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Raven
Raven

Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivación
Personajes : Ethan: Humano, Ingles/Japonés 1.75

Síntomas : En ocasiones, se le desenfocará brevemente la vista.
Armas : Ethan Lanza partesana y una daga

Status : Ciego y cojo, el chiste se cuenta solo.

De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

07/06/23, 01:48 pm
Recuerdo del primer mensaje :

La noche estaba siendo cuanto menos, caótica. Desde el inicio aceptando viajar en moto, hasta esos instantes donde se habían convertido en un centro de atención no deseado. Si al Ethan de hace unos meses le dijeran que iba a tener no sólo la libertad, si no la esperanza de conseguir algo más que amistad con Nohlem no se lo habría creído.
Pero ahí le tenía, sacando de la manga una excusa que nadie se creía solo para arrastrarlo lejos de aquel foco. El Londinense le siguió sin rechistar, procesando aún la vergüenza tan grande del momento. Su rostro congelado en la más absoluta timidez se fue tornando en una sonrisa cuando habían cruzado la esquina y esa sonrisa se convirtió en una risa que acompañó a la del gato cuando le escuchó desfogarse.

Si quiera llego a responder bien, asintiendo entre resoplidos para que volviera a besarle. Tan torpe como tierno se juntaron otra vez, pero lejos de tener la misma intensidad que el inicio, aquella cercanía se había vuelto comedia. Y es que las risas continuaron a intervalos irregulares, interrumpiendo el contacto y volviéndose aún más sonoras con las cosquillas que el felino le estaba haciendo en el cuello. Sólo cesaron cuando entraron al despacho. Donde la sorpresa ocupó la primera plana y un Ethan curioso empezó a investigar el lugar.

-Vaya, no sabía que tenías este tipo de gustos... -Le respondió burlón, dedicándole una mirada de medio lado mientras recorría con un dedo una de las estanterías. El lugar era extremadamente elegante y en parte le recordaba al escritorio de su madre. Solo que este rezumaba dinero y contaba con suficiente decoración como para volverlo acogedor. Pronto algo captó su atención, un objeto mucho mejor que los libros o plantas del lugar. Una foto que le arrancó una risa suave, cargada de ternura.

-Oh nooo! Eras aún más adorable de pequeñín! -Tomo el marco en sus manos para observar mejor la imagen, huyendo a carcajada limpia en cuanto Nohlem intentó quitársela. Acabo dando la vuelta en torno al escritorio, hasta que vio a su perseguidor rendirse y confiado decidió apoyarse en el, sin llegar a sentarse. La espalda baja descansaba sobre el costado de la mesa, evitando así pisar o tirar ninguno de los objetos que descansaban sobre la misma. Por respeto al valor y orden que el lugar parecía guardar.

-¿¿Cómo es que nunca había visto yo ninguna de estas?? -Su tono era una mezcla entre sorpresa e indignación, disfrutando de las vistas adorables que le daba. Nohlem se veía tan pequeñito y tierno… Le volvió a enseñar el marco, colocándolo a la altura de su mejilla para acentuar lo adorable de la imagen. -Pero mirateee, no se porque no llevas más a menudo gafas. ¡Con lo bonitas que te quedan, si es que te comía toda la carita!

Esto último lo pronunció en un tono más bajo, con una sonrisa inocente que escondía cierta picaresca. Al fin y al cabo no mentía, ya que no podía achuchar a su versión pequeñita, se conformaba con llenar de besos a la joven.

Raven

Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivación

De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty Re: De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

31/07/23, 09:43 pm
El beso en la nuca se sintió tan esponjoso como las dulces palabras que el gato le dedicaba. Ethan por el bien de querer recibir más cariño en esa zona decidió ignorar su pregunta y dejarle con la curiosidad del kanji. Sería incómodo explicar que era un tributo a su hermano mayor cuando en la misma frase tendría que incluir muerto… Así que sí, mejor omitir la información para seguir flotando en aquel baño de burbujas.

La nube de algodón que los rodeaba convertía la visión de Nohlem en un cuadro idílico. Ethan estaba tan perdido en lo lindo que era que hasta cuando se metía con Connor sonaba como una bonita melodía a la que no le importaría seguir escuchando todo el día. Quería que siguiera repitiendo los suaves te quieros, ahí tuviera que teñir su pelo con todos los pétalos rosados de la bañera, pero en vez de otra adorable afirmación recibió un regalo diferente.

-Ah, ah, claro! -Respondió un tanto confuso pero no por ello menos alegre. La distancia que había recuperado se volvía anecdótica ante el hecho de que quisiera presumir tan pronto de su relación. Ambas mejillas se enrojecieron con emoción y su sonrisa se volvió aún más amplia ilusionado ante la idea. Lo dejó hacer mientras seguía en su labor de convertirlo en un ramo de flores y cuando Nohlem llamó de nuevo su atención se encontró con el rostro animado de un londinense que brillaba con intensa felicidad.

-Hmm aún no… -Su negación dio igual pues en cuanto recibió el primer beso todo aquello que estaba haciendo quedó en saco roto. Al segundo sus manos se quedaron a mitad de camino y al tercero dejó caer el pétalo que ambas sostenían. Era difícil darle piquitos pues una suave risa interrumpió todo intento de corresponder. -Ay bueno… vale… -Se dio por vencido cambiando su intento de foto por una sesión de arrumacos…

Que se vio interrumpida cuando Nohlem volvió al móvil, y si en un inicio resultó tierno ahora empezaba a arrepentirse de haberle acercado el aparato. Ethan igualmente esperó paciente hasta que el pelirrojo le explicó por encima la situación, bueno siendo Kahlo le daba un pase. No es que le apeteciera en esos momentos una interrupción y mucho menos preocuparse por los borrachos estúpidos de sus amigos pero que le iba a hacer. Desconecto por completo de la situación entretenido en visualizar que la corona improvisada de flores de su novio estuviera óptima y cuando este puso un audio tardó varios segundos en procesar. Tanto así que aguardo brevemente en completo silencio mientras su vista se desviaba del móvil a su pareja y volvía al teléfono completamente confundido. No fue hasta que aclaró que la pregunta era para su hermana que su mente no conectó los engranajes, no fue mejor. La vergüenza lo asaltó de golpe e incapaz de decir nada coherente terminó con un simple ¿S-si? Eran pareja, sí… Ay, es que decirlo en voz alta y encima a su futura cuñada le causaba tanta timidez que se alegró de recibir un último beso del gato para poder despejar su mente de aquel estupor.

