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Seth
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Nombre: Connor
Especie: Humano
Habilidades: Fuerza bruta, inmutabilidad, rapidez mental
Personajes :
Devoss: Humano (Países Bajos) Licántropo Tigre

Maila: Humana (Hawaii) Bruja de la Arena

Connor: Humano (Canadá)
Unidades mágicas : 8/8

La Fábula del Dragón y la Grulla Empty La Fábula del Dragón y la Grulla

03/09/23, 11:25 pm
Habían pasado varios días desde aquel fatídico momento, cuando aquel ser terrorífico apareció para explicarles dónde estaban de verdad. A veces, Connor se sorprendía pensando en su rostro, sus sombras danzantes y esa puta nana que salía de sus labios muertos. Y solo salía de ese bucle cuando escuchaba la voz de alguno de sus compañeros, rompiendo el breve trance tan rápido como si tratara de un antídoto milagroso contra un letal veneno. Por suerte no estaban teniendo problemas en la nueva zona de comida que habían elegido, donde solo se escuchaban sonidos perturbadores a lo lejos. Era una mejora, porque ni de coña pensaban volver con aquellas ratas de mierda y sus jodidas espinas.

Connor se encontraba en la azotea, observando un horizonte de ruinas donde poco a poco el sol empezaba a a esconderse. Estaba tan muerta aquella estrella, que el atardecer carecía del color y la intensidad de los de la Tierra. Desde luego era otra cosa que iba a echar de menos. Empezaba a coger la costumbre de subir a la azotea cuando veía que todo el mundo estaba ocupado en algo, era un hábito que había llevado en su hogar durante mucho tiempo. Aislarse del caos y de todo el mundo para admirar un paisaje y relajarse un poco. El puto problema era que el paisaje era deprimente de cojones, y le recordaba lo jodidos que estaban. No se parecía nada a su hogar favorito en Texas, con aquellos cañones rocosos a lo lejos y esa gran piedra donde solía resguardarse del sol abrasador.

Aún así, aquel lugar del torreón cumplía parte de su función. Le ayudaba a pensar, además de lamentarse por su jodida mala suerte... Y ya había subido varias veces para pensar en algo que le tenía algo nervioso, casi tanto como que se le estuvieran acabando los putos cigarrillos de forma lenta y agónica. Algunos de sus compañeros lo evitaban, ya fuera por rencor, miedo, odio o una mezcla de todo. Tanto daba, lo importante es que tenía un puto problema encima que amenazaba con tragárselo poco a poco, no le convenía nada aquella mierda. Por no hablar de lo mal que le hacía sentir ver cómo Aniol lo evitaba, o que le afectara un poco de más que el propio Ethan lo hiciera. Al fin y al cabo había sido un apoyo muy bienvenido en aquel primer día de confusión y caos. Y joder, le caía bien aquel cabronazo.

Connor le dio otra calada al cigarrillo y expulsó el humo por los labios y la nariz, antes de que una voz le cogiera totalmente desprevenido. Se trataba de Ethan, el cuál le preguntaba si podían hablar. Joder, era como si nada más pensar en aquel problema el británico hubiera aparecido. Aún así, el motero tardó un par de segundos en asentir con la cabeza, sabiendo exactamente de qué querría hablar tras varios días evitándole. Connor se dio la vuelta para apoyarse en el murete de la azotea, y con la ciudad a su espalda volvió a asentir.

-Creo que ya sé de qué quieres hablar, Ethan.- Le dijo mientras se cruzaba de brazos con el cigarrillo aún en una de sus manos, su ceño algo fruncido ya que no podía negar que algo de mala hostia sí que sentía por ser evitado. Aún así dejó de fruncir el ceño mientras suspiraba, y luego se encogió de hombros, decidiendo que ya se cabrearía luego según lo que dijera o pasara.- Soy todo oídos, joder...- Diría con un tono más participativo, esperando lo que posiblemente estaba por venir.
Raven
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Nombre: Ethan
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La Fábula del Dragón y la Grulla Empty Re: La Fábula del Dragón y la Grulla

04/09/23, 04:06 pm
Los días pasaban sin pena ni gloría, en una tranquilidad tan sinuosa que si bien la adaptación al secuestro era progresivamente fácil, estar en una constante alerta se volvió la norma. No había una sensación completa de estar a salvo, si no la incertidumbre de cuándo sería la próxima vez que serían desafiados por los monstruos que habitaban esas ruinas a la que llamaban ciudad. Al menos, en el interior de los muros sus preocupaciones se podían centrar en tareas más humanas y menos fantasiosas: barrer aquí, cocinar allá, tratar de ignorar el cabreo que le producía una Serena completamente aislada…

Era más sencillo mantener su mente ocupada en esos pequeños entresijos donde la relación con sus compañeros se notaba extrañamente familiar por unas circunstancias que les habían llevado a juntarse a la desesperada. El roce hace el cariño, solo que el roce había sido cuestión de un par de caminatas confusas y una persecución desesperada y tan artificial como podía ser también era extremadamente real en unos tiempos tan angustiosos como estos.

Por eso sabía que hablar con Connor aún siendo una necesidad para el bienestar del grupo, era principalmente, un capricho para poder recuperar un compañero que rápidamente se había vuelto un pilar. Lo único que aplacó su molestía fue una añoranza a una relación que se sentía natural entre ellos dos y fueron estas emociones las que le condujeron a la última planta del torreón.  

-Connor… -Ethan estaba apoyado en el marco de la puerta, su voz se había desnudado del tono alegre del que hacía gala. Ahora era solo un esqueleto cansado pero serio que si bien no venía con buenas noticias, tampoco buscaba guerra. -¿Podemos hablar?

El joven esperó con paciencia a recibir una afirmativa antes de avanzar, pisar la roca de un tejado derruido seguía siendo intimidante y más cuando tu única compañía era, probablemente, el tipo más violento del lugar. Ni siquiera el paisaje alegraba el ambiente, la silueta entrecortada de edificios góticos a medio caer daba una imagen alicaída. Igualmente, Ethan prefirió esa alternativa a tener que hacerle cara al canadiense, al menos así su mente podía divagar serpenteante por callejuelas horrorosas a tener que lidiar con la tensión de aquella charla. Se sentó al contrario que Connor con vistas a la ciudad y tuvo que respirar hondo para empezar a hablar.

-¿No es muy difícil de averiguar, no? -Se le escapó una suave risa por lo bajo, cargada de nerviosismo. -No me malinterpretes, agradezco tener a alguien más ehmm… intimidante entre nosotros y se que esa tarde fue bastante estresante para todos, pero no fueron maneras. -Otro suspiro le llevó a girarse un poco de lado, lo suficiente para dirigirle una fugaz mirada. -Es difícil, que voy a decirte. Ahora hay varios del torreón que te tienen miedo y yo no puedo contradecirlos, esto es una convivencia, Connor, y si bien no puedo obligarte a actuar de mejor forma si puedo avisarte de que la estas cagando.
Seth
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La Fábula del Dragón y la Grulla Empty Re: La Fábula del Dragón y la Grulla

06/09/23, 12:56 am
Tras su afirmación, Connor observó curioso cómo Ethan avanzaba hacia él hasta quedarse sentado con vistas a la ciudad. Parecía que aquella charla iba a ser larga, o por lo menos algo incómoda ya que así se sentía el propio motero. Le habían dicho lo que no tenía que hacer durante mucho tiempo,  sobre todo en el orfanato, pero amenazar a alguien por el bien de unos críos... Sin ninguna duda habría sido algo que los Wyverns habrían alabado. Pero entendía que aquello era diferente, no estaba en Texas con su familia... Y si algo deseaba Connor era volver a su hogar con los suyos, así que no le interesaba nada que desconfiaran de él. Sentirse como una mierda por darle miedo a Aniol también era un buen aliciente para escuchar.

