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Torreón Maciel (Archivo VII)

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Rocavarancolia Rol
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Torreón Maciel (Archivo VII) - Página 6 Empty Torreón Maciel (Archivo VII)

05/08/13, 03:48 am
Recuerdo del primer mensaje :

Torreón de cuatro plantas de piedra azulada, cuya azotea y última planta fueron destrozadas por una ballena, de la que ya solo queda el esqueleto. Allí anidan las estirges. Se accede por un puende levadizo y un portón. El corredor de la entrada está plagado de pintadas y mensajes y termina en una reja llena de púas. El patio, donde se reparten algunas vértebras del animal del techo, está rodeado de un muro coronado con cristales, y en el centro de éste hay una estatua de gran pájaro negro con el pico serrado en cuya base está apoyado el reloj robado del torreón Margalar.

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Última edición por Rocavarancolia Rol el 31/10/15, 02:19 pm, editado 1 vez

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Torreón Maciel (Archivo VII) - Página 6 Empty Re: Torreón Maciel (Archivo VII)

11/09/14, 01:53 am
La tarde siguió en intentar convertir el torreón en un lugar que, al menos, no diese asco. Hal maldijo más de una vez que la fuente le hubiese borrado la magia de la cabeza, pero se tuvo que resignar y limpiar de aquella forma tan desesperante, aunque por dentro lloriqueaba con frecuencia. Cuando descubrió lo mal equipado que estaba el baño tuvo que ir al patio a echar un mejor vistazo a algo que había visto antes. El descubrimiento de que durante un tiempo que podía ser terriblemente largo tendrían que usar letrinas hizo que se le cayese el alma a los pies. «Encima letrinas. ¡Encima letrinas!». Tuvo que reprimirse para no comenzar a tirarse de los pelos allí en medio, pero al final tuvo que limitarse a suspirar con frustración y volver al torreón.

El sol comenzaba a rozar el horizonte, la limpieza casi había terminado y el hambre volvía a asaltarle, además de estar exhausto después de aquel día. Debido a esto Hal optó por hacerse una cena rápida y después ir a la cama.

Era la primera vez que cortaba un bollo, y para su vergüenza tuvo un resultado mejorable. No había cortado dos mitades iguales, sino que había acabado por deslizar el cuchillo hacia arriba, provocando un corte diagonal que se había llevado parte de la migaja y dejando, en general dos mitades visualmente poco atractivas para hacer un bocadillo.

El carabés sintió el calor de la sangre agolpándose en su cara. Por suerte no había nadie prestando atención que fuese a reírse de su terrible incapacidad para hacer una tarea tan sencilla, por lo que con velocidad sacó unas pocas cosas de la cesta. Cubrió el pan con unas rodajas de queso y fruta, para lo que tuvo que seguir haciendo un pequeño estropicio que aumentó su bochorno. Tras esto metió a toda velocidad la pieza de queso que aún no había usado en la cesta, mirando frenéticamente a los lados para ver si alguien se divertía a costa de aquella situación. Por suerte con el bocadillo terminado aquello no parecía ser algo tan mal hecho como en verdad estaba, por lo que comenzó a comer por el extremo más desigual en un intento de ocultar su manquedad.

Para cenar aquello se sentó en un sillón, manteniendo la mirada fijada con casi terquedad en su comida. Sin embargo sus oídos estaban bastante atentos a lo que escuchase alrededor, y su cerebro se encontraba prestando atención real sólo a lo que oía. Le pareció bastante curioso descubrir que aquella pareja proveniente del mismo mundo era nocturna, aunque no fue exactamente una sorpresa, dado que claramente animales nocturnos podían desarrollar la inteligencia.

—Ajá.

Asintió con una cabezada algo seca a la pregunta de Ayne, tras lo que no tardó mucho en terminar de comer e irse a dormir.

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Torreón Maciel (Archivo VII) - Página 6 Empty Re: Torreón Maciel (Archivo VII)

11/09/14, 08:59 pm
EL resto del día se utilizó para adecentar el lugar tanto como fuera posible. Hubo algún que otro intercambio de palabras pero nada que merezca la pena mencionar. Y así fue como terminó el primer día en aquel lugar desconocido. No fue la noche más cómoda de su vida, pero si bien en la ciudad tenía comodidades también estaba acostumbrado a dormir al raso en sus cacerías, de modo que no encontró problemas para dormirse.

Despertó aproximadamente al amanecer, y lo primero que descubrió al levantarse fue que no había sido el primero en hacerlo. Varios se le habían adelantado: Hal, los dos que vinieron juntos y la  hembra ciega entre otros.  El enderth saludó a los que se fue encontrando y su primera parada fue la cocina para prepararse un desayuno rápido.
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Torreón Maciel (Archivo VII) - Página 6 Empty Re: Torreón Maciel (Archivo VII)

11/09/14, 11:08 pm
Y entre aquella panda de gente rara, en al menos una cosa los raros habían terminado siendo ellos. Eran los únicos nocturnos del torreón, y aunque el sol de aquellas tierras los dejaba ver una vez se acostumbraban a él, habrían preferido seguir con sus hábitos de todos modos.
Supongo que habrá que adaptarse… ―había dicho el edeel con resignación después de cenar, cuando ya se preparaban para ir a dormir. En aquel mundo al menos era posible.

Aun así se despertaron bastante antes del amanecer. La oscuridad era total en el torreón, y el primero en abrir los ojos fue Ayne. Esperó pacientemente a que su aurva diese alguna señal de estar despertando para hablarle al oído pidiendo conversación para matar el tiempo. Solo se quedaron en la incómoda cama que compartían un rato más, porque Eara se quiso levantar para aprovechar el tiempo. Ambos deseaban darse un baño y llevarse algo a la boca, pero antes de nada tuvieron que lidiar con la oscuridad, bajando a tientas hasta la cocina para encender un par de velas.

Al salir al patio fue cuando pudieron comprobar hasta qué punto era negra la noche de Rocavarancolia. No había ni una sola estrella en el firmamento, y la oscuridad parecía tragarse la luz de las velas. En cierto modo, la noche rocavarancolesa también podía tener algo de aterrador. Ni siquiera aquello era familiar en aquel lugar, nada los llamaba a sentirse como en casa.

Para cuando ambos estuvieron bañados y hubieron desayunado ya despuntaba el alba, y comenzaban a desperezarse algunos de los compañeros diurnos. Los sinhadres, sentados en el sofá –él con un vaso de driv–, saludarían a todos los que bajasen las escaleras. Eara pensaba en qué tarea era prioritaria para empezar con ella ese día, mientras Ayne esperaba que alguno de los recién llegados les diese algo de conversación.
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Torreón Maciel (Archivo VII) - Página 6 Empty Re: Torreón Maciel (Archivo VII)

12/09/14, 12:36 am
Aquella fue la peor noche que Hal había pasado en toda su vida. Como era de esperar el colchón era terriblemente incómodo, por lo que tuvo que pasar un buen rato y dar muchas vueltas en la cama hasta conseguir dormirse. Por desgracia se despertó por lo menos cuatro o cinco veces, y si bien en ninguna de las ocasiones necesitó tanto tiempo como la primera para conseguir volver a conciliar el sueño, sí tardó lo bastante como para maldecirse mentalmente por haber ido allí y dar más vueltas en la cama. Aquello resultó en una noche con un descanso cercano a inexistente, en aburrimiento, en dolor de espalda y en que las sábanas acabasen hechas un revoltijo a sus pies de tanto taparse y destaparse. Cuando se despertó por última vez, y después de lo que le pareció una eternidad, acabó por maldecir y decidir salir fuera.