-¿Ya no más móvil no? -Gimoteo en bajito a modo de queja egoísta. Quería recuperar toda la atención del felino sin más distracciones, ni preocupaciones que pudieran fastidiarles la noche. Solo ellos dos, sus burbujas y sus pétalos.

Movido por ese capricho en cuanto se aseguró de que lo volvía a dejar a buen recaudo se arrimó de nuevo. Apoyó ambas manos en las mejillas de Nohlem dando un ligero apretón antes de volver a besarle y en la que se separó empezó a desplazar ambas palmas por su cuello. De forma lenta, suave y delicada, como si no fuera más que agua resbalando hacía sus hombros. Afianzó el agarre en ambos como un apoyo para incorporarse levemente, su abdomen empezó a emerger y si no se llegó a entrever la V marcada de su bajo vientre fue por toda la espuma que lo decoraba.

-¿Puedes?… las piernas, me gustaría sentarme más cómodo. -Le dedicó una sonrisa apremiante antes de buscar con sus rodillas un apoyo en los costado del joven y si bien había indicado que se sentaría, no lo hizo. Se pegó al gato hasta que el vapor del ambiente se quedó impregnado en su piel, dejando que no diferenciara que calor formaba parte de la habitación y cual de su propio cuerpo. Las mariposas de su estómago se convirtieron entonces en unas burbujas tan revueltas que empezaron a estallar igual de nerviosas que de exigentes. Ethan quería más, se mordió el labio en un gesto involuntario pues si bien la imagen del gato con florecitas era idílica también lo eran sus suaves labios.

-Ah, lo siento creo que no va a haber otra foto. Me canse del móvil. -Confesó mientras le alzaba la barbilla con el índice y el pulgar para que pudiera verlo a pesar de la diferencia de alturas. Solo entonces se agacho para robarle un beso y si bien inició tan esponjoso como los anteriores no tardó en deshacer esa capa de dulzura a medida que iba avanzando el mismo.

Dejó ambas manos sobre las mejillas de Nohlem mientras le besaba de forma pausada. Una lentitud tan calmada como el agua violeta que los rodeaba, pero con una profundidad tan oscura como la del propio océano. Exploraba con paciencia, permitiéndose disfrutar de cada sabor y textura entremezclada entre ambos labios. Presionando de forma respetuosa y manteniendo unos dientes guardados para que fuera su lengua quien creara nuevas ondas en boca ajena. Sus propias caderas se movían al compás, trazando leves desplazamientos acorde al ritmo del beso pues a pesar de la paciencia también había ganas contenidas.

No fue hasta que sus propias ansias empezaron a  tomar relevo y lo que eran aguas pacíficas empezaban a notarse como un oleaje peligroso que decidió separarse, no sin mucha dificultad y cierta duda por querer seguir. Ethan tomó aliento recuperando la sonrisa en su rostro para poder volver a encontrar su voz perdida. Sus ojos seguían igual de embelesados en los iris negruzcos de Nohlem por lo que aunque la distancia entre ambos fuera nimia, era lo suficientemente prudencial como para no caer de nuevo en la tentación.

-Oye… ¿No que venias a darme ropa nueva?
Kanyum

Ficha de cosechado
Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
Habilidades: Puntería, intuición, carisma

De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty Re: De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

01/08/23, 02:01 am
Su reloj se iluminó por un mensaje y el corazón le dio una voltereta bastante más impresionante que la que se había marcado él en la piscina. Temió que se tratase de Connor (tiraba la piedra y escondía la mano) así que trató de ignorarlo. No podía competir con el premio que tenía delante, ese que había perseguido tanto tiempo… O bueno, sí, sí que podía. El reloj no dejaba de iluminarse con el logo verde de Whatsapp y las notificaciones se acumulaban, y cuando creía que Connor no podía ponerse más pesado se dio cuenta de que no era el canadiense sino su hermana quien le hablaba.

Ño, perdón- Me está escribiendo Kahlo.

¿Había pasado algo? Por todos los Santos habidos y por haber, esperaba que no. Si no contestaba sería fatal, así que recuperó el teléfono a riesgos de que Connor le pillara en línea en ese instante. Por suerte no, no estaba ardiendo el piano, pero por desgracia su hermana estaba con el susodicho y con Colmillo, quienes aparentemente les estaban buscando. Para matarles quizás. La sensación de peligro se fue diluyendo con la felicidad que demostraba Kahlo por la buena nueva, así como por saber que contaban con una aliada que no vendería la privacidad de la que gozaban. En momentos como ese olvidaba la de gritos que se pegaban a veces y creía genuinamente que tenía la mejor hermana del mundo. Le contó a Ethan por encima que estaba pasando, pues al pobre le había dejado en stand-by, y contagiado por la ilusión que demostraba ella Nohlem presionó el botón de audio para mandarle una doble confirmación.

Di Ethan, estamos saliendo, ¿verdad? —le miró a los ojos con una sonrisa de oreja a oreja, y visto que el chico no respondía por timidez o inseguridad rio por lo bajini—. Es para Kahlo —explicó—. Ha visto la foto y ha preguntado…

Su minúsculo “” con más interrogantes que letras le arrancó una carcajada. Le compensó dándole un beso que al no haber soltado el dedo lo suficientemente rápido se colaría también en el audio, un gesto de cariño con el que a lo mejor Kahlo no pensaría que lo tenía amenazado a responder contra su voluntad.

Perdón, perdón, un segundo… —dijo volviendo al móvil para terminar la conversación, sin levantar cabeza unos instantes más—. Perdóooon. Ya no más móvil.

