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Aquella noche

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1Aquella noche Empty Aquella noche el 26/08/18, 02:00 pm

Aes

Aes
Los meses para Ruth pasaron sin a penas darse cuenta, sumergida de lleno en el estudio de su magia limitada. Continuaba avanzando, aunque cada vez mucho más lento que al comienzo.  Los viajes a la Biblioteca eran frecuentes y los hechizos a su alcance relacionados con el fuego, terminaron por doblegarse a ella así como el sortilegio de aturdimiento y algún par más que la hacía sentir segura cuando caminaba sola por la ciudad. Dominar sus habilidades otorgadas por la Luna en cambio siempre fue más díficil, ahora que su nueva naturaleza no le otorgaba precisamente paciencia terminaba por desesperarse con más fácilidad de lo habitual, pero la perseverancia consiguió que poco a poco pudiera estar más orgullosa de poder controlar su temperatura corporal hasta tener accidentes aislados.

A la par, aunque siempre con más cuidado y en un proceso más tortuoso, su camino con la invocación también fue haciendo progresos. Aquel libro y aquel mundo le llamaban la atención de una forma antinatural y puede que fuera porque en cierta medida, los seres que venían de otro plano podían tener más en común con ella que cualquier conocido, aunque solo se tratara de una joven cegada por el propio fuego de su interior.
Se aseguró de mantener a Devoss en la ignorancia cuando traer a demonios de Tercera jerarquía se tornó en su objetivo principal. Su abanico de opciones era reducido, una transformada novata sin dinero y pocos contactos no se haría fácilmente con los materiales necesarios para la mayoría de rituales, que por si no fuera poco, decir que parecían siniestros era quedarse corto. Pero fue cuestión de buscar los adecuados y sobre todo, soportar el dolor que conllevaba. El último hallazgo casi al final del libro de Quemaduras sobre las cláusulas le dio la vida.



Así, entre idas y venidas y aprovechando las partidas de caza del licántropo para atreverse a aumentar su plantel se enteró de oído que la séptima cosecha ya había comenzado, y no solo eso, los pobres jóvenes que se obligaban a sobrevivir ya llevaban un tiempo en la ciudad. Se maldijo por ser tan despistada, habría querido observarlos mejor pero de todas formas no es que pudiera ofrecer su ayuda, ahora se sentía como muchos transformados más. Interferir estaba prohibido. No sería tan estúpida y por ello prefería no cruzar por sus caminos habituales, no sabía si podría controlarse al verlos en una situación límite. Vivía en ella el deseo, era cierto, pero debía desecharlo, escogía marcharse en cuanto alguien hablaba de ellos, conocerlos haría más difícil el ignorarlos.

____

Dormía mal, cada vez peor, y ya había un pequeño rumor extendido sobre la ciudad cuando se desperto aquella noche de sopetón, impulsada por una nota mental en su cabeza, como un último grito. Pensó que se trataba de un sueño y sin embargo había sido muy real. El eco de pasos temerosos en los pasillos confirmó que no había sido la única. Ruth se incorporó levantándose de su cama con la cara ensombrecida por las pesadillas y una expresión ceñuda. Abrió la puerta y la presencia del licántropo en el pasillo la relajó un poco.
-Tú también lo has oído ¿verdad?- preguntó con una fugaz mirada a la figura del holandés únicamente vestido con unos pantalones, los abdominales se le marcaban con el mínimo movimiento. Ruth tuvo que hacer hueco por gente más mayor que ella que se abría paso hasta lo que parecía un cuarto más repleto de personas. Conocía a algunos, a otros solo de vista. Pero ninguna de sus expresiones le dio una buena vibración- ¿crees que pasa algo malo?- había una sombra de miedo en su voz, el licántropo tigre podría advertirlo con facilidad.


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"Ya No Hay Fuego, Pero Sigue Quemando."

"Son Un Sentimiento Suspendido En El Tiempo, A Veces Un Evento Terrible Condenado A Repetirse."