Se puso los zapatos, y después palpó a tientas por la cama hasta encontrar su bufanda a los pies de la cama, cuyo uno de los extremos había caído al suelo. Se había quitado la chaqueta, pero el resto de su ropa era la misma con la que había llegado. Como era natural no se sentía muy cómodo con aquella ropa, por lo que decidió aprovechar que todos estaban dormido para darse un baño después de comer algo.

Fue lentamente hacia la puerta, teniendo especial cuidado con no despertar a nadie ni chocarse contra nada. Abrir la puerta no provocó un ruido especialmente penetrante, pero a él, en aquel silencio, le pareció horriblemente fuerte. Después de salir y cerrar con muchísimo cuidado se permitió un suspiro de alivio. La "salita" que servía para unir ambos dormitorios estaba terriblemente oscura, de forma que cuidadosamente fue tanteando hasta llegar a las escaleras. Una vez allí fue bajando con cuidado, temiendo caerse y romperse algo. Nunca, hasta ese momento, se había dado cuenta de lo difícil e incluso peligroso que podía ser vivir sin más luz que la que diese el sol, y por enésima vez maldijo la pérdida de sus hechizos.

Poco antes de llegar al último escalón escuchó unos sonidos que le indicaban que no era el primero en despertarse. Tragando con dificultad se paró un momento, cerrando los ojos e intentando animarse mentalmente. Después, tras enfundarse la bufanda y esconder barbilla y boca en ella, bajó los últimos escalones.

En el exterior ya había algo de luz, por lo que pudo ver que los únicos que andaban allí eran los dos nocturnos, a los que saludó con un gesto de la mano y un sonido indescifrable. «Idiota». Se dirigió sin soltar más palabras a las cestas, donde comenzó a buscar algo que llevarse a la boca. Definitivamente cualquier comida que requiriera una elaboración mínima estaba deshechada, pero eso le dejaba con demasiadas pocas opciones para su gusto. Tras morderse el labio con indecisión recordó que al fondo de las cestas habían unas tabletas procedentes de Carabás, sobre las que casi se abalanzó con un inicio de sonrisa. Ver y tocar algo de su propio mundo le parecía, en ese momento, lo más maravilloso que podía pedir. Además, claro, de volver a su propio mundo.

Cortó un trozo de la tableta y comenzó a comérselo, aprovechando que comenzaba a bajar más gente para escabullirse hacia el patio.

«Van a pensar que soy un seco» pensó algo desanimado mientras mordisqueaba su desayuno. Se quedó mirando el reloj, perdiéndose en sus memorias del día anterior ahora que estaba algo más tranquila y (relativamente) descansado.

En unos de los horizontes del cielo comenzaba a verse un destello de luz que correspondía, sin duda alguna, al sol. Hal frunció el ceño: no había visto absolutamente ninguna luna desde que se había despertado, hacía un día ya, y visto que el cielo no podía estar más despejado estaba bastante claro que aquel planeta no tenía ningún satélite. Se preguntó, entonces, por qué lo llamaban luna, aunque había mil posibilidades. Y una de ellas era que aquello fuese un simple juego macabro de muertes, un entretenimiento para los seres que habitaban aquella ciudad, a ver quién tardaba más en morir.

No estaba seguro de si tenía razón o no, fundamentalmente debido a aquel reloj. La estrella había avanzado más de un cuarto de la circunferencia, mientras que en la posición del doce se encontraba una pequeña representación de la Luna Roja. Se preguntó con cierta preocupación si cuando ambas coincidiesen pasaría algo. Bien podía ser una simple forma de medir el tiempo en aquel lugar, o señalar alguna clase de evento que, quizás, en Rocavarancolia conocían con una especie de nombre "en clave" como Luna Roja.

Un aullido interrumpió sus elucubraciones. Aquel sonido le pareció, de alguna forma, horripilantemente torrífico. Casi sintió como los pelos de la nuca se le erizaban, y después de vacilar decidió volver dentro del torreón.

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Torreón Maciel (Archivo VII) - Página 6 Empty Re: Torreón Maciel (Archivo VII)

15/09/14, 11:52 pm
El roquense vio respondidas algunas de sus cuestiones de una forma que le mosqueó. Por lo visto, solo Kirés sabía algo al respecto de usar las armas del sótano, así que tendrían que aprender por su cuenta. Aún recordaba la primera vez que usó las herramientas de construcción por su cuenta, sin preguntar, así como recordaba el golpe que se dio con un martillo. No les auguraba nada bueno si tenían que aprender a usar armas por su cuenta... Y, por supuesto, para manejarlas bien haría falta entrenamiento físico decente. De nuevo, el resto del grupo parecía estar en condición regular al respecto, excepto unos cuantos. Le sorprendió que Twixy supiera algo de entrenamiento físico, con un nombre extremadamente raro pero que no le sorprendió: todos eran de mundos distintos, así que no le extrañaba que usasen palabras distintas.

Ni que tuviesen costumbres distintas, como la raza a la que pertenecían Eara y Ayne, que por lo visto dormían de día. Tesón, al enterarse, pensó en que quizá podían usar eso en su favor: mientras los diurnos dormían, ellos podían vigilar el torreón, y viceversa. No lo propuso, sin embargo, pues aún dudaba de si llegaría a confiar alguna vez en el grupo, más aún a dejar su vida en manos de dos desconocidos. No, claro que no confiaría en ellos en una temporada, o quizá le costara menos... Dependía de ellos que llegara a fiarse de ellos, realmente. Ni se molestó en pensar si se fiarían de él o de Armonía.

Que desconfiaba de la ciudad era obvio, y esperaba que los demás hicieran igual. Si no quedaba claro, lo demostraba de varias maneras. Tenía ganas de asearse, pero no quería empantanar el "patio" de piedra del torreón así que tuvo que aguantarse y usar esa cosa tan rara que denominaban "bañera". Casi se atrincheró en el "baño" al hacerlo. Otra muestra de desconfianza, quizá mejor fundamentada, era al tumbarse en la cama e intentar dormir. Aunque se aseguró varias veces de que la puerta de entrada estuviera bien cerrada, no paraba de pensar en el peligro que corrían ahí dentro, encerrados, con esos pajarracos en el torreón y sin saber defenderse. Para colmo, echó bastante de menos la rutina nocturna que incluía el sermón del Coro y la actuación de los Cantantes. Y por si la desconfianza y la nostalgia no fueran suficiente mal, no tenía nada que tallar, nada en lo que emplear sus manos. Era un Constructor, no un Cazador ni un miembro del Coro. ¿Qué esperaba la Voz que hiciera allí? ¿Quizá tenía que pasar la prueba de sobrevivir para poder después llevar a cabo su misión? Tenía cierto sentido... Sí, quizá. Estaba claro que a todos les habían prometido cosas distintas... Quizá... quizá solo los que sobrevivieran verían cumplidas sus promesas... ¡Sí, sí! ¡Tenía que ser eso! Además, tenía otro sentido, ahora que pensaba así: si sobrevivía la prueba, demostraría que no era un Constructor más sino que podía llevar la Voz a otros mundos. ¡Tenía que ser eso!