Desactivó el bluetooth de modo que no le llegasen las notificaciones al reloj, dejó el teléfono tra vez donde estaba bocabajo y regresó al chico lindo que había llenado de pétalos su cabeza y de fuegos artificiales su corazón. Le dedicó otra sonrisa cuando le apretujó las mejillas, decorando el besito con un breve ronroneo agudo, sonido que murió al tener toda la concentración de repente colapsada en una sola cosa: verle salir del agua. No del todo, pero… lo suficiente para que su imaginación volase e hiciera las cosas más interesantes. Lo que había más abajo y aún sumergido ya lo había visto antes, mas ahora había dos diferencias clave: luz, y el comfort que brindaban los sentimientos validados. Su vientre no era tampoco un desconocido, pero desde ese ángulo y a esa cercanía, con gruesas gotas de agua recorriendo sus sinuosos ángulos… era otra historia. Y sinceramente podía haberlo visto otras 500 veces que seguro seguiría evocando en el varmano el mismo efecto, unas ganas incontrolables de trazar sus curvas con la lengua. Nohlem sopló la espuma sin disimulo alguno para buscar un poco más de piel, pero con lo densa que esta era simplemente volvió a donde estaba con un temblequeo. Suspiró una risa derrotada. Después hizo tal y como pedía Ethan, reacomodando las piernas para que pudiera hacer lo que fuese a hacer.

¿Ya no hay fotos? Pero si… Si las vistas son espectaculares ahora... —dijo poniendo un puchero digno de un niño, roto por la sonrisa que emergía de una de sus comisuras. Su vista fue redirigida manualmente hacia arriba cuando Ethan le tomó de la barbilla, momento en el que la sonrisa ganó del todo la batalla.

¿Cómo se podía ser tan guapo? No se lo explicaba. Siempre se lo había parecido, Nohlem era un superficial que se acercaba a cierta gente nada más que por eso, pero carajo, el filtro de estar enamorado hacía de Ethan una deidad digna de merecer su propio templo. Y él estaba a punto de ser bendecido.

Sus manos ascendieron de forma simétrica por la cara externa de sus muslos, despacio, hasta asentarse en torno a su cintura, a la que se agarró sin ejercer presión abarcando tanta superficie como podía con la palma abierta. Eran los besos a fuego lento los que más disfrutaba, perfectos para recuperar la cabeza y perderla con la misma violencia, especialmente si se daban con la persona adecuado. Y vaya si no podía haber otro mejor. Se recreó en cada pausa, cada centímetro de movimiento e imperfección en sus labios, en su piel nutrida por el calor del agua y la humedad en su lengua, la dureza de su piercing al presionarlo contra la suya y la forma en la que su respiración se realentizaba al compás de todos sus gestos. Nohlem acompañó la cadera de Ethan con las manos pacientemente, apenas reforzando los momentos en los que más próximo estaba de sí para acercarle sin ejercer casi fuerza, pues su foco de atención estaba en el intercambio más arriba. El agua que mecían era un perfecto indicador de intensidad, olas que crecían según el fuego se volvía lava.

Pero todo lo que empieza acaba, y al sentir que Ethan tiraba hacia atrás le siguió, irguiéndose con su flexibilidad felina por unos pocos centímetros hasta que solo le quedó aceptar la distancia. “Ahora no…” se quejó mentalmente. Sus ojos encontraron los oscuros del otro, aunque no tardaron en descender a sus labios con una sutil expresión de ruego.

Hmm… —fue su única queja, queja que no obstante vino acompañada de un movimiento más rudo por parte de sus manos. Despacio pero firme, Nohlem presionó hacia abajo, buscando romper esa distancia que el medio asiático había decidido crear, instándole a sentarse sobre él y que sus caderas se encontrasen—. Ethan… —ronroneó.  

Le movió de atrás a adelante en un magreo tan lento como desesperado, boca entreabierta en un jadeo silencioso. Le había oído pero las palabras tardaron en tomar significado. Eso sí, en cuanto lo hicieron el varmano dejó de presionar y abrió mucho los ojos, apurado, como si una capa de niebla hubiera desaparecido de delante de sus morros y ahora pudiera ver bien la carretera.

Ah- ¿Quieres vestirte? —preguntó un tanto confuso. ¿Había hecho algo mal? ¿O es que estaban yendo demasiado rápido? A ver, a eso último verdad no le faltaba. Lo normal es que supiera que Ethan le estaba provocando, que le siguiera el juego entre pique y pique, pero el factor enamorado jugaba en su contra. Quería complacerle, no solo complacerse—. Sí, no- eh… Coge la toalla que has usado antes, es la mía… Está limpia.

Esbozó una sonrisa tan cohibida como la nula gravedad que ejercían sus manos ahora, las cuales borderon sutilmente su espalda en busca de un abrazo sin segundas intenciones, por mucho que él se muriera por otro beso o le rogasen clemencia otras partes del cuerpo.
Raven

Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivación

De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty Re: De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

02/08/23, 01:40 pm
Ethan en esos momentos se creía emperador. Contaba con la supremacía de la altura, el control de un beso al que daba él los ritmos adecuados, la posición perfecta para poder molestar sin ser molestado. Un balance justo de una dominancia perfecta, sin fisuras… o eso es lo que su mente fielmente pensaba. Un solo movimiento le costó al gato para derrocar todo su reinado, un solo gesto y el joven rey no solo había cedido su corona si no que encima se había rendido con mucho gusto.

-Nohlem es-espera … -Ante el roce repentino dejó escapar un suspiro delator. Sus piernas que en un momento estaban firmes, al siguiente se veían derrotadas, derritiéndose sin mayor resistencia para dejar paso al cariño. Ethan entreabrió sus labios para gesticular una queja que nunca llegó a expresarse en voz alta, devorado por los cosquilleos que se producían en su zona baja, y es que a cada movimiento de Nohlem le seguía uno más prudente del londinense. Recolocó sus manos en torno a los hombros del pelirrojo, afianzando un agarre que permitía apegarse en un abrazo tan cercano como fogoso. Dejando que el agua bailara entre ambos y las ondas se embravecieran por momentos.

Hasta que Nohlem tuvo la mala faena de recordarle una petición que él mismo había olvidado y un Ethan confuso tuvo que pestañear un par de veces incapaz de entender porque era él quien sacaba eso ahora que estaban llegando a otro punto.

-Eh… ¿si? -Le respondió acompañando el tono con el mismo estupor que hacía gala el felino. Aún con la duda Ethan supuso que solo estaba siguiendo el juego, devolviéndole el calentón de mala manera para forzar tras aquel maremoto una calma que le hacía arder en impaciencia. Por ello el abrazo que vino después le resultó una trampa tan mortal como la anterior.

