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Clínica y taller de biomecánica

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1 Clínica y taller de biomecánica el 21/01/16, 05:20 pm

Rocavarancolia Rol

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

Edificio reformado de dos plantas y sótano. Todo el lugar tiene un aspecto sobrio y sus colores son fríos. En la planta baja se encuentra  la recepción de la clínica: un mostrador a la izquierda y varios sillones de pequeño tamaño a la derecha, con una mesa entre medias. Al fondo hay una puerta cerrada mediante un sistema de reconocimiento y tras ella se encuentra la cocina del lugar, equipada con lo básico y que parece más grande de lo que en realidad es debido a que está medio vacía. Otra puerta más pequeña a un lado del mostrador indica que se trata de un orinal para uso de los clientes. En la planta superior hay un cuarto de baño, dos dormitorios y una sala con diversos aparatos relacionados con la biomecánica, además de una enorme mesa de trabajo con diversas herramientas esparcidas sobre ella. Cada dormitorio cuenta con una cama, un escritorio y un armario. El cuarto de Krono Rádem se distingue únicamente por una estante sobre el escritorio en el que hay un único libro. El sótano se encuentra acondicionado y equipado para ser utilizado de sala de operaciones además de un dormitorio contiguo completamente aislado sensorialmente, en el caso de que un paciente deba permanecer una o varias noches en el establecimiento.


25 Re: Clínica y taller de biomecánica el 18/09/16, 07:25 pm

Giniroryu


GM
Krono Rádem

No —respondió a la pregunta del asreniano—. Puedo precisar más, aunque cuanto más concreto más difícil de discernir las variaciones en el tempo. Tratándose de un edificio depende de su tamaño en buena medida: cuánto menor, más complicado de precisar. No obstante, el método que empleo es centrarme en recordar el tempo concreto de la localización exacta a la que quiero traslocarme, evitando desde un primer momento las aproximaciones. De este modo resulta más sencillo evitar cometer errores una vez logro llevar a cabo el proceso.

El ingeniero permaneció comiendo en silencio durante varios segundos tras haber realizado la explicación, pero paralelamente ya había almacenado una pregunta para devolver a su interlocutor.
Yo he leído acerca de las propiedades de tu gola, aunque había una cuestión en concreto que no aclaraba el manual. ¿Te permite detectar hechizos anclados y runas o tan solo durante su activación?


Noel

Asintió ante la afirmación de Gael acerca de que no era necesario preocuparse por los amuletos por ahora y, antes de que pudiera distraerse atendiendo a la conversación sobre sus transformaciones que mantenían Giz y Krono, el fuego fatuo se dirigió específicamente a él. Arqueó una ceja cuando le aseguró que le iba a matar por  lo que iba a decir a continuación, pero enseguida se echó a reír al escuchar el resto.
¿Yo, un experto? Supongo que sabía algunas cosas por aquel entonces, pero a saber cuánto habrán cambiado los ordenadores en todo este tiempo. De hecho, el sistema operativo que tenían en el ordenador de mi casa me resultó extrañísimo, a pesar de que era una versión más del de siempre. Pero en todo momento pensaba en un portátil —le aseguró a Gael—. Un portátil específico para jugadores es lo que necesitamos. Ten en cuenta, además, que ahora seguro que son mucho más potentes que los más punteros que conocíamos. No creo que tengamos problemas en mantenerlo bien refrigerado —se encogió de hombros—. Y si se estropea siempre podemos volver todos los años que queramos para conseguirnos uno mejor —añadió mientras se mesaba la barba con expresión divertida.
Se notaba que la idea le entusiasmaba no solo en su expresión sino en que había empezado a hablar sin parar, casi compitiendo con las explicaciones del kairós acerca de su transformación. La posibilidad de contar con un ordenador en casa le había hecho olvidar momentáneamente el motivo exacto por qué el fuego fatuo le había pasado el relevo a él en la conversación, pero se dio cuenta de que había obviado que se suponía que también estaban haciéndole recomendaciones a Kin.
>>Pero bueno, Gael tiene razón respecto a ti: incluso teniendo en cuenta lo que dije, si te puedes permitir tener un ordenador de sobremesa será potencialmente mucho más potente que el mejor portátil. Además son más duros, no se estropean con facilidad y es mucho más fácil arreglarlos de todas formas. —Adquirió un gesto pensativo—. Pero sigo diciendo que para qué arreglarlo pudiendo robar otro mejor —añadió con una sonrisa divertida.

