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Rocavarancolia Rol » Rocavarancolia » Área Sudoeste » Barrio de los Callejones sin Salida

Barrio de los Callejones sin Salida

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1Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 Empty Barrio de los Callejones sin Salida el Miér 3 Ago - 0:53

Rocavarancolia Rol

Rocavarancolia Rol
Recuerdo del primer mensaje :

En el lado más céntrico queda aún parte de este laberíntico montón de edificaciones sin orden aparente. Perderse es tan fácil como encontrarse alguna criatura hambrienta.


Yber


GM
Cuando acabó el abrazo, Giz se quedó cerca de Wen. Todas las preguntas que quería hacerle ya fueron formuladas por sus amigos y simplemente esperó a que ella misma lograra ordenar sus ideas para responderles. El goliat sabía que, fuera lo que fuese lo que pasaba por la mente de la vouivre, ella no tenía la culpa. Mientras esperaba, él mismo fue hilando todo lo que tenía: a la muerte de Tsusu se le sumó la de dama Estribo; a eso, las pesadillas que todos tenían y las dificultades para dormir, que afectaban incluso a sus experimentos. Estaba ocurriendo algo grande y terrible, Giz lo sabía, y su preocupación por Wen fue en aumento: ¿Y si planeaban atacarla en sueños y un día se la encontraban como a la dullahan? Giz no quería perder a nadie más.

Negó con la cabeza levemente y, sin querer, acabó fijando la mirada de nuevo en Nasher. Apretó los labios y frunció el ceño. No lo dijo en voz alta, pero estaba de acuerdo con Noel: Giz quería que el autor del crimen pagara por todo. El odio que se iba fraguando en sus entrañas no tardaría en superar al que llegó a sentir por Rodar, pero de momento no era suficiente para eclipsar la pena. El goliat volvió a secarse los ojos y, en esta ocasión, buscó un punto muerto en las fachadas más cercanas.

Mientras esperaba respuestas, no pudo preguntarse qué sería lo siguiente que harían: ¿despedirse de Nasher o perseguir cualquier pista que Wen pudiera darles? Giz necesitaba lo primero, pero prefería con toda su alma lo segundo.

Muffie



Wen se separó suavemente del abrazo de Giz y miró con tristeza a sus amigos. Sabía que no iban a tacharla de loca por lo que iba a decir porque al fin y al cabo aquello era Rocavarancolia y que un muerto asesinara a alguien años más tarde de su propia muerte no era tan descabellado, al igual que un tercero soñara con ello.

- Al principio todo era igual a aquel día, pero cuando llegué a mi habitación en el torreón el cadáver a los pies de Resizsan no era aquel nublino, sino Tsusu. Había muchos más cadáveres, pero solo pude reconocer a Tsusu. Él empezó decir que había vuelto para acabar conmigo, que Tsusu solo era el primer paso y que tras él iban a ser los demás. Entonces aparecieron las imágenes de Kae y Mattt y volvieron a desaparecer. Pero luego apareció Nasher. Y él no desapareció. Se acercó a Resizsan y él lo mató sin que yo pudiera hacer nada. Él mismo lo dijo, ya está muerto, ¡no puedo volverlo a matar! Luego el escenario cambió y de repente estábamos aquí y Nasher estaba justo ahí, en ese mismo sitio. Por eso supe dónde estaba, reconocí el lugar. Puede que parezca una locura. Sé que solo ha sido un sueño, pero sé que ha sido él. No sé cómo, pero ha sido él. Y lo hace para hacerme daño. Me lo ha dicho. Ellos solo son entremeses, yo soy el plato principal.

507Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 Empty Re: Barrio de los Callejones sin Salida el Mar 24 Abr - 11:04

Tak


GM
El debate sobre cómo podía haber muerto Nasher se vio interrumpido por la explicación de Wen respecto a lo que le había dicho a Giz. Para Gael resultaba confuso, ya que no tenía muy claros todos los detalles de la cosecha de la vouivre, y la propia narración era confusa por momentos. Pero aquello no era extraño, dado que se trataba de un sueño, y estos en Rocavarancolia podían ser muchas cosas. Por eso, lo extraño no era que Wen hubiese soñado con todo aquello sino el hecho de que alguien le chivase así lo que había pasado. A Gael no le cabía duda de que su compañero de cosecha no podía estar detrás de todo aquello, no como mano ejecutora. Nadie habría querido gastar la energía necesaria para traer de vuelta a la vida a alguien que no había ni llegado a transformarse, por lo que, si aún seguía entre ellos, cosa que también dudaba, no podía tener forma física.

Alguien está jugando con tus recuerdos, Wen, alguien que busca venganza o... o lo mismo que pasó cuando nos atacaban los de Gar. —Gael se pasó una mano por el pelo mientras resoplaba. Las cosas se habían complicado rápidamente—. Deberíamos hablar con un soñador de confianza. Tal vez Seon. Esto no puede ser casualidad.

La muerte de Tsusu cada vez tenía más probabilidades de tener relación con la de Nasher y Gael notaba cómo le temblaban las manos. Si en lo que Wen había visto en sueños había parte de verdad, tanto ella como Kae y Matt corrían un grave peligro. Tenían que encontrar cuanto antes a los responsables, no podían perder ni un minuto. El fuego fatuo no quería ponerse nervioso de forma notable, aunque lo estaba, porque no podían dejarse llevar por el pánico en un momento como aquel. Agarró el comunicador con más fuerza de la que debería, dudando si tratar de contactar con Kae de nuevo. Y de Matt, encima, hacía tiempo que no sabían nada.

508Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 Empty Re: Barrio de los Callejones sin Salida el Mar 24 Abr - 22:28

Lupin


―Me voy a cagar en todos sus muertos… ―Susurro. Hijos de puta. ¿Van a por Wen? En serio, ¿después de toda esta mierda?