"Deja Que Tu Fe Sea Más Grande Que Tus Miedos"

2Aquella noche Empty Re: Aquella noche el 06/10/18, 11:47 pm

Seth

Seth
Devoss podía decir con seguridad que había estado ocupado los últimos meses. Había estado varias semanas buscando otros cotos de cazas y por fin había encontrado uno en el que se sentía cómodo. Sabía que volvería a por las hienas, le gustaban demasiado y para qué negarlo: Estaban buenísimas. Pero era una buena elección para pasar el tiempo mientras las hienas se relajaban y volvían a bajar la guardia. Su nuevo coto no estaba lejos del faro y a excepción de alguna alimaña dura de roer no había tenido problemas con sus presas.

Sin embargo esta actividad no era la que le había robado el tiempo. Quería encontrar un trabajo e independizarse, y eso le estaba costando más  de lo que esperaba. Inicialmente estaba abierto a cualquier sugerencia siempre que no fuera turbia o ilegal. El licántropo se había pasado incluso por los mercados para encontrar oficio y exceptuando algún contrato temporal con algún mercader no había conseguido nada en especial. Y además estaba otra vez sin trabajo y en el punto de partida.

Al parecer la mayoría de los ciudadanos preferían gente con más experiencia como ayudantes y le rechazaban en seguida, con  mayor rapidez cuando se enteraban de su condición de licántropo con frases como: “¿Un cachorro licántropo en mi negocio?” “¡¿Perdiendo el control delante de mis clientes?!”  “¡¿BABEANDO EN MIS PRODUCTOS?!”

Devoss no tardó en comprender que muchas personas no tendían a valorar a los licántropos novatos en trabajos que requirieran habilidades sociales y tener mucha labia. Pero que sí eran requeridos como guardaespaldas, rastreadores o cazadores de algún comerciante adinerado. Así que había decidido  buscar personas interesadas en un ayudante así. Por ahora no tenía mucho, solo el rumor de la existencia de un grupo de cazadores de cierto renombre que se dedicaba a cazar grandes bestias y criaturas exóticas por un alto precio.

Por otro lado se había enterado de que ya había empezado la siguiente cosecha. Era consciente de la ley de no intervención y de lo que ocurriría si ayudaba. Decidió que se alejaría lo máximo de los cosechados hasta que acabara la criba. No quería descubrir si era tan bondadoso y estúpido de ayudarles o tan cauto y frío como para dejarlos morir. Aunque en cierto modo, al evitarlos ya los estaba dejando morir. Era lo que hacían todos los transformados.

Ésta noche se despertó de repente, con todos los sentidos alerta tras oir un grito mental dentro de su cabeza. <<¿Ha sido un sueño? No, era demasiado real. ¿De quién era esa voz entonces?>>. Pensó Devoss preocupado. Agudizó su oído y escuchó pasos y susurros, puertas abriéndose y alguna que otra queja . Pudo escuchar cómo su amiga se levantaba de la cama y el holandés se apresuró a salir, solo unos segundos antes que Ruth. Pasaba algo malo, podía olerlo en el aire.

Devoss asintió a la pregunta de su amiga, con una mirada entre confundido y asustado.- Espero que no, se supone que este es sitio seguro-. El licántropo tigre cerró la puerta de su cuarto y se intentó abrir paso entre la gente, lo que fue imposible. Pero pudo enterarse de comentarios nerviosos de la gente más cercana al cuarto. Comentarios que hablaban de la muerte de alguien.

El licántropo  se giraría en redondo, con una expresión tensa en el rostro mientras se acercaba a la demonio.- Dicen que se ha muerto alguien, pero no sé quién podría ser. A lo mejor ha muerto por un paro al corazón, ¿no? Esas cosas pasan. ¿Deberíamos preocuparnos mucho?- Dijo Devoss rascándose la cabeza, claramente nervioso. <<La idea era  que los sustos y los malos momentos terminaran con la criba>>. Pensó algo irritado.

