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Palacete

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1 Palacete el 03/08/11, 01:04 am

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

Hecho en piedra gris, con forma de U, coronado por una cúpula de cristales negros y esmeralda bajo la cual hay un ventanal ovalado. Se entra por una escalinata de azulejos a un recibidor circular con dos grandes escaleras a ambos lados. Sobre este, se encuentran las habitaciones, flotando a distintas alturas.

Descripción más detallada sacada de la saga:
Exterior:
El palacete se encontraba en mitad de una avenida, frente a una larga línea de casonas macizas, con tejados a dos aguas invadidos de gárgolas. Era la única construcción situada a ese lado de la avenida, pero llenaba el espacio con más rotundidad que la treintena de edificios que se desplegaban frente a ella.

Era de piedra gris, con forma de «U» redondeada, y había algo en sus ángulos y en su disposición sobre el terreno que tranquilizaba, que hacía pensar que no todo en aquella ciudad era horror. Lo que más llamaba la atención era la gigantesca cúpula que coronaba su centro: una maravillosa construcción de cristales negros y esmeralda. Bajo ella, en mitad de la fachada, se abría un gran ventanal ovalado rodeado de decenas de ventanas tan estrechas que parecían arañazos en el muro.

El patio era un sinuoso entramado de senderos que se desplegaba entre lo que una vez debieron de ser parcelas ajardinadas, pero que ahora no eran más que solares de tierra reseca. Se dirigieron hacia la escalinata de azulejos negros y verdes que conducía al portón de entrada, observando con cautela las ventanas que salpicaban los muros del palacete. Tras el enorme ventanal que ocupaba el centro sólo se veía oscuridad.

Recibidor:
Lo primero que vieron fue una densa zona de tinieblas, una cortina de oscuridad que precedía a un gran recibidor, iluminado por una delicada luz verde.
Se reunieron todos alrededor de Rachel en el último tramo de escaleras. El aire que se respiraba ante la puerta era de una pureza increíble, en nada se parecía a la peste rancia de los lugares cerrados que estaban acostumbrados a encontrar.

Fueron a parar a un amplio recibidor circular, de suelo y paredes de piedra gris. El techo, en cambio, era una pesada amalgama de grandes planchas de hierro que no encajaba con el resto del palacio; la sensación que provocaba aquel entramado era de asfixia, como si en cualquier momento fuera a caer y aplastarlos.

Dos grandes escaleras se disponían a ambos lados del recibidor, del mismo azulejo negro y verde que la escalinata de la entrada. Desde donde se encontraban, esas escaleras gemelas parecían hundirse como cuchillos en el techo enrejado, en una perspectiva extraña y forzada. No habían dado ni dos pasos fuera de la zona de sombras cuando se detuvieron todos casi al mismo tiempo, mirando hacia arriba, sorprendidos, boquiabiertos.
Lo que habían tomado como techo no era tal. Al salir de las sombras su perspectiva había cambiado y ahora podían ver el palacete tal y como realmente era. Las planchas que en un primer momento había creído colocadas en un mismo plano estaban suspendidas en realidad a distintas alturas por todo el palacio. Retrocedió un paso para regresar a la zona
de tinieblas y las planchas desordenadas volvieron a equilibrarse, formando un techo sin fisuras
aparentes que no era más que una ilusión óptica: si entrecerraba los ojos podía ver que las planchas flotaban en diferentes planos.

El palacete constaba de una sola planta, una planta vasta y asombrosa en la que flotaban
decenas de estancias de todos los tamaños y formas. La única semejanza entre ellas eran sus bases, de idéntico hierro forjado. La mayor de todas ocupaba tres pisos de altura y medía más de doscientos metros de largo, mientras que las más pequeñas eran meros soportes para adornos y estatuas. La mayoría ni siquiera tenía paredes.

Las escaleras no se hundían en ese falso techo como habían creído, sino que se prolongaban
curvándose en el vacío, hasta perderse en la movediza niebla esmeralda que copaba las alturas. Del tallo principal de cada escalera brotaban decenas de nuevos tramos que se dividían a su vez en más ramales de ajedrezado negro y esmeralda, retorciéndose en el aire hasta aterrizar en los bordes de las habitaciones flotantes. Aquel despliegue de habitaciones y escalinatas producía una prodigiosa sensación de armonía; era como si el mundo entero se hubiera vuelto liviano de pronto, como si la realidad, la propia existencia, fueran menos pesadas y opresivas entre aquellas paredes.

Ascenso y ejemplos de habitaciones:
Tomaron la escalinata de la izquierda. El tramo principal no tardaba en dividirse en tres grandes ramales. El de la derecha bajaba en una pronunciada curva antes de dividirse en otros dos tramos de escalera retorcida. A medida que avanzaban por aquella colosal montaña rusa pudieron contemplar un sinfín de habitaciones y salas. Vieron dormitorios de ensueño; salas de recreo con divanes de terciopelo, escabeles de cristal y columpios colgantes; zonas de paseo con fuentes y bancos de hierro…

La perspectiva resultaba engañosa allí arriba; prácticamente cambiaba a cada paso que daban, convirtiendo el palacete en un espacio en constante mutación. Una estancia vista desde arriba era diferente por completo contemplada desde abajo o desde un lateral. Todo fluctuaba, fluía. Era un enloquecido juego de perspectivas y arquitectura. Una sala observada desde una escalera parecía una selva rebosante de vegetación al quedar semioculta por los helechos que colgaban de las plataformas vecinas, para luego, desde arriba, convertirse en un elegante dormitorio. Desde otra curva de la escalera, esa misma habitación parecía vacía.