Y es que su sonrojo ya no era sólo visible en el rostro y su felicidad no sólo se expresaba en forma de sonrisa. El acercamiento peligroso de esa muestra de afecto le dejaba temblando en un deseo que ahora mismo estaba pausado y si bien le ofendía, estaba dispuesto a llevar al límite el pique. Le devolvió el abrazo con una interrogante mental y al separarse le dedicó un único beso en la frente, como un castigo por haberle dejado a medias.

El primer problema se dio al salir de la bañera. Ethan tomó entre sus manos la toalla, emergiendo del agua de espaldas al felino y en cuanto estuvo afuera se posicionó  la tela en torno a su pecho a modo de vestido corto en el que sentirse abrigado. Más su confusión se hizo realidad cuando se dio cuenta de que en ningún momento el gato había intentado frenar su huida. ¿De verdad esperaba que se vistieran y bajaran como si nada a la fiesta?

Volvió a atarse el pelo en una coleta mientras se giraba a verlo. Todo su rostro era una completa interrogante mientras sus iris negros trataban de descifrar que estaba ocurriendo en la cabeza del felino, con resultados bastante nulos. ¿Quizá la había liado? ¿Estaba ofendido? ¿Decepcionado? Imposible saberlo.

-Oye eh… -Empezó a vocalizar tratando de quitarse las dudas de encima. Sus hombros goteaban todo el río de agua que le había dejado su cabello y la espuma aún decoraba parte de sus brazos, pero ni en el ambiente más frío del exterior, ni con el corte repentino de acción notaba el relieve de su entrepierna volver a descansar. El deseo le tenía tan capturado como su incertidumbre. -¿Sabes que era broma no? Quiero decir, que si me das ropa espero que se para arrancármela al momento o me voy a sentir bastante decepcionado…

Dejó que la sinceridad se le escapara de entre los labios pues en aquella balanza de timidez y pudor, las ganas que le tenía al varmano eran suficientemente poderosas como para que no quisieran pasar desapercibidas. Una sonrisa de medio lado se dibujó en un rostro que estaba al borde de reírse presa de una vergüenza desbordante y como si su reloj interno hubiera saltado con una alarma se dio cuenta tarde de que tenía la herida al aire.

La sonrisa pasó rápidamente a una nerviosa y si bien escogió otra toalla para específicamente empezar a limpiar la zona donde se encontraba la cicatriz, no tardó en volverse a recostar sobre el lavabo con cierta picardía. Sabía que tenía que dejarlo ir, porque al menos en esos momentos tenía la cabeza lo suficientemente llena de vapor como para que la sombra que proyectaba aquel miedo fuera iluminada por el calor que sentía en los puntos donde habían descansado las manos de Nohlem con anterioridad.

Dejó que la segunda toalla colgara sobre sus piernas, agarrada por una de sus manos. Era evidente que intentaba esconder la marca aún habiendo sido visible ya para el joven, pero también daba puertas a que pudiera acercarse a él. La tela por primera vez se convertía en una puerta de acceso y no en una barrera prohibitiva.

-Que vale que me prometieras ropa nueva… pero te recuerdo que en el escritorio hiciste otros tipos de promesa y más te vale ya que estas cumplirlas todas.
Kanyum

Ficha de cosechado
Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
Habilidades: Puntería, intuición, carisma

De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty Re: De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

02/08/23, 11:56 pm
Rió en silencio por el golpecito que recibió en el estómago durante el abrazo. Por supuesto esa “felicidad” era compartida e igual de descarada, aunque Nohlem se esforzó en que ningún sonido escapase de su control cuando Ethan le rozó al apartarse, una distancia que no arreglaba nada. Era como esperar que un fuego se apague solo por ciencia infusa, y eso que estaba sumergido en el agua. Suspiró con el beso, ajeno al tren de pensamientos de su pareja, orejas un pelín gachas por no hallarse entre esa tensión tan rara que había surgido de la nada. Claro que tampoco era estúpido. Que respetase que Ethan quisiera vestirse no significaba que no fuese a comérselo con la mirada al levantarse, incluso si sus puñeteros ronroneos o la vuelta del otro le obligaron a echar la vista a un lado y pinzarse el puente del morro para fingir que estaba a otra cosa. Que bonita espalda y que bonito culo tenía el condenado.

Abrió la boca para pedir una toalla y así seguirle, mas la frase murió en la primera sílaba al haber ido a formularla justo cuando Ethan también se arrancaba a hablar. ¿Se podía ser más incómodo? Encima tenía que hacer un esfuerzo titánico en mirarle a la cara y no al bulto que se le marcaba más abajo en la toalla. Estaba teniendo pensamientos que por seguro no salían en la Biblia.
¿Sabes que era una broma no?”.

Ah. Ah-… —hubo un silencio en el que pasaron varias cosas: sus ojos se abrieron mucho, el rubor corrió como pólvora desde sus mejillas hasta sus orejas, una sonrisa zigzageante luchó por ensancharse contra su voluntad y, finalmente, se estampó una mano contra la cara. Ahí se echó a reír.
Sus pensamientos eran como golpes a un teclado, un puñado de letras puestas sin orden ni significado alguno. Reía a destajo, víctima de una vergüenza que llevaba años sin sentir, como si en lugar de ser el casanova que se consideraba volviera a ser virgen otra vez.

No, no jod- no, a ver- no,… que, cla-, ¡a ver! —negó con la cabeza, riendo otro poco antes de alzar la vista a él, ya sin palma de por medio—. ¡Coño! ¡Claro que no sabía que era una broma! —más risas—. ¡O sea! Chacho del diablo, me dices lo de la ropa mientras me- ¡No! ¡Pues claro que no! Y en serio te esperas que- ¡Cómo iba a saber que era una broma!

Tonto tonto tonto, más que tonto”.

Y voy y dejo que salgas. No joda… —masculló con voz grave y en español—. Me había rallado. Digo- ¡ya está!, este no quiere, se ha agobiado, vamos muy rápido… ¿En serio te crees que yo te habría dejado ir si no? ¿Qué te crees, que me voy a esperar al matrimonio como Rick? ¡Mírate! —le señaló, concretamente a su “centro de gravedad”—. ¡Míram-bueno, no me-… Da igual.