El tono de voz que había usado el británico dejaba ver que venía con claras intenciones de hablar seriamente. Le había jodido sentirse evitado... así que prefería que viniera a ponerle los puntos sobre las íes aunque pudiera haber una confrontación. Ethan había sido la primera persona que vio cuando llegó a ese lugar, y rápidamente tuvieron una dinámica confortable que hizo más amenas aquellas primeras horas. La cosa podría haber quedado ahí: llevarse bien en pos de sobrevivir todo un año juntos. Pero había un puto detalle en aquella primera noche, con Rick, Ethan y Nohlem, que no se le pasó por alto: Aquel puto dragoncito de papel seguía volando a veces por los cielos de su mente, haciendo que se preguntara por qué cojones alguien le haría un regalo a algún desconocido de manera tan desinteresada. En un mundo como el suyo, donde un gesto amable podía ser una puñalada por la espalda... Sorprendentemente era de agradecer. Si, Ethan era un buen cabronazo. Cada vez que lo pensaba no podía evitar sentirse extraño, ajeno así mismo por pensar así de alguien desconocido, pero Rocavarancolia le estaba rompiendo los esquemas en muchas cosas.

-No, no es difícil de averiguar...- Le respondió pensativo, aún de espaldas a la ciudad al contrario que su compañero. Que lo llamara intimidante le pilló algo desprevenido, no porque pensara que no lo fuera... Si no porque no le había sentado bien escucharlo... Y eso era jodidamente raro en él. En el club, que te dijeran que eras intimidante era para sentirse jodidamente orgulloso. ¿Pero allí? ¿En esa azotea con una ciudad en ruinas a sus pies? Joder, se sentía como un puto tiro en los huevos. Y sabía a qué se debía. <<No hay nada de bueno en ser intimidante cuando... un crío te evita por los pasillos>>.

Cuando Ethan se giró para mirarlo Connor hizo lo mismo, se dio la vuelta de cara a la ciudad y apoyó ambos brazos en el murete. Aunque su vista estaba fija en los ojos de su compañero, escuchando cómo decía que no fueron maneras las suyas. No podía negarlo, a su parte más rebelde y anarquista le tocaba los cojones que alguien viniera a decirle todo aquello y le entraban un poco de ganas de mandarlo a la mierda. Sentía que se había ganado a pulso el derecho a que nadie le dijera nada, pero luego se le cruzaba por la cabeza el rostro de Aniol y entendía el por qué de todo aquello. Cuando Ethan terminó de hablar Connor suspiró, antes de darle una última calada al cigarrillo y mandarlo bien lejos con un golpe de dedos.

-Pues vaya mierda...- Empezó a decir el motero con tono meditabundo y la vista clavada en aquella ciudad de espanto. Tras varios segundos con el silencio como único compañero entre ambos Connor se dispuso a hablar, no sin antes mirar un segundo hacia atrás para cerciorarse de que estaban solos.. Luego siguió observando los edificios.- Podría decir que fue por el estrés de ese día o las putas ratas intentando matarnos. O podría decir... que fue aquel monstruo de mierda.- Ethan podría notar una alteración en su voz al recordar aquello. Después, y esta vez sí, giró la cabeza para mirar directamente al británico, con la voz clara.- Los dos sabemos que no amenacé a esa gilipollas por eso.- Aún recordaba a Ethan entregándole aquel cuchillo a él y pidiéndole que apuñalara cualquier cosa peligrosa, así que estaba seguro de que realmente siempre lo había visto un poco tal y como era. Aún así, nada más decirlo frunció el ceño visiblemente incómodo con aquello. ¿Por qué intentaba explicarse? ¿Por qué cojones no le mandaba a la mierda?

Una cosa tenía bien clara. Ninguno de sus hermanos de carretera estaría haciendo aquello... Justificar cualquier acción hecha, no a alguien que no era del club. Pero ahí estaba él, dando detalles y haciendo el capullo con un chaval que ni siquiera llevaba un mes conociendo. En fin, puestos a hacer el payaso... Que menos que terminar de pintarse la puta cara.

- Me tocó los cojones la manera en la que se dirigió a los críos... Y sé que piensas como yo en eso, joder.- Le diría a Ethan con tono molesto, por recordar aquella situación y porque le molestaba un poco que se hablara de él y no de Serena, que era la culpable de todo. Aún así acabó suspirando cansinamente, asintiendo con la cabeza.- Pero no creas que no te entiendo. A mí tampoco me gusta la forma en que me mira Aniol cuando nos cruzamos.- Confesaría entre dientes, incómodo y evitando establecer contacto visual con Ethan. Prefirió seguir observando las tétricas ruinas de la ciudad.
Raven
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La Fábula del Dragón y la Grulla Empty Re: La Fábula del Dragón y la Grulla

06/09/23, 04:44 pm
Escuchar hablar sobre ese día se sentía tan lejano como horrorosamente cercano, una herida abierta en lo que era un sueño febril. Era difícil de asimilar, con tan poco tiempo de distancia recordar esa dichosa mañana era como intentar rebuscar en un baúl de los recuerdos, parecía otro lugar, otro momento y aún así, el miedo volvía a recorrer su cuerpo como un sutil cosquilleo cuando lograba rescatar de aquella amalgama la imagen borrosa de esa criatura negruzca. Una pesadilla viva que desde ese momento no había vuelto a aparecer, se le hacía extraño que la visita a la otra cesta fuera tan tranquila.

-Ya me imagino. - Respondió menos convencido de lo que Connor esperaba, claro que se hacía alguna idea pero la verdad es que estaba sumamente perdido y si bien una parte lógica le avisaba de que el motero era peligroso, otra más recatada, sujeta a una realidad que ya no entendía simplemente negaba, al fin y al cabo hasta hace poco Ethan no vivía en una película llena de mafiosos y asesinos. Era un chaval depresivo en el centro de Londres, una vida absurdamente aburrida y cotidiana.

Igualmente volvió a asentir en silencio guiando su vista allá donde miraba el pelirrosa para perderse juntos en los escombros que decoraban su increíble vecindario. Estaban jodidos, tanto que las redecillas personales acababan convertidas en una actividad de ocio, un capricho que se podían permitir mientras la calma se mantuviera. Que difícil era la convivencia cuando no erais más que 14 desgraciados juntos por necesidad.

-Claro que me molestó, pero te puedo asegurar que por ahora prefiero mil veces más a una chiquilla caprichosa y egoísta que a cualquier bestia que se esconda en este lugar de mierda. -Hizo un gesto vago, encogiéndose de hombros en el sitio mientras señalaba con la cabeza las calles desoladas a sus pies. -Lo que quiero decir es que nos caiga mejor o peor la gente tenemos que convivir con ellos. Nos han metido a presión en un barco hundido y como no intentemos remar juntos lo único que vamos a hacer es estancarnos.