No, espera Adara. Quieta parada allí. Igual no es más que un intento de atraernos, de llevarnos a alguna clase de trampa, como están comentando. No tendría sentido que se hayan dedicado a matar a diestro y siniestro para llegar hasta ella. Ese no es un plan lógico: lo normal hubiera sido atacar primero, por sorpresa, a los más fuertes. No tiene puto sentido.

―Nos está provocando. ―Sí, eso parece más razonable―. Para mí no tiene otra explicación. ―Frunzo más el ceño, ahora sí estoy cabreada―. Quienquiera que sea tiene claro que vamos tras él y nos está provocando.

Aprieto el puño. Lo quiero muerto, muerto. Oh, si lo tuviera aquí: le reventaría la cara a hostias, le trepanaría las falanges de una en una y le removería los órganos hasta que pierda la consciencia de puro dolor.

―No sé qué coño quiere, pero vamos a encontrarle. ―Me levanto y me alejo unos pasos del resto mientras miro al aire―. ¡Y lo pagarás, te juro que te arrepentirás de todo! ¡Voy a hacer de tus tripas una soga en la que ahorcarte! ―Parezco una loca, pero necesitaba gritarlo. Ni puta idea de si le estoy hablando a alguien o solo al aire, pero me la pela.

509Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 Empty Re: Barrio de los Callejones sin Salida el Miér 25 Abr - 19:01

Yber


GM
Giz escuchó, sumido en completo silencio. No era capaz de externalizar todo lo que sentía, ni todo lo que le hubiera gustado decir. Pero coincidía con todos en que Wen no era culpable de nada y se aseguró de negar con la cabeza, para que al menos lo viera; coincidía con Gael en que alguien estaba jugando con fuego y en la urgencia de hablar con Seon o alguien con experiencia onírica; coincidía con Adara en que, fuera quien fuera el asesino, se merecía la peor de las muertes. Y así logró comunicarlo:

Estoy de acuerdo con todos —logró articular. Tras varios segundos, volvió a hablar con un tono trémulo—. ¿Os importa que volvamos a casa? No sé si es muy seguro que permanezcamos aquí mucho tiempo.

Su pregunta nació del miedo, de la pena y de su faceta más instintiva como goliat.

510Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 Empty Re: Barrio de los Callejones sin Salida el Miér 25 Abr - 23:03

Giniroryu

Giniroryu
GM
El relato de Wen era confuso, aunque el draco disponía de algo más de información que el resto debido a haber presenciado como la vouivre tenía la pesadilla y su despertar. Se mostró de acuerdo con Gael en todo y añadió:
O quizás a alguien especializado en mentalismo. Puede tratarse de un íncubo o súcubo de las pesadillas o de alguien empleando mentalismo muy avanzado. No se me vienen a la cabeza más transformaciones o formas de manipular el subconsciente de esa manera… No creo que haya sido ninguno de los soñadores de la ciudad —añadió tras una breve pausa, al darse cuenta de que quizás podría parecer que obviaba la transformación más evidente de todas con capacidad para obrar algo así. Aunque probablemente no hubiese hecho falta aclararlo… Decidió dejar esa línea de pensamiento: la mente del sueco no funcionaba bien en aquellos momentos y se estaba liando con algo que no importaba.
>>Joder, por eso no encontramos al culpable de la muerte de Tsusu… Por aquel entonces no había indicios de algo tan retorcido como esto.

La sangre le bullía de rabia y podía comprender perfectamente el arrebato de Adara, pero el sueco no era capaz de dar rienda suelta a la ira de aquella manera, todavía tratando de descifrar el galimatías que era la información que tenían acerca de todo aquello. Quizás por eso, porque no podía dejar de pensar en las posibilidades pese al embotamiento, corrigió algo de lo que la ángel negro dijo aunque tal vez fuese innecesario.
No nos está provocando: está provocando a Wen en particular. Y tiene que ser alguien que haya rebuscado mucho en su mente o que la conozca bastante… —Negó con la cabeza: no podía empezar a sospechar de gente cercana sin más, pero era una posibilidad que no podían ignorar.
<<Hablando de gente cercana…>> pensó mientras Giz sugería volver a casa.
>>Sí. Deberíamos hablar con Kaethe. Es posible que también haya tenido una pesadilla como la de Wen, a fin de cuentas.
Y, por supuesto, quería comprobar si se encontraba bien, pero no se atrevió a expresarlo en voz alta, sobre todo por no incrementar la preocupación que sin duda estarían sintiendo el fuego fatuo y la vouivre. Noel no era supersticioso, pero haber encontrado a Nasher muerto cuando “no era posible” le había vuelto paranoico.

Sigue en el Cuchitril.

511Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 Empty Re: Barrio de los Callejones sin Salida el Jue 24 Ene - 23:14

Yber

Yber
GM
[En la Rocavarancolia real, durante el Sueño conjunto]

¿Alguien me oye?

El rocavarancolés con acento alemán de Dirke se alzaba sobre el silencio una y otra vez, solo para rebotar hasta extinguirse en las paredes de una ciudad dormida. El efecto de la torre había pillado al alemán ejerciendo su derecho a la buena alimentación en el Jardín de la Memoria, el cosquilleo que trepó su corteza fue suficiente para alarmarlo y obligarle a dejar atrás su yo más arbóreo.

Desnudo y sobre sus patines, Dirke avanzaba por el barrio de los callejones sin salida en busca de cualquiera que, como él, no hubiera sucumbido a aquella magia horrible. No había tardado en encontrar a las primeras criaturas durmientes (tuvo que hacer malabares para no masacrar un panal de abejas que yacía en el suelo del jardín) y una vez en las calles, pudo comprobar que no era solo cosa de los insectos. Desde las alimañas más inofensivas a habitantes de la ciudad, todos habían caído dormidos. La angustia arraigaba en su pecho a medida que pasaban los minutos y no obtenía respuestas.

