Conectarse

Recuperar mi contraseña



Últimos temas

» Sede de los Taumaturgos
por chicoaeseg15 Hoy a las 10:57 am

» Torreón Maciel
por chicoaeseg15 Ayer a las 12:15 pm

» Ruinas de Margalar
por Naeryan 16/02/18, 09:38 pm

» Bajos Fondos
por Lupin 16/02/18, 07:56 pm

» Primer sueño de Sox
por Alicia 16/02/18, 06:16 pm

¿Quién está en línea?
En total hay 2 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 2 Invitados

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 27 el 26/09/15, 12:02 am.
Estadísticas
Tenemos 175 miembros registrados.
El último usuario registrado es Frontera.

Nuestros miembros han publicado un total de 36274 mensajes en 686 argumentos.
Licencia
Licencia de Creative Commons
Rocavarancolia Rol por los usuarios del foro está licenciado bajo Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

No estás conectado. Conéctate o registrate

Bajos Fondos

Ir a la página : Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Ir abajo  Mensaje [Página 2 de 6.]

1 Bajos Fondos el 25/08/16, 06:36 pm

Rocavarancolia Rol

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

Entramado de galerías subterráneas que discurre por toda la ciudad. Los trapicheos más perturbadores y los negocios más turbios se pueden encontrar aquí. Debido a la falta de legislación que caracteriza a la ciudad, nacieron más por cuestiones de conveniencia que otros motivos. Entre los comerciantes y la clientela habitual se encuentra lo peor de lo peor, y los incidentes violentos son muy frecuentes en las calles y negocios. Así mismo es habitual que aquellos que tienen puesto precio a su cabeza por diversos motivos se oculten en alguna de sus innumerables galerías. Las entradas principales son dos: una se encuentra en la Casa de Gar y la otra en la Calle de las trampas. Se rumorea que hay otras entradas más secretas y protegidas mediante hechizos, que llevan a lugares de otra manera innacesibles. Aunque no son los mismos túneles que los que conforman los subterráneos existen galerías que comunican con ellos; protegidas también mediante magia para evitar que las alimañas se cuelen a placer.


13 Re: Bajos Fondos el 07/11/16, 07:35 pm

Yber


GM
Una vez asimilado lo ocurrido, Tuétano abandona a Dana y presta por fin atención al entorno. Con el ceño fruncido, la parqia examina a los que acaban de matar a su compañera y acaba llegando a la horrible conclusión de que Dana acaba de morir por culpa de unos malditos cosechados. Conocía a la bruja maldita desde que llegaron a Rocavarancolia el año pasado y su transformación se había convertido en una bendición para ambas. Tuétano no se puede creer aún lo que ha ocurrido. Mira que le había dicho que usara protecciones, a pesar de todo. Que no se expusiera...

Sin embargo, ya no le queda otra cosa que descargar su furia.

—Acordaos de mí, desgraciados —les grita. Las paredes de la caverna hacen reverberar su voz grave. La bestia abre sus alas de hueso en un gesto intimidante. Las membranas de estas, transparentes, dejan ver un mar de venas sobre la dragona—. Acordaos de mí, porque el día que salga la Luna Roja, si no estáis muertos para entonces, volveréis a verme. Y os juro por el cuerpo de Dana que haré harina con vuestros huesos con tanto esmero y tan lentamente, que acabaréis suplicándome que os mate. Cabrones...

La quebrantahuesos se acerca a Siete, a quien intuye muerto, y coloca una de sus enormes patas sobre sus piernas, sin ejercer presión apenas. Tan solo quiere frenar a Sox para acercar su morro a él, quien más sano de todos parece estar, quien más receptivo. Tuétano espira sobre la cara del carabés y le da un tope con el morro en la frente.

—Quédate con mi cara, niño aceituna —le escupe en el tono más despectivo posible—, porque os estaré vigilando.

----

El impulso de Barael, se sienta como se sienta, le impele a acercarse al cuerpo de Dana en ultima instancia. La bruja es una humana de catorce años recién besada por la luna. Pelo moreno, corto, liso. Algo gorda. Muerta del todo. Viste una túnica verde oscuro y llevaba un bolso de gran capacidad en el que guarda amuletos, comida y varios apuntes. En uno de sus dedos, uno de los que no han quedado sepultados bajo la estatua, descansa un anillo de plata vieja y aro fino. Una estrellita de cristal lo corona y emite un resplandor muy tenue. La sangre lo mancha todo.

----

Siete despierta.

14 Re: Bajos Fondos el 07/11/16, 08:37 pm

Zarket


GM
Por primera vez desde que había llegado a Rocavarancolia se alegró de verdad de oír la voz de Sox. Al menos otro estaba vivo. Con suerte, mejor que él.

—Yo no —su voz estaba ronca, rota. La sangre que brotaba de las heridas que los dientes habían dejado en sus encías fue a parar a la garganta, ahogándole. Un ataque de tos se impuso, un ataque que no podía controlar a pesar de la tortura que supuso a sus innumerables heridas y lesiones.

Su orgullo había quedado momentáneamente desactivado. Su independencia había saltado en pedazos con la misma precisión que sus huesos y su cuerpo. Intentó moverse, y todas sus terminaciones nerviosas, sin excepción, volvieron a quejarse. El carabés gimió, cerrando la boca con fuerza. Una vez más se atragantó con su propia sangre. Una vez más espasmos de tos provocaron que un sufrimiento indecible se hiciera dueño de su cuerpo.

La amenaza de la dragona de huesos no le amedrentó mucho. Suficiente tenía con que no lo hubieran matado en aquel momento. Intentó girarse mínimamente, para intentar ver al resto, pero nuevos espasmos de pura tortura lo recorrieron, dejándolo jadeando. Volvió a escupir sangre. El sabor metálico de la misma había dejado ya un regusto en la boca que tardaría en quitarse.