Plenamente convencido de ello, consiguió animarse de cara al futuro y logró dormir. Al día siguiente despertó un poco más tarde de lo acostumbrado, pues pese a lo que había deducido la noche anterior, el cansancio del día anterior había pasado factura: ¡nunca había corrido tanto en su vida! Una vez abajo, con la misma cara seria y de entrecejo fruncido de cuando se despertaba mal y tarde, saludó a los ya despiertos y desayunó.

—Buenos días, estimados compañeros—y mientras comía, haciendo pausas y limpiándose con esmero, añadía lo siguiente—. Espero que el cambio de nocturnos a diurnos no os siente mal. No obstante, si os molesta, siempre podríais seguir con vuestro hábito y así nos aseguraríamos de que haya siempre alguien en vigilia, vigilante, nunca mejor dicho—remató con una breve carcajada. Dicho eso, empezó a organizarse mentalmente y en seguida su ánimo se vino abajo—. Sea como sea, hoy deberíamos hacer algo... Propondría ir a buscar a los que se separaron del grupo ayer, pero podemos esperarnos cualquier cosa...—y al final se decantó por relegar la decisión para más tarde—. Casi mejor esperar a que estén todos despiertos para planificar el día...
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16/09/14, 04:24 pm
Las camas eran duras y las sábanas ásperas, por lo que Twixy's no encontró fácil conciliar el sueño. Puso su halo luminoso en modo de luz blanca para alumbrarse y cosió hasta que estuvo demasiado cansada para seguir. La incomodidad de la cama ya poco le importaría, durmió de un tirón, sin sueños, pero al día siguiente se levantó mucho más tarde de lo que le hubiese gustado. Su móvil estaba frito y no podía poner despertador, por lo que fueron las voces de sus compañeros las que la movieron a salir de la cama.

Se vistió con ropa cómoda para hacer deporte y bajó a lavarse la cara, saludando alegremente a todos salvo al roquense. Solo con la cara recién lavada Twixy's estaba radiante, y disimulaba bastante bien el sueño y el cansacio que tenía. Quería activarse pronto, por lo que se tomó una fruta para tener algo en el estómago y salió al patio. No tenía piscina, tendría que conformarse con hacer tablas de whoopunchy's. Puso su reproductor de música en modo altavoz y empezó con algunos movimientos sencillos de calentamiento, para luego seguir con tablas más complejas. Su entrenamiento era por lo general más duro que el del frivy medio, al hacerlo metida en agua, por lo que el whoopunchy's se le hacía demasiado fácil. En cuanto empezase a aburrirse y hubiese entrado en calor, buscaría a Samika para entrenar con ella.
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17/09/14, 08:34 pm
Tras terminar la cena , Samika ayudo con la limpieza  y se dispuso a irse a la habitación que no tendría otra que compartir con alguno de sus compañeros. Su decisión de darse una ducha antes de acostarse tuvo que ser borrada de su mente ante la escasa luz que le impedía una movilidad básica sin necesidad del bastón, por lo que lo postergo para el día siguiente.

Para ese momento del día su cabeza había recibido demasiada información en apenas horas que aun debía procesar, sus pies estaban destrozadas tras la carrera con zapatillas no adecuadas para correr y la oscuridad casi total que se cernía sobre ella conforme la noche llegaba a la ciudad le incomodaba lo suficiente para no querer seguir manteniendo los ojos abiertos. Su día a día era oscuridad total a la distancia no estaba acostumbrada a la total oscuridad de cerca, pues incluso por las noches, las luces de las farolas se colaban por el ventanal de su habitación iluminándola lo suficiente. Y cuando aquellas farolas eran apagadas tenía su lamparita encendida en su habitación. "Esta ciudad tiene noches tan oscuras como la boca de un lobo" pensó Samika cuando a duras penas consiguió llegar a la habitación sin tropezarse, inseparable de su bastón.

La habitación poseía alguna que otra antorcha, que aunque no daba mucha luz era lo suficiente para tranquilizar a la chica y no sentirse como si la oscuridad fuese a devorarla. Su sueño cuando consiguió tomar una de las camas mas cercana a una de las antorchas, fue igualmente intranquilo por lo que el despertar de la humana al día siguiente fue bastante repentino y desconcertante, asustándose al sentir nada mas abrir los ojos el tacto duro y extraño de la cama bajo su cuerpo. Los primeros minutos de esa mañana fueron desastrosos y en un acto reflejo sus manos se cernieron sobre el mango de bastón allí apoyado sobre la cama, en el lugar donde lo había dejado la noche anterior.

"Tranquila Sami, respira...recuerda...recuerda donde estas" se intento calmar, mientras los primeros rayos de sol se colaba por las pequeñas ventanas de la habitación, atrayendo los ojos aun asustados de Samika. Lentamente, mientras acompasaba su respiración tras el repentino ataque de pánico, fue recordando todo lo ocurrido el día anterior: el despertar, la llegada la ciudad, el discurso...todo paso a paso con todos los detalles que su escasa visión, su olfato y oído había podido captar. Cuando en su mente todo estuvo en orden, sentada abrazándose las piernas sobre la cama sin soltar su bastón, suspiro largamente.

-¿Que hago asustándome tan pronto? No seas tonta, Sami, queda aun mucho por hacer...asustate cuando haya un motivo mas grande que solo esto- susurro avergonzada por su reacción. Un poco desorientada se levanto de la cama y buscó alguna de las prendas que Twixy's había lavado el día anterior para cambiarse de ropa dejándose el top puesto, ajustándolo por debajo del pecho con una cinta de tela negra que recorto de una camiseta raída, cogiendo unos pantalones de entre la ropa que le sentaba bien y eran cómodos para moverse, junto con unos botines que habían tenido una mejor época "El estilismo no es lo mio...tal ve deba pedirle una ayudita a Twixy's" penso con sorna tras verse vestida. No poniendo mucha atención a si le veían mas centrada en la ropa, aseguro unos vaqueros que noto eran de su talla para poder colgárselos tras ducharse, dejando su propio pantalón sobre la cama. Tras reservarse la ropa que se pondría, no podía vivir solo con lo que llevaba puesto eternamente (y si tomar el sari pulcramente doblado sobre la repisa) bajo a la primera planta escuchando y viendo, o escuchando mas bien, que había mas gente levantada.