Rachel los guió hasta la estancia central del palacio, la única completamente cerrada con muros.(...) En el suelo, ante ellos, había aparecido un diminuto chispazo, una salpicadura brillante que se proyectó despacio hacia arriba, convirtiéndose en una creciente columna de luz que no se detuvo hasta alcanzar el techo, situado a gran altura. Un poco más adelante, una nueva columna tomó forma, de igual modo que la primera. Poco a poco, aquí y allá, se fueron formando más y más columnas. La luz que irradiaban iluminó la gran estancia, transformando la negrura en claridad.
—Es una sala de baile —murmuró Madeleine con admiración.
Mistral asintió, aunque sabía que aquel lugar era mucho más que eso. En aquella sala se habían
celebrado todo tipo de eventos: desde torneos de piromantes hasta conciertos de las fabulosas aves cantoras de Alarán, pasando por duelos de hechiceros y bodas reales. Se contaba que, en una ocasión, allí dentro se había sacrificado un dragón albino para mayor gloria del reino.

Los muchachos bajaron las escaleras que llevaban al suelo espejado de la sala. En el muro que
quedaba a su derecha se encontraba el gigantesco ventanal que habían visto desde fuera. El tercio inferior del mismo estaba cubierto por cortinajes negros, corridos en su mayoría, mientras que en la zona alta dos grandes cortinas verdes se abrían a izquierda y derecha.
En el extremo opuesto a la entrada se levantaba un pequeño escenario ocupado por varias estatuas metálicas. Se trataba de una orquesta compuesta por siete músicos tan extravagantes como los instrumentos que se disponían a tocar.

Un engendro con aire de rata humanoide empuñaba entre sus zarpas dos varillas que parecía a punto de estrellar contra el tambor agujereado que tenía delante. Entre los músicos había un ser casi humano, con la piel de un intenso negro y un magnífico par de alas rojas plegadas a su espalda. Aquella criatura sujetaba en una mano un violín abombado mientras en la otra empuñaba una varilla recubierta de protuberancias. Del costado de todas las estatuas surgía una mariposa metálica: una llave con la que darles cuerda.

Después de abandonar la sala de baile, fueron de plataforma en plataforma, siempre con Rachel a la cabeza. Casi tan sorprendente como el mismo palacio era el estado en el que éste se encontraba. Apenas había polvo y suciedad y aunque algunas habitaciones parecían vaciadas a conciencia, la mayor parte estaba en perfectas condiciones, como si los habitantes del lugar se hubieran marchado un instante antes de llegar ellos.

A media tarde hicieron un descanso para merendar. Se sentaron en los bancos de madera que
rodeaban un pequeño estanque. Apenas hablaron. Aquel lugar inducía al silencio, a la ensoñación.

Al poco tiempo de ponerse otra vez en marcha descubrieron una gran sala repleta de estanterías vacías. El cambiante deambuló entre ellas igual que todos, aun sabiendo que no iban a encontrar nada allí. Ese lugar había sido una importante biblioteca mágica, pero hacía tiempo que los pocos libros que no se habían llevado los magos de los mundos vinculados habían sido trasladados al castillo.

Otro ramal los condujo a una plataforma de paredes listadas en las que se desplegaban más de una veintena de grandes armarios, con espejos de marco de plata en cada puerta. Rachel se apresuró a abrir el más cercano y su contenido la hizo jadear emocionada. El armario estaba repleto de vestidos, a cada cual más espléndido.


61 Re: Palacete el 17/06/13, 03:47 am

Muffie



Wen no tuvo que alejarse demasiado del grupo, ya que en aquel momento apareció Kaethe y no tardó mucho en pedir a Gael para bailar. Wen se dedicó a sonreir a la ghoul en señal de apoyo, al fin y al cabo era su amiga y, si lo que quería era trolearla, podía hacerlo en otro momento. Poco después, llegó Erika, que se enzarzó en una discusión con Jack sobre sus infidelidades a la que Wen no le hizo demasiada falta ver el guiño de su compañera de trabajo y amiga para percatarse de la falsedad de esta. Pocas veces le había visto trolear como esa y casi pudo sentir un poco de orgullo cuando dijo que aprendía de los mejores, aunque se refiriera a los cuchitrileros. Cuando todas las parejas estuvieron bailando, Wen aprovechó para divertirse un poco a costa de su pareja y comenzó a mirarla con ojos tiernos.

- Lo he estado pensando y… Noel, a lo mejor bailar no es tan malo… no se… ¿quieres bailar conmigo?- le preguntó pestañeando. La broma le duró muy poco, ya que, por culpa de los vinos que llevaba encima, no pudo aguantar demasiado la expresión elegida y enseguida se echó a reír.