26 Re: Clínica y taller de biomecánica el 18/09/16, 11:49 pm

Yber


GM
Interesante —reconoció Giz ante la explicación—. Sobre lo mío, sí que puedo, pero es mucho más difícil. En cierto modo se parece a tu habilidad. La señal que emiten los hechizos anclados y las runas es mucho más débil, especialmente las segundas. La magia latente es mucho más complicada de localizar e identificar. Requiere experiencia y mucha, mucha atención; sino se pierden entre el ruido.

27 Re: Clínica y taller de biomecánica el 19/09/16, 08:12 pm

Tak


GM
Gael sonrió al escuchar las especificaciones del portátil que quería Noel y añadió:
Y con la batería más tocha que haya, ¿no? O incluso… ¿sabes si hay algo como baterías externas para ordenadores? Yo qué sé, como las de los coches, pero específicas para esto. Porque, puestos a robar, ¿qué más da? Cuando quien sea vea el pedazo pepino que les ha desaparecido van a llorar de verdad —añadió divertido. Había olvidado por completo cómo sentir empatía por los tenderos de los mundos vinculados.

Kin volvió a atender cuando de nuevo se dirigían a él. Los tecnicismos terrícolas le interesaban, pero él no tenía el mismo problema de abastecimiento eléctrico que los otros. En traer baterías externas de su mundo ya había pensado, como modo de guardar electricidad y no solo para los electrodomésticos, pero era algo que, por falta de espacio, de momento no podía permitirse.

Cuando terminó de hablar Noel, sonrió de medio lado. Lo de hurtar era algo que, según para qué, ya no le había importado mucho siendo simplemente irrense, mucho menos ahora como Rocavarancolés.
Tomo nota. Me da la impresión de que me habría explotado un poco la cabeza de llegar allí sin mucha información. Algo he oído de que en la Tierra se produce en masa el mismo producto de mil maneras diferentes. En Irraria hay un modelo único de ordenador y un modelo único de videoconsola. Es bastante simple. Aunque en realidad la videoconsola es un ordenador mucho más potente, pero la mayoría lo usamos solo para jugar y por eso lo apodamos así. Los cerebritos los usan para cosas mucho más técnicas.
También existían varios modelos de superordenadores, pero decidió que era tontería hablar de aquellos tan específicos.

La comida empezaba a acabarse y Kin se decidió a probar alguna de las cosas que habían tenido menos éxito entre las traídas por los cuchitrileros, aunque no quiso abusar. Recogió también sus sobras para su mochila y esperó a que terminasen de comer quienes faltasen.
No sé si os interesaría, pero hoy por la noche vamos a estar en la sala común de la sede jugando a videojuegos. Lo comenté en los refugios y se apuntaron unos pocos curiosos. —A algunos los conocía más y a algunos menos, por eso no creía que por invitar a algunos extras más fuese a cambiar mucho la cosa. De hecho, era mejor aprovechar esa ocasión. Los de la Brecha iban a ayudarle y, como mínimo, parecían interesados en aquella tecnología, así que quizá podía devolverles el favor con recomendaciones.

Gael miró a Noel y se encogió de hombros con una sonrisa.
¿Vamos?
Los demás cuchitrileros parecían enfrascados en sus propias conversaciones (con la excepción de Toima, enfrascado en su alcohol) así que sería mejor comentárselo antes de reanudar la obra.

