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La resaca. (Tras el desfile de la bahía)

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Nihil

Nihil
Rena se levantó hecha una mierda.

Se había ido a dormir sin poder cachondearse una última vez de Rox, aunque no le había importado mucho. Estaba agotada y quería pillar cama cuanto antes. No se esperaba que, a pesar de haber dormido como un tronco y toda la noche (una bendición después de la movida de la torre) al despertarse solo tuviera ganas de morirse. Le dolía la cabeza a horrores, tenía un sabor de mierda en la boca y quería desencadenar toda su furia osuna contra el sol por dejarla ciega. En su lugar se arrastró fuera de la cama y buscó a tientas algo que ponerse. Dio con una sudadera negra ancha con capucha y unos pantalones cortos de algodón, posiblemente un pijama. Se puso las botas sin abrochar y bajó a la cocina muy muy despacio para no desnucarse por las escaleras.

No se miró a ningún espejo pero seguro que tenía un aspecto horrible. Llevaba calada la capucha de la sudadera no solo para protegerse de la horrible luz del mediodía si no para que nadie le viese la cara. Se sirvió un vaso de agua a ver si se le quitaba la sensación pastosa de la boca. ¿Dónde carajo estaban los medicamentos en ese sitio? ¿Había alguna poción mágica o infusión para el dolor de cabeza? El olor de la comida y la gente haciéndose el desayuno le daban ganas de potar.

-Por favor que alguien me mate… -gimoteó.


_________________________________________

Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

Goliat

Goliat
Rox despertó 5 horas después, sin recuerdo alguno de haberse dormido y en la misma postura en la que había caído. Tenía un pie en el suelo y su respectivo zapato puesto, la otra pierna estirada sobre la cama, un brazo colgando del bordillo y el sombrero tapándole medio rostro. Estaba frío como una llave al no haberse arropado más que con la chaqueta de Milo, y para cuando quiso incorporarse se le vino el mundo encima. El chico tenía mucho aguante, no era ni de coña la primera vez que bebía ni mucho menos la que más, que ventilarse una botella de vodka entre dos no era poca cosa, pero la hazaña se quedaba corta en comparación a otras de sus experiencias. Aún con esas, estaba claro que beber tanto en tan poco tiempo, después de 8 meses de total abstinencia y con el estómago vacío había sido una estupidez.

Se quedó sentado al borde de su cama un rato, resoplando, a la espera de que su cerebro acabase con el centrifugado. Tenía muchísimo sueño y sentía que no había descansado nada, pero el ardor de su estómago era cuanto menos ignorable y la luz que se filtraba por sus cortinas no le permitiría pegar ojo. No tenía claro si lo que quería era comer o hacerse un vaciado estomacal, sacarse los ojos o coserse las pestañas. Finalmente sacó fuerzas para ponerse en pie y quitarse la ropa de ayer, dejando todas las prendas mal tiradas entre la cama y el suelo.
Su zapato derecho estaba en la otra punta de la habitación. Posiblemente habría llegado ahí al quitárselo de golpe con el otro pie, así que repitió la jugada con el que aún tenía puesto para ir descalzo. Se puso los primeros pantalones deportivos que pilló y salió sin camiseta de su cuarto, con la chaqueta del irrense en la mano para devolvérsela si le pillaba. Después de lavarse los dientes, hacer gárgaras que casi le provocan el vómito y verse en el espejo (despeinado, pálido y con cara de haber dormido sobre un lecho de piedras debajo un puente) bajó a la cocina.

¿Dónde quieres la puñalada? —respondió con voz ronca detrás de Rena, situándose a su lado antes de apoyar los codos en la encimera, agotado—. ¿Qué, guay la primera resaca, eh?
La ironía en su voz era débil al estar sufriendo por lo mismo que ella. Se frotó los ojos con la mano, tapándose medio rostro con la palma entera abierta.