-Buenos días a todos - saludo sonriendo un poco, dirigiéndose ala cocina donde atisbo a ver a Hal al que saludo también cogiendo una fruta para darle un buen mordisco, hambrienta- Supongo de los planes de hoy hablaremos cuando estemos todos ¿no? De todos modos yo voy a enseñarle a Twixy's lo que aprendí en mi mundo por si alguien le interesa apuntarse, ya luego vemos lo de las armas y lo que haremos- comunico tras salir en la cocina escuchando sorprendida música proviniendo del patio y aunque solo era una sonar moviéndose lo que podía atisbar a ver al salir, algo le decía que era Twixy's, a la que se acerco para poder verlas mas de cerca notando que su deporte aprecia ligeramente similar al kick boxing mezclado con a saber que cosa mas.

Samika tenia claro que había muchas cosas que hacer, buscar a los demás, armarse, entrenar sus cuerpos para ser fuertes si es que iban a necesitar huir o pelear con alguna cosa. Necesitaban ponerse fuertes y el judo era un ejercicio físico viable como cualquier otro. "Mejor esto que nada"

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Invitado, sueñas con un mundo perfecto...
...tu paraíso personal...
...donde lloras tu imperfecta realidad

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Torreón Maciel (Archivo VII) - Página 6 Empty Re: Torreón Maciel (Archivo VII)

18/09/14, 01:56 am
Al ver que más gente había despertado —y que comenzaba a haber más luz— Hal fue a echar un vistazo arriba. Por suerte los dos durmientes que quedaban estaban en la misma habitación, así que pudo aprovechar para sacar algo de ropa de los baúles. Frunció algo los labios ante el estado general de ésta, pero es cierto que no estaban significativamente sucias. Simplemente eran muy viejas. Apretó las manos al coger la camiseta, pensando en aquellas prendas viejas. «No. No, este no es el grupo de los fracasados». Pensar que allí todo era tan... cutre y precario porque todos hubiesen coincidido en ser unos inútiles habría sido dar a Rocavarancolia una buena capacidad de juzgar a los demás. Y no podía permitirse eso.

Después de dejar aquella ropa en el baño fue el turno de subir los cubos de agua. Prefirió subirlo con las dos manos, dado el peso (y su propia "capacidad" física). El primero lo subió bien, pero para el segundo ya le pesaban los brazos, para el tercero comenzó a respirar más rápido de lo normal, y cuando finalmente vació el quinto cubo de agua en la baññera se tuvo que comenzar a masajear los brazos. Se fijó que quizás podía echar otro cubo de agua más, pero decidió no hacerlo. «Paso. Paso muchísimo». Después se puso a lavar la ropa, intentando postergar lo máximo posible el inevitable momento de meterse en el agua fría.

Una vez terminado se quedó mirando la bañera con especial aprensión. No era alguien especialmente cómodo, pero nunca había tenido un gusto exactamente marcado por el agua fría. De hecho era algo que, en general, evitaba por todos los medios si era posible, pero ahora mismo no tenía muchas opciones. Por tanto, y tras respirar hondo tres veces en un intento de concienciarse, levantó su pierna derecha, acercándola al agua.

Metió el pie un par de segundos, y entonces lo sacó velozmente. «¡Qué fría está, joder!». Tras morderse el labio y frotarse los pies volvió a intentarlo, logrando meter esta vez casi hasta la rodilla. Un horroroso escalofrío hizo que volviera a sacar la pierna, sintiendo una —muy— desagradable sensación debido a tener aquella parte mojada y el resto del cuerpo completamente seco. Volvió a mirar, completamente decidido, aquel agua infernal. «Venga, vamos, tú puedes». Sus pensamientos parecían más seguros de lo que realmente estaba, y apenas un segundo después cerró los ojos con una risa nerviosa encerrada en su garganta. «Bueno, no, no puedes, pero tampoco tienes más remedio».

Respiró hondo una, dos, tres veces. Cuando estaba a punto de entrar volvió a inspirar, casi intentando postergar lo inevitable. Luego, cerrando fuertemente los ojos, metió la pierna derecha entera dentro de la bañera.

Se le escapó un siseo minúsculo, además de unos sollozos más ficticios que reales. Después, muy lentamente, fue metiendo la otra pierna. Respiraba por la boca, siseando y maldiciendo la falta de magia y de cualquier tecnología mínimamente moderna. Había perdido ya la cuenta de las veces que había echado pestes mentales sobre Rocavarancolia a causa de ese atraso. Aun así estaba completamente seguro de que no sería, ni de lejos, la última vez.

Una vez de pie dentro del agua fue flexionando las piernas, metiéndose a mayor profundidad y profiriendo pequeños quejidos casi inaudibles para él mismo. Lo hizo a una lentitud desesperante, y tuvo que parar y volver a ponerse de pie al llegar a la cintura. Necesitó casi un minuto y varios intentos abortados casi antes de comenzar, pero finalmente lo hizo "a lo bruto", tirándose enteramente dentro del agua.

Cuando sacó la cabeza lo hizo con un chillido y un fuerte (y descontrolado) castañeo de dientes. Por unos instantes le preocupó que sus compañeros hubiesen escuchado algo y, al subir a averiguar qué pasaba, lo tachasen de pusilánime. Pero, para su alivio, nada de eso pasó. Al parecer su gritito había sido más flojo de lo que creía

Se fue acostumbrado lentamente a la temperatura del agua, aunque siguio tiritando un rato. Posteriormente la salida de la bañera fue casi más difícil que entrar en ella, pero cuando finalmente se sobrepuso al frío salió, se secó y se vistió. Durante todo el proceso estuvo repitiendo mentalmente «¡Maldita Rocavarancolia! ¡Maldita fuente robamagia! ¡Maldito idiota, idiota, idiota!», como un mantra que le diese fuerzas para evitar pensar en el frío.

Una vez vestido se enfundó bien su bufanda, tapándose media cara y agradeciendo que, al menos, aquel baño horrible había servido para dejarle una sensación térmica con la que era más fácil llevar su preciada prenda. Tras esto, y después de vacilar en lo alto de la escalera intentando escuchar algo del salón, fue comenzando a bajar los escalones.
Tak
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Personajes :
Gael/Koval: fuego fatuo terrícola.
Kin: demonio raigaurum irrense.
Ayne: anima sinhadre.
Eara: sinhadre sin esencia.
Nime: demonio mineral libense.
Iemai: cercana, fallecida.


Armas :
Gael/Koval: espadas rectas, maza y quimeras.
Kin: alfanje y guan dao.
Ayne: sable.
Eara: ballesta de repetición.
Nime: dagas.