28 Re: Clínica y taller de biomecánica el 20/09/16, 04:02 pm

Giniroryu


GM
Noel

Noel se encogió de hombros ante la siguiente pregunta de Gael.
No tengo ni idea de eso, en realidad, pero podemos averiguarlo sobre la marcha. Y bueno, si te remuerde la conciencia siempre podemos robar dinero en un banco y dejarlo en la tienda de ordenadores. Quien roba a un ladrón…
Era evidente que bromeaba, sobre todo porque no creía que a aquellas alturas ninguno de ellos fuese a dedicarle más de dos segundos a pensar en el hecho de que estaban robando cosas de mucho valor.

El que en Irraria se produjesen modelos únicos le cogió por sorpresa porque no era algo en lo que hubiese pensado, pero tenía sentido con lo que sabía de aquel mundo. Pero más inesperada le resultó la invitación de Kin, que era otra de las cosas que no había llegado a decir: preguntarle si algún día les invitaría a jugar. El draco se encontró dudando unos instantes, pero la pregunta de Gael la interpretó como que la respuesta de su parte era sí, y le ayudó a decidirse.
No tenemos nada qué hacer estos días aparte de jugar a las obras a escala real, así que mientras no se trate de simuladores de construir me parece una buena idea. Y de paso saludamos a Nasher y a Saren, que hace algo de tiempo que no vemos a ninguno de los dos.
En realidad tenía muchas ganas de ir y distraerse con algo así era justo lo que necesitaba en aquellos momentos. Pero desde hacía un tiempo había empezado a reducir cada vez más su carácter más descarado y sociable a su círculo habitual y trataba de mantener más distancia con el resto. No era una decisión que hubiera tomado de forma consciente, pero empezaba a darse cuenta de ello.


Krono Rádem

Asintió ante la explicación de Giz, que encajaba bien con lo que ya sabía sobre su gola, por lo que no vio necesario realizar más preguntas al respecto.
Los únicos sortilegios de rastreo y detección de hechizos que conozco son altamente imprecisos, por lo que debe ser un don realmente útil —comentó.
El kairós siguió comiendo en silencio, esperando a que reanudasen el trabajo para acercarse a preguntar si requerían su ayuda o directriz.


29 Re: Clínica y taller de biomecánica el 20/09/16, 10:55 pm

Yber


GM
Giz asintió al comentario de Krono Rádem y no añadió nada más. Se quedó con la idea de que tanto el kairós como él mismo percibían algo de forma única (uno los lugares y el otro la magia) y, al cabo de un rato, se perdió a sí mismo en sus propios pensamientos. Divagando sobre como continuar la obra o como resolver algún problema en el laboratorio, al goliat se le acabó el descanso casi sin que este se diera cuenta.

El grupo no tardaría mucho en levantarse para retomar el trabajo.

30 Re: Clínica y taller de biomecánica el 16/07/17, 03:43 pm

Giniroryu

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GM
El trayecto había transcurrido en silencio. El irrense vigilaba los pasos de Marrcen tras él empleando la niebla mágica, y el doctor parecía haber enmudecido. Archime podría no disponer de habilidades sociales, pero debido a la lógica podía suponer cuáles podrían estar siendo los pensamientos y sensaciones de Marrcen, aunque aprovechó de todas formas el silencio del doctor hasta la llegada a la puerta de su establecimiento.
Aquí es donde vivirás y trabajarás durante los próximos dos meses. Yo todavía no me había mudado por completo antes de tu llegada, pero finalizaré el traslado desde mi anterior hogar enseguida —anunció mientras dibujaba la contraseña sobre el sistema de seguridad rúnico implantado en la puerta.