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La resaca. (Tras el desfile de la bahía) Mercad11

Reifon

Reifon
Arcan nisiquiera abrió los ojos al despertarse, una sensación horrible le invadió según salió de su sueño, la cabeza le dolía solo por existir y tenía un malestar por todo el cuerpo que le hacía querer vomitar con cada pequeño movimiento acompañado de estar totalmente cansado. Pero, como siempre, había cosas que hacer.

Se sentó lentamente  sobre la cama, lo cual le hizo encontrarse aún peor. Un rayo de luz le golpeó en los ojos al moverse a lo que los cerró con fuerza interponiendo la mano para evitarlo pero el daño estaba hecho.

-Joder...

Había dolido y le había mareado.

Se levantó tambaleándose y agradeciendo por una vez a la Luna por su resistente estomago pues estaba seguro de que estaría vomitando ahora mismo si no fuera por él. Tenía que ir a entrenar y a trabajar pero intuía que estaba hecho un asco así que debía ducharse primero. Se acercó tapándose los ojos con su mano a la ventana y la abrió de par en par dejando que se airease la habitación. Aquelló parecía ser algo bueno y respiró el aire fresco de la mañana tapándose los ojos unos minutos, sin pensar o hacer cualquier cosa que lo mareara aún más.

Por fin consiguió moverse, coger algo de ropa limpia y bajar muuuuy lentamente hasta las duchas donde se quedó metido preguntándose como era posible algo peor que cargar el anillo pero que no doliese tanto. El agua caliente solo lo empeoraba todo así que movió el grifo hasta el agua fría pegando un pequeño gritillo audible para todo aquel que estuviese en las duchas en ese momento al sentir el hielo en su ser.

Abri se encontraba cocinando algo para desayunar con su novia, radiante y llena de energía como siempre tarareando algún hit para sí, llevaba un pijama suave anaranjado corto cuyo pantalón le marcaba el trasero y cuyo top parecía sostener a duras penas sus pechos. Cuando los resacosos empezaron a llegar  los miró de reojo conteniendo a duras penas la risa.

Arcan apareció por la puerta con el pelo pingando unos pantalones cortos para entrenar y la toalla al cuello, andaba como un caracol y mantenía su mirada fija en algún punto lejano intentando no morirse por el camino. No le hizo falta ni oler la comida, solo con verla en la distancia y recordar el sabor el estómago se le retorció cerrándose en banda. Agua. Agua estaría bien.

Abri al verle se le escapó el aire al estar conteniéndose y ya temblaba con una sonrisa de oreja a oreja.

Arcan por su parte cogió una botella de agua y se sentó con los presentes apoyando la frente sobre un brazo en la mesa.

-Hubiera agradecido una advertencia en las botellas.
-Declaró sin más.

En la cocina se pudo oír como a Abri se le escapó el aire por la nariz, dos lagrimones empezaron a recorrerle la cara mientras temblaba tratando de contener la risa.


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Motes:


Fleur = Fleurporquecojonesteparecestantoamihermanaaaaaaaaah
Iemai = ave1, en proceso
Jose antonio = no decidido
Kyllikki = Nieve, porque es blaquita y frágil
Maila = Nofrivy, parece una frivy, pero no lo és chan chan CHAAAN
Nharee = no decidido
Pefka = Maniquí que mono es por dioooo
Qwara= Depis, por deportis porque esta en forma
Rubina = Avys, de altivys
Sarah = hmmmmmmmmmmmmmmmm
Ulmara = ave2, en proceso



Equilibrio:

Un blanco mas oscuro que el negro.

Un negro mas claro que el blanco.

El gris se desborda en mil tonos.

Y el arcoiris se hunde en monotonia.

Vivimos caminando el sendero dejado por los muertos.

Mientras brindamos nueva muerte a nuestro paso para extenderlo.

Nihil

Nihil
-¿Es que esto es normal? -preguntó con cara de incredulidad. ¿Era por el alcohol? Si era así no entendía por qué cojones bebía la gente. Se sentía como si la hubiesen masticado y escupido. - ¿Entonces qué hay que tomarse? Creo que me va a explotar la cabeza.