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24/09/14, 12:26 pm
La primera conversación de los sinhadres aquella mañana fue con el macho emplumado colorido. Mientras Eara ya se había quedado con buena parte de los nombres, Ayne aún tenía sus dudas al respecto de varios de los presentes. La sugerencia de Tesón tal vez era lógica, aunque fuese una broma, pero al sinhadre le horrorizó pensar qué clase de vida sería ir al contrario que el resto del mundo. Podrían ser aliens, podrían no conocerse todavía, pero vivir de noche implicaría soledad y encierro. Si bien Eara podría aceptarlo de no haber otra opción, no era ese el caso del edeel.
Creo que nos acabaremos adaptando, gracias por preguntar. Además, si las únicas alimañas que anidan aquí son pajarracos e insectos, no creo que tengamos que preocuparnos demasiado por vigilar.

En cuanto el resto de compañeros fueron mencionados, ambos sinhadres recordaron las caras de aquellos que habían perdido de vista. Al menos las que podían recordar, como era el caso de la chica plateada y la articulada, con quienes habían compartido más experiencias.
Bueno, a ellos no los persiguió el bicho, así que si han sido listos deberían estar sanos y salvos —«o eso quiero creer»—. Aun así, ¿qué podemos hacer para encontrarlos? El punto de referencia era este torreón, ¿no? Si no han aparecido por aquí es que se han perdido, probablemente lejos. Lo tienen ellos más fácil para encontrarnos a nosotros que al revés. —Eara lo miró en ese momento, preguntándose si le asustaba salir a buscarlos a aquellas ruinas peligrosas y enrevesadas o realmente no creía que sirviese de algo. La chica realmente querría volver a verlos y saber qué les había pasado durante el último día. El edeel se percató de su mirada e interpretándola erróneamente añadió—: Pero habrá que intentarlo.
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Jack: Vampiro de humo terrícola.
Atol/Skarog: Helión libense.
Alice/Onyx: Onycemante terrícola.
Tesón/Eterno: fantasma roquense, sin magia.
Sinceridad: Argos magnético roquense de Tierra Bruja.
Pefka: Hijo de Luna Kepryna.
Heridas/enfermedades : Pefka perdió el ojo derecho en su rito, lleva un parche
Armas : Jack: dos espadas. Magia.
Atol: lanza, espada y escudo. Magia.
Alice: magia y onyces. Espada o arco.
Sinceridad: arco, jabalinas, espada/lanza y escudo.
Pefka: lo que pille, normalmente machete y arco



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24/09/14, 10:48 pm
Contrariamente a lo esperado, Ayne al final sugirió que intentaran encontrar a los del otro grupo. Al roquense no le hacía ninguna gracia tener que salir de nuevo. Pero una cosa estaba bien clara para él: tras un día junto a esas criaturas, le había quedado claro que si quería hacer algo, tendría que hacerlo él mismo para asegurarse de que saliera bien.

—Pues salgamos. Avisemos a los que vayan despertando y cuando estén todos despiertos, el grupo de búsqueda saldrá—decidió, casi como dando una orden.

Luego se dirigió al sótano, pero en el camino pudo ver que Twixy y Samika estaban entrenando de una forma desconocida por completo para él. Apenas miró unos segundos antes de seguir su camino. Una vez abajo, estuvo husmeando las armas del sótano. Sabía que llevaría a la salida exactamente lo mismo que el día anterior, pero bajó por otro motivo: quería intentar aprender a usarlas. Solo se atrevió a coger una lanza y por la distancia del filo con el resto de su cuerpo, pero era demasiado pesada y tuvo que dejarla por miedo a lastimarse. Luego miró eso que llamaban espada y pensó en su similitud con un cuchillo muy grande para convencerse de que podría usarla. No podría, obviamente, por mucho que supiera qué lado cortaba y cuál no. Pero prefirió arriesgarse y se ciñó una a la cintura. Al menos si se cruzaban con algo racional, impondría más con una espada que con un cuchillo de unos centímetros, pensó. Pero también llevaría el par de cuchillos del otro día, así como eso que llamaban escudo colgado del brazo izquierdo.

—¿Todos listos*? Pues vamos.
Sigue en el Barrio de los Callejones sin Salida


*Obviamente, que se apunte quien quiera (pero quien se apunte, que cumpla y postee)

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25/09/14, 12:20 am
Samika ya se había levantado, y Twix la arrastró al patio para pedirle que le enseñase en qué consistía el judo. No le gustó mucho la explicación, eso de pelear, de ser lanzado por los aires, pero la chica le prometió que podía enseñarle movimientos menos ''agresivos''. Continuaron con música, adaptando los ejercicios básicos al ritmo, convirtiéndolo en una especie de baile. No pasaron de las piernas, pues era dificil para Samika corregirle, necesitando incluso tocarla a veces para ver su postura, momento que la frivy aprovechó para meterse con ella y ponerla nerviosa. Lo cierto es que fue divertido.

Cuando entraron de nuevo para buscar algo que comer, los que estaban en la cocina habían desaparecido. Al preguntar, les respondieron que habían salido a buscar a los del otro grupo, los que se habían separado en los callejones.

-¡Megano me lo puedo creer! ¡Osea, es que no me lo supercreo!- exclamó Twixy's enfadada. Ella también quería haber salido, ya tenía un sujetador decente e incluso habría cedido ante la necesidad de un calzado decente y se hubiera puesto zapatos feos. Quería encontrarse de nuevo con el rubio buenorro y con la chica de la ropa interesante.- ¡Juro, que seguro superha sido cosa del empludado ese! ¿Pero cómo hiperhan podido hacernos esto? Ni siquiera nos han superavisado. Ha sido una cochinada que te rompes.

Siguió echando pestes del grupo que se había ido, y quejándose un buen rato hasta que decidió darse un baño. Estaba sudada y se sentía asquerosa, pero cuando se enteró de que tenía que ser con agua del pozo y que tenía que subir ella misma los cubos, soltó otra tanda de improperios frivy's mientras hacía su tarea. Los dos cubos de agua fría que se echó por la cabeza le ayudaron a bajar los humos, y cuando salió del baño, con unos vaqueros rasgados y una camisa descolorida anudada debajo del pecho, estaba radiante. Se había trenzado el pelo para que no chorrease, y a pesar de estar seca aun tenía gotitas de agua en el escote y los pies.

-Vamos a pasarlo hiperchupyflai de la flonchy's sin ellos, se van a enterar- propuso, atacando la fruta de la cesta y llevándose su dulde alijo al salón.
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25/09/14, 10:31 pm
Unirse al entrenamiento con Twixy's fue agotador, pues el ritmo de aquella música era bastante rápido para Samika, pero fue igualmente entretenido y algo vergonzoso en ocasiones. Tras decirle lo que le enseñar, le mostró los primeros movimientos básicos. En su caso enseñar a un novato implicaba tener que acercarse bastante y tocar para corregir las posiciones de manos y pies, cosa que la frivy no desaprovecho para hacerla ruborizar y reírse.

Cuando terminaron Samika se encontraba sudada y con casi sin aliento pero no se quejaba, había sido intenso pero agradable como entrenamiento "Se me va a poner un culo, unos brazos y unas piernas, que ni las atletas" pensó sonriendo animada aunque cansada, pues al judo le unias la música y el wochpunchy's de Twixy's y era energía pura. Fue por agua al pozo, para refrescarse y beber un largo trago, antes de seguir a Twixy's. Lo primero que noto fue la falta de sombras en su visión y posteriormente los reproches, reclamos y el enfado de la frivy.