Tras la broma, pasó el tiempo haciendo compañía a Noel, que había decidido vigila r aun muy borracho Toima, y les suministró comida y bebida al primero y solo comida al segundo siempre que podía, en un intento de que uno, por lo menos, sacara provecho, y a otro que se le bajara un poco la borrachera. Poco después, llegaron las parejas de bailarines, que parecían todos bastante sonrientes. Parecía que al final la fiesta no había ido tan mal como parecía, pero un silencio sepulcral que duró largos segundos hizo que Wen se pusiera tensa y alerta. Se pegó a Noel y le preguntó con la mirada sobre lo que pasaba. El draco no le contestó, pero el grupo pareció dispuesto a abandonar el palacete cuanto antes, por lo que decidió preguntarle una vez estuvieran afuera. La fiesta había terminado para ellos.




sorry por cutrepost u.u

62 Re: Palacete el 17/06/13, 05:03 pm

Giniroryu


GM
Cuando consiguió dejar de reír, Noel le respondió al fuego fatuo que no tenía ni idea de que había sido de la náyade para luego volver a darle un ataque de risa con el comentario sobre sacar a Toima a bailar.
-Creo que ya he bebido suficiente por hoy -comentó mientras terminaba la última copa que le había pasado Wen notando que empezaba a reírse sin parar como las veces que se había pasado bebiendo.

Sin embargo, la risa no le duró demasiado, pues un bullcio seguido de un silencio sepulcral proveniente de una zona concreta del palacete les hizo fijar su atención en el balcón que Gael había señalado como aquel al que lo llevó la súcubo hacía un rato. Contemplaron la escena de lejos, pero el draco se enteró de lo suficiente, sobre todo porque reconoció sin dificultad la voz de Reisha gracias a su oído. No añadió ningún comentario a los ya escasos que habían salido de los demás porque realmente no había nada que pudiera decir. No le apenó la muerte del aura oscura, sólo lo conocía de vista por haber estado alguna vez en la sede de los taumaturgos y poco más, pero al igual que Gael no le gustó ni un pelo comprobar como Nihil había acabado con él con tanta facilidad.

Cuando la vouivre se acercó a él para preguntarle, le dijo que ya se lo contaría fuera y no tardaron mucho más en decidir que ya era hora de irse. Noel no pudo estar más agradecido con aquella decisión, pues ya había estado allí muchas más horas de las que le gustaría. Especialmente teniendo en cuenta que si por él fuera habría entrado y salido al instante. Y el calor, aquel calor insufrible que había contribuído en buena medida a aumentar su agobio. Estaba deseando sacudírselo de encima junto a las preocupaciones que le habían causado aquella mascarada. En cuando Adara regresó y confirmaron que efectivamente Nia ya se había ido, el grupo salió por fin de aquel asfisixante lugar.

Salir fuera fue como una bendición, y Noel dejó que el aire nocturno le trajese la calma que necesitaba. Aire que aquella noche se le antojó sorprendentemente húmedo para el clima habitual de la ciudad, cosa de la que no sólo no se quejó sino que agradeció.

Por el camino el sueco le contó a Wen sobre lo que habían visto en un tono que indicaba su indiferencia hacia la muerte de Reisha pero en el que se podía notar una preocupación subyacente. Estaba empezando a plantearse de nuevo acerca del encargo que les había hecho la súcubo, considerando los posibles problemas que les podría acarrear tanto negarse como aceptar.

Toima continuó dándoles problemas incluso a la salida de la fiesta cayendo redondo completamente dormido y sin que pudieran conseguir que se despertase. Como de todos modos si lo despertasen con un hechizo iba a seguir siendo un problema, Noel quiso ponerse de acuerdo con Adara para cargar con el enorme ulterano, pero al final acabó siendo ayudado por Vac ya que el hado le insistió a la ángel negro para ocupar su lugar. Giz se había ofrecido a ayudar con magia, pero el sueco lo desestimó con un gesto.
-Don Lagartone no tiene que ocuparse del trabajo sucio -le dijo sonriendo burlonamente.

Tras ponerse brevemente de acuerdo con la vouivre, Noel se dirigió al burdel en lugar de al cuchitril con intención de pasar la noche allí, por lo que tanto él como Vac tuvieron que dejar al argos en manos de Adara.
-No me esperéis despiertos -bromeó cuando los caminos con el resto de sus compañeros del cuchitril se separaron.
Ya habría tiempo al día siguiente de preocuparse.



Última edición por Giniroryu el 19/06/13, 09:30 pm, editado 2 veces

63 Re: Palacete el 17/06/13, 09:45 pm

Red


El ambiente festivo se vio truncado por un alboroto en cierta zona de la fiesta. La mirada de Vac se dirigió hacia allí, y lo que presenció le quitaron todas las ganas que tenía de divertirse. No le tenía especial apego al aura oscura, pero ver a Nihil después de tanto tiempo le trajo malos recuerdos. Un breve destello negro cruzó sus ojos, un pequeño recordatorio de la locura que podía consumirle por dentro, de la locura que le podía unir a su primo lejano y a aquella secta infernal, algo que Vac no quería que sucediera nunca. Un rescoldo de su memoria que hacía tiempo que estaba apagado se encendió en su mente con un doloroso fogonazo, recordandole que aun tenía algo pendiente con un miembro involuntario de la secta.

Los ánimos del griego habían decaído, y casi agradeció a sus compañeros que sugirieran marcharse. El hado no puso objeciones, y tras insistir un rato a Adara, la pelirroja le permitió cargar con Toima con ayuda de su hermano. Vac estuvo silencioso durante la mayor parte del camino, ensimismado en sus propios pensamientos, recordando cosas que había dejado semiolvidadas y castigándose por ello. Llegado el momento los cuchitrileros se separaron de los del burdel, aunque Noel se unió a estos últimos. El draco y su hermano dejaron a Toima a cargo de Adara y se despidieron de sus amigos, con una petición de Noel que le arrancó una pequeña sonrisa.