Arcan entró a la cocina y Rena le saludó con un ‘Hey’ desganado. No lo habían visto en la fiesta pero por su cara supuso que también habría bebido.

-Si, eso habría estado bien -respondió a su comentario.

Una veterana que recordaba vagamente del día anterior hizo un sonido irritante nada más ver al rapiña. Al levantar la mirada Rena se dio cuenta de que estaba conteniéndo la risa, y eso le tocó mucho la moral.

-¿Te hace gracia esto, payasa? -dijo con un más que evidente tono de mala hostia. No estaba para que nadie se cachondease de ella, aunque desde luego tampoco estaba para meterse en una bronca con una veterana. Le dio un pinchazo en la cabeza por intentar levantarse de golpe y se llevó la mano a los ojos -¡JODER! ¿Cuánto dura esta mierda?

Tenían que llamar a Neil o a Pelusa, seguro que ellos sabían cómo curarse esa ‘’resaca’’.

-Seguro que Milo también se ríe de nosotros -dijo.

Y entonces recordó.

Se había sentido muy bien con el vodka, demasiado bien, y había dicho muchas gilipolleces que le estaban viniendo a la cabeza todas de golpe. Rox le había contado que le gustaba Milo, habían hablado de tonterías, se habían envalentonado y al final…

Rena se quitó la mano de la cara y miró a Rox con una expresión muy significativa.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

Goliat

Goliat
Sí, sí que lo es —respondió con una sonrisa cansada, mueca que se ensanchó al oír la pregunta. Soltó el aire en una suerte de carcajada antes de sentarse—. En Australia lo curamos con más alcohol —se encorvó en su asiento, estiró los brazos en la superficie y metió la cabeza entre ellos, con la frente pegando contra la mesa—. Ojalá un puto bloody mary ahora mismo.

Llevó ambas manos a su cogote para peinarse, aunque el gesto era más un masaje violento que otra cosa, como si fuese a sacarse el dolor de cabeza con ello. Al oír la voz de Arcan se alzó lo justo para mirarle, divertido al comprender que también había bebido de más. Su saludo consistió en un simple movimiento de manos. No dijo nada, solo sonrió: él sí se conocía las advertencias aunque estuvieran en idioma inteligible, ni con esas habrían evitado que bebiese.

Qué, ¿tú también…? —su pregunta para el nublino se quedó en el aire, interrumpida por las bruscas palabras de la osa. No tardó en encontrar a quién se dirigían, y al ver allí a Dama Abrazos su estómago se encogió por distintos motivos. Vaya que si se acordaba de ella.

No quería que Rena se metiera en camorra con un veterano, pero menos aún con ESA veterana. La mayor podía usar muchas cartas en su contra, sabía cosas que no le interesaba que supiese y no estaba el panorama para buscarle las cosquillas. Por otro lado y sin embargo, de no ser por ella puede que su noche no hubiera sido tan caótica, puede que hubiera llevado las cosas de manera más decente, que no se hubiera sentido tan expuesto. Tampoco podía culparla por nada de ello, pero verla mofándose como una niña pequeña le infló la vena. Con la resaca su humor no era el mejor.

Rena, déjalo… —tocó el brazo de la irrense para llamar su atención. Dudó, mas no tardó en crecerse y dirigir la vista hacia Abri, fusilándola con los ojos brevemente. Luego desvió la mirada con desinterés y añadió—: Solo 24 horas, pero la estupidez dura para siempre.

