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Inmediaciones del castillo

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Rocavarancolia Rol
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Inmediaciones del castillo

25/06/13, 06:56 pm
Recuerdo del primer mensaje :

Zona al pie de las montañas desde la cual se puede ver el castillo. A partir de cierto punto hay unas barreras traspasables sólo para aquellos autorizados. Apostados a lo largo de la barrera, unos custodios consistentes en seres con armaduras vigilan el acceso al mismo y controlan a la Manada, la cual está asentada por los alrededores.
En esta área también se encuentran los barracones dedicados a acoger a esclavos que desempeñan tareas diversas para la ciudad.


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Nombre: Luci
Especie: Daeliciano
Habilidades: Carisma, oido musical, olfato fino
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

03/03/19, 05:20 pm
Cain sostuvo a la evaki intentando que se calmara. Entendía que la situación era angustiosa pero no podía tener a alguien entrando en pánico, mucho menos alguien con la habilidad de anular magia a gritos, además no se fiaba en lo que pudiera atraer. Le sujetó las manos con la poca fuerza que tenía, algo risible en comparación con la de Samika, aun así prefería no tener que recurrir a Estigma.

-Por favor -le escribió en la palma -Iremos a buscar ayuda, lo solucionaremos.

Dejó que la chica se agarrase a su brazo, acomodando los apéndices de Estigma para que no le estorbasen al andar ni a ellos ni a la gárgola.

-No vi a nadie. El burdel también estaba completamente vacío. Vosotros sois los primeros con los que me he encontrado -le respondió.

El camino al castillo se le hizo horriblemente lento. Los envolvía un ruido blanco y no vieron ni a un alma, ni a una alimaña. Estigma se esforzaba en sugerir toda clase de posibilidades y explicaciones, a cual más sombría y Cain solo podía rezarle a la Luna Roja que los observara que le diese algo de fumar que pudiese callarle la maldita boca.
Las inmediaciones del castillo estaban igual de desiertas. El apunte de Eriel no le gustó una pizca.

-Tienes razón. A lo mejor es por la misma razón por la que no se nos ha cruzado ningún monstruo -dijo. - Y no te preocupes, nos verán. Somos ciudadanos, tienen el deber de concedernos audiencia y más en una situación como esta.

El Consejo de la ciudad era bastante pasota de normal, pero debía reconocer que habían actuado bastante bien en situaciones de crisis, al menos los pocos miembros en los que Cain confiaba.

Tras explicarle a Samika que estaban llegando, que la hechicera real podría echarle un vistazo, retomaron la marcha, pero el primer paso del brujo fue sobre vacío.

Cain sintió vértigo. Su pie se hundió en la nada y su cuerpo se desestabilizó rápidamente por culpa del peso extra del demonio a sus espaldas. Cayó hacia adelante, demasiado sorprendido para gritar, a una boca negra que se abría entre los adoquines. No sabía en qué momento había aparecido, ni recordaba haber activado ninguna trampa. Antes de que las tinieblas lo engulleran, el brujo vio durante un instante el rostro de una niña rubia.

Después se despertó en el salón del trono.

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Nombre: Rua
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Habilidades: Rapidez mental, valor, astucia
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

06/03/19, 08:57 pm
Samika les siguió en mas absoluto silencio, mas centrada en sentir simplemente la presencia del brujo junto a ella, en la borrosa figura de Eriel avanzando junto a ambos, ni cuan lejos podía estar el castillo desde donde se ubicaban ni cuanto tardarían en llegar. buena parte de sus esfuerzos estaba puestos en desesperarse demasiado, lo cual no estaba siendo tarea fácil.

El silencio no cambio, y el movimiento de sus compañeros que no dejaban de avanzar sin sobresaltos era testigo claro de que no estaba encotnrandose a nadie mas en el camino ¿Como era posible? Ya había amanecido, debía haber gente empezando a despertar para su jornada ¿no? Ademas no podía borrarse de la cabeza la presencia de aquella torre desconocida.Que preguntar, tenia tanto que decir, pero sabiendo cuanto importunaría el que le respondieran de una manera que ella entendiera, la evaki se calló.

Le era tan extraño el silencio, tanto ajeno como propio, con sus pensamientos como única compañía. Intento distraerlos, y sus ojos se posaron en laos que tenia mas cercano a su vista, los apéndices que sobresalían desde la espalda de Cain. ¿Que eran esas cosas exactamente?

Un toque en su mano, la hizo mirar al frente, cuando los dedos de Cain le aseguraron que estaba llegando la evaki asintió aliviada. El alivio no duro mas que unos segundos. Aun agarrando a Cain, lo vio, mientras avanzaban, mas allá de su campo de visión la eterna oscuridad se movía, ligeramente esperando.

Un escalofrió la invadió e inconsciente, tiro de Cain no queriendo que continuara.¿Que esa sensación? No es como sino estuviera acostumbrada ala oscuridad que se cernía mas allá de su visión ¿porque la temía ahora de nuevo?.

-nO, no sigaIS - murmuro intentando hacerse oír pero aun sin sus audición supo que su voz no llego ni al brujo ni ala gárgola. Samika se estremeció cuando la oscuridad empezó a acercarse mas y mas, da igual cuando la evadir intentara retroceder, su escasa visión estaba siendo devorada por la negrura. Aterrada quiso gritar que se alejaran, que algo estaba acercándose, pero nada salio, temblando se llevo las manos ala garganta, aun sin oírse lo sentía, sus cuerdas vocales estaban paralizadas. << No, no que pasa ¿donde están? ¿¡Porque...porque no puedo hablar!? ¿¡Mi visión, que pasa con mi visión!?>> alterada por todo lo que le estaba ocurriendo no era capaz de pensar, el terror estaba acabando con sus nervios.

La mano que agarraba la de Cain se soltó y Samika volvió a intentar alcanzarlo pero la figura del brujo fue tragada por la oscuridad que lentamente la rodeaba como un prisión. Daba igual donde mirase la luz estaba siendo tragada. No veía a Cain, no veía a Eriel y empezaba también lentamente a dejar de ver el suelo bajo sus pies.

Intento forzar su garganta a gritar sin éxito, su voz no salia, sus oídos no escuchaban, y por mas que intentaba moverse no había nada mas que negrura su alrededor. Su llanto se volvió incontrolable, al tiempo que su visión iba oscureciéndose como si toda esta estuviese siendo consumida.

Miró sus pies alterada, cuando dejo de sentir el suelo bajo ellos. Nada, la oscuridad se había tragado el suelo bajo sus pies y lentamente empezaba subir por el resto de su cuerpo conforme la visión de sus ojos se perdía sin que Samika pudiera hacer nada para contrarrestarlo.

Paralizada en el lugar sus uñas se clavaron con desesperación sobre su rostro, creando finas lineas de sangre alrededor de sus mejillas y ojos. Antes de que la negrura consumiera todo, la ultima visión de la evaki, fue la imagen fantasmagórica de una niña, perfectamente nítida en la oscuridad.

Tras eso y sintiendo la calidez de sus lagrimas mezclándose con su sangre en desesperación, todo se oscureció por completo.

Sigue en Salón del trono
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

20/03/20, 10:44 pm
Gres sintió alivio al ver llegar su relevo. El castillo había enviado a dos guardias, una nublina y un varmano, que se encargarían de dirigir a los recién llegados hasta el salón del trono. La asreniana solo se despidió con un gesto antes de volver a su puesto, aunque no podía negar que le habría gustado presenciar la reunión que tendría lugar en el castillo, a pesar de todo.

La profesionalidad de los nuevos escoltas era mayor, pero la terrible primera impresión de la legión no iba a remitir por aquel detalle. Sus miradas continuaban perdiéndose a su alrededor, examinando los restos de una Rocavarancolia que era muy diferente en sus recuerdos.

Las torres de guerra habían desaparecido. Solo cuatro dragoneras podían verse en el horizonte. Muchos torreones habían dejado de existir. No era algo de lo que pudiesen darse cuenta de inmediato, sino a medida que avanzaban y ganaban altura en su camino hacia la montaña. El grupo se detuvo cuando Rocavaragálago entró en su campo de visión, y dama Rubí fue quien la observó con más anhelo. Los guardias decidieron detenerse para darles un poco de tiempo.

—Al menos la catedral sigue entera —ironizó Advay.
—En aquella dirección debería estar mi herrería… —murmuró dama Temple, señalando una parte de la ciudad que, incluso desde allí, se veía que había salido mal parada. Zircón le puso una mano en el hombro, aunque no fuese a ser de gran consuelo.
—No queda nada… ¿cómo espera defenderse esta ciudad? —musitó Suzaku.
—Probablemente ya nadie la tiene en cuenta, para empezar —ironizó Aberyk, no dejando entrever lo que pensaba realmente de todo aquello.
—¿Qué es eso? —preguntó entonces dama Huella, que miraba en otra dirección y señalaba al gran edificio que ahora se erguía en las inmediaciones del castillo.
—Es el nuevo cuartel de los ejércitos de Rocavarancolia —respondió la guardia.
—Bueno, al menos se ha reconstruido algo —intervino Eritehia, forzando una pequeña sonrisa que trataba de infundir ánimos al grupo.