El alemán tuvo que frenar al encontrarse en mitad de la calle a lo que parecía una persona. Se descalzó y se agachó a su lado para comprobar si respiraba y casi se echó a llorar de alivio al descubrir que sí. No sabía qué estaba pasando y la confusión se entremezclaba con una sensación de desamparo e inseguridad. No le gustaba nada ser la única persona despierta sobre la faz de Rocavarancolia y desde luego no quería pensar en los motivos que habían llevado a la ciudad a ese estado.

Con sumo cuidado, el hombre árbol cargó con el cuerpo y lo recostó en mitad de una pared, tal y como había hecho ya con otros. No percibía heridas graves ni huesos rotos, lo cual lo tranquilizaba, y volvió a calzarse para continuar su carrera hacia el castillo. Ni siquiera echó a rodar cuando vio, literal y metafóricamente, a un ángel surcando el cielo.

¡HOLA! —gritó—. ¿ME OYES? POR FAVOR, ÓYEME —pidió a la desesperada.

No fue hasta que trató de comunicarse que se le pasó por la cabeza la posibilidad de que fuera ese ángel el que los había dormido a todos, pero por suerte distinguió que cargaba a alguien. El hombre árbol sonrió con alivio a la vez que se le escapaban las lágrimas que había intentado contener hasta ahora.


_________________________________________

No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

Giniroryu

Giniroryu
GM
Dama Anfiel cargaba con el peso muerto de un brujo profundamente dormido que había encontrado tirado en mitad de una calle. Akeyo le había encargado buscar a habitantes dormidos y trasladarlos al castillo para que el velador pudiera despertarlos con más facilidad, asegurándole que pronto recibiría ayuda. Se sobresaltó al escuchar una voz que la llamaba, una con un extraño acento. ¿Granta habría despertado a alguien por el camino? No le habían dicho nada al respecto... Con expresión confusa se acercó al que había gritado: un humano desnudo que se había echado a llorar.
—¿Te encuentras bien? ¿Cómo es que tú estás despierto? —Le preguntó señalando con un gesto de cabeza el ciudadano que cargaba.


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El quinto GM oculto representado en un gif:
Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 WLJLnOD

Yber

Yber
GM
El descenso del ángel con un afectado a cuestas resultó sobrecogedor para el hombre árbol. Se sentía como dentro de una escena bíblica que bien habría sido la envidia de todas las religiones. Se secó las lágrimas con el dorso de la mano y respiró hondo antes de responderle.

Sí, sí, estoy bien. Tomaba el sol y... —se dió cuenta de que iba a divagar y frenó a tiempo—. Soy a prueba de magia, sentí las cosquillas y vi cómo los animales del jardín se duermían. —Dirke había oído rumores, sabía que algo pasaba en la ciudad que afectaba el sueño de las personas. Sin embargo, había sido algo ajeno a él, que no tenía problemas para dormir. Lo había sido hasta ahora, que la situación amenazaba a todo ser vivo que conocía. El miedo a la soledad hacía más cosquillas que la magia no primordial y era más difícil de ignorar—. ¿Qué está pasando? Quiero ayudar. ¿Puedo ayudar?

Necesitaba entender y sentirse útil, dos ingredientes esenciales para recuperar su serenidad.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

514Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 Empty Re: Barrio de los Callejones sin Salida el Vie 25 Ene - 13:31

Giniroryu

Giniroryu
GM
A prueba de magia. Es decir, aquel chico era inmune a la magia y por eso no había caído presa del hechizo de la torre. Eso quería decir que no se enfrentaban a magia primordial, aunque el hecho de que Granta no se hubiera visto afectado probablemente ya era signo de ello. No obstante, aquello era la confirmación y eso alivió a la ángel.
—Por supuesto que puedes ayudar, cuantos más mejor —le sonrió al humano—. Verás...
La daeliciana le explicó de forma escueta la situación. Le habló de la torre y de como todo el mundo había sido trasladado al plano onírico, así como explicarle que debían despertarlos a todos lo antes posible o corrían grave peligro. Le explicó que a ella la había despertado un velador gracias a su pareja.
>>Akeyo me encargó buscar a los ciudadanos y llevarlos al castillo para facilitárselo al velador. Hasta que no se despierte más gente y sin magia iremos muy lentos, pero aún así dos cabezas y cuatro manos es mucho mejor. Deberíamos ponernos ya en marcha...


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El quinto GM oculto representado en un gif:
Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 WLJLnOD

515Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 Empty Re: Barrio de los Callejones sin Salida el Vie 25 Ene - 20:39

Yber

Yber
GM
Dirke profirió varios improperios tanto en alemán como en rocavarancolés a la vez que comprendía lo ocurrido.

Dioses… —Se llevó la mano izquierda a la frente y volvió la vista al cuerpo dormido que había ayudado a recostar—. Qué mierda todo. —El hombre árbol pensaba en sus amigos y en todos los conocidos con los que había compartido hogar en la sede—. Vale, cuéntame conmigo —le dijo, con pronombres de más..

Acto seguido estiró los brazos y el cuello, los hizo crujir levemente y se agachó para pasar la mano bajo la espalda del ciudadano dormido. Empezaría por llevarlo a él. Luego visitaría la sede, se aseguraría de que todo el mundo estuviera bien y haría uso de su tabla de surf encantada. Dirke se lo tomaría como una noche extra de cosecha, una especialmente provechosa.