Le daba igual si no se daba por aludida, en el fondo hasta lo deseaba. Con un suspiro escondió el rostro entre sus manos, masajeando con las palmas para quitarse el cansancio de encima. La calma le duró lo que tardó Rena en mencionar el nombre de su amigo. Detuvo el movimiento en seco, observando a la peliverde por los huecos que dejaban sus dedos al separarlos. Entendía perfectamente el significado de su expresión, cosa que podría comprobar según su rostro tomaba un leve rubor, ya destapado. Sin decir nada quitó la chaqueta de Milo de su regazo, alzándola allí donde pudieran verla. Su sonrisa era irregular, a medio camino del triunfo y el “quiero morir”. No dejaría que la vergüenza le ganara, si se paraba a pensar en todas las cosas de las que ahora se arrepentía lo mismo echaba a correr hacia el abismo.

¿Crees que se habrá coscado? —preguntó con una chispa de inseguridad, refiriéndose a Milo.
No olvidaba la presencia de Arcan, pero irónicamente no le importaba que estuviera enterado, que preguntase, escuchase o no. Con él no existía el riesgo a que se le fuera la lengua, como sí temía con los ex-letarguinos.


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La resaca. (Tras el desfile de la bahía) Mercad11

Reifon

Reifon
Dama abrazos no pudo más y se empezó a descojonar de los cachorros. -Ponerse agresivos y vacilar a una veterana. -Paró otra vez para seguir riéndose mientras sonidos de cocina a cámara rápida sonabas. -Me recordáis a mi en el ejército, pero al menos hacedlo cuando podáis dar dos pasos en condiciones. -Acabó de reírse a la que acababa de sacar la última tortita y cubrirlas con algo parecido a un almíbar de fruta casero.

Arcan estaba demasiado muerto como para enterarse de nada, simplemente gruñó a todos los sonidos altos y enterró aún más la cabeza en el brazo.



Última edición por Reifon el 10/06/19, 01:59 am, editado 1 vez


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Maila = Nofrivy, parece una frivy, pero no lo és chan chan CHAAAN
Nharee = no decidido
Pefka = Maniquí que mono es por dioooo
Qwara= Depis, por deportis porque esta en forma
Rubina = Avys, de altivys
Sarah = hmmmmmmmmmmmmmmmm
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Equilibrio:

Un blanco mas oscuro que el negro.

Un negro mas claro que el blanco.

El gris se desborda en mil tonos.

Y el arcoiris se hunde en monotonia.

Vivimos caminando el sendero dejado por los muertos.

Mientras brindamos nueva muerte a nuestro paso para extenderlo.

Nihil

Nihil
-¿Ese qué se va a coscar? -le respondió a Rox. El cambiante y ella serían lerdos pero por suerte Milo les iba a la par, con el plus de andar en la inopia la mayor parte del tiempo. Tal vez por eso se llevaban tan bien.

Quería seguir consolando a su colega, sin embargo era una tarea difícil con el desagradable sonido de la risa de la tipa Abrazos. Como siempre pasaba cuando se cabreaba, el hocico de Rena se alargó. Se puso en pie con brusquedad, tirando el banco en el que estaba sentada, y se encaró a la guerrera enseñando los dientes.

-¿Qué, como eres más vieja puedes cachondearte de la gente a gusto? ¿Te sientes mejor riéndote de la gente cuando está jodida?

La cara le cambió, y aunque el cambio de visión la desestabilizó aún más pudo agarrarse al tablero de la mesa gracias a la garra. De puro coraje lanzó un zarpazo hacia dama Abrazos, no con la intención de hacerle daño a ella si no para tirarle el plato de tortitas.

-¡Vete a reirte al cuerno, tía patética!