Se acercó a él desde la bañera, aún cubierto por el agua violeta con una expresión que, a pesar de la felicidad y la risas, por la forma en la que se mordía el labio y negaba con la cabeza claramente destilaba un solo pensamiento: “yo te mato”. Ahora mismo era una sirena atrapada en la bañera, una que no podía salir precisamente por la cola que tenía.

¿Me pasas una toalla, por favor? Ya que te has llevado la mía y tienes dos —dijo con tono mordaz, ladeando la cabeza con una sonrisa picajosa—. Si no salgo de aquí no puedo arrancarte nada.

Incluso si iba sin molestia real, el gesto se vio suavizado cuando vio por donde pasaba la segunda toalla, la cicatriz de su pierna. No solo la dirección que tomaron sus ojos delató a donde miraba, también el ángulo bajo que adoptaron sus orejas en una mezcla de corte y atención. La había visto, brevemente, pero la había visto, y era bastante más grande de lo que imaginaba. Increíble como había estado más pendiente de su trasero que de eso… Por lo menos fue al propio Ethan a quien pareció darle igual, pues tiró de un anzuelo que con tanto gusto pensaba morder.

Ya, ya… Iiiish —arrugó el morro y chasqueó la lengua—, ¿sabes que pasa? Es que a veces tengo muy mala memoria… —cruzó y apoyó los brazos sobre el borde de la bañera para descansar sobre ellos la barbilla—. Y no recuerdo exactamente que dije abajo… O sea, quería hacerte muchas cosas y a ver, no me voy a olvidar de algo importante como que hemos empezado a salir un 22 de julio, por ejemplo, peroooo… ¿Me lo refrescas, flaco? Daale… —con tonito de pena agachó las orejas, inocente—. ¿Era algo con el escritorio…? ¿O contra el escritorio?

Tras una sonrisa ladina le dedicó una mucho más blandita cuando se acercó a él con una nueva toalla, a riesgos de que se arrepintiera de dársela por el pique. La abrió como el capote de un torero para ocultarse tras esta mientras se ponía de pie, asegurándose de que no se vieran sus indecencias a pesar de que, más calmado y todo, seguía bastante despierto. Al salir no subió la toalla hasta el pecho como hizo Ethan, sino que la mantuvo a la cintura para acumular más tela allí y así disimular con esta un tanto mejor. Cerradas las distancias le dio un beso en el cuello, llevándose con los labios el agua que por este corría. El varmano seguía con el pelo lleno de pétalos, y ahí se quedarían hasta que cayeran por el movimiento o su propio peso.

Entonces… ¿Cómo era? —continuó en voz baja, con un tono que había recuperado seguridad, tan denso como la miel—. ¿Quieres que te preste ropa para arrancártela ooooo… seguimos por donde íbamos? Sin bromas.
Hecho un nudo a la cintura y teniendo manos libres, le atrajo de la nuca con suavidad para propinarle un mordisco superficial en la misma zona que había besado antes.
¿Envolvemos los regalos o jugamos directamente, flaquito?

Aunque actuaba bien estaba bastante inquieto: por eso le pasaba la patata caliente a Ethan. No le gustaba vender sus acciones con tanta antelación, “hacemos tal, hacemos cual”, prefería ponerse directamente a lo que fuera o hablarlo sobre la marcha, pero esta era una cuestión de venganza. Ahora que… así tuviera que esperar un poco más, eso de vestirse solo por el gusto de desnudarle le llamaba bastante. Era una aproximación mucho más… elegante, a su estilo. Si estuvieran aún en la bañera bueno, pero ¿que diversión tenía si ya estaba servidos? Sus ronroneos regresaron con malas intenciones. Le besó otra vez, cerca de la nuez.

No me importaría verte con una camisa mía…
Raven

Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivación

De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty Re: De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

04/08/23, 05:39 pm
Había conseguido que Nohlem estuviera nervioso. No era la primera vez que obtenía aquel logro, pero si resultaba ser con diferencia la vez que más torpe había reaccionado. Las risas dispares del felino, su tartamudeo incoherente y su intento de justificación tardío era una combinación tan dulce que se le volvía la boca agua. Su chico tenía que tratarse de algún tipo de alcohol exotico pues no se explicaba si no, cómo podía tenerle tan enganchado a cada nuevo gesto que le regalaba.  Si, tenía que ser eso, estaba borracho de amor.

Y es que desde el exterior las vistas eran aún mejores. Sus rizos pegados al rostro, ambos hombros humedecidos haciendo gala de su ancha espalda, la inmensidad de pecas que se perdían en el contorno de marcas más oscuras… Ethan perdió la vista en aquellos labios mojados a los que tan bien les sentaba ser mordidos, si solo fueran sus dientes y no los del propio…

-Hmm? -Asintió con cierta lentitud a su demanda pero ni teniéndolo de cara quiso disimular lo mucho que acababa de devorarle en su imaginación. Desde esa distancia le daba reparos cederle la que protegía la herida así que regresó junto al armario para darle otra, ahora bien, Nohlem seguía hablando y a cada nueva frase la sonrisa de su rostro luchaba por no acabar convertida en risa.

-Ah, mira, a alguien se le fue ya la timidez. -Le respondió una vez cerca, haciendo un amago sutil y puramente humorístico con la toalla como amenaza ante su piqué. Lejos de estar molesto no tardó en sumarse al juego tan animado como estaba al principio. Dudas disipadas tenían cancha de sobra para correr el uno detrás del otro. -Hmm contra el escritorio, sobre el mismo, desde donde tu quieras, hasta que tu quieras y a… bueno quiero decir, será por preposiciones.

Dejó la frase al aire para que fuera la propia mente de Nohlem quien quisiera terminarla y contento le cedió la toalla con la ilusión de poder verlo en todo su esplendor. Ilusión que se vino abajo en cuanto el pelirrojo se tapó sin salir siquiera de la bañera. Por suerte para Ethan a cambio de perder esa joya, recibió otra, cerrando los ojos en una pequeña risa cuando sintió la caricia sobre su cuello.  