Consiguió ver en la distancia una forma humana, no sabía si Mónica o Tayron. Abajo, al lado de donde estaba la dragona, creyó reconocer la figura inmóvil de Siete. También abajo, aunque no tanto como el idrino, veía una figura gris, uno de los nublinos, por el rabillo del ojo. Vio a su compatriota descender para ir a por el idrino, y ver que podía moverse lo volvió a aliviar. Al instante llegó el miedo, cuando la parqia se acercó a decirle algo. Por un instanté pensó que lo iba a matar, y luego morirían los demás.

Un latir sordo llegaba de su pantorrilla derecha, envuelta en jirones de sangre, tela y madera. Fue a levantar el brazo derecho para quitarse la sangre, las lágrimas y la mugre que empañaban su visión, pero un tremendo latigazo en la zona de la espalda más cercana al mismo le hizo parar. Tenía una herida justo encima de los músculos que movían el brazo y lo unían al torso, y Rad lo descubrió de la forma más dolorosa posible.

—Control de daños —dijo, lo más alto que pudo, con aquella voz que estaba tan rota como su cuerpo. Un rictus de agonía cruzó su rostro ante el esfuerzo de su caja torácica al hacer eso—. Brazo izquierdo roto —cada palabra, cada sílaba, cada sonido, cada inspiración y espiración estaba acompañado de punzadas de sufrimiento en su caja torácica, que se sumaban a la tortura incesante que llegaba del resto de su cuerpo—. Creo que costilla... También. Tablón clavado en... pantorrilla derecha. Brecha en frente —ahí se le rompió la voz una vez más. El carabés no podía continuar, el fuego del dolor era demasiado extenso y potente. Y, aun así, lo hizo—. Heridas. Muchas. Varias... creo que graves.

Ahí su voz se rompió otra vez, y ya no habló más. La esperanza de que el resto no estuviera tan mal o de que pudieran salir de allí con vida eran casi nulas. Solo podía imaginar a sus compañeros tan rotos como él, cuando no directamente muertos.

«Vamos a morir» pensó. No se le ocurría ningún otro desenlace. Una risita sangrienta salió de sus labios, tan baja que solo la escucharía alguien que estuviera justo al lado. «Aquí acaba la prueba». En ese momento creía sinceramente que de aquella excursión solo saldrían Sinceridad y, con mucha suerte, Sox.

Ni siquiera intentaría enterarse de cómo estaban los demás: estaba claro que él precisamente iba a poder hacer poco por ellos. Todo su esfuerzo se dirigió a soportar el dolor, a seguir respirando, a sobrevivir.

Si alguien se acercaba al carabés, además de las heridas visibles en aquel momento, vería dos manchas oscuras cada vez más extensas mojando la camiseta en la espalda y el pecho.

15 Re: Bajos Fondos el 07/11/16, 09:51 pm

Reifon


El pitido le parecía estar amortiguando todos sus otros pensamientos, toda la poca consciencia y lucidez que aún mantenía estaba centrada en acercarse a aquel cadáver y los sonidos a su alrededor se le antojaban poco más que ecos lejanos. Ni siquiera se percató muy bien de que Sox pasaba a su lado hasta que logró procesar mínimamente sus palabras, pero eso no cambiaba nada. Debía alcanzar a aquella humana.

Alzar la espada. Adelantarla. Dejarse caer hacia ella. Apoyarse. Paso con la izquierda. Alzar la espada. Adelantarla...

Cada vez que la levantaba y la adelantaba sus músculos gritaban. Cuando se apoyaba en ella con su peso su pecho comenzaba a arder hasta que aquella costilla parecía estar volcando lava en su pecho. Y cuando daba cada paso con la izquierda, la diestra aplastada era arrastrada por el suelo dejando una estela de polvo y sangre, con un dolor que le recordaba al de cristales rotos penetrando sus músculos sin piedad.

Tropezó cayendo al suelo, causándose más moratones, y con una voluntad enfermiza provocada por aquel impulso y la necesidad imperativa de socorrer a su hermano de cualquier método posible se volvió a levantar.

Se dio cuenta entonces al alzar la vista que aquel dragón se había posado encima de Siete y estaba dirigiéndose a Sox, pero una vez más, aquello poco importaba.

Logro alcanzarla y prácticamente se desplomo de rodillas a su lado, teniendo que apoyarse con su izquierda para no darse otro cabezazo contra el suelo y se puso a investigarla.

Buscó sin pudor. Tenía que haber algo, cualquier cosa que los ayudara entre la comida y los papeles y los amuletos, o mismamente en ella. Entonces vio el resplandor de aquel anillo y se dispuso a tocarlo para intentar averiguar algo.

16 Re: Bajos Fondos el 07/11/16, 10:11 pm

Yber


GM
Dana apenas llevaba unos meses transformada en el momento que la han matado los macieleros, pero como buena buena bruja de su propio dolor, su cadáver está equipado de sobra. En cuanto Barael toca el anillo, activa un sortilegio sanador que se encuentra anclado. Los huesos vuelven a su sitio, las heridas sanan de dentro a fuera y se cierran, expulsando cualquier cuerpo intruso dentro del de Barael. Sin embargo, el hechizo que trata sus heridas no es uno estándar, es una versión del hechizo que provoca un dolor extremo mientras la sanación dura. Y el proceso es lento, muy lento.

Al anillo le quedan dos usos más antes de descargarse por completo.

17 Re: Bajos Fondos el 07/11/16, 11:37 pm

Alicia


Fue un segundo de pánico en el que no procesó lo que sucedía. El mundo se apagó en un chasquido.

Lo primero en atravesar la consciencia de Siete fue dolor. La agonía se hizo paso como una nota musical que desgarrara gargantas; largo, alto, el aullido le vació los pulmones antes de que empezara a jadear y a toser. Una mezcla de sangre y lágrimas le obligaban a mantener los ojos cerrados. Algo le había aplastado el hombro. Piedra, no demasiado grande, pero cuyo peso valía para insistir en el dolor que se extendía desde su hombro hasta la cabeza, como si quisiera hacersela estallar. Luego estaba las agujas en sus brazos, en la pierna. Miles de hierros candentes que se le metieran por la piel, sangre caliente que empezaba a resbalarle por la boca, desde la nariz rota.