Sus manos perdieron el resplandor leve típico de su forma humana, su color se apagó tornándose en un marrón oscuro y su piel adquirió un tacto rugoso. Sus dedos se estiraron formando ramas que se entrelazaron en su regazo, dando firmeza al abrazo que sujetaba al ciudadano dormido.

¡Voy atrás de ti! —dijo sin darse tiempo de corregir su vocabulario.

El hombre árbol echó a correr con tanta determinación que se olvidó de sus patines.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

516Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 Empty Re: Barrio de los Callejones sin Salida el Dom 27 Ene - 22:36

Jack

Jack
☆Trama de los Sueños☆
Jack y Erika

Las calles se alargaban y estrechaban con cada zancada o cada salto que daba el vampiro entre escombros, pero se ensanchaban si miraba hacia atrás y podía ver su barrio, como si no llevase un buen rato corriendo. Cansado y confuso, intentó elevarse sobre la ciudad pero la sensación de mareo fue tal que creyó ver una Rocavarancolia mil veces mayor de lo habitual y tuvo que descender.

Fue entonces cuando lo escuchó. Alguien pedía ayuda por su comunicador... No, más de uno. Eran las voces de sus amigos, unas detrás de otras o entremezcladas. Todos ellos pedían ayuda. ¡No podía ser, ellos no! No le respondieron cuando preguntó por ellos, pero el hechizo rastreador le insistía en que cada vez estaba más cerca así que solo pudo dejarse la voz asegurándoles que iría a ayudarles. Tuvo que guardar el artefacto, no obstante, pues sus gritos le taladraban los oídos y ya había tropezado un par de veces por correr sin mirar.

Para colmo, su cabeza parecía haberse precipitado a un laberinto mayor que el empedrado que pisaba. Porque, ¿qué iba a hacer él? Sus amigos eran mercenarios, eran de lo mejorcito que conocía en la ciudad aparte del Consejo, y habían salido de bastantes follones que a él si hubiera ido por su cuenta le habrían machacado. Si ahora estaban pidiendo auxilio y por sus vidas, ¿qué iba a hacer él? Él, que se había dedicado a su negocio, a sus viñedos, a ensanchar sus bolsillos y hacerse la vida más fácil con sobornos y lujuria. Y ahora era eso lo que le frenaba, pues aunque había salido con lo puesto, notaba peso aquí y allá por sus bolsillos, así que sin detenerse pero cada vez más rabioso empezó a vaciarlos por la calle. Monedas y monedas y más monedas o incluso pequeños lingotes de oro u otros materiales de valor, o joyas. Aparecían de la nada de nuevo en su interior cuando los arrojaba, como si realmente no hubiera realizado ese proceso varias y repetidas veces, por mucho que los viera acumularse a su espalda. No sabía qué era peor, si aquello o su pesadilla recurrente. ¿Acaso alguien le había hechizado los bolsillos con alguna maldición?

Se vaporizó en el aire. Creyó que así podría librarse de aquello, y lo creyó durante unos minutos de vuelo hacia arriba y hacia delante. Pero pronto empezó a frustrarse su intento: la capa externa de humo se estaba solidificando mientras se volvía dorado, de menos a más brillante y pesado. Desde su interior seguía convertido en humo sin poder escapar. Y cayó. Cayó en picado al vacío y atravesó un techo, unas escaleras, hasta golpear con el suelo y salir disparado de su jaula de oro, primero en forma de humo y después rodando, arañándose y magullándose en el proceso. Debía salir de ahí cuanto antes por si alguien le había escuchado y pretendía aprovecharse, pero no había más ruido a su alrededor que sus quejidos. Debía haberse roto alguna costilla y quizá algún dedo de los pies. O más de uno.

Al cabo de un rato entendió por qué había tanto silencio. Los restos del comunicador crujían en su bolsillo al andar. Solo tuvo que introducir la mano lo justo para palpar las piezas rotas. Ni siquiera recordaba cuándo habrían dejado de pedir ayuda, ni si le habrían dicho algo. Estaba tan cegado y empeñado en fustigarse por su egoísmo que les había dejado de lado. ¿Pero quién tenía la culpa, él o sus pensamientos tan invasivos? ¿O su inseguridad? ¿O su concepto propio o su autoestima? <<El que necesita ayuda soy yo... si sobrevivo a hoy>>

Vagó por las calles siguiendo el rastro del hechizo, cada vez más tenue, como si estuviera desapareciendo aquello que buscaba, y al final dio con ello. No necesitó el hechizo para los últimos metros: el olor de sus amigos estaba por toda la calle y concentrado en un punto concreto. Un edificio destrozado, humeante, con agujeros en los muros y restos de sangre, hechizos, explosiones... por todas partes. Y calor, calor residual que arrastraba el olor a carne quemada que inundó sus fosas nasales y le dobló las rodillas. La carne de sus cuchitrileros, sus olores entremezclados, de Gael, de Noel, de Adara, de Giz, de Wen y de Toima. Solo quedaban cenizas y restos de ropa y sus armas en el suelo, justo donde se había arrodillado. Ni un alma allí, y dudaba de la existencia de la suya. Había temido por las vidas de todos desde que la ciudad se veía afectada por las pesadillas, pero también se había confiado: ellos podían apañarse y él no corría peligro en el Macetero. ¿Les tenía idealizados? ¿Les había descuidado por no querer mancharse las manos? Se las miró con asco. Se miró con asco. ¿Por qué no podía dejar de pensar y de existir sin más?

