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Cuartel General de los Ejércitos

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1Cuartel General de los Ejércitos Empty Cuartel General de los Ejércitos el 06/02/19, 03:25 pm

Giniroryu

Giniroryu
GM
El cuartel general de los ejércitos de Rocavarancolia es muy antiguo, pero se conserva en perfectas condiciones. Es un edificio de poca altura, difícil de divisar desde la ciudad, a pesar de contar con torres almenadas. Está preparado para resistir asedios, por lo que su aspecto es más práctico que decorativo, y la magia protege su espacio aéreo y cada entrada. Está rodeado por un muro alto de la misma piedra oscura que reviste el edificio, y que circunda a este y parte de sus terrenos.
En su interior aloja despachos, barracones para los soldados, una gran armería, una biblioteca centrada en tácticas y magia útiles en conflictos bélicos, y salas de entrenamiento bien equipadas. Está rodeado de una gran explanada que va más allá de sus murallas, destinada a ejercicios y formación militar, donde muchas veces se preparan distintos terrenos o condiciones para entrenar a las tropas. Hay instrumentos de entrenamiento instalados de forma permanente en toda la zona.


_________________________________________

El quinto GM oculto representado en un gif:
Cuartel General de los Ejércitos WLJLnOD

Evanna

Evanna
Para Samika estar despierta toda la noche no le era algo nuevo, y aprovechaba esas horas en la que el resto descansaba, mayormente, para aprovechar el campo de entrenamiento del ejercito con aquellos somnolientos que como ella, no parecían demasiado eso de dormir en sus camitas de noche.

Aquella noche había sido para variar un poco, algo mas fructifera y Samika se encontraba sonriendo ampliamente, de buen animo tras haber estado repartiéndose de golpes con una masita de músculos muy persistente, cuya trasformación compartía con su amigo Kires. Eso si había recibido mas golpes que nada, pero podía darse por satisfecha de haber dado algunos también.

-¿Aun quieres que intente lanzar ese hechizo? No es como si cualquiera pudiera hacerlo sino tiene un buen nivel de magia y me estoy quedando seco por tu culpa...- se quejo el paladín con fastidio su magia ya un tanto por lo suelos. Se había tenido que lanzar magia para curarse un par de veces que los golpes de la evaki  eran precisamente suaves ni aunque tuviese protecciones mágicas encima, que también había tenido que renovar por culpa de los gritos.

-Aja, quiero quedarme con la pronunciación, preferiría evitar cualquier tipo de magia que anule mis sentidos, especialmente mi oído...- continuo la evaki respirando hondo para recuperar el aliento y enfocarse, tenia heridas por el cuerpo, pero había evitado que fuesen mas profundas de lo necesario y ante todo había protegido sus alas. Bueno eso y que el Paladín se lo había tomado con calma con ella, la idea era entrenar un poco, especialmente como contrarrestar hechizos conjurados y atacar seguidamente de forma física, no matarla.

-Como quieras, pero es el último- le advirtió el paladín poniéndose en guardia, al igual que hizo la Evaki, empezó a pronunciar el hechizo apenas audiblemente y Samika tuvo que enfocar toda su audición al tiempo que esquivaba un mandoble de este por los pelos, lo que hacia que fuese mas difícil el prestarle atención a sus palabras. Apretando los dientes, pues sabia que estaba lanzando magia contra ella, pero lo que quería era aprendérselo de oídas, la evaki, lanzo una patada contra el estomago del paladín, que esquivo habilidosamente con un golpe de su mano libre. La evaki tuvo que saltar hacia atrás y aprovechando la breve distancia entre ambos, grito para cancelarlo, tras escuchar una silaba conocida que le hizo fruncir el ceño.

-Serás...¡ese no era el hechizo!- protesto tras haberlo anulado. El paladin a unos pasos de ella bostezo dejando de intentar pelear- Ese era un simple hechizo de parálisis, no se parecen en nada.- añadió la evaki suspirando ante el engaño, aunque ciertamente si hubiera prestado mas atención al inicio se habría dado cuenta de inmediato ya que no conocía bien.

