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Idris

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Rocavarancolia Rol
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Idris - Página 3 Empty Idris

12/08/12, 06:57 pm
Recuerdo del primer mensaje :

Idris

Portal situado en el mar al Noreste del archipiélago occidental.

GM

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Idris - Página 3 Empty Re: Idris

13/08/14, 08:08 pm
Irianna comenzó a llamarse estúpida mentalmente por no haber sido capaz de salir corriendo cuando las máscaras la rodearon. Se alejó instintivamente de aquella que comenzó a hablarle, resultándole difícil de creer lo que estaba pasando.
¿Qué soy especial? ¿De qué estás hablando? ¿Dónde…?
La pregunta que no llegó a finalizar fue respondida en cuanto el desconocido apareció frente a ella.

La idrina observó al recién presentado como Miseria Nombre, componiendo una expresión escéptica al observar su aspecto.
Tú… no eres idrino —constató tras dedicarle una rápida mirada escrutadora.
Al momento se sintió estúpida por constatar algo tan obvio, pero aquella situación distaba de ser normal y no creía que nadie la pudiese culpar por encontrarse, cuanto menos, anonadada. <<¿Qué Reflejo es un ominario, a fin de cuentas?>>

Escucha, no tengo ni idea de qué estás hablando, pero… ¿Rocavaran…? Como sea que hayas dicho. ¿Es el nombre del lugar de dónde vienes? Hay… ¿Hay más como tú?
<<Más alienígenas>>, añadió en su mente. La idea era claramente ridícula. Parecía sacada de alguno de las novelas fantasiosas que solía leer o alguno de sus propios relatos –casi todos desechados- más imaginativos. Pero precisamente por eso su interés hacia el tal Miseria Nombre aumentó. ¿Se habría vuelto completamente loca? Era probable.


Última edición por Giniroryu el 30/09/14, 03:27 am, editado 1 vez

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Idris - Página 3 Empty Re: Idris

13/08/14, 09:02 pm
-Te estoy ofreciendo la oportunidad de tu vida. La oportunidad de ser quien realmente eres. Tienes poder, sólo tienes que extender la mano -Miseria le alargó la mano derecha y ensanchó levemente su sonrisa- y cogerlo -dijo, al tiempo que hacía el gesto de agarrar alguna fruta invisible.
Las máscaras se reunieron en un semicírculo a la espalda del ominario.
-Cooooogerlooooo -corearon, unas notas más alto, al tiempo que se alzaban.
-Rocavarancolia está lejos, muy lejos, tan lejos que no tendrás que aguantar a tus padres ni a ese imbécil de tu acosador -explicó Miseria, alzando los brazos. Una nueva máscara salió de su abrigo para posarse en su hombro. Tenía alas de algo que parecían plumas y correas en vez de cinta-. Más allá de un portal en el cielo, en un planeta lejano -otra máscara salió de su espalda, ésta tenía un ojo cosido. Miseria introdujo la mano por la boca, para sacar su esfera de cristal con mapas de mundos, dispersando algunos jirones de picadura de Morfeo contenidos en la bolsa mágica. El mapa mostraba la Roca-. Desaparecerás sin dejar rastro, y ni si quiera recordarán que alguna vez exististe.
El ominario le tendió cordialmente el mapa a Irianna.
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Idris - Página 3 Empty Re: Idris

13/08/14, 09:35 pm
La chica quiso retirar instintivamente la mano cuando el ominario se la extendió, pero no llegó a reaccionar a tiempo. En otro momento tal vez hubiera tenido que llevar a cabo una pequeña lucha interno por no mostrar el desagrado que le producía un contacto espontáneo como aquel con un desconocido, porque tenía demasiadas cosas en las que pensar. Irianna flexionó sus dedos de forma parecida, dejándose llevar por la corriente de forma prácticamente distraída de lo que el alienígena le decía acerca del poder que, según clamaba, estaba destinada a obtener. Las máscaras volvieron a entonar sus voces y la idrina pensó en que le resultaban un tanto escalofriantes.

Ello quedó completamente relegado a un segundo plano ante las siguientes palabras del extraño. Irianna clavó su mirada verde en el rostro suave del ominario, con la expresión de pronto muy seria y reflexiva. Una vez superado el shock inicial, la idrina había estudiado todo lo disimuladamente que pudo las inflexiones y lenguaje corporal de Miseria Nombre. O era bueno mintiendo o no parecía que hubiese dicho nada que no fuese cierto. O tal vez simplemente la chica buscaba una excusa a la que aferrarse para auto convencerse de que no estaba cometiendo ninguna estupidez.

Porque, sin duda, estaba a punto de decir una estupidez. Irianna, tras dedicar una breve mirada al ominario, recogió la esfera que le tendía y observó su interior sin analizarlo demasiado. En su cabeza había otras prioridades en aquel momento.
Miseria Nombre —interpeló al ominario mientras continuaba con la vista fija en el mapa—. ¿Me prometes que es completamente cierto que Veril va a olvidarse de mí si acepto acompañarte? —preguntó finalmente mientras le tendía la esfera para devolvérsela, observándole de nuevo con una expresión tan seria como determinada.
Sus puños enguantados se habían cerrado inconscientemente, denotando cierta tensión, mientras aguardaba la respuesta afirmativa de Miseria Nombre. Porque, e Irianna lo sabía, estaba a punto de cometer una locura. Pero era una locura que necesitaba cometer a toda costa.

Poco después, Veril no sabría qué hacía en casa de aquella famosa pareja de comerciantes, que por algún motivo conocía bastante bien, ni por qué hasta hacía unos instantes había tenido una sensación de perversa satisfacción incomprensible.

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Idris - Página 3 Empty Re: Idris

27/04/15, 01:08 am
[Se recomienda la lectura de este relato para más contexto]

"¿Y si cometo un desliz?", había preguntado Shizel al custodio del portal.
"Borra tus huellas o mata a los testigos", había sido la respuesta, y a Shizel le había bastado. Llevaba dos años especializándose en borrar su propio rastro.

Había probado el hechizo de teletransporte en otros mundos vinculados por seguridad, mundos en que no importaba si se dejaba ver sin querer o cometía algún error, pero aquélla era la primera vez que lo hacía en Idris. Se dio cuenta de que había estado conteniendo la respiración cuando por fin liberó un suspiro de alivio, tras abrir los ojos y verse a escasa distancia de su ciudad de nacimiento.

