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Torreón Maciel (Archivo V)

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1 Torreón Maciel (Archivo V) el 06/08/13, 02:56 pm

Leonart

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Recuerdo del primer mensaje :

El único que comentó fue el insectoide, mientras que tan solo se ganó las miradas reprobatorias de los demás. No tardó en contestar al clinger.
-Quizás no será agilidad en tu planeta, Kamen Rider. Pero en mi planeta la agilidad es lo que te permite, por ejemplo, minimizar el daño de una caida, el accionar ciertos aparatos, abrir algunos temas de conversacion o el poder cargar con más o menos peso... Eso solo en ocasiones, claro que luego está la fuerza.-meditó unos instantes.- Luego tambien, a veces, el tener agilidad, implica que puedes potenciar tu velocidad, pero solo si no sabes decir otra palabra que el nombre de tu especie... Es un concepto bastante raro...-
Tanto Lara Croft como el clon de geonosiano tuvieron una breve discusión sobre que camino tomar. Aunque le doliera, el clinger tenia razón sobre el tema, pero la propuesta de Lara Croft era ampliamente más interesante y divertida. No vaciló en aquella ocasion y tomó la inciativa, mientras todavia tenian la discusión reciente.
El joven ruso abrió el camino del grupo. Aunque el insecto alienigena habia desbaratado sus planes la otra vez, él ya sabia a donde se dirigian y el guiar al grupo no le costó mucho, sobretodo teniendo en cuenta que en cuanto se habia callado, todos habian decidido unanimemente pasar de él.

-Estupidos Heart Ratings...-dijo en voz baja, al comprobar lo bajos que estaban. La tabla se extendia en siete columnas y, más abajo de cada una, una cara simpática dibujada que representaba a cada uno de los miembros del grupo. Justo debajo de esta, habia un número. Las columnas se llenaban de corazoncitos palpitantes dependiendo de este y, en estos momentos el número en todos era cero o cercano a este.

>> ¿Por que no me quieren? Soy adorable hasta el estandar de adorabilidad mortal -3-
>> Parece que va a llevarte un tiempo el entender el porque.

Pronto logró vislumbrar, en la lejania, el que era su objetivo actual, a donde les estaba llevando. Era un lugar algo desolado y tétrico. El último piso parecia estar construido con huesos de algun animal gigantesco. Aquello le dio un escalofrío. Unos olores le llegaron a la nariz. Una mezcla de olores que no podia distinguir unos de otros, pero que no olia igual que el resto de la ciudad. Algo perplejo, se fijó en las múltiples aves que sobrevolaban el torreón.
-Hay un nido de pajarracos.-les señaló, para indicarles que la cantidad de aves que iban y venian al torreón no era normal. Un mal presentimiento se acogió dentro de él. No le gustaban los pájaros negros.

Atravesaron los muros, franquearon el portón roto y finalmente llegaron a la puerta. Por el patio, habia huesos enormes repartidos. Algo le decia que fuera lo que fuera que hubiera pasado en aquel lugar años atrás, habria merecido más de una historia buena y graciosa. Se apoyó en la puerta de la entrada, como para intentar forzarla de alguna manera, para descubrir que en verdad estaba abierta. La pesada puerta se abrio con un chirrido y les abrio al que seria su nuevo hogar durante los próximos meses.
El joven atravesó el umbral con la mandibula colgándole y una expresión de pasmo increible, al contemplar lo que contenia la primera sala. Casi sin pararse a respirar, agarró las escaleras de caracol e intentó escalar de ellas, extasiado por aquel lugar. El metal rechinó y le hizo quedarse congelado con un pie sobre la barandilla. Quizás no seria muy sabio subir las escaleras del modo divertido. Lentamente, bajó el pie y subió las escaleras, al principio con un poco de duda pero luego aceleró el paso, hasta que se convirtió en una carrera, otro juego más.
Se paseó por la segunda planta, explorándolo todo, las camas y el escritorio con la silla a toda velocidad, emocionado por descubrir aquel lugar, dejó escapar una risilla divertida. Corrió de vuelta por las escaleras y llamó a los demás por la escalera para que subieran tambien para, a continuación, volver a retomar la subida por las escaleras como un crio que iba a abrir sus regalos de navidad.
Llego al tercer piso y no pudo hacer otra cosa que dar saltitos y retozar de felicidad. Aquella parecia ser un piso dedicado a entrenamiento. Asi que dedujo que pensaban, como mínimo, darles las herramientas para entrenar. Feliz, no tardó mucho en explorar el resto de aquel piso, porque de verdad tenia ganas de subir a la cuarta y última planta.
Cuando llegó, vio lo que esperaba ver. Infinitud de pájaros negros apuntando sus pares de ojos hacia el enclenque joven, intentando analizarle para saber si era una amenaza. Dejó escapar un grito ahogado de una mezcla de sorpresa y terror para entonces retroceder sobre sus pasos.
Bajó las escaleras, positivamente más feliz de poder alejarse de aquella cuarta planta cuanto antes y avisó a todos los que encontró que no debian acercarse a la cuarta planta, para luego describirles lo que vio.
Finalmente, de nuevo en la planta baja, se giró hacia los que estaban ahí presentes.
-¡Tenemos camas y un piso de entrenamiento! ¡Y hasta puede que un remake malillo de una peli de las de Hitchcock! ¿Habeis encontrado algo interesante por aquí abajo?-


_________________________________________

TFW le pones dos velas a la Virgen pa que os saque de aquí pero a un ingrato le da por ser ateo
Spoiler:

49 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 11/08/13, 04:43 pm

Yber


GM
Lara estaba preparada para acosar a Shaco, tras averiguar que era un mago y ofrecerse para hacer demostraciones, pero un tipo blanco, que habría pasado por un mono de leche de no ser porque iba vestido y tenía pelo, decidió irrumpir en la planta baja. La ordesa no tuvo tiempo casi ni de alarmarse, Xalkoth se había lanzado contra él, dejando al pobre Cio por los suelos. Una sonrisa divertida asomó en la cara de la ordesa <<Esto se pone interesante>>. Y observó con curiosidad al lechoso que peleaba por salir de debajo del bicho. Si en algún momento pareció ser una amenaza, Lara se olvidó de ello. El tío no tenía pintas de peligroso en absoluto.

-Xalkoth, quít…-llamaron a la puerta y Lara se llevó la segunda sorpresa de la noche. <<Esta ciudad es más divertida que participar en las tómbolas de las verbenas>>. Saltó de la silla y alcanzó la puerta a paso rápido. La abrió y miró hacia arriba para ver un par más de monos de colores raros-. También sois eleg…-la gente debía haberse propuesto dejarla esa noche con las palabras en la boca. Lara ni vio venir la patada que lanzó la chica a Xalkoth.

Por suerte (o por desgracia) el bicho ateo era rápido y saltó al techo, del cual se descolgó luego para cerrar la puerta. Las palabras del que había entrado por la escalera y la idea de una bestia parda de cinco metros la hizo estremecerse y lanzar una mirada lacerante a Xalkoth. <<Sabía que seguir su camino nos iba a traer problemas>>. Frunció el ceño. Lara había acabado por creerse su propia predicción hasta el punto de temer ahora por su vida. <<Si nos hemos desviado de la ruta del juego, es normal que ahora nos aparezca un berno* gigante del nivel tropecientos>> se dijo asustada. <<¿Qué narices hemos hecho… ?>>.

-Me llamo Lara 37 e imagino que vosotros sois más elegidos. Encantados todos de conocernos y toda esa pesca inútil-se presentó con signos de nerviosismo en la voz, que se veían reflejados en su cuerpo. Sus pies repiqueteaban en el suelo mientras trataba de evaluar la situación. Se quedó mirando a la puerta y pronto se vio iluminada-. Tú, Xakoth, acompañame. Vas a ayudarme a subir el puente.