El doctor solo alcanzó a balbucear. Durante todo el trayecto no había dejado de observar su entorno. El efecto del hechizo vigorizante era lo único que prevenía que no se le nublase la vista y sintiese que fuese a desfallecer en cualquier momento… Lo cual creía que era preferible en aquel instante.
—Archime… Krono… —atinó a decir mientras accedía titubeante al interior del edificio—. Esto es… ¿esto es Rocavarancolia?

El ingeniero se giró hacia Marrcen, parecía que había llegado el momento de dar explicaciones.
Sí. Rocavarancolia mantiene Irraria bajo una mentira acerca del esplendor y el propósito de ser elegido para venir aquí.

Que fuese tan directo al grano no hubiese sorprendido a Marrcen en ninguna otra ocasión, pero la situación comenzaba a superarle en demasía y hubiese deseado que aquella fría y directa honestidad fuese tan solo una broma y su visión estuviese presa de alguna clase de magia. Aquel edificio en el que se encontraban, aunque anticuado en su apariencia y construcción, parecía mucho más… normal, a fin de cuentas.
—Pero… Tu clínica es… es… diferente. —Comparativamente con las ruinas y la destrucción que había visto de camino hacia allí. El doctor dejó escapar una risa claramente nerviosa—. ¿Es alguna clase de broma, verdad? ¿Se trata de algún sistema de defensa, presentar la ciudad de este modo para…?
Un nudo en la garganta le impidió continuar hablando. En realidad no creía capaz a su interlocutor de gastar ninguna broma, pero se aferraba a aquella noción como un a clavo ardiendo.

No —confirmó Archime, parpadeando rítmicamente varias veces. No comprendía por qué el doctor creía que le estaba mintiendo después de haber visto la verdad con sus propios ojos—. Este edificio ha sido reconstruido recientemente para poder ser utilizado; la gran mayoría de edificaciones se encuentran en ese estado desde la última gran guerra. Tal vez te explique los detalles en otra ocasión si te interesa, pero no debes temer: Rocavarancolia no está librando ninguna guerra en este momento. El gobierno no invierte demasiado en restaurar la ciudad, eso es todo.

—¿¿Eso es todo?? Archime, esto es de locos. ¿Dónde estamos, dónde me has traído? ¡No comprendo nada, me has engañado!
Marrcen había estallado finalmente, dejándose caer sobre un pequeño sofá de la recepción del establecimiento y llevándose su implante a la frente mientras con su brazo original se frotaba los ojos con cansancio. Comenzó a hiperventilar ligeramente.

El kairós se acercó lentamente al asiento, en silencio, y se detuvo a unos pasos frente al doctor.
Lo lamento, Marrcen, no ha podido ser de otro modo —comenzó a explicarse—. El Consejo, el gobierno de la ciudad, no permite que desvelemos ninguna clase de detalle que pudiese ser potencialmente perjudicial para Rocavarancolia. Pero la magia es real, la has visto por ti mismo —añadió como si aquello justificase absolutamente todo—. Además, Rocavarancolia se encuentra en una época considerablemente primitiva y en un estado ruinoso, pero está comenzando a florecer de nuevo desde aproximadamente la última década. Aprenderás acerca de ello si te interesa durante los próximos dos meses.

El doctor observaba a Archime boquiabierto, incapaz de decir nada durante varios segundos.
—No me interesa. Tengo que regresar… Esto es de locos… —Se levantó y comenzó a caminar hacia la puerta mientras no cesaba de murmurar para sí. Cuando alcanzó el pomo comenzó a forcejar con ella, olvidando que se encontraba cerrada mágicamente.

Te enseñaré a abrir la puerta mañana, pero no deberías salir nunca sin mi compañía.
El kairós se acercó al doctor en silencio—. No puedes regresar, lo siento. Si regresas ahora nada me garantiza que no extenderías la verdad en Irraria y eso provocaría un conflicto que podría acabar con el planeta destruido y, con toda seguridad, yo muerto —le explicó con la misma fría calma que de costumbre.