Caminar por las calles de Arialis fue una sensación muy extraña. La gente le miraba pero no reparaba en él, y Shizel sentía ganas de preguntarles si no notaban nada raro. Si no intuían la chispa de la magia anidando en su interior, si no notaban que su piel solo no tendía al hielo porque la refrenaban hechizos térmicos.
En la metrópolis era solo otro joven idrino más. El skrýmir no estaba muy seguro de si la sensación le gustaba o le incomodaba, y no se demoró calmando la nostalgia en lugares familiares. Estaba a punto de recuperarlos, al fin y al cabo, o tal vez no. La duda anidaba en su cerebro, impidiéndole disfrutar del reencuentro hasta que tomara una decisión definitiva.

-

Un sondeo telepático cerca de la puerta le bastó para saber que estaba en la dirección correcta. Los padres de Anya le tenían bastante cariño a aquella pequeña mansión, al fin y al cabo, y habría sido extraño que se hubieran mudado.

Había oído los rumores que siempre seguían a cualquier cosecha antes de marcharse, y aquella vez Miseria había hecho su trabajo. Shizel no había llegado a verla -seguía considerando una falta de respeto espiar a los cosechados- pero sí se había enterado de que aquel año había traído a una chica idrina, y había esperado con todas sus fuerzas que no fuese a la que buscaba.

—Buenos días —saludó con perfecta educación cuando le abrió la mayordoma. La sensación de haber recuperado su idioma, con todos sus matices de cordialidad, sí le gustó mucho—. Quisiera hablar con Anya, si está en casa.
—¿De parte de...? —la empleada le miró expectante, y Shizel se esforzó por no mostrarse desconcertado. Aquella mujer llevaba recibiéndole años, y el ser tratado como un desconocido era una experiencia extraña.
—De un amigo—la idrina no reconocería su nombre, pero al skrýmir le bastaba conseguir un par de minutos a solas con ella.

Envió de nuevo un sondeo mental a la casa, y empezó a trabajar sobre los recuerdos de su amiga mientras ésta bajaba las escaleras en dirección a la sala de espera donde habían hecho pasar a Shizel.
—Disculpa, ¿me buscabas? —aunque los modales de Anya eran cordiales, no hacía menos duro ver la extrañeza en su rostro.
El skrýmir rompió entonces la última hebra del sello, y vio que el reconocimiento asomaba a sus ojos poco a poco, aunque aún no encajasen todas las piezas. Antes de que pudiera recordar allí mismo que llevaba dos años desaparecido y que se formara un escándalo, pidió:
—¿Podemos hablar en un sitio más privado?
La idrina asintió distraídamente y Shizel dejó que le guiara en silencio a una habitación que ya sabía dónde estaba, dejando que fuese recordando poco a poco. El que hubiese aceptado su petición significaba que, como mínimo, le resultaba familiar y había recuperado la sensación subyacente de que era una persona de confianza.

Anya se paró bruscamente en mitad de las escaleras, ahogando un grito. Intuyendo lo que pasaba, el skrýmir no se movió ni dijo nada cuando se giró hacia él con los ojos muy abiertos.
—Shiz —dijo con la voz trémula.
—Sí — el aludido sonrió con un nudo en la garganta.

-

—Hola, Anya —la familiaridad de aquel saludo, y de la situación en general, una vez que su amiga le hizo pasar a su habitación pasado el primer arrebato emocional, le llenó de nostalgia. Él sentado sobre la cama, ella en una silla con las piernas encogidas—. Me gustaría preguntarte algo.
—Dispara —la idrina hizo una mueca, sus recuerdos reajustándose a los huecos que dejaban los pedazos de memoria recién restaurados—. ¿Sabes? Me siento rara. Sigo teniendo la sensación de que hace bastante que no te veo. Pero al mismo tiempo no sé cómo se me ha podido olvidar.
—Ahora te lo explico.

-

Se lo contó todo. Dónde había pasado esos dos años perdidos, a quiénes había conocido, qué había ganado de su experiencia. Qué cosas había perdido y cuáles quería recuperar.
—He decidido volver. Llevo peleando por ello desde que llegué a la ciudad —finalizó—. Pero ahora tengo dudas. Lo tenía muy claro al principio, pero todo el mundo me dice que estoy tomando una decisión equivocada —suspiró con pesadez—. Pero ellos solo ven una cara de la moneda. Quería saber qué pensabas antes de tomar ninguna decisión definitiva.

Anya respiró hondo y pensó largamente antes de contestarle, como solía hacer. El gesto le despertó tanta morriña que el skrýmir ni siquiera se impacientó. Cuando la idrina se cruzó de brazos y le miró directamente, intuyó que no iba a ser una respuesta conveniente para él.
—Shiz, no te lo tomes a mal pero a veces no piensas. O no quieres—el aludido rió entre dientes. Se había desacostumbrado a los reproches envueltos en tono amable de su amiga.
—No me digas. ¿Por qué?
—Porque es lo de siempre. No quieres que nadie te mire mal, pero a la vez quieres hacer lo que te da la gana —se había desacostumbrado también a hablar con alguien que le conocía tan bien, y se quedó sin aire—. Y para eso hay que ser muy ingenuo o tener la cara muy dura. Lo quieres todo a la vez y las cosas no van así.
—No lo quiero "todo" —se defendió—. Me parece razonable querer lo mejor de los dos mundos.
—¿Crees que el ir saltando de un mundo a otro no va a influir en nada? —le rebatió ella—. ¿Que después de meses de ausencia tus amigos van a recibirte exactamente igual que cuando vivías allí, sabiendo que solo estás "de visita"? ¿O que aquí no se van a dar cuenta de que no estás?

Le molestó que resaltara fallos tan obvios en sus planes, cosas que él había solucionado con parches.
—A los de aquí les puedo alterar la memoria. Los de allí saben mis circunstancias.
—Claro —el tono de Anya resbaló a lo sarcástico—. Y por eso se han tomado tan bien el que dijeras de volver, ¿verdad?
—No deberían —a Shizel se le coló algo de resquemor en la voz—. Es infantil.
—Les has ignorado para decidir —Anya habló un poco más suave—. Eso tampoco está bien.
El aludido se retrajo a un silencio defensivo. Sabedora de eso, la idrina no le insistió hasta que hubo formulado una respuesta de acuerdo a sus pensamientos.
—Es que no entiendo qué tiene de malo no querer elegir —confesó él a media voz.
—Que no siempre funciona, Shiz —la suavidad de la voz de Anya adoptó un tono algo dolido al recordar tiempos pasados—. Con lo nuestro fue igual. No fastidies esto también.
—Quería que funcionara —musitó Shizel con aire culpable. No habían llegado nunca a aclarar eso después de cortar.
—Ya lo sé, pero no porque te saliera del alma. Querías limitarte a tener contentos a tus padres, aprender a quererme de verdad como novia y no sentirte atado. Todo al mismo tiempo, y me cogiste tirria —Anya le interrumpió con un gesto disciplente de la mano antes de que siguiera justificándose—. No hace falta que disimules. Salir contigo también me aburría.
Shizel se echó a reír.