3Aquella noche Empty Re: Aquella noche el 03/11/18, 01:36 pm

Aes

Aes
Ruth permaneció con el miedo incrustado en cada poro de su piel. No era una sensación de puro pánico lo que afloraba en ella, más bien se trataba de una risa en un velatorio,  de una reunión familiar a punto de alcanzar su pico de máxima tensión, pasaban cosas. Los ojos de Ruth adivinaron entre la gente a Varsai y el moloch, pero aquel alivio engañoso y efímero no era suficiente. Había algo innegable en el aire, un clima turbio. La demonio de fuego pudo escuchar voces quejosas, susurros.
-Dios mío- se llevó las manos al pecho cuando el licántropo proporcionó información con cara de circunstancia. Alguien había muerto entre los muros y la seguridad de la Sede. ¿Pero cómo?. Quiso creer a Devoss. A lo mejor era una posibilidad que no habían contemplado nunca, después de Ziack, Vorela y Sigrún una muerte natural se antojaba irreal- no... no lo sé- deseaba mantener la calma, pero un hormigueo creciente comenzó a dominar sus manos, que, ocultas bajo las axilas, disimulaban un temblor medroso.

La israelita fijó la mirada en su amigo con aplomo, y casi controlada por un súbito pavor, decidió volver a las habitaciones.
-Ven- le invitó- vamos, estorbamos aquí en medio- tendría que enseñarle algunos de sus avances ahora por mucho que ocultar sus invocaciones de otras jerarquías hubiera ocupado una parte importante de su tiempo. Los demonios no eran plato de su gusto, pero ciertamente sabía que si continuaba avanzando quizás algún día pudieran defenderla en vez de limpiarle el cuarto. Devoss tendría que aceptarlo, él empezaba a entender que ser un licántropo conllevaba ciertas consecuencias, que era más adecuado para según qué labores. Suponía que ser una demonio era lo mismo. ¿A qué se dedicaría ella?.

Una vez en el interior y con el cuerpo cortado se puso a rebuscar entre el libro simplemente por la seguridad que le aportaba y aunque no lo admitiera, para retrasar el dolor que sufriría. Porque ya se lo sabía de memoria.
-Me dan lástima- murmuraba de mientras, buscando entre hojas y acariciando la portada sin mimo- perder a alguien así- ¡Por fin lo había encontrado!- vale, ahora no te enfades.


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4Aquella noche Empty Re: Aquella noche el 17/11/18, 07:26 pm

Seth

Seth
Devoss no podía evitar sentir una cierta presión en el cuerpo. La ciudad podía matarte de múltiples y originales maneras, pero había ciertos sitios que se consideraban “territorio seguro”, entre ellos la Sede de los Taumaturgos. Aunque parecía que de seguro solo tenía el nombre. Inconscientemente había olvidado cómo era encontrarse en una situación como esa: impotente por no poder hacer nada y por no saber qué pasaría a continuación.

El licátropo tigre sacudió la cabeza, en un vano intento de rechazar esos pensamientos de su mente. No se le pasó por alto el temor que procedía de Ruth, y eso solo hizo ponerlo más taciturno y serio que antes. Asintió con la propuesta de su amiga, mirando una última vez hacia la acumulación de personas antes de entrar en el cuarto de la demonio.

El holandés hizo aparecer unas orejas y nariz de tigre. No hacía poco se había dado cuenta de varias cosas: Para empezar no hacía falta que se transformara por completo para mejorar sus sentidos, cosa que su ropa agradecería si tuviera vida. Por otro lado en según qué situaciones su forma de tigre era molesta, por ejemplo en sitios cerrados, dónde se movía con menos agilidad y era un blanco más sencillo de dar. Y por último, en situaciones como las mencionadas anteriormente era más factible transformar únicamente determinadas partes de su cuerpo, algo que sin duda, su ropa también debía agradecer.

