Conectarse

Recuperar mi contraseña



Últimos temas

» Bahía de los Naufragios
por Nihil Ayer a las 11:31 pm

» Torreón Sendar
por Aes Ayer a las 09:45 pm

» Fumadero Abandonado
por Giniroryu Ayer a las 08:01 pm

» Burdel de Dama Espasmo
por Nihil Ayer a las 02:13 pm

» Torreón Silente
por Lupin Ayer a las 02:08 pm

¿Quién está en línea?
En total hay 4 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 4 Invitados

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


El record de usuarios en línea fue de 113 durante el 20/11/19, 02:41 am
Estadísticas
Tenemos 184 miembros registrados
El último usuario registrado es aceice

Nuestros miembros han publicado un total de 40783 mensajes en 770 argumentos.
Licencia
Licencia de Creative Commons
Rocavarancolia Rol por los usuarios del foro está licenciado bajo Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

No estás conectado. Conéctate o registrate

Rocavarancolia Rol » Otros Mundos » Mundos vinculados » Mjörne

Mjörne

Ir abajo  Mensaje [Página 1 de 1.]

1Mjörne Empty Mjörne el 03/04/19, 12:37 am

Rocavarancolia Rol

Rocavarancolia Rol
Mjörne

Portal situado sobre una isla flotante del archipiélago de Garmnir, al oeste de Höthor.

2Mjörne Empty Re: Mjörne el 15/09/19, 07:59 pm

Rocavarancolia Rol

Rocavarancolia Rol
Había una única rosa. Era solo una, pero la más gloriosa y hermosa que podía existir. Sus pétalos, gigantes, envolvían unas espinas más mortíferas que el más terrible de los monstruos, pero aun así no quitaban belleza a la flor.

Sobre esta correteaban numerosos insectos, cada uno glorioso y portentoso, únicos; pero minúsculos en comparación con la rosa. Viajaban a flores vecinas y robaban sus pétalos, su nñéctar, los huevos de los insectos que vivían en ellas. La mayoría de estas se malograban, pero una vez al día... Oh, una vez al día venía una mujer vestida de rojo y derramaba su propia sangre sobre los huevos. Y de estos nacían nuevos insectos, tan gloriosos, portentosos y únicos como los otros.

Hasta que, un día, los insectos de las flores vecinas fueron a la rosa, y mataron a casi todos los insectos que vivían en ella, y la mutilaron y maltrataronn, le arrancaron los pétalos y sorbieron su néctar, hasta que se fueron, dejando moribunda a la bella rosa y muertos a casi todos sus habitantes, cortando los puentes que unían a todas sus flores con la rosa.

Treinta días de oscuridad siguieron entonces. Uno de los insectos de la rosa iba a veces a otra flor, la única con la que todavía estaba unida, y recolectaba huevos, pero siempre se malograban mucho antes de que la bella mujer roja derramara su sangre sobre ellos.

Hasta que un día algunos sobrevivieron Y la mujer derramó su sangre sobre ellos, y por primera vez en mucho tiempo insectos gloriosos volvieron a caminar sobre la rosa marchita, que sin embargo no había muerto. Y poco a poco, con el paso de los días, con el nacimiento de más y más huevos, la rosa empezó a recuperarse. Y, un día, por fin, apareció un puente entre una flor cercana y la rosa. Y por ese puente cruzaron unos insectos maravillosos, portentosos y únicos que habían abandonado la rosa antes de su caída.

Misticia abrió su pico y gritó de incredulidad y alegría, porque reconoció la visión, porque la comprendió, porque supo qué estaba viendo. Y porque, aunque nunca había terminado de perder la esperanza, aquella noticia no podía dejar de sorprenderla.

Surgió a la vigilia entre graznidos incomprensibles, removiéndose como si le atacaran. Sus compañeros despertaron al instante y desenfundaron sus armas, pensando que había llegado el momento de la última resistencia. No era así. Cuando vieron que aquel estropicio no era originado por una amenaza del mundo físico se calmaron, un poco, y se acercaron con cautela a su amiga. Una pesadilla, pensaba el grupo al completo. Una visión de nuestro fin, temían en lo profundo de su ser. Muy pocos pensaron que podía ser una visión de lo que más ansiaban. Hacía varias décadas que la mayoría había perdido esa esperanza.