-Tengo que hacer algo -dijo en voz baja para si mismo, sin dar mas explicaciones a quien fuera que le hubiera oído.

No era el momento ni el lugar.

Sigue en el Burdel de Dama Espasmo.

64 Re: Palacete el 18/06/13, 01:52 am

NH


Nasher bailó con prácticamente todo el mundo que se le puso por delante, incluyendo a los camareros. Comió mucho y bebió aún más. Estaba en su salsa. El ambiente deprimente general de la ciudad, el aura de muerte, los entrenamientos diarios, las malas noticias, todo se había desvanecido en aquella fiesta. Porque la fiesta era su lugar, era donde verdaderamente se sentía cómodo, la celebración de la vida, del placer y de la felicidad, nada de caras tristes, ni siquiera la muerte podía empañar lo bien que se sentía.

Tal vez bebió demasiado, o que el vino de Libo era más fuerte de lo que había calculado, el caso es que cuando localizó al grupo que ya planeaba marcharse se dejó caer sobre Giz riendo escandalosamente. Estaba borracho. No era una borrachera impresentable como la de Toima; no gritaba, no tenía problemas para hablar y se movía con relativa gracia. Era una borrachera melosa, de las que te liberan de todas tus inhibiciones, (si es que al asreniano le quedaba alguna) y lo volvían pegajoso. Se abrazó al goliat sin mostrar ninguna intención de soltarlo y con una sonrisa pícara en la cara le habló:

-Vente conmigoo. Vente a la Sede conmigo, no quiero dormir soloo, porfaaaa

Le iba dando mordisquitos en el cuello como para intentar convencerle y le ofrecía tratos indecentes a los demás dle cuchitril para que le apoyasen en su propuesta. Quería llevarse a Giz a la cama y convertir aquella en una noche perfecta, y no pensaba aceptar un no por respuesta.

65 Re: Palacete el 18/06/13, 04:41 pm

Jack


El rato de baile, risas y algún que otro intercambio de pareja, se vio interrumpido por un extraño suceso: nuestro antiguo compañero de cosecha, Reisha -al que no recuerdo con alegría- fue... ¿eliminado? por Nihil, tras gritar este algo de Dama Casia y su trato. Pero como la escoria está destinada a morir más pronto que tarde, el baile se reanudó y nos olvidamos del asunto con rapidez. 

Cuando volvimos, cansados, junto a los cuchitrileros, estos estaban comentando de marcharse y no pudimos negarnos. 
-Suficiente fiesta por aquí, vayámonos antes de que colapse la salida.-añadí.-Y algunos quieren seguir la juerga, más razón para irnos.-rematé riendo.

Sin más problemas que un ulterano sopa, llegamos a donde se separaban nuestros caminos y nos despedimos de los cuchitrileros -excepto Noel- antes de dirigirnos a casa. <<Ya podrían dar más fiestas más a menudo... O hacerlas nosotros para ahorrar gastos...>>

66 Re: Palacete el 20/06/13, 04:07 pm

Cain

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Después del numerito montado por Reisha a Nihil se le quitaron las ganas de charlar. Se disculpó con el príncipe y con su maestro y fue a uno de los lavabos a refrescarse. Era una zona del palacete en la que casi no había gente, los pasillos estaban menos iluminados y los pasos del súcubo podían oírse sin problemas a ambos lados del corredor. En el servicio se enjuagó la cara y se mojó la nuca. Viendo que el agua no le despejaba en absoluto se hizo un hechizo vigorizante. Observó su reflejo; el maquillaje corrido bajándole por las mejillas, su mirada molesta, y las manos crispadas aferrándose a los bordes del lavabo.

Normalmente las estúpidas venganzas de los demás contra su persona no le molestaban, pero aquella en especial sí. Había tocado una fibra escondida en las profundidades de la mente de Nihil, donde escondía sus recuerdos anteriores a la Luna. Suspiró profundamente y se limpió la cara para empezar a arreglarse el maquillaje.

<< Tal vez debería volverme a casa, ponerme el pijama y leer un rato tirada en el sofá>> pensó.

Nihil tenía dos residencias, su estancia asignada en el templo de los suicidas y una casita cerca del mar donde iba a relajarse del ambiente lúgubre y deprimente de la secta. Pero estaba malhumorada y decaída, y pasar la noche sola tampoco le apetecía especialmente. Acabaría resignándose y acompañando a Siloco hasta que el alcohol acabase con su compostura o hasta que decidiese probar suerte y llevarse al príncipe a la cama…

Abrió la puerta del servicio y unos ojillos acuosos y vacíos le recibieron al otro lado. Lil’ Zombie estaba allí plantado, mirándola fijamente como si esperase algo de ella. Nihil sonrió. Había estado alimentando y mimando al ghoul gran parte de la noche, y el chiquillo debía haberse quedado con hambre.

-No tengo más. Si quieres carne ve a la mesa grande, seguro que tienen.- le respondió, aunque dudaba que la criatura lo entendiera,

Empezó a andar y el ghoul la siguió como un perrito faldero. Nihil probó a ir en dirección contraria y Lil’ seguía pegado a su falda. Bufó exasperada, no estaba de humor para esto. Estaba conjurando una descarga eléctrica para mandar lejos al niño cuando sus ojos vacíos y demandantes la atraparon. Detuvo el hechizo.

-Muy bien, tú lo has querido- dijo cogiendo a Lil’ en brazos- Vas a quitarme el cabreo.