Siete estaba desmadejado en el suelo, parte de el sobre los escombros de lo que había considerado un descenso a la seguridad. Una roca le había partido la mano. Su cuerpo había intentado tensarse para protegerse, pero no consiguió mover un solo dedo para cerrarla. Quiso vomitar pero una arcada fue suficiente para paralizarlo y arrancarle otra tos, más debil. Parpadeó con dificultad, tratando de limpiar la vista. Ahí tuvo un primer destello de pensamiento racional: sangraba.
Tenía astillas en los brazos, pedazos de escombros y maderas le había llenado las piernas de arañazos profundos. Pero todo lo que estaba a su alcance eran los goterones que salían de su nariz. Había caido de bruces, y tenía la cara a medias contra el suelo y la piedra rota. El brazo izquiero estaba recogido cerca de su cuerpo, con la mano inerte al final. El derecho se extendía de forma antinatural en cruz, con el hombro dislocado aun aplastado bajo roca y parte del antebrazo apoyado en una madera, que forzaba el codo a doblarse.

Oía voces, y gimió. Hubiera suplicado, de tener voz. Los intentos de respirar y el dolor se mezclaron en una especie de resuellos intermitentes que acababan agudos, y que evolucionaron a un llanto irregular.

18 Re: Bajos Fondos el 08/11/16, 03:10 pm

Dal

avatar
Las lágrimas de Eriel se tornaron de pena a rabia con las palabras de la dragona. El dolor nublaba su mente y la sensación de peligro y la rabia se abrió paso dándole fuerzas. Apretando los dientes el nublino logró incorporarse hasta quedar sentado y miró directamente a la transformada.

-¿Vigilarnos? Seguro que te supone un gran esfuerzo - dijo con sarcasmo. El que los acusara de haber matado a su amiga como si fuera a propósito había sacado de sus casillas al nublino.- ¿Quieres matarnos? Qué fácil es echarnos la culpa. Si quieres culpar a algo culpa al animal que provocó los temblores y nos envió aquí abajo. ¿De verdad piensas que nosotros querríamos matar a alguien? ¿Que estamos así de heridos por gusto?

El grito de Siete le impidió seguir hablando. Eriel se sintió sumamente aliviado al saber que seguía vivo y el peso de una muerte se fue de su conciencia. Aún así la muerte de la humana seguía clavada en su conciencia como aquel tablón en su antebrazo.


_________________________________________

Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

19 Re: Bajos Fondos el 08/11/16, 07:12 pm

chicoaeseg15

avatar
Hasta llorar le dolía, cada vez que parpadeaba sus ojos resentidos por las lágrimas despedían polvo. Lloraba por la impotencia, porque una vez más se daba cuenta de que no tenía nada que hacer contra la ciudad si esta no queria y sobre todo lo hacía por el dolor. Por cada punzada que su cuerpo recibía y le indicaba que no podría salir de allí sin ayuda, eso si quedaba alguien.

Tayron quería darse la vuelta pero tenía miedo de encontrarse algo peor, de todas formas su cuerpo le advertía a cada segundo que lo pasaría mal para lograrlo. Seguía escupiendo sangre y esta empapaba ya la camiseta, notaba los codos tirantes cuando hacía algún leve movimiento con los brazos, como quemados, también caían dos hilos de sangre por cada uno de ellos. El belga se giró lentamente, intentando ponerse a duras penas de costado, se apoyó en el lado bueno, donde no tenía la muñeca rota, su cuerpo se quejó de igual forma y escupió otro gargajo oscuro y rojizo, con algo de bilis.

La escena le empañó los ojos, se sentía quebrado pero el paisaje le dejaba fuera de combate del todo. Un caos de escombros y destrozos lo vigilaban, tenía la visión borrosa pero a lo lejos distinguió gente, a Siete en el suelo, sin movimiento alguno ni rastro de vida, una chica...muerta ¿Pero era Mónica? No. No era Mónica, esta yacía más cerca de él de lo que pensaba, si pudiera arrastarse unos pasos... pero era imposible. Su cuerpo jamás se lo permitiría y aunque sus piernas solo estaban magulladas por la caída no se veía capaz. Además tenía más heridas, había una que le hacía especialmente daño. Sus ojos bajaron y estiró los labios como si estuviera poniendo morritos, inmediatamente pareció que se había clavado mil agujas, y es que en cierta forma era así. Varios cristales se hundían en su hinchado labio inferior, uno bastante más grande y grueso entraba por el superior y volvía a salir para pinchar un poco su lengua. De ahí venía toda la sangre, y solo la imagen le hizo vomitar allí mismo, le dolía horrores el pecho por el esfuerzo y se manchó  el pelo y parte de la cara que aún apoyaba en el suelo. Más sangre, y luego más, finalmente silencio.

Alzó la cabeza solo un poco, al menos no se había dado ningún golpe en ella por lo que podía escuchar bien la conversación que surgía desde algún lado. Se obligó a dejar de gimotear para escuchar mejor y... ¿La voz de Sox? No le veía por ninguna parte pero estaba seguro de que el carabés estaba mejor que él. Luego descubrió a esa mujer, aquella que juraba venganza y escupía a Barael. No tenía tiempo para alegrarse de que el nublino estuviera vivo, ni las ganas para fijarse en los detalles de aquella tipa. Se quedó con que parecía peligrosa y con la voz de Eriel que venía desde algún lado. El belga le clasificó de estúpido de inmediato, no sabía que pretendía y si bien llevaba razón no era momento de discutir. ¿Cómo podía hablar siquiera? ¿Quería que lo mataran? O por aún, no parecía valorar la vida de los demás.
-Cabrón...- fue lo que consiguió decir entre sangre y cristal, todavía colgaban varios hilos de vómito de la boca y alguno hasta de la nariz. Su visión se apagaba por momentos y notaba que perdía fuerzas. Demasiado cansado se desconectó de la situación, el belga parecía estar en otra realidad distinta a la que se encontraba, seguía luchando pero en silencio, su cuerpo no le dejó mucho más mantenerse en aquella postura y su cara cayó contra la piedra- cállat... cállate cabrón- decía aún sin entendersele. El humano perdió la noción del tiempo pero aún seguía haciendo cuentas, le faltaba gente, los sinhadres, Sinceridad, Rádar, no podía contar con ellos ni tampoco con él mismo.