Hizo un gesto al bicho para que lo siguiera y bajó corriendo a la armería. Le sonaba haber visto las cadenas del puente antes. Sin embargo, ahí abajo, se llevó una sorpresa.

-Me cago en…-refunfuñó al ver todo el suelo cubierto de armas-. ¿Quién coño ha armado este desorden?-se llevó una mano a la cabeza y enredó sus dedos bajo el pelo. Los nervios, el miedo y  la preocupación incipiente por sus niños estaba disipando su buen humor-. Es igual, es igual- suspiró y trató de caminar con cuidado de no pisar nada. En cuanto vio los mandos, le indicó a Xalkoth lo que tenía que hacer-.  Gira esa manivela hasta que… llegue al tope o algo-ni ella tenía claro si eso funcionaba así-si no sirve, prueba a tocar otra cosa. Supongo que hará algún ruido cuando el puente esté alzado.

Mientras dejaba que el bicho operara con los botones, Lara echó un vistazo al suelo y a las armas que lo salpicaban. <<La cosa se ha puesto fea por seguir al bicho>> se agachó y cogió una daga corriente y moliente, que era de lo poco que Lara podría sostener sin quedarse sin brazos. <<Será mejor que no ande por ahí indefensa>>.

* Conejos carnívoros de la fauna ordesa. Normalmente tienen el tamaño de un perro y entre otros colores pueden ser pardos. Se usan a veces en los cuentos con la misma función que los lobos aquí.

50 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 11/08/13, 06:52 pm

Giniroryu


GM
Archime continuó tecleando en su ordenador mientras se ponía la mesa. A pesar de su aparente desinterés por el resto del mundo, el hecho de que no se hubiese colocado sus gafas de sumersión en el ambiente denotaba que seguía atento a lo que sucedía a su alrededor y, sobre todo, que quería estar atento. Tal y como lo estaba al reparto de comida hecho por la pelirroja, que le pareció aceptable por el momento, ya que aunque aún debía indagar acerca de las necesidades de cada uno, la necesidad de comida comenzaba a hacer mella en su raciocinio y eso era impensable.

La explicación de Keiriarei acerca de su ojo planteó muchas dudas en el irrense. ¿Por qué estaba mal visto tener rasgos oscuros? En Irraria tener, por ejemplo, el cabello oscuro como el de Ippon significaba ser portador de un gen poco común y que parecía llamar la atención a alguna gente. Se deducía que en Ulterania tampoco era un rasgo frecuente pero por alguna razón esto era motivo para ocultarlo. Archime observó el ojo gris de la chica unos instantes antes de volver a bajar la mirada, anotando mentalmente el averiguar más sobre ello.

Cuando Archime se sentó, un sonido vibrante cuyo parecido con una flatulencia resultaba evidente le hizo volver a levantarse de la silla, sin variar su expresión en ningún momento. Observó aquel extraño cojín y lo levantó, examinándolo. Parecía hecho de un material plástico y terminaba con una boquilla en un extremo. El irrense lo apretó y volvió a escucharse aquel sonido. ¿Para qué servía el que hiciese un ruido como aquel? Y, sobre todo, el programador se preguntó qué hacía allí algo hecho con aquel material, desentonando con todo lo que había visto hasta el momento de Rocavarancolia. No tardó en suponer que debía pertenecer a alguno de sus compañeros y entonces fue cuando relacionó la risotada de Shaco con el hecho. Anotó mentalmente que aquel artilugio se utilizaba, al parecer, para gastar bromas, aunque la mente del ingeniero no terminaba de procesar por qué resultaba gracioso, lo cual lo incomodó. Le devolvió el cojín al chico y se sentó de nuevo, asegurándose esta vez que no había más "bromas" esperándole.

La segunda vez que se sentó en la silla, al cabo de unos segundos, le sobrevino un extraño sentimiento que pocas veces había experimentado. Archime hacía años que comía completamente solo y de cualquier manera. El sentarse alrededor de una mesa para comer todos juntos era una costumbre solo vista en los pueblos de Irraria, algo que el biomecánico no había vuelto a experimentar desde que había realizado el test de traslado con tan solo seis años. Por primera vez desde que había salido de su casa en Ío, Archime se acordó de sus padres y se preguntó si habían visto en la red cómo era elegido por el cosechador. Probablemente sí.

Creo poder aventurar que efectivamente el órgano bioeléctrico no se trata de un vestigio evolutivo en sus mundos. Las diferencias biológicas apreciables, así como el principio de la causalidad previenen de la uniformidad fisiológica tratándose de planetas con características dispares, o el simple hecho de no ser el mismo —apuntó cuando Cío intervino en la conversación mientras seguía comiendo sin dejar de mirar su plato.

Aceptó, así mismo, sin nada más que un leve asentimiento de cabeza un poco de la miel que el irrense mayor les ofrecía. Era un producto realmente dulce y con toda probabilidad calórico, por lo que imitó a Cío mezclando un poco en su plato.

La extravagante acción de Lara 37 tampoco quedó libre de la escrutadora mirada de Archime, el cual dedujo que podía tratarse de alguna costumbre en su mundo. Sin embargo, este hecho pasó a un segundo plano cuando la marsupial les habló del mundo llamado Ordesta del que al parecer provenía. La información que dio fue escasa, en cambio, pero había algún que otro dato como que tenía mamíferos como mascotas y no insectos probablemente. Y desde luego estaba la piedra, que captó la atención del biomecánico. La ordesa parecía dar por sentado que en sus mundos todo funcionaba de forma parecida al suyo por algún motivo. ¿No veía que las diferencias biológicas denotaban un derrotero evolutivo marcadamente distinto y por tanto era improbable que coincidiesen las características geográficas y sociales del mismo?

Perdido en sus divagaciones no inquirió nada al respecto ya que Shaco irrumpió en la conversación para ofrecerles más información inexacta sobre su propio mundo. La mención de magia captó el interés del programador, pero no albergaba muchas esperanzas de que lo que contase el chico fuese cierto, había observado una tendencia elevada en él a proporcionar información imprecisa, incierta o puede que inventada.

La respuesta del grupo a Shaco nunca llegó, pues primero la intervención de Xalkoth le hizo observar su comportamiento olvidándose momentáneamente del resto. Iba a responderle al insecto que era imposible que observase su órgano bioeléctrico sin una radiografía o similar, cuando alguien inesperado apareció.

Los pasos le hicieron volverse en su asiento y así fue como vio a aquel chico de piel blanquecina y vestido de negro. Lo primero que hizo fue compararlo mentalmente con todas las especies que había visto hasta ahora, y tan sólo le encontró parecidos evidentes con Shaco y Baurus. Podrían ser del mismo mundo, el color de la piel también variaba en su tonalidad en Irraria, aunque la diferencia era notable. Pero la duda que se le planteó inmediatamente fue la procedencia del extraño. Había venido de escaleras arriba y tenía constancia de que Shaco y Lara 37 habían registrado anteriormente las plantas superiores. Cabían dos posibilidades, la primera era que el extraño hubiese permanecido oculto en todo momento. La segunda que no había utilizado la puerta principal para entrar.

Debido a su expresión verbal que podría interpretarse como sorpresa o tal vez fastidio, dedujo que probablemente se trataba de lo segundo. Si se hubiera estado ocultando, no cometería una imprudencia tan flagrante para después asombrarse de haber sido descubierto. O eso le decía la lógica, ya que Archime había cuestionado ya varias veces la coherencia de la ciudad, dato que no cesaba de intranquilizarlo más que nada debido a sus innumerables trastornos.