Se lo llevó a una de las habitaciones, cerrando y echando el pestillo tras ella, y lo dejó sobre la cama. No se había molestado en encender ninguna luz, ninguno de los dos la necesitaba, ella podía ver perfectamente lo que quería ver. Allí estaba Lil’ Zombie mirándole fijamente con absoluta inocencia en el rostro, con las manos entre las rodillas y las piernas colgando del borde del colchón. Parecía un niño bueno, y ni siquiera su enorme cicatriz afeaba su expresión. Nihil rio con dulzura y se agachó para besar a Lil’ en la frente, luego en un ojo, y otro, la nariz, las mejillas… los labios. Sabía a sangre y carne fresca, nada del olor dulzón y el agrio sabor de la carne podrida que había saboreado en otras ocasiones.

Tumbó al niño en la cama y continuó besando su cuello, su mandíbula, sus hombros. Lil’ no hacía nada. No se resistía ni parecía incómodo con la situación, permanecía quieto y se dejaba hacer. Nihil le fue desabrochando los botones de la camisa, quitándole el traje de marinerito, desechando las prendas a un lado y dejando la piel pálida y enfermiza del ghoul al descubierto. Nihil estaba sentada a horcajadas sobre él, admirando aquel cuerpo infantil, tan maltratado y al mismo tiempo tan hermoso. Trazó dibujos sobre la piel, acariciando su torso, pellizcando sus pequeños pezones. Dejó un camino de besos desde la base de su cuello hasta el vientre, y luego volvió a subir. Sus movimientos ya no eran tan delicados y medidos, se volvían bruscos, demandantes, desesperados, sus besos entremezclados con lamidas y pequeños mordiscos. Atrapó los labios de Lil’ y los devoró en un largo beso, y al romperse sus manos fueron a los broches del vestido. La gasa resbaló por sus blancas curvas, y cayó al suelo. Nihil solo llevaba la lencería y los tacones y no iba a entretenerse en quitárselos. Se tumbó en la cama, colocando a Lil’ sobre ella y lo abrazó con fuerza besando su cuello. Pero de alguna forma no era suficiente. Lo había hecho más veces. Ella descargaba su frustración en el ghoul y él no le ponía ningún impedimento, sentía los ojos del niño seguir sus movimientos con atención, sentía su curiosidad, toda la que podía tener un cadáver viviente, pero no era suficiente. Quería respuesta, quería ver lo que podía provocar en aquel cuerpo, quería algo más que consentimiento silencioso. Lil’ Zombie era más que un muñeco inerte, pero aun así seguía siendo un cadáver que nunca había hablado, que nunca le había devuelto los abrazos ni los besos. Se imaginó una voz tierna saliendo de sus labios fríos y se derrumbó. Apartó de sí al ghoul y se cubrió la cara con las manos soltando un quejido de frustración. Pensó en Casia, en Andras, en todos los niños y jóvenes que había seducido en sueños, en los que había forzado. Ninguno se había resistido, y ninguno había respondido.

Estaba harta de poseer juguetes, pero ya era demasiado tarde para ella. Era un monstruo, una bestia que imponía demasiado, un ser grotesco que no inspiraba ni ternura ni confianza… Sintió una manita fría sobre su hombro desnudo. Lil’ seguía allí, con sus ojos vacíos fijos en ella, como si esperase algo. Nihil suspiró, se incorporó y le plantó un beso en la mejilla.

-Te vienes conmigo. Hoy no quiero dormir sola…

Se vistió y tomó al niño entre sus brazos. No recogió la ropa que había quedado en el suelo, Lil’ Zombie siempre había ido desnudo a todas partes y nadie se iba a extrañar de que saliese así del palacete. Esa noche Nihil no iba  a dormir sola, pero algún vampiro de la ciudad se llevaría una sorpresa muy pronto…


_________________________________________

Y con este nombre yo te maldigo, y ni tan siquiera la muerte podrá librarte de tu condena, pues todo aquel que intente matarte recibirá siete veces tu castigo.

67 Re: Palacete el 03/09/15, 07:44 pm

NH

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Twixy's soltó un gritito cuando divisaron el palacete. Era enorme, estaba entero y los jardines que lo rodeaban estaban bien cuidados. Por supuesto, los cosechados no sabían que el edificio había sido restaurado y limpiado hacía relativamente poco con motivo de la celebración de la alianza con Libo.

Podrían haberse demorado en los jardines, pero la frivy insistió mucho en entrar. Necesitaba ver el interior. Las puertas no estaban cerradas con llave, lo que podría significas o bien que no estaba habitado, o que se trataba de una trampa. Contuvieron el aliento, con las armas preparadas, atentos al chirriar de los goznes según se abrían. Se asomaron dentro, Twiz hizo un mohín.

El techo era bajo y todo estaba oscuro. No había más decoración que las alfombras polvorientas que cubrían las escaleras. La frivy tenía ganas de estallar en una rabieta. ¿Habían ido hasta allí para nada? Aún así, se adentraron en el recibidor, y así descubrieron que el techo no era tan bajo. Todas las habitaciones estaban suspendidas sobre ellos, a diferentes alturas, unidas por pasillos sinuosos y escaleras de barandas labradas. Descansillos y recibidores con las decoraciones más disparejas, y entre todos ellos, la única habitación de la cual podían ver el interior: un invernadero de vidrios transparentes y coloreados que se alternaban, lleno hasta arriba de vegetación. Frondosa, salvaje y fragante. Twixy's sentía que le iba a dar un ataque al corazón, y no muy lejos de ella a Ergot casi le estaba dando. Hubo una pequeña discusión. ¿Irían al invernadero primero o investigarían las demás habitaciones?