—¿Y qué hiciste? Te rajaste —continuó su amiga—. Y a mí me dio igual porque estaba en las mismas que tú. Pero a otra persona podrías haberle hecho daño.
La sonrisa del skrýmir se derrumbó como un castillo de cartas al acordarse de DL. Ella lo captó.
—Reflejo, Shiz. Cualquiera diría que un año huyendo de monstruos te habría hecho más listo. Sea quien sea, discúlpate.
—Ya lo he hecho —murmuró.
—No hablo de decir "perdón" por educación. Ve a quien sea, mírale a los ojos y aunque te estés muriendo por dentro dile que lo sientes. De hecho si te estás muriendo por dentro es buena señal. Eso es que aún te queda vida interior.
—Dos años fuera y hay que ver lo que piensas de mí —bromeó Shizel.
—Solo tengo de referencia la última vez que te vi, y a veces lo dudaba. No te veía más que en fiestas haciendo que te rieran las gracias —por primera vez a Anya se le coló en la voz una chispa de despecho.
—Puede ser —admitió Shizel—. Y tú te volviste más cerrada—ahora que las heridas al orgullo habían cicatrizado, era más fácil admitir que habían estado pendientes el uno del otro.
Anya musitó un gruñido de incomodidad.
—Un poco. Estaba algo amargada —reflexionó un poco—. De todas formas ahora estás distinto.
—¿Tú crees? —a Shizel le sorprendió de veras aquella afirmación. No se notaba cambiado.
—Más maduro. No es que te parezcas otra vez a como cuando te conocí —aclaró ella, refiriéndose a una faceta del idrino, silenciosa e introvertida, de la que él hacía muchos años que se había desecho—, sino... como eras cuando te fuiste, vaya, pero con la cabeza más en su sitio. Me pregunto qué te ha pasado mientras yo no estaba.
—Muchas cosas —murmuró el skrýmir. Manoseaba una de las canicas que había traído, haciéndola aparecer y reaparecer entre sus dedos—. Me habría encantado que vinieras —añadió a continuación con cierta melancolía—. Tú y yo sin presión, como cuando éramos pequeños. A lo mejor las cosas habrían salido de manera diferente.
Tal vez si la presencia de Anya le hubiese obligado a abandonar aquella regresión infantil de carácter las cosas habrían sido distintas. Se preguntó en qué habrían cambiado los acontecimientos si los de Maciel hubieran conocido a un Shizel distinto al de las sonrisas falsas y los caprichos por delante.

Su amiga se encogió de hombros con una sonrisa cansada, sus pensamientos al parecer yendo por una línea similar.
—Podríamos haber recuperado la amistad allí. Habría sido bonito.
A Shizel se le ocurrió una locura.
—Podría llevarte conmigo. Yrio volvió a su mundo a por alguien que conocía.
Anya esbozó una sonrisa sardónica.
—Claro. Y estar todo el tiempo pendiente de que me protejas de vete a saber qué gente. No, gracias. Llámame aburrida pero prefiero dejar las aventuras en los libros —se encogió de hombros—. Y aún estoy a tiempo de que me convenzan, ¿no? Dices que siguen llevándose a gente.
—Desde luego —y al decirlo el skrýmir se dio cuenta de que no deseaba ese futuro para ella. De que su lugar estaba en un mundo donde el mayor contratiempo que podía sucederle era repetir un curso en el Magisterio, no una carrera contrarreloj contra la Luna Roja. Y de que con ese pensamiento se refería tanto a su amiga como a todo lo que había dejado al otro lado del portal al marcharse.

—Vale, pongamos que tengo que elegir. ¿Pero qué elijo entonces?
Anya le miró con esa lucidez en la mirada que denotaba que veía muy simple una cosa a la que él daba demasiadas vueltas.
—Shiz, no he estado en ese sitio ni soy experta en contratos mágicos... Pero si aceptaste fue porque querías irte, ¿no?
La simplicidad de aquel argumento le desarmó.
—Me engañaron —protestó aún así—. No me dijeron toda la verdad, y puede que me drogasen.
—Ya, eso no fue muy amable —admitió ella—. Pero a pesar de haber visto lo que hay... sigues dudando. Creo que es bastante significativo. Quiero decir, dices que en esa ciudad muere gente todo el rato. Y aún así te lo planteas.
—Es que no es sólo muerte —se defendió Shizel.
—¿Ah, no? ¿Qué más hay?
—Ya te lo he contado.
—Compláceme.
El skrýmir resopló, consciente de que Anya estaba dándole coba.
—Hay magia.
Los labios de su amiga se curvaron en una sonrisa contenida.
—Si me hubieran preguntado entonces, diría que hubiese bastado con eso para que hicieras las maletas. Venga, ¿qué más?
—La gente... —tuvo que reflexionar un poco aquel factor—. Es extraña. Pero quizá por eso es distinto a tener amigos aquí.
—Me dijiste muchas veces que socializar aquí te aburría. Antes, al menos.
Shizel rió sin muchas ganas.
—Después siguió siendo más de lo mismo. Y en Rocavarancolia otra cosa no, pero no puedes aburrirte. Todo pasa muy rápido y muy fuerte, y nadie es educado.
—Como si te gustara ser educado todo el rato —se burló Anya.
—Créeme que allí llegué a echarlo de menos —Shizel suspiró.
—No te desvíes del tema. ¿Qué más dejarías atrás si te quedaras?
—La Luna Roja.
Anya se encogió de hombros, sin comprender el valor de aquel astro arbitrario.
—No lo entiendes, es... Es como un subidón —intentó explicarle Shizel—. Te cambia la primera vez, y las siguientes no quieres que se vaya nunca.
—¿Te ves capaz de no verla más?
—No —admitió él tras unos segundos de silencio trabajoso—. Pero es solo una vez al año. Podría atravesar el portal a Rocavarancolia y quedarme mientras dure.
—Eso es hacer trampa.
—Tendría que hacerlo de todas formas —argumentó Shizel—. Obtengo magia de la magia ajena. No creo que con la de los laboratorios me baste, y para mantener mi vida aquí y modificar recuerdos cuando me haga falta la necesito.
"La necesito, a secas."
Su amiga ladeó la cabeza.
—Eso de los recuerdos es inquietante. ¿Sabéis hacerlo todos los magos?
Shizel se echó a reír. ¿Había sido él alguna vez tan ingenuo respecto a la magia?
—No, qué va. Tuve que especializarme y estudiar mucho. Me gano la vida con eso, además.
Aquello llamó la atención de Anya.
—Perdona, ¿dices que trabajas?
—Sí. De mentalista —la expresión de Shizel se oscureció entonces—. Eso sí que no me importaría dejarlo atrás.
—Tal vez deberías plantearte dedicarte a otra cosa —propuso ella con tacto, detectando tu amargura.
—Y eso planeaba. Aquí tengo la vida solucionada, ¿no?
Aquella vez Anya lo miró estupefacta.
—¿Don "no quiero ser banquero" ha vuelto para coger el negocio familiar? ¿Sin que su padre le obligue?
Shizel abrió la boca para replicar pero no se le ocurrió nada.
—¿Y ése es el mundo al que volverías solo por obligación? —Anya sonrió—. Creo que ya has elegido. Pero justo por pensar demasiado ni te habías dado cuenta.
No fue una sorpresa ni una revelación, porque todo hasta ese momento, sus planes, sus desengaños, el desencanto de sus amigos, aquella misma conversación, había estado guiándole hasta aquel descubrimiento. Y con él tomó una decisión, dolorosa pero que consideró necesaria.