_________________________________________

" Ya No Hay Fuego, Pero Sigue Quemando."

"Conquistar Sin Riesgo, Es Triunfar Sin Gloria."

20 Re: Bajos Fondos el 08/11/16, 10:54 pm

alpeca

avatar
Una cortina tirada, medio enterrada en los escombros que habían quedado en la planta baja del edificio. Eorlir la vio y la cogió, rezando para que sirviera. Se acercó rápidamente al boquete y miró hacia abajo. Cogió la cortina y fue a lanzarla hacia abajo, pero se detuvo al ver la escena que se desarrollaba delante suyo.

Barael se había levantado muy a duras penas y se dirigía arrastrándose hacia Siete, la dragona y (ahora la veía), otra chica que no pertenecía a su grupo. Sox se había adelantado a recoger a Siete con cautela y la dragona estaba centrada en él, hablandole. Sin embargo, al nublino no parecía importarle eso.

Para su horror, Eriel empezó a hablar con la dragona. Por lo que pudo entender, se estaba poniendo gallito con la cosa esa. Si fuera sólo un animal no importaría tanto (de todas formas, probablemente se los merendara ahí mismo), pero al menos tenía la capacidad de hablar, demostrando que era una especie inteligente. Sus palabras iban a empeorar las cosas, ya de por si nefastas. "¿¡Pero eres idiota o qué te pasa!? ¡Que no estás solo para ponerte chulo con uno de tus dioses!" Apretó los dientes con rabia. Se lo podía pasar a medias si tenía en mente que podía tener el juicio nublado por el dolor, pero ya le empezaba a molestar un poco. No sabía si coger el plato había tenido nada que ver con su infortunio, pero se empezaba a cansar.

Después de las palabras de Eriel, Siete despertó con un grito desgarrador que hizo sobresaltar a Eorlir. Por una parte suspiró aliviado al ver que nadie parecía haber muerto aún. Por otra, se estremeció ante el dolor que debía estar sufriendo su compañero. Después de observar a todos los caídos desde la relativa seguridad del edificio, creía con razón que el que había salido peor parado era Siete. Su condición parecía tan grave que el joven pintor no sabía como le iban a transportar de vuelta al torreón junto a los demás siendo solo cuatro sanos en todo el grupo. Los demás parecían querer moverse, pero que él viera sólo Eriel había podido medio sentarse para hablar con el bicho. No era suficiente.

Moviendo la cabeza, decidió tirar la cortina hacia abajo, sujetandola. Miró a los demás con apremio.

-¡Sox! ¡Trae cuando puedas a Siete y átalo! ¡Intentaremos subirle! -vio por el rabillo del ojo a Sinceridad, que volvía, algo herida-. ¡Aquí arriba estamos tres sin un rasguño! Bueno, Sinceridad está algo herida, ¡pero no parece grave del todo!

Mientras hablaba, Barael había llegado al cuerpo de la humana muerta y había cogido algo. Eorlir no era capaz de ver qué había visto tan interesante, pero esa pregunta en su cabeza se desvaneció rápidamente cuando el nublino empezó a gritar. Su grito era aún peor que el de Siete si eso era posible. Eorlir le miraba atónito, sin saber qué le pasaba.

-No... ¡No, joder! ¿!Qué le pasa!? -miró a la dragona, muy asustado. Su primer pensamiento ante ese grito había sido que la dragona le estaba torturando de una forma que no comprendía.

21 Re: Bajos Fondos el 08/11/16, 11:14 pm

Bellota

avatar
La dragona parecía llorar a alguien. Mónica levantó la mano izquierda para limpiarse la sangre que le emborronaba la visión, dejándose la cara embadurnada y todavía goteante.

¿Está llorándonos a uno de nosotros? ¿Hemos muerto? No puede ser. Duele demasiado” se preguntó, todavía atontada, todavía con un pitido en los oídos que le impedía escuchar bien.

Se incorporó un poco más, soltando quejidos involuntarios, incapaz de gritar a pesar del dolor que sentía, que ahora se concentraba sobre todo en las costillas, la espalda, la muñeca, el tobillo y la pierna. Al bajar la vista y ver el madero que sobresalía de su muslo y las heridas sangrantes de su cuerpo un sonido ahogado salió de sus pulmones. “Infección” pensó mientras los ojos se le llenaban de lágrimas de pánico y sufrimiento. “Por favor, que no coja una infección. No quiero morir, no como mamá”. Levantó de nuevo la mano que no le dolía para volverse a limpiar la cara de sangre y lágrimas, y usando esa misma mano arrancó la madera, que por suerte no era muy grande, de su pierna, que comenzó a sangrar aunque no muy fuerte: no parecía haber pillado ninguna arteria.

Como si fuera entre algodones, escuchó los gritos de la dragona de hueso. Mónica, aterrada, herida, cansada, se encogió soltando otro gemido, viendo cómo ésta amenazaba a Vampy, quien parecía estar en mejor estado que los demás. No podía hacer nada para ayudar.