¨O ahogarnos, probablemente morirnos¨. Se guardó esos pensamientos más negativos para sí, no porque Connor no los supiera, sino porque le daba miedo expresarlos en voz alta, eso significa tener que escuchar y asimilar algo que no quería.

-Así que sí, entiendo que estés cabreado, pero actuar así con tus únicos aliados no nos va a llevar a buen puerto. Aún estás a tiempo, vaya, seguro que están dispuestos a escucharte si quieres disculparte con ellos, no con Serena, me refiero a los demás empezando por Aniol o Räg mismo.

Chasqueo la lengua poco convencido, no sabía hasta qué punto estaba tensando demasiado la cuerda. El canadiense estaba dando de sí lo suficiente como para querer escucharle y claramente tenía interés en solucionar el conflicto pero tampoco es como que se quisiera confiar por ello. Sentía a su compañero como una bomba de relojería, solo debes cortar un cable erróneo y BOOM la habías cagado.

-Connor eres fuerte, nuestra mejor baza junto con Kalna e igual que el resto tenemos que intentar entrenar para ser de ayuda ahí fuera quizá… quizá tú también vas a tener que aprender para serlo aquí dentro. Esto es un trabajo en equipo, no somos tan guais como tus amigos moteros -Comentó con un tono más humorístico, intentando borrar parte de la tensión.- pero oye, a mi también me gusta el cuero, seguro que algo podemos apañar entre todos.


Última edición por Raven el 08/09/23, 01:29 am, editado 2 veces
Seth
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La Fábula del Dragón y la Grulla Empty Re: La Fábula del Dragón y la Grulla

07/09/23, 06:24 pm
Connor escucharía a Ethan, mientras su vista se posaba en los tejados ruinosos y góticos de aquella ciudad. Nada más confesar su preocupación por Aniol se había arrepentido. No es que no le hubieran enseñado a mostrar sus emociones, lo habían hecho, pero siempre desde un matiz interno y entre la familia. Para los de fuera había que mostrarse duro y desde luego no hacer confesiones o explicar comportamientos. Había logrado conocer algo a Ethan en aquella semana, y de hecho le caía bastante bien, pero había costumbres que se aferraban como garfios en la piel. Así que ahora estaba algo incómodo por ello.

Aún así permaneció callado con las palabras de Ethan como único sonido entre ambos. Connor podía entender de lo que hablaba, porque no era muy diferente a la línea de pensamiento que había tenido él después de la disputa. Puede que se lo negara a cualquiera, pero le preocupaba que el miedo u odio que provocaba en algunos trajera consigo su jodida muerte. Porque creía que podía llegar a darse el caso de que lo abandonaran, así que en cuanto vio aquellas consecuencias fue consciente de que los necesitaba para sobrevivir. Ethan no decía algo muy distinto: todos estaban en el mismo barco y debían remar en la misma dirección. Aquello le hacía pensar en que Serena tampoco es que estuviera muy en la labor por ello, pero acojonando involuntariamente a Aniol y a varios de allí... él tampoco lo estaba haciendo. No le convenía aquello, para nada.

A pesar de que estaba entendiendo mucho de lo que decía, soltó aire por la nariz y se movió algo más agitado al escuchar cómo sugería que podía pedir perdón a varios compañeros, si entender por qué entraba Räg en aquella ecuación. Nuevamente su orgullo le decía que lo mandara todo a la mierda... que le mandara a él a la mierda. "¿Un Wyvern pidiéndole perdón a un puto cabrón de fuera? ¡Menuda gilipollez!" Casi podía escuchar las palabras de Eva y los demás en su mente. Connor sabía cómo habrían actuado cada uno de sus hermanos de estar allí. Eva habría intentado hacerse rápido con el mando y dirigir el cotarro, pero otros como Blake no habrían dudado en tirar de la azotea a cualquiera que le dijera que había hecho algo mal y seguramente sería un problema mayor que él mismo. Los quería a todos, pero se empezaba a dar cuenta de que no podía ir con el orgullo de los Wyverns a todos lados. No en aquella ciudad. En una semana estaba aprendiendo varias cosas, sobre todo de sí mismo.

Sonrió un poco halagado, con su comentario de que era de los más fuertes. Hasta hace poco lo habría pensado también, pero tras aquellas ratas y ese monstruo de sombras... Lo único importante para sobrevivir parecía ser correr y huir como un cobarde. Y eso se le había dado muy bien la última vez. A pesar de estos pensamientos tuvo que soltar una breve risotada, cuando mencionó a sus "amigos moteros", que a él también le gustaba el cuero y que podían apañar algo. Sabía a qué se refería con todo aquello. Ethan quería decir que ellos también podían ser un grupo, y tras terminar su risa Connor empezó a asentir algo más serio con cada cabeceada. Entendiendo. Aceptando.

Finalmente Connor se dispuso a hablar, para lo cuál se giró para estar frente a Ethan, aún apoyado en el murete. Su rostro estaba serio y pensativo, aunque si el británico se fijaba podría ver algo de agradecimiento en sus ojos.

-No voy a pedirle perdón a Serena, ni de coña.- Secundó lo que había dicho antes su compañero. Su tono era determinante y estaba de acuerdo en que eso no tenía sentido. Aquella chica ni siquiera le había pedido perdón a los críos o a él mismo por casi matarle con la lanza.- Pero... puedes estar tranquilo, joder. Podéis estar tranquilos. Me guardo mis putas amenazas para las ratas de fuera.- Comentó mientras volvía a observar la ciudad, señalando sus calles con un gesto de cabeza. Después sonreiría durante un segundo por la gilipollez que iba a decir.- Tienes razón en que estamos en el mismo barco y tenemos que remar como cabrones... Pero creo que meteré a Serena bajo agua, para que sea la puta ancla. Así al menos cerraría la jodida boca un rato, ¿no crees?- Le diría con un rostro muy serio, aunque finalmente se rompería su careta y soltaría una breve carcajada.- Perdona, perdona, una broma de mierda.- Se disculparía el motero mientras se centraba por completo de nuevo en la ciudad, con alguna breve risa de por medio aún.

Después Connor se quedó unos segundos en silencio. Sorprendentemente más calmado con aquella charla, como si hubiera necesitado ese apoyo de Ethan más de lo que había creído en un primer momento. Aquello le confundía, pero ya no estaba en Texas. No estaba en el club. Así que era una confusión que poco a poco iba aceptando cada vez más. El motero volvió a hablar, aunque por la importancia de las siguientes palabras volvería a evitar su mirada.