La sucesión de los siguientes hechos transcurrió muy aprisa, y el resultado fue Cío derribado por Xalkoth mientras este se abalanzaba sobre el desconocido. El tiempo en el que tardó Archime en levantarse de la silla, ligeramente sobresaltado por lo inesperado de la situación, llamaron a la puerta. Lara 37 fue a abrir y dos nuevos desconocidos hicieron acto de presencia. Podrían tratarse de compañeros del chico de piel blanquecina por poseer un tono similar en la suya. Y sin duda parecían conocerlo pues la mujer de cabello blanco intentó agredir a Xalkoth, a quien Archime observó escrutadoramente cuando saltó al techo.

La afirmación del chico vestido de oscuro devolvió la mirada de Archime a los recién llegados. Los que habían llamado a la puerta presentaban contusiones visibles en el rostro, dando credibilidad a lo que había dicho. El biomecánico se abstrajo una vez más, pensando en lo que eso significaba. Significaba que las armas sí estaban en el torreón porque eran necesarias, y esta conclusión aumentó considerablemente la inquietud que había ido acumulando a lo largo del día. Si Rocavarancolia era un peligro, ¿por qué los elegían para sobrevivir? Especialmente una especie como la suya, en absoluto adecuada para aquellas condiciones debido a las características de su mundo. Nada tenía sentido y Archime necesitaba respuestas. Muy a su pesar tendría que volver a salir del torreón para encontrar respuestas, pues era poco probable que las hallase allí dentro o, a estas alturas estaba convencido a ese respecto, de que apareciesen los rocavarancoleses como más instrucciones o aclaraciones.

Dio un leve respingo, abandonando los confines de su mente para volver a prestar atención a lo que sucedía a su alrededor cuando Lara 37 habló sobre subir el puente. Desconocía aquel sistema, tan primitivo para un irrense, pero al parecer la ordesa tenía idea acerca de ello. Aunque la madre pidió la compañía de Xalkoth, Archime, tras lanzar una última mirada a los recién llegados, los siguió escaleras abajo. Si había un mecanismo allí tenía que verlo con sus propios ojos.

Archime escrutó la sala donde ya se encontraban Xalkoth y la ordesa, fijándose en los engranajes y en la cadena que cubría aquella manivela que intentaba, sin éxito, manipular el insecto.
Si no cesas ese movimiento el mecanismo se desestabilizará y se pasará de rosca. Considero oportuno solicitar que recaiga en mí la responsabilidad de su manipulación.

Cuando Xalkoth se apartó, Archime se ayudó de la fuerza de su brazo mecánico, ya que tenía cierto peso con el que ya había contado para completar el proceso. El sonido que se escuchó proveniente del exterior le pareció suficiente para constatar que había funcionado, aunque lo primero que haría al volver arriba sería comprobarlo. Comenzó a darse la vuelta para volver a la planta superior, pero se paró en el umbral de la puerta antes de volverse.
Lara 37 —llamó su atención mientras levantaba su vista hacia ella—. ¿En tu mundo son habituales los mecanismos como el que acabo de manipular?
Archime esperó su respuesta mientras regresaban con el resto. Era un sistema muy primitivo, pero el irrense también había estudiado los inicios de la mecánica y la posibilidad de que Rocavarancolia todavía estuviese en esa fase de desarrollo a aquel nivel le resultaba en parte atrayente. Tal vez la ordesa tuviera más conocimientos como el que había demostrado al conocer para qué servían las cadenas del puente.

51 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 11/08/13, 08:28 pm

Tak


GM
Con un poco de miel la comida ya tenía un sabor más familiar, aún con aquella carne más fibrosa que el irrqin. Lo malo era que los modales de la peluda empezaban a sacarlo de quicio, que por si fuera poco había metido la mano en el estofado, afirmando que estaba delicioso con ese gesto.
¿Es que tienes la lengua en la manaza? —se le escapó por lo bajo. Hasta Barri, la araña de su hermano, tenía mejores maneras comiendo moscas. Por suerte se distrajo escuchando sobre otros mundos, aunque lo que decía el supuesto mago le sonó poco fiable, y más después de haberse puesto a hacer bromas tan burdas. «¿Qué tiene que ver la magia con cartas?». Para él tenía más de magia el correr por los tejados que aquello, no obstante lo miró interesado para que les enseñara el hechizo. «¿Por qué en su mundo pueden hacer magia y en el nuestro no? Si este tipo es el único que sabe algo de magia, estamos jodidos».

No tuvo tiempo a reaccionar cuando el insecto se le echó encima ante una nueva mención a los órganos bioeléctricos, haciendo preguntas y exigencias mientras pateaba toda su espalda.
¿Qué cojones haces? ¡Quítate de encima! —Trató de sacudírselo y por eso apenas vio a la figura que bajó por las escaleras antes de caer al suelo cuando el bicho tomó impulso. «Esta me la pagas, mascota parlante» pensaba mientras se levantaba sacudiéndose la ropa. Pero la caída dejó de tener importancia cuando todo empezó a girar en torno a los recién llegados. El tipo pálido de pelo negro que parecía confuso al verlos allí, como si realmente los intrusos fuesen ellos, ahora forcejeaba con el insecto. «¿No me jodas que esta es su casa?». Otros dos llegaron por la puerta principal, aparentemente heridos y agotados, y parecía que venían todos juntos. Los otros también eran pálidos, pero con pelos de colores llamativos. En definitiva, más gente rara, pero posiblemente en las mismas condiciones que ellos. Lamentó que la patada de la chica no llegara a acertar en su objetivo.

La advertencia del de pelo negro le hizo envararse. Habían caminado por muchas zonas de aquel barrio y no se habían encontrado nada como aquello. «Pero tampoco tendrá motivos para mentir, ¿no?». Parecía asustado de verdad.
¿Y lo habéis guiado hasta aquí? —Se le escapó en cambio. Evidentemente no era culpa de los recién llegados que el torreón estuviera en su ruta de escape, pero lo primero en lo que pensó fue en la poca gracia que le hacía que unos completos desconocidos atrajeran un bicho marrón de cinco metros o lo que fuese hasta allí. Los tres tenían cara de haber tenido problemas. El grupo se puso rápido en movimiento, aunque lo único que pilló fue lo de cerrar la puerta. Cío subió una planta y luego otra más solo para ver si podía averiguar qué era aquella cosa y dónde estaba. Se quedó asomado a la ventana pero en la oscuridad no veía ningún movimiento salvo destellos rojos que aleteaban en la noche. Algún pequeño grupo se acercó al torreón y pasó cerca de su cara, dándole un buen susto «¿Animales en llamas? ¿Qué cojones…?». Lo único que alcanzó a ver aparte de eso, fue como el puente sobre el foso se elevaba lentamente, incomunicando el torreón con el exterior. A pesar de no haber visto ningún peligro real, el hecho lo alivió.

Cuando regresó a la planta baja, buscó al que había llegado por las escaleras, preguntándose si había dicho la verdad, si era de fiar, y si habría usado magia de levitación o algo similar para entrar en el torreón.
¡Eh! —lo llamó—. Ahí fuera no se ve nada. ¿Qué era esa cosa y cómo has entrado?