68 Re: Palacete el 05/09/15, 08:41 pm

Merodeador

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Lo primero que dijo el repoblador al llegar al palacete fue:

-Este sí que debe defecar piedras doradas.- Le había hecho mucha gracia aquella expresión humana y estaba deseando tener oportunidad de usarla. Luego se fijó en el jardín y el edificio perdió todo su interés. Aun no estaba del todo seguro de como consiguieron convencerle de entrar y de abandonar el césped aunque recordaba la persistente voz de Twixy’s, en todo caso no se lo tuvo en cuenta mucho tiempo ya que su amor por Letargo se vio sustituido por otro cuando casi le da un ataque al ver una maravilla de la naturaleza aprisionada en una caja de cristal de colores. Cuando empezaron a discutir hacia donde ir, Ergot lo tenía claro y se lo hizo saber a todos, tirándoles de los dobladillos de sus pantalones mientras señalaba al invernadero, al tiempo que suplicaba:

-Ahí, ahí, ahí, ahí, vamos ahí, por favor, ahí, ahí, ahí, ahí, venga, ahí, ahí-ahí-ahí-ahí-ahí…-


_________________________________________

"Mientras no tengan conciencia de su fuerza no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado no serán conscientes. Éste es el problema." G.O.

69 Re: Palacete el 06/09/15, 04:57 pm

Poblo

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Habían encontrado un edificio cuyas condiciones eran considerablemente mejores que las de cualquiera que habían visto hasta ahora, algo que le pareció extraño a Kirés, pero no estaba cerrado, y aparentemente se encontraba tan abandonado como todos los demás.
Ni que decir tiene que se mantuvieron en alerta. Aquel lugar resultaba muy conveniente, y casi los invitaba a entrar. El enderth jamás habría pensado que alguien pudiera tenderles una trampa en Dryfus, pero en aquella ciudad los habitantes habían demostrado ser tan peligrosos como las criaturas que rondaban por ella, puede que más. Dentro sin embargo todo parecía desierto, con la excepción de la única habitación que podían ver. “Plantas, bastantes” 
No hizo falta esperar a la reacción de Ergot, el repoblador quería ir a aquel invernadero por encima de todo, sin embargo lo mejor sería plantearse todas las opciones primero “La mejor decisión sería…. sería…”

Kirés pestañeó varias veces. Acababa de pasar algo raro, lo que debía haber sido una decisión sencilla lo había dejado en blanco. Decidió probar otra vez, y decidió… no decidió. De nuevo se vio incapaz de tomar una decisión. “¿Que?” Aquello no tenía sentido.

–Vayamos… ¿donde dice Ergot? –Sugirió al resto. Seguía confuso por lo que había pasado.

70 Re: Palacete el 07/09/15, 12:02 am

NH

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Twixy's protestó enérgicamente. Estaban en un sitio con clase por primera vez desde que llegaron a la ciudad y preferían ir a ver unas estúpidas plantas en lugar de explorar las habitaciones. ¿Y si había baños lujosos? ¿Y camas mullidas? Y lo más importante, ¿¿y si había vestidores??

De camino al invernadero la frivy iba en último lugar. Se iba mirando en todos los espejos y abriendo todas las puertas con todo el cuidado que pudo, no fuera a llevarse una sorpresa desagradable. Vio como dos dormitorios, una sala de té y un pequeño despacho del que alguien se había llevado todos los libros, pues las estanterías estaban vacías. Fue a comunicar este hecho tan raro a sus compañeros cuando se percató que ya habían entrado todos en el invernadero. Resopló antes de seguirlos dentro.

Iban a encontrar pocas plantas conocidas allí, pues en su mayoría eran experimentos genemágicos o especies de algún mundo cuyo portal no había vuelto a abrirse. Estaban perfectamente catalogadas con rótulos de vidrio coloreado, indicando el nombre del mago creador o el explorador que la trajo a la ciudad. Entre los parterres había alguna que otra estatua de pequeño tamaño, y estanques con peces traslúcidos. Twixy's no tuvo más remedio que resignarse y reconocer que era un sitio realmente bonito.

-¿Quién supercuidará de todas estas planty's?- preguntó a nadie en particular.

71 Re: Palacete el 07/09/15, 04:53 pm

Evanna

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La magnificencia que tenia el lugar paso mayormente desapercibida para Samika, que se lamento por incontable ves en su vida no ser capaz de ver en esas situaciones. la forma que tenia Lemus de describirle el lugar no ayudaba mucho pero al menos le daba una imagen bastante exacta de lo que le rodeaba.

La presencio de un invernadero dentro del edificio le sorprendió un poco, aunque también le dio cierto glamour al palacete. Eso y despertaba sus sospechas, porque como Lemus se había encargado de decirle, el edificio lucia abandonado pero mejor cuidado que otros edificios de la que hubiesen llegado a ver. Eso y la presencia de un invernadero con plantas vivas en vez de marchitas, significaba que alguien cuidaba de ese sitio. Saber eso le incomodó. Si ese alguien, quien fuese, llegaba y los veía ahí...