¿Lo peor era que no había llegado a tiempo? ¿O que había llegado justo a tiempo de no tener que sufrir su mismo destino y sobrevivir? ¿O que había deseado pelear con ellos y morir en vano para nada? ¿Qué era lo correcto? ¿Qué debía pensar o sentir? O, ¿cómo, si ni siquiera podía pensar o sentir una sola cosa? Debería estar destrozado por sus amigos, y lo estaba. Pero estaba más rabioso por sí mismo, tanto por su ineptitud como por sentirse impotente cuando sabía que no podría haber ayudado mucho si habían acabado con el grupo entero. ¡Con sus mercenarios, sus amigos, su familia, su única y verdadera familia! ¿Cómo iba a decirles a Erika o Cain o Vac lo que había pasado, si encima estaba ileso? Sus asesinos ni siquiera estaban cerca para lanzarse a matar o morir contra ellos. Pero es que ni siquiera sabía qué había pasado, por qué, ni cuándo habrían muerto, ni les pudo decir nada por el comunicador... Lo sacó, tembloroso pero con rapidez, como si quisiera estamparlo contra el suelo, pero entonces recordó que no quedaba mucho que romper ya. Su ropa sí, sus bolsillos infinitos llenos de joyas sí seguían allí. Parecía que pesaban más y más cuanto más tiempo pasase allí. Le costó arrastrarse hasta el montón de cenizas, pero ni siquiera supo qué decir. ¿"Lo siento"? ¿"Llegué tarde"? ¿"Os he fallado"? Eso ya lo sabían, podía escucharles acusándole de ello. ¿Y ahora debía vivir sabiendo que era culpa suya, convivir con los fantasmas de la culpa? Debería haber muerto con ellos, pero como el inútil amigo que era ni siquiera había sido capaz de eso ni de quitarse la vida allí mismo por mucho que lo mereciera, pero incluso esa idea le hizo odiarse más. Demasiado cobarde, demasiado egoísta, demasiado avaricioso; pensaba.

La bruja alcanzó al vampiro, al fin. Estaba en mitad de unas ruinas, arrodillado entre los escombros. Corrió a su lado en silencio y comprobó que no hubiera ningún hechizo sorpresa esperándole. El rubio lloraba cuando la miró de reojo pero sin verla realmente. Sostenía los restos del comunicador, destrozado. Se temió lo peor. Estaban casi al lado del Cuchitril y el vampiro no dejaba de murmurar los nombres de sus amigos, pero allí no había nadie herido, ni nada que indicase que hubiera habido pelea, ni el más mínimo signo de hechizos de lucha. Ese edificio no se había derrumbado recientemente, tampoco. Él en cambio tenía la ropa llena de agujeros, estaba cubierto de polvo y salpicado de cortes y moratones. Nada encajaba. Pero podía empeorar.

Como movido por un resorte, el vampiro se levantó y empezó a recoger con delicadeza y murmurando "lo siento" todo el polvo del suelo frente a ellos en varios montoncitos separados, olisqueando... ¿Para clasificarlos? Cojeaba también, y cuando no tocaba el polvo se llevaba una mano al costado. ¿Se habría roto algo?

Parecía como en trance, miraba a través de la bruja como si no estuviera allí, y no dejaba de llorar y repetir sus nombres, pero a la retahíla ahora le sumó maldiciones a sí mismo. Erika no sabía cómo sacarle de donde estuviera, o si estaba hechizado o si...
Voy a enterrarlos. Se merecen un mausoleo para cada uno. A Giz lo lanzaré al mar por su ballena, a Toima debería meterlo en un cañón junto con la pólvora y reventarle la cabeza a sus asesinos, a Gael quizá en la Tierra, y a Noel... Podría hacer alguna cerveza con sus cenizas y las de Adara. ¿Qué le habría gustado a Wen, lo sabes? ¿A quién quiero engañar? Ni siquiera sé cómo les habría gustado acabar...

La miró fijamente, con los ojos enrojecidos y las lágrimas haciendo surcos entre el polvo. Había hablado como con ilusión e intentando sonreír, como cuando hablaron de la muerte de Xiandra con humor hasta que se derrumbó. Ahí estaba esa sonrisa rota que tan pocas veces le había visto esbozar y que deseaba ver menos aún. Le dieron ganas de llorar por verlo tan destrozado, pero no podía porque podría agravar su estado o el engaño. Y es que creía haber dado con la clave de todo. "Enterrarlos", "cenizas" y otras cosas que había dicho. No entendía cómo, pero por fin sabía qué estaba viendo el otro justo delante de ellos. Se le acercó despacio, aprovechando que le miraba y parecía verla, para desviar su atención lo posible.
Jack, amor... ¿Qué ha pasado?
... ¿Qué? ¡Joder! ¡Los han matado, mira a tu alrededor! —estalló con aspavientos que desperdigaron varios de los montones.

Al ver lo que había hecho se lanzó al empedrado a reordenarlos de nuevo, pero el polvo había salido en todas direcciones y golpeó el suelo con un puñetazo. Otra herida al canto.

Erika se arrodilló con él con rapidez y le abrazó con fuerza, y por la fuerza. Se resistió pero acabó cediendo.
¿Por qué no me sueltas? ¡Déjame que los entierre!
No están aquí, no son ellos.
¡No! ¡Llegué tarde! ¡Confiaban en mí! ¡Y esas son sus cenizas! -señaló los montones de polvo.
No, no. No sé qué te ha pasado pero estás viendo cosas que no están ahí. No mires, quédate conmigo.

El vampiro quería creerla, ¡por supuesto! ¡Daría su vida por que nada de aquello fuera real! ¿De verdad, Jack? No quiso pensarlo, huyó de su cabeza.

Balbuceaba al responderle.
Pero me avisaron, me avisaron y no pude llegar... Eran ellos, huele a ellos... Incluso el calor huele a ellos...
Te prometo que no son ellos, ya lo he comprobado. Yo estoy aquí de verdad, de verdad, y no hay ni signos de pelea ni fuego ni nada.