¿Está… está loca? —musitó gimiendo, tratando de parecer lo más pequeña posible—. Nosotros… no hemos matado… —se desplomó sobre su costado de nuevo apretando los dientes y cerrando los ojos—. Duele…

Mónica escuchó gritos de dolor de sus compañeros, gemidos, quejidos, vómitos. Al menos estaban vivos... Algo o alguien (Mon esperaba que fuera alguien) comenzó a arrastrarse. Era fácil escucharlo avanzar penosamente. La madrileña apretó todavía más los dientes, tratando de no gritar. Y de pronto, la voz de Cenizo, desafiando a la dragona. No le sorprendió. Sabía que alguno de los nublinos iba a hablar, a hablar con lo que ellos consideraban sus dioses. Dioses crueles, desde luego. Un susurro a su lado, instando a Cenizo a que cerrara el pico, hizo que la chica esbozara una sonrisa. T-Fichas. Aunque sonaba muy mal… Mon abrió los ojos y le buscó con la mirada. Estaba peor que ella, mucho peor. Trató de incorporarse para acercarse a él y se arrastró como pudo, despellejándose todavía más las rodillas, impulsándose sólo con un brazo, notando cómo la suciedad se le metía en las heridas, sintiéndose débil a causa de toda la sangre que estaba perdiendo. Cuando llegó, no pudo evitar las náuseas al ver el estado del chico, destrozado, y también vomitó.

Hola… —le dijo con la voz rota aunque tratando de esbozar una sonrisa socarrona cuando se le pasó el ataque, desplomándose con otro gemido—. No tienes… muy buena cara...

Después, el aullido de dolor Tritón, seguido del de Roño, y los gritos de los sinhadres, preocupados aunque sin la resonancia del sufrimiento del resto de sus compañeros. La chica cerró los ojos y le cogió débilmente la mano con su mano buena a T-Fichas.

No quiero morir —murmuró llorando.

Los motes:

Por ahora aquí están los motes que Mónica ha ido poniendo a la gente, aún quedan algunos personajes por tener el suyo. (A ver si se le ocurren pronto, leches).

-Barael: Roño.
-Daerhien: Gominola.
-Dafne: Lerdafne.
-Eorlir: Picasso
-Eriel: Cenizo.
-Innadriel: ¿?
-Lorenzo: Íñigo Montoya.
-Nad: Zanahoria/Zana.
-Rádar: Mandón.
-Sakrilt: Krit.
-Siete: Tritón.
-Sinceridad: Doña Plumitas.
-Sox: Vampy.
-Fahran Xaorhalan: ¿Rapunzel?
-Tayron: T-fichas.

22 Re: Bajos Fondos el 09/11/16, 01:13 pm

Naeryan

avatar
Las palabras de la dragona le pusieron los pelos de punta. Sólo una ley endeble les salvaba de que cumpliera su promesa ahí y ahora, y dentro de un tiempo ni siquiera podrían contar con eso. El cuerpo le pedía liberar el aire a bocanadas pero Sox se obligó a reducir su respiración al mínimo cuando la reptil se acercó para impedirle llevarse a Siete, impelido por la intuición irracional de que la dragona le haría a un lado y aplastaría a su compañero si se mostraba débil. El idrino pareció despertar ante la presión en sus piernas, y el grito desgarrador que salió de su garganta hizo que Sox casi le soltara sin querer, sobresaltado. Se topó con los ojos de la dragona frente a los suyos cuando volvió a alzar la vista.

La segunda vez que un habitante de la ciudad le decía con claridad que iban a morir todos, cerca de su rostro como esperando grabárselo así a fuego en su memoria. Sox esperó por acto reflejo otra imagen demencial de la Luna Roja al intuir que la dragona iba a tocarle. En su lugar trastabilló un poco hacia atrás con el topetazo, que le obligó a alejarse un par de pasos de Siete, y el movimiento le hizo salir del trance. Interiorizó las palabras de Eriel a su espalda y una parte de él quiso corearlas con rabia. Nada de aquello era justo tampoco para ellos. Algunos de sus compañeros también habían tenido un cadáver en brazos, y vengarse en el futuro no había sido para ellos más que una esperanza difusa en lugar de una promesa.

La voz de Eorlir fuera. Sox se quedó paralizado ante la mención de gente ilesa, casi incapaz de creérsela después de aquella cascada de infortunios. Como reclamando su atención, ésta se hizo notar de nuevo justo después: un segundo alarido le forzó a girar la cabeza con brusquedad. Barael estaba junto al cadáver, retorciéndose de dolor sin causa aparente. A Sox sólo se le ocurrió que hubiera podido tocar algo que estuviera protegido, y quiso empezar a gritarle ahí mismo por rebuscar cuando la dragona estaba ahí mismo clamando por venganza.

Tantas cosas fuera de su control. Tantas cosas que podían todavía salir mal, y tan pocas cosas que él podía hacer para evitarlo.

—Míranos —su voz intentaba transmitir sin querer dos cosas a la vez: desafío y la súplica de que entendiera una noción tan simple, tan lógica, y ambas cosas se contradecían de forma extraña al hablar. Extendió una mano, lívido, para abarcar el desastre a su alrededor: los compañeros inmóviles entre los escombros, el que lloraba de dolor a sus pies, el que lo hacía cerca del cadáver por tocar una protección que no debía. La siguiente frase llegó más temblorosa, entremezclada también con ira—. Ya hemos pagado por esto —o pagarían pronto, si la protección que hubiese tocado terminaba matando a Barael, o si alguno de los que ya no estaban hablando simplemente había expirado en silencio.
"Vete." Había tanta orden como súplica en aquel último pensamiento, porque Sox no sabía qué iban a hacer en caso contrario.