-Bien por ti que lograste averiguar cual era. - la evaki noto tal, pero tal cantidad de sarcasmo en su voz que no pudo mas que suspirar- La estúpida fuiste tu por confiar que haría ese hechizo y te preparases mentalmente solo para ese. Casi te paralizo por eso, por que te confiaste demasiado.- dijo el paladín con voz seria pues si de algo pecaba siempre la evaki es de ser demasiado confiada con todo el mundo y no estar muy alerta- Estamos entrenando y estoy siendo blando contigo, pero tu debes pensar en mi como en tu enemigo...y un enemigo no te va a decir de antemano lo que va a hacer, a no ser que sea realmente estúpido, así que debes desconfiar siempre. -  ante ese tono Samika desvió la mirada pues era algo que le había repetido ya varias veces, de ser demasiado confiada y “buena” al punto de lucir fácil de engañar, así que las palabras de su compañero de practicas estaban dando en un punto muy molesto.

- Incluso si tienes buenos oídos, hasta estos pueden sen engañados con un poco de distracción, algo que acaba de ocurrirte y no es la primera vez. Se un poco mas desconfiada o van a terminan matándote por un descuido tuyo- finalizo el paladín bostezando de nuevo, mientras se giraba en la escasa visión de Samika con aparente intención de recoger sus cosas tiradas a un lado y poder irse. Se sentía regañada de alguna forma, pero intuía que ese consejo estaba dándoselo por su bien, para variar, porque aquello era entrenamiento para matar y protegerse de ser matado, así que las precauciones no eran para tomárselas a la ligera.

La evaki no dijo nada al respecto sobre eso, sino que recogió sus cosas que había dejado también apartadas ya que ella no peleo con armas pese a tenerlas y empezó a seguir  varios pasos, con intención de volver a la sede, sumida en sus pensamientos. Frene te a ella a pocos pasos, la figura borrosa del paladín se balanceó y Samika sospechando que tal vez el agotamiento mágico había sido un poco extra para este fue a a cercarse, mas no le dio tiempo de dar un paso de mas hacia el cuando todo lentamente empezó a desfigurarse frente a sus ojos y su cuerpo se volvió  pesados y lo ultimo que le aprecio ver antes de caer a plomo junto al cuerpo del paladín fue un extraña e inusual torre que pareció inundar cada una de de sus sentido con su presencia.



~-~-~-~



(Plano de los sueños)


Cuando la evaki abrió lentamente ellos ojos se sintió profundamente confundida, le dolía un poco la cabeza seguramente por golpearse en seco contra el suelo. <<¿Que ha pasado?...¿Me he desmayado por el cansancio? Ni siquiera entrenamos tanto tiempo... >> pensó confundida pasándose la manos por el rostro mientras se incorporaba hasta acabar sentada, recordando apenas como antes de derrumbarse vio a su compañero también caer. Inquieta, movió su cabeza alrededor buscando la borrosa figura del paladín que recordaba había caído apenas a un par de pasos suyos. <<¿Que ha pasado? ¿Que imagen era esa? Nunca he ”visto” ese lugar, creo >> pensó Samika confundida acariciando su cabeza pues se había dado un buen golpe al caer y dolía, sin dejar de intentar buscar a su compañero de practicas.

Al no encontrarlo lo suficientemente cerca para verlo uso lo ecolocalizacion , pero no había rastro de el, ni de el, ni de nada. Su ultrasonidos no chocó con nada, incluso por un momento creyó no haberlos emitidos, y por tanto el sonido jamas volvió a ella y no recibió ninguna información de su entorno, por lo tanto todo seguía a oscuras mas allá de su rango de visión. Samika tembló con inquietud ante aquello no entendiendo nada, ¿estaba siendo neutralizada de alguna forma? <<¿Fue el, para enseñarme a desconfiar de la gente o algo así? ¡Como sea esto algún tipo de broma lo voy a matar!>> pensó empezando a enojarse realmente, levantándose con impute por el enfado y comenzando a andar, conociendo el lugar no necesitaba de su habilidad para orientarse.

Aun así uso su habilidad de nuevo un par de veces un así, con la misma sensación extraña de  no oírlos salir, cuando supo que edificios había cerca, pero de nuevo ningún sonido volvió a ella y eso empezó a ponerle los nervios de punta, el enfado transformadose lentamente en miedo. Un absoluto silencio fue lo único que recibió, incluso cuando sus manos llegaron a tocar delante de sus narices la fría piedra que daba al edificio del cuartelillo. <<¿Pero que demonios esta pasando? ¿¡El edificio esta aquí, porque no puedo verlo con mi ecolocalizacion!? >> el miedo y la confusión era evidente, avanzó cuan rápido pudo de forma algo torpe y desorientada pues ni sus pasos lograba escuchaba mientras avanzaba, hasta llegara lo que suponía era las calles aunque no tuviera claro cuales eran.