La bruja no olía nada más que la suciedad de las ruinas y el hierro de las lágrimas de Jack. Y no tenía que "comprobar" mucho: aquello solo podrían ser restos de seres vivos después de décadas en descomposición, o más. ¡Solo era polvo! Ojalá pudiera entrar en su cabeza y borrar todo lo terrible que había visto. ¿Pero quién les había preparado todo eso? ¿Y por qué?
Alguien nos ha tendido una trampa. Lerka desapareció, después Elunin y ahora esto. Nos han dividido.

El rubio no respondió, seguía murmurando cosas incomprensibles, y ni parecía haber reparado en el dato del nublino. La chica hizo un esfuerzo por girar los cuerpos de ambos con cuidado de sus heridas, y quedaron de espaldas al supuesto montón de cenizas. Le acarició el pelo.
Vuelve conmigo, Jack.

Estuvieron ahí sentados el tiempo que hiciera falta para que el vampiro dejase de sollozar y pudiera hablar con normalidad. La bruja aprovechó para curarle lo que pudo ver, pero no los huesos. Hasta que por fin volvió en sí y le miró de verdad. Temblaba, pero cómo no hacerlo.
Vuelve, amor. Si te han hechizado se te pasará el efecto en un rato.
No... no entiendo nada. ¿Se... seguro que... que no son ellos?
Te lo prometo. ¿Has visto algo raro viniendo para acá?
¿Algo raro? Me convertí en humo... sólido, pero parecía de oro. Así me hice todo esto cayendo contra el suelo. Me perdí en las calles, me mareé en el aire, había mucho oro en mi ropa que me pesaba...

Detuvo la descripción. Nada de aquello tenía sentido, y para colmo les recordaba a su pesadilla. ¿Acaso estaban reviviéndola en la realidad? No podía ser. Pero cuando la bruja iba a animarle a descansar un poco más, el rubio abrió mucho los ojos y se escapó de su abrazo convertido en humo. Se solidificó un momento, justo a tiempo de avisarle, desde la calle.
¡Y escuché sus gritos en el comunicador! ¡Voy al Cuchitril!
¡No! ¡Jack, espera!

Pero el vampiro ya había desaparecido calle abajo. Y Erika fue detrás todo lo rápido que pudo. Ella ni siquiera sabía si era cierto algo de aquello, solo sabía que en las ruinas no había muerto nadie y que el vampiro no llevaba nada pesado encima, contrariamente a lo que le había descrito, y que de ningún modo la ciudad parecía ser la Rocavarancolia real. Pero podía ser cierto que estuvieran en peligro, tanto sus amigos como ellos mismos, y lanzarse a lo loco no serviría de mucho a nadie. Le siguió en su colchón mientras preparaba sus defensas y sus burbujas, pero deseaba que hubiera sido un engaño de alguien muy astuto y no semejante desgracia. Aquella pesadilla no podía acabar así.

Despertarán en el Salón del Trono


_________________________________________

«Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier nach Liebe!»
Spoiler:
«El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Codicia de Amor!»


New Sincy:

Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 Birds_in_the_buff_3


Alt:
+0171 / +0187 / +0151


Banda sonora de mis pjs:

517Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 Empty Re: Barrio de los Callejones sin Salida el Jue 14 Feb - 21:57

Dal

Dal
Eriel se había despertado aquel día bastante agitado. Había tenido un sueño raro con una torre, cosa que le recordó al sueño que había tenido durante la cosecha.

Se lavó la cara para despejarse y asumió que si bien ambos se parecían no debían ser la misma torre.

Salió de su habitación y buscó a sus amigos pero no encontró a nadie.

-¿Habrán salido? - preguntó al aire. Bajó a la cocina y comió algo.- Que raro... a estas horas la sede suele tener bastante actividad.

Decidido salió a buscar fuera. Dio varias vueltas pero siguió sin ver a nadie. Después de un rato pasó al lado del derrumbado Maciel y se internó en el barrio laberíntico.

Distinguió una figura a lo lejos y se acercó hacia ella. Según se iba acercando distinguió quién era.

-Eh, Samika - Le dijo a buena distancia. La conocía de verla en la sede, era bastante maja. Cuando la chica no respondió el gárgola se acercó más y le tocó el hombro.- Eh, ¿te pasa algo?


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

518Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 Empty Re: Barrio de los Callejones sin Salida el Vie 15 Feb - 14:06

Evanna

Evanna
Sabía bien que quedarse allí sola acurrucada en medio de un calle cualquiera no era la mejor idea del mundo, así como también que su prioridad era llegar ya fuese a la Sede o a Serpentaria para que alguno de sus amigos pudiera ayudarla con aquello. Pero saberlo y lograrlo, eran dos cosas muy distintas. Ni siquiera tenía claro donde se encontraba y ya solo eso añadía una dificultad extra que hacia aun mas mella en sus ya exaltados nervios.

Su cuerpo temblaba entre sollozos, sintiendose patética y desprotegida, increíblemente frágil en aquella calle indefinida en una ciudad de monstruos. Todos esos temores que había dejado a un lado, ese miedo a la oscuridad, esa fragilidad que había sentido cuando era pequeña y perdió su visión, haciendo que todo se volviese mas difícil de realizar, parecían volver a ella de pronto, en oleadas. Habia practicado tanto, había luchado tanto desde pequeña para que su minusvalía no fuera en si un impedimento para hacer todo lo que deseaba hacer, que verse ahora convertida en un paño de lagrimas, con otro de sus sentidos arrebatados la devolvía a aquellos días. Perdió la vista siendo muy pequeña, por lo que el cambio no fue tan brusco, pero hacerlo ahora con su audición, que era ademas su sentido mas desarrollado y que le facilitaba la vida era demasiado para ella.

Ese silencio inquietante que existía a su alrededor era asfixiante, que hacia imposible escuchar ni siquiera sus sollozos y su respiración entrecortada. Ni los pasos acercándose a ella, ni el llamado de su nombre.