_________________________________________

"And if you gaze long enough into an abyss, the abyss will gaze back into you."
Al veros conspirar... (CLICK):


Al poner un evento... (CLICK):
Durante el transcurso del evento... (CLICK):

23 Re: Bajos Fondos el 09/11/16, 05:46 pm

Yber

avatar
GM
Tuétano empatiza con ellos, por supuesto que empatiza. En el fondo, incluso siente pena por ellos. Pero esa rabia suya, esa rechinar de dientes y esa tensión de músculos que siente en este instante. Eso también es parte de ella. Un regalo de la Luna, una nueva forma de expresarse y de entender que ha crecido sobre huesos rotos y cuerpos muertos. De algunos, Tuétano ha disfrutado; pero con otros... Solo unos pocos desgraciados saben cuánto ha sufrido. Cuánto les costó a ella y a Dana sobrevivir para ser aceptados en este sitio. Y ahora simplemente está muerta. Aplastada por un derrumbe causado indirectamente por niños como ella antes de la llegada de la Luna.

La parqia coge aire y suspira, libera al recién despertado y pliega sus alas huesudas. No van a sobrevivir, piensa. No todos, al menos. La quebrantahuesos se gira de nuevo en dirección al cadáver con la intención de llevárselo consigo. Sin embargo, lo hace justo a tiempo para descubrir que aquel criajo arrastrado se ha desplazado hacia ella. Si de algo sabe Tuétano, es de la clase de comportamientos que se desarrollan con la Luna. La cantidad de instintos que afloran en los chiquillos y les llevan a familiarizarse con las acciones más repugnantes y deshonrosas.


Y lo último que quiere la parqia es que mancillen el cadáver de su amiga.

La rabia vuelve, sus músculos se tensan de nuevo y y la quebrantahuesos aprieta con fuerza la mandíbula. Ruge. En lo que dura un latido, la dragona alcanza a Barael y vuelve a rugir, frente a su cara, bañándolo en babas.


—¡Desgraciado! —le grita. Y una de sus enormes patas cae con una fuerza descomunal  sobre la mano derecha de Barael. Los huesos crujen bajo su peso y una sensación agradable envuelve a Tuétano, que no solo sigue enfadada, sino que vuelve a pisar—. ¡Desgraciado! ¡Desgraciado!

Cada pisotón trae un crujir nuevo, da igual cuánto se partan los huesos en un golpe, los fragmentos se rompen al siguiente en pedazos más pequeños. Y Tuétanos lo sabe y lo disfruta. Pisa y pisa y pisa. Si el nublino intenta escaparse, la dragona se asegura de impedírselo, de inmovilizarlo. Y luego continúa. La quebrantahuesos lo machaca con tal brutalidad, que resulta imposible distinguir la mano entre el amasijo de carne, hueso y sangre que queda en el suelo. Tuétano va aflojando el ritmo de sus pisotones, la rabia cede el paso a ese éxtasis momentáneo que solo ha conocido rompiendo gente. Cuando acaba, no queda nada que una el miembro con el resto del brazo, solo un vacío con cinco dedos.

El dolor, ahora mezcla del hechizo que le cura y de la quebrantahuesos que le rompe, se vuelve tal que Barael roza la pérdida de consciencia. Por suerte para él, el hechizo sigue activo y, aunque no trabaja lo suficientemente rápido como para unir lo que ya se ha separado, sí que cura poco a poco lo que ahora es su muñón.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

24 Re: Bajos Fondos el 09/11/16, 10:17 pm

Reifon

avatar
Todo volvía a su sitio, todo se curaba, el pitido desapareció regresándole su plena consciencia...  y el dolor lo cubrió todo. Comenzó a gritar de nuevo, todas las pequeñas heridas de su cuerpo empezaron a arderle junto al agujero en su mejilla a la par de que sentía a su costilla se abriéndose paso entre el músculo como si le estuviera desgarrando por dentro, su hombro imitaba a su costilla pareciendo que se esforzara en ir lo más lento posible y su pie triturado empezó a recomponerse como si cristales rotos se retorcieran en su carne. Pero lo peor de todo era su oído, su propio cráneo y tímpano empezaron a taladrarle el cerebro como si dentro de este se hallara la culpa de todo, llevo su mano izquierda al oído y se tiró al suelo chillando de puro dolor, destrozándose la garganta sin poder hacer más que llorar y temblar.

Oyó el rugir y sintió las babas, se le había acercado pero el simple pensar era algo que el dolor anulaba completamente, quedándole solo la intuición de que aquel transformado lo iba a matar.

Abrió un ojo.  Ahí estaba, alzando una pata para acabar con él, el dolor se volvió rabia, furia contra aquel ser que iba a acabar con su vida y quizás la de su hermano y aún más consigo mismo por no ser capaz de hacer nada para evitarlo.

Entonces su pierna cayó, y Barael volvió a romperse girándose inútilmente para agarrar la pierna de la transformada. Gritó y gritó hasta que su voz se rompió, cada pisotón la magia se hacía más potente haciendo de su brazo el mismísimo infierno. Quería arrancárselo, arrancárselo y hacérselo tragar al dragón para librarse de todo esto, para acabar con el dolor y con aquel demonio. Incluso intento coger su daga para cortarlo pero ni siquiera estaba en su espalda. Al final no había gritos, solo quejidos sordos mientras la mueca de dolor no desaparecía, la magia actuaba ahora en su brazo y garganta.

Cuando todo paró se giró y se puso de rodillas con la cabeza pegada al suelo apretando su brazo y sus dientes mientras el dolor seguía fluyendo así como la rabia.


_________________________________________

Un blanco que es mas negro que el negro.

Un negro que es mas blanco que el blanco.

25 Re: Bajos Fondos el 10/11/16, 03:34 pm

Dal

avatar
Su hermano empezó a gritar y Eriel se sobresaltó, miró hacia él y lo vio muy cerca de la chica muerta. El nublino había estado muy centrado en la dragona como para ver qué hacía su hermano pero que gritase no podía ser bueno.

La maldición de la parqia hizo estremecerse a Eriel ya que no presagiaba nada bueno y cuando ésta dio el primer golpe se rompió dentro del chico. Con desesperación trató de llegar hasta su hermano, se arrastró sobre cristales y astillas haciéndose aún más heridas de las que ya tenía.