52 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 12/08/13, 01:33 am

Leonart


El aprendiz dejó que una risotada misteriosa aflorase en su garganta. Complacido de llamar la atención de sus compañeros, aunque fuera a costa de un inteligente juego de palabras, le complació de sobremanera. Comenzó a barajar las cartas a una velocidad endemoniada. Costaba seguirle con la mirada mientras manoseaba aquellas cartas de picas, corazones, treboles y diamantes con una facilidad pasmosa. Tras hacer un par de trucos con la baraja de aspecto impresionane, comenzó a barajar más en serio y, justo cuando se disponia a empezar el show, un chico les interrumpió de pronto.
Aquel extraño que no habia entrado en la puerta, dio claras señales de sorpresa al comprobar que habia ya un grupo reunido. Pero el ruso no le interesaba lo más mínimo. Tan solo sabia que habia llegado y le habia arruinado toda la atención que tan dificilmente le habia costado reunir del resto de sus compañeros. Lloró sendas lágrimas internamente.

A su llegada, que produjo un abanico amplio de reacciones que el ruso deliberadamente ignoró, muy sumido en su pena, se vio ensombrecida cuando, a través de la puerta, llegaron otras dos figuras. Un chico y una chica esta vez. El chico no era muy mencionable nada de él, salvo que parecia en forma. La chica era albina, cosa que no pasó por alto a la súcubo del suicidio.

>> Una albina ¿eh? - Relamerse los labios. -
>> Por favor Aluqa, era bastante obvio. Tenemos a la chica misteriosa del parche con heterocromia, al maniatico obsesivo-compulsivo de las máquinas, al matón con malas pulgas, al shota chara, a la mamá del grupo, a la...¿mascota? y al valiente y apuesto protagonista. Estaba claro que iba a haber un albino por ahi suelto... lo que me pregunto es que tipo de rol desempeñaran los otros dos chicos...

>> Quizás sea alguno de ellos dos el npc que tanto llevas buscando. Ya sabes, ese que te da consejos cuando necesitas avanzar en una ruta y estas atascado.

>> Puede ser... puede ser.

Se puso de pie en un salto. La tensión entre los dos grupos, si es que así se podian llamar, aumentaba a pasos agigantados, sobretodo con la mención de un monstruo gigantesco y las heridas de los otros dos. El aprendiz parpadeó tres veces antes de volver a su personalidad artificial.
-¡Yo me hago llamar Shaco! ¡Anagrama del Caos a su servicio y esas cosas! ¡Un placer!-dijo con una risotada que terminaba en la de un mono.-¿Teneis hambre? Justo estabamos terminando de cenar.-les ofrecio, plasmando una sonrisa amable en su rostro.

>> - Canturreando - Nadie es mejor que Gastón en hacer kickstarters en rutas tardías~

>> Insensato.
>> La palabra que buscas es hospitalario, Detective.

53 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 12/08/13, 02:09 am

Alicia


El comentario sin sentido de un recién llegado la hizo mirarlo brevemente de reojo. Estaba tensa, y tenía los puños a ambos lados del cuerpo, cerrados. Anriel seguía con la mirada fija en el insecto, todavía centrada en como se mataba a algo de esas proporciones sin un arma a mano. "Quizas una silla..."  
Pero el bicho hablaba. Con el vello de los brazos erizado por completo, se obligó a sí misma a bajar los brazos. No estaba más relajada, sin embargo.
Nero llevaba un rato observando.  Estaba muy tranquilo, divertido por el caos a su alrededor.
Se dedicó a analizar a la nueva compañía, mientras aun estaban ocupados hablando sobre la puerta abierta y el gigante. Su mirada se posaba lo justo, de pies a cabeza. Tres eran un hibrido entre animales y personas, o esa sensacion le dio. Tenían orejas diminutas, y la naricilla de muchos mamiferos, así como algo de hocico, pero aunque su piel era tirando a beige, solo tenían pelo en la cabeza y sus ojos eran inteligentes. Dos de ellos tenían unas curiosas prótesis de metal. Y los tres eran edeeles.
Quedaba un claro delgadillo de pelo gris, y otro cuyos ojos estaban tapados, pero con un color de pelo que lo situaría muy abajo en la escala social de ser sinhadre. Su mirada terminó por posarse en una chica. Se detuvo en ella mas tiempo, primero porque creyó que venía de Sinhdro, y eso aumentó su interes, aparte de que se cubría un ojo como si lo tuviera herido. Pero al poco retiró la mano, mostrando un iris de distinto color.
"Y que diría un sacerdote de ti?". Se hacía una idea aproximada: una anomalia, un ser con el alma entera dentro de sí. La mirada de Nero, clavada en la heterocromía de la pelirroja, se había vuelto penetrante, como si quisiese leerla. Cuando podría hacerse incomoda, y sin decir nada, la retiró sonriendo.
- ¿guiado?- preguntó el edeel a uno de los hombres-bestia.- no, yo no diría que se quedó con ganas de seguirnos. Siempre puedo equivocarme, claro.-La última parte era mera cortesía, y sonó como tal.

La presentación de Shaco y su invitación a cenar calmaron a Ri, que por fin adquirió una pose relajada.
- Suena bien, gracias.- aceptó. Solo entonces recordó que tenía la cara pintada de sangre y se la limpio incómoda, maldiciendo el sentido del humor de su pareja.

54 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 12/08/13, 06:08 pm

Naeryan

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"¿Más elegidos?" A Taro se le cayó el alma a los pies al escuchar las palabras que dijo la chica peluche antes de desaparecer escaleras abajo. A él no le habían dicho nada de aquello. Si se trataba de alguna clase de competición, él tenía más que claro que no iba a ganarla.

El carabés no sabía por qué se sentía tan incómodo exactamente: si por estar en mitad de unos seres tan diferentes a él o por haber irrumpido en casa ajena. En el fondo de su mente no había descartado la idea de simplemente volver a descolgarse por una ventana y probar suerte en otro lado. Aún estaba a tiempo.
Pero allí había comida, y no parecían mala gente. Y fuera estaba el titán, así que Taro no tuvo demasiados problemas en tomar una decisión.
-Por una ventana del segundo piso- contestó al insecto gigante y al tipo de naranja-. Trepando- añadió anticipando una segunda pregunta del chico topo. El propio chico de la trenza se encargó de contestar al respecto del titán, así que el carabés no vio necesario añadir nada más a menos que le preguntaran.

Seguía en tensión, y ni siquiera la animada intervención del que se presentó como Shaco terminó de convencerle de que no les iban a echar. Reluctantemente se acercó a la mesa, y la chica de la trenza pelirroja les sirvió de la comida sin decir una palabra.
Era una especie de caldo raro, pero Taro no le hacía ascos a nada y empezó a comer al ritmo rápido y mecánico al que estaba acostumbrado. Dentro de lo que cabía esperar no tenía demasiada hambre, ya que antes de perderla había podido comerse casi toda la bolsa de fritos.


_________________________________________

"And if you gaze long enough into an abyss, the abyss will gaze back into you."
Al veros conspirar... (CLICK):


Al poner un evento... (CLICK):
Durante el transcurso del evento... (CLICK):

55 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 12/08/13, 08:30 pm

Red

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Keiria presto atención a la conversación durante la cena, pero evitó participar. Después de aquel repentino interés por su ojo, la chica había perdido las ganas de hablar de cualquier otra cosa de su mundo. Sus compañeros le habían dicho que no entendían porque el color oscuro de su iris podía suponerle un problema, que era absurdo que algo así pudiera provocar tal reacción, pero no le habían dicho nada que no supiera. La pelirroja era la primera que no entendía el rechazo que generaba aquel rasgo de su fisionomía en Ulterania, pero había vivido siempre con ello y su padre apenas le había hablado de aquella faceta de su sociedad. No se lo cuestionaba desde hacía mucho tiempo, pero con sus preguntas aquellas personas le habían hecho desenterrar viejas dudas, y ahora se veía obligada a darle vueltas a aquel asunto. Inmersa como estaba en sus propias cavilaciones, apenas dio muestras de haberse percatado de la peculiar forma de comer de Lara, y el ofrecimiento de Shaco de enseñarles un truco de magia con cartas le pasó por alto, ocupada como estaba en terminarse su comida.