La evaki no supo nada hasta el momento que el contacto de una mano toco su hombro y sus nervios, su miedo y el instinto se dispararon en todo su ser con una adrenalina bien conocida. Peligro, miedo, desproteción, todo se juntaron en el interior de la evaki, quien sin mediar palabra, sin saber siquiera quien era el dueño de tal tacto, reaccionó.

Samika, perdió su forma aovillada en cuestión de segundos, para sin miramientos posar sus manos en el suelo para usarlas de apoyo y levantó la pierna con todas sus fuerzas arreandole una patada directamente en la cara al dueño de aquella mano. Un golpe duro destinado a hacer el mayor daño posible, chocó contra un cuerpo igual de duro. Sus ojos se abrieron de par en par llenos de lagrimas, al tiempo que retrocedía un poco poniendo instintivamente distancias, lo suficiente para que la figura entrara en su campo de visión pero no para que sus manos pudieran volver alcanzarla fácilmente. Sus puños se cerraron son seriedad, sus respiraicon aun mas alterada cuando sus ojos visualizaron apenas un borrosa forma humana de piel gris, de cuya espalda dos formas que reconoció como alas sobresalían.

No era la primera vez que esa apariencia era vista por la evaki, se había topado con ella varias veces en los pasillos de la Sede, incluso habían llegado a hablar, pero en esos momentos, alterada como estaba y sin poder oír, Samika no conseguía fiarse de nadie.

-¿E...rIEl...ErEs tu?-  no sabia si fiarse o confiar o si de nuevo estaban engañándola ahora que no podía escuchar.Intento enfocar mejor su visión. Realmente así de principio parecía el, aun así no se relajó-SOlo....aSIienTe, No haBLes, No PueDo OIrtE...y No tE ACerquEs aÚN- su voz era entrecortada y dificultosa, sabia lo que quería decir y sabia que estaba diciéndolo, pero al no ser capaz de oírse a si misma no era consciente de como podría escucharse su voz o cual alto podría estar hablando. Estaba muy nerviosa y aquello podía notarse en su inquieta y tensa figura.


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Invitado, sueñas con un mundo perfecto...
...tu paraíso personal...
...donde lloras tu imperfecta realidad

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519Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 Empty Re: Barrio de los Callejones sin Salida el Vie 15 Feb - 22:39

Dal

Dal
Eriel no se esperaba un golpe y por eso no se preparó de ninguna manera. La patada en la mandíbula lo sacó volando y cayó con un golpe sordo en el suelo.

Demasiado aturdido para saber qué había pasado el nublino intentó incorporarse pero se mareó. Sentía un dolor intenso y notó un ligero sabor a sangre.

-Ay - fue todo lo que acertó a decir.

Después de unos momentos consiguió levantarse y mirar como un cachorro apaleado a la evaki. Hasta que ésta le dijo que estaba sorda. ¿Ciega y sorda? Menuda mala suerte. Pero el nublino sabía lo que era quedarse sordo y no hacía gracia. Al menos ahora entendido la reacción de la chica.

Asintió distraído e hizo ademán de acercarse hasta que le dijo que no. Levantó las manos como para defenderse de otro posible golpe y se alejó un paso. Buscó un palo y se puso a escribir en el suelo.

"Soy yo. ¿Qué te ha pasado?"


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

520Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 Empty Re: Barrio de los Callejones sin Salida el Sáb 16 Feb - 3:20

Nihil

Nihil
Notar el peso de Estigma a su espalda le daba arcadas. Ya había quedado claro que no podía deshacerse de él y que era el único de sus demonios vinculados que respondía a su llamada, aunque no tenía muy claro si le hacía caso. Era como volver a cuando era cosechado, con el horror añadido de tener que ver su dominio. En el día a día podía ignorar su existencia, tratarlos como una fuerza más de las huestes demoníacas que controlaba, pero ya no podía; en las calles, entre gritos y cuerpos contrahechos, charcos de sangre y vísceras, se alzaban los apéndices repugnantes de los demonios asmódeos. No era un dominio que escaseara en una ciudad con tanto sufrimiento como Rocavarancolia, aun así eran inusualmente numerosos.

-¿Seguro que no sabes qué está ocurriendo? -preguntó Cain al aire. Llevaban un rato dando vueltas y salvo cuerpos retorciéndose y los apéndices de demonio que salían de ellos no se había encontrado con nadie.

-El Infierno ha venido a por tí. Al fin has enloquecido, solo es cuestión de tiempo que te devoremos -respondió Estigma.

Cain puso los ojos en blanco. Era muy habitual en los demonios las amenazas de ese tipo, la perdición era el destino final de todos los invocadores y como ellos había aprendido a que no le afectaran, pero las de Estigma eran un pelín más molestas, y es que él conocía toda su vida, todas sus inseguridades, y ya no tenía a Dantalian para mandarlo callar. ¿Ese era su tormento? ¿Aguantar aquella voz machacándole la cabeza por toda la eternidad?

Empezaba a cansarse de tener que cargar con cuatro miembros extra monstruosamente desproporcionados, tal vez debería volver al burdel y sufrir su castigo en la cama. Pero entonces vio a dos figuras al final de un callejón.

Se acercó con precaución. No tardó en reconocer a una: la evaki a la que le había tatuado la runa de vestir, y el otro no podía ser sino la nueva gárgola de Maciel de la que le había hablado Wheem. Eran novatos (una relativamente) y no deberían suponer una amenaza, sin embargo no le hacía especial gracia presentarse frente a nadie de esa guisa.

-¿Acaso te queda otra opción? -se burló Estigma. El brujo soltó un largo suspiro y apretó el paso.