-Okay… -Respondió sin responder a nada en concreto, apenas había logrado discernir qué estaba diciendo. El vapor condensado de la estancia no ayudaba a que sus pensamientos tuvieran algún hilo lógico y los colmillos del felino presionando sobre su piel le borraba cualquier intento de seguir lúcido. Ahora mismo era como una liebre que bien agusto se dejaba comer por el tigre que tenía frente así. Tanto que al siguiente beso decidió colaborar subiendo levemente su rostro para que tuviera mejor acceso. -Sigue un poco más y me lo pienso…

Ethan paso de conejo a gato tan rápido como los besos continuaron pues no ronroneaba, pero poco le quedaba para hacerlo tan a gusto que se encontraba. Abrazo a Nohlem en torno a los hombros y se dejó hacer de forma obediente, colaborando con pequeñas risas y buscando constantemente el contacto de sus labios con cualquier tramo de su propia piel.  Le adoraba, y si bien su corazón encontraba refugio en la ternura propia de un enamorado, su cuerpo se alimentaba con las llamas que dejaba aquel camino de besos. Quería más, mucho más pero sabía que si lo pedía o lo buscaba no llegarían siquiera a ver la ropa del armario.

-Te quiero. -Susurro al bajar la vista y buscar unos labios donde depositar un corto beso de agradecimiento. Se le quedó mirando con una sonrisa tonta y una garganta que le ardía en ganas de volver a decírselo. -Pero creo que va a ser mejor que vayas a buscarme algo o no vamos a salir nunca de aquí. -Su voz seguía siendo un murmullo cercano, pues quería aletargar el momento todo cuanto pudiera.

Sus brazos aflojaron al poco el agarre y los deslizó hacía el pecho del felino con la misma sutileza que sus anteriores palabras. Todo para empujarlo acto seguido hacía la puerta de salida. No con mucha fuerza, pero tampoco sobrado de paciencia. Hizo oídos sordos a cualquier queja o lamento que tuviera hasta que lo tuvo lo suficientemente fuera como para entrecerrar la puerta y delimitar así el espacio entre ambos.

-Escoge lo que prefieras y me lo traes, ¿si? Que los regalos no se ven o ya no son una sorpresaaa.

Nada más decirlo cerró la puerta. Para acto seguido volver a abrirla, se le había olvidado un detalle.

-Ah y nada de ponerte tu ropa! Que yo también quiero elegir por ti.
Kanyum
Kanyum

Ficha de cosechado
Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
Habilidades: Puntería, intuición, carisma

Personajes :
Jace: Dullahan, humano americano. 1’73m (con cabeza 1’93m)
Rox: Cambiante, humano australiano/surcoreano. 1’75m
Kahlo: Aparición nocturna varmana granta. 1’62m
Nohlem: varmano granta. 1’69m
Xiao Taozi: Fuzanglong carabés. 1’55m

Unidades mágicas : 5/5
Síntomas : Mayor interés por acumular conocimiento.
Status : Prrrr prrrrr

De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty Re: De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

06/08/23, 02:03 am
Una sonrisa adornó su rostro ante esa preposición abierta, y una respuesta que, aún sin verbalizar, evidentemente tomó forma en su imaginación. Un ronroneo no hizo otra que corroborarlo. Desde luego, quien le iba a decir que Mamá Pato estaba tan puesta, y joder, como le encantaba. El varmano adoraba todas esas facetas suyas, especialmente aquellas que con fascinación iba descubriendo según la pasión les intoxicaba: su picardía y su timidez, la rapidez con la que se moldeaba a sus caricias y sus palabras, la manera en la aparcaba su desfachatez para derretirse en sus manos, a sabiendas de que en cualquier momento Ethan tomaría las riendas y sería él quien estaría hecho líquido en las suyas. Un pilla-pilla al que, aún siendo pronto para hablar, podría jugar toda la vida.

Okeeey… —repitió lento, de humor por el consentimiento que el propio pajarito le estaba concediendo para devorarlo. Al tener mejor acceso a su cuello ronroneó y presionó su nuca con una mano para atraerle contra sí, permitiendo que las vibraciones de su laringe, si pudiera sentirlas, viajasen de sus dientes hasta la piel que mordía con tanto cariño. Entre bocados suaves y besos el varmano deslizaba su lengua por la superficie que delimitaban sus labios. Buscó hueco en sus clavículas, besó las marcas que ya hubiera e hizo otras mucho más pequeñas donde no. Su te quiero le hizo suspirar por la nariz, exhalación que Ethan notaría en el cuello según un beso se veía interrumpido por una sonrisa y un leve empujoncito, pues el granta trataba de esconderse en su hombro totalmente nockeado por unas palabras que no recordaba tan bonitas y poderosas si, además, eran susurradas—. Y yo a ti.

El beso fue tan puro e inocente que no sentía que hubiera estado mordiendo el límite de sus tatuajes hace menos de un segundo, mucho menos frotándose contra él en la bañera un poco más atrás en el tiempo. ¿Cómo lo hacía, el reiniciarle de esa manera? Porque ahí estaba Nohlem, de nuevo bajando la guardia para asentir obedientemente… y ser traicionado por otro empujón. Al menos esta vez no hubo estantería detrás, ni la fuerza suficiente para moverlo tanto del sitio.

¡Eh! Pero flac- —otro empujón—. ¡Eeeh! —luego otro. Sus orejas apuntaban hacia abajo, amenazando con su estrategia de dar lastimita hasta que la risa le pudo, sobre todo porque ¡había estado de acuerdo! Quizás hubiera hecho que el abrazo durase un poco más, vale, ¡pero iba a salir por cuenta propia! Entonces comprendió que no lo estaba guiando, lo estaba echando. Sus risas se cortaron tan pronto como habían venido—. ¡Oye, oye, espera!

Se quedó fuera, en su cuarto, observando una puerta y apenas un cuarto del rostro de Ethan asomado tras esta. Volvió a reír, negando con la cabeza al darse por derrotado. Sin embargo no se quejó.

Vale, vale… —chasqueó la lengua, divertido, dándole la espalda con otra risa—. No me creo que estemos haciendo esto en serio.