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

Goliat

Goliat
Una sonrisa insegura cruzó su rostro para luego encogerse de hombros. Ahora lo agradecía, pero sabía que ese mismo cuaje del irrense le jugaría malas pasadas a futuro, si es que se atrevía a dejar caer indirectas. La inesperada risa de Dama Abrazos hizo dar a su corazón un brinco, notando la cabeza más cargada que antes y la sangre palpitar con más presión. Miró a Arcan en su sufrimiento, sintiendo una suerte de conexión empática por este. Él también quería taparse los oídos a cada altibajo sonoro, sin embargo las palabras de la guerrera solo consiguieron picarle sobremanera. El cambiante no era de meterse en peleas, pero cuando le arrastraban para mal en algo por supuesto que no callaba, y menos estando con una señora resaca y su rápida influencia al mal humor en consecuencia. De primeras tan solo se volteó para dedicarle la mejor expresión de "¿tú de que vas?" que tenía, pero tan pronto Rena saltó en ofensiva el australiano terminó de calentarse. Mentiría si dijera que el ruido del banco al chocar contra el suelo no le sobresaltó, pero para entonces su enfado ya tenía poder sobre sus cuerdas vocales.

¿En serio te crees superior porque te secuestraron antes? —su expresión era de genuino asombro, asombro de quien habla con alguien corto de mente—. Vete por ahí a tocarte el coño a dos manos, así lo disfrutes maja.

El nervio del momento le tensó los hilos, especialmente en cuanto su amiga se acercó a la frivy con la intención de hacer volar su desayuno con las garras. El cambiante empezó a arrepentirse de todo tan pronto vio sus zarpas formarse.
«¡La madre que te parió, Rena!»

Todo el malestar de su cuerpo le pedía a gritos coger a la osa del brazo, tirar de ella y pirarse de ahí, mientras que su mala consciencia bajo los efectos de la adrenalina le decía: "¡vamos, no la has insultado lo suficiente!". El chico se puso en pie tras la irrense, pero no para intentar detenerla sino para hacer de refuerzo cerca suya: total, el desastre ya estaba hecho. Si les tocaba recibir que menos  que hacerlo con dignidad, dando la cara y atacando de vuelta, o al menos, no demostrando el arrepentimiento que verdaderamente sentía. Mantuvo la mirada altiva clavada en la guerrera, incluso con la cabeza apunto de estallar. Con suerte lo mismo se largaba sin más, Rox le daría una palmadita a Rena como en las peliculas y volverían a su sitio sintiéndose unos campeones. Unos campeones con ganas de enterrar la cabeza en el suelo.


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La resaca. (Tras el desfile de la bahía) Mercad11

Reifon

Reifon
Acabadas las tortitas la guerrera empezó a rellenar unas empanadillas con algo que ya tenía preparado de antes, era una masa comestible frivy que no necesitaba cocerse con verduritas y algún crustáceo parecido a una gamba de su planeta, unos bocaditos salados para que su preciosa alternara con el dulce por la mañana.

No se inmutó con el sonido del banco chocando contra el suelo y solo se volvió a reír pues le estaba resultando super gracioso como se habían picado tanto por una tontería como esa, sobre todo él humano, según lo que tenía entendido los humanos solían pasar mucho por estas cosas de jóvenes. Debía ser un buscalíos... Habría que ponerle remedio antes de que matasen a todos los nuevos peques por culpa de ambos.

Estaba pensanda en que hablar cuando la irrense se le acercó y propino un zarpazo, pero no a ella, a las tortitas de su novia, cosa que la verdad es que la mosqueó un poco.

Sin esfuerzo su diestra voló de las empanadillas frivys a aquella zarpa y como un candado de acero detuvo completamente en el aire el zarpazo haciendo un poco de daño a Rena, mientras, su otra mano seguía con las empanadillas.

-Vaya, ¿nadie os ha enseñado que hay que respetar un pelín a los veteranos?

Antes de que pudieran contestarla Abri giró sobre sí misma y tiró con brusquedad del brazo de Rena dejando a la guerrera a la espalda de la ursántropa.

Arcan dentro de su dolor había contemplado o más bien oído como se formaba aquel desastre, sabía de buena tinta por Sura, Garra y también por Tuétano lo que era lidiar con un veterano y anticipándose al desastre intentó conjurar la intangibilidad sobre Rena pero el dolor agudo de cabeza le impidió formular el hechizo correctamente quedándose atontado en el sitio.