No tardaron demasiado en llegar al portalón que daba acceso a los terrenos del castillo. Este, tal y como lo recordaban, todavía se erguía imponente ante ellos y ante toda la ciudad. Era una de las pocas cosas que no había cambiado. Verlo les producía un sentimiento agridulce: el reino no había caído, aunque la ciudad lo hubiese hecho. Era doloroso, pero esperanzador; Rocavarancolia no estaba acabada, solo herida de gravedad. Sin darse cuenta, los ojos de Leahrrä se llenaron de sangre y lágrimas.
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

12/08/20, 12:18 pm
La fantasma volaba suavemente hacia el castillo, recordando sin fin. Hacía centurias que residía allí: una mínima parte de ese tiempo había estado viva, con un corazón que latía y un cuerpo que anhelaba. La mayor parte, sin embargo, había sido un espectro, un fantasma, una burla al placer y el dolor, a las lágrimas y la risa. Durante casi toda su existencia (porque llamar a eso “vida” sería el mayor de los insultos) había permanecido dentro de la jaula que era la no-muerte, negándosele tanto el frenesí del calor como el descanso del olvido.

Y aun así… Dama Serena nunca había querido pensar que toda su personalidad estuviera muerta. No lo pensó, hasta casi una década y media antes. Todavía se estremecería si pudiera (no podía, esa sensación también le era negada) al recordar las cosas que hizo por Hurza. Traicionó a Denèstor Tul: por su culpa Rocavarancolia se quedó sin demiurgo y Altabajatorre sin custodio. Por su culpa, de hecho, se incumplió por primera vez en cientos años el sagrado mandato de que todo miembro del Consejo debe reposar para siempre en el Panteón Real.

Y ayudó a acabar con Esmael. Aquella acción, más que ninguna otra cosa, es lo que más lamenta en su larga condena. Cuando contempla Rocavarancolia en ruinas, mustia, abierta a que Astria (porque la antigua reina no tuvo ese título por nada, sabe que los malditos astrios volverán alguna vez) la aniquile para siempre… Ella sabe que Esmael no habría sido tan dejado como el niño rey, o Silente, o Gahna, o Garoni (por los dioses oscuros, cómo odiaba su ridícula tacañería). No había sido tan suave como dama Gato, y desde luego había sido infinitamente más inteligente que esa estúpida de dama Azahar.

Por eso se condena a sí misma: porque ella es la culpable de la muerte de Esmael. Y, por tanto, la responsable de que dentro de dos, cinco o veinte años la Alianza de Mundos vaya a terminar con el trabajó que empezó hace casi medio siglo.

Cuando este peso de culpabilidad la asfixia hasta que lo único que desea es que alguien le otorgue el descanso de una maldita vez dama Serena vigila su antiguo arsenal. Es pura nostalgia, claro: ya no puede disfrutar de las manzanas de Arfes, ni engalarse con las joyas de dama Irreal, ni disfrutar de las infusiones de Oskles, ni… bueno, ni usar la miríada de plantas, minerales y otras cosas que poseía cuando estaba viva. Pero contemplarlas la calma. Al menos hasta cierto punto.

Esta noche no viene a calmarse. Viene a obtener la llave de su liberación.

Dama Serena todavía no puede creer lo que está a punto de hacer. Pero no se arrepiente. Ella ya condenó a Rocavarancolia a una lenta agonía sumida en ruinas y debilidad, ya la condenó a que en pocos años vinieran sus enemigos y la remataran de una vez por todas.

Y, si algo sabe, es que matar a lo que está muerto no es un pecado, sino la mayor de las virtudes.

Lo que está a punto de hacer no es traición, sino un acto de piedad. O eso, al menos, es de lo que intenta convencerse.

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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

27/07/21, 12:59 am
Viene de aquí

Zmey se había reunido como tantos otros en uno de los patios del castillo para aguardar el anuncio del nuevo regente. Se había arreglado, para variar, con una túnica azul oscuro con bordados plateados, camisa interior de lino azul claro y botas ligeras de cuero abotonadas. Se movía nervioso en el sitio, expectante. Sus esperanzas estaban puestas en que eligieran a Cicatriz, pues era de las pocas personas del Consejo por las que sentía verdadero respeto. Tal vez con ella al mando encontrarían de una maldita vez a los asesinos de Andras Sula.

Desde el asesinato de Andras no había podido dormir bien, como se reflejaba en su rostro demacrado y sus profundas ojeras. No paraba de ver en sueños el cuerpo del piromante caer, su cadáver siendo transportado hacia el portal. Él había estado allí y no había podido hacer nada. Maldita sea, todo el ejército había estado allí y nadie había podido hacer nada. Todas las mañanas se despertaba enfurecido y envuelto en llamas. Las imágenes le acosaban durante los entrenamientos. No se había molestado en darle la bienvenida a los nuevos reclutas, ni había aceptado invitaciones de Karime ni de nadie para ir a beber después de entrenar. Sentía que no tenía permiso para descansar hasta que no hubiesen resuelto esa crisis.

El primer pregón lo desconcertó. La multitud se llenó de cuchicheos y teorías y fue creciendo en tamaño conforme pasaban los minutos de espera. Zmey buscaba con la mirada cualquier indicio de peligro. ¿Qué había ocurrido? ¿Otro asesinato? Cuando Heraldo volvió a salir al almenar y anunció un nombre que ninguno de los presentes esperaba los ojos de Zmey se abrieron desorbitados. Luego su expresión de sorpresa se convirtió en una sonrisa enfermiza, que se fue ensanchando con cada palabra de la nueva reina. La pasividad del Consejo había llegado a su fin. Iban a resucitar la ciudad de verdad, no a poner parches. Iban a traer de vuelta la grandeza del reino con alguien que lo había visto en su apogeo a la cabeza. Zmey se unió a los vítores, ni prestó atención al siguiente anuncio a pesar de que Cicatriz era su protagonista. Estaba pletórico. Le daba igual que la reina fuera una forastera de la que apenas sabían nada, les estaba prometiendo sangre, y eso era lo único que quería.

Pero no todos estaban tan entusiasmados con la coronación.

En el interior del castillo, justo al otro lado de las puertas del salón del trono, Mánia dudaba. Su intención había sido reunirse con el nuevo regente tan pronto fuese elegido, sin embargo algo había ocurrido, algo de lo que nadie le había informado, y se vio obligada a aguardar noticias mientras veía sirvientes ir y venir a paso nervioso. Cuando Heraldo anunció a la nueva reina, la elegida por el trono sagrado, Mánia echó a correr hacia el balcón más cercano. Desde un piso más bajo vio a la extraña enjoyada hablar y decir cosas que, de haber venido de otra persona, le habrían ilusionado. Pero era alguien que venía del pasado, de una Rocavarancolia que no hacía alianzas. La bruja apretó los dientes con rabia y maldijo en su cabeza.

Entre la muchedumbre que gritaba y celebraba Cain permanecía petrificado, con su único ojo fijo en la dríade que les hablaba. Había contado con el nombramiento de Cicatriz. Era competente y querida en la ciudad (algo increíblemente difícil), era imposible que eligiesen a un completo desconocido en lugar de a ella. Que una de los legionarios se sentase en el trono y fuese elegida reina no entraba en sus planes, y desde luego no era un resultado que le hiciese la más mínima gracia. Igual que cuando Andras murió, Cain veía su vida en peligro. No su vida en el sentido físico, si no todo lo que había construido en el tiempo que llevaba en Rocavarancolia. Puede que las promesas de reconstruir la ciudad sonaran bien, pero no le interesaba la ciudad que esa mujer recordaba. Miró a Mephis a su lado, que parecía ajena a todo, con su rostro de porcelana congelado en una expresión de desinterés, aunque su mano estaba firmemente entrelazada con la de Cain. Ninguno dijo nada. Era arriesgado hacerlo tan cerca del castillo, pero ambos sabían perfectamente lo que tenían que hacer.
Kanon
Status : es medianoche en la discoteca cementerio
Personajes :
Jace Stanfield: Dullahan imbécil procedente de la Tierra. 1’73m (con cabeza 1’93m)
Seo Rox: Cambiante pinche furro, humano. 1’75m
Kahlo: Aparición nocturna varmana granta. 1’59m (sin botines)

Heridas/enfermedades : Alguien que le eche una mano xfi

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Nombre: Kahlo
Especie: Varmana granta
Habilidades: Habilidad manual, inmutabilidad, carisma
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30/08/21, 01:57 pm
El dullahan había asistido por ser parte del ejército y por no tener nada mejor que hacer. Además, tenía la esperanza de que Cicatriz saldría elegida regente como tantos rumoreaban. No es que la conociera ni en tiempo ni en profundidad pero la mujer le gustaba, y puestos a que un anarquista tuviera rey que menos que fuera alguien al que tuviera en estima.

Cuando el pregón empezó con la interrupción de la votación sus hombros se cuadraron en curiosidad, curiosidad alimentada por las voces a su alrededor. Incluso Ares detrás suya miraba de un lado a otro, como si estuviera indeciso sobre que cuchicheo le gustaba más. Había oído que el trono podía destrozarte si no eras digno y durante unos segundos creyó que a la licántropa se le habría ocurrido sentarse en él para demostrar su valía… por eso le sorprendió tanto oír otro nombre.

Al salir la extraña la juzgó de brazos cruzados, apoyado en el mullido plumón del quebrantahuesos. En su lenguaje corporal hubo desconfianza, luego escepticismo. No había conocido esa Rocavarancolia imposible de la que hablaba, y para un novato como él el ruido que hiciera una vieja gloria no tenía el valor que tendría para otros. Quizás no pudiera empatizar con la nostalgia de algo que en su experiencia era ficticio, aunque sí prendió la chispa de su interés. La señora lo estaba viviendo, se le notaba a leguas. Eso valía más que las promesas. El júbilo diluyó parte de su indiferencia, no toda, pero la suficiente como para quedar conforme, e incluso si no entendía la importancia del puesto de Cicatriz se alegró de que no fuese olvidada.