Para el doctor, no obstante, aquel tono monocorde que antes había asociado a un genio rarito, comenzaba a cobrar un nuevo significado. Uno que no le costaba asociar con el creciente malestar cuyo ritmo se había acelerado con cada paso que daba sobre el suelo de aquel lugar. Todavía forcejeaba con la puerta por inercia.
—Muerto… Yo sí que voy a acabar muerto. ¿No debo preocuparme porque ya no hay guerra? ¡Has dicho que era peligroso! ¿Qué significa eso? ¿Qué importa que vuelva ahora o dentro de dos meses?

Sí, la ciudad es peligrosa, es cierto. Hay trampas mágicas y criaturas depredadoras por toda la ciudad, y tan solo alguien cuya esencia ha sido transformada por la Luna Roja se puede enfrentar a dichos peligros con un elevado porcentaje de salir airoso.
En mitad de su explicación el doctor había vuelto a abrir la boca, componiendo una expresión desesperada, pero fue incapaz de interrumpir al ingeniero.
>>No te preocupes, no corres peligro conmigo. Si necesitas salir para “tomar el aire” te puedo acompañar mientras no me encuentre ocupado. Eres libre de caminar por la ciudad, no creo que pretendas hacer nada que resulte peligroso para tu vida.
Archime no comprendía la necesidad de “salir a tomar el aire” pero conocía el concepto y creía que tal vez aquello tranquilizaría al doctor.
>>Respecto a lo segundo… Ya has tramitado tu sustitución durante los próximos dos meses y que volvieses antes de tiempo levantaría muchas preguntas. Cuando regreses lo harás con los recuerdos modificados para evitar que mis acciones perjudiquen a la ciudad de ningún modo y el Consejo no quiera ejecutarme.

Había cejado en su empeño por abrir la puerta, pero no había sido capaz de soltar el pomo. Todavía dándole la espalda al otro irrense, giró la cabeza ligeramente hacia él para observarle de reojo. Sintió un escalofrío cuando lo hizo y la figura del kairós se dibujó en penumbra en la periferia de su visión mientras escuchaba su explicación acerca de modificarle la memoria.
—Dices que soy libre, pero si salgo mi vida corre peligro. Me has traído aquí mediante engaños, y afirmas que vas a…
El efecto del hechizo vigorizante había finalizado y la visión de Marrcen comenzó a nublarse.

Archime se apresuró en sujetar al tambaleante doctor.
Lo lamento, no puedo proceder de otro modo. Durante estos dos meses serás mi ayudante, te devolveré a Irraria al finalizar dicho período de tiempo, lo prometo. Haré todo lo posible porque te encuentres lo más cómodo que…

El doctor no comprendió el final de las palabras carentes de emoción alguna de Krono Rádem. Cada vez se mareaba más y los oídos habían comenzado a pitarle. En otras circunstancias le habría parecido irónico pero un honor que aquel prodigio le estuviese calificando de “su ayudante”. Tras experimentar la verdad, el único calificativo que se le ocurría a Marrcen para Krono Rádem no correspondía a aquellos términos, ni tampoco a otros como “colega” o “jefe”. Se apartó bruscamente de él y permaneció semi agachado, incapaz de alzar la vista del suelo. No quería verle el rostro, ni tampoco oír su frío tono que ahora le resultaba altamente siniestro. Se sentía acorralado y terriblemente frágil, a merced de un loco con poderes mágicos que hablaba despreocupadamente sobre la posibilidad de ser ejecutado.
Será mejor que descanses, voy a emplear un hechizo de sueño sobre ti —dijo su captor antes de que su consciencia se precipitase al mundo de los sueños.