-Puede... que quiera acercarme más o... pedir perdón más adelante. Con Aniol.- Detalló el canadiense con tono preocupado, aunque dejando claro que la disculpa sería para el crío.- Y quizás hable con los demás, pero eso ya no te lo puedo prometer. No tengo ni puta idea.- Dijo siendo completamente sincero. Si lo hacía sería para cerciorarse de que confiaban de nuevo en él, de forma estratégica más que nada. Pero si veía que todo volvía a su cauce se ahorraría esa charla. Aún sin mirar a Ethan, Connor habló de nuevo. Se le notaba algo incómodo y fuera de su entorno, pero su tono era sincero e incluso agradecido.- Sé que has venido a solucionar un puto problema de grupo pero... gracias por venir a hablarlo conmigo, joder.- Rápidamente, para enmascarar que pudiera verse algo vulnerable, cambió el chip y le dio una palmada en la espalda, mirándole algo sonriente.- Eres un buen cabronazo, Ethan. Pesado de cojones hasta decir basta, pero un buen cabronazo.- Le diría de forma más burlona.
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La Fábula del Dragón y la Grulla Empty Re: La Fábula del Dragón y la Grulla

11/09/23, 02:10 pm
Connor le caía bien. Era extraño pues dudaba que fuera de este lugar hubieran sido nada más que un par de desconocidos cruzando la calle por lados contrarios, pero si algo ocurría allí, es que lo más improbable podía suceder. Así es como funcionaba su curioso inicio de amistad, 2 chavales perdidos, desorientados y asustados que decidieron buscar refugio en la primera persona que compartía su mismo idioma. Una casualidad estúpida que hizo que dos personalidades tan diferentes encontrarán rápidamente un punto común.

La prisión era un recuerdo nostálgico a pesar de las cercanías con el mismo, tanto cambio en tan poco tiempo volvía de aquella tarde el inicio de un caos al que poco a poco se iban adaptando. Rag y Colmillo solo eran bestias en ese entonces y en la completa ignorancia de ambos el canadiense había salido a defenderlos en un intento de ayudar a Aniol. Ninguno sabía a qué se exponía, ni los riesgos de esa acción, pero no necesitaron intercambiar palabras para estar de acuerdo en ayudar a los pequeños. Sí, Connor tenía muchos problemas y su propia piel era el cuadro vivo de quien había tenido experiencias no muy agradables, pero no tenía mal fondo. Era sincero, conciliador, consecuente y quería como cualquier otro del torreón proteger a los niños.

-Claro, porque la última vez sirvieron de mucho. -Le comento con burla levantando el brazo herido. Muchos de los cortes provocados por las ratas no eran ahora más que costra seca, picaba pero no era nada grave, solo quería quitarle peso a un acontecimiento que siendo sinceros aún le traía malos recuerdos. -Nah pero, fuera de bromas, al margen de que Serena caiga indudablemente mal en general, es una chavala, aún tiene tiempo de espabilar y mejor guardar fuerza para pegarnos con lo que sea que haya fuera, que estar de gresca aquí dentro.

En verdad no creía que pudieran hacer frente a ninguna de las bestias que decoraban ese funesto páramo. Tenían armas pero no experiencia y quizá a fuerza bruta podrían matar a alguna de las alimañas, si no fueran estas un grupo entero de ellas y no pudieran acabar con cualquiera de una púa mal clavada, claro. El riesgo era demasiado alto como para tomárselo siquiera como una posibilidad. Un suspiro cortó el silencio, aguardando con paciencia  a que Connor quisiera retomar la conversación.

-¡Está bien! -Se le notaba cierto ánimo recuperado, que quisiera disculparse con Aniol lograba recuperar ciertas esperanzas en el joven. -Podría intentar ayudarte, no puedo obligarlo si no quiere obviamente, pero puedo hablar con él. Hacer de mediador hasta que ambos estéis cómodos con la situación. Paso a paso. -Le respondió lo último ante la duda de si hacerlo con los demás. estaba bien, que fuera consciente y quisiera intentar resolverlo ya era como subir un pequeño escalón de muchos otros. No iba a exigirle a Connor subir el Everest al primer intento.

>>Tampoco tienes que plantearlo como una disculpa grupal, a veces se puede demostrar esas mejoras de otras formas. Si ven que no vuelve a ocurrir o que simplemente estás más colaborativo entenderán el cambio. Seguro que ellos lo ven y seguro que encuentras una forma para llevarte bien con Aniol, todo es aprender a adaptarse pero oye, ¡solo el estar dispuesto ya es un gran avance!

A la palmada en la espalda respondió con una risa hueca, pillado de improvisto por la acción. Curiosa forma tenía su compañero de expresar cariño, aunque a esas alturas se estaba acostumbrando a sus halagos en forma de insultos, le resultaban hasta entrañables según el día.

-Ah vamos, hasta yo tengo mis limites. Si me cabreo contigo es como pegarme un tiro en el pie, me caes bien y joder, quiero a algún compañero al que poder arrastrar al patio, que Kalna barre el suelo conmigo en 5 segundos, ya no es ni gracioso, solo patetico.

Se permitió relajarse en la situación ya no solo por haber podido hablar del problema, si no por recuperar una amistad temprana en la que tan agusto se sentía. Era estupido, no le conocía ni de una semana pero algo tenía, que conseguía sacar su versión más desenfadada. Quizá era el no sentirse juzgado, el saber que no se compadeciera de él o el que podrían hablar las cosas claras, sin el qué dirán. Fuera lo que fuera, era agradable retomar el contacto.

-Y si me consideras pesado, la que te queda de aguantar… -Busco su mirada cómplice, a sabiendas de que le gustaba su compañía. -Y oye, al margen de todo esto. ¿Qué tal lo llevas cabrón? Con todo lo que sucedió siquiera tuve tiempo a preguntarte pero entiendo que está siendo una semana dura para todos.
Seth
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La Fábula del Dragón y la Grulla Empty Re: La Fábula del Dragón y la Grulla

15/09/23, 07:38 pm
Connor escuchaba con atención las palabras de Ethan, mientras su vista seguía posada en los tenebrosos edificios del fondo. Aquella ciudad... daba miedo. Bueno, más bien acojonaba de narices. El motero estaba acostumbrado a a ese sentimiento, cada vez que su vida había peligrado en la Tierra... había sentido miedo. Pero en aquel puto lugar era diferente... acojonaba diferente. Sobre todo después de ese jodido día y ese puto monstruo de sombras. Por eso no podía negar que era todo un alivio estar acompañado de un grupo, y por eso era consciente de que debía cambiar varias cosas para mejorar la relación con ellos. Ethan formaba parte de ese grupo, y rápidamente se estaba convirtiendo en su mayor apoyo en toda esa locura. Aquella conversación no hacía más que confirmarlo.

-Ya... puede que amenazar a esas ratas no sirviera de una mierda.- Confirmó con una leve sonrisa al comentario del británico, mientras éste mostraba la herida del brazo. Es cierto que habían tenido suerte ese día, pero con eso no les bastaba. No sabía qué les hacía falta, o si acaso había algo para mejorar la situación, pero desde luego no era suficiente. Quizás había que conformarse con ser más rápido que todos los monstruos de ese lugar y esperar no ser el más lento del grupo... Connor suspiraría, fingiendo que estaba hasta los huevos de Ethan pero con una sonrisa que delataba su broma, y le contestó respecto a Serena.- Está bien, papá... Prometo no tirarla por la puta azotea, ni colgarla por los pies de una lámpara o... no sé cojones, alguna mierda parecida.- Dijo con una sonrisa, aunque luego se puso algo más serio asintiendo con la cabeza, dándole a entender que podía estar tranquilo con ese tema. Le caía mal Serena, pero tampoco la iba a machacar teniendo cosas más importantes que hacer, menos si ella era misma la que desaparecía en su cuarto.