Se sentía mas ciega que nunca en esos momentos, como si hubiese vuelto a su etapa de antes de ser transformada, pero sin tener siquiera su bastón guía. Desorientada y empezando a alterarse por momentos, intentos concentrar sus sensibles oídos en cualquier sonido a su alrededor, desesperada ante el horrible presentimiento que empezaba a apoderarse de ella.

-Necesito encon...- enmudeció antes de continuar la frase, con un escalofrió recorriendo cada fibra de su ser al ver confirmada su sospecha, pues sentía sus boca moverse, su lengua articulando palabras. Estaba hablando en voz alta ¡definitivamente estaba hablando en voz alta! Entonces ¿¡porque no lograba escucharse a si misma tampoco!? <<¡No, no no, no! ¡Mis oídos, no escucho nada!>> sus pulmones parecía querer estallar por la ansiedad, podía sentir claramente el aire escapándose de su cuerpo en rápidas bocanadas descontroladas, a pesar de ni siquiera a poder oírlo. Nerviosa miro alrededor, sintiéndose desprotegida, su campo de visión parecía ser aun mas diminuto que antes, la oscuridad mas allá de este opresiva. ¿Donde estaba? ¿Estaba sola en esa calle o habría alguien mas fuera de campo de visión?

Apenas amanecía por lo que la escasa luz a su alrededor hacia que fuese todo incluso peor. Se abrazo a si misma, avanzando nerviosa, mirando a todos lados como si intentase forzar a sus oídos a escuchar sin éxito alguno, cada paso era titubeante, como si no supiera exactamente que iba a pisar en el siguiente paso. Tropezó varias veces, casi choco contra paredes de edificios que parecía surgir de pronto frente a ella en otras tantas.

Sentía las lagrimas queriendo salir de frustración y angustia deseando llegar a su torreón incluso sino tenía claro hacia donde se estaba dirigiendo en ese momento, para que le quitaran aquel hechizo que le había ensordecido, porque estaba segura que eso había pasado, no podía haber otra manera. ¿Aquello era algún tipo lección? SI era así era cruel, de muy mal gusto. Ya estaba ciega, dejarla sorda sin saber ni como, era llenar como meterla en un mundo donde solo existía oscuridad y silencio.

<<Calma, calma Samika, llegaras al torreón y te lo quitaran, inspira y expira >> intentaba ordenar sus pensamientos para no sucumbir a la ansiedad ni al negativismos, que lentamente se empezaba a apoderar de ella.¿Se alejaba del torreón o se estaba acercándose? ¿Sabrían como quitarle aquello? <<Shh no piense, deben de saber...esto es solo un lección una broma...>> se repito mindoniense el labio inferior no consiguiendo calmarse en lo mas mínimo pese a repetirse aquello una y otra vez, se sentía que en cualquier momento iba a colapsar de los nervios.

Su oídos, su audición, había sido mas que su escasa vista, su anclaje al mundo. Los que aportaba la mayor información, lo que le permitían realmente llegar a comunicarse con los demás y entenderles, no podía perderle.

<<¿Y si ya no vuelvo a oír, entonces...?...¡No, basta!>> se llevo las manos ala cabeza sin poder evitar las lagrimas, agachándose en el suelo aovillada sobre si misma como una niña pequeña incapaz de seguir avanzando, quedo olvidaba en un callejón cualquiera de la ciudad. Había confiado siempre en aquel sentido, vérselo arrebatado de forma repentina, en aquel lugar donde era su única protección real e indudable le hacia sentir desprotegida, como si toda la ciudad pudiera verle a través de la bruma oscura que era su visión en ese momento, a solo unos pasos de ella sin que ella fuese siquiera capaz de sentirlos.

<<N-no...volveré a ser tan confiada, ya aprendí la lección,..pero por favor, que esto termine ya, que alguien me quite esto...>>no supo si su ruego desesperado solo quedo como algo dicho en su mente o si aquellas palabras también se repitieron en voz altas entre sollozos.



*Dentro del plano de los sueños: Samika inicia el sueño en el cuartel y luego se traslada a las calles, por si alguien se la quiere topar, andaría en las calles.