Era incrédulo, pero de verdad esperaba que Leahrrä cumpliese tan bien como vendía la moto.

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♪♫♬:


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Reifon
Status : Cazador de la luna de sangre.
Humor : JAJAJAJAJA *se marcha riéndose*
Personajes :
Spoiler:

Armas :
Spoiler:
  • Arcan Rel: Cuchillos de caza, espada de mano y media, hacha cazahombres.
  • Dama Abrazos: Mandobles y manguales gigantes duales, balas cañon.
  • Nery´s: Beyesha infinita. Esto que no sabe ni que es.


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Nombre: Nery´s
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Habilidades: Velocidad, agilidad, resistencia.
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

01/09/21, 05:04 pm
Las jarras de cerveza, las copas y los chupitos ya se habían quedado atrás junto a los rumores y a los vítores en los cuarteles por lo que parecía la inminente elección de Cicatriz como siguiente regente. Vítores y proclamaciones de que todo iría mejor con ella, riñas por no velar más la muerte del rey que quedaban ahogadas entre risas y alcohol, quejas burlescas por parte de la maga y otros especialistas varios del ejercito porque la futura nueva líder de toda aquella ruina les iba a hacer trabar aún más de lo que ya lo hacían.

Allí estaban, preparadas para alzar las voces si salía. Pedía fallar pero... ¿había alguna otra posibilidad? La elección de su comandante parecía el paso evidente para la mayoría del ejercito, Raelene y Dama abrazos incluidas. Ambas luciendo armaduras de placas enteriza bastante elegantes sin el casco puesto y Raelene llevando el brazo mecánico modificado que encajaba perfectamente para que no hubiese un hueco entre este y la armadura. Diría que abrazadas la una a la otra pero la guerrera iba y venía de ese abrazo bromeando y hablando con los compañeros a su alrededor, nerviosa y entusiasmada porque su amada comandante fuera a dirigirlo todo. Después de todo, aunque no directamente, ella era la líder de la organización que no solo le salvó la vida si no que también le dio una nueva. Raelene por su parte intentaba anticiparse. Simular en su cabeza a lo que pasaría si ella no era seleccionada. Como iría la ciudad y que rumbo tomaría. ¿Seguiría el nuevo regente el casi pasotismo de Ándras o tomaría la iniciativa en la ciudad? Sea como fuere la maga ya estaba preparada para futuros inconvenientes.

En la distancia del grupo del ejército una figura más taciturna y apartada observaba todo con cautela desde una posición elevada, sus ojos violáceos recorriendo la estampa para no solo ver el desenlace de la votación si no cómo reaccionaba el pueblo forzado de las ruinas a ello. Arcan aún en su ropa de trabajo, más tosca y gastada, tan solo esperaba que a estas alturas el consejo y quien quiera que saliese simplemente siguiera dejando en paz al pueblo y pudieran llevar todos la misma vida más o menos tranquila que hasta ahora. Aunque agradecería un movimiento por la limpieza y seguridad de la ciudad.

Entonces aquel extraño anuncio sonó por toda la ciudad.

Abrazos se clavó en el sitio, confusa. Miró a Raelene y la australiana tenía el entrecejo fruncido  mientras las posibilidades pasaban por su cabeza. Arcan contemplaba los murmullos de la concentración con la misma confusión que invadía a esta.

¿Se había sentado alguien en el trono? ¿Había habido otro asesinato? ¿Se había capturado acaso al culpable del regicidio o descubierto algo sobre la "traición" y los casos de terrorismo?

Y la figura apareció. Trayendo silencio.

Abrazos no se podía creer lo que escuchaba. Para ella, una cualquiera se había sentado en el trono que tanto merecía Cicatriz y no podía contener su enfado. Se cruzó de brazos enfurruñada mientras maldecía no tan por lo bajo. Darle el puesto a Cicatriz tampoco lo alivió. No significaba nada para la frivy, si todas las tradiciones desaparecían en aquel mismos instante no cambiaría nada en cómo vivía su vida la guerrera.

Raelene se quedó pensativa durante todo el proceso. Cualquier otro miembro del consejo contaba con más o menos veteranía en todo esto, incluso Aberyk, pero aquello... Las promesas no parecían malas pero que tras todo aquello que había vivido y oído de estos años en la ciudad que una desconocida que acababa de volver como quien dice tomara el mando le era o bien alarmante o quizás desalentador. Más cuando empezaba a dar vibras de vieja fanática en su primer discurso como lo era Azahar aunque sin la petulancia asquerosa típica de la momia.

Arcan entrecerró los ojos en cuanto escucho aquel nombre juntarse con aquel título. Sus constantes encontronazos por la ciudad le habían enseñado a esperarse siempre la peor situación. Leahrrä La Sanguinaria, cuanto menos, le producía de todo menos confianza para dirigir todo aquello. «Darle a Rocavarancolia lo que se merece...» pensó con agria sorna mientras miraba por encima de su hombro el cúmulo de ruinas infectas con las que tenía que lidiar casi día a día y que parecía intentar acabar el trabajo de los veinte mundos cuando podía lanzándoles lo que fuera. «Rocavarancolia ya tuvo lo que se merecía.» No podía mirar aquello y no ver otra cosa que no fuera arrogancia, desechar todas las tecnologías por considerar a la magia absolutamente superior y a la ciencia de inferior. Siempre había creído que de haber hecho como Carabás, que esto cayera hubiese sido imposible. Aquello no le gustaba. Olía a conquista y guerras. Matanzas sin sentido por las que no abogaba.

Al mirar abajo se sorprendió de que hubiera tantos vítores. En su círculo a la mayoría parecía que le daba igual lo que hiciese el consejo desde hace años y solo querían vivir sus vidas en paz y esperaba que los que se habían unido al ejercito fueran a simplemente poner malas caras porque no saliera su querida general. En su cabeza se imaginaba la cara de disgusto de Rox por todo aquello, en cuanto volviera le preguntaría. Suspiró mientras miraba a aquella marabunta.

«Cuanto trabajo por hacer...»

Entre la muchedumbre reconoció a dos figuras conocidas y a una tercera no muy lejos de ellas. Y con un salto pesando lo que una pluma avanzó hasta allá en busca de otras opiniones.


_______________________


Raelene suspiró finalmente. Le daría tiempo a ver qué pasaba. Puso su mano en el hombro de su novia, metal con metal, y cuando la miro se encogió de hombros con una sonrisa tranquilizadora.

—Es lo que hay —comenzó la maga. —Las cosas que dice al menos suenan bien.

—Chs. —Dama abrazos pateó el suelo y una inocente roca fue pulverizada como si se tratase de papel mojado. —¿Como es esto posible? ¿Porque siquiera seguimos permitiendo lo del maldito trono? ¡Ni siquiera ellos ultra saben cómo cojones funciona! —se quejó soltando su frustración.

—Lo sé, lo se... —trató de calmarla apegándose a ella. —De todas maneras nosotras servimos a Cicatriz. Vamos a ver qué pasa estos meses sin más...

Arcan apareció casi de la nada, escurriéndose entre la muchedumbre.
—Buenas Cerbero. Buenas Ares —saludo tanto al dullaham como a su montura.
—Dama Abrazos, Raelene. —Contempló a ambas por un instante y las miradas de él y Raelene se cruzaron. Con la propia expresión de esta y un par de indicaciones la entendió.
—¿Qué opináis? — sentenció sin más. Habló en alto no solo para ellas si no para el dullaham que no sabía si se querría unir a la plática.

_________________________________________

Equilibrio:

Un blanco mas oscuro que el negro.

Un negro mas claro que el blanco.

El gris se desborda en mil tonos.

Y el arcoiris se hunde en monotonia.

Vivimos caminando el sendero dejado por los muertos.

Mientras brindamos nueva muerte a nuestro paso para extenderlo.
Zarket
GM
Status : Jinete del apocalipsis (¡ahora con extra de torpeza social!)
Humor : En muerte cerebral.
Personajes :
Spoiler:
Bastel (antes Bran/Branniel): Trasgo de Ewa sexto sacerdote de la Secta, sádico, aficionado a matanzas y luchador en los bajos fondos. No tocarle los cojoncios, que muerde.

Lanor Gris: demiurgo procedente de Carabás. Tímido, llorica y buena gente.

Rádar (o Rad): astrario carabés tsundere hacia la magia, mandón, brusco y estricto. Fashion victim. Reloj andante.

Galiard syl: mago rabiosamente rocavarancolés, despiadado antihéroe brutalmente pragmático y compasivo antivillano bienintencionado.

Armas :
Spoiler:
Bastel (antes Bran): magia, garras, dientes y una espada de longitud media a larga. O lo que haga falta.

Lanor Gris: magia y sus criaturas.

Rádar (o Rad): espada de longitud media. Sus habilidades de desviación de hechizos.

Galiard Syl: magia y, si hace falta, una espada de longitud corta a media.


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Nombre: Rádar
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

01/09/21, 09:07 pm
Cuatro hijos de la Luna Roja contemplaron la escena desde distintos lugares.

El trasgo estaba en la periferia, sentado y sin llamar mucho la atención. Había ido más por curiosidad que por otra cosa, pues Bastel conocía poco a los posibles candidatos para apoyar a una o al otro. Sabía algo más de Cicatriz: era competente, trabajora y diligente. El ejército lo dirigía bien. Sin embargo, en su opinión, hacía falta algo más para guiar a Rocavarancolia, en especial una Rocavarancolia mustia y desfallecida. Imaginación, capacidad de pensar a lo grande, ambición. No conocía lo suficiente a Cicatriz para saber si poseía esas cualidades.