La aparición del joven de pelo negro consiguió sacarla de su ensimismamiento, y cuando alzó la mirada de la mesa y entraron otras dos personas en el torreón al abrir Lara la puerta, se cubrió el ojo izquierdo con la mano de forma automática, ocultándolo a la vista al confundir a uno de los extraños con un watahré. La joven de pelo blanco le lanzó una patada al clinger en cuanto este aterrizó sobre el mas menudo de los intrusos, pero Xal ya estaba en el techo para cuando el golpe llegó. La situación no tardó en calmarse, y Keiria se limitó a observar sin decir nada, retirando la mano de su rostro al darse cuenta que ninguno de los tres pertenecía a su planeta y prestando atención al sonido que hizo el mecanismo del puente al subirse. La muchacha sirvió tres cuencos de estofado para los recién llegados cuando quedó claro que se iban a quedar, tras lo cual salió al patio a lavarse la cara y a beber algo de agua. La noche ya había caído, pero ninguna estrella iluminaba el cielo nocturno, lo que llamó bastante la atención de la chica. Los destellos de fuego que sobrevolaron el torreón en aquel momento sin embargo, atraparon la mirada de la muchacha, que observó incrédula las evoluciones de aquellas criaturas en el aire.
-¿Roedores voladores cubiertos de fuego? -dijo en voz baja sin terminar de creérselo, tratando de buscarle una explicación lógica. Terminó por desistir al recordar donde se encontraba.

Secándose el rostro con una de sus mangas, la pelirroja regresó al interior del torreón y se dejó caer en el sillón menos iluminado de la estancia, aovillándose y cerrando los ojos. Estaba cansada y no tenía ganas de adecentar una cama en el piso superior, pero ahogarse entre el polvo tampoco era una opción, así que por el momento dormiría allí. La inconsciencia empezó a tirar poco a poco de su mente, y el estómago llenó la ayudó a dejarse llevar por ella.

56 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 12/08/13, 09:32 pm

Yber

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GM
Lara agradeció que Archi hubiera bajado, ya que sin su participación, podrían haber roto el mecanismo. De vuelta para arriba, el chico la llamó usando incluso sus dígitos y Lara no pudo evitar esbozar una sonrisa divertida entre toda la preocupación emergente.

-Puedes llamarme Lara a secas-dijo antes de dar paso a la respuesta-. Y bueno, yo solo vi uno de cerca en una excursión al castillo del Feudo 33, pero he leído mucho sobre portones en libros. Podría decirse que sí que he convivido con ellos-se encogió de hombros al tiempo que acababa de subir las escaleras y volver a la marabunta de gente apiñada en la planta baja.

Guardó la daga con cuidado en el bolsillo de su falda y se subió a un escalón para hacerse ver. Sacó su silbato y lo sopló para llamar la atención de todos los que había por ahí.

-Gentes, llamadme loca, pero se hace de noche y creo que no es mala hora para ir adecentando las habitaciones. Si lo del monstruo gigante es cierto, podemos afirmar que nos hemos alejado de la ruta oficial del juego y nos hemos perdido en un torreón para personajes de niveles superiores. Sugiero también que cerremos esto a cal y canto, ventanas incluidas, y que pensemos para el futuro en alguna manera de tapiar la puerta que da al nido de los pájaros-hizo una pausa para coger aire-. ¿Los nuevos se quedan, no? Pues bienvenidos.

Bajo del escalón y buscó a Cio con la mirada, antes se había quedado con las ganas de decirle algo. Se acercó a zancadas hasta él y le habló en voz lo suficientemente alta como para que lo oyeran todos, aunque no lo hiciera aposta en absoluto.

-Los ordeses tenemos todos papilas gustativas en las manos-le explicó con un tono entre borde y cansado-. Así que sí, tengo la lengua en las manazas. Sin embargo, sé que el don de gentes que tienes no viene de serie con tu especie. Los otros dos parecen más respetuosos que tú-y más ancha que un ocho, cogió las escaleras hasta la habitación.

Allí, se acercó a la ventana con intención de cerrarla y descubrió por fin a los murciélagos flamígeros. Se quedó mirándolos embobada y suspiró. Eran unas criaturas preciosas, pero tenían toda la pinta de ser enemigos nocturnos. <<Y ahora qué...>>. Sabía lo que había aceptado al meterse de lleno en esta partida, pero seguía dudando. Se suponía que iban a jugar en orden, sin trampas y siguiendo el camino; no que se acabarían desviando y viéndose encerrados en un torreón probablemente guardado por un enorme ser de cinco metros. Al final, su indecisión le hizo meter la mano al bolsillo, para buscar su moneda.

<<¿Debería tratar de eliminar a los murciélagos desde dentro o lo mejor es cerrar las ventanas tal y como dije?>>. Lanzó la moneda.

Posibles resultados:


1-50. Sale cara y Lara cierra la ventana.
51-100. Sale cruz y Lara intenta hacerse con una ballesta.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

57 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 12/08/13, 09:32 pm

Rocavarancolia Rol

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El miembro 'Yber' ha efectuado la acción siguiente: Número Aleatorio

'Dado de 100 caras' : 45

58 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 12/08/13, 09:39 pm

Yber

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GM
Lara atrapó la moneda en el aire y suspiró aliviada. La Suerte había hablado por ella y se alegraba de la decisión que había tomado. En el fondo no se veía capaz de emprender una cruzada contra los murciélagos. Como mandaba la cara de la moneda, la ordesa cerró la ventana a cal y canto y sacó a los niños del marsupio para desvestirse. Se quitó la ropa, guardó su escarabajo disecado bajo la almohada, con la esperanza de que trajera buena suerte a la cama, y se dedicó a examinar los pañales de sus niños y a jugar con ellos.


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No llores por no poder ver tu pierna,
las lágrimas te impedirán ver los cadáveres de tus amigos.

59 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 13/08/13, 01:12 am

Giniroryu

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GM
Archime archivó en su memoria la información que le había proporcionado Lara 37, a quien no iba a dejar de llamar por el nombre completo ya que no había manifestado una preferencia clara por el acortamiento sino que tan solo se trataba de una posibilidad, podría ser que la ordesa fuese una fuente de información respecto a los rudimentos de Rocavarancolia en más ocasiones y convenía tenerlo presente.

Subió las escaleras en silencio tras Lara 37 y Xalkoth, a tiempo para escuchar como Cío inquiría al chico pálido acerca del monstruo que les había perseguido y sobre cómo había entrado en el torreón. Si el chico decía la verdad, ya serían dos junto con Shaco los que contaban con conocimientos de escalada. ¿Serían pues, del mismo mundo y esta sería una habilidad normal en su especie? Desconocía si Baurus presentaba las mismas características, pero era una posibilidad.

Continuó divagando un rato más sobre ello, cuando halló con la solución más evidente pero que para el biomecánico a veces no lo era tanto. Debía preguntar.
Disculpad, recién llegados. ¿Podriais proporcionarnos vuestros nombres y mundos de procedencia?
Cuando habló lo hizo como de costumbre, sin mirar a nadie y sin variar apenas la expresión de su rostro. Y todavía tendría que preguntarles a Shaco y Baurus sobre sus mundos ya que no los habían mencionado y eso provocaría un resultado infructuoso a la par de incompleto si tan solo cuestionaba a los recién llegados.