Vestirse para desnudarse, sí, eso iban a hacer.  El varmano puso los brazos en jarra delante de su armario abierto, planeando el outfit antes de meterse a rebuscar como pollo sin cabeza. Medían más o menos lo mismo, si acaso el tener la espalda un poquiiito más ancha que Ethan haría que le holgase alguna que otra prenda, pero por lo demás… Tenía que darle alguna camisa que le gustase mucho, alguna de sus favoritas, alguna icónica a su estilo que gritase “¡soy de Nohlem!”. Sí, justo eso. Soy de Nohlem. Rió por lo bajini. Por suerte para el londinense dar con el conjunto adecuado no le llevó demasiado. En menos de lo que dura el opening de Evangelion con su “konobangumiwa” o lo que fuera que dijesen después, el varmano se presentó con su ofrenda (un montoncito de ropa bien doblado) ante el dios de los cuartos de baño. Vaya bajona de templo.

Ropa para Ethan Ikeda, toc toc —cuando este abriera para recibirla agacharía la cabeza y alzaría la ropa teatralmente—. Mis mejores galas son suyas. También he metido unos calzoncillos. Son de mis favoritos.

Contenía la sonrisa para que no se notase la coña con la que iba. Podría haberle dado algo acorde, elegante, pero no, Nohlem había visto conveniente prestarle sus ropa interior azul marina con patitos de goma. Para guardar bien la sorpresa estaban bien escondidos entre los pantalones negros de vestir de talle alto y la camisa semi-translúcida llena de flores bordadas que había usado para alguna que otra fiesta importante. Esa que procuraba que su madre no le pillara llevando al salir de casa. También había un par de calcetines altos negros y, por qué no, unas ligas para sujetarlos. A su parecer podían ser tan sexys como un liguero. Y desde luego más sexys que los patitos de goma.

Hm, oye… —preguntó antes de que cerrase—. ¿Puedo ponerme ropa interior aunque sea? Por no andar con la toalla y eso…

Si le decía que sí se pondría unos en seguida. Pero por supuesto, los suyos serían más serios, unos clásicos Calvin Klein negros, claro. ¿Patitos de goma, en serio? ¿Quién se pondría patitos de goma?

Ahí en su soledad, más desnudo que cubierto y esperando a que Ethan se vistiese, a Nohlem empezaron a invadirle los nervios. Miró su cama, la misma en la que estaba ahora sentado y el corazón se le hizo pequeño.
Ni que fuera virgen, carajo, que me pasa”, se rió de si mismo, mas el resoplido y la sonrisa salieron sin fuerza. Mierda, eso confirmaba que estaba nervioso perdido. Subió las piernas a la cama para acercarse a la mesita de noche, de la que abrió el cajón donde guardaba lo necesario y obligatorio. La visión del lubricante y la caja de condones hizo que su corazón se hiciera tamaño ratón, acelerado a la velocidad con la que latía en estos animalitos. Por eso prefería actuar sobre la marcha: cuando se recreaba en la idea le daba tiempo a pensar demasiado. Que no es que con otros le pasase, a estas alturas de sus andadas no se amedrentaba fácilmente pero…
Ahora sí se rio de sí mismo, sin cortes. “¡Vale, sí! Es Ethan, vale… es Ethan”. El tonto del que no se perdía una sola story, el chico lindo al que tenía escondido entre sus fotos como salvapantallas, el que se venía a su mente cada vez que veía un pato y el que, en realidad, casi nunca la abandonaba. “Mi novio”, pensó, saboreando el dulzor de esa palabra para cubrir con esta su agitación. Sacó uno -no, dos condones por si fallaba algo y los deslizó bajo la almohada para tenerlo todo más a mano si cabía.

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♪♫♬:
Raven
Raven

Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivación
Personajes : Ethan: Humano, Ingles/Japonés 1.75

Síntomas : En ocasiones, se le desenfocará brevemente la vista.
Armas : Ethan Lanza partesana y una daga

Status : Ciego y cojo, el chiste se cuenta solo.

De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty Re: De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

06/08/23, 02:27 pm
Ethan le devolvió una sonrisa antes de adentrarse al baño de nuevo. Ya en la privacidad del mismo dejó su marca al aire y ordenado como solo él era (Calentón encima incluido) decidió recoger la ropa del suelo para tirarla al cubo de lavar. Estando tan mojada como estaba era ridículo tratar de doblarla, pero para su sorpresa, la caída de un objeto le hizo recordar el porque se habían metido en primer lugar a la bañera. Una risa aislada se escuchó desde el interior del baño mientras alzaba las esposas con una mueca divertida, aún le sorprendía que el felino decidiera ir por la vida con ellas encima por si acaso alguien ¨caía¨. Su mente se llenó de pensamientos fogosos tan rápido como su nerviosismo atacó devolviéndole a una realidad más dudosa.

Esas esposas podían haber acabado en cualquier persona. Antes de empezar la noche siquiera conocían que iban a acabar así y si bien Nohlem le había confesado su amor, era difícil eliminar toda la ecuación restante. No es que le generara celos imaginarse a otras personas con su pareja, más bien le creaba inseguridad el darse cuenta de lo suelto que era el pelirrojo para esos temas en comparativa. Ethan tenía líos si, pero casuales y separados en la distancia pero Nohlem en cambio… bueno, si la fama le hacía honor no estarían ni de lejos a la par en ese campo.

Las dejó estar en un lado de la bañera, cambiando el rumbo de destino esta vez al espejo. No se veía mal, Ethan no se consideraba nada del otro mundo pero le gustaban sus rasgos, con el tiempo había aprendido a valorar su mestizaje por mucho que en su caso no fuera tan visible como en el de su hermano. Empezó a ladearse, buscando poses donde poder revisar todos sus ángulos, una sonrisa tímida dedicada a su otro yo escapo de entre sus labios al identificar todas las marcas que enlazaban su tatuajes. Le sentaba bien el rojo.

Toc toc toc. Nohlem interrumpió sus pensamientos robándole una risa entre medias. Que tonto era y como le adoraba por ello. Apenas permitiendo que la puerta se abriera tomó la ropa con cuidado, dándole un rápido gracias antes de volverse a encerrar con la misma rapidez con la que había salido.

Abrió de nuevo al momento, casi interrumpiendo la pregunta del felino. El londinense tuvo que pestañear un par de veces confuso por tan tonta duda, pero viendo que a él le había escogido hasta la ropa interior resultó sumamente adorable que estuviera dispuesto a esperar.