Sigue en Barrio de los callejones sin salida


_________________________________________

Invitado, sueñas con un mundo perfecto...
...tu paraíso personal...
...donde lloras tu imperfecta realidad

Spoiler:
Rua habla =  #9932CC
Rua piensa = #CD5C5C
Dédalo piensa = #FFFAFA

Nihil

Nihil
Tras su regreso a la ciudad Zmey no había parado quieto. No era solo que estuviera harto de estar encerrado por todo el tiempo que había pasado en Libo, si no que el ambiente en la casa de su maestra no era el mejor. Nihil estaba agotada, y a victoria contra la Torre de los Soñadores no había sido suficiente para borrar su dolor por la pérdida de su amante. Su luto permanente, su mal humor y la constante presencia de Siloco incomodaban al piromante, así que pasaba muchísimo tiempo en la calle, ya fuera entrenando o simplemente haciendo el tonto. Pasadas un par de semanas de reajuste a su rutina llegó la hora de dar un paso importante que llevaba demasiado tiempo retrasando: reincorporarse al ejército.

Su maestra le había dado una carta de recomendación en la que aseguraba haber cumplido con su palabra de educar a Zmey como hechicero para mayor gloria del reino. Zmey había estudiado mucho para superar las expectativas de Nihil y se sentía confiado con sus habilidades mágicas y el control de su dominio, pero no tanto en la parte física. Había entrenado con Tero alguna que otra vez pero el sacerdote le desagradaba horriblemente así que había terminado buscando excusas para saltarse los entrenamientos y en Libo prácticamente no había salido de su habitación. Temía haberse oxidado y acabar haciendo el ridículo.

Por si acaso, los días previos a su cita con Cicatriz dobló sus prácticas individuales. Llegó a los cuarteles fresco como una rosa y con su carta de recomendación quemándole en la cartuchera de cuero de su pierna. No podía esperar a ver de nuevo a Cicatriz y al resto. Además el ejército ahora le ofrecía algo totalmente nuevo: la posibilidad de convertirse en jinete de dragón. Sin duda era una de las muchas preguntas que pensaba hacerle a la comandante.

Ya tenía a la vista la puerta del despacho de la loba cuando vio salir por ella a una loba muy distinta a la que buscaba.

-¡Ka! -la llamó. Su sonrisa vaciló unos segundos en sus labios, temeroso de que la licántropa no se alegrase de verle.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

Muffie

Muffie

Karime había solicitado hablar con Cicatriz para consultar algunos detalles de los entrenamientos de los nuevos reclutas y algunos enfoques y procedimientos que habían sido modificados a raíz de la llegada de los dragones con los que no estaba muy convencida o no comprendía del todo. La aspiración de ascender en el ejercito se mantenía fresca en la mente de la loba y esa motivación se veía reflejada en su trabajo y su entusiasmo por este, por lo que se tomaba muy en serio tanto su trabajo como los protocolos y la organización del ejército.

Satisfecha con lo discutido en esa reunión personal, la libense salió decidida a seguir con su trabajo cuando su nariz captó un aroma conocido antes de escuchar la voz familiar llamándola.

- ¡Yrio!- exclamó encantada con el rencuentro y atrapando al sinhadre en un fuerte abrazo-. ¡Mi niño bonito! ¡Cuantísimo tiempo! ¡Qué guapo y grande estás! Y pensar que hace nada no me llegabas ni a la cintura y mírate ahora-. Karime se había separado un poco mientras le halagaba, pero no le había soltado del abrazo en el que le tenía preso-. Espero que estés aquí porque vuelves al ejército. Me apenó mucho cuando te fuiste y luego no supe nada de ti y, bueno, la verdad es que en los últimos años no he sabido nada de nadie. Solo de Saren porque, ya sabes, me lo estoy trabajando y eso es una carrera de fondo, pero del resto nada o muy poco. El otro día en la fiesta de la bahía nos reencontramos algunos. Y ya les dije que no podíamos volver a hacer esto de perdernos de vista durante tanto tiempo así que te digo lo mismo a ti. Me tienes que contar todo todo. De hecho, ¿te parece que cuando termine mi jornada vayamos al Pub o a la Taberna?- preguntó entusiasmada, ya planeando la tarde de copas y charla-. Porque no creas que ahora que te he pillado te voy a soltar. Estoy muy decidida a recuperar a mis amigos así que vas a tener que huir a otro mundo vinculado si es que quieres perderme de vista.