Abri con la ursantropa donde la quería simplemente soltó su zarpa y le propinó una tremenda cachetada que resonó por la cocina, le dolería bastante y  le resquemaría durante un tiempo, sin embargo no retiró la mano, apretó la nalga de Rena y como si fuera una pelota de baloncesto la agarró de la cadera con la otra mano y la tiró contra Rox que segundos atrás la estaba mirando desafiante. Eran monos.

-Esto, cachorrillos, se llama experiencia. Y por favor, me gusta tener nuevos vecinos, no quiero que otro venga y se cargue a los peques por culpa de que vosotros dos andáis pegándoos con veteranos así que espero que hayáis aprendido una valiosa lección hoy. Aparte de que el alcohol si no sabes como tratarlo te mata al día siguiente, yo aprendí eso a las malas tambien. -Se giró y siguió con las empanadillas. -Tengo curiosidad, en humanilandia estas situaciones son normales, ¿no? ¿Qué te hace suicidarte contra un veterano pequeño enamorado? -Dijo refiriéndose claramente a Rox.

Arcan casi suspiraba de alivio en su penuria. No parecía que aquella veterana fuera a tomar represalias serías, ni él con todo lo que estaba entrenando estaba preparado para un cara a cara, menos de resaca por culpa de una fiesta.... Aunque la había disfrutado con creces. Miró hacía sus nuevos dos compañeros y sobre todo hacia su compañero de trabajo, curioso, no por lo de enamorado si no por lo de la cultura.


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Nharee = no decidido
Pefka = Maniquí que mono es por dioooo
Qwara= Depis, por deportis porque esta en forma
Rubina = Avys, de altivys
Sarah = hmmmmmmmmmmmmmmmm
Ulmara = ave2, en proceso



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Un blanco mas oscuro que el negro.

Un negro mas claro que el blanco.

El gris se desborda en mil tonos.

Y el arcoiris se hunde en monotonia.

Vivimos caminando el sendero dejado por los muertos.

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Nihil

Nihil
Rena se habría esperado un puñetazo, un empujón o algo así, pero no que le metiera mano. Su cabreo se mezcló con un tipo de humillación que no había sentido ni en su mundo ni en este, pero no pudo responder a tiempo pues la tipa la lanzó contra Rox. Consiguió poner el brazo a tiempo para no aplastar a su amigo, aunque sí lo tiró al suelo. La ursántropa se puso en pie todo lo rápido que pudo para ayudar a su amigo a ponerse en pie.

-Lo siento, tío -le dijo con voz cascada.

Podría haberse quedado en eso y algunos gruñidos o improperios, pero la tiparraca cometió el error de meter a los críos en la conversación. Rena no podía creerse que tuviera la cara de echarles la culpa a ellos por lo que pudiera pasarles a los niños en esa ciudad de monstruos. Creció en todo su tamaño, echando a perder otra de tantas sudaderas, pero no cargó contra la guerrera.

-Mira, pedazo de mierda -gruñó -No te atrevas a sugerir que ponemos en peligro a los enanos porque quien los pone en peligro es esta ciudad de desgraciados asesinos y la gente como tú que se les sube al carro. Me importa una mierda que puedas fregar el suelo con mi cara porque eso no va a cambiar el hecho de que eres una patética y una abusona.

La única lección que había aprendido era que la tal dama Abrazos era gilipollas y que no quería volver a verle el careto. Tenía unas ganas horribles de pegarle un guantazo, o de potarle a los pies (algo más probable que ocurriera dado su estado) pero ya fuera por su entrenamiento con Zarpa o porque estaba hasta el coño de todo eligió la retirada. Ya descargaría su cabreo en la sala de entrenamiento cuando no se estuviera muriendo.