Y del Señor de los Asesinos sabía todavía menos. Su nombre: Aberyk. Era un antiguo rocavarancolés, lo cual sumaba puntos a los ojos del trasgo. Y, esencialmente, nada más.

Entonces llegaron los anuncios del heraldo. El primero lo dejó confundido. Y el segundo...

El segundo le hizo reír.

Leahrrä la Sanguinaria. No pudo evitarlo: la amó solo por ese sobrenombre. Y lo que siguió...

¿Cómo no iba a amar lo que siguió?

Las palabras de la dríade cantaban al nublino que había sido tantos años antes, y cantaban también al trasgo que contemplaba embelesado a su reina. La ciudad mágica, la ciudad gloriosa, la pequeña ciudad que era capaz de imponer su poder a decenas de mundos, a millones de personas. Aquello fue lo que Bastel escuchó. La posibilidad de volver a vivir en una Rocavarancolia memorable, majestuosa, hermosa.

Lejos de él había un demiurgo. A su alrededor zumbaban sus creaciones, un poco nerviosas, un poco recelosas, contagiadas del extraño humor de aquel que les había dado la vida. Lanor Gris, de hecho, había visto al sexto sacerdote de Ewa, y acto seguido se había alejado tanto como era posible de aquel monstruo. Era temible, peligroso y odioso. Y tenía una repugnante tendencia a inquietar a niños asustados mientras eran cribados. No, gracias, no quería estar cerca de él.

A decir verdad, el demiurgo no estaba muy seguro de qué hacía allí. Pero aquella era Rocavarancolia, su ciudad, su hogar. Quería saber quién la dirigiría.

No sabía quién quería que ganara. No sabía mucho de Cicatriz, y menos todavía del Señor de los Asesinos. No tenía ganas de que su ciudad estuviera gobernada por una militarista, y menos todavía por un psicópata. Por otra parte, ¿quién sabía si Cicatriz era militarista, o si Aberyk era psicópata? Conocía lo suficiente de la historia del reino para saber que no en pocas ocasiones la naturaleza interna de sus monstruos era muy distinta a la que parecía. En Rocavarancolia, más que en ningún otro lado, era una necedad juzgar un libro por su portada.

Y entonces llegaron los discursos.

El primero le inquietó. ¿Habría otro ataque? ¿Atacarían en ese momento? Quizás. Quizás a Andras Sula lo había matado un consejero, que esperara aprovechar el momento para matar a sus compañeros y adueñarse de Rocavarancolia...

No sería la primera vez.

Entonces llegó el segundo.

La Sanguinaria. Leahrrä la Sanguinaria. ¿Cómo demonios era la nueva reina para que los rocavarancoleses la consideraran sanguinaria?

El discurso no estaba mal, Lanor concedía eso. Resucitar la ciudad... Ciertamente Rocavarancolia necesitaba mucho más que una limpieza.

Pero sus entrañas se habían congelado. ¿Qué entendería la nueva reina por resucitar Rocavarancolia? ¿Incluía guerras, matanzas y sacrificios en ello?

Lanor Gris no era imbécil. Si había guerra lo llamarían a filas. El ejército bajo ningún concepto iba a renunciar a alguien capaz de crear ejércitos enteros si tenía que enfrentarse a otro mundo. Dada la esperanza de vida de los demiurgos, además, era casi seguro que alguna vez le tocaría dar vida a cientos, miles, y sentirlas caer en batalla.

Y Rocavarancolia... bueno, Rocavarancolia era como era. Antes o después entraría en guerra con alguien.

Llevaba rumiando esos miedos desde la muerte de Andras Sula, y ahora descubría que se disparaban.

«Es Leahrrä la Sanguinaria, no Leahrrä la Conquistadora», se recordó, pero eso no lo hacía mejor, ¿verdad? ¿Y si en lugar de ser como Castel el destructor de mundos era como Orestes el loco? No era mucho mejor, teniendo en cuenta las cosas que hizo aquel rey.

Lanor Gris intentó enfocarse en las cosas buenas que había tenido el discurso. Varias de las cosas que había dicho la nueva reina eran desesperadamente necesitadas por Rocavarancolia. Y sin embargo...

La desazón por el futuro se le instaló al demiurgo bajo la piel, y sospechó que duraría mucho, mucho tiempo.

Cerca de él había un mago que no sentía esa desazón en absoluto.

Galiard no sabía a quién apoyaba. La Comandante le gustaba mucho: era eficiente, disciplinada y trabajadora. Rocavarancolia necesitaba desesperadamente personas así. Por otra parte, pertenecía al mismo Consejo Real que no había reconstruido una mierda. Claro que cualquiera sabía por qué habían tomado ese curso de acción. Por lo que él sabía la licántropa podría pertenecer a una facción que abogaba en favor de trabajar más por la ciudad, o quizás se enfocaba solo en el ejército, o quizás en las reuniones del Consejo Real sucedían cosas que no podía ni imaginar.

El Señor de los Asesinos pertenecía a la antigua Rocavarancolia. Y era nuevo. La lógica decía que debía querer que la ciudad fuera como él recordaba, pero la lógica tendía a funcionar mal en Rocavarancolia.

Por otra parte, la verdad era que aquella ciudad necesitaba mucho más un arquitecto que un asesino o una comandante.

Entonces llegaron los anuncios. Sospechó del primero. ¿Qué podría haber pasado para que la votación fuera interrumpida? ¿Un ataque más, un empate, una pelea por la regencia o por el mismísimo Trono Sagrado, otra cosa?

Y entonces llegó el segundo. El hechicero enarcó una ceja al oírlo.

Leahrrä la Sanguinaria.

Había ayudado con los líos de los mundos vinculados. Bien. Era de la antigua Rocavarancolia. Bien. Estaba acostumbrada a mandar. Bien.

Por otra parte no necesitaban a una reina sanguinaria. Eso podía ser aceptable cuando Rocavarancolia estuviera en el apogeo de su poder, pero en ese momento lo que necesitaban era construir, abrir puertas, sembrar semillas, medrar, crecer...

Entonces salió al balcón, y entendió el mote.

Una mjörní. Era una mjörní. Imaginaba que el apodo provenía de esa capacidad que tenían algunos de ese mundo para echar sangre por los ojos. Galiard Syl empezó a sonreír. Sonaba prometedor.

Y el discurso sonó todavía mejor.

«Sí. ¡Sí! ¡SÍ!». Por fin. Reconstrucción, crecimiento, magia. Imposibilidades, irrealidades. Eso era lo que amaba de Rocavarancolia, eso era lo que deseaba. No quería vivir en ruinas. No quería pertenecer a una ciudad muerta. Quería que su ciudad, su tierra, su hogar fuera lo que podía ser. Una joya completamente única en todo el vasto universo.

Su voz se levantó en un clamor junto a las de los demás. Gloria. Poder. Magia. Rocavarancolia. Eso era lo que realmente significaban los gritos de ¡¡LEAHRRÄ!! que salían de su garganta.

A una distancia respetable del mago se encontraba un astrario que no estaba tan entusiasmado.

Rádar había deliberado hasta el último segundo si ir o no. Era lo suficientemente inteligente para saber que alguien estaba tejiendo planes secretos: problemas en mundos vinculados, asesinato del rey, cierre del portal a Sinhdro... Había una trama detrás. Lo más seguro hasta que se asentara el polvo era permanecer escondido y con la cabeza gacha.

Por otra parte simple y llanamente no podía renunciar a contemplar un momento histórico.

Se había puesto muy atrás. Imaginaba que si había algún problema estos comenzarían en el Castillo: los asesinos de Andras probablemente querrían hacerse con el poder. Eso significaba el Consejo Real.

Estuvo a punto de irse cuando el heraldo dio su primer pregón. Al final se quedó. ¿Habría tenido razón? ¿Estaban a punto de ver a quien había matado a Andras Sula, de oír que había habido un cambio forzoso en el gobierno rocavarancolés? Si era así imaginaba que no había gran peligro. Si alguien quería gobernar Rocavarancolia entonces quería gobernar sobre sus habitantes, no matarlos.

Y entonces llegó el segundo pregón.

El sobrenombre no pudo disgustarle más. ¿Sanguinaria? ¿Por qué? ¿Iban a tener que aguantar en esos precisos momentos una reina aficionada a matanzas, sacrificios y juegos sangrientos?

Luego la reina salió y empezó a hablar. Su recelo se volvió algo menos hostil al escucharla, aunque el astrario no terminaba de estar contento. Al verla se dio cuenta de que debía de ser de Mjörne. El guerrero de la sede había pertenecido al ejército, que al parecer sabía más de ese mundo que el promedio rocavarancolés, y había sido muy solícito al contestar sus preguntas. Desde luego Rad entendía de dónde podía venir el apodo.

Y le parecía un problema en sí mismo.

¿Cuál había sido su vida antes de venir? ¿Odiaba a su mundo natal? Las palabras que se filtraban desde el balcón mostraban un amor incondicional por Rocavarancolia, y el astrario no pudo evitar pensar que podía deberse precisamente a que la hubiera sacado del lugar en el que nació.

Ciertamente él odiaría con sus entrañas a Carabás si hubiera sido tratado como los sanguinarios eran tratados en Mjörne. Y que usara la palabra como apodo indicaba... Que no se avergonzaba de lo que era. ¿Habría sobrecompensado, quizás, al llegar a Rocavarancolia, un mundo que no solo censuraba aquello que Mjörne reprimía sino que incluso lo alababa, lo buscaba?