-¡Samika! -llamó -¿Estás bien?

Cuando estuvo lo bastante cerca vio que la chica tenía los ojos llenos de lágrimas y se puso en tensión. Las manos de Estigma se cerraron en sendos puños y se apoyaron a ambos lados del chico. Cain miró a la gárgola de reojo.

-Tú eres Eriel - dijo -Wheem me habló de tu grupo. ¿Sabes qué cojones está pasando?


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Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

521Barrio de los Callejones sin Salida - Página 43 Empty Re: Barrio de los Callejones sin Salida el Lun 18 Feb - 17:50

Evanna

Evanna
Estuvo atenta a cada misero movimiento de la figura borrosa grisacea que estaba frente a ella y a quien había creído era Eriel, Notar su asentamiento,  hizo que dejara de apretar fuertemente ellos nudillos aun así mantuvo una distancia prudente un tanto insegura. Lo vio moverse frente a ella a algo mas de metro y medio, intentando escribir en un trozo de tierra sin loza en el suelo. Samika esperó, pero a esa distancia no podía realmente percibir que había escrito, sin mas remedio se acercó un poco pero aun así se le hacia difícil el ser capaz de leer las letras escritas en la tierra. Gruñó con frustración, no escuchándose pero aun así siendo algo evidente para la gárgola.

Estaba amaneciendo si, pero no había aun la suficiente luz, y aun si la hubiera, para ella leer era algo difícil de realizar sino eran letras hechas especialmente grandes. Era una situación realmente mala, tan frustrante que solo sentía ganas de llorar o golpear algo.

Incluso si Eriel tenia buena sus intenciones y ella lo apreciaba, su situación era una autentica mierda en todos lo sentidos. Por ello y a pesar de que realmente no pudo leer lo escrito, intentó imaginarse por cuenta propia que podría haber dicho. <<En estos caso...imagino que habrá preguntado que me ocurrió o algo así. De normal uno no va a dándole patadas en la mandíbula a la gente por la calle porque si, no yo al menos >> pensó Samika intentando darle un poco de lógica al asunto a pesar de estar con los nervios a flor de piel.

Fue a abrir la boca para responder, pero ninguna palabra logró salir de sus labios cuando otra figura, imponente a su percepción entro en su campo visual. Los nervios de Samika se dispararon del terror, cuando lo primero que logro atisbar fue un masa borrosa de color blanco que parecía unirse una figura humana que tampoco identificaba.

Sus puños se cerraron en tensión cuando la figura se acercó a ella y apenas si pudo contener el instinto de golpearle como había hecho con Eriel. Fue prudente y no lo hizo, no sabía quien era y estaba en desventaja así que intento ansiosamente de averiguar si aquella figura era un peligro o no antes de volver a reaccionar de forma impulsiva. Podría protegerse físicamente contra cualquiera, pero estaba totalmente expuesta a cualquier ataque mágico, no podía jugársela.

La figura que portaba consigo una extraña alas a su espalda, se hizo algo mas nítida a la acercarse y aun así a Samika se le hizo un poco difícil identificarle como simple humano. Blanco, amarillo, solo parecían puntos de color en una enorme mole. ¿Querría atacarles o era alguien conocido? No podía asegurarlo por lo que se sintió un tanto desconfiada<<¿Será alguien conocido al que no logro identificar? ¡Maldita sea, no lo se!>> no había ningún sentido en aquello. Tal vez explicando lo que había pasado con ella antes a Eriel, podría confirmar también si esa persona era quien alguien conocido.porque aunque la masa frente a ella era solo puntos de color confusos, tenia alas y de ser algún tipo de criatura extraña de la ciudad, no dudaba que ya le hubiese atacado.

-EsTabA...volVIenDo de EntrenAr, cUanDo me DesMAye....CuAndO Me recUpeRe...yA....esTABa SorDa – estaba segura de lo que decía, pero no tenía claro si su voz era comprensible para los dos que la escuchaban. Se mordió el labio inferior temblorosa, sintiéndose realmente frustrada, con unas enormes ganas de llorar que contuvo apenas, pues bastante patética se sentía ya. No estaba a acostumbrarse a sentirse frágil y desprotegida y no le agradaba tampoco. Ella era fuerte, maldita sea, si era alguna especie de broma o lección, no tenía puta gracia.

Ademas ¿como había ocurrido eso? Realmente no recordaba escuchar ningún hechizo al momento en el que se desmayó. Y en ese momento en el campo de entrenamiento solo estaban ella y el paladín. ¿Se lo lanzaron desde lejos? No tenía idea de que había ocurrido, lo último que recordaba era esa visión en su mente de aquella extraña torre...

-Yo No pUEdo LeeR bIen eSO EriEl, perdÓn- dijo a la gárgola antes de continuar con incomodidad-No sE...que pASó...Lo ÚltiMo que RecUErdo es VeR una ToRre NeGra en MI MentE...nO HaY NadA Así...en EL CuarTel. - expulso profundamente el aire, agotada no de hablar sino de intentar , ya que no se escuchaba a si misma, de pronunciar correctamente por puro instinto sin saber siquiera si andaba hablando bajo o no- ¿Tu qUieN eRes?...A Mis...OjoS, sOLo PArEces, coMo uNa MontaÑa ExTRAña, lo SIenTo - añadió para terminar queriendo cerciorarse si el recién llegado a era alguien conocido o no. Samika conocía a bastante gente pero no recordaba a nadie con esa forma, igual no es que tuviese mucha opciones, no llegaría muy lejos corriendo sin poder saber de antemano que era lo que tenia enfrente o sin su bastón. De alguna forma esperaba si fuera alguien conocido, se sentiría un poco mas tranquila.



Última edición por Evanna el Miér 20 Feb - 11:51, editado 1 vez


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