60 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 13/08/13, 02:37 am

Baurus

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Los nuevos inquilinos que entraron como en su casa parecían haberse tranquilizado. La joven de ojos extraños les sirvió algo de la cena que prepararon y tras una pausa se marchó. Al poco rato se fue también Lara 37, y Archime se dirigió a ellos preguntando por su nombre y de donde procedían.
¿Les ha preguntado de que "Mundo" vienen? No, si cada vez aquí todo es más raro, aun que eso explicaría el por qué del aspecto de algunos del grupo.

Viendo que las cosas se comenzaban a tranquilizar, deduje que lo mejor que podría hacer ahora era servirme un pequeño plato de ese estofado de verduras y carne antes de que me mis tripas volvieran a rugir. Intenté sentarme lo más alejado posible en alguna silla vacía de los demás, pero por suerte parecía que nadie me prestaba atención, o es que no les parecía mal que comiera un poco. Acabé rápido en unos escasos minutos y me marché lo antes posible antes de que nadie me dijera nada, o al menos que escuchara.

En dirección al patio tropecé con una de mis sábanas que antes colgaban atadas a mis pies, evitando más pinchazos y arañazos en ellos. Yo sufriendo y tu aquí tan tranquila... Con lo mucho que yo te quiero. No me abandones así otra vez... La elevé y sacudí con fuerza para eliminarle cualquier rastro de polvo pegada a ella desde que la perdí. Cuando la di por limpia la colgué de un hombro y salí al patio para refrescarme el pelo. Lo sacudí como animal después de un baño, y desvié la mirada al cielo. Ni una sola estrella, pero si había movimiento.
Qué... Coño... ¿Ratas voladoras? ¿Y chamuscándose? Bueno, bueno... No trates de buscarle lógica...

Con el pelo goteando ligeramente, todavía medio desnudo y sin rastro de mi camiseta mugrienta, volví a entrar al torreón. Estaba oscuro, así que esperé un rato a que se me acostumbrara la vista. Cuando ya podía ver, aun que no demasiado bien, me percaté de que había alguien más. En un sillón apartado dormía placenteramente la joven pelirroja que sirvió a los tres alborotadores. Me acerqué a ella y me acuclillé silenciosamente para observarla más de cerca, a pesar de la oscuridad. A primera vista en la fuente no me pareció gran cosa, sobretodo con el parche, pero desde que la vi en el comedor, y ahora, me parecía realmente hermosa. Alcé una mano con la intención de tocar su rostro, pero me detuve a escasos centímetros de este. ¿Qué demonios haces imbécil? Retiré la mano con velocidad.

Que supiera nunca había tenido contacto alguno con mujeres, a excepción de mi madre. Las chicas eran terreno desconocido para mi. No sabía hablar con ellas, ni sabía que les suele gustar, a pesar de los numerosos consejos de mi hermano para que intente buscarme novia. En cambio él siempre estaba con chicas y amigos, mientras que yo me quedaba solo en casa. Puede que no sepa acerca de chicas, pero tocarlas mientras duermen no es que sea una idea aconsejable.
Me levanté sin apartar la vista de ella. Agarré la sábana todavía en mi hombro, y la extendí dejando solo al descubierto su cabeza.

Tonta... Vas a pescar un resfriado... -Susurré-
Duerme bien.

Volví a la puerta del patio, y me senté allí contemplando aquellas criaturas flamígeras.

61 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 13/08/13, 03:49 am

Tak

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Le costó un poco relajarse ante la llegada de nuevos compañeros –ya le había costado asimilar que tendría que vivir en una especie de zoológico–, pero hasta el tarado les estaba ofreciendo cena, y no tenían a donde ir, igual que ellos. Por otro lado, el de pelo oscuro había dicho que podía trepar por las paredes, igual que un insecto, y se limitó a asentir con cansancio. Para entonces la peludita ya estaba de nuevo haciendo sonar su silbato. «Ojalá lo pierdas» pensó. Pero lo cierto era que tenía razón. Razón en que no podían dormir en una cuadra, porque cuando siguió hablando, Cío se perdió. «Este peluche vive en su mundo de fantasía… aunque sí habrá que tapiar todo, o esto se nos puede seguir llenando de rezagados». Lo siguiente que hizo ella fue acercarse a zancadas, con la vista fija en él. Solo pudo enarcar una ceja al saber la tontería que se le había quedado pendiente, por un comentario que ni había podido reprimir.
Saborea con las manos y lo que quieras, pero dudo que mi mundo sea el único donde meter la mano en la cazuela sea una asquerosidad —respondió con tranquilidad, viéndola alejarse escaleras arriba. Estaba más sorprendido que enfadado. Realmente en su mundo no existían los modales a la mesa, ¿qué iba a reprocharle? Tendría algo que reprocharle si ignoraba las preferencias de la mayoría a la larga, pero no esa noche.

Entre tanto, los recién llegados se habían sentado a la mesa. La albina se había limpiado la sangre de la cara, dejando a la vista que no había ninguna herida debajo en realidad. Recogió su plato, ya frío, y se lo terminó de pie para después dejarlo en la pila, sin pasársele por la cabeza que alguien tenía que fregar. Más allá escucho a Archi preguntando nombres y mundos y vio a la pelirroja cocinera agenciándose un sillón para aovillarse en él. Eso le recordó lo que había dicho la peludita y fue escaleras arriba, entrando en la habitación que no estaba ocupada. Torció el morro, pero ya en oscuridad mucho no se podía hacer. Escogió una cama cerca de la pared y la sacudió torpemente. Se valió de la luz de su ordenador para buscar sábanas en la oscuridad y hacer un apaño para aquella noche. Aunque los demás siguieran abajo, él prefirió estirarse en cama quitándose las botas y escuchar un poco de música.


No supo cuánto tiempo después, ya con algunas personas respirando tranquilamente a su alrededor –cosa con la que no se sentía muy cómodo–, empezó a encontrarse mal. Al principio no le había prestado atención, pero ahora el dolor de estómago era punzante y le producía náuseas. Se levantó en silencio y pasó entre las camas con cuidado de no despertar a nadie, agobiado recordando el aspecto de la letrina. «No es lo suficientemente malo estar perdidos en otro mundo como para además ponerte mal del puto estómago». Maldiciendo a todo lo que se le ponía por delante, llegó a la planta baja encontrándose, para su sorpresa, que aún había gente despierta.

62 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 13/08/13, 11:37 am

Alicia

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Mientras que Ri se quedó pensando en si a Lara le funcionaba bien la cabeza, o si todos aquellos términos confusos significaban que el animal entendía algo que ellos no, Nero estaba más interesado en el nido de pájaros y en por qué a Lara le importaba señalar que era de noche y hablaba de preparar camas. El sin-ojos había dicho cenar. “¿diurnos?” La mera idea le resultó divertida. A todo lo demás, todo lo que implicase hacer algo para ser exactos, Nero hizo oídos sordos. El edeel esperaba a un momento desocupado (quizás cuando hiciesen camas) para reflexionar de forma más profunda. Por el momento, prefería prestar atención.
- Me llamo Nero.- dijo con sencillez al chico-bestia. Sonreía levemente.- y ella es mi aurva Anriel.
- De Sinhdro.- dijo ella, rellenando el hueco que había dejado Nero en su respuesta. Lejos de molestarle, pareció resultarle divertido. El chico se frotó una mejilla como indicándole que aun tenía restos de la sangre. Ri frunció casi imperceptiblemente el ceño mientras frotaba, hasta que la risa de Nero le hizo ver que no había sido cierto. Le dedicó una mirada vacía y su mejor gesto neutro y subió a elegir dos camas antes de que todo el mundo se durmiese, pues ya veía que algunos empezaban a acomodarse.
Era noche clara cuando Nero apareció frente a Baurus y se sentó junto a él.
- Es una chica muy curiosa, ¿verdad?- el peloplata no entendería seguramente a lo que él se referia y por eso detrás de su simpatía había cierta burla disfrazada. Había estado revisando todos los rincones del torreón, con interés vago. Y pasado un tiempo largo en la armería revisando armas. Ri había tratado de dormir sin éxito, para desentenderse de lo que Nero hiciese, pero había acabado bajando también. Apenas había aparecido en el patio, se giró hacia atrás para ver al mayor de los medio-animales llegando al salón.