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"Rocavarancolia es una ciudad llena de misterios y sorpresas, como un acertijo complicado y excitante."

Nihil

Nihil
Zmey sonrió como un idiota ante la reacción de Karime. Se dejó achuchar e incluso se permitió corresponder al abrazo, la verdad es que se alegraba mucho de ver a la loba.

-Sí, estuve estudiando magia con una hechicera pero vuelvo a reincorporarme. Iba a llevarle la carta de recomendación a Cicatriz.

Hasta el comentario de Karime no se había dado cuenta del estirón que había pegado. No igualaba a la libense todavía, pero el cambio era más que evidente. Escuchó el discurso acelerado sin perder la sonrisa, salvo para soltar una carcajada por el comentario de Saren.

-¿Estuviste en el desfile? Bueno, toda la ciudad fue… -se sonrojó un poco -Yo estuve… con una persona, no me encontré con nadie << Aunque tampoco busqué a nadie>> pensó.

Empujó con suavidad a Karime para reclamar algo de su espacio personal pero manteniéndola cerca. Sus progresos en cuanto a contacto físico tenían un límite.

-La taberna me parece buena idea. Hoy no creo que haga mucho más que hablar con Cicatriz sobre mi reincorporación y familiarizarme de nuevo con las instalaciones.


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

Muffie

Muffie

Karime sonrió complacida cuando Yrio corroboró que su intención era reincorporarse al ejército.

- Así que con una persona, ¿eh?- le preguntó con picardía dándole un codazo juguetón después de apartarse un poco por su empuje suave sin ofenderse por ello, ya que entendía que no todos eran tan táctiles como ella-. ¿Un nuevo amiguito? ¿Es el chico con el que estuviste en aquella fiesta en el Pub? Porque se os veía muy bien juntos. Oh, cariño, me vas a tener que poner al corriente de los avances en ese sector. Porque avanza, ¿verdad? Tita Ka puede ayudar si alguno de los dos necesita un empujoncito. Y también sabe cómo esconder adecuadamente cadáveres si no está siendo lo suficientemente agradable contigo. Aunque creo recordar que él ya era uno- comentó medio en broma medio en serio con su vena protectora mostrándose-. No importa, por suerte en esta ciudad los muertos parlantes están a la orden del día, nadie lo verá extraño.

Planeando de forma rápida, Ka calculó cuánto le quedaba a ella de jornada laboral y cuánto tardaría Yrio y Cicatriz en concretar los trámites, por lo que supuso que si el sinhadre se quedaba luego un rato reconociendo de nuevo los cuarteles tras hablar con Cicatriz, podría esperarle hasta que terminara su jornada y podrían ir juntos a la taberna.

- Perfecto entonces. Yo salgo en un rato, supongo que recuerdas los horarios de trabajo. Si no te importa esperar, en un paseo podemos estar en la taberna y te invito a lo que quieras.


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Nihil

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Zmey

Zmey se rascó la nuca un poco incómodo. No sabía si su relación con Evelhan avanzaba, ni siquiera sabía hacia dónde se suponía que debía avanzar, pero estaba cómodo en la posición en la que estaban a pesar de sus dificultades para explicarselo a terceros.

-Es complicado -respondió al final -Y solo lo es a medias -añadió en referencia a la naturaleza del brugho.

Ir a la taberna le pareció un buen plan, hablarían más tranquilos que ahí de pie. Así que se despidió de Karime y separaron sus caminos para ir a ocuparse cada cual de sus tareas.

La charla con Cicatriz no fue larga. Tras todo el lío de la Torre de los Sueños notaba a los miembros del Consejo menos… hostiles hacia su maestra así que su carta de recomendación fue mejor recibida de lo que esperaba. Tendría que repetir la prueba de acceso, pero sólo la parte física, y lo cierto es que eso le ponía un poco nervioso. Se había esforzado en mantener la forma durante su tiempo con Nihil pero los días tenían un número limitado de horas y sus estudios requerían de bastante energía (por no hablar del agotamiento emocional que traían los cambios de humor propios de su transformación). Esperaba dar la talla.

Esperó a Karime en el mismo punto en el que se habían encontrado después de dar una vuelta rápida. Por suerte se acordaba de todos los sitios importantes de las instalaciones así que no vio necesario dedicarle mucho más tiempo.

-¿Nos vamos? -dijo en cuanto la loba llegó a su altura.



Sigue en La taberna del Mago Tuerto


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