Ethan pareció especialmente contento con su predisposición a acercarse a Aniol, y se ofreció a ayudarlo en aquella tarea. Connor, quien en ese momento se encontraba observando una de las callejuelas, no pudo evitar apartar la vista y posarla en su compañero. Sorprendido con aquella acción.<<¿Por qué cojones lo haces?>> Se preguntaba en su cabeza, a pesar de que empezaba a creer conocer la respuesta. <<¿Puede existir alguien con tantas ganas de querer ayudar a los demás, joder?>> Ethan parecía estar siempre atento a que los demás estuvieran bien, e incluso era de los que salían a por las cestas a pesar del dolor que le podía acarrear en la pierna después. Le había regalado ya a varios del torreón aquellas figuritas de papel, incluido a él esa noche... Y se estaba encargando de adornar el pozo con ellas. Connor no sabía si Ethan era consciente del apoyo que podía ser para casi todos allí.- Hmmm... Gracias, gilipollas.- Le diría en señal de agradecimiento, propinándole un suave toque con el puño en el hombro. Después no pudo evitar reírse con su comentario sobre los entrenamientos, ya que Kalna también barría con él en los entrenamientos con armas.- Siempre podemos ser patéticos juntos, contra esa cabrona.-

Después en cambio, Ethan pasó a un tema algo más oscuro. Preguntándole cómo se había encontrado en aquella semana. El motero suspiró durante unos segundos, recordando aquellos días y pensando en cómo podía expresarlo mejor.

-Pues ha sido una puta mierda.- Si, eso sonaba justamente como quería transmitirlo. Connor se apoyó en el borde de la azotea con el brazo izquierdo y con el cuerpo girado hacia el británico. Se encogió de hombros un instante antes de hablar.- Ya sabes, joder. Tanta mierda junta en tan pocos días... Da para pensar en mucho y...- No, aquello no era lo que quería decir. ¿Por qué no se abría a contarlo? ¿Era por la costumbre de mentirle a la gente que no era del club? ¿Es porque él era así o... le habían enseñado a ser así? Qué más daba. Puede que mañana o pasado estuviera muerto. Connor dio otro suspiro, apoyando ambos brazos en el borde y devolviendo la vista a la ciudad de pesadillas. Su tono fue serio y algo incómodo, aunque con leves tintes de nostalgia y tristeza. El ceño fruncido, mientras su mente divagaba en otro lugar. En otro mundo.- Echo de menos... a mi familia. Ya sabes. Te acostumbras a vivir con más de cuarenta putos moteros borrachos y de repente estás solo en esta mierda.- Connor daría un rápido vistazo a Ethan antes de centrarse de nuevo en la ciudad y seguir hablando. Ésta vez no pudo evitar soltar un bufido divertido y sonreír un poco.- Son ruidosos de cojones y siempre tienen una gilipollez que contar. Supongo que por eso les echo en falta aquí, con tanto silencio... Qué panda de putos subnormales son, la verdad.-

A pesar de lo incómodo que se había sentido, ahora se descubría sintiéndose algo mejor desahogándose. Quizás no estaba tan mal ser sincero de manera genuina, sin estrategias de por medio. Solo hablar con un compañero igual de jodido que él.
Raven
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La Fábula del Dragón y la Grulla Empty Re: La Fábula del Dragón y la Grulla

17/09/23, 12:26 pm
Ethan no pudo evitar soltar una leve risa ante el nuevo apodo, vale, no se lo esperaba. Escuchar a Connor llamarle ¨papᨠera una experiencia inigualable. No todos los días un gigantón de metro noventa cuya espalda eras dos veces tú, decidía nombrarte como una figura paterna y si eso no fuera de por sí un premio justo, vino acompañado de un gracias. Un gracias y un gilipollas, pero al fin y al cabo un gracias.

-Auch -Con una sonrisa burlesca se acarició el hombro como si la zona ahora estuviera dolorida del golpe, una broma que se convirtió en un susurro más bajo cargado de retintín ante la gracia que le hacía toda la situación. -De nada.

Ethan no tardó en unirse a las risas del canadiense, solo que a diferencia de él carecía de tanta positividad. Sería interesante entrenar juntos contra la bestia parda que suponía Kalna, pero a menos que le diera un cuchillo a Connor lo único que iban a conseguir era compartir suelo a la vez. Al menos se harían compañía mutua en aquel ridículo constante.

-Trato hecho.

Selló firme esa alianza parcial antes de que el tema cambiará a uno bastante menos divertido. Connor empezó a narrarle cómo se sentía con todo lo sucedido a lo que respetuoso Ethan se acomodo en el sitio para prestarle la atención que se merecía. La verdad es que estaba siendo una conversación llena de sorpresas, quizá la combinación amarga de los primeros días con el silencio de los siguientes había fomentado que Connor quisiera abrirse de esa manera a él, sea como fuera, agradecía profundamente la confianza que le regalaba.

Escucharle hablar sobre su banda le trajo una nostalgia muerta, podía razonar ese sentimiento de unión familiar, la calidez de un hogar lleno de ruido, las risas y charlas compartidas… solo que apenas eran un borrón en su memoría. Un álbum de fotos que escondía en el interior de una caja fuerte por miedo a que perdiera su valor o que tal vez, al recordarlo solo trajera unas memorias tan dolorosas como puñales. Era un sentimiento agrio, que al menos en esta ocasión se convertía en una ventaja de doble filo. Ethan no tenía las aspiraciones de sus compañeros por querer regresar a su hogar, no había energía ni ganas de luchar por ello, pero tampoco había añoranza, no había un dolor nuevo que soportar, ni una melancolía con la que llorar en noches oscuras. Él ya había vivido lo que era una pérdida, con la diferencia de que la suya no se solucionaría con un año de espera y el rescate a un secuestro que parecía una pesadilla febril.

-Es normal, tu banda parece ser la puta hostia. -Comentó tras un breve silencio y un ánimo sincero en su voz. El pelirrosa había expresado con tanto amor lo mucho que les echaba de menos, que ahí fueran todos delincuentes, se veía que eran más que simples compañeros, eran una familia. -Seguro que cuando vuelvas estarán preocupados de narices, se ve que os queréis mucho. Aquí, pues bueno…

Hizo una pausa para resoplar, su vista se acabó perdiendo fugazmente en el horizonte montañoso que marcaba el final de la ciudad, si querían huir ese camino no era más que incertidumbre y si bien en El corredor del laberinto ganaban el juego precisamente por meterse allá donde los conflictos eran peores no se sentía precisamente como uno de sus protagonistas. Nadie estaba preparado para enfrentarse a un par de ratas con pinchos en la cola, como para creerse tan guay de poder enfrentarse a cosas peores. No, que va, estaban atrapados, como ratones en una jaula. Observados en alguna clase de experimento macabro con la poca certeza de que si sobrevivían el suficiente tiempo podrían volver a ver a sus familias. Era una absoluta mierda.

>>No se yo que prefiero, el silencio eess horrorosamente inquietante, pero aquí cuando hay sonidos nunca sabes de dónde vienen. Pisadas lejanas, movimiento en los callejones, una brisa con los gritos de alguien que no logramos ver, joder es todo inquietante de cojones. -En ese ambiente él también se sentía con ánimo de confesarse, como si dos chavales atemorizados y cabreados con aquellas ruinas pudieran hacer algo al respecto más allá de quejarse. -Al menos, está todo más tranquilo desde … eso. ¿Un año se pasa rápido verdad? En cuanto te descuides te habrás librado de todos nosotros y estarás de vuelta con tu querida moto, ya verás.