Devoss miró con desconfianza el el libro de Ruth, desde que lo tenía era como si la hubiera absorbido de alguna manera. Había aceptado no molestar a su amiga con que dejara de hacer esas cosas, pero le parecía un tema tan terrible y siniestro como la primera vez que escuchó hablar de él.

-Supongo que sí-. Respondió el licántropo, guardándose para sí mismo que ellos habían perdido a gente de formas más crueles.- Si no ha muerto de forma natural lo que sea que la haya matado debe ser inteligente. No creo que una alimaña cualquiera pueda entrar aquí como si nada, ¿no crees?-. Teorizó  mientras se rascaba el pelo con vehemencia.

-¿Se trata de lo que creo que es?-. Preguntó  poniendo los ojos blancos y señalando con un dedo el libro. Por cómo había hablado Ruth parecía que lo que le fuera a decir le iba a enfadar seguro- ¿De quién se trata ahora? ¿Lucifer? ¿Satanás? ¿La niña del exorcista?-. Dijo con un tono entre bromista y sarcástico.

5Aquella noche Empty Re: Aquella noche el 18/11/18, 01:30 pm

Aes

Aes
Las hipótesis de Devoss respecto a la muerte mencionada lograron que un escalofrío recorriera su espalda con afán de hacerla temer. Quizás debía temer, por lo pasado o lo que estaba por llegar. O a lo mejor pecaban de desconfiados. De lo que estaba segura la israelita es que ninguno de los dos parecía creer que un fallecimiento natural tuviera cabida entre aquellos muros. Y estaba cansada de tener miedo, por una vez, aunque fuera pequeño... tenía en sus manos el poder para hacer algo.

Ruth miró el libro de la portada, rojo como la sangre. E intermitentemente observó los rasgos felinos de su amigo, como si él pudiera darle la respuesta a si sus decisiones eran o no correctas. Pero un hormigueo en la base del estómago le impulsó a llevarlo a cabo. Sentía inquietud si no establecía una defensa mínima.
-Lo es- admitió, sonriendo muy levemente ante las ocurrencias del licántropo, no parecía estar tomándoselo tan mal después de todo- puede ayudarnos, así que en principio no debería haber problemas- y se acercó a la puerta, insegura.

El círculo de invocación era más complejo, la demonio de fuego lo entendía, tratándose de una llamada de tercera jerarquía. Aún así lo tenía más que memorizado y con el propio calor de su dedo índice y las propiedades ignífugas de la Sede no fue díficil trazarlo. Una vez terminado con las cláusulas apropiadas apoyó la cabeza en la puerta, sintiendo el frío de la madera calar por su frente.
Ruth tragó saliva y recitó el conjuro, notando como las palabras oscuras obtenían un efecto siniestro en el aire , Ruth habría jurado que aún siendo de noche, su habitación había obtenido un matiz más apagado. La última palabra resonó con un eco pusilánime y Ruth volvió a sentir un clic especial, como algo desconocido vaciaba su pecho, volviendo la sensación de faltarle algo. A aquello siguió el dolor, uno punzante y más severo que el obtenido con los diabillos de la limpieza, como si se hubiera pillado la mano con un armario al cerrarlo. La joven trastabilló por la sorpresa, incapaz de silenciar su grito.
-¡Joder!- resopló, encontrando seguridad  en el hombro ancho del holandés  para no caer- esta vez ha sido más fuerte- dijo, advirtiendo que empezaba a oler extraño, pero sin ser un olor definido. Se preguntaba qué podía estar percibiendo su amigo. Daba gracias a no haber adquirido sentidos desarrollados solo por esas cosas.

