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En busca de metales (Pre-6ª cosecha)

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Poblo

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Valek:

Llevaba ya tiempo queriendo hacer esto, y este momento era tan bueno como cualquier otro. Desde hacía ya tiempo tenía planes para dejar la sede y empezar mi propio negocio. Disponía de los medios para montarlo y de los conocimientos para lograr algo que atrajera clientela. Lo que no tenía eran materias primas, y si me iba bien hoy quizás podría solucionar la única pega que me mantenía atado al refugio.

De este modo llamé a la puerta del dormitorio del demonio RaigAurum y esperé...

Tak

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GM
Kin no esperaba que nadie llamase a su puerta a aquella hora, y se había acomodado sentándose en la butaca de su cuarto, con los pies sobre la cama, mientras leía un libro. Su cara reflejó el tedio que le suponía moverse y la tentación de hacer como que no estaba era fuerte, pero se levantó resoplando y tiró el libro sobre la cama. Abrió una rendija la puerta antes de decidir si abrirla del todo o cerrársela en la cara al visitante, aunque la segunda opción estaba reservada para muy poca gente y dependía en gran medida de lo que viese al otro lado.

La presencia del vampiro lo desconcertó, y probablemente se notase, pero enseguida pensó que quizá necesitaba saber dónde estaba alguna cosa que hubiese perdido de vista por la torre, u otro asunto similar. Se apoyó en el marco de la puerta, cruzando los brazos.
¿Necesitas algo? —preguntó, directo pero sin rastro de mal talante.

Poblo

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La bienvenida del irrense fue fría y neutral, además de que mi presencia le desconcertó, lo que no me sorprendió en absoluto ya que no tenía tratos con ningún novato. “Salvo con esa larva blindada despreciable, pero no porque yo lo quiera.” Tras Saludarle y pedirle educadamente si tenía tiempo me dejó pasar al interior.

Seré tan breve como pueda: Llevo ya un tiempo haciendo planes para montar mi propio negocio y dejar de vivir en la sede. Tengo todo lo que necesito menos una cosa: metales, y el único mundo donde hay una buena cantidad de estos y que no me es demasiado problemático de visitar es Irraria.

A estas alturas el demonio ya debería estar haciéndose a la idea de para qué quería su ayuda, de modo que continué.

Lo ideal sería poder contar con un suministro constante, y a un precio que me sea asequible y si no es en créditos mejor. Aquí la moneda no es tan sofisticada como habrás visto. He pensado que podrías darme alguna idea o simplemente colocarme en la dirección correcta.

Ahora quedaba ver como respondía. Si no quería darme esta ayuda de gratis podía permitirme darle algo a cambio, pero si lograba sacarme esto gratis pues mejor.

Tak

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GM
Fuera lo que fuera el asunto que quería tratar, tuvo claro que no era algo para hablar en el pasillo. Parecía interesado en entrar al cuarto, y como había saludado con amabilidad, se hizo a un lado para abrirle paso. Al ser Kin el primero en pasar recogió velozmente el libro de cuentos infantiles, que era el que había estado leyendo, y lo apiló en la mesa con otro de magia, de modo que solo se le veía un lateral de páginas. Creyó que el gesto sería tan casual como ordenar la habitación al traer un invitado inesperado.

Cuando Valek terminó de explicarse Kin continuó callado durante algunos segundos, pensativo. Estaba dándole vueltas a las posibilidades y lo único que se le venía a la mente era Archi comprando metal con sus propios créditos. Se apoyó en la pared, metiéndose las manos en los bolsillos, antes de responderle por fin.
No pides poco, ¿sabes? —dijo mostrándole una media sonrisa. Las condiciones que ponía el vampiro le divertían, pero entendía que ya no podía pensar como un irrense, y bromeando trataba de romper el hielo—. A ver, imposible no es. Intento pensar, pero lo único que se me ocurre es robar, y no estarías aquí si hubieses elegido esa opción. Podrías… —Calló sin terminar la frase. «Podrías robar directamente a las industrias metalúrgicas» había estado a punto de decir, antes de asociar esas industrias con quienes las sustentaban. En los pueblos del Norte, mineros y metalúrgicos vivían en las peores condiciones que se podían dar en su mundo de origen, sin distinguirse en tanto de las cárceles que ya no existían para unos delitos que no eran tales.

El raigaurum comenzó a asociar ideas rápidamente y alzó una mano para pedirle un momento a Valek.
He tenido una idea, pero necesito saber por lo menos dos cosas. ¿Cuánto metal necesitas aproximadamente y cada cuánto tiempo? Y también cómo piensas transportarlo. Porque tiene una pega grande… que hay que moverse bastante lejos del portal.

Poblo

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La buena noticia fue que el irrense me iba a ayudar, la mala… su idea empezaba a mostrar inconvenientes grandes, especialmente el de la distancia. En cualquier caso le di las respuestas que me pedía: suficiente para mantener un negocio de pequeño a mediano y un suministro constante, pero que podría variar según la demanda.