-¡Hermano! - gritó. El dolor y la ira no había desaparecido pero Eriel ya no los sentía. Otra cosa, que ahora le atenazaba el corazón como una de las garras de la dragona, se había abierto paso. Miedo.

Eriel sintió un miedo oscuro e insondable al pensar que en cualquier momento podía perder a su hermano e hizo lo único que podía hacer en esas circunstancias. Hacerse oír por encima de ambos.

-¡BASTA! ¡DÉJALE! ¡BASTA! - más lágrimas surcaron las mejillas del nublino. Lágrimas de miedo y de dolor. No un dolor físico, si no de dolor ante la posible pérdida de su hermano y tener que quedarse de alguna manera solo aún con la gente del torreón. Finalmente alcanzó a su hermano pero fue cuando la dragona ya había acabado de destrozar la mano de Barael. La voz de Eriel bajó varios tonos.- Por favor... basta por favor... déjanos - las lágrimas no paraban y Eriel veía a la transformada a través de un velo de ellas.- Por favor - su voz convertida en súplica, en ruego, en una oración que nunca sería atendida por un dios benévolo.- Por favor...


_________________________________________

Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

26 Re: Bajos Fondos el 11/11/16, 12:43 am

Naeryan

avatar
Sox creyó que se iba al suelo ahí y entonces de puro alivio; el aire saliendo de golpe de sus pulmones en una respiración silenciosa, incrédula de sí misma. Se iba. Joder, se iba a ir. Había terminado todo.

Entonces la reptil vio a Barael, y la pesadilla volvió.

El pisotón contra el suelo hizo temblar la tierra, y ya no pareció que fuese a terminar nunca. Sox se quedó paralizado en el sitio durante un tiempo que bien pudo ser un instante o un año, hipnotizado por el sonido de hueso contra carne contra hueso contra suelo contra sangre contra carne hasta que ya no quedase nada. En algún punto se agachó despacio y empezó a tirar de nuevo de Siete hacia atrás, mudo de horror y la mirada fija en la carnicería unos metros más allá. Tropezó un par de veces hacia atrás hasta que toparon con el frágil refugio de la montaña de escombros. La presencia del grupo a su alrededor, aun vencido y roto como estaba, le confirió una ilusión de seguridad. El miedo dejaba de ser una garra helada y se convertía en una manta que les envolvía a todos. Sox estaba demasiado ensimismado para advertirlo ahora, pero no se había sentido nunca tan pequeño.

Barael seguía gritando y las súplicas de Eriel le hacían querer taparse los oídos. Era la primera vez que oía rogar a alguien y no pensaba que se lo merecía de una manera u otra. Aquel apego a un hermano debería infundirle desdén y el carabés no era capaz de pensar en otra cosa que no fuera que quería que parara. Necesitaba que parara, tenía que parar, o algo se rompería dentro de él también.

Las voces a coro de los nublinos le sacaron de su trance, la dentera que le indujeron arrojando violentamente a Sox fuera de aquel breve y consolador instante de disociación. De vuelta al aterrador vacío de ideas, el pitido en las orejas, los oídos sobrecargados ante los quejidos de dolor, el llanto ajeno. El mareo entre las sienes una alarma de emergencia de que tenía que moverse o puede que se desmayara ahí mismo. El cuerpo suplicándole hacer algo. Tantear la escombrera en busca de la ballesta fue casi un alivio, aun maltrecha como la sacó. Madera bajo sus dedos, hurgar, recordar por tacto puro cómo se sujetaba. Eso sí podía hacerlo. Tareas sencillas, secuenciales. La riñonera seguía a su cintura, cargada de virotes. Hurgar en busca de uno se le hizo un mundo. Se moría de miedo. Le aterraba aún más la idea de asistir como espectador a lo que pudiera suceder. Aquel intento de oposición no era solo aferrarse a un clavo ardiendo, sino también a sí mismo.

—Vete. No puedes intervenir —alegó. La voz le temblaba, y también las rodillas cuando se incorporó, inestable. Sox no estaba seguro ni de poder cargar el virote correctamente. Había olvidado la odisea que sería girar el torno con una muñeca torcida. Sólo sujetaba la ballesta con el virote guardado en un puño laxo, dos piezas de un rompecabezas que había olvidado cómo recomponer. Se había quedado por fin, tras todos aquellos años de aprender a concentrarse y a soportar presión, en blanco—. No puedes. Vas a matarlo. Vas a intervenir.

Apenas era consciente de las frases que estaba hilando. Aquella maldita ley no tenía puto sentido, no cuando traspasar una casa sin querer resultaba inexorablemente en desastre. Cuando una ciudadana les informaba de dicha ley, y otra parecía ignorarla o no le importaba. Pero era lo único a lo que Sox podía aferrarse en ese momento, el único resquicio de lógica que era capaz de recordar desde que hacía memoria a partir de aquel primer día en las mazmorras.


_________________________________________

"And if you gaze long enough into an abyss, the abyss will gaze back into you."
Al veros conspirar... (CLICK):


Al poner un evento... (CLICK):
Durante el transcurso del evento... (CLICK):

27 Re: Bajos Fondos el 11/11/16, 12:44 pm

Zarket

avatar
GM
Las palabras de Eriel le llegaron a través de la neblina de dolor. Intentó girarse, mirarle, pero el menor movimiento hizo que la herida de su espalda mandara señales de agonía. Rad apretó con fuerza sus dientes, gimiento. En esta ocasión fue capaz de escupir la sangre que manaba allí donde antes habían estado los tres dientes que había perdido. Estaba de acuerdo con el nublino, claro, pero una parte de él habría apreciado que se callara. Solo quería que aquel ser se fuera y pudieran curarse (o morir) en paz.

Por fin Mónica entró en su campo de visión, arrastrándose. Estaba viva. Rad intentó contar el número de vivos que quedaban, pero no pudo. El dolor era demasiado extremo y enfangaba su mente, cubierta por una neblina de agonía, impidiéndole pensar con claridad.