—Gracias —Shizel se levantó de la cama. Esbozaba la sonrisa más triste que recordaba haber expresado nunca—. Anya, te voy a echar de menos.
La idrina parpadeó confusa.
—¿Por qué?
El skrýmir la recogió en sus brazos cuando cayó, sedada.
—Por esto —susurró.

-

Borró su memoria antes que la de cualquier otro, y fue en la que empleó más mimo. Destruyó para siempre los recuerdos que Miseria se había limitado a sellar, dejando en su lugar intacta, sin embargo, la impresión de haber estado acompañada en todos los momentos en que Shizel había sido importante para ella. Borró concienzudamente su nombre y sus atributos, pero dejó, aunque emborronado, el recuerdo de su presencia, como una sombra a la que no pudiese poner cara.

También una advertencia, no de Shizel sino de Desidia. Cualquier rocavarancolés que intentase secuestrarla o hacerle daño la vería marcada claramente.

-

Shizel siempre había sospechado que su padre estaba decepcionado con él.
Aquel breve paseo por sus pensamientos le confirmó que era verdad.

Su paso por la mente de su madre fue mucho más superficial, pero quizá por fugaz fue más doloroso. Ver que apenas había nada que borrar, el rostro de su hijo más vívido en recuerdos de su infancia que en cualquier otro. El hijo del que se había despedido, muchos años antes de que éste se fugara a un mundo desconocido, con una caricia en el pelo, una sonrisa y un sello de crédito.

-

Había formulado el hechizo de localización modificado hacía mucho tiempo, y solo tuvo que usarlo para un propósito diferente al original. Shizel eliminó para siempre los recuerdos significativos que albergaban sobre él todas las personas con las que había cruzado caminos alguna vez. Borró con paciencia su imagen de la mente de amigos, enemigos, conocidos, personas que hubieran tratado con él de una manera u otra. Pudo saber lo que pensaban de él, y fue conociendo las distintas impresiones que había ido dejando en la gente con la que había tratado, múltiples caras de la persona que había sido.

Un chico agradable para algunos. Un creído para otros. Un amigo al que se recordaba con afecto. Una fuente de diversión en las fiestas. Un mago con talento. Un alumno que se aplicaba lo justo para contentar a sus padres. El centro de un grupo que castigaba inadvertidamente con su indiferencia. Un egoísta. Un niño de papá. Un buen conversador. Un niño retraído. Un adolescente descarado. Un ligue de una noche sin más significado. El blanco de un enamoramiento sufrido en silencio. Un objeto de deseo. Un fácil. Una sonrisa encantadora que se ofrecía con facilidad. Una cara bonita sin nada más debajo.

Captaba soterrado bajo todo aquello, con más frecuencia de la que esperaba, una pizca de respeto; y aquello fue un pequeño consuelo.

-

Caía la noche cuando terminó. Y levitando se alejó, sin prisa, en dirección al cruce entre mundos y dejando atrás a medida que caminaba su ciudad, sus pertenencias, su vida y todo lo que había conocido como su mundo.

No, se corrigió justo antes de cruzar el portal. No se marchaba de su hogar.
Regresaba a él.

Sigue en Rocavarancolia.

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Nombre: Siete
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Habilidades: oido musical, orientación, reflejos
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Idris - Página 3 Empty Re: Idris

27/10/15, 04:59 pm
Sirce y Siete se habían alejado bastante del grupo una vez terminadas las tareas. Habían ido nadando a favor de la corriente y estaban dentro de una gruta cercana. La habían descubierto buceando juntos.
Me encanta como suena la voz dentro de estos sitios- dijo Sirce. Asomaba poco más que la cabeza desde el agua. Arriba, la roca se abría lo justo para dejar pasar dos tristes rayos de sol de los que vivían las algas de las paredes. El rumor lejano de las olas era todo lo que llegaba del mundo exterior. Siete probó una nota en voz alta, Sirce respondió con otra más aguda y se rieron los dos por la niñería. Luego empezó Sirce y Siete le siguió con un acorde.  Se sonrieron mutuamente y aquello pareció decidir que era el momento de volver a casa.
Notó que algo iba mal cuando se sumergió. Salieron los dos al poco, de nuevo en la gruta.
¿Estaba la corriente así a la ida?
No lo sé. Mierda, puede que sea por el cambio de marea.
Tengo otra mala noticia- Sirce levantó el indice. La piedra tenía, casi en su techo, la línea que marcaba la subida del agua, un cambio de color apenas perceptible en la roca, una mancha de sal y de pared erosionada. Ahogarse ahora o ahogarse después. Siete tuvo que encontrarle el sentido del humor.
Habrá que nadar con ganas.