Samika sacudió a cabeza, pegándose al grueso del grupo cuando la discusión de que podía ver primero inicio. La londinense tenia ganas de ver un poco de color, de verde, después de tanto gris; pero también le gustaría ver las habitaciones. Ese edificio era la definición de riqueza en su mundo y la posibilidad de encontrarse finos ropajes, decentes al menos, o algo interesante llamaba su atención. A pesar de eso decidieron por el invernadero a pesar de las protestas de Twixy's, que ella también emitió por lo bajo. Pero no había forma de negar aquello a Ergot, que aprecia tan ilusionado por la presencia de plantas que a Samika le resultaba adorable.

Ya en el invernadero, la londinense noto puntos de color borrosos: naranjas, rojos, amarillos, azulados, etc. Todo sin ni son, pues no lograba identificar nada ni tampoco pensaba acercarse mucho a las plantas para averiguar si alguna era conocida. Desconfiaba de todo lo que habitaba en  ea ciudad. Aun así, la presencia de tantos puntos coloridos le hizo sonreír ligeramente, debía ser hermoso y lamento, por segunda vez desde que entro, no poder verlo en condiciones.

-Encontrar algo tan bien cuidado en un sitio tan deprimente como esta ciudad es un punto a favor para quien se encargue de estas plantas -murmuro Samika, sin alejarse mucho del grupo. No veía el fondo, pero parecía ser un invernadero bastante grande y a juzgar por algunos murmullos, con plantas no conocidas por todos- Ergot no te alejes mucho que en mi mundo hay plantas carnívoras y es posible que haya alguna por aquí- añadió con prudencia, ya intuyendo que el repoblador se lanzaría contra cualquier verde que viera, pues esas plantas aunque cabronas eran muy llamativas y acababan con los bichos.


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72 Re: Palacete el 07/09/15, 05:41 pm

Naeryan

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Sus interrogantes quedarán respondidos antes de lo que piensan. Emmit, con Ergot a cuestas, se adentra también en el invernadero y toma una de las rutas al azar. Apenas a un recodo del resto del grupo pisará un terrón de tierra húmeda abandonada en el suelo.

En el espacio de un parpadeo Ergot se encontrará en la copa de un saludable árbol frutal. De Emmit no queda ni rastro.


-


Algo más allá los demás podrán encontrar a una mujercilla arrugada, envuelta en una capa roja y de piel parda, agachada en la tierra cuidando de un arbolillo, un brote apenas. Le canta y éste va creciendo poco a poco. No advierte su presencia al principio, pero cuando lo hace esboza una sonrisa indulgente.
—Oh, más cachorros. ¿Venís a ver mis árboles?


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73 Re: Palacete el 07/09/15, 06:01 pm

Zarket

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GM
Hal mantuvo en todo momento diversos hechizos defensivos al alcance de su memoria, atento a cualquier peligro que pudiera surgir de repente. Admitía que la vista del palacete le había sorprendido. Pensaba que en Rocavarancolia sólo existían ruinas y cascotes, pero parecía ser que no era así. A pesar de ello el edificio no le maravilló tanto como a algunos de sus compañeros. Su estilo era demasiado anticuado y la ornamentación del lugar estaba demasiado sobrecargada para su gusto, cosa que le desagradó.

La pregunta de Twix sobre las plantas hizo que frunciera el ceño. Tenía razón, por supuesto, y entonces recordó la historia de los letarguinos y la anciana del cementerio. Ahora que volvía a analizarlo más detenidamente su teoría de aquella ciudad como una especie de ciudad muerta (siendo la Rocavarancolia real perteneciente a otro mundo donde realmente vivían los rocavarancolenses) tenía alguna laguna. Debería pensar en ello.

Su sorpresa fue mayúscula al ver a la anciana. Recordó el relato letarguino y pensó que perfectamente podía ser la misma persona, lo que hizo que le saltaran las alarmas. Mentalmente comenzó a repasar hechizos por si la cosa se ponía fea, confundiéndose en medio del grupo para escapar de la mirada de la desconocida pero aun así estar cerca de ella si se ponía hostil.

Para ser sincero se moría de curiosidad por lanzarse a preguntar. Sobre Rocavarancolia, sobre la Luna Roja, sobre los mundos. Pero, como siempre desde hacía años, era incapaz de hacerlo.

74 Re: Palacete el 07/09/15, 10:05 pm

Merodeador

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Sus suplicas fueron escuchadas, por lo que Ergot se encontraba en aquellos momentos rodeado de la vegetación más variopinta que había visto en su vida, últimamente veía cosas tan insólitas que debería dejar de maravillarse por cada una de ellas pero aun lo hacía. Ninguna de las plantas que observaba le resultaban conocidas y eso lo hacia todo aún más interesante y bello.

A la pregunta de Twixy’s, a pesar de que no respondió en voz alta, Ergot no pudo más que admitirse a si mismo que debía de tratarse de un cuidador soberbio y experimentado, y por un momento se imaginó cuidando de este jardín acristalado, viviendo en Rocavarancolia olvidándose de que la luna lo cambiaría irremediablemente.

Tan deslumbrado estaba por lo que veía que poco caso e importancia hizo de la advertencia de Samika, aun así tuvo la decencia de girarse en su dirección al tiempo que señalaba a Emmit sobre el cual iba subido y le dirigía una mirada de “Tranquila-él-me-cuida-y-no-voy-a-hacer-tonterías”. Así que poca importancia le dio cuando se alejaron del resto, pero si le dio importancia cuando de repente se vio sobre un hermoso y resplandeciente árbol repleto de unas apetecibles frutas. Un momento antes estaba mirando un hierbajo curvo de colores azulados y al siguiente estaba buscando a Emmit con la mirada. Se había quedado helado de la impresión.