Cuando dices lejos… ¿cómo de lejos? Aunque mientras haya vehículos que lleguen hasta allí no sería tan problemático, sólo más caro para mi.

Y tanto, si tenía que colarme sin que me pille la seguridad sacar los metales iba a requerír de hechizos que estaban por encima de mis capacidades mágicas. Eso costaba dinero.

Tak

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GM
Solo si no pedía cantidades masivas podía cuajar la idea que se le había ocurrido, y parecía ser el caso por lo que había contado Valek. Lo que tenía pinta de preocuparlo más era el desplazamiento, y no era para menos.
Sí, vehículos hay, pero no pasan con tanta frecuencia y tardan una eternidad en llegar. No sé si has visto alguna vez un mapa de Irraria con las ciudades… —Al recibir una respuesta afirmativa continuó—. Pues al norte, mucho más al norte que las últimas ciudades de interior. Como la distancia de Ío al mar e incluso más. —Le dejó un momento para asimilarlo y después tomo aire para soltar la explicación pormenorizada de su idea. —Las metalúrgicas están todas instaladas en el norte, cerca de varias de las minas más grandes que hay abiertas ahora mismo. De entrada esto te va a sonar a que te da igual, pero no, escucha. Los pueblos norteños donde viven los trabajadores de la industria del metal son algo así como lo más bajo de nuestra sociedad. Si no trabajas bien, acabas allí; si no sirves para nada, acabas allí; si cometes algún delito leve, también acabas allí. Como puedes imaginar, están completamente aislados sin necesidad de impedirles nada expresamente. Tampoco hay comida si no se les proporciona desde el sur, y para recibirla tienen que dar materia prima a cambio. En resumen, sin llamarlo encierro o castigo, los tienen más que cogidos por los huevos. Aquello es un nido de insurrectos de todas las ideologías, ya te puedes hacer una idea. Harían cualquier cosa por joder a la capital, pero no pueden arriesgarse a morir de hambre. Y a eso quería llegar. Si eres capaz de proveerlos con comida y materiales que necesiten, ellos podrían darte parte del metal. Y diría que con mucho gusto, porque es metal que no llega a la capital. ¿Qué opinas? ¿Interesado?

Kin sí estaba interesado porque, si aquello salía bien, tenía la oportunidad de echarle un cable de forma indirecta a aquellas personas. Había conocido a más de uno que había acabado allí, aunque por suerte nadie cercano, y también sabía lo que era vivir sabiéndose en riesgo de seguirlos. Tenía mucho que reprocharle a Irraria, pero aquello era, para él, de lo peor.

Poblo

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Tomé nota de que los vehículos tardaban lo suyo, y una vez estuvo el mapa desplegado y el irrense me mostró el recorrido no pude contener un suspiro. Ya estaba calculando en mi cabeza una distancia grande, pero tanto… -Unos cuatro mil kilómetros… Eso va a complicar las cosas. –Mencioné más para mi mismo que para  él.

Luego escuché lo que me proponía, y lo cierto es que me gustó. No era problemático en lo referente a que no se divulgara información negativa sobre rocavarancolia, es decir que era legal, y además los gastos para mí serían considerablemente menores que obteniendo metales de cualquier otro modo, la comida no era tan cara. –Pues me gusta la idea, y probablemente la use. Dime, ¿te interesaría acompañarme? No es necesario, pero te lo compensaré si lo haces. Ah, y decidas lo que decidas: Gracias por la ayuda.

Ahora solo quedaba el asunto de la distancia y de transportarlo todo discretamente, y pensar en ello tuve que reprimir una mueca de desagrado. Lo cierto era que ya sabía quién podía solucionar aquello y no me iba a salir barato.

Tak

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GM
Se sintió un poco satisfecho de haber tenido una buena idea. Para él era doblemente buena, además. Solo quedaba ver cómo la llevaba a cabo el vampiro, y como faltaba justamente eso, cuando le ofreció ir supo al momento que respondería afirmativamente.
Pues creo que voy a aceptar. Es posible que te venga bien ayuda para negociar con ellos. Nunca he estado allí pero creo que sé cómo convencerlos.

Quedaba mucho por hablar, pero aún había tiempo para ello. Kin no sabía cómo pensaba colarlo en Irraria a él, pero no le preocupaba tampoco por el momento. Había varias cosas en las que tenía interés personal. Lo primero, volver a respirar aire de su mundo de origen. Después, quería asegurarse de que la negociación salía bien. No podían comprometer a ningún pueblo entero por el momento, así que su idea era darse a conocer en uno o varios donde prometerían pequeños intercambios. El tiempo diría si podrían independizar algún pueblo por completo de la capital o no. Pero para eso haría falta paciencia. Kin tenía auténtica curiosidad, y quizá por todo eso no había visto en la propuesta de Valek un trabajo. Lo hacía de buena gana.

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