La inquietud no llegó hasta que estuvo sumergido, mirando a través del agua. Un tapón transparente que se resistía a sus empujes. Era la falta de aire mientras pataleaba, no la posibilidad de la muerte. Una urgencia que había olvidado a su amigo y que agarró el aliento en la superficie como si tuviera más necesidad de la que sentía. Hubo un rugido sordo a su espalda, de ola recién rota, junto con la repentina sensación de que el sol había desaparecido del cielo. Boqueó. Volvió a hundirse. Se tumbó casi para dejar pasar la ola y vio entonces: a su amigo saliendo detrás de él de la gruta, yendo a asomar la cabeza cuando la ola estaba casi encima. Como Sirce no tocaba el aire de fuera. Siete gritó bajo el agua. La ola se llevó a Sirce como un muñeco de trapo. Lo había estampado contra la orilla cuando lo alcanzó. Y ahí si lo sintió. El pánico. Arrastró consigo a Sirce hacia fuera, resollando.
No, joder, no, joder no. No, Sirce, por lo que más quieras- las lágrimas se le mezclaban con el agua de mar. Le pegó con las dos manos en el pecho. Había sido un gesto inconsciente. Sirce empezó a toser y el agua le salió de boca y nariz.  No tenía que haber pasado eso. No tenía que haberlo tocado.
Lo siento!- dijo, con la voz rota, retrocediendo en la arena. Vio que su amigo lo comprendía. Lo había salvado-. ¡Ha sido sin querer! ¡Ha sido sin querer, Sirce!
¿Como se hace algo así sin querer?
No se lo puedes decir a nadie- cortó brusco. Se tapó la boca con fuerza.
Esto es malo.

Sonaba tan rasposa. La voz de Sirce sonaba a Ahogado. El corazón de Siete no había llegado a quedarse tranquilo pero ahora casi sentía que se le salía por la boca. Se incorporó. Por el contrario, el otro se había doblado sobre si mismo en la arena, y lo ponía el doble de nervioso no poder leer su cara.

No se lo digas a nadie- “me matarán”-. Lo siento. Lo siento de verdad.

Echó a correr. No se le ocurrió que no podía huir, no de verdad.  Tropezó después, respirando como si le quemara. Cerró el puño sobre la arena y empezó a gemir cuando oyó algo y al levantar la cabeza vio la tela de una túnica.  Siete sintió que le abandonaba el espíritu y la sangre. Tosió. Se incorporó con torpeza.

¿Vienes del mar?- dijo petrificado.
De mucho más lejos- un cacao de voces y de rostros, reverberantes. Venía a hacerle promesas y a Siete le bastaba con la mitad de ellas.
Giniroryu
GM
Status : Rest in fucking pieces.

Humor : REALLY NOT FEELIN' UP TO IT RIGHT NOW. SORRY.

Personajes :
Noel: Draco de Estínfalo de origen sueco.
Archime/Krono Rádem: Kairós irrense.
Irianna/Dama Enigma: Nebulomante idrina lacustre.
Adrunelia: Gamusino sinhadre, edeel.
Lethe: Horus, enderth.


Armas :
Noel: hacha de dos manos y espada bastarda.
Archime/Krono Rádem: sus monólogos sobre biomecánica avanzada.
Irianna: arco y estoque.
Adrune: lanza, espadas cortas y arco.
Lethe: arco y lanza.



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Idris - Página 3 Empty Re: Idris

20/08/18, 08:53 pm
Le había costado casi un año tomar aquella decisión. Volver a pisar el planeta donde nació y donde había vivido dieciséis años de su vida. Dos de los cuales habían sido un completo infierno, y muchos más habían distado de ser perfectos. En ese sentido, Rocavarancolia había acabado suponiendo una mejora… Por muy irónico y extraño que pudiera sonar. Irianna se sentía extraña bajo el cielo violáceo, sobrevolando el mar de Idris en dirección a lo que anteriormente llamaba “su casa”. Ya no lo era, había dejado de pensar en ella como tal ¿cuándo? No estaba segura, tampoco era relevante. Rocavarancolia era ahora su hogar, pero aún había algo que tenía que hacer para terminar de cortar lazos con aquel lugar. No es que no fuese a volver más: todavía pensaba invitar a sus amigos a alguna clase de picnic junto a los lagos o algo por el estilo, ya que se lo había prometido a Kirés; pero ya no sería lo mismo. Idris pasaría a ser solo un planeta más de los que podía visitar a través de los portales, y para conseguir que de verdad lo sintiera así tenía que hacer dos cosas.

Contaba con la ventaja de que ni llamaba la atención ni nadie la reconocería, pero aun así procuró cruzarse con el menor número de gente posible. Había pedido prestado un amuleto logomántico, ya que recuperar por completo el idioma era extremadamente caro, porque era necesario para lo que pensaba hacer, pero no tenía ganas de tratar con más idrinos. De hecho, sabía que aquel día de la semana y a aquellas horas no habría nadie en la casa de sus padres, lugar que sería su primera parada. No planeaba pisar siquiera la parte delantera de la casa, por lo que intangible y asegurándose de que nadie la estaba mirando, accedió a través de la pared en la que antes estaba su cuarto.

Evidentemente, su cuarto ya no estaba. En su lugar había una pequeña sala de estar que principalmente parecía ejercer de habitación donde guardar cualquier cosa que no tuviera cabida en el resto de la casa. No sintió nostalgia ni sensación de que aquel cambio estuviese fuera de lugar: a fin de cuentas sus últimos recuerdos de aquella habitación eran desagradables. La nebulomante decidió acelerar las cosas y extendió su niebla por el cuarto, haciendo que se colase por los armarios, baúles y cualquier objeto que almacenase cosas en su interior.
¡Ahí está! Menos mal.
Lo dijo en voz alta, aunque sin alzar mucho el tono, debido al pequeño triunfo que suponía haber encontrado lo que buscaba. La lacustre se acercó a un arcón de aspecto recio y posiblemente caro mientras reabsorbía su niebla. La funda de su violín la recibió, bien cuidada y cuidadosamente depositada sobre sábanas de aspecto igualmente delicado. Abrió la tapa y sonrió al contemplar su instrumento: era casi como volver a reunirse con una mascota. Suspiró aliviada al comprobar que su teoría había sido correcta: aquel violín en particular había sido regalo de unos socios de sus padres que ni siquiera sabían que ella tocaba aquel instrumento, por lo que había altas probabilidades de que siguiera existiendo.

Con el violín guardado en la bolsa sin fondo, la nebulomante le dio la espalda a la casa de sus padres y no volvió a mirar atrás una vez atravesó la pared de nuevo hacia el exterior. Cuando la pareja volviese a comprobar el interior de aquel arcón tan solo se encontrarían una nota que decía: “Me llevé lo que me pertenecía. Hasta nunca”. Y con ello había finalizado su primera tarea en Idris para aquel día, pero todavía tenía que esperar un par de horas antes de cerrar por completo otro capítulo de su vida que esperaba no volver a releer jamás.