También tenía escamas negras, lo cual era extraño. ¿Qué habría pesado más para su mundo natal? ¿La bendición de sus escamas o la maldición de sus ojos?

El astrario quedó en silencio al final de su discurso. Era bueno, no lo negaba. Muy bueno. Hablaba de contruir, de reforzar defensas, de edificios flotantes. Incluso le había parecido oír una deliciosa crítica a Sardaurlar, si la mención a la impaciencia significaba lo que él creía. El ejército no se mencionaba más de lo necesario, y gracias al propio universo no mencionaba nada de guerras. La nueva reina, o al menos sus palabras, encarnaba a la perfección todo lo que Rocavarancolia necesitaba con tanta desesperación: el abandono de lo gris, la vuelta del trabajo y el tesón. Dejar atrás la ruina y la decadencia para construir algo. Bueno o malo, oscuro o luminoso, pero algo. Algo más que la mera supervivencia decrépita en la que estaba estancada.

Rad sentía que debería estar mucho más satisfecho. Habría pensado que le gustaría oír algo así. Devolverle la gloria a Rocavarancolia...

¿Pero qué era la gloria de Rocavarancolia en la mente de Leahrrä la Sanguinaria? ¿Los edificios flotantes? ¿La esclavitud? ¿El jardín de la memoria en su máximo esplendor? ¿Los sacrificios? ¿Las joyas mágicas? ¿Las conquistas?

El astrario se removió inquieto. Por primera vez en mucho tiempo no estaba seguro de querer saber las respuestas a sus preguntas.

Maldita fuera Rocavarancolia por hacerlo todo siempre tan complicado.

Nota de Zark:
Si alguien quiere interactuar con alguno de mis niños aquí me tiene.
Nihil
Status : UNDEAD
Personajes : -Cain:Brujo demoníaco
-Mánia: Bruja autocinética
-Zmey: Piromante
-Twixy's: Veela
-Rena: Minera cyberPUNK

Ficha de cosechado
Nombre: Luci
Especie: Daeliciano
Habilidades: Carisma, oido musical, olfato fino
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

03/09/21, 10:11 pm
Nihil observaba desde uno de los balcones del castillo, opuesto al salón del trono. Su preocupación por la muerte del rey había sido relativa, pero la había mantenido alerta. La secta de Ewa no era en ese momento un pez gordo que pudiese participar en ningún juego de poder, y eso en cierto modo les protegía. A Siloco, por su parte, no podía importarle menos. Había ido al anuncio del nuevo regente por cortesía con sus antiguos compañeros del Consejo y por seguir la fiesta allá donde se produjera. Sin duda, que hubiera una nueva reina era un giro interesante de los acontecimientos, pero no tan emocionante a sus ojos.

-Rocavarancolia cambia de gobierno como yo de pantalones. Si alguien acuchillara a su majestad esta noche y tuviesemos otro rey por la mañana no me sorprendería -dijo con la boca llena de palomitas.

Las cosas que prometía sonaban bien pero el nigromante era escéptico. Aunque no estaban hablando de ninguna chiquilla ingenua, una cosa eran los planes que uno tenía para la ciudad y otra los que la ciudad tenía para uno. Nihil tampoco se contagió del entusiasmo, aunque le aliviaba saber que el nuevo gobierno no iba a ser un estorbo para sus propias triquiñuelas. A la vieja Rocavarancolia no podían importarle menos los cultos inmorales.

Dama Isis oyó el discurso mientras sobrevolaba las montañas en dirección al castillo, y ella sí que se contagió un poco del ambiente. En un principio no había tenido ninguna intención de ir, pero el cambio de planes del pregón la llenó de curiosidad. Tenía que ir adonde estuviera el salseo. Sabía que no iba ni de broma vestida acorde para una coronación, pero dudaba que nadie en esa ciudad de horteras se fijase. Llevaba un vestido de cocktel verde esmeralda con joyas a juego y su cabello rojo natural y unos tacones de aguja de su colección. La falda estaba hechizada para que no se viese por debajo, incluso cuando planeaba sobre la multitud. Vio primero a Ares entre el gentío y fue hacia él. En cuanto estuvo lo bastante cerca lo llamó para aterrizar junto a él sin que se sobresaltara.

-Hola, mi amor -saludó a Jace corriendo a sus brazos para darle un beso en el cuello -¡Cuanto jaleo! No podía perdérmelo. ¡Y hola, Arcan, No te había visto! -dijo girándose hacia el rapiña.

Ninguno de los dos parecía especialmente tenso, así que mantuvo el tono jovial acorde a la muchedumbre a su alrededor. Sus opiniones acerca del discurso eran... superficiales. Sonaba bien lo de adecentar la ciudad al fin y la reina parecía, como mínimo, competente, pero también sabía que la antigua Rocavarancolia no era precisamente bonita, y no sabía si le hacía especial gracia volver a ella.

_________________________________________

Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.
Muffie
Humor : Absurdo

Personajes :
Wednesday: Vouivre humana británica.
Karime: Licántropa loba libense de la capital.
Kimbra: Demonio rakshasa krabelinense Hija de Lunas engendro.
Irenneil: brujo de la cera aurva sinhadre.


Heridas/enfermedades :
Ka: Le falta el ojo izquierdo.

Armas :
Wen: Guadaña doble y arco.
Ka: Espadas gemelas, arco y dardos.
Kim: Arco, machetes y dagas.
Neil: Cuchara de madera y cera.



Ficha de cosechado
Nombre: Irenneil
Especie: Sinhadre
Habilidades: Artesanía, imaginación y habilidad manual
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

05/09/21, 07:16 pm

Wednesday

Por lo general, Wen no tenía interés en las idas y venidas de la política de la ciudad, pero ahora era una empresaria y los intereses de su negocio también eran los suyos, por lo que había visto la necesidad de enterarse cuanto antes de quién iba a ser el próximo regente de Rocavarancolia y, sobre todo, de cuales serían sus planes para la ciudad de ahora en adelante. Aunque, realmente, no es que estuviera muy preocupada por el resultado. Al Rey Andras Sula jamás le había interesado lo que pasaba o dejaba de pasar con los negocios de la ciudad y no esperaba que Cicatriz, quien estaba segura de que saldría triunfante de la votación, cambiara mucho las cosas. La licántropa era una Comandante capaz y una gran lider, si se hacía caso a los soldados bajo su mando, pero claramente estaba más interesada en invertir en el ejército que en cambiar las cosas en el resto de potencias de la ciudad. Sobre el nuevo Señor de los Asesinos la vouivre no sabía mucho, excepto por que pertenecía a la Legión de los Audaces y parecía una mejor perspectiva que la que había sido dama Azahar, pero, si se atendía a los rumores, parecía más bien poco entusiasta con su nuevo nombramiento y menos que contento con la perspectiva de ser regente. No es que la británica creyera en los rumores que le llegaban. Al fin y al cabo, durante un tiempo se había dicho que ellos habían matado al rey o que habían sido los de Gar, revividos de alguna manera, para inculparlos. La primera opción le hacía incluso reir y solo pensar en la segunda hacía que le dieran escalofríos.

-No entiendo la necesidad de este paripé. Todo el mundo sabe que la mejor opción, sino la única, es Cicatriz -comentó hacia sus amigos, un poco aburrida ya de esperar al anuncio a pesar de que hacía solo unos minutos que estaban ahí-. Quiero decir, ese tal Aberyk lleva, ¿qué? ¿40 años fuera de la ciudad? Por mucha experiencia y años que tenga, no sabe nada sobre la ciudad actual. He leído suficiente sobre la historia antigua de Rocavarancolia como para saber que esa ciudad y la actual ni siquiera se pueden considerar la misma.

Realmente Wen no tenía idea de si podían considerarse o no la misma, al final la británica solo había vivido en una de ellas y no sabía lo que vería alguien que había conocido las dos, pero sabía lo que la nostalgia por los viejos tiempos podían hacerle a un gobernante o a su pueblo, no es como si no hubiera ocurrido ya en la Tierra, donde el recuerdo de la antigua grandeza de los imperios había llevado a naciones a la guerra año tras año. Y no es que ella no quisiera que la ciudad fuera reconstruida, creciera y se volviera tan magnifica como decían los libros, solo que parecía que en Rocavarancolia la grandeza siempre iba de la mano de la ambición desmedida por la conquista, que es lo que había llevado a la ciudad en un principio a la ruina.

Cuando se dió el pregón de que la votación por la regencia había sido interrumpido, un frio helador recorrió la espalda de la vouivre, su instinto educado en los horrores de la ciudad temiéndose ya lo peor y preparándose para las malas noticias, pero en cuanto oyó que alguien se había sentado en el trono y había salido con vida, su cuerpo se destensó. En un principio, un nuevo rey o reina no era una mala noticia per sé, no como podía haber sido un atentado u otro asesinato.

-Leahrrä La Sanguinaria. Un comienzo con fuerza -susurró para sí misma con mofa.

Wen escuchó el discurso de la nueva reina con neutralidad intentando que sus temores y prejuicios no se escaparan de ella. Era un discurso inspirador que prometía grandeza y poder sin caer en los errores del pasado, pero Wen sabía que la intención de aquellos reyes y reinas de antaño también había sido el poder y la grandeza y evitar la desgracia. Por el momento la británica pretendía darle el beneficio de la duda a La Sanguinaria, todavía cautelosa y alerta, confiando en que la nueva gobernante no se metiera en los asuntos de su negocio, el cual había luchado tanto por conseguir, pero dispuesta a pelear por él si fuera necesario. Aunque realmente esperaba que la Reina Leahrrä viera las termas como un negocio positivo y deseable en la ciudad que imaginaba. Al final, lo grandioso y poderoso no estaban tan lejos del hedonismo y la búsqueda de placer como premio por la ambición y ella, al igual que Caín, vendían placer, aunque de formas distintas.