—¿Qué ocurre, Misticia? —era Leahrrä quien la miraba, preocupaba. Misticia la miró a ella, a todos. Al cinismo preocupado de Aberyk y a el frío interés de Advay. Se asomó a la esperanzadora mirada de Eritehia y contempló los serenos pero resignados ojos de dama Temple. vio los alentadores ojos de Zircón y Suzaku y los pozos gemelos de desesperación y ansiedad que eran las miradas de dama Huella y dama Rubí.

Abrió el pico, pero descubrió que no podía hablar. Solo podía graznar. Porque aquella noticia era tan grande, tan esperada, tan maravillosa e imposible... que, simplemente, no sabía como mirar a sus compañeros de armas y decirles que su mayor deseo se había cumplido.

Y por ello enfocó su mirada en Leahrrä. Porque a todos interesaban esas noticias y todos la oirían, sí, pero quizás la mejor forma de afrontarlo era como un informe a la persona que los había liderado, dirigido y salvado en aquel maldito páramo alejado de la mano de los dioses.

—Yo... he visto... Oh, dioses —sendas cascadas bajaban de sus ojos, contribuyendo a la desconfianza del grupo. Todos habían compartido la soledad de aquellos cuarenta años. La soledad y el miedo. A ser los últimos portentos que quedaban en el universo, los últimos vestigios de la gloria de su tierra, las últimas briznas de la gran gloria de Rocavarancolia, condenados a apagarse poco a poco, hasta que, un día, ya no quedara nadie para recordarla al completo: lo bello y lo horrendo, lo glorioso y lo terrible, los milagros y las pesadillas—. Es Rocavarancolia... no me lo puedo creer, pero es la verdad, lo que tanto esperábamos: ha vuelto. Rocavarancolia ha vuelto —sus caras pasaron del miedo a la sorpresa, de la incertidumbre al éxtasis, de la esperanza al triunfo. Y, poco a poco, el grupo entero empezó a respirar, a llorar de alegría. Y los sentimientos guardados durante más de cuarenta años tras un dique empezaron a desbordarse—. Volvemos a casa, amigos míos, Por fin volvemos a casa...

3Mjörne Empty Re: Mjörne el 27/09/19, 10:59 pm

Tak

Tak
GM
—¿Podemos rastrear ese portal? —preguntó Leahrrä. Nadie respondió porque sabían exactamente a quién dirigía la pregunta. Advay se encontraba ligeramente alejado del grupo, revolviendo en su bolsa, y su expresión suspicaz no revelaba las esperanzas que en realidad sentía. Suspiró con tedio mientras extraía unas notas toscamente encuadernadas con hilo y aguja.
—Lo intentaré, pero todavía no he encontrado la manera de pulir el hechizo. Puede que siga señalando a las Uncidas y nunca detecte un portal de menores dimensiones —dijo.
—O puede que sí. Nunca ha habido otro portal que señalar, Advay. Tus hechizos son nuestra mayor esperanza ahora mismo —intervino Suzaku, gesto que el mago aceptó con un movimiento de cabeza.
—No me lo puedo creer, de verdad está pasando… —murmuró dama Rubí, que no había dejado de sonreír desde el anuncio de Misticia.
—No cantéis victoria tan rápido. Puede que vaya a pasar, pero eso no es garantía de que sea ahora mismo. —Leahrrä se cruzó de brazos y miró a los demás con seriedad. Era evidente que se alegraba por la noticia, pero no dejaba que eso le nublase el juicio.
—Estaba claro que algún día iba a suceder —terció Aberyk, que había perdido el interés en cuanto empezaron a hablar de cuánto tiempo les llevaría volver a casa.
—Muy fácil de decir para ti, que tienes toda la vida por delante —le reprochó dama Huella con amargura.
Eritehia le hizo un gesto para que se tranquilizase: no había motivos para lanzarse reproches cuando por fin sabían que su espera iba a terminar algún día.
—Habrá que ponerse en movimiento. —Era dama Temple—. Tenemos que preparar algún medio de transporte, provisiones. Nos espera un viaje largo.
—Y no podemos dejarnos ver por los mjörnís —añadió Zircón—. No va a ser fácil.
—Ni tampoco tan difícil —gruñó Advay—. No llevamos dos días transformados.
—No, desde luego que no —soltó Aberyk con una sonrisa mordaz, mirando fijamente al anciano. Sabía lo mucho que le molestaban aquel tipo de comentarios, pero estaba demasiado ocupado revolviendo en sus papeles como para enzarzarse en una discusión con él.

