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Rocavarancolia Rol » Rocavarancolia » Anexos » Incisos » Una visita inesperada

Una visita inesperada

Ir abajo  Mensaje [Página 1 de 1.]

1Una visita inesperada Empty Una visita inesperada el 24/09/19, 03:34 pm

Aes

Aes
Actualidad

-¡No pienso hacerlo!
-No grites, que es tarde y habrá gente durmiendo.
-Bueno... pues no me saques de quicio. ¡A mí ese rollo espía no me va! Mira lo que pasó en la fuente, el hijo de puta ese mató a varios y no pudimos hacer nada. No podemos interferir, no podemos acercarnos simplemente porque lo dice en ese mierda de libro para ver si alguno se convierte en fantasma. No hace mucho que estuvimos ahí.
-Lo sé... yo solo intentaba ayudar. Tampoco es que pudiéramos hacer nada, si ocurriera seguramente acudiría Dama Serena como hizo conmigo y lo llevaría a la habitación infinita. Pero en este fragmento dice que tu gasto mágico se reduce a si los vistes morir- como con ella, aunque ninguno decidió comentarlo en voz alta.
-Ya pero no somos ese tipo de gente, tiene que asumir su muerte primero... y lo asustaríamos, no necesitamos nada de esto, Dafne, se puede practicar de mil formas diferentes- y era cierto, durante ese tiempo la noruega se había ofrecido para que entrenara su don, y en cierta forma lo había conseguido. Tayron se notaba más hábil, y la sensación de percibir a Dafne cada vez era mucho más clara y precisa aunque no la viera. Las órdenes... no era algo que les gustara profundizar a ninguno de los dos, pero podría ser útil dependiendo de la situación. El estudio de algunos hechizos tomó un foco secundario, pero lo cierto es que estaba mucho más motivado con ellos que con su nueva condición de médium andante. Desde la Luna se sentía pletórico y le resultaba como un juego de niños aprender hechizos que como cosechado le habría costado la vida.
-Está bien- lo dejó estar ella- no me gustaría que nos quedáramos estancados, no quiero resultar pesada.
-Mi pesada- dijo él con voz tontorrona para provocarle risa pero algo los interrumpió.

-Lo noto.
-¿Otra vez?.
-Viene alguien- el belga no pudo evitar ponerse en guardia y mirar las paredes de su habitación con recelo, notaba una presencia sin duda, de carácter fantasmal. De hecho, estaba al noventa por cierto seguro de que eran varios. Sus ojos amarillos observaron la oscuridad, deseosos de que pasaran de largo.
-¡YUHUUUUU!- fue el pistoletazo de salida antes de que un pequeño ser translúcido atravesara los muros de la Sede como si de agua líquida se tratara- ¡Gané, gané! ¡Siempre gano! ¡Lo encontré primero!- Dafne y Tayron retrocedieron y se miraron confusos, un pequeño fantasma de pelo alborotado revoloteaba por la habitación como una polilla haciendo piruetas y atravesando la pared constantemente con una cara distinta cada vez, en una ocasión les sacó la lengua con ojos burlones.
- ¿Quién eres? - preguntó el belga, incómodo por la interrupción tan atropellada, su cola se irguió un poco para deslizarse por su hombro como cada vez que se sentía nervioso. Reconoció rápidamente el parecido con Eitne, en otro tiempo debió ser daeliciano, aunque sin colores pastel.
Un segundo visitante atravesó la pared entonces y a Tayron se le puso el vello de punta. Su figura era encorvada a pesar de que ya no sufriría problemas de espaldas, tenía apariencia de anciano, una túnica larga ocultada por una barba translúcida y el pelo recogido en una trenza larga. Pero lo que más miedo le daba eran sus ojos, calculadores y fríos, casi se sintió traspasado por ella.
-Veo que Eterno estaba en lo cierto- fue su presentación con una voz grave y uniforme. Tay se asustó de inmediato. Aquel puto enfermo no mintió, había hablado de ellos a otros fantasmas. Y probablemente mal- vaya, acaba de desaparecer Dama Espíritu y la Luna Roja nos brinda un nuevo lémur en la ciudad, supongo que era cuestión de tiempo, aunque no lo esperaba tan pronto.
-No-no queremos problemas- tartamudeó.
-Nosotros tampoco- dijo el anciano mirando la habitación como si le hiciera falta un repaso a fondo de limpieza. Su trenza era tan larga que traspasaba el suelo, Tayron se preguntó que pensaría el de la habitación de abajo si se despertaba con una trenza fantasmal colgando del techo. Como si el hombre hubiera reparado en esto levitó dos palmos más arriba y carraspeó antes de seguir hablando, aunque esta vez su voz se tornó menos rígida- discúlpanos, hemos sido algo maleducados. Ancas, estate quieto, por favor.
El niño seguía gritando y dando piruetas en el aire pero cuando escuchó la voz frenó su movimiento, y fingió que por la fuerza de su velocidad aún llevaba aceleración encima.
-¡Uy que nos chocamos!- le dijo a Dafne, con movimientos lentos y actuando como si hiciera todo lo posible para no atravesarla- ¡lo siento!- le dijo al salir por su espalda para luego reunirse con el hombre como una fiel estatua. Éste entornó los ojos y luego dirigió una mirada incómoda a la chica para que no lo tuviera en cuenta, Dafne le restó importancia algo confusa.

-Mi nombre es Aurelius, y el travieso de aquí es Seelhias- el pequeño frunció el ceño enfadado y le “propinó” una patada al desconocido en la espinilla tan rápido que a Tayron a penas le dio tiempo de verlo.
-¡Me llamo Ancas! De rana ¿lo pilláis?. Sé que en vuestro mundo existen, aquí hay pocas.
-Ancas- se corrigió Aurelius con una mueca extraña en la boca por el gesto del niño, Tayron hizo un esfuerzo inhumano por no reírse en ese momento, se encontraba más tranquilo ahora que parecían más inofensivos- siempre se me olvida- volvió a aclararse la garganta- Eterno nos habló de... vuestro encuentro y habíamos decidido daros una bienvenida diferente.
-Le prometo que no le hice nada a ese tipo- tanteó Tayron.
-Es lo que imaginaba, no parecéis hostiles. Aunque no puedo negar que me intriga vuestra situación- Aurelius pareció sospesar si debía ahondar en ello o no.
-¡¿Es tu esclava?!-preguntó Ancas con una excitación en la voz tan inusual que Tayron se vio perturbado.
-¡Claro que no!
-No soy la esclava de nadie- se alzó Dafne, ya algo molesta- somos pareja- Aurelius alzó las cejas visiblemente intrigado y su rostro pasó a uno mucho más sombrío, Tayron estaba distraído como para verlo pero a ella no se le escapó. Una profunda expresión de Aurelius tan inquietante que Dafne se preguntó si ya había contemplado aquella historia alguna vez, y por su cara no le gustaría preguntar cómo acababa.
-Un lémur y una fantasma...-murmuró, después clavó sus ojos primero en uno y luego en la otra.


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"Son Un Sentimiento Suspendido En El Tiempo, A Veces Un Evento Terrible Condenado A Repetirse."

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