Karime

Karime había ido al anuncio del nuevo regente menos entusiasmada de lo que cualquiera esperaría de ella, aunque todavía lo suficiente como para estar lista para animar a su Comandante en cuanto se alzara con la victoria. Lo ocurrido en los últimos tiempo le había afectado bastante y todavía estaba preocupada por Zmey, pero aún sin querer presionarlo demasiado. Ni siquiera podía llegar a imaginar lo duro que debía ser perder tu mundo sin opción a recuperarlo y no sabía cómo ayudar a su amigo más allá de ofrecerle siempre que podía salir a por una copa y una charla, pero el piromante siempre la rechazaba, por lo que la loba solo podía imaginar lo que atormentaba al sinhadre. Por muy imposible que fuera, ni siquiera podía pensar en la posibilidad de perder por completo el contacto con Libo. Parecía imposible, sí, ¿pero no le había pasado ya hace años a DL y ahora a Zmey?

La licántropa sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos de su mente y se centró en el pregón que venía, totalmente convencida de que sería Cicatriz quien ganara la regencia, pletórica de orgullo por ella y un poco, quizás más de lo que debería, triste por perderla como Comandante. Karime tenía todo el respeto y consideración por los capitanes del ejército, pero sabía que hasta ellos podían ver como el hueco de Cicatriz sería difícil de llenar.

Cuando Heraldo anunció que la votación había sido interrumpida, la libense frunció el ceño molesta y preparada para luchar si era necesario con quien había interrumpido el triunfo de su, todavía, Comandante, pero cuando se anunció a la nueva reina, la loba se recuperó rápidamente del shock para poder escuchar ansiosamente todo el discurso.

Las palabras que salían de la boca de la dríade solo conseguían avivar el fuego en las entrañas de Karime. Grandeza, poder, lo imposible, lo maravilloso, la Rocavarancolia que las historias y las promesas habían pintado frente a sus ojos. Una Rocavarancolia gloriosa en la que amaría vivir y por la que lucharía por defender. Una Rocavarancolia a la que sus amigos y familia podrían llamar con orgullo su hogar. Una Rocavarancolia que era una loba herida, pero que tenía la fuerza de levantarse con la fiereza de antaño. La oportunidad de formar, de nuevo, parte de la historia.

Karime coreó con las personas de su alrededor el nombre de su nueva reina, contagiada por su entusiasmo y su propia emoción. Sus gritos subieron de intensidad cuando se recompensó con el título de Custodia del Panteón Real a su Comandante, contenta a partes iguales por no perderla como tal y por el reconocimiento que le habían otorgado.

A pesar de su euforia, pudo reconocer por el rabillo del ojo a un trasgo al que reconoció muy bien sentado lejos del grueso de la población. Una vez la nueva reina desapareció por las puertas del balcón, la licántropa trotó a cuatro patas hacia el trasgo, casi chocándose con él, pero frenando en el último momento.

-¡Bran! ¡Mi carnívoro favorito! -le saludó con alegría-. ¿Qué te trae por estos solitarios lugares? ¿Revisando el menú de hoy? -comentó de forma sardónica haciendo un gesto hacia la población que ahí se congregaba-. ¿Qué opinas de las nuevas y fresquísimas noticias?


Kimbra

Kimbra no había tenido un interés especial en presenciar el anuncio del nuevo regente, pero tampoco había ningún impedimento ni tarea que requiriera su inmediata atención en ese momento, por lo que no vio motivo por el que no debiera ocupar su tiempo en ello. Aun así, el evento le era tan indiferente que casi le provocó tedio, pero se mantuvo firme al lado de Irianna mientras esperaban la resolución de la votación y, posteriormente cuando se anunció la interrupción de la misma. Toda la reacción que tuvo la engendro fue mirar a la idrina con una ceja levemente levantada, pero en seguida se giró de nuevo hacia el balcón esperando al siguiente comunicado que no tardó en darse. La noticia de una reina, y no una regente como era lo esperado, impactó levemente a la Hija de Lunas, ya que realmente no había predicho ese giro de los acontecimientos. No obstante, escuchó con respeto y atención el discurso de Leahrrä, preguntándose en qué afectaría esta nueva gobernante a sus amigos y a ella o si, por el contrario, este nuevo gobierno no supondría ningún cambio real a la ciudad.


_________________________________________

"Rocavarancolia es una ciudad llena de misterios y sorpresas, como un acertijo complicado y excitante."
Giniroryu
GM
Status : Rest in fucking pieces.

Humor : REALLY NOT FEELIN' UP TO IT RIGHT NOW. SORRY.

Personajes :
Noel: Draco de Estínfalo de origen sueco.
Archime/Krono Rádem: Kairós irrense.
Irianna/Dama Enigma: Nebulomante idrina lacustre.
Adrunelia: Gamusino sinhadre, edeel.
Lethe: Horus, enderth.


Armas :
Noel: hacha de dos manos y espada bastarda.
Archime/Krono Rádem: sus monólogos sobre biomecánica avanzada.
Irianna: arco y estoque.
Adrune: lanza, espadas cortas y arco.
Lethe: arco y lanza.



Ficha de cosechado
Nombre: Lethe
Especie: enderth
Habilidades: conocimiento de técnicas de supervivencia, orientación y vista de lince.
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

05/09/21, 11:00 pm
Irianna

La idrina le devolvió la expresión de incomprensión a Kimbra ante el primer anuncio. No se imaginaba qué podría haber pasado, y no quería pensarlo demasiado para no ponerse en lo peor. Se le ocurría una opción acerca de por qué se podría haber interrumpido una votación de regencia y según pasaba el tiempo más probable le parecía: si hubiese ocurrido alguna desgracia seguramente ya se habrían enterado. Cuando se anunció a la nueva Reina esbozó una pequeña sonrisa, satisfecha por haberlo deducido, aunque no le duró mucho y procedió a ponerse seria mientras escuchaba a Leährra, la Sanguinaria. Su discurso era bueno, sin lugar a dudas, y no le era una completa desconocida ya que la había visto trabajando en el Macetero junto a su legión durante el incendio. Parecía una persona capaz, inteligente y decidida (había que serlo para sentarse en el trono), pero eso eran solo primeras impresiones. Algunas de las cosas que decía eran ambiguas, especialmente teniendo en cuenta que estaban en Rocavarancolia y una misma cosa podría tener un significado radicalmente distinto según la persona que lo dijese, por lo que no podía dar nada por sentado hasta que hubiese pasado un tiempo. Por lo menos, no le dejó mal sabor de boca y apenas conocía a Andras Sula como para echarlo de menos, más allá de lo que su muerte implicaba. Le había afectado mucho más, no obstante, el cierre de Sinhdro, no tanto por ella misma si no por sus amigos sinhadres, pero eso sí que no era algo que una nueva gobernante pudiese solucionar.


Noel

La noticia de la muerte de Andras Sula, dama Gato y el cierre de Sinhdro no era algo que hubiese esperado escuchar en una época de aparente calma tras la tormenta. Incluso tratándose de Rocavarancolia, no había sido hasta los años recientes desde su llegada a la ciudad que todo parecía haber estallado en lo que tal vez eran los primeros indicios de que la verdadera naturaleza caótica del lugar todavía no se había mostrado más que de forma tímida e infrecuente. Aquella noción le atraía en cierta medida, pero debido al sufrimiento personal al que se habían enfrentado no creía que fuese algo precisamente bueno.

A pesar de ello, no tenía especial interés en la votación de regencia y le hubiese sorprendido que el resultado no fuese el que todo el mundo estaba seguro de que iba a ser, por lo que el único motivo por el que estaba allí desde el principio era Wen. Noel no creía que las dudas de la vouivre al respecto de lo que pudiera significar para ella aquel cambio estuviesen realmente fundadas, ya que le parecía que cualquier movimiento en contra del florecimiento de nuevos negocios en la ciudad solo podría provenir de un estúpido y no consideraba a la actual Comandante de los Ejércitos una estúpida, pero sabía lo meticulosa que era su pareja y tampoco suponía ningún sacrificio estar allí esperando un rato.

Bueno, tienen que votar igualmente—. A pesar de que técnicamente le estaba llevando la contraria a la británica, le sobrevino un bostezo particularmente ruidoso que trató de contener a duras penas que decía mucho más que sus palabras—. Si siguiese estando dama Azahar en el Consejo seguro que al menos el tal Aberyk conseguía un voto —añadió con sorna— O tal vez consiga uno de Garoni si cree que de algún modo va a gastar menos dinero que Cicatriz.

No obstante, lo que parecía un mero trámite de pronto se convirtió en más caos. El anuncio tan inesperado como enigmático les hizo plantearse muchas preguntas de pronto. Miró en todas direcciones, preocupado e instintivamente puso un brazo sobre los hombros de la vouivre. Todo estaba en calma, no obstante, y un segundo anuncio les aclaró que no sucedía nada peligroso… O eso esperaba.