Colocó en esas palabras un ánimo infundado que ni él mismo se acababa de creer, pero que cojones, si alguien podría sobrevivir en ese lugar de mierda, definitivamente iba a ser Connor.
Seth
Seth

Ficha de cosechado
Nombre: Connor
Especie: Humano
Habilidades: Fuerza bruta, inmutabilidad, rapidez mental
Personajes :
Devoss: Humano (Países Bajos) Licántropo Tigre

Maila: Humana (Hawaii) Bruja de la Arena

Connor: Humano (Canadá)
Unidades mágicas : 8/8

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20/09/23, 09:25 am
Haber revelado la nostalgia que sentía por su hogar, la tristeza de estar lejos de sus hermanos... había sido un movimiento incluso inesperado para él mismo. Pero que se sentía sorprendentemente bien. No sabía si sería capaz de aguantar todo un año... ¿Quién cojones podía saberlo? Tras solos dos días allí casi no lo contaban con esos putos monstruos, y aunque el resto de la semana había sido tranquila... Connor no se dejaba engañar. Habría más heridas, y con mucha mala suerte quizás muertes. Así que no, no tenía la certeza segura de volver a ver a sus compañeros del club, y eso era más desolador y le aterraba más que cualquier prueba de la ciudad. Los Wyverns eran más que un club de moteros o una banda de delincuentes. Sin dejar de de ser todo eso también eran una familia muy unida, que siempre estaba en los buenos momentos y sobre todo en los malos.

Connor los veía como mentores, dónde cada uno le había enseñado una pequeña lección aunque fuera al contar alguna historia o una anécdota. Entre todos lo habían moldeado y convertido en quién era ahora. Pero sobre todo los veía como hermanos mayores, capaces de hacer cualquier cosa por él. Bajo una capa de dureza y naturalidad adornada con insultos, Connor los quería más de lo que quería admitir. No se imaginaba una vida sin el club o los Wyverns porque esa había sido siempre su vida, una que ni siquiera se planteaba abandonar. Llevar aquel chaleco y tratar de cuidarlo siempre solo era una forma de demostrar todo el orgullo y el amor que sentía por los suyos. Así que cuando terminó de hablar y le llegó el turno de la palabra a Ethan, Connor estaba algo pensativo y serio. Con el ceño fruncido y sin poder frenar la tormenta de emociones que se batía en su interior. Aún así sonrió con el comentario del británico, mientras observaba las ruinas de aquella ciudad llena de cabrones que querían matarlos.

-Si, son la puta hostia.- Confirmó el motero asintiendo varias veces con la cabeza. Aunque luego adoptó una expresión algo más preocupada con las siguientes palabras.- Tienen que estar jodidamente locos buscándome, pero seguramente... ya piensen que sea un puto cadáver.- Era lógico pensarlo. Los Wyverns tenían enemigos en muchos sitios, y aunque eran respetados eso no garantizaba que alguno no tuviera el valor de atacarles. Peleas por el control del comercio ilegal, clubs moteros rivales... incluso antiguas víctimas que tenían una cuenta pendiente y dinero que pagar a algún matón de turno. Había muchos escenarios en los que un Wyvern podía morir por una sombra del pasado, y a esas alturas Eva y los demás ya tenían que estar pensando quién podía haberlo quitado de en medio. Connor intuía lo que podía llegar a ocurrir con su desaparición, porque el club era capaz de ir a la guerra con otra banda si pensaban que eran los culpables de su "muerte". Si lograba volver a casa, temía lo que pudiera encontrarse.

Agradeció el cambio de tema, aunque tampoco fuera uno muy agradable. Era cierto que aquella ciudad no era del todo silenciosa. Pisadas, aullidos, gritos en la oscuridad... y cuando era de noche se podía ver la luz flamígera de aquellos putos murciélagos alrededor. Sonrió con las palabras de Ethan sobre su moto y los ánimos que le daba. El británico parecía tener siempre una palabra de aliento que decir, y no parecía cansarse de ser un apoyo constante para los críos, y ya puestos para el propio motero en aquel momento. Además de encargarse de gran parte de la cocina y salir a por la comida a pesar del estado de su pierna. A veces costaba creer que tuviera dos años menos que él, al estar tan pendiente de muchos de ellos con una gran sonrisa. Pero tenía que estar pasándolo igual de mal que todos allí.

-Y qué ganas tengo de librarme de vosotros, joder.- Empezó a decir con sorna y una leve sonrisa que delataba el principio de un comentario estúpido.- Cuando vuelva pienso comprar un peluche para cada uno de vosotros, con vuestros putos nombres para recordaros... Y luego los voy a reventar todos con un puñetero bate de béisbol. Qué panda de gilipollas...- Siguió con la broma un poco más, aunque no podía negar que algunos como Serena si se lo parecían. Tras varios segundos volvió a girarse para mirar a Ethan a los ojos, con expresión algo más seria.- ¿Y cómo lo llevas tú, cabronazo? Has estado en muchas mierdas estos días: cocinar para casi todos, ir a las cestas, adornar por alguna puta razón el pozo... Aunque no te voy a negar que te está quedando jodidamente bien.- Confesó el motero, mientras su mente se llenaba de las distintas figuras que velaban de forma silenciosa el patio.- ¿Por qué lo haces?- Preguntó con interés, recordando aquel dragoncito que le había regalado y que aún guardaba en su baúl.- Creo que a estas alturas todos tenemos una de esas, joder.- Dijo con una sonrisa.
Raven
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Nombre: Ethan
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Habilidades: Buen oído, valor y motivación

Personajes : Ethan: Humano, Ingles/Japonés 1.75

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27/09/23, 04:54 pm
Escuchar a Connor hablar tan bien de su grupo era nostálgico, un recuerdo amargo que solo servía para hacerle sentir el peso de no tener a nadie esperando su regreso. Una tumba y figuritas de papel eso es lo que le quedaba, en parte le parecía poético pues no dejaba de sentirse él mismo un poco así tan frágil y volátil como un folio y tan abandonado y triste como un cementerio lleno de flores. ¿Le echarán de menos? Lo dudaba, quizá era mejor así. Las condenas de Nohlem y Connor le parecían peores: uno condenado al olvido y otro muerto en vida, al menos en su caso era una pérdida pasiva, como olvidarse una foto antigua en el final de un cajón. Estaba ahí, pero no la echabas en falta y algún día al abrirlo te sorprenderías de verla.

No supo qué responder al motero pues en este caso si quiera había un intento de ánimo, solo una dolorosa verdad, así que desvió la vista al paisaje y dejó que continuara hablando, si al menos él lo tenía asumido era una buena noticia. Con suerte regresaría a su hogar y entonces el mayor de sus problemas sería uno tan bonito como tener que dar explicaciones de su desaparición.

Y si ya no sabía que decir, la broma le pilló en un punto flojo. No era la primera vez que le dedicaba una tan agresiva pero en ese contexto recibir una respuesta tan contundente como que se quería librar de él, ahí fuera un chiste no era fácil de tragar.  La espesura se acumulo en su garganta a la par que intento mantener la sonrisa más agrandada fruto del recién ganado nerviosismo. Sus pensamientos amalgamados trajeron el rostro de otras tantas personas, algunos más dibujados que otros, todas ellas descartadas en su momento, todas ellas habiéndose alejado de su lado con el tiempo. Sonaba convincente, la bajona mental le solía condenar a esas encrucijadas malditas donde no había un sendero luminoso, solo la aceptación de que sobraba, sobraba en cualquier lugar y en cualquier contexto. Simplemente sobraba.