-Emmit… ¿Qué ha pasado?... Emmit, Emmit… ¿Dónde estás?- Sus palabras no eran más que susurros. Y entonces el miedo planto una duda horrible en su mente. Se puso en pie sobre la rama con tal agitación que las hojas temblaban con él al unísono. Y esa duda comenzó a germinar. Movía la cabeza en todas direcciones  en busca de su mejor amigo, pero no lo veía. Y la duda comenzó a crecer alimentada por el horror y la imaginación. Comenzó a saltar de rama en rama mientras murmuraba que aquello era imposible, buscándolo su mente grito “¡Emmit no! ¡Él no! por favor… ¡No!”. Y la duda floreció.

-¡EMMIT! ¡EMMIT! ¡EMMIT!-Gritaba su nombre con todas sus fuerzas, una y otra vez esperando respuesta (mientras una flor en su mente le decía que el humano no iba a contestar).


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"Mientras no tengan conciencia de su fuerza no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado no serán conscientes. Éste es el problema." G.O.

75 Re: Palacete el 08/09/15, 01:22 am

Poblo

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Lo primero que notó al entrar fue que todo estaba catalogado, indicando tanto le nombre del creador o de quien lo había traído. Sí, creador. Aquello atrajo mucho la atención de Kirés porque había leído sobre aquello un par de veces en su mundo, siempre en traducciones de documentos enderth. “Esta tiene que ser la magia que altera la vida” 
No reconocía ninguna planta, pero tampoco era una sorpresa ya que lo raro habría sido encontrarse ejemplares de Dryfus allí. Luego los demás empezaron a hablar.
–No se quien puede ser, pero si no está aquí no debería andar muy lejos. 

Al igual que Samika, Kirés recordó a Emmit y Ergot que no se alejaran y que gritaran si pasaba algo, apenas un momento después se encontraron a alguien. Parecía un humano, pero su piel no era exactamente igual “¿Una raza parecida tal vez?”  Kirés a su vez se dio cuenta de que la planta crecía mucho más rápido de lo normal “Magia. Ya hemos encontrado a quien cuida este sitio” . Independientemente de esto, la persona se fijó en ellos, y cuando Kirés se disponía a responder algo escuchó los gritos del repoblador.
Sin pensarlo dos veces salió corriendo hacia el origen de los mismos para encontrarse solamente al repoblador sobre un árbol. Del otro no había rastro alguno.

–¿Ergot? ¿Qué ha pasado?–  No se molestó en preguntar por Emmit. Si le estaba llamando a gritos era porque o bien lo había perdido de vista o le había pasado algo. Se mantuvo alerta con las armas listas. De momento había descartado a la persona misteriosa de antes como responsable de lo que hubiera pasado porque estaba claramente a la vista y en un lugar completamente diferente de la habitación, pero si se equivocaba confiaba en que los demás estuvieran en alerta y preparados para defenderse.

76 Re: Palacete el 08/09/15, 09:26 pm

Merodeador

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Ver de nuevo a Kires fue un alivio tan grande que el repoblador sintió ganas de abrazarlo como si no hubiese un mañana, ahora sabía que el resto no había desaparecido también aunque momentos antes no se había planteado ni siquiera esa posibilidad. Pero la pregunta del enderth le mantuvo en su sitio y cuando respondió seguía histérico:

-Es Emmit, Emmit no está… Ha desaparecido, se ha esfumado, no sé qué ha pasado… un momento antes estaba sobre él y al siguiente estaba sobre la copa de este… este estúpido árbol.- y Ergot hizo aquello que en toda su vida como repoblador jamás pensó que llegaría hacer, le dio una patada al tronco del árbol mientras lo maldecía. Frustado, rabioso, dolido y aterrado, ya los plantas no importaban ahora solo importaba Emmit: -Tenemos que encontrarlo, es Emmit, es mi Emmit,… ¡EMMIT NO PUEDE NO ESTAR! ¡ES EMMIT!

Y tal y como se encontraba la pequeña planta en aquellos momentos las decisiones estúpidas y temerarias le parecieron las más correctas e incluso adecuadas. Por lo que comenzó a saltar de planta a planta en busca de su amigo, a tiempo que lo llamaba sin cesar con todas sus fuerzas.


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"Mientras no tengan conciencia de su fuerza no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado no serán conscientes. Éste es el problema." G.O.

77 Re: Palacete el 08/09/15, 10:32 pm

NH

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Twixy's reprimió una mueca, decepcionada porque la primera persona que se encontraban en la ciudad fuese una viejy's. La estudió desde una posición prudente para confirmar que efectivamente era desagradable a la vista, pero no tenía mucha pinta de ser peligrosa.

Los gritos de Ergot se oyeron a no mucha distancia, y Kirés corrió al encuentro del bichito. Emmit se había perdido, al parecer. Twixy's miró en la dirección en la que desapareció el pájaro, preocupada, y luego desvió su atención a la anciana desconocida.

-Sí, bueno, técnicamente sí.- le dijo acercándose y dedicándole una sonrisa educada.- Disculpeme, ¿superha visto a un chico como así de alto y con cara más bien sosa que hiperllevaba un bichito verde en el hombro? Lo hemos super...- entonces se dió cuenta de la velocidad a la que crecía la planta que estaba atendiendo la mujer- ¿¿Cómo megaestá haciendo eso??

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