-Ya podían a ver avisado aunque sea- comentó Samika un poco molesta también. Esperaba que lo de no avisar e irse sin mas como si ellas no pudieran ayudar no fuese algo que se volviera costumbre.Tal vez ella no fuera la mejor ayuda allí afuera y no iba a decir lo contrario pero algo podría hacer-Debería echar un vistazo a la armería- se dijo viendo a la sombra Twixy's desaparecer escaleras arribas mientras ella, tomaba el bastón de cerca de la entrada al patio y se disponía bajar a la mazmorras. Fue algo trabajoso pues era la primera vez que bajaba aquellas escaleras y las antorchas no es que diera bastante luminosidad, pero se aguanto con lo que había. Tras llegar abajo en lo que le parecieron minutos, uso su bastón para guiarse y sus manos para alcanzar las primeras de las celdas.

-Mmm, a ver que hay por aquí...- murmuro guiándose cuidadosamente con su bastón y no tocando nada para no cortarse, se adentro en la celda acercándose a un montículo de armas para empezar a buscar algo que le sirviera- Eliminemos arcos y ballestas como posible armamento...sería como dar palos de ciego -murmuro con cierto humor negro, burlarse de su ceguera ayudaba en cierto modo a sobrellevarla mejor. Tras una exhaustiva busqueda, sin tener mucha idea de armas pero si algo de sentido común, elimino mazas, hachas y lanzas variadas de las posibles armas también. Al final decidió buscar entre las espadas de diferentes tipos, tamaños y peso, eligiendo al final un espada corta y dos dagas, buscando entre el arsenal por ahí desperdigado una funda para estas, pues la espada corta ya la tenía. Encontró este, desgatado pero útil aun, un piedra de afilar y como extra solo una guantelete de cuero que se agenció.

-Bien bien, arma listas, ahora algo de protección no vendría mal por si las moscas, ¿habrá escudos por aquí?- se pregunto mientras se daba otro paseo por la armería cuidando de no tropezarse con nada hasta encontrar un espacio con escudos. Entre ellos y tras mirar atentamente los escudos de cerca, tomó uno circular que no llegaba a los 4 kilos de peso y cuyo diámetro protegería al menos su torso casi al completo, algo con lo que podía fácilmente moverse. Este era de madera pero tenia un borde metal y una cruz metálica en su centro. En la parte trasera quedaba un par de correas maltrechas para sujetar al brazo y pensativa se coloco el guantelete para proteger este de la fricción y posteriormente el escudo cuyas correas tuvo que apretar un poco. "¡Perfecto! Se los mostrare al resto al ver que opinan" pensó alegre mientras se quitaba el escudo y subió lo mas rápido que su ceguera le dejara, a la primera planta.

-Mirad, encontré armas que podría usar, cuando aprenda claro, pero para no estar indefensa si salimos¿Que os parece?- pregunto mostrando sus armas escondidas y sonriendo se acercó al sofá donde pudo ver twixy's haciendo algo con la fruta-Voy a darme un baño que estoy echa un asco- dijo con buen humor, uno que desapareció cuando supo que tendría que subir cubos arriba, que no había agua corriente y que tendría que bañarse con agua fría. Suspirando se dispuso a ello, no podía quedarse pegajosa de por vida.

>>Se arrepintió de todo nada mas sentir el agua fría caerle encima. "Nota mental: Meterle un tempano de hielo a Doce por el culo cuando lo vea" refunfuño Samika tiritando, bañándose, secándose y vistiéndose rápidamente con los vaqueros que había cogido del cuarto y una blusa celeste (que en algún momento de su existencia debió ser azul oscuro) que tomó del baúl, bajando de nuevo acompañada de sus nuevas armas, dejando el escudo apoyado contra la pared junto a la cocina. Luego lavaría la ropa con la que había llegado a la ciudad.

-Sobreviví al baño a duras penas. ¿Que haces Twixy's? -pregunto Samika curiosa intentando olvidar el mal trago del baño de agua helada. O encontraba una forma de calentar el agua rápidamente o mas de uno le iba a dar una hipotermia.

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01/10/14, 08:05 pm
Se encontró con algunos de sus compañeros preparados para ir a buscar a los desaparecidos el día anterior. Eso le colocó en un dilema: seguirlos o quedarse allí dentro, y ninguna de las cosas le apetecía significativamente. Por una parte estaba el claro hecho de que, si les acompañaba, iba a tener que interaccionar por fuerza con ellos, cosa que seguía dándole una vergüenza tremenda. También estaba el hecho de que no tenía ni idea de armas, ni de utilizarlas, ni nada, y la consecuencia más probable si cogía alguna era que acabaría amputándose algo a sí mismo. Eso, junto con el hecho de que había olvidado toda la magia, lo convertiría poco más que en un mudo e inútil saco de carne.

Se había quedado apoyado a medias en la pared, mirando a sus compañeros prepararse sin observarlos directamente. Finalmente las circunstancias decidieron por él: los que iban a salir se fueron, mientras en su fuero seguía discutiendose a sí mismo, sin saber qué hacer. Cuando la puerta se cerró soltó un suspiro, en parte de preocupación, y en parte de alivio. «Mejor así...» se dijo, no demasiado convencido. Esperaba, en cualquier caso, que no tardasen mucho. Y, en especial, deseó que no les pasase nada.

Subió arriba, a inspeccionar mejor las distintas habitaciones. Lamentó que no hubiera ningún dispositivo de dibujo, ni siquiera papel y lápiz. Claramente en aquel lugar incivilizado no podían aspirar a obtener nada que supusiese un mínimo desarrollo tecnológico, pero que ni siquiera dispusiesen de instrumentos parecidos a los que había poseído Varsai lo descorazonaba. No sólo porque era otra indicación de lo precaria que era su situación (que también), sino porque eso significaba que resultaba muy imposible que pudiese seguir dibujando. Además, se preguntó cómo iban a tener en cuenta las listas, dado que todo resultaba igual de terriblemente cutre y que no había forma de conocer el orden ni dar puntos.

Escuchó las exclamaciones de Twix, pero dado que estaban separado por varios pisos no distinguió las palabras. Pensar en las personas que estaban abajo hizo que torciera la boca con incomodidad. No estaba seguro de qué debía hacer. Hablar con otras personas era, para él, una actividad sumamente complicada en el mejor de los casos. Le daba vértigo pensar en que debía comer, dormir y, en general, vivir con todas esas personas durante un año. Y si se ponía a pensar en todas las repercusiones de aquello (eran gente de otros mundos, con lo cual la cantidad de información completamente desconocida para él que ellos daban por hecho era inabarcable) casi se mareaba. Quería, por un lado, interrogar concienzudamente a sus compañeros hasta saberlo todo de los lugares y planetas donde habían vivido, pero se veía completamente incapaz de ello.