-Bueno, al menos que mi osito sea lindo que menos -Desenredo su lengua para hablar en un tono más bajo, ido, no era capaz de seguirle el tono de humor pero al menos podía intentar fingir un mínimo que sí. -¿Yo? Bien supongo, como todos imagino.

Se sintió escueto al no encontrar qué decir al respecto, explayarse suponía un peligro mayor y ser específico vulneraba directamente una privacidad que guardaba con anhelo. Al menos la continuación fue sorpresiva y logró que la sonrisa se aflojara volviéndose una natural, ablandado ante los repentinos halagos del pelirrosa, eso sí que era nuevo y encima sin insultos incluidos.

-Oh, gracias no… no cocino yo solo, vaya, Airi y Aniol me echan siempre una mano, incluso Rag suele estar operativo para ayudar. Y lo del pozo ah… -¿Se iba a reír de él? En parte toda su creencia se basaba en una niñatada y una promesa hecha sin ningún tipo de garantía. Un mero formalismo que tantas cosas buenas le había dado durante su vida y que ahora se sentía como una obligación a seguir.

-Es… es una tontería. Fue algo que empecé hace mucho tiempo con… con alguien a quien quería mucho y supongo que en algún momento se convirtió en un hobby. -Aguardó unos segundos en silencio avergonzado, incapaz de dirigirle la mirada. -Hay una leyenda que dice que quien logre hacer mil grullas de papel podrá pedir un deseo y eh… En su día hubo una niña pequeña que estaba enferma, tanto que no podía ni levantarse de la cama así que empezó a crearlas con la intención de poder pedir un deseo y así curarse. -Hizo una breve pausa aguardando una leve risa al darse cuenta de lo mal que acababan siempre este tipo de historias. -Ella murió sin poderlas completar y al enterarse la aldea sobre esta historia empezaron a hacer entre todos el resto de grullas que faltaban. La gente positiva cuenta que desde el cielo la dejaron cumplir su deseo y que ella pidió volver a nacer esta vez en un cuerpo saludable pero, claro, es solo una historieta, para algunos es muy triste y para otros es esperanzadora.

Se encogió de hombros como si lo que acababa de contar no tuviera impacto sobre su día a día, como si no le importara aquella historia que en su día le había contado Jasper. Claro que en su versión siempre había final feliz, Jasper no podía contar algo sin crearle un final feliz.

-Es una tontería, supongo que me gusta pensar que cuando os regalo una os estoy cediendo algo que necesitáis para que a la larga cumpláis ese deseo. Quizá es salud, quizá es felicidad, quizá es suerte, no lo sé. Solo resulta reconfortante creer que de alguna manera estás intentando ayudar a otros aunque sea de una forma… bueno… absurda.  No lo se, ay dios olvídalo, si yo ya se que es muy estúpido todo.

Volvió a reírse, apenas un hilo avergonzado mientras apoyaba un brazo en el pequeño relieve para cubrirse parte del rostro. Apoyó su mejilla sobre la mano tratando de disimular el sonrojo que invadía su piel. Confesar eso era duro, se sentía tan ingenuo como Aniol hablando sobre Papa Noel con la diferencia de que él ya tenía edad para haber dejado atrás esos cuentos.
Seth
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Nombre: Connor
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La Fábula del Dragón y la Grulla Empty Re: La Fábula del Dragón y la Grulla

30/09/23, 01:15 pm
A Connor no se le pasó por alto el tono más bajo e ido de Ethan, respecto a la broma sobre sus ganas de librarse de ellos. Pero no pensó que le hubiera hecho poca gracia, y lo atribuyó simplemente a que estaría pensando en cualquier cosa que fuera preocupante para él, y teniendo en cuenta dónde estaban... Había muchas mierdas por las que preocuparse. Sin embargo, si frunció el ceño con algo más de interés cuando respondió escuetamente: "¿Yo? Bien supongo, como todos imagino" Por alguna razón había esperado que fuera algo más detallista, que hablara de cómo se había sentido o lo mucho que había echado de menos a alguien... Pero el británico no parecía muy animado para ello, y el motero no podía hacer otra cosa más que entenderlo y respetarlo.

Era curioso como él, tan hermético y cerrado que había sido siempre con los extraños... Se veía contándole a alguien sus agobios, sus miedos y sus vulnerabilidades. Si, era jodidamente curioso lo diferente que se estaba comportando ahora que no tenía a nadie del club. Ahora que estaba solo.  Y era Ethan, ese chico que siempre estaba dispuesto a ayudar a los demás, el que estaba haciendo el rol de callado y con pocas ganas de hablar de sus sentimientos. Aunque por otro lado no le sorprendía, desde que lo había conocido siempre había parecido enfocarse más en el bienestar de los demás que en el suyo propio. <<Sería un buen Wyvern... si no fuera una buena persona>>. Pensó el canadiense con una leve sonrisa, antes de dirigir su atención a lo próximo que estaba por contar su compañero.

Connor se quedó de lado, apoyando uno de sus brazos en el murete mientras se enfocaba en Ethan y en lo que contaba. Aquel corte en sus palabras y esa mención a que empezó el hobby de las figuras con alguien a quien quería mucho... Le hizo darse cuenta al motero de que ese podía ser un tema delicado para el británico. Había hablado en pasado y eso solo significaba algún tipo de pérdida: ya fuera un amigo con el que se había peleado, una ruptura amorosa o quién sabe si algo peor. No quiso preguntarle por ello, pues Ethan no había dado detalles y todo el mundo tenía sus putas historias. Él mismo no quería que le hicieran determinadas preguntas. Connor asintió con la cabeza, para hacerle saber que estaba atento a lo que decía. Pero su rostro serio pasó a ser sonriente con un bufido, cuando empezó a ver por dónde iba la historia. <<Un puto cuento, hay que joderse>>. Pensó divertido mientras veía a Ethan explicar la historia algo avergonzado. Era un típico cuento: con su toque de tristeza y tragedia, pero que acababa con un final esperanzador.

-Sabía que la niña iba a estirar la puta pata, desde que empezaste a hablar.- Comentó con una sonrisa, sin dejar de  observar las expresiones de Ethan y sus palabras. Aunque dijera que era una tontería, el británico parecía creerse de alguna manera aquello, pues tal y como explicaba, tenía que ver un poco con su razón para regalarles aquellas figuritas de papel. Connor no pudo evitar sonreír de nuevo y negar con la cabeza, divertido con aquella confesión. Pero si bien no podía parecerlo a simple vista, aquel mensaje había calado en el motero. Así que cuando Ethan terminó diciendo que era algo estúpido, Connor negó con la cabeza.