-Ah eh no, quiero decir, ay. Ponte lo que quieras Darling, tampoco te me vayas a morir de frío. -Esta vez sí, después de dedicarle una última mirada más propia de una madre preocupada que de un amante excitado volvió a su nueva guarida.

La ropa era… era bonita. Si, definitivamente lo era. Estiro la camisa para verse con ella apoyada y tras un par de vueltas decidió que le gustaba lo suficiente para querer llevarla. No era muy de su estilo y le habría quitado el estampado de flores, pero ante el espejo se veía jodidamente sexy. Para su desgracia esa línea no la respetó los calzoncillos ocultos que si bien le arrancaron otra risa prefirió cubrirlos rápido con el pantalón.

En general se veía elegante, más que de costumbre. Agradeció los calcetines altos e incluso las ligas aunque no entendiera bien su utilidad, principalmente porque le permitían cubrir bastante tramo de la cicatriz y el que no estaba cubierto igualmente por el lino. Se desabrocho un par de botones queriendo dejar el pecho al aire, como un reclamo y porque el tener la espalda más delgada, le permitía dejar caer la tela hacía un hombro. No lo dejaba expuesto del todo pero era una tentativa suficiente.

Le era tan disonante lo bien que se veía con lo poco acostumbrado que estaba a llevar algo así que intentó improvisarse un moño en un intento de no fastidiar el conjunto. Joder, era ironico que estuviera más nervioso vestido que desnudo. Ethan no se despegaba del espejo, sabía bien que todo eso no era más que un envoltorio humorístico, ahora bien, la broma se le había muerto en el trayecto. Se sentía como una primera cita, donde tenías que ir todo lo guapo que pudieses para causar buena impresión.  Por ello le costó despegarse de su reflejo, presa de una timidez impropia para alguien que hacía menos de una hora estaba haciéndole una mamada a su crush. ¿Estaría bien verdad? Llevaba las ligas bien firmes, la blusa sacada levemente del pantalón, parte del pecho al aire y el peinado organizado todo lo que sus locos cabellos le permitían. Estaba bien, sí.

La puerta se abrió con lentitud antes de que Ethan saliera con una expectación contenida. Llevaba ambas manos entrelazadas sobre su regazo, extrañamente cubierto de un aura de inocencia que… no llegó a ver nadie.

-¿Me veo bien? -Preguntó en su ingenuidad antes de darse de bruces con la espalda de Nohlem. Una mueca de duda se dibujó en su rostro hasta que el mismo que parecía negarse a verle se giró con una mano cubriéndose el rostro. -Oh… ya entiendo.

Los nervios a flor de piel se empezaron a caer como si fueran los mismos pétalos que decoraban los rizos del pelirrojo y en su lugar se dio paso a una ternura que lograba calmar su agitado corazón. Le encantaba la idea a pesar de que eso pudiera significar alargar la incertidumbre pero si bien iba a respetar los deseos de su pareja, no pensaba ponérselo tan fácil.

El contrapeso de la cama cambió cuando Ethan se sentó a su lado y aprovechando la ceguera temporal de su víctima le regaló un suave beso sobre el dorso de su mano, aquella que le protegía.

-¿Sabes que tu camisa me queda un poco grande? Se me cae un poco… -Le susurró en uno de sus costados. Estaba tan cerca que su propia respiración chocaba contra la piel morena de su compañero. Era entretenido tenerle así como para no aprovechar el momento. Al primer beso le siguió otro peligrosamente cerca de la oreja y el siguiente descendió por el costado de su mandíbula. Todos igual de tiernos y sonoros. Presionando como si tuviera algún pintalabios que pudiera dejarle marca. Sus manos no se quedaron atrás apoyándose sobre las caderas del felino para tener mejor control del mismo.

>>Que penaaa que no quieras ver.. Yo que me había puesto guapo solo para ti… -El siguiente beso fue en una de sus comisuras, desprotegidas al tener la mano ocupada en la zona superior del rostro y el último rompió la cadena. Lejos de ser un pico se permitió besarle con más ganas y si bien resultó más torpe entre la postura y la situación de Nohlem fue dedicado con el mismo cariño que los anteriores. Apenas duró un suspiro, convirtiendo sus ganas en una sonrisa bobalicona al nada de empezar. Remató con un pico tan rápido como efímero antes de recuperar cierta distancia, dejando que su agarre se soltara con suavidad para dar cierto margen a su compañero.

-Ale puedes ir, cuidado de no chocarte con nada eso sí.

Para desgracia de Nohlem. No vería como le sacaba la lengua en un acto que ya le salía natural cuando andaba metiéndose con él.
Kanyum
Kanyum

Ficha de cosechado
Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
Habilidades: Puntería, intuición, carisma
Personajes :
Jace: Dullahan, humano americano. 1’73m (con cabeza 1’93m)
Rox: Cambiante, humano australiano/surcoreano. 1’75m
Kahlo: Aparición nocturna varmana granta. 1’62m
Nohlem: varmano granta. 1’69m
Xiao Taozi: Fuzanglong carabés. 1’55m

Unidades mágicas : 5/5
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De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty Re: De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

06/08/23, 10:23 pm
El sonido de la puerta le hizo dar un rebote hacia arriba y mascullar un "ño" sorprendido. No toqueteó más la almohada a riesgos de hacer obvio que había metido algo debajo de ella y luego cayó en la cuenta: ahora estaban muy desigualados. Sin pensarlo si quiera se tapó los ojos con una mano antes de girar el rostro en su dirección, seguido de su cuerpo con una sonrisa tonta e infantil.

Puesss... Seguro que sí.

Se moría por verlo pero, ¿no sería más justo así? No quería ser el único que perdiera la cabeza en aquel juego, o como mínimo no el primero, y por la ropa que le había elegido la verdad es que buen cepo había ido a preparar. Pensó en como se verían los tatuajes con las transparencias y eso hizo que la mano le pesara. Quería apartarla pero... No. Que se hundiera el colchón era una señal de peligro que entorpeció su sonrisa con una inocencia que de poco iba a salvarle. No podía echarse para atrás, allí solo quedaban las almohadas y la ventana que hacía las de cabecero de su cama, asi que hizo lo que le quedaba. Aguardar. El primer beso llenó de dientes su sonrisa, las palabras la hicieron zigzagear y su imaginación alimentada por la descripción, ronronear