Cuando bajó, un buen rato después, ya se había aflojado la bufanda. En su cara sólo se reflejaba aburrimiento, pero por el incesante tamborileo de sus dedos contra la pared se podía adivinar mejor su nerviosismo. Su corazón latía un poco desbocado, pero al ver a Samika dirigiéndose a la más adulta se desvió hacia las cestas, sin dejar de mirar de reojo a las otras dos. Cogió un par de frutas y luego, tras largos momentos de vacilación, se dirigió a la armeria.

«Mierda. La luz». Se le había olvidado por completo que aquel lugar era subterráneo y que allí funcionaban con antorchas y velas. Nuevamente maldijo la falta de magia, sintiéndose en un atolladero. Subir ahora a por una vela o algo así le haría quedra como un subnormal o algo peor, pero tampoco era exactamente inteligente meterse en un lugar con armas sin ninguna fuente de luz.

Finalmente decidió dejar la puerta completamente abierta y dar unos pasos tentativos hacia el interior. La cantidad de luz que entraba así, como era natural, era absurdamente irrisoria. Apenas daba para darse cuenta de que había cosas apoyadas contra la pared. Cuando dio un par de pasos hacia atrás se chocó contra algo. Por un momento el corazón saltó en el pecho, al pensar, por un fugaz instante, que algún filo iba a atravesarle las tripas. Cuando eso no sucedió palpó mejor, descubriendo que la cosa contra la que había chocado eran barrotes. «Celdas. Tenemos celdas». Para su consternación, aquello no fue una gran sorpresa.

Volvió a ir hacia la puerta, pasando la mano por los barrotes. El cuidado con lo que iba evitó que se tropezase con un objeto que había delante suya, bastante cerca de la puerta. Por el sonido, aquello no era un arma (parecía más alguna clase de objeto hueco de madera, probablemente un baúl o similar), pero ya sospechaba que en aquel lugar aquello no era garantía de seguridad. Así pues, y tras unos momentos de duda, lo arrastró hasta la misma puerta, donde la profunda oscuridad se convertía en una tupida penumbra.

Puso el cofre atravesado contra la puerta. Se acuclilló delante, agarrando la tapa y agudizando el oído. No parecía haber ningún sonido procedente del interior, pero sabía que aquello no significaba que no hubiese ningún animal peligroso. Además, esa no era la única forma que podía tener aquel arcón de hacer daño, por lo que decidió tomar precauciones extras. Se puso detrás, esperando que, de haber algo peligroso dentro, el que fuera que lo hubiese metido lo hubiese "programado" para salir disparado sólo hacia delante. Luego, tras una profunda respiración, abrió la tapa, sin poder evitar cerrar los ojos.

Pasó un segundo. Tres. Cinco. Al ver que no sucedía nada, se decidió a abrir los ojos. No había salido ningún monsturo mortífero ni se había accionado ninguna trampa mágica terriblemente dolorosa, así que supuso que el contenido era algo inofensivo. Con extrema cautela, asomó la cabeza, mirando fijamente aquel contenido iluminado por la poca luz que entraba por la puerta.

Tardó un par de segundos en reconocerlo, pero cuando lo hizo el corazón comenzó a letirle con fuerza. Sintió como le embargaba la ilusión de la forma en la que sólo embarga a alguien que, al fin y al cabo, sigue siendo un niño. Sabía qué era aquello. Claro que lo sabía. Y si lo poseían tal vez, sólo tal vez, no estaba todo perdido.

Aquel baúl estaba repleto de talismanes.
Jack
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Atol/Skarog: Helión libense.
Alice/Onyx: Onycemante terrícola.
Tesón/Eterno: fantasma roquense, sin magia.
Sinceridad: Argos magnético roquense de Tierra Bruja.
Pefka: Hijo de Luna Kepryna.
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Armas : Jack: dos espadas. Magia.
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Alice: magia y onyces. Espada o arco.
Sinceridad: arco, jabalinas, espada/lanza y escudo.
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02/10/14, 07:26 pm
Por suerte, el golpe con Kirés le devolvió al mundo real. Ya no pensó solo en correr despavorido sin rumbo sino en volver al torreón o, al menos, no alejarse del grupo. No fue el único en salir corriendo, por lo que no le fue difícil mantenerse junto a sus compañeros.
Una vez se hubieran alejado de aquel esperpento, podrían calmarse ligeramente y buscar el camino de vuelta. Al menos Tesón se calmó e intentó ayudar intentando reconocer edificios en ruinas. Afortunadamente, ayudaba que el torreón destacase por su altura, así que al rato —que se le hizo eterno al roquense, caminando desconfiado por si el insecto reaparecía— dieron con el camino.

Una vez ante el edificio, llamaron y alguien se encargó de abrirles. Tesón se lanzó hacia la puerta como si la criatura calavérica aún estuviera cerca, y sin apenas fijarse en sus compañeros, se dejó caer en un sofá, resollando.

—No... No les hemos... Encontrado. Habí... Había algo monstruoso en... En el edificio donde despertamos... No volváis... Allí—dijo, interrumpiendo sus palabras para respirar.

Una vez se hubo tranquilizado, pensó en ir a dejar las armas en el sótano. No estaba acostumbrado a correr tanto, menos aún para salvar su vida. Porque estaba clarísimo que una criatura con ese aspecto solo podía querer matarles. Por eso, invadido por un terrible presentimiento repentino y creado por él mismo, se giró a mitad de las escaleras y corrió hacia el salón, hacia una de las troneras que daban a la zona de la entrada.

—¿Y si nos ha seguido? Hay que hacer guardias, ¡guardias!—exclamó nervioso sin mirar a nadie, con la mirada fija en la calle.

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02/10/14, 09:45 pm
Había pasado un buen rato observando que Twixy's hacia cuando se escucharon golpe apresurados en la puerta. No tenia claro como abrir, pero según había podido notar en su inspecciona en la mazmorra el mecanismo del puente se encontraba allí. Habia visto a la sombra Hal bajar hacía allí, pero ni idea de si se enteraba de los golpes en la puerta, por lo que Samika decidió bajar usando su bastón como guía en las escaleras. Ya abajo y antes de buscar el mecanismo se encontró a Hal encorvado sobre algo, o esperaba que fuese Hal y no una rata gigante o algo así. La oscuridad de allí abajo dificultaba aun mas su visión.

-Hal déjame pasar por favor, tengo que abrir el puente los demás ya llegaron- dijo un poco apresurada, aliviada cuando el chico le permitió pasar y encontró el mecanismo palpando pues no tenia claro donde estaba. Abrir fue mas trabajoso pero finalmente lo consiguió, soltando un resoplido.

-¿Encontraste algo interesante ahí dentro? Si es así, subelo y lo vemos todos, ahora que ya llegaron los demás-informo al chico instándole a subir con ella, con una sonrisa dirigida a la forma borrosa de este. Esperando que decidiera seguirle, retomo el camino hacia la primera planta para salir de ese sitio que era el culmine de sus desesperación. Debían iluminar bien ese lugar en un futuro próximo, era un fastidio bajar allí.