31 Re: Clínica y taller de biomecánica el 18/07/17, 02:14 am

Giniroryu

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GM
Aquella tarde Archime se teletransportó a su cuarto de Serpentaria e hizo saber a varias personas con las que tenía algún tipo de trato que se mudaba por completo y permanentemente a su clínica. Aun así, el irrense planeaba continuar comiendo la Sede de los Taumaturgos habitualmente y compraría alimentos en el mercado empleando el consejo de sus compañeros para mantener algunos víveres en la clínica en todo momento. De todos modos supuso que, ya que eran principalmente para el doctor, no pasaría nada porque una buena porción de ellos consistiesen en barras hipercalóricas de origen carabés tal y como resultaba más conveniente. El ingeniero no sabía demasiado de nutrición, pero confiaba en que durante aquel periodo de tiempo y la combinación de algunos alimentos variados con las barras fuese suficiente. De todas formas le diría al doctor al día siguiente que si requería de algún alimento en específico se lo pidiese y lo conseguiría cuanto antes.

No pudo decírselo nada más despertar por la mañana como planeaba, pues Marrcen fue el primero en hablar, preguntándole si todavía continuaba encerrado en su pesadilla. El kairós le respondió sucintamente que no, y cuando transcurrieron varios segundos de pesado silencio, finalmente lo rompió con la pregunta. Recibiendo apenas un murmullo afirmativo como respuesta, el ingeniero procedió a explicarle cómo transcurriría la rutina y a pedirle que le siguiese para mostrarle la clínica. El doctor le siguió sin pronunciar palabra, y continuó sin hacerlo cuando Archime se despidió de él torpemente tras mostrarle por último su cuarto y pedirle que se instalara a su gusto.

El kairós se hizo enseguida con un talismán de idioma para Marrcen, aunque el doctor no parecía muy dispuesto a conversar. Las pocas cuestiones que debía responder necesariamente eran respondidas de forma cortante y seca. Aunque Archime no se sintiese incómodo ante aquella falta de comunicación, sí podía notar que el doctor se encontraba de mal humor y ello le preocupaba más de lo que era capaz de dar a entender. Si bien no se arrepentía de lo que había hecho, pues lo creía necesario para poder prosperar, sentía un cargo de conciencia sabiendo que sus acciones habían perjudicado considerablemente a alguien. Pero no se trataría de un período de tiempo demasiado largo y Marrcen podría volver pronto a su vida en Ío sin incidentes.

El doctor, no obstante, no tenía la misma percepción que el rocavarancolés. Tenía el suficiente miedo como para no negarse a cooperar en lo que ordenaba la monocorde voz de su captor, pero todo el interés que había sentido en Irraria por aquel proyecto en el que ahora estaba metido hasta el hocico había desaparecido por completo. Trabajaba de forma automática, a veces hasta temía estarse transformando en un robot como Krono Rádem, y cada hora le resultaba agónica. Especialmente porque fuera de sus tareas como ayudante, no tenía absolutamente nada que hacer en aquel condenado lugar. Tardó dos semanas en finalmente pedirle al loco que lo había secuestrado salir a la superficie, pero la primera vez apenas aguantó un par de minutos allí fuera. Cuando llegó a la ciudad el vértigo debido a verse a cielo descubierto había sido lo de menos, pero en aquel momento tenía la sensación de que este podría caerle sobra la cabeza en cualquier instante, ya que la palabra “peligro” nunca había abandonado su mente. Para más inri tenía pesadillas constantemente y, aunque la mitad no las recordaba, varias de ellas trataban sobre como al transcurrir los dos meses se veía obligado a permanecer en aquel lugar del diablo el resto de su vida.