Hizo tiempo paseando por la orilla del lago donde solía sentarse a escribir. Los pájaros ya no estaban en el hueco del árbol; cosa que no era de extrañar, aunque le hubiese gustado volver a verlos. Aquel paisaje sí conllevó más nostalgia de la que podría haber imaginado: había sido uno de los pocos lugares donde podía tener un poco de paz en los últimos años, a fin de cuentas. La suave brisa que apenas turbaba la superficie violeta del lago acariciaba su rostro perlado con la condensación precedente de la bruma de su interior. Irianna se sentía bien contemplando el atardecer y meditando acerca de lo lejos que había llegado. Antes de que dejase de haber luz natural por completo decidió escribir algunas líneas.
>>El principio del fin; el fin del principio.
Así rezaba la última línea que había escrito antes de finalmente guardar su cuaderno y su pluma en el bolsillo, cuando el sol ya apenas era visible en el horizonte y las dos lunas comenzaban a tomar fuerza en el que pronto sería el cielo nocturno. Bajo el manto de estrellas que también empezaban a hacerse visibles, se puso en camino: ya había llegado la hora.

Nuevamente no se había equivocado. Él seguía tomando aquel camino a pesar de todo. Veril regresaba a su casa después de su lección de clave… Tomando un rodeo. La nebulomante, sin dejarse ver todavía, se preguntó si seguía aquel camino por instinto a pesar de que ya no la recordaba. El pensamiento le produjo una repulsión considerable, pero ya no tenía miedo. Quería que el idrino llegase a un punto concreto donde estaba razonablemente segura de que no habría nadie más a aquellas horas y terminar con todo de una vez. Lo seguía de cerca, invisible. Él parecía notar algo raro, quizás oía alguno de sus pasos sobre la hierba, pues de vez en cuando se giraba con gesto extrañado como esperando ver algo moverse.

Llegó el momento. La nebulomante había preparado su dominio con antelación cuando lo empezó a extender, todavía invisible. Veril se vería envuelto en una espesa capa de niebla en cuestión de segundos y, aunque él no lo supiera, también en un conjuro insonorizador que el propio fenómeno llevaba consigo. El idrino se detuvo y observó a su alrededor, claramente sobresaltado por verse rodeado de pronto de la niebla.
¿Estás asustado, Veril? Espero que sí. No te viene mal recibir un poco de tu misma medicina.
Irianna se había hecho visible algunos metros por detrás de él, y se acercó caminando lentamente a través de la niebla.

—¿Quién… quién eres? ¿Y cómo sabes mi nombre? ¿De qué estás hablando?
La nebulomante le dedicó una mirada que expresaba un odio profundo, y el muchacho se sintió altamente desconcertado ante aquella muestra abierta de hostilidad por parte de alguien que no conocía.
—¿Eres hija de alguna familia envidiosa de la mía o algo así?
Por supuesto, el “perfecto” Veril no iba a dejarse intimidar tan fácilmente. Aunque la idrina notaba su nerviosismo subyacente, por mucho que tratase de ocultarlo con capas de arrogancia en aquel gesto altivo y mirada con el ceño ligeramente inquisitivo.
Yo solo soy hija de las tinieblas. Y no la sombra que fui cuando todavía me conocías —respondió impasible ella, espesando cada vez más la niebla en un cerco cada vez más reducido alrededor de ambos.
Veril observó los cambios en el fenómeno, cada vez más nervioso e incapaz de mantener la compostura.
—Discúlpame, pero creo que deberías ver a un profesional porque no es muy normal lo que…
El sonido de la bofetada resonó en el interior del conjuro insonorizador. Irianna, sin que Veril tuviese ninguna oportunidad de reaccionar, se había acercado ágilmente y le había propinado un fuerte bofetón en la mejilla con su mano enguantada sin dejar de clavar una mirada penetrante que trasmitía toda la repugnancia que le producía su presencia.
Veril, tras trastabillar y llevarse una mano a la mejilla dolorida volvió su cabeza hacia ella, ya sin molestarse por ocultar su turbación interna.
—¡Estás loca! ¡Qué alguien me ayude, una loca me ha pegado!
Nadie puede oírte en el interior de mi niebla. Pero no te preocupes: incluso si mereces más que eso, yo me doy por satisfecha. Considéralo una advertencia sobre lo que te podría llegar a suceder si continuas acosando a esa chica.
Había sido una suposición totalmente al azar, pero algo le decía que aunque ella no estuviese Veril habría encontrado otra víctima: por la expresión que compuso el idrino supo que había acertado de pleno.
—Es… Espera… ¿Cómo lo…? ¿Quién diablos eres?
Adiós, Veril. Reza al Reflejo porque no tengas que volver a encontrarte nunca más conmigo.
—¡Espera!
Irianna se había vuelto a hacer invisible y se alejó varios metros antes de reabsorber su niebla, dejando a un Veril con la mejilla enrojecida y tan perplejo como asustado. Lo último que vio de él fue su espalda cuando echó a correr en dirección a una calle más concurrida.
Hasta nunca.

Y así, Irianna regresó a Rocavarancolia habiendo puesto el “FIN” a una parte de su vida que la había perseguido y atormentado durante demasiado tiempo. Quizás era un final un tanto abierto porque sabía que las consecuencias no se desvanecerían sin más, pero podía comenzar la segunda parte con decisión y siendo dueña de sí misma. Su nueva vida como nebulomante de la ciudad de las tinieblas comenzaba de verdad aquel día.

Sigue en la Torre Serpentaria.
Giniroryu
GM
Status : Rest in fucking pieces.

Humor : REALLY NOT FEELIN' UP TO IT RIGHT NOW. SORRY.

Personajes :
Noel: Draco de Estínfalo de origen sueco.
Archime/Krono Rádem: Kairós irrense.
Irianna/Dama Enigma: Nebulomante idrina lacustre.
Adrunelia: Gamusino sinhadre, edeel.
Lethe: Horus, enderth.


Armas :
Noel: hacha de dos manos y espada bastarda.
Archime/Krono Rádem: sus monólogos sobre biomecánica avanzada.
Irianna: arco y estoque.
Adrune: lanza, espadas cortas y arco.
Lethe: arco y lanza.



Ficha de cosechado
Nombre: Lethe
Especie: enderth
Habilidades: conocimiento de técnicas de supervivencia, orientación y vista de lince.
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Idris - Página 3 Empty Re: Idris

25/07/21, 11:56 pm
Elegir el día no había sido fácil, siendo que la mayoría trabajaban y que eran un buen número de personas, además de contar con el clima, pero finalmente había llegado. La nebulomante atravesó el portal junto a sus amigos ataviada con el bañador, el pareo y las sandalias que había comprado en la boutique, además de un sombrero de paja sobre la cabeza y una camisa ligera abierta. Llevaba en su bolsa sin fondo algo de comida que habían preparado entre Eara y ella, así como un par de mesas y varias sillas plegables. Cerca de los lagos había merenderos, pero querían evitar posibles encuentros con idrinos, así que crearían su propio espacio.