Tras subir pudo notar tras ver a sus compañeros, o todo lo que alcazaba a ver mas bien, inquietos. Escucho el resoplido agotado de Tesón y lo vio pasar por su lado como una centella de plumas en un ataque de nervios incomprensible para la humana. "¿Que demonios paso? No encontraron al resto...mierda ¿donde estarán?¿y que eso de lo que habla?" se pegunto preocupada pues el nerviosismo de Tesón estaba contangiandole, ante la falta de información y la incapacidad de poder ver sus expresiones, y cualquier pista de lo que les hubiese asustado allá afuera.

-¿Que ha pasado? ¿Estáis alguno herido?- pregunto Samika rápidamente un poco apresurada pero aliviada al ver que todos ellos estaba presentes tras hacer una cuenta mental de las sombras que había-¿Seguiros el qué?- estaba aturdida, se sentía fuera de lugar y sin tener claro como actuar en esa situación. Aun así el hecho de que algo, lo que fuera, pudiera haberlos asustados a todos de tal modo no le daba buena espina por lo que independientemente de si esa cosa que aun no tenia descripción llegara, debían protegerse.

-Que alguien baje el puente, si algo os siguió eso debería ayudar en algo...espero-añadió Samika nerviosa, apretando el mango de su bastón guía, tan solo diciendo lo primero que se le vino a la cabeza que pudiera servirles.


Última edición por Evanna el 03/10/14, 02:30 pm, editado 1 vez

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Gael/Koval: fuego fatuo terrícola.
Kin: demonio raigaurum irrense.
Ayne: anima sinhadre.
Eara: sinhadre sin esencia.
Nime: demonio mineral libense.
Iemai: cercana, fallecida.


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Gael/Koval: espadas rectas, maza y quimeras.
Kin: alfanje y guan dao.
Ayne: sable.
Eara: ballesta de repetición.
Nime: dagas.



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03/10/14, 12:28 am
Eara había estado limpiando, primero en la planta baja y luego de ahí hacia arriba, incluyendo techos, zonas aún sucias y habitaciones dejadas de lado el día anterior. No se permitió pensar en descansos, porque mientras seguía trabajando no pensaba demasiado en el peligro que corría Ayne allá afuera. Cuando escuchó las voces llamando desde el otro lado del puente buscó una ventana y se asomó rápidamente para verles. Parecían agotados, pero bien. Sin embargo, que llegaran corriendo indicaba que habían vuelto a encontrar problemas.

La sinhadre dejó los bártulos y bajó a toda prisa para verlos entrar. Alguien se estaba encargando ya de bajar el puente, pues su chirrido era inconfundible. Cuando entraron en la seguridad del torreón se los podía ver aliviados. Eara miró a su edeel con preocupación y este, aun resoplando por la carrera, le dedicó una breve sonrisa. Se dejó caer en el sofá y se empezó a frotar los pies distraídamente.
Más nos vale haberlo despistado, compañero. Te recuerdo que abría puertas a distancia sin muchos problemas ―le respondió a Tesón. Antes de que alguien se ofreciera a hacer guardia, tenían que saber qué era lo que había que vigilar―. Un ser… Tenía una calavera en llamas. Un muerto viviente y parlante. Echamos a correr, así que estamos de una pieza ―En el aire parecía quedar un «por el momento». Su aspecto monstruoso no había dejado espacio a dudar de las intenciones de la criatura. Se fiaba de sus instintos y estos le habían ordenado no perder un instante.

Puedo vigilar… estaba limpiando ventanas de todos modos ―dijo la chica. Prefería que otro se encargase de subir el puente―. Vosotros descansad.
Eara se acercó a las cestas rápidamente y buscó el driv que quedaba, ya no demasiado, y se lo acercó a su edeel para que se refrescase.

Cuando estuvo arriba de nuevo, se comenzó a sorprender de con que naturalidad se había tomado la existencia de aquella aberración. Pero naturalidad no quitaba miedo, e independientemente de que hubiera otras personas vigilando la calle, no se veía capaz de quitar los ojos del pavimento hasta que hubiese pasado un tiempo prudencial. Si de verdad algo así aparecía, si podía hacer magias como las que hacía Jack, estarían en auténticos problemas.

Aunque fuese un consuelo vano, poco después Ayne subió tras ella y se quedó a su lado. Su presencia cercana, la misma que podía llegar a ponerla nerviosa, también era capaz en ocasiones de ser tranquilizadora, y aquella era una de esas.
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  • Valek: Guanteletes ballesta y runas.
  • Xalkoth: Ninguna.
  • Kirés: Lanza, espada y ballesta de brazo.
  • Alyssa: Hacha de mano pequeña.


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03/10/14, 01:11 am
Aunque perdieron de vista a aquella cosa casi enseguida las carreras no cesaron hasta que se encontraron todos ya dentro del torreón. Kirés fue el último en entrar, aunque no sin primero volverse y echar un rápido vistazo a las calles antes de cruzar el puente del torreón. Dentro la situación se dividía entre el pánico que él mismo compartía con los que habían visto aquella cosa y la confusión y miedo creciente de los que no. Si bien estaba tan asustado como el que más, el Enderth pronto comprendió que tenían que calmarse o no lograrían nada salvo quizás lastimarse en el peor de los casos.

No nos ha seguido. –Dijo modulando el tono de voz para que sonara lo más tranquilizador posible. –Me he asegurado de ello. Esta no es la primera vez que alguna criatura me da caza y sé ver cuando no me sigue el rastro. –Aquello solo era parte de la verdad y aunque sí que había comprobado que nada les seguía no tenía ninguna garantía de que realmente fuera así, pero no importaba si con ello los ánimos subían. –En cualquier caso lo de vigilar siempre es una buena idea. Yo me pondré a ello en cuanto suelte las cosas –Giró la cabeza hacia Eara –Pero si alguien más se quiere unir puede.

Dejó la lanza en la armería y luego, tras coger una manzana de las cestas, buscó una ventana en los pisos superiores y se sentó en el alfeizar, dejando sus piernas suspendidas en el aire. Aquella sensación, el saber que en cualquier momento podía dejarse caer, desplegar las alas y salir planeando lo tranquilizó enormemente, ayudándolo a relajar la tensión que había ido acumulando a lo largo del día. Aun así eso no eliminó por completo sus preocupaciones acerca del grupo y del futuro que los aguardaba. Eran diez personas, y de todas ellas solo él tenía alguna experiencia en combate y supervivencia. Eso, de acuerdo con el enderth, implicaba que ellos eran su responsabilidad, y aunque no se consideraba a sí mismo una persona irresponsable, el hecho de que si alguien acaba herido o muerto podría ser culpa suya le revolvía el estómago.

Al final no hizo sino suspirar largamente. Los problemas  no iban a desaparecer solos, solo podía o quejarse de ellos o hacer algo al respecto. Sabía que su decisión iba a ser la segunda, pero eso no hacía que el asunto fuera menos desagradable. “¿Por qué habré acabado metiéndome en este lío?
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