-No, ni de puta coña es estúpido.- Dijo decidido mientras lo miraba, aunque éste se hubiera ocultado antes sonrojado. Sí que creía que esa creencia era estúpida, pero las palabras de Connor iban por otro lado.- No es que crea en ese tipo de cosas, porque la verdad es que yo no creo en ninguna mierda.- Comentó el motero encogiéndose de hombros, pero con un tono sincero y que no pretendía ofender.- Pero puedo ver cuando algo que hace alguien... ayuda  a los demás a sentirse menos putos desgraciados.- Connor se quedó un par de segundos en silencio, con la única compañía de los sonidos perturbadores de la ciudad y de Ethan, el cuál cada vez se le hacía un compañero más extraño. Si bien, eso para Connor no era malo, si no cada vez mejor. Suspiró antes de hablar, girando el cuerpo por completo para estar apoyado en el murete y sin mirar a Ethan.- Conozco a mucha gente que si estuviera aquí, habrían actuado muy diferente a cómo lo haces tú... Pero creo que eres el primer cabronazo que conozco que se preocupa tanto por unos desconocidos, joder. Y antes en la Tierra, pensaba que eso era de putos gilipollas.- Confesó el motero girando la cabeza para observarlo, con una leve sonrisa por lo que iba a decir.- Ahora creo que es de medio gilipollas, tampoco te creas importante cabronazo...- Dijo con sorna y un evidente tono bromista, aunque luego volvió a ponerse más serio.

El motero siguió observando las calles, pensativo. Desde que había llegado a la ciudad había tenido que adoptar actitudes nuevas para él. Formar parte de un nuevo grupo para sobrevivir, con sus puntos buenos y sus jodidos puntos malos. Sobrellevar aquel miedo que le atenazaba el pecho, desde que se había visto con ese monstruo de sombras... Y le gustara o no estaba aprendiendo a abrirse con los desconocidos, porque no tenía a sus hermanos moteros con los que hacerlo, y si no lo hacía con los del torreón acabaría explotando como una puñetera bomba.

-Como ya he dicho, no creo en esas cosas.- Repitió el motero, para luego mirar al británico directamente a los ojos.- Pero cojones, sea real o no... Recibir tus putos regalos animan a todo el mundo aquí.- Con una palmada amistosa en la espalda Connor siguió hablando.- Así que estaría de puta madre ver más de tus figuras adornando el pozo. Y si me enseñas... puedo ayudarte, joder.- Se ofreció el motero con una leve sonrisa.- Esa persona de la que hablaste antes te enseñó un buen hobby.-
Raven
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La Fábula del Dragón y la Grulla Empty Re: La Fábula del Dragón y la Grulla

05/10/23, 03:09 pm
No pudo evitar soltar una ligera risa al escuchar su primera respuesta, aún le sorprendía lo bruto pero cercano que podía llegar a ser. Una extraña mezcla para una extraña persona y es que Connor imponía, daba absolutamente terror de primeras. Un tío de casi dos metros, con una espalda similar a un campo de fútbol y unos brazos que podrían reventarte la cabeza como si fuera un melón. Obviamente iba a asustar, ahora bien, conociéndolo un poco más resultaba mostrar un lado mucho más afable del inicial y es que tras esa coraza tan puntiaguda se encontraba un chico confiable que intentaba ser respetuoso con el resto, incluso en su torpeza reforzaba los intentos que hacía por volver la convivencia más sencilla.

Vale, sí, no podía olvidar lo ocurrido con Serena. Claramente quedaban temas por pulir y no iba a ser él quien pudiera cambiar una personalidad que parecía haberse formado a palos, pero el mero hecho de ver el esfuerzo del joven era esperanzador. La empatía que le dedicaba en esos momentos ablandaba una parte interna suya que si bien no olvidaba, sí podía perdonar ciertas acciones con la inocencia de creer que en un futuro no tendrían por qué repetirse.

-Bueno, la mayoría de cuentos se crean así, ¿no? Sin tragedia parece no haber historia. Aunque te digo que la niña existió de verdad aunque tenía cáncer por la radiación así que bueno… casi que es aún peor. -Finalmente un resoplido se escapó de entre sus dientes, uno divertido ante la amarga verdad, al menos sabía reírse ante las adversidades, aunque fuera de forma irónica.

-Yo tampoco creo en ello, no te preocupes, supongo que es una tradición. A veces uno se tiene que aferrar a algo supongo y yo elegí esto. -Se encogió de hombros pues era verdad, claro que todo aquello tenía una importancia simbólica y claro que era una ayuda psicológica, pero no es como que pudiera pensar que se haría realidad. Ni en sus mejores sueños había completado mil grullas y eso en parte era por que le daba miedo que al llegar a ese punto, la ilusión se rompiera y sin ella solo quedara una realidad demasiado dura de asimilar.

-Vaya, ¿Me estás halagando? Eso sí es sorpresivo.

Una sonrisa burlona se dibujó en su rostro, con una confianza contraría al rubor creciente de su rostro. Le dedicó una mirada ladeada en unas emociones complejas donde se mezclaban tantas que era complicado ponerle un nombre específico a lo que sentía. La vergüenza era latente, al igual que cierto orgullo al verse reflejado un mínimo en aquellas acciones pero con esa luz inicial también se proyectaban sombras temblorosas, inseguridades que lo apartaban de sentir esas palabras como propias para verse desde el exterior, como si de alguna manera Connor estuviera refiriéndose a una persona que no era él.

-No se… -Chasqueo la lengua antes de pasársela por los dientes en un recorrido que trataba de limpiar las siguientes sílabas de salir apresuradas de su boca. Aún recordaba su charla nocturna con Nohlem y para su horrible nueva realidad eso significaba ser mucho más consciente de sus propias palabras. Ladeo la cabeza quejándose en bajo antes de volver a hablar. -Sigh, vale eh, supongo que todos hicimos lo que pudimos no es, no. -Se mordió el labio frustrado, era incapaz de aceptar aquello sin sentirse horrorosamente ególatra por ello. -Me alegra que lo veas así, me gusta poder ayudar a la gente supongo. No es como que quisiera dejar a nadie tirado en un mundo de mierda como este, aunque diré que tú tampoco nos abandonaste No sé con qué motivos pero bien que te pusiste delante para abrir paso al resto de ¨desconocidos¨.

>>Así que supongo que como ambos somos igual de medio gilipollas juntos hacemos uno completo. -Le guiño el ojo al decirlo, antes de estallar a reírse avergonzado por su propio mal humor.

Ante lo último simplemente sonrió, el canadiense no era consciente de cuánto de feliz le hacía escuchar eso, le daba un propósito a su hobby, recuperar uno que había perdido hacía tanto y solo ese detalle le llenaba de una alegría que no podía describir. Su sonrisa se volvió tan amplía que temió que las comisuras le pudieran doler por ello y ante la idea de ver al chico hacer una figura con sus manazas le sumó una suave risa.

-Claro, te enseño cuando quieras, en verdad el pozo es.. como un santuario o algo así, a gente que echamos de menos, supongo. Si quieres hacer alguna figurita y dedicársela a alguien eres libre de colocarla ahí, seguro que queda más bonito cuanto más tenga.

No supo muy bien si confesar algo así era lo adecuado, quizá ese tema era también delicado para el pelirrosa, al final había visto sus cicatrices y detrás de ellas siempre había historias que si bien podrían ser anecdóticas, también podían ocultar un pasado no tan agradable.

-Imagino que eh, el chaleco es de tu club, ¿No?.  Perdona la pregunta esporádica es que hablando del tema… Por como lo proteges y tal me he imaginado que quizá el dragón es alguna clase de icono? O apodo para ti, no sé, mola mucho la verdad.
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