Pese a todos sus temores, al cabo del primer mes, un Marrcen ojeroso se encontró hastiado. Completamente aburrido de aquel encierro, incluso había agradecido la aparición del primer cliente de Krono Rádem. Un tipo extraño que era inusualmente alto y delgaducho, que necesitaba implantarse una mano. Había asistido al proceso de construcción del implante por puro aburrimiento, a pesar de que hasta ese momento evitaba a su captor como la peste siempre que le era posible y a partir de aquella ocasión había comenzado a hablar un poco más con el kairós. Incluso había aprendido lo que era un kairós y había hecho finalmente algunas preguntas sobre la Luna Roja. Cuando le preguntó al otro irrense si no había algo con lo que entretenerse le ofreció libros o enviarle algún juego a su ordenador. A pesar de que el doctor rara vez había invertido su tiempo en videojuegos, prefirió aquella opción antes que leer nada relacionado con aquella ciudad. Lo poco que conocía de boca del ingeniero era más que suficiente, y si de todas formas iba a olvidarlo todo dentro de un mes, ¿para qué alimentar todavía más sus pesadillas? No obstante un día acabó preguntando si podía conseguir alguna novela irrense, y el ingeniero regresó varios minutos después con una colección entera que le transfirió desde su ordenador. Marrcen se imaginó enseguida que había ido hasta Irraria como quien va a comprar aceite de recambio para el implante a la vuelta de la esquina y suspiró preguntándose cuánto más lento podría transcurrir el tiempo.

Llegados a aquel punto también había comenzado a cocinar torpemente, cansado de las dichosas barritas y de la escasa comida precocinada que Krono Rádem llevaba de vez en cuando. La noche anterior incluso le había ofrecido hacer la cena para ambos, movido por la necesidad de cambios en su rutina y en su forma de encarar la situación, más que porque realmente se estuviese acostumbrando a aquello. Comenzó a pedir salir a tomar el aire con más frecuencia y durante periodos más largos de tiempo, al menos hasta que alguna criatura de aspecto escalofriante doblaba una esquina y Marrcen regresaba dentro más rápido de lo que podía introducir la contraseña. Tenía que reconocer, no obstante, que el kairós le resultaba un poco menos amenazante que al principio porque había llegado a la conclusión de que simplemente estaba loco, pero no era peligroso. Por algún motivo creía que era una buena idea montar una clínica de biomecánica en un lugar como aquel, donde la clientela escaseaba, en lugar de volver a Ío y continuar trabajando en su exitoso taller tras haber obtenido poderes mágicos. No le importaba, por él podía irse al cuerno o tener una vida plena en aquella ruina de ciudad. Tan solo quería que el día del regreso llegase cuanto antes.

Archime, por su parte, había empleado su tiempo de la forma tan eficiente como era habitual en él. Consultaba al doctor siempre que tenía alguna duda acerca de los procesos quirúrgicos, y realizó más prácticas bajo su supervisión. Tan solo había llegado un cliente durante aquel período, pero ello implicaba que dicha persona se convertiría en un habitual al requerir mantenimiento periódico de su nuevo implante y, por tanto, teniendo que hacer uso de la parte del negocio que consistía en un taller. Aquel era el modelo de negocio que el kairós tenía en mente, y recibir su primer cliente había puesto en marcha el primer engranaje del mecanismo. Las tardes y parte de las noches las dedicaba principalmente a estudiar hechizos que le facilitasen las tareas mundanas y aquellos que tuviesen alguna utilidad para su profesión. De vez en cuando introducía nueva información en su base de datos, que crecía cada vez más y el kairós debía comenzar a plantearse el obtener alguna clase de memoria externa antes de sobrecargar demasiado el limitado ordenador de su implante.

No esperaba que nada alterase su rutina aquel día, pero mucho menos un fatídico mensaje como aquel. Había reconocido el ave, por lo que aceptó enseguida el pergamino que le entregaba. Tras leerlo, alzó la mirada hacia el animal y asintió para darle a entender que lo había leído. Marrcen se encontraba absorto en la lectura en un rincón de la recepción y el kairós tan solo le interrumpió para informarle que un asunto importante requería su atención. El doctor se despidió con un “muy bien” sin alzar la vista de su pantalla holográfica, acostumbrado ya a las repentinas desapariciones del ingeniero mediante su magia de teletransporte.

Sigue en la Sede de los Taumaturgos.

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