-Rox, vamos a tu cuarto a dormir la mona

En su propuesta había una petición velada para hablar del día anterior. Estaba claro que no podrían hacerlo en las zonas comunes con la moscarda pervertida tocando las narices.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

Goliat

Goliat
Los sentidos del cambiante estaban demasiado aletargados como para que sus reflejos funcionasen remotamente bien, y todo lo que la guerrera hizo pasó en x1.75 de velocidad a sus ojos. El cuerpo de Rena chocó en seco contra el suyo, no tardando en encontrar el suelo de culo mientras el eco de la bofetada seguía congelado en sus oídos. No le había molestado tanto la caída como lo que Dama Abrazos había hecho con su amiga. Tampoco sabría decir si era la maldita resaca o la humillación la que se removía como una culebra desesperada en su estómago.

No pasa nada... —respondió con esfuerzo al levantarse. Le faltó tiempo para preguntarle a Rena si estaba bien, aunque la preocupación y el enfado en su rostro eran obvios.

Rox se habría comido parte de su rabia y recogido los trozos restantes de su orgullo tras aquello gustosamente, después de todo le concernía más Rena. Un insulto o dos por lo bajo bastarían para que llegase a la conclusión de que era tan inútil como pelearse con la repetidora pija del instituto, la que se cree más sabia por llevar más que el resto y haberse tirado al capitán del equipo de rugby, más la frivy cometió el error de involucrar a los menores en el asunto. Como la cuerda de un violín todos sus hilos reaccionaron a su propia tensión, tirante de pies a cabeza, algo inhumano temblando bajo su piel aparentemente normal. El joven notó como hasta sus orejas adoptaban la rigidez de un hueso y toda su forma se afilaba. Deseó inconscientemente tener garras como las de Rena, y su cuerpo reaccionó al comando endureciendo el final de sus dedos como puntas de aguja. No le gustaba delatar su transformación, y sin embargo ahí estaba. Claro que su reacción palidecía al lado de la ursátropa, aunque el enfado fuera el mismo.

Su amiga plasmó en palabras su bulla de pensamientos, y sin duda mucho mejor de lo que le habría salido a él. La adrenalina había hecho una sopa de su miedo, rabia, malestar y humillación, de su boca difícilmente habría salido nada que no fuera la traducción literal de los peores insultos humanos que conocía. Eso y lo mismo echaba la pota.

«¿Que cojones tiene esto de normal?»
La expresión del cambiante describiría muy bien que no entendía lo más mínimo su pregunta. Resacas, claro que eran normales. Que una soplagaitas de otro mundo se riese de ellos como una cría por estar agotados, no tanto. Que insinuase que podían matar a los críos por su culpa, menos aún.

Tengo ganas de suicidarme desde que llegué a este puto infierno —respondió mordaz. La extraña sinceridad de sus palabras hizo que salieran sin esfuerzo de sus labios, con más violencia de la que él mismo esperaba. Si algo tenía claro es que aquella tipa no merecía ni una respuesta más, e incluso que supiese su secreto interés romántico le resbalaba en esos momentos debido a la magnitud de su cabreo. No le daría el gusto a que viera su vergüenza, muchísimo menos a mantener una charla sobre su mundo. A pesar de su intenso dolor de cabeza y la gala de trucos marciales de Dama Abrazos, el rubio mantuvo una mirada altanera. También era una excusa para quedarse con tantos rasgos físicos de la veterana como fuera posible.

—respondió a Rena, dándole la espalda a la frivy y su novia—. Ahí sufra un coma etílico —susurró, apenas un murmullo apagado para la irrense con lo que guardaba de sal. Aminoró el paso al cruzar tras la silla de Arcan—. ¿Te vienes, tío?

Apenas conocía al nublino, pero no se le ocurriría marcharse y abandolarlo a su suerte sin preguntar. Fue entonces cuando se dio cuenta de como temblaban sus propias manos (ya vueltas a la normalidad) por el calor de la discusión, como todo su lenguaje corporal demostraba incomodidad. Siguió caminando por donde había venido, y aunque fuera lento y pendiente del rapiña quería largarse volando.


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