Si hubiese sido por ella, los envolvería a ellos y el lago en un banco de niebla y tendría controlado en todo momento si alguien se acercaba, pero estaba segura de que el fenómeno no sería tan bien recibido por todos los presentes que no compartían su transformación y por tanto su amor por su dominio. En lugar de eso, en cuanto llegasen al lago que había elegido, haría lo contrario: expandiría un banco de niebla, uno especialmente grande que se había ocupado de absorber recientemente para que le durase ese día en los alrededores del lago, dejando únicamente un fino hilo que conectase con ella en todo momento. El lago y sus inmediaciones estarían completamente despejados, y si notaba la presencia de alguien había pensado que podrían asustarlo de algún modo sin que viese el despliegue de monstruos que habían invadido aquel lugar de recreo idrino.

No esperaba muchas “visitas”, no obstante, ya que no era una época del año especialmente popular para aquellas salidas y, aunque el tiempo no era malo, tampoco era el mejor. Gracias a hechizos de traslocación previamente preparados se plantaron en el lago que la idrina había elegido: uno de buen tamaño bastante apartado de núcleos de población, de color violeta. No tardó en desplegar su niebla y en comenzar a sacar los enseres de la bolsa sin fondo mientras dejaba que todos aquellos que nunca habían visitado Idris se recreasen en el paisaje. Tal y como sospechaba, no había nadie en el radio de alcance de su dominio. Irianna contempló las calmadas aguas durante un instante, reflexionando sobre lo muy diferente que era aquella visita a su planeta tras la primera y única hasta ese momento que había hecho después de ser cosechada. Sonrió levemente.

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La quinta GM oculta representada en un gif:
Idris - Página 3 WLJLnOD
Tak
GM
Status : ✧ ᕦ(≧◡≦)ᕤ ✧

Personajes :
Gael/Koval: fuego fatuo terrícola.
Kin: demonio raigaurum irrense.
Ayne: anima sinhadre.
Eara: aurva de Ayne, sin esencia.
Nime: demonio mineral libense.
Iemai: cercana, fallecida.


Armas :
Gael/Koval: espadas rectas, maza y quimeras.
Kin: alfanje y guan dao.
Ayne: sable.
Eara: ballesta de repetición.
Nime: dagas.



Ficha de cosechado
Nombre:
Especie:
Habilidades:
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Idris - Página 3 Empty Re: Idris

27/07/21, 12:50 am
El verdor de Idris era diferente del que se podía encontrar en su mundo natal, y aun así recordó a los sinhadres a su antiguo hogar. La presencia de vegetación, los lagos coloridos… con la gran diferencia de que en aquel mundo se podía caminar bajo el sol, aunque eso ya lo habían experimentado en muchos otros lugares.

El viaje fue rápido gracias a la magia, y casi fue una lástima no poder disfrutar un poco más del paisaje, tal vez sobrevolándolo, aunque nada les impediría dar una vuelta más tarde en torno al lago. El sitio que había elegido Irianna estaba apartado para evitar interacciones indeseadas. Eso hacía que la vegetación de la zona fuese aún más asalvajada, pero para los sinahdres aquello era lo normal.

Eara, aunque llevaba puesto el bañador de dos piezas que le había comprado a Isis por debajo y el pareo en la bolsa, se había puesto por encima un vestido sencillo y amplio que el viento movía sin esfuerzo de un lado para otro. Llevaba también una pamela por temor a quemarse con el sol, y no paraba de sujetarla inconscientemente, temiendo perderla. No estaba acostumbrada a llevar sombreros.

Ayne, por su parte, se había comprado un bañador que le había sugerido Isis. Era como un pantalón corto con un patrón multicolor que pegaba con su color de pelo y ojos, así que pensó que no podía ser muy incómodo para nadar. También se había puesto una camisa holgada para no ir prácticamente desnudo hasta la playa, y cargaba un bolso con toallas, bebidas y más cosas. El anima no tenía claro cómo reaccionaría su piel completamente blanca al sol, así que tomó a su antiguo jefe como referencia cuando decidió aplicarse una variante del hechizo que usaba Jack para bloquear los rayos de sol. Eara, por su parte, había preferido tomar prestada la crema de sus amigas.

¿Vamos a acampar aquí? —preguntó el anima cuando Irianna se detuvo—. ¿Quién tiene los bártulos?
Nihil
Status : UNDEAD
Personajes : -Cain:Brujo demoníaco
-Mánia: Bruja autocinética
-Zmey: Piromante
-Twixy's: Veela
-Rena: Minera cyberPUNK

Ficha de cosechado
Nombre: Luci
Especie: Daeliciano
Habilidades: Carisma, oido musical, olfato fino
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Idris - Página 3 Empty Re: Idris

31/07/21, 01:14 am
A pesar de que ya llevaba bastante tiempo en la ciudad, dama Isis había hecho muy pocos viajes de placer a otros mundos vinculados, por lo que sus experiencias en entornos naturales eran escasas. No tuvo tiempo para admirar el paisaje durante el rápido viaje, pero en cuanto puso un pie en tierra se maravilló con el extrañísimo y precioso color del lago y el cielo. El aire olía a hierba fresca y a limpio, no hacía tanto calor como en su mundo natal, sin embargo la temperatura era mucho más agradable que la de la ciudad. Irianna había elegido un lugar apartado, por lo que, junto con el perímetro de niebla que los protegía, le daba a todo un aire de privacidad. Y también un algo de magia.

-¡Qué sitio más bonito, Irianna! -exclamó.

Ese día llevaba el cabello negro y liso con flequillo recto, nada muy llamativo ni dificil de controlar. Vestía un pareo con estampado de hojas de monstera y un top blanco, una enorme pamela negra, gafas de sol redondas y sandalias de tiras con plataforma. Al hombro llevaba un bolso de mimbre con asas de cuero que estaba hechizado para poder contener su toalla, una esterilla, una muda, maquillaje, crema solar y bronceador, un kit para preparar cocteles (con varios licores de su elección) y verduras frivys para asegurarse de que la barbacoa no fuesen todo proteínas.

-Creo que este es un lugar ideal -le respondió a Ayne. No estaban demasiado lejos de la orilla pero tampoco tan cerca como para que el agua supusiese un problema.

_________________________________________

Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.
Muffie
Humor : Absurdo

Personajes :
Wednesday: Vouivre humana británica.
Karime: Licántropa loba libense de la capital.
Kimbra: Demonio rakshasa krabelinense Hija de Lunas engendro.
Irenneil: brujo de la cera aurva sinhadre.


Heridas/enfermedades :
Ka: Le falta el ojo izquierdo.