Misticia se sentía responsable de no poder proporcionarles información más precisa. Mientras escuchaba a sus compañeros trataba de revivir su sueño una y otra vez en busca de detalles que se le hubiesen pasado por alto. Eritehia se percató de su silencio y se acercó a ella para posar una mano en su espalda.
—Has hecho más que suficiente. Nos has devuelto la esperanza, incluso a los más escépticos. —Al decir aquello miraba a dama Huella y dama Rubí—. Aunque nos lleve cinco o diez años, volveremos a Rocavarancolia.
La arpía solo pudo asentir y sonreír.

4Mjörne Empty Re: Mjörne el 24/11/19, 07:35 pm

Giniroryu

Giniroryu
GM
Leahrrä despertó la mañana de la partida notando tirones en las hojas de su cabeza. Se desperezó dentro de su saco de dormir y se incorporó para notar como unas patitas caminaban por las ramas que eran sus cuernos.
—Conque ahí estás... ¿Cómo has entrado a la tienda?
—Secreto, secreto —respondió el loro con descaro.
La mjorní dejó escapar un bufido entre molesto y divertido: sabía que no iba a conseguir que Fjyr le dijese nada más al respecto y no porque no fuese capaz, si no porque el ave era muy dada a la pillería.
La dríade se desperezó y comenzó a vestirse.
—¿Dónde estuviste ayer todo el día? Empezaba a pensar que te habías cansado de nosotros.
El brökt salió volando hacia la única pieza de mobiliario que había en el interior de la tienda, una mesa pequeña, y sujetó con el pico una rama llena de unas bayas rojizas.
—Comida, comida —declaró.
—Ya veo, querías aportar tu parte para el viaje.
Por toda respuestas Fyr silbó y regresó a la cabeza de Leahrrä.

---

—Hoy has remoloneado más que yo —la sarcástica voz de Aberyk fue lo primero que le recibió al abandonar el interior de la tienda.
Por toda respuesta recibió un gruñido mientras la dríade se disponía a desmontarlo todo. Era cierto que se había pasado de la hora acordada: le había costado conciliar el sueño aquella noche pensando en lo cerca que estaba su regreso, pero al mismo tiempo no le resultaba lo suficientemente pronto. La edad no habían hecho de la mjörní mucho más paciente y mucho menos si se trataba de poder regresar al lugar al que pertenecía.

Todos estaban atareados en recogerlo todo y asegurarse de que llevaban suficientes provisiones para el viaje. Avday repasaba una y otra vez los hechizos que iban a necesitar, dama Temple y Zircón parecían estar asegurándose de que la embarcación en la que habían estado trabajando no tenía desperfectos, mientras que dama Huella tallaba un último remo. Eritheia se preparaba para cargar con la mayor parte de bultos y una suspirante dama Rubí le ayudaba a colocarlos. El murmullo de dos voces en las distancia hicieron saber a Leahrrä que Misticia y Suzaku elevaban sus últimas plegarias en aquel trozo de tierra que había sido su hogar durante tantos años.
<<No lo voy a echar de menos>>.


_________________________________________

El quinto GM oculto representado en un gif:
Mjörne WLJLnOD

Contenido patrocinado


Volver arriba  Mensaje [Página 1 de 1.]

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.