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63 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 13/08/13, 01:53 pm

Leonart

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El aprendiz entonces soltó una carcajada corta, mostrando simpatia por los tres recien llegados que no dudaron en coger un cuenco cada uno y comer el estofado preparado por Kellogs. Se ve que tendrian mucha hambre.

Fue entonces cuando bostezó. Quemaba energias rápido y aún más rápido se iba a dormir. Al bostezar no se tapó la boca ni hizo gesto alguno para taparlo. Sus dientes incisivos eran ligeramente más curvos que lo que podia esperarse de un humano, pero aun así dentro de un margen posible para un humano. Claro fue que ninguno de los presentes reparó en ese dato puesto que nadie de los presentes demostró poseer los conocimientos mínimos sobre dentaduras humanas.
El chico se despidió de los demás con un movimiento de mano y les prometió a los que habian demostrado un ligero interés por sus conocimientos de magia que al día siguiente se los mostraria.

Entró al cuarto que no habia entrado Lara Croft puesto que la ordense llevaba un puñado de tamagochis de diseño bastante ruidosos y no creia ser capaz de dormir en el mismo cuarto que ella, aunque sin duda seria interesante comprobar como dormia aquella especie de ojos tan grandes. Sin desvestirse si quiera, cayó como leño contra el colchón que emitio un quejido. A partir de ese momento, el ruso ya estaba dormido, como bien hacian prueba de ello unos sonoros ronquídos que aparecian esporádicamente si se apoyaba en el lado derecho de su cuerpo al dormir, pero que pronto cesaban una vez que cambiaba de postura.

Y así revolviendose en su cama, el aprendiz soño.

Ojos de Jade:


Corria por una salida de mazmorra de piedra amarillenta. La vegetacion habia tomado el lugar y entre las piedras, aferrandose a ellas, crecian tallos y enredaderas de diferentes grosores y edad, formando una cortina de arraigo a través de las húmedas paredes.
El joven aprendiz no lo sabia pero aquel lugar llevaba mucho tiempo abandonado, de un tiempo remoto de antes de que la humanidad se irguiera sobre sus patas traseras y comenzara a pensar racionalmente.

Corria de un peligro. Su jadeo retumbaba entre las paredes de aquel lugar, distorsionandose y amplificandose entre las paredes. Su persecutor, abrazado entre las sombras, no hacia ningun ruido ni se dejaba ver. Eran un par de ojos verdosos, como piedras preciosas, suspendidos en medio de la oscuridad reinante. Cuatro patas que se movian sin hacer ni un solo ruido y que perseguian incansablemente al joven que jadeaba y corria a su plena velocidad, a veces rompiendo a adoptar una postura cuadrúpeda durante los sprints en los que creia que ya se cernia sobre él aquel ser de ojos verdosos.

Encontró una salida al poco tiempo. Era una obertura en las mazmorras, como un brazo negro entre los incansables pasillos de aquel lugar. El tallado de la piedra era ampliamente diferente y bastante más reciente que el resto de las estancias que habia visitado y, lo más importante, la vaga presencia de la luz era visible. Aquello llenó de esperanzas al aprendiz quien hasta ahora solo habia sentido el pavor de estar siendo perseguido por un ser que en verdad podia darle alcance en cuanto quisiera. La simple idea de que estuviera participando en un juego del gato y el ratón le provocó que un escalofrio recorriera su espalda.
Batiendo sus piernas fuertemente, aceleró la carrera y giró en aquel pasillo. Tan pronto como lo hizo, su perseguidor tambien apuró el paso detrás de él, sin parpadear en ningun instante, dejando bien claro que no habia posible escapatoria de su brillante mirada.

El chico corrió todo lo que pudo en lo que pareció un antiguo salon abandonado. El techo estaba agujereado en ciertas partes y, aunque no se pudiera ver el cielo atraves de su grosor, la luz conseguia colarse en gran parte de la estructura, cegando en ocasiones al ruso que seguia corriendo a través de la sala. Subio una escalera en espiral que debia conducir a una torere y, justo antes de perder de vista la anterior y enorme sala, logró vislumbrar parte del pelaje de su persecutor, de un color blanco como la nieve.
Cuando llegó al final de la escalera, se encontró con un puente de piedra que en algun otro tiempo hubiera conectado con la siguiente parte de la estructura, pero que el tiempo habia hecho que la parte en la mitad de los dos puentes se derrumbara, creando un abismo entre ellos. Casi se precipitó por este el joven aprendiz al llevar la inercia de carrera que llevaba.

Se habia acorralado y esta vez ya no tenia salida. Se giró para afrontar lo que subia por las escaleras. Aunque las almohadillas suaves de la criatura apagaban el sonido que esta emitia al andar, el joven humano sentia la presencia ominiosa de la criatura que le buscaba con tanto empeño. Miró a los lados, a todas partes. No se podia adivinar ninguna piedra a su alrededor, salvo las que estaba pisando en este momento. Todas aquellas ruinas estaban rodeadas por unas espesas nubes que no dejaban ver más alla de un par de metros y con ello, el aprendiz no quiso arriesgarse a saltar, sin saber lo que habria más abajo. Tragó saliva y miró, muerto de miedo como el colosal animal albino cruzaba el umbral de las escaleras y se enfrentaba a él, caminando elegantemente hasta el chico, obligándole a retroceder contra el abismo, casi al borde de este.
El tigre, aparte de ser colosal, estaba marcado por rallas complejas de un color oscuro que le recorrian todo el lomo, las patas y el rostro. Sus ojos, brillantes incluso rodeados de aquellas nubes, despedian unos brillos de color jade. Lentamente, mostró su amenazadora boca ante el chico, inundando el lugar con un poderoso rugido.


El aprendiz se levantó entre sudores. La noche aun reinaba presente en aquel torreón. A su alrededor, varios de sus compañeros dormian todo lo plácidamente que podian. Se sentó en la cama y sacudió el gesto, intentando interpretar el significado de aquel sueño. Confundido y todavia impactado por la elegante y amenazadora figura del tigre blanco, se puso de pie y salió del cuarto.
No tenia muy claro que iba a hacer hasta el amanecer, asi que decidio hacer el cafre un rato. Subio por las escaleras, poco a poco recuperando sus sentidos y, muy animado, se adentró en el piso que servia de sala de entrenamientos.
Situandose en el medio de esta, se hundio de hombros, como sumido en algun ritual, se puso a realizar un baile extraño. Como por deseo de un demente, el ruso se retorcia en el aire, saltaba, gesticulaba, miraba extrañado los rincones y, sobretodo, realizaba energéticas zambullidas acompañadas por volteretas sin sentido, todo ello cargado con el nerviosismo y la hiperactividad típica del cosechado.
Aunque extraño y aleatorio, aquel ejercicio le servia para mantenerse ágil y flexible sin contar que quemaba muchas energias y mataba mucho tiempo en el proceso. Finalmente, un rayo de sol se asomó por la ventana y el chico rompió a correr hacia ella, haciendo uso ocasionalmente de apoyarse en sus nudillos a la vez que se movia.
Asomado a esta, contempló, maravillado como rompia con la silueta del horizonte y le calentaba la cara. Con ojos vidriosos detrás de sus gafas, se puso a gritar por la ventana, cargado de ánimos y felicidad renovadas.
-¡BUENOS DIAS!-comenzó gritando a la ciudad gris.-¡Buenos dias, ciudad magica! ¡Buenos dias torreón oscuro! ¡Buenos dias patio vacio!-sus gritos hicieron que varias de las estiges remontasen el vuelo, sorprendidas por el repentino escándalo que estaba montando alguien tan pronto en la mañana.-¡SI, BUENOS DIAS A TODOS!-terminó por gritar para el interior del torreón.
Inconsciente de que su energética y emocionada voz podia despertar a los que siguieran dormidos.