Armas :
Wen: Guadaña doble y arco.
Ka: Espadas gemelas, arco y dardos.
Kim: Arco, machetes y dagas.
Neil: Cuchara de madera y cera.



Ficha de cosechado
Nombre: Irenneil
Especie: Sinhadre
Habilidades: Artesanía, imaginación y habilidad manual
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Idris - Página 3 Empty Re: Idris

05/09/21, 02:00 pm

Kimbra se había preparado bastante a conciencia para el picnic en Idris, aunque al final el plan había sido mucho menos complicado de lo que la krabelinense se había esperado. Durante la semana anterior había visto a sus amigos ultimar planes con entusiasmo y a la engendro se le había contagiado lo suficiente como para supeditar todas sus tareas a la organización del viaje, aunque en realidad ella no había hecho mucho, únicamente se había limitado a seguir las órdenes de sus amigos y estar disponible para lo que necesitaran.

Cuando llegaron al lago elegido por Irianna, lo primero que pensó Kimbra fue que los colores eran realmente agradables y que el clima y la ligera sensación de humedad que aportaba la niebla de la nebulomante que les rodeaba aportaban una sensación de tranquilidad acorde a la intención del viaje.

La demonio había decidido prepararse y peinarse tal y como le había indicado Isis en su boutique, recogiéndose el pelo en una cola alta y llevando las pulseras de cuentas y cuero que había comprado ese mismo día, pero no había querido añadir nada a la vestimenta, por lo que únicamente llevaba el pareo con estampado vegetal por encima del bikini verde. A pesar de no querer añadir más prendas, sí había decidido completar la imagen con un sutil maquillaje a base de sangre que se componía únicamente de algunos símbolos y dibujos pequeños en brazos y vientre.

Ámarok, que iba tras ella, le golpeó el costado con el hocico mientras ella admiraba el paisaje para llamar su atención y ella rápidamente le instruyó para que no saliera del radio de niebla de Irianna, al menos por el momento, y dejó que correteara libre por los alrededores del lago, ya que esa había sido la finalidad de traerlo a la excursión. Había sido difícil en un principio conseguir que sus otras dos bestias, Rata y Ascuas, se quedaran en la ciudad todo el día solos y no intentaran seguirles, pero había sido necesario, ya que ambos requerirían atención constante en ese lugar fuera de la ciudad, ya fuera por su parte o por parte de Ámarok. De esta manera, tanto el kerlax como ella tendrían tiempo para sí mismos sin tener que preocuparse de que uno molestara a sus amigos y se fuera demasiado lejos o el otro volara demasiado alto y alertara a los idrinos.

-Es un lugar bastante conveniente -secundó a Isis y comenzó a vaciar su bolsa de todo aquello que le habían indicado que llevara.

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"Rocavarancolia es una ciudad llena de misterios y sorpresas, como un acertijo complicado y excitante."
Aes
Status : Bailando entre llamas
Humor : Me meo ;D
Personajes :
Ruth: Humana (Israel)
Demonio de Fuego
Tayron: Humano (Bélgica)
Lémur
Fleur: Humana (Francia)

Ficha de cosechado
Nombre: Fleur
Especie: Humana
Habilidades: Agilidad, oído musical y salto.
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Idris - Página 3 Empty Re: Idris

12/09/21, 04:09 pm
Más que por la idea de bañarse en un lago (que también) Ruth estaba entusiasmada por pisar otro planeta diferente al suyo. Solo había cruzado un portal una vez, y ni siquiera contaba pues estuvo dormida. Hacerlo ahora con la suficiente preparación y de manera voluntaria cambiaba las tornas, así que esbozó una gran mueca de sorpresa cuando el estómago pareció darle un vuelco al estar segundos antes en Rocavarancolia y de inmediato en Idris.

Lo que más le llamó la atención fue el recibimiento húmedo del paisaje, casi podía sentirla en sus poros de elevada temperatura. La demonio de fuego suspiró, impresionada aún así. El paisaje que se extendía ante sus ojos incandescentes era hermoso, y el violeta del lago poderosamente atrayente. Sin duda se encontraba en otro planeta, se preguntó a cuantos años luz del suyo.

Es... increíble —dijo, recreándose en la textura del suelo con sus garras de reptil por pies y mostrando una sonrisa de dientes negros. Aún sabiendo a donde venía el entorno le resultaba algo disonante consigo misma, sin embargo no hasta el punto de ser desagradable. Solo sentía un poco de pereza, hubiera preferido un clima mucho más cálido. Al menos no tenía por qué preocuparse de echarse crema, dudaba que el sol idrino pudiera quemarla debido a las protecciones que le brindaba su transformación.

Junto a sus amigos, la demonio de fuego se detuvo en el lugar en el que parecía que iban a acampar. Estiró los brazos hacia atrás con cuidado de que no se le desprendiera la mochila amarilla que llevaba colgada de un asa y su mirada se clavó en el cielo, justo donde pendían dos lunas, en lugar de una a la que estaba acostumbrada. No dejaba de maravillarse.

Ese día solo llevaba el bikini de pantalón con el top de tirante ancho color gris pizarra, este poseía rayas de un color humo más claro. Gran parte de su espalda musculada quedaba al aire y a excepción de esas prendas no tenía nada más encima, ya que no sentía frío como para abrigarse. Su mochila solo portaba una toalla y alguna comida preparada, entre ellos bocatas. Si a alguien le apetecía siempre podía calentar el pan un poco con sus manos.

Se pasó las manos por el cabello, su peinado consistía en dos trenzas largas que caían por delante de los hombros (por nada del mundo ocultaría sus resultados en los entrenamientos, además quería que Devoss viera lo fuerte que se estaba poniendo) y las mechas de fuego así como la llama de su cola estaban tintadas con magia de un color grisáceo y pálido para combinar con su vestimenta y el lugar. Tampoco era cuestión de llamar la atención demasiado, sabía que podían encontrarse con personas de Idris y su aspecto ya era llamativo de por sí.

¿Hay peces en esta zona? —preguntó por curiosidad, seguro que la fauna era completamente distinta a la que conocía. Mientras se acomodaba miraba con algo de recelo al kerlax, no le molestaba su presencia mientras no se le acercara demasiado. Aunque no fuera lo mismo por suerte su cercanía con el licántropo le había hecho familiarizarse con animales grandes, así que no sería un problema.

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"Ya No Hay Fuego, Pero Sigue Quemando."

"Son Un Sentimiento Suspendido En El Tiempo, A Veces Un Evento Terrible Condenado A Repetirse."

"Deja Que Tu Fe Sea Más Grande Que Tus Miedos"
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