La nueva Reina tenía mucha labia y presencia, eso se lo tenía que reconocer. No le extrañó que se hiciese llamar “la Sanguinaria” proviniendo de Mjörne, aunque no sabía muy bien en qué estado se encontraba ahora el que hacía tantos años había sido un dolor de cabeza para Rocavarancolia debido a su elevada belicosidad y el uso intensivo de runas destructivas y con otras aplicaciones para la guerra. Se había interesado por el regreso de dicho mundo cuando se enteró de la reapertura de dicho portal, el cual ya le parecía un milagro que hubiese sido abierto hacía cuarenta años y estuviese habitado , pero no había tenido mucho tiempo de informarse ya que el propio Consejo había terminado de investigarlo recientemente. La dríade que les hablaba, no obstante, no parecía una persona movida por el único objetivo de conquista y lucha que hubiese esperado de un antiguo mjörní, y encajaba con algunas cosas que había leído acerca de que parecía haberse vuelto un mundo pacífico hacía un mínimo de cuarenta años.
La verdad es que ese título me resulta confuso con lo que sé del Mjörne actual —susurró tras el comentario de Wen, pero sin añadir nada más para seguir escuchando a su nueva Reina.

Casi todo lo que decía le sonaba razonable y aunque el draco no iba a pecar de confiado tampoco tenía razones para creer que fuesen a estar peor que con Andras Sula. Si acaso Leährra parecía decidida a ponerse manos a la obra, algo que el piromante se había estado tomando con bastante calma, o por lo menos no se había estado oponiendo a las decisiones del resto del Consejo, ya que siempre se había rumoreado que la juventud e inexperiencia del ya fallecido ex monarca siempre había sido explotada por estos. Ese pensamiento junto al nombramiento de Cicatriz como Custodia del Panteón Real le hizo pensar que en realidad ya no quedaba tanto del antiguo Consejo. Muchos habían sido muertos o relevados de sus cargos en bastante poco tiempo.

Tal vez en otras circunstancias habría tenido cierta esperanza para el futuro, pero en aquel momento lo que más deseaba era que de algún modo aquellos cambios permitiesen descabezar la conspiración que sin duda estaba llevándose a cabo en las sombras.

_________________________________________

La quinta GM oculta representada en un gif:
Inmediaciones del castillo - Página 4 WLJLnOD
Kanon
Status : es medianoche en la discoteca cementerio
Personajes :
Jace Stanfield: Dullahan imbécil procedente de la Tierra. 1’73m (con cabeza 1’93m)
Seo Rox: Cambiante pinche furro, humano. 1’75m
Kahlo: Aparición nocturna varmana granta. 1’59m (sin botines)

Heridas/enfermedades : Alguien que le eche una mano xfi

Ficha de cosechado
Nombre: Kahlo
Especie: Varmana granta
Habilidades: Habilidad manual, inmutabilidad, carisma
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

06/09/21, 09:33 pm
Jace ya estaba por montar sobre Ares cuando una pequeña mancha gris se dirigió a él. Era el chico de los muebles de Isis, cuyo nombre a pesar de haberlo visto en un par de ocasiones vagamente recordaba. Por el contrario el nublino se había quedado no solo con su nombre nuevo, también con el de su montura, lo que le hizo sentirse un poco -solo un poco- mal por no acordarse. Relajó la pose, receptivo y complacido por aquello.

«Ey» respondió el dullahan, en un principio solo para él. El quebrantahuesos lo saludó a su manera, clavándole los ojos e hinchando las plumas del cuello. Luego se miró las garras como si dijera “mira lo que tengo, ¿cuál prefieres?”, pero antes de que siguiera inflándose como un globo el americano le dio un capo en el pico que le quitó la tontería. «Eh. Ya.»

Sin tiempo a ofenderse el pájaro alzó la vista en busca de la frivy, cuya voz había oído perfectamente, e igual hizo el dullahan con bastante más disimulo. Su humo se solidificó para dejar una caricia sobre su mejilla, sosteniendo sus caderas durante un segundo.

«Hola cielo» le susurró en un canal privado, trasmitiéndole una sensación cálida y alegre por verla. Si algo bendecía de su transformación era la telepatía. Le permitía ser ñoño sin que nadie se enterase.

«Bueno» respondió a (¡ahora sí!) Arcan, audible para cualquiera. «Se parece a los políticos de mi país. Hablando así la votaría la hostia de gente. No es que me fíe yo mucho de esa peña, pero hasta que no haga algo yo no digo na’.»
Con el buen ánimo que había no iba a ser más crítico.

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♪♫♬:


Inmediaciones del castillo - Página 4 Mercad11

Reifon
Status : Cazador de la luna de sangre.
Humor : JAJAJAJAJA *se marcha riéndose*
Personajes :
Spoiler:

Armas :
Spoiler:
  • Arcan Rel: Cuchillos de caza, espada de mano y media, hacha cazahombres.
  • Dama Abrazos: Mandobles y manguales gigantes duales, balas cañon.
  • Nery´s: Beyesha infinita. Esto que no sabe ni que es.


Ficha de cosechado
Nombre: Nery´s
Especie: Frivy
Habilidades: Velocidad, agilidad, resistencia.
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

07/09/21, 12:16 am
Mientras trabajaba para Dama Isis, Arcan más o menos se había acostumbrado a aquel tirón, esa fuerza que lo empujaba a mirar hacia la Veela y no separar su mirada de ella. Desgraciadamente para él hacía ya mucho de aquella época y por un momento sus pensamientos cesaron mientras contemplaba a la frivy, forzándose a sí mismo a cubrir aquella imagen con su sombrero y apartar la mirada para poder pensar con claridad.

—Buenas Isis, ¿querrías compartir tu opinión también? —preguntó con educación el rapiña.

Las militares se giraron al escuchar el saludo de Arcan, la presencia de Cerbero y la llegada de Isis.
El cerebro de Raelene colapso un poquito quedándose embobada. No era la primera vez que la maga veía a Isis pero nunca la había tenido tan de cerca en persona y aún menos hablado con ella.
Dama Abrazos por su parte se giró con el mar humor aún en ella dándole un vistazo a todos en apenas un segundo y procesando toda la nueva información según cambiaba algo de aptitud con su humor volátil, incluido el vistazo a la veela. Fue la primera de ambas en hablar para todos.

—Hola Muebli´s, —Arcan suspiro un poquito— hola Isis, hola Cerbero, —repitió a Arcan más que saberse su nombre— hola Ares~ —se dirigió al quebrantahuesos como se dirigiría cualquiera a un cachorrito. Lo había dicho en sucesión rápida y con un saludo y una sonrisa afable. —Pues a mí no me gusta. Cicatriz tendría que estar liderándonos. —declaró de manera adamantina alzando algo la voz y cruzándose de brazos, volviendo a su enfurruñamiento inicial aunque más manso al haber más gente con la que interactuar y distraerse.

Raelene parpadeó al escuchar a su novia levantar la voz. Despejándose de la imagen de Isis y tratando de centrarse en el resto del grupo para no distraerse.
—Ey —saludó sin más. —Pues yo más o menos estoy como Cerbero, a ver qué hará. Aunque me da algo de vibras de Azahar, ya sabéis, la vieja gloria rocavarancolesa bla, bla, bla —gesticuló sus manos como si fueran marionetas mientras ponía los ojos en blanco. —Y no es algo a lo que precisamente le tenga confianza... pero parece que su discurso ha funcionado, si. —Medio suspiró mirando a su alrededor encogiéndose de hombros y cruzándose de brazos ella también.
—Bueno, qué más da, el tiempo dirá. —se encogió de hombros.

Arcan caviló por unos segundos mano en la barbilla.
—No me entusiasma la verdad —confesó. —La ciudad ya tiene bastante consigo misma como para empezar a meternos en conflictos. Aunque si cumple lo que predica y no actúa impaciente... Agh. Hubiera preferido un enfoque más interno y objetivo y menos promesas de gloria. De gloria en los mundos no vamos a comer ni a limpiar esta maldita ruina de una vez para asegurar que no trate de acabar con nosotros de nuevo. —suspiró algo derrotado. —Supongo que lo único que nos queda es esperar a ver qué pasa, cierto. —Miró a los presentes. —Perdón por matar un poco el humor...

Raelene le hizo un aspaviento con la mano. —Nah. Es un tema delicado como poco...

Abri asintió. —La verdad es que me entraban unas jarras ahora. Buf. —Seguía mosqueada y quería desinhibirse.

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Equilibrio:

Un blanco mas oscuro que el negro.

Un negro mas claro que el blanco.

El gris se desborda en mil tonos.

Y el arcoiris se hunde en monotonia.

Vivimos caminando el sendero dejado por los muertos.

Mientras brindamos nueva muerte a nuestro paso para extenderlo.
Tak
GM
Status : ✧ ᕦ(≧◡≦)ᕤ ✧

Personajes :
Gael/Koval: fuego fatuo terrícola.
Kin: demonio raigaurum irrense.
Ayne: anima sinhadre.
Eara: aurva de Ayne, sin esencia.
Nime: demonio mineral libense.
Iemai: cercana, fallecida.


Armas :
Gael/Koval: espadas rectas, maza y quimeras.
Kin: alfanje y guan dao.
Ayne: sable.
Eara: ballesta de repetición.
Nime: dagas.



Ficha de cosechado
Nombre:
Especie:
Habilidades:
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

07/09/21, 11:39 am
Gael había acudido al anuncio de la regencia un poco por estar enterado de los asuntos del reino. Para él era obvio a quién debía escogerse para gobernar, pero en aquella ciudad nunca se sabía.

Mientras tenía lugar la votación se distrajo hablando con unos conocidos y terminó algo alejado de sus amigos, pero cuando el pregón les soltó aquella bomba, se despidió y los buscó. La cabeza de Noel destacaba entre el gentío y se dirigió hacia allí flotando sobre la multitud.

