo como para desmayarte" la verdad. No tuvo tiempo par seguir pensando porque la nube de humo negro en la que se estaba transformando Eitne, estaba tomando otra forma y se ponia a cuatro patas.

-Eitne sales en un videojuego!! Yo te he visto!!- dijo encantado.

Guillermo solo podia mirar y soltar exclamaciones mientras observaba a todo el mundo, casi sin pensar, simplemente recalcando lo que pasaba a su alrededor sin acabar de creerselo.








_________________________________________

He aquí mi secreto:


"Lo esencial es invisible a los ojos"

"Reír para alejar a los fantasmas"

"Una vez que conoces a alguien, nunca lo olvidas realmente"

"Un corazón es una carga muy pesada"

"Eres mas valiente de lo que crees, mas fuerte de lo que pareces y mas inteligente de lo que piensas"

"Yo no estoy loco, mi realidad es diferente a la tuya"





295 Re: Torreón Letargo el 13/08/18, 09:53 pm

Nihil

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Rena paró de espantar manos azules cuando Neil cayó al suelo. Soltó un quejido lastimero, levantanzo el hocico hacia el techo y se estiró para llegar al cuerpo del niño y darle con el morro a ver si estaba muerto. No lo estaba, menos mal. Dejó que los demás se lo llevaran al sofá y le rechupeteó la cara en un intento por despertarle. No impidió que Zob se marchase, aunque le preocupaba que lo hiciera. Todos debían estar juntos, tenían que mantenerse juntos.

A pesar del caos, las cosas se iban estabilizando más o menos. Los cambios se iban haciendo evidentes y fáciles de identificar, el dolor paraba, podía notar algunas notas de júbilo entre tanta confusión y miedo. Eitne era una nube con forma que seguía sonando a Eitne. Le encantaba oir su voz y su ilusión se le contagió rápidamente. Levantó su manaza de oso para ponerla sobre la garra del daeliciano como si estuvieran chocando los cinco. Olisqueó su pata nueva, girando alternativamente la cabeza de la bestia del crepúsculo a los demás, como asegurándose de que ellos también lo estaban viendo. La Luna no estaba trayendo solo cosas malas. Trató de darle un abrazó al cachorro envolviéndolo con su único brazo pero lo atravesó. Bufó con fastidio y lo intentó de nuevo, y así seguiría rozando tentativamente el humo de Eitne con las garras a ver si podía tocar algo.


_________________________________________

Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

296 Re: Torreón Letargo el 14/08/18, 12:02 am

Evanna

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La insistencia de Pam empezó a  obtener frutos. La crisálida que la envolvía fue resquebrajándose ante los movimientos cada vez mas inquietos de la mona del queso por liberarse. Pronto las fisuras se hicieron lo bastante amplias para que se colasen por trazos de luz roja, como dándole la bienvenida a la noche de la Luna.

Pam era capaz de sentirla, de notarla incluso a través de sus parpados cerrados y sus esfuerzos por liberarse se volvieron mas intensos. La Luna Roja estaba allí, sus compañeros estaban allá afuera cambiando y transformándose y ella ansiaba verlos tanto como a si misma.

Un nuevo empujo lobo por fin resquebrajas la crisálida liberando la espalda pegajosa de la mona del queso que apoyando sus manos en los borde de la crisálida intento impulsarse para levantarse con los pues aun dentro de la crisálida. Algo caliente y pegajosos se adhería a su cuerpo, a su rostro, a su ropa, a su espalda que la sentía extrañamente pegajosa y liviana, como si algo colgase de ella.

Instintivamente la niña llevo sus manos a su rostro buscando liberarse de aquella pringue para abrir sus ojos pero el roce de algo contra sus dedos justo sobre su frente, le provoco un estremecimiento. un quejido de dolor salio de sus labios acompañándolo a este un nuevo mareo, incapaz de distinguir el suelo del techo acabo de nuevo de rodillas en el suelo, terminado por romper buena parte del refugio que le había protegido hasta el momento.

-Qhhue...- Pam no fue capaz de decir nada, su lengua no le obedecía, la sentía extraña en su boca como si ya no fuese suya y las voces de sus compañeros, su propio entorno y ella misma, todo era demasiado confuso como si el exceso de información que no había percibido dentro de la crisálida le llegase de golpe. Atisbo a abrir un poco los ojos, aturdida apenas captando entre la confusión a un enorme mole de pelo oscuro golpeando a una sombra negra con su zarpa. <<¿Que demonios...eso es un oso pegando a una sombra?No puede ser...>> pensó confundida, sintiendo que el mundo daba volteretas a su alrededor o que era ella misma la que las daba, no estaba segura.

Fuese como fuese solo tenia clara tres cosas.
Una: Estaba viva...
Dos: Estaba asquerosamente pegajosa...
Y tres: Y quería volver a la puta crisálida con tal de que el mundo dejase de dar vueltas.


_________________________________________

Invitado, sueñas con un mundo perfecto...
...tu paraíso personal...
...donde lloras tu imperfecta realidad

297 Re: Torreón Letargo el 15/08/18, 08:53 pm

Muffie

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El frio y la humedad del agua que Milo había escurrido bajo su camiseta le sacó de la inconsciencia, pero fue la lengua de Rena la que terminó de espabilarlo.

- Ugh- gimió tanto por el dolor de cabeza como por la sensación de saliva en su cara.

Aunque a pesar de sentir su cara pegajosa y todo su cuerpo húmedo y más frío de lo que él querría, agradeció a aquellos que le rodeaban con un suave "Gracias", sin saber exactamente quién había hecho qué (excepto la osa, claro) para que pudiera despertar.

- ¿Zob está bien?- preguntó todavía sin mirar a nadie en particular, intentando que su mente embotada por el desamyo se aclarara.

El nublino había parecido bastante apanicado y Neil se sentía un poco inútil al haber intentado tranquilizarlo y haber terminado desmayado.

Cuando por fin su mente se aclaró, sintió una mano familiar apretando la suya y abrió los ojos para mirar al momento a su edeel.

- Wow. Adru, tienes... son... Es como... Tu nariz también... Y tu... Pareces... esponjosa- balbuceó, todavía algo más ido de lo que había pensando en un principio, pero posiblemente se debiera más a la sorpresa de los cambios que la sinhadre había sufrido y de los que se acababa de dar cuenta.


_________________________________________

"Rocavarancolia es una ciudad llena de misterios y sorpresas, como un acertijo complicado y excitante."

298 Re: Torreón Letargo el 16/08/18, 03:49 pm

Tak


GM
El caos causado por el desmayo de Neil se intensificó cuando Adru se duplicó. Nime gritó del susto al darse cuenta, pero luego vio que una de las Adrus ni siquiera se movía. No era real, pero tampoco entendía de qué forma. Milo decía que lo de Neil tenía que haber sido causado por Zob, y a Nime le dio pena al mirarle, no parecía encontrarse muy bien. Y no lo estaba juzgando siquiera por sus cambios.

Lo que sí empezó a quedar claro para la niña era que, como habían hablado, seguían siendo ellos mismos. No eran como aquel nublino que había mordido a Rox. Por ejemplo, Rena imponía, pero estaba cuidando de todos aunque no pudiese hablar, así que estaba claro que seguía siendo ella. Lo que no tenía claro aún era de quién eran las manos azules. Por un momento pensó si el torreón estaría vivo, si lo había estado todo ese tiempo, desde que las paredes les habían hablado.

¡Es verdad, Eitne! —La bestia en que se había convertido el daeliciano estaba entusiasmada. Nime se había dado cuenta por primera vez de que había recuperado su pata trasera, y por fin encontró algún motivo para sonreír. Necesitaba mandar al cuerno los prejuicios que le causaban los cambios que estaba viendo a su alrededor. Ella misma todavía no se había contemplado en un espejo.

Entonces la cáscara de Pelusa empezó a resquebrajarse. Por un momento, en aquel caos, Nime se había olvidado de ella. Sintió un alivio enorme al darse cuenta de que debía ser una especie de pupa, y no una transformación literal en aquella cosa. Y además, Neil ya parecía volver en sí. Nime se levantó del sofá y se acercó a la mona del queso, que terminó de salir de la crisálida mientras se acercaba.
¿Estás… estás bien? Pelusa… ¡tienes alas! —Fue lo primero que vio al acercarse a ella, un enorme par de alas de mariposa como el cielo nocturno con detalles púrpura. Le parecieron muy bonitas.

299 Re: Torreón Letargo el 16/08/18, 06:39 pm

Giniroryu

avatar
GM
La sinhadre se dejó limpiar la cara por Milo, con expresión triste mientras no dejaba de mirar a Neil de reojo. También se preocupó por Zobriel, a quien no creía culpable de nada incluso si el irrense tenía razón y él había causado el desmayo de su aurva: ella sabía que el nublino no lo había hecho a propósito. Además algo parecía pasarle en el habla, ya que le costaba pronunciar, pero por desgracia la sinhadre no podía atender a tantas cosas a la vez y estaba centrada en Neil en aquel momento.

Cuando Eitne se subió al sofá de repente este se quedó pequeño, y la sinhadre se levantó para dejar sitio a aquella figura felina de humo en la que se había convertido el daeliciano. Por primera vez se fijó mejor en los cambios de algunos de sus compañeros: Nime parecía hecha de cristal, Milo… no había cambiado, al igual que Neil y Guille, y Eitne… Estaba feliz. La sinhadre sonrió ligeramente al escuchar aquel rayo de optimismo, sobre todo después de haber pasado un mal trago al creer el pequeño que se moría.

Fue en ese momento cuando se le acercó Guille, tan entusiasmado como de costumbre.
Sí… Lo vi en la otra Adru, aunque no conocía conejos con cuernos —le respondió al humano llevándose otra vez una mano a aquellos nuevos apéndices que le habían surgido en la cabeza—. La nariz… ¿Qué le pasó a la nariz?—. Con curiosidad se palpó la nariz, descubriendo que esta era mucho más corta de lo que recordaba—. ¿Tengo nariz de conejo también? Y cola… Espera, creo que tengo pelo en la espalda.
Intentó girarse para poder ver algo, pero solo consiguió marearse ligeramente.

Le hubiera gustado seguir examinándose, pero entonces ocurrieron dos sucesos uno tras otro:
Primero Pelusa por fin salió de aquella crisálida gigante. La sinhadre hubiera intentado romperla al principio de no haber sido porque había demasiadas cosas a las que atender, pero teniendo en cuenta lo que le había ocurrido cuando Neil la curó posiblemente no hubiese sido una buena idea. Todavía un tanto mareada se acercó a la mona del queso al tiempo que Nime, examinando con la boca abierta el nuevo aspecto que presentaba.
¡Eres una mariposa! —añadió tras la libense—. Parece que tienes algo pegajoso alrededor… Zob iba a buscar más trapos, seguro que te puedes limpiar con ellos.

Y, finalmente, Neil empezó a emitir ruidos. Dejó que otros se encargasen de asegurarse del estado de Pelusa y ella corrió a atender a su aurva, a quien volvió a sujetar de la mano mientras se despertaba.
Sí, está arriba, ha ido a buscar más trapos —respondió a su pregunta, aliviada al ver que parecía ileso—. ¡Soy un conejo con cuernos! —Terminó las frases inconclusas por él, esgrimiendo una sonrisa mayor ahora que su aurva había vuelto a despertar—. Y tú… ¿Por qué tienes tantas velas alrededor? Y… ¿Qué es eso, Milo? Parece una bola de metal… —Añadió reparando por primera vez en aquel objeto que nunca había visto, al verlo moverse tras el irrense.

300 Re: Torreón Letargo el 18/08/18, 02:16 pm

Red

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«Bocazas» pensó para si el irrense, reprendiéndose mentalmente por haber dicho las cosas con tan poco tacto mientras observaba a Zob alejarse hacia las escaleras. Se planteó seguirle para ver como estaba, pero antes de poder ponerse en pie varias cosas pasaron a la voz. La primera fue que la nube de humo en la que se habita convertido Eitne empezó a fluctuar hasta tomar la forma de una enorme bestia leonina de color oscuro salpicada de rayas rosadas. La voz del daleiciano se oía con claridad en todo el salón y su alegría al descubrir que había recuperado la pierna era casi tangible, lo que le arrancó una sonrisa al norteño haciéndole recuperar algo de optimismo.
¡Estas genial, Eitne! —le dijo, procurando alimentar su buen humor e intentando que se le contagiara al resto.

A Guille no hacía falta contagiarle nada, pues el enano continuaba siendo uno de los focos de positivismo de siempre, y eso se veía en lo nervoso de sus palabras y lo emocionado que estaba. Al parecer las manos de aspecto metálico que habían aparecido por todas partes respondían a sus palabras, pues cuando el humano hablaba se agitaban con menos aleatoriedad que el resto del tiempo, y aunque su aspecto resultara inquietante el hacker se alegró de que no fueran una preocupación más.
¿Qué es un conejo? —inquirió, apartando uno de los apéndices azules que se meneaba cerca con un leve manotazo—. ¿No tienen cuernos? —preguntó de nuevo, observando con una leve sonrisa los intentos de Rena por tocar el cuerpo brumoso del daelciano.

En ese momento ocurrieron la segunda y la tercera cosa prácticamente a la vez: la salida de Pam de su crisálida y el despertar de Neil. Por un momento el chico no supo donde mirar, pues ambas cosas eran una alegría, pero tras asegurarse de que el sinhadre estaba bien al verle hablar con su edeel, el brujo se acercó echarle un vistazo a la mona del queso.
¿Necesitas algo, Pelusa? Un trago de agua quizás... —ofreció, acercándole uno de los cubos en cuanto Nime y Adru la informaron de que ahora tenía alas.

La nueva spriggan parecía mareada, así que decidió dejarle espacio y se acercó a Rox.
¿Te puedes encargar tu de echarles a todos un ojo? —le pidió, procurando mirarle como siempre a pesar de que seguía siendo una madeja de hilos con forma humanoide—. Quiero ir a ver como esta Zob —explicó, pero antes de que pudiera acabar Adru le hizo darse cuenta por fin de la bola de cobre que le estaba siguiendo—. ¿Y esto? —inquirió, agachándose a recogerla y alzándola con su mano derecha—. Había una cueva y trozos de esto por todas partes, no se como... —empezó, pero enmudeció cuando la esfera empezó a fluctuar adoptando formas extrañas y la dejó caer con brusquedad.

Ahora parecía que había un cubo atrapado en la masa de cobre informe, pero en cuanto el metal tocó el suelo volvió a reajustarse formando una nueva esfera que empezó a girar entorno al irrense, dando ligeros saltos y completando vueltas por el aire antes de volver a deslizarse hacia el suelo.
¿Pero qué... ? —masculló el chico sin entender nada.

301 Re: Torreón Letargo el 18/08/18, 04:37 pm

Lathspell

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La transformación de Zob estaba prácticamente terminada cuando  se sentó dentro de la habitación. La angustia y el dolor habían desaparecido y ahora solo le quedaban las dudas dentro de él. Dudas de por qué se sentía bien, si la situación abajo era un caos, dudas de verlos allí aunque fueran monstruos y estar feliz.  Al menos no parecían demoniacos, no todos ellos. Se quito el pantalón dejando que la cola se moviera de un lado a otro en la oscuridad y se dio cuenta que no necesitaba pensar específicamente donde llevarla, era ya algo instintivo. Tampoco necesitaba  una tijera o un cuchillo. Sonrió y utilizo sus  garras  rompiendo torpemente una abertura que seguramente no estaba a la altura adecuada, pero funcionaria por el momento.

Después de colocarse nuevamente la ropa, agradeciendo que no hubiera nadie por allí, busco trapos para poder ayudar con el desastre de abajo, y después de pensarlo un poco, se guardo uno en el pantalón. Si el desmayo de Neil era su culpa , podría taparse los ojos en el peor de los casos. ¡Neil! Debía apurarse en bajar nuevamente. Cuando dio dos pasos hacia la puerta sintió otra voz resonando en su cabeza.  El cuerpo se le tenso ya por costumbre, pero esta vez mas rápido, mas elegantemente. Los reflejos de nublino gris estaban siendo remplazados por los de un basilisco de Rocavarancolia, aunque el miedo seguía latente. Sin embargo la voz le parecía conocida y llena de temor. Cayo en cuenta unos segundos después. Eorlir no estaba abajo, no lo había visto, ni a Ina tampoco, y seguramente ambos estaban igual de asustados.

- ¿E-Eorlir ?.... - Cuando la voz le contesto preguntado por todo, Zob suspiro aliviado, empezando a bajar por las escaleras - Si, essss la Luna, loss demásss están abajo, por lo menoss Ina y tu se perdieron los gritosss....perdón, no sé que tengo en la boca aparte de colmillosss - dijo pasando sus puntas de la lengua por las puntas de sus dientes....sí, las dos puntas que ahora tenía su lengua. Zobriel ya no se asusto por eso, no podía hacer nada ya, y además le parecía a juego con la cola y las garras. - Deberian bajar....Rena esta empecinada en que estemos juntos para estar segurosss, aunque no pueda decirlo...

Siguió bajando sin voltear ni caminar hacia donde estaba el nuevo selkie, no llego a saber que había otro oso en el torreón. Ya sea porque no quería asustarlo con su nuevo aspecto o porque le parecía que el otro sinhadre ya sonaba como si hubiera superado el cambio, dejo que el bajara con calma cuando le pareciera apropiado. Mientras tanto bajo hasta el final de las escaleras y se sentó ahí, nuevamente moviendo la cola y mirando a los demás. Rena-osa queriendo abrazar a un Eitne enorme y bestial, Pam con alas y Milo con una cosa siguiéndolo como su mascota....le parecía genial. Quería salir con todos ellos a ver la Luna, pero se tomo un segundo mas como nublino para quedarse dentro con sus amigos, como el ultimo respiro de cosechados antes de salir como engendros de la ciudad roja.


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El Odio es por mucho el placer mas duradero. El hombre Ama con prisas, pero llega a Odiar con mucha calma.

302 Re: Torreón Letargo el 19/08/18, 06:18 pm

Yber

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GM
Eitne sonreía eufórico, animado tanto por su nuevo cuerpo como por la alegría que se iba instaurando muy poco a poco en el torreón. El miedo ya no pudo eclipsar la influencia de la luna roja, que se extendía por cada centímetro de su voluminoso cuerpo de oscuridad cuajada. Nadie se estaba muriendo, nadie. Estaban naciendo de nuevo, convirtiéndose en criaturas poderosas con cuernos, garras y alas, tal y como Zob les había dicho. A pesar del dolor que habían sufrido algunos, a pesar de la sangre que aun manchaba el suelo o del incidente entre Zob y Neil, no había nada que lamentar. Al menos eso era lo que Eitne se decía a sí mismo. Iban a vivir para contarlo, iban a salir de esta.

Rena se acercó a él y ¡jolines, qué grande era tan de cerca! Eitne ya no sentía lástima por ella y, al ser la única con un cuerpo tan bestial como el suyo, la miró inmediatamente como un ejemplo a seguir. Sonrió como un tonto cuando juntaron sus garras, a pesar de que la suya siguiera fluctuando levemente, manteniendo una forma poco precisa. A pesar de su estado, entre líquido y gaseoso, Eitne sintió el tacto de la zarpa de Rena. También sintió el abrazo que vino después, que deformó su cuerpo e hizo que la osa lo traspasara. El niño volvió a reir, de nuevo con una voz grave, ronca y sin cascabeles, a pesar de los cambios seguía siendo su risa de siempre, igual que él seguía siendo el mismo niño daeliciano que ayer.

Continuó divirtiéndose al ver como Rena intentaba atrapar el humo entre sus garras y, animado, decidió imitarla y le dio un lametón en la cara. A diferencia de los lengüetazos de la osa, su lengua no dejó rastro ninguno. Eitne se sentía como una nube de tormenta a la que le habían dado forma, una nube de tormenta con rayos rosas. No podía estar más contento aunque no supiera para qué podía servir.

Pronto el salón se llenó de cosas a las que reaccionar. Las voces de Adru y Neil dieron a entender que ambos estaban bien. Eitne se puso a cuatro patas y avanzó con torpeza hacia el grueso del grupo. Caminar a cuatro patas le resultaba poco intuitivo, pero al menos estaba consiguiendo mantenerse de pie (¿de pata?). ¡Qué raro era todo! ¡Y qué divertido!

¡Me encantan tus orejas y tus cuernos, Adru! —le dijo entusiasmado, aunque todavía no sabía que él también tenía cuernos nuevos—. ¿Qué sientes tú, Neil?

Quería preguntar al aurva si sentía algún cambio, si las velas le habían salido del cuerpo o si venían de fuera igual que la pelota de Milo, pero el despertar de pelusa lo distrajo por completo.

¡Ala, Pam! ¡Eres un hada de los dientes! —porque al hada de los secuestros no le recordaba mucho.

Por un lado, sentía que debía acercarse y chuparle la caca con la que había salido de aquel capullo, pero al contrario que Rena, él no sentía ningún instinto especial que se lo urgiera (¡Y su lengua ni siquiera funcionaba!), por lo que decidió curiosear el resto de cambios. El enorme león se giró hacia Guille y Nime con sus andares torpes.

¿Qué os ha tocado a vosotros? —les preguntó. Lo de Nime era más evidente que lo de Guille, cuyas manos no relacionó con él hasta que el niño no habló de ellas en voz alta. La bestia del crepúsculo flexionó las piernas, se sentó sobre su trasero y se puso a dos patas. La nueva perspectiva era un poco mareante, pero le hizo mucha gracia ver a Nime y a Guille tan abajo. Sí que había crecido…— ¡Mirad, soy un mayor! —se rió. Luego señaló un brazo de Nime y una mano de Guille y añadió:— ¿Puedo? —Al contrario que Rena, lo que motivaba al niño era una curiosidad inocente que le impelía a tocar y entender todo lo nuevo que ocurría aquella noche.

El tacto de los cristales de Nime era igual que el de los que había en los baules, de un suave agradable, pero con aristas afiladas. Con cuidado de no hacerle daño con la garra (¿Podía siquiera? Seguía sin ser sólido) le dio una palmada a Nime y luego satisfizo su curiosidad con las manos. Acercó una pata a una de las pendicularias y trató de imitar el gesto que había tenido con Rena. El tacto era escalofriante, aquellos brazos llenos de codos parecían de metal y tenían un aspecto que era a la vez horripilante y divertido.

¡Qué guay! —se refería a los cristales y a las pendicularias, igual que se podía referir al resto de cosas que ocurrían.

Vio la bola metálica alzarse en el aire de reojo y se giró, cayéndose de costado de forma muy ridícula. Por suerte seguía sin dolerle, ni siquiera hizo ruido como cuando era un niño cojo. Con una sonrisa de oreja a oreja, se incorporó de nuevo a cuatro patas y observó a Milo con curiosidad. Parecía que la esfera quería hacerse amiga del irrense, ¡por eso lo había seguido hasta aquí! Eitne no era consciente de lo caótico que seguía siendo todo. Ahora que había eliminado el peligro de muerte de sus pensamientos, no había agobio ninguno. La casa del terror se había convertido en el templo de los juguetes. ¡Había que verlo todo!

Hablando de ver, Zob (con sus ojos desmayantes), había asomado por las escaleras y Eitne lo saludó con un movimiento de garra.

¡Mira, Zob! ¿Has visto qué chuli soy? —Eitne se fijó en las garras escamadas, en la cola nueva, en los ojos… ¡Espera! No le dio a tiempo a verlo bien ¡y menos mal! Eitne no se había acordado de lo de antes—. ¡Eres un lagarto poderoso!

Si siguiera siendo el niño cojo, habría pensado en Drusar o en el animal que le serró la pierna, pero el león sombrío solo quería disfrutar y pasarse lo bien. Buscó a Rox con la mirada. Era de los primeros a los que vio cambiados y ya sabía que los podía imitar. Eso también era algo muy chulo y Eitne se preguntó hasta qué punto podría cambiar su cuepo de juguete.

¿Qué creéis que somos? —preguntó de repente, hacia nadie en concreto. Su voz ya no resonaba igual en todas partes, no en su forma nocturna—. Me gustaría saber si tenemos nombre.

Eitne había recordado la foto que sacaron en la iglesia, que hablaba de nombres para ciudadanos. Se preguntaba cómo se relacionaba eso con lo que estaba pasando. Si Pam era un hada... ¿Él en qué se había convertido?



Última edición por Yber el 20/08/18, 02:08 am, editado 1 vez


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

303 Re: Torreón Letargo el 20/08/18, 01:54 am

Goliat

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En el momento en el que dejó a Neil en el sofá, las cosas a su alrededor se asentaron, causándole otra sobredosis de información. Casi todos tenían algo nuevo. Ya se había fijado en los detalles según sucedían, pero ahora que no había gritos de por medio ni porqué preocuparse por nadie, podía pararse a ver los cambios con más calma. Fue inspeccionando a sus amigos, uno a uno. Algunos como Neil, Milo y Guille seguían igual, aún con las rarezas que les acompañaban; velas, bola teledirigida o manos siniestras. Se fijó en Adru, así como en la copia que había dejado detrás, confuso. Cola, orejas y nariz de conejo habían terminado de crecer, acompañados por una cornamenta. Reconoció la combinación como un jackalope, pero no entendía porque iba a cachos en vez de ser 100% animal como le había pasado a Rena. En general no entendía la inmensa mayoría de las transformaciones, empezando por la suya propia. No sabía como una mirada de Zobriel podía causar desmayos, pero teniendo en cuenta la situación general, tampoco le sorprendía. Y luego estaba Eitne. Todo lo que sucediera más allá de lo que el inmenso felino de humo hiciera pasó a segundo plano. El coreano se había quedado tan ensimismado viéndole y oyéndole que las palabras de Milo entraron y salieron de su cerebro a la par.

Hm-hm.
Fue su única respuesta. De haber podido, habría arrugado la cara con ironía tras haber procesado la petición del irrense. El ojo ya se lo estaba echando, y tampoco es que pudiera hacer otra cosa o que hiciera falta si quiera. En algún momento Pam había salido del cascarón hecha una mariposa, Zob parecía serpiente a trozos, la bola de Milo se había puesto a dar botes...
Y a pesar de la felicidad general, Rox seguía inquieto.

Esto es una puta locura.—susurró, para nadie en concreto.

El joven agachó la cabeza, inspeccionando sus nuevas manos antes de abrazarse a si mismo. Retrocedió. El miedo se había hecho hueco dentro suya, por mucho que desease dejarse contagiar por la alegría del grueso. Desconocía el funcionamiento de su cuerpo, desconocía que eran los demás, y todo el shock del momento seguía calado en sus huesos, o al menos lo estaría de tenerlos. Nadie era como Verael, nadie era como el cizaña, y aunque eso más el creciente entusiamo de sus compañeros mejorase las cosas, no terminaba de quitarle el mal cuerpo. Algo le molestaba en los zapatos, y Rox sospechaba saber de que se trataba. Levantó una pierna para quitarse uno junto al calcetín, dejando caer otro montoncito de huesos al suelo, desde los dedos al talón.

«¿Por esto nos secuestraron en Halloween?»

Respiró hondo, contando hasta 10 para calmarse. El corazón le seguía yendo a toda velocidad. Su vista viajaba de sus brazos a aquellos su alrededor, a las vueltas que daba Eitne hablando con todos, a la luz roja que entraba al salón, a sus huesos. Si antes había tenido una zarpa como la de Rena, ¿podría repetir la acción ahora? ¿Podía recuperar su aspecto?

Su cuerpo reaccionó solo. El coreano no sabría explicar como lo había hecho, pero de alguna manera le había resultado muy natural. Recordaba sorprendentemente bien la textura de su piel, el vello, la forma de sus uñas, la posición aproximada de algunos lunares, e incluso el calor de sus manos. De forma menos espantosa a como le habría resultado antes, lentamente, los brazos del cambiante habían vuelto a ser humanos. Procuró ir corrigiendo errores según los veía, ensimismado con como las cuerdas se movían hasta imitar fielmente aquello que les pedía. Puede que no fueran exactamente sus manos, que carecieran de huellas dactilares o huesos de verdad, pero se le parecían mucho. Las revisó de arriba a abajo, sintiendo por fin algo más que miedo. La pregunta de Eitne le hizo alzar momentáneamente la cabeza hacia él.

No... no lo sé. Yo... no lo sé. —se miró el pie descalzo, dándole aspecto humano también, aunque saltándose todo el detalle que le había dado a sus brazos. Se quitó el calzado del otro, sacó los huesos y repitió la acción. Una suerte de sonrisa, a medio camino de la ilusión y la confusión se dibujó tímidamente en su rostro—. Esto es muy raro... Yo soy... ¿un ditto? Nime parece una gema de cristal y Adru un jackalope... pensé que tú eras un fantasma pero...
Soltó una única carcajada nerviosa, refiriéndose al daeliciano.
No hay ningún fantasma tan guay.
Llevó una mano a su rostro, solo para palpar los hilos que aún lo formaban y como estos se doblaban hasta imitar una sonrisa.


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Smol ref.:



x:



304 Re: Torreón Letargo el 20/08/18, 01:02 pm

Cuervo

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Veía como poco a poco la calma se iba haciendo hueco detrás del miedo y la inseguridad que producía lo desconocido. Guillermo miro sin parar a los demás como iban cambiando y adaptándose, el capullo del suelo se fue abriendo y de él salió Pam, pero tenia alas, antenas y parecía distinta.

-Eres un hada madrina- secundando la idea del hada de Eitne.

Vio como Eitne se movía y hablaba, y se alegró de verlo mas contento de lo que había visto en mucho tiempo “quizás este lugar no sea tan malo”, ni siquiera le quedó muy claro lo que estaba pidiéndole, pero Guille dijo que sí.

Al fijarse de nuevo en Rox, Guille pudo ver como se estaba trasformando, arreglando errores.

-Clarooo que eres un ditto… ¿crees que te puedes trasformas en un Mewtwo? – dijo embobado, con cara de estar viendo algo super guay.

- No es un fantasma, es link lobo! - metiéndose en la conversación de Rox y Eitne.

-Todos estáis super guays y yo no tengo nada- dijo cruzándose de brazos con un poco de envidia. Mientras tanto una Pendicularia, se acercó y le dio golpecitos a modo de consuelo. De alguna manera Guille al sentir el tacto desconocido de su espalda se sintió aliviado, incluso siento correr a través de el un corriente que no había experimentado hasta ahora.
Los engranajes de torreón empezaban a moverse después de mucho tiempo parados, por fin sentía que avanzaban.


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He aquí mi secreto:


"Lo esencial es invisible a los ojos"

"Reír para alejar a los fantasmas"

"Una vez que conoces a alguien, nunca lo olvidas realmente"

"Un corazón es una carga muy pesada"

"Eres mas valiente de lo que crees, mas fuerte de lo que pareces y mas inteligente de lo que piensas"

"Yo no estoy loco, mi realidad es diferente a la tuya"





305 Re: Torreón Letargo el 20/08/18, 08:58 pm

Nihil

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Rena acabó cejando en su empeño de abrazar a Eitne. Le fastidiaba un poco, pero el chico no parecía disgustado así que lo dejó correr. El resto de cachorros empezó a revolucionarse con la emoción del momento y a la osa se le contagió. Cuando Pam hizo su aparición magistral, Rena corrió hacia ella como si llevase años sin verla, y es que ni se había dado cuenta de la presencia del capullo ni se había acordado de su compañera entre tanta confusión. Estaba toda pegajosa y sintió que era su deber limpiarla, aunque lo que fuera que la cubría supiera a rayos encendidos. La cara de desagrado que puso al probarla fue bastante cómica. La agarró con una pata, ignorando el evidente mareo de la mona (o más bien no dándose cuenta) y la empujó junto a los demás hasta el sofá, donde Neil ya estaba despierto y recuperado.

Según Zob volvía y Rena contaba las faltas se acercó a Rox, que parecía estar experimentando un cambio de humor a mejor. Respondió a su risa con una especie de ronroneo y le dio un cabezazo cariñoso que bien podría tirarlo al suelo. Entonces la bola de cobre de Milo pasó lo bastante cerca de ellos como para que la viera por el rabillo del ojo, y sin pensarlo la apresó contra el suelo de un manotazo. El tacto era duro. ¿Lo habría matado? Levantó la zarpa para ver.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

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