Enseguida su puerta se tornó en una forma imprecisa, la madera pedía a gritos querer salir de allí y se proyectaba hacia afuera. Debido a la mínima información sobre ese conjuro en el libro de Quemaduras a Ruth le tomó unos momentos darse cuenta de que el demonio se presentaba en relieve. Y le tomó otros momentos más percatarse de que se parecía al rostro de un bulldog enfadado. Abrió los ojos, al principio lentamente, luego con malas pulgas, como si lo hubieran despertado de un precioso sueño. La demonio de fuego reparó en su boca como un buzón sin disimulo, y en que no se había aparecido a su lado. En vez de esto, lo había hecho en la puerta, lo cual quería decir que estaba bien anclado, o simplemente se encontraba más comodo allí.
-¡Por la undécima cábala! ¿Qué es este olor?- alzó la voz al fin, visiblemente airado, su rostro se convertió en una mueca de repugnancia y la israelita agradeció que se mantuviera en la puerta- huele a... huele a ¿perro?- Ruth contuvo la respiración- ¡A gato!- y sus ojos se abrieron de par en par- ¡Es él! Maldita mocosa, meter a un licántropo en tus aposentos, descerebrada. Ya no estoy para estas cosas. ¿Y bien? ¿Vas a quedarte como un pasmarote ahí mirando?.
-Yo... - ¿Qué se suponía que debía hacer?. El libro decía que concretar las excepciones, Ruth a penas podía concentrarse con la cantidad de protestas que el demonio ponía, incluso antes de lanzar siquiera una orden- lo siento, ¿Cómo te llamas?- sería más fácil hacerle callar sabiendo su nombre.
-¡Y a quién le importa! ¡Cúantas veces lo habré dicho y cuántas se ha pasado por alto!  “¡Señor portero, protégeme, mimimimi, señor portero “abréme la puerta” mimimi- Ruth intentó no reír ante sus intentos por simular finura al hablar, imitando voces. Ahora le daba menos miedo, pero seguía teniendo respeto.
-¿Portero? ¿Ése es tu nombre?.
-¡Es el que usarás!- volvió a gruñir, con voz quejosa, y luego siguió quejándose para sí- a cuántos amantes he protegido... de sus ocurrencias entre sábanas, he servido a grandes, promesas. ¡Y me invoca una mocosa! ¡Con un gato a su lado!. Lo arañan todo, se aferran a los pomos y tiran cosas. ¡No, no y no!.
-Señor portero- quiso empezar con delicadeza- le estamos escuchando- el demonio se detuvo entre sus habladurías y convino un extraño silencio.
-Dime, bruja. ¿Acaso me has visto susurrar?
-Eh... no pero... .
-¿O bajar la voz? ¡Quieres ponerme a mí un bozal! ¡Y no se lo pones a ese a ese... indeseable! ¡A tu mascota!.
Ruth cerró los puños, guardando paciencia.
-No es mi mascota.
-¡Pues debería de serlo! ¡Ahora termina el contrato!.


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6Aquella noche Empty Re: Aquella noche el 27/11/18, 09:04 pm

Seth

Seth
-Preséntamelo entonces-. Dijo Devoss encogiéndose de hombros y muy atento a los movimientos de ella. El licántropo tigre confiaba en su amiga, en lo que decía y en sus capacidades, pero no pudo evitar seguir los pasos de Ruth con recelo, desde su dedo incandescente trazando una suerte de runas hasta sus palabras invocando  algo de otro mundo. Todos los sentidos del holandés estaban alerta, mirando en todas direcciones e intentando escuchar el mínimo quejido, lamento, susurro o gruñido.

Cuando la demonio de fuego gritó de dolor Devoss no supo si se asustó más por su grito o por la cercana piel abrasadora de la chica tan cerca de la suya. Aún así trató de ayudarla a manetener el equilibrio sujetándola por la cintura, allá donde había ropa que le asegurara no quemarse. Unos segundos antes de que Ruth mencionara ese hedor Devoss ya lo había olido y no tardó mucho en quejarse:- ¡¿Qué cojones es esa peste?! No sé a qué huele, pero es asquerosamente asqueroso-. Dijo el chico mientras se tapaba la nariz y la boca con la mano izquierda.