¡Esto no me lo esperaba! ¿Quién creéis que ha tenido narices a sentarse en el trono? —preguntó el fuego fatuo según se acercaba. No tendrían que esperar demasiado para saberlo, pero entre tanto no podía dejar de sopesar candidatos que tuviese un tornillo lo suficientemente flojo.

Lo cierto era que al nigromante le daba un poco igual mientras el trono no aceptase a un lunático o un auténtico incompetente, y con aquella perspectiva, ver aparecer a la veterana de Mjörne no le sentó ni mal ni bien. Al menos los rumores daban a entender que no era ninguna de aquellas dos cosas.

Solo espero que no busque conflictos innecesarios en otros mundos. Si cumple ese punto, estaré bastante de acuerdo en todo lo demás —comentó entre el jaleo que se montó cuando el discurso de la dríade hubo acabado. Reconstruir Rocavarancolia era muy necesario. Muchas veces había soñado cómo sería vivir en una ciudad completa, sin barrios enteros convertidos en escombros, plagada de edificios imposibles y magia, no vestigios y maldiciones olvidadas.

Gael no se unió al jaleo, pero tampoco se mostraba preocupado. Ya se preocuparía, pensó, si las cosas se torcían. No es que pudiesen hacer mucho al respecto, pero tampoco se podía decir que los gobernantes de Rocavarancolia durasen demasiado tiempo por lo general.
Dal
Status : Perdido en la ciudad de los milagros y los portentos.
Personajes :
Heridas/enfermedades : Finas cicatrices por todo el cuerpo.

Ficha de cosechado
Nombre: Alec (Alasdair)
Especie: Humano; Escocés.
Habilidades: Fuerza bruta, nociones de lucha y resistencia.
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

08/09/21, 01:30 pm
En distintos puntos del lugar donde se había reunido la gente para conocer el resultado de la regencia aguardaban varias personas.

Enredo y Brisa estaban apartados de la multitud. El brujo no sabía muy bien qué pensar de los posibles resultados, a Cicatriz la conocía por su reputación, que no era poca. Si ganaba ella lo más seguro es que el futuro de la ciudad siguiese derroteros más agresivos para con sus vecinos. Si ganaba Aberyk... bueno Enredo no lo sabía realmente, apenas había oído del inmortal más allá de que le gustaba que le dejasen tranquilo. Que fuese Señor de los Asesinos no quería decir mucho a ojos del brujo, no con la transformación del candidato a regente. Brisa no decía nada, solo observaba la multitud con ojo crítico.

Stryx Ananta se encontraba cerca del centro de la multitud con varios compañeros de trabajo. Estaba allí para apoyar a Cicatriz, no tenía ninguna duda de que saldría elegida regente, era la mejor opción.

Zarpa no estaba tan hacia el centro pero aún así se encontraba entre la gente que había ido a apoyar a la general. No las tenía todas consigo de que la licántropa fuera a conseguir el puesto pero ella desde luego lo esperaba. La razón de sus dudas era que Aberyk era un habitante de la antigua ciudad, había vivido mucho, había visto mucho y aquello podía hacer que algunos miembros del consejo se decantasen por él. Las posibilidades estaban ahí.

Obel no se encontraba entre la multitud para nada, volaba sobre esta, ansioso por conocer el resultado y esperando que fuera Aberyk el elegido. El inmortal representaba, a ojos del gárgola, la opción que podía llevarlos a la antigua gloria de la ciudad. Si el Consejo desperdiciaba aquella oportunidad es que estaban por completo locos y preferían que la ciudad languideciese hasta el final. Largos años habían pasado desde la última cosecha de Denéstor Tul y la ciudad seguía en un estado lamentable. Rocavarancolia no necesitaba sangre nueva, necesitaba sangre vieja. Sangre que le recordase lo que había sido, lo que podía volver a ser, lo que tenía que volver a ser.

Los anuncios de Heraldo se tomaron de formas distintas pero en todos predominó la sorpresa. No había Regente ni iba a haberlo. Había una nueva reina. Tan pronto desde la muerte del último. Y no cualquier reina, Leährra era parte de la antigua ciudad.

Enredo se marchó casi antes de que terminase el discurso seguido por Brisa. El brujo estaba confuso, por lo que sabía de las dríades no eran transformaciones muy agresivas pero el título de la nueva parecía una declaración de intenciones. No sabía muy bien qué pensar al respecto. Le gustaba sin embargo la idea de que en la ciudad volviese a haber milagros además de horrores.

Stryx estaba decepcionada por una parte y contenta por otra. Decepcionada por la parte correspondiente a Cicatriz pero una nueva reina habría un mundo de posibilidades. Se unió al rugido de la multitud por la Comandante cuando le otorgaron aquel título que debía haber sido suyo desde siempre.

Zarpa por su parte no podía evitar sonreír, la muerte de Andras Sula había sido un golpe duro para la ciudad pero había una nueva reina. Y parecía tener claras sus prioridades. Aquello era algo que la licántropa podía apoyar e incluso luchar por ello. Aplaudió con fuerza también con la devolución del título a Cicatriz.

Obel por su parte estaba pletórico. Aberyk no había salido elegido, cierto, pero la nueva Reina no solo era parte de la antigua Rocavarancolia, había sido la líder del inmortal durante cincuenta años. Su sonrisa se ensanchaba por momentos mientras la reina daba su discurso y no pudo evitar dejarse llevar por el ambiente y corear el nombre de la elegida por el trono sagrado para dirigir la ciudad. No tardó en sentir el cosquilleo de la recarga mágica que el fanatismo del ambiente le estaba provocando.

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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .
Zarket
GM
Status : Jinete del apocalipsis (¡ahora con extra de torpeza social!)
Humor : En muerte cerebral.
Personajes :
Spoiler:
Bastel (antes Bran/Branniel): Trasgo de Ewa sexto sacerdote de la Secta, sádico, aficionado a matanzas y luchador en los bajos fondos. No tocarle los cojoncios, que muerde.

Lanor Gris: demiurgo procedente de Carabás. Tímido, llorica y buena gente.

Rádar (o Rad): astrario carabés tsundere hacia la magia, mandón, brusco y estricto. Fashion victim. Reloj andante.

Galiard syl: mago rabiosamente rocavarancolés, despiadado antihéroe brutalmente pragmático y compasivo antivillano bienintencionado.

Armas :
Spoiler:
Bastel (antes Bran): magia, garras, dientes y una espada de longitud media a larga. O lo que haga falta.

Lanor Gris: magia y sus criaturas.

Rádar (o Rad): espada de longitud media. Sus habilidades de desviación de hechizos.

Galiard Syl: magia y, si hace falta, una espada de longitud corta a media.


Ficha de cosechado
Nombre: Rádar
Especie: Carabés
Habilidades: Resistencia, velocidad natatoria, nociones de lucha
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

09/09/21, 10:38 pm
El trasgo había abandonado la pretensión de pasar desapercibido y se había sumado a los vitores. Era imposible no hacerlo. No con la promesa tan descarada que había hecho la reina. No con la posibilidad de volver a lugar en un lugar hermoso, importante y poderoso.

A Karime la olió antes de verla. Giró sus ojos y la contempló llegar. La recibió con una sonrisa dentuda que podría haber incomodado a otros, pero ella lo conocería lo suficiente para verla por lo que era en realidad. Emoción, expectación, un torrente de euforia que había sustituido a la sangre en sus venas.

¡Ka! Bueno, no podía resistirme a curiosear cuando me enteré de que tanta potencial comida se reuniría en un único lugar —una risa remató sus palabras. Su mirada se volvió hacia el balcón, ahora vacío, ante la pregunta de su antigua compañera y amiga. Sus ojos brillaban, casi febriles—. Lo único que puedo opinar. ¡Por fin alguien con energía! ¡Por fin alguien que parece saber lo que hay que hacer con esta ciudad! No puedo esperar para que cumpla sus promesas. Imagina lo que puede ser vivir en una Rocavarancolia que no sea... bueno... así.

Había acabado por señalar con un gesto de desdén hacia la cáscara de cascotes, escombros y polvo que era la ciudad. El mismo sentimiento se había derramado en su última palabra.

¿Y tú? ¿Qué piensas de las buenas nuevas?
Nihil
Status : UNDEAD
Personajes : -Cain:Brujo demoníaco
-Mánia: Bruja autocinética
-Zmey: Piromante
-Twixy's: Veela
-Rena: Minera cyberPUNK

Ficha de cosechado
Nombre: Luci
Especie: Daeliciano
Habilidades: Carisma, oido musical, olfato fino
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Inmediaciones del castillo - Página 4 Empty Re: Inmediaciones del castillo

13/09/21, 12:45 am
-Hmmmm... -la veela se llevó el íncide a los labios en un gesto pensativo, mientras su otra mano rodeaba la cintura de Jace -No tengo una opinión. Aún. No la conozco de nada. Y aunque lo que dice pueda parecer bonito... no sé.

No quería decir en voz alta que el que la nueva reina fuese de la antigua Rocavarancolia le daba algo de miedo.

Dos personas se unieron a la conversación. Las conocía a ambas de la tienda, pues eran clientas habituales.

-Dama Abrazos, Raelene -las saludó con una sonrisa cordial -Si no te importa, prefiero dama Isis -corrigió a dama Abrazos. Que la llamasen solo Isis era un gesto de confianza que no quería concederle por el momento. Aunque también fuera frivy, la chica no había despertado su interés como para querer ahondar su relación más allá de lo profesional, así que se limitaba a ser educada. -¿Vais a uniros a la celebración? -preguntó. Incluyó a su novio en la pregunta, mirando a la nube de humo que surgía de su cuello. No tenía muchas ganas de hablar de política.

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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.
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