La voz de Eorlir le supuso un rebrote de esperanza. Tres sanos. Y, entre ellos, Sinceridad. Estaba pensando que quizás podrían salir de allí cuando llegaron, casi a la vez, el grito de Siete y Barael. Miró hacia abajo a través del velo de sangre y lágrimas, aliviado a la par que aterrorizado. El idrino estaba vivo. Y el nublino, en su mente, no tardaría mucho en morir. No sabía que había tocado, solo podía ver vagamente su forma al lado del cadáver a través de la sangre que caía de su frente a sus ojos. ¿Qué hechizo habría activado?

Fuera cual fuera no parecía que a la dragona le hubiera gustado. No era capaz de vislumbrar qué le estaba haciendo concretamente, aunque claramente no estaba asesinándolo: los gritos de Barael no habrían salido de una garganta muerta. La súplica de Eriel le atravesó con la misma precisión que una flecha. A la neblina del dolor se sumó la del miedo y la del horror. El escenario estaba cobrando unos tintes de pesadillas y Rádar necesitaba que se acabara ya. Deseó que la inconsciencia se lo llevara, o incluso la misma muerte si así podía dejar de tener ganas de vomitar.

—Tiene... t-tiene... razón —se sumó a la petición de Sox con una voz suplicante, torturada y rota.  Consiguió girarse mínimamente, apoyado en el brazo derecho, el que estaba ileso. Aquello supuso una tortura a su espalda, su pecho y su pierna, y no pudo evitar que unos gemidos suplicantes salieran de su boca. Las lágrimas volvieron a sumarse al torrente sanguíneo que manaba de su frente para cegarle los ojos y mancharle la cara—. T-tiene razón...

La suya era la voz de la imploración, la voz del que sabe que una posible y débil misericordia era todo lo que se interponía entre ellos y su muerte.

28 Re: Bajos Fondos el 11/11/16, 03:46 pm

Yber

avatar
GM
Al mismo tiempo que disminuye el ritmo de pisadas, la voz de la conciencia aflora. Esa voz horrible y perniciosa que tanto disturba los momentos de verdadera paz. El resquicio de lo que Tuétano fue antes de ser ella. La quebrantahuesos baja la mirada al suelo y contempla el destrozo que ha causado: un niño roto y un muñón abierto. Músculo y sangre y hueso a la vista. Y por un momento quiere seguir, pero la voz que le reprende se vuelve grito tras escuchar las súplicas. Niños rotos llorando por su vida cómo Tuétano lloró en múltiples ocasiones.

—Lo siento... —susurra, de forma que tan solo los dos hermanos la pueden escuchar. Y escasos segundos después, recapacita. ¿Qué clase de bendecida era si se iba de esa forma? ¿Qué imagen iba a dejar a los cosechados? La bendición de la Luna era muchas más cosas que su arrepentimiento repentino. En esta ocasión habla para todos—. Volveréis a oír de mí, si llegáis vivos a la noche roja.

Ya tendría tiempo de hablar con ellos de monstruo a monstruo. O acabar con ellos, si hablar le resulta complicado cuando el momento llegue.

Tuétano empuja con la cabeza y con poca dificultad la estatua que ha matado a Dana y la sujeta con fuerza del torso. Emite un quejido lastimero que puede entenderse como un llanto y alza el vuelo, levantando el polvo de nuevo. La quebrantahuesos saldrá volando por el agujero recién abierto con tal fiereza, que Eorlir e Ina se verán empujados hacia atrás.

Las pertenencias de Dana, sin embargo, no llegan lejos. Antes de abandonar el tunel, el bolso se engancha entre los escombros y el asa se rompe, precipitándose contenedor y contenido de nuevo al suelo. Esta vez, más cerca de la pila en la que descansan los heridos.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

29 Re: Bajos Fondos el 11/11/16, 08:43 pm

Alicia

avatar
La presión en el hombro y la mano desaparecieron, y hubo un espacio casi de suspiro, entre el resto de dolores. Habían cruzado hacía tiempo la línea de lo intolerable, pero todavía le dejaban apreciar matices, todavía aumentaban cuando Siete creía que ya no era posible y el idrino dio un jadeo ahogado cuando lo cogieron. Un cambio breve de perspectiva, que no le dejaba adivinar quien iba a arrastrarlo. La tensión en la piel y el agarre habían hundido las astillas y tiraban de los bordes de sus heridas. El hombro dislocado se bamboleaba y las señales trepaban y amenazaban con explotarle la cabeza. Siete lloraba. Alguien llevaba tiempo gritando, y eso también le dolía.

La cabeza le iba despacio, había cerrado otra vez los ojos, y todo lo que pudo hacer Siete fue oir. Su cabeza construía como podía la escena, pero no sabía quien estaba sufriendo todavía. Oia golpes, y crujidos, y creyó que alguien se moría, y lo reducían a pulpa allí mismo, a unos metros de él. Después de una pausa, quien fuera lo llevó más lejos. Los gritos seguían y Siete solo podía pensar ¿Qué hacen? ¿Cómo sigue vivo? Pero no sabía si sería peor oírlo dejar de gritar. Y suplicas. La cabeza se le llenaba de voces, y el horror lo superaba. Ni siquiera podía sentirse llorar. Y había parado. Y no sabía cual era la diferencia. Todavía veía suelo, antes que nada, y el borde de otras figuras borrosas por el rabillo del ojo, que podían haber sido escombros, por todo lo que la vista tapada por lágrimas le permitía. Había muchísimo rojo. Rojo y gris.

La voz desconocida todavía prometía hacerles daño en otro momento. Pero se iba, ¿se iba? Siete se agarraba a la consciencia con dificultad. Su cerebro enviaba preguntas, pero la boca se negaba a producir nada inteligible. “Qué”, “Quien”, “Por qué”.

Por qué.


_________________________________________

-

Contenido patrocinado


Volver arriba  Mensaje [Página 2 de 6.]

Ir a la página : Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.