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TFW le pones dos velas a la Virgen pa que os saque de aquí pero a un ingrato le da por ser ateo
Spoiler:

64 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 13/08/13, 05:13 pm

Giniroryu

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GM
Archime prestó atención a las presentaciones de los recién llegados. <<Sinhdro y Carabás>>. Rebuscó en su memoria las presentaciones de todo el grupo en la plaza aquella mañana. No, definitivamente nadie había mencionado aquellos nombres, ni recordaba a ninguna otra persona con aquellos tonos de piel. Rápidamente abrió el documento que había empezado a crear con los datos que proporcionaron algunos de los elegidos. Aunque ya no podía entenderlo, ver los caracteres conocidos y rememorando lo que habían dicho le bastó. Alice había afirmado creer que Shaco era "terrícola" como ella, por lo que descartó por completo que Baurus y él perteneciesen al mismo mundo que Taro. Tendría que confirmarlo con ellos, probablemente, pero parecía lo más probable que ambos procediesen del mismo planeta que Alice, al reconocerlos ella misma como semejantes.

No pudo, sin embargo, proceder a interrogar a los presuntos terrícolas, pues sus pensamientos fueron interrumpidos ante el anuncio de Keiriarei acrca de haber visto roedores voladores en llamas. Archime apagó la pantalla holográfica de su ordenador y se dirigió a la ventana más cercana para verlos con sus propios ojos. El flash de las cámaras alumbró la oscuridad varias veces, ya que Ippon también se había sumado a la sesión fotográfica de aquellos peculiares animales. Era de esperar que la fauna de Rocavarancolia no se pareciese a la de Irraria, con una evolución y un clima tan diferentes, pero aquellos roedores en perpetua combustión resultaban, aún contando con ello, totalmente inesperados.

Para cuando terminó de observarlos y fotografiarlos, muchos de sus compañeros ya se habían ido. Sin embargo, vio a Keiriarei en uno de los sofás. Archime decidió que era una buena ocasión para continuar su explicación y se dirigía hacia ella cuando un dolor en el estómago le hizo detenerse.

El irrense se llevó las manos a la tripa, mientras el dolor se volvía más intenso. Cuando empezaron las arcadas salió al patio todo lo rápido que pudo y, apenas unos segundos después, se encontraba vomitando en las letrinas. Un par de minutos después, el biomecánico salió, apoyándose en la puerta de las mismas y jadeando ligeramente encorvado. Probablemente algún ingrediente de los que había constado la cena había provocado aquel malestar en el estómago. Tal vez algún elemento en mal estado, o incompatible con la fisiología irrense. Observando a sus compañeros podría sacar alguna conclusión más precisa, salvo que aquella dolencia tan solo le hubiese afectado a él, en cuyo caso tendría que analizar su evolución y las futuras comidas más a fondo.

Tras hidratarse con el agua del pozo, volvió a la sala para encontrarse con que Keiriarei había sido envuelta en unas sábanas y parecía dormir. Sin embargo, cuando el irrense comenzaba a atravesar la sala, la chica se movió y el biomecánico observó que había abierto los ojos. Sin perder un segundo, se sentó en un sillón cercano a donde estaba la ulterana y reabrió el terminal de su ordenador. Comenzó a seguir trabajando en su programa.
Keiriarei, ahora que la situación es estable y hay una alta improbabilidad de interrupciones, puedo proceder a completar la información acerca de la bioelectricidad y sus aplicaciones— el irrense no esperó a recibir ninguna respuesta, no pensó que a la ulterana podría no apetecerle continuar aquella conversación, simplemente siguió hablando—. Mediante la conexión nerviosa y el circuito electrónico conectado a ellos, el cerebro envía las órdenes que son interpretadas por...

Archime siguió hablando durante más de una hora. Explicando con detalle el funcionamiento del órgano bioeléctrico, su localización, su aplicación en implantes. Mencionó cada uno de los componentes que conformaban un brazo biomecánico estándar a modo de ejemplo y explicó como se movía y el mantenimiento que necesitaba. Entre otras cosas. Habló sin dejar de programar, mientras tanto, y si se dio cuenta de que Keiriarei se había dormido hacía ya un buen rato cuando por fin terminó de hablar, no dio muestra alguna de ello.
Creo que eso es todo por ahora —sentenció a su dormida interlocutora mientras todavía seguía tecleando frenéticamente en su ordenador.

Poco antes Cío había pasado frente a ellos con claros síntomas de encontrarse mal. Archime había observado de reojo como el otro irrense salía con mala cara y los brazos sobre la tripa de forma muy parecida a él mismo hacía un par de horas. Cuando el chico volvió a entrar, levantó un momento la vista del ordenador y lo miró brevemente.
La probabilidad de que exista algún alimento contenido en el suministro procedente de otro mundo, o de Rocavarancolia, que resulte indigesto para los irrenses es alta. Debemos proceder con más precaución al respecto a partir de ahora —le dijo simplemente mientras seguía a lo suyo.

Si alguien más se encontrase en la sala o pasase por allí hasta poco antes del amanecer, vería a Archime programando incansablemente. Sorrina no estaba allí para decirle que tenía que irse a dormir, y el biomecánico perdía por completo la noción del tiempo y de la realidad cuando trabajaba. Por la mañana, podía encontrársele respirando pausadamente con la cabeza apoyada sobre su brazo derecho, tras quedarse completamente dormido mientras programaba.

Archime no solía tener un sueño muy pesado y era fácil despertarlo, pero el día anterior había sido completamente agotador para él y apenas hacía dos horas que se había quedado dormido, por lo que los gritos de Shaco no consiguieron sacarlo de su sueño.

65 Re: Torreón Maciel (Archivo V) el 13/08/13, 07:02 pm

Baurus

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Los minutos pasaban, pero las ganas de dormir no aparecían. Era demasiada "Acción" para mi en un solo día. Miraba hacia aquellas criaturas flamígeras pero no les prestaba atención. En mi cabeza solo estaba mi disculpa hacia Lara y al resto del grupo cuando tuviera oportunidad, en los tres nuevos inquilinos de la torre, y en la joven de los ojos extraños dormida en el sillón. Además de que debería hacer en este sitio a partir de mañana. Rocavarancolia. Una tierra de sueños y magia como me dijo. El lugar donde encontraré lo que deseo, además de ese "Algo mejor" que mencionó. Pero hasta ahora todo iba de mal en peor. No solo causé mala impresión, si no que además de verdad tenía malas intenciones desde el comienzo.

Mi rato de soledad para pensar fue rota por uno de los tres individuos que vinieron por sorpresa. Era el chico pelirosa, hablándome de la joven que lo acompañaba. Le respondí sin pensar girando la cabeza hacia él.

Curiosa... Y también peligrosa. No me gustaría recibir una patada de las suyas.

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