Fue entonces cuando de la puerta empezó a moverse algo, como si siempre hubiera estado ahí y era ahora cuando se les mostraba. Nació berreando como si fuera un bebé recién nacido, solo que los bebés no tenían cara de bulldog, boca de buzón, no eran un relieve en un trozo de madera ni decían: “¡Por la undécima cábala!” Era bastante desagradable, sobretodo cuando empezó a atacar con palabaras al chico. Devoss escuchó atónito todos los comentarios del demonio, sin esperarse para nada que aquel día la puerta de su mejor amiga fuera a meterse con él y  entrecerrando los ojos cuando algo le molestaba. El licántropo tigre soltó de sopetón todo lo que tenía dentro, controlándose para no alzar demasiado la voz. Aunque no lo consiguió del todo.

-¿Qué problemas tienes con los licántropos? Lo primero que no soy un gato, CaraBuzón, en todo caso un tigre-. Dijo algo enfadado y cruzándose de brazos.- Y segundo: El que ha entrado oliendo a rancio has sido tú, yo me lavo todos los días.- Se defendió sintiéndose incómodo con todo aquello.- Además... ¿Quién diablos se hace llamar “Portero”? Devoss intentaba no alterarse demasiado y perderse en la bruma de la rabia, pero una de las cosas que más odiaba era que le etiquetaran por ser licántropo.

-¿Mascota? ¿¡Mascota!? Acaba de llamarme tu mierda de puerta: ¿"Mascota"?- Preguntó dirigiéndose a Ruth.- Está bien-. Comentó claramente conteniendo la ira y sopesando entre dejar que Ruth lo solucionara o arrancarle la cabeza a ese bicho con sus garras.  Por suerte para la israelita el rubio decidió por ella y con mucho esfuerzo la primera opción, poniendo una expresión que quería decir que o lo solucionaba ella o lo hacía él. Inconscientemente sus uñas habían crecido  a un tamaño anormal.

7Aquella noche Empty Re: Aquella noche el 16/01/19, 04:13 pm

Aes

Aes
-Lo siento- dijo mirando al holandés con verdadera intención de disculpa. No esperaba invitarlo para que encima saliera mal parado. Devoss no se merecía esa sarta de insultos, y no estaba dispuesta a jugar con la... también limitada paciencia de su amigo- no le hagas caso.
-¡Saco de pulgas! ¡So bola de pelo!- siguió diciendo el demonio. ¿Pero qué mosca le había picado? ¿No se suponía que estaban para obedecer?. Pero fue en ese momento cuando quizás Ruth empezaba a descubrir que como todo ser con mayor inteligencia, este contaba con una independencia especial. El portero no era igual que los diablillos, podía mantener una “conversación”. Más o menos- pedazo de... .
-¡Basta!- se obligó a gritar por encima, el portero la miró ceñudo, reparando en su pelo con mechas incandescentes.
-Pero él me ha... .
-¿¡Te ha invocado él?!- el demonio bajó la vista hasta el suelo, sin ninguna pizca de arrepentimiento, pero obediente. Al menos la respetaba, que privilegio- ahora te vas a estar calladito y me vas a escuchar. Guardarás mi puerta... sí, y me mantendrás informada de si alguien quiere entrar y quién. Y no repliques- sentía como el fuego de su pelo comenzaba a extenderse, propagándose para prender en llamas. Por suerte consiguió relajarse a tiempo, no quería demostrar ante su amigo licántropo que la transformación seguía dominándola-  Solo le abrirás la puerta a él- dijo con mayor suavidad, a pesar de que el portero volvió a protestar en voz baja. Aquello era un acto de fe en Devoss, parecido a darle las llaves del piso a un buen amigo- ¿queda claro?.
-Clarísimo, como el olor de...- pero dejó la frase a medias, ante la mirada ardiente de Ruth.
-Eso creía.

Tras aquel espectáculo Ruth se tumbó en la cama, cansada. Se dirigió al holandés con la boca seca.
-No debería darte más problemas, lo siento. No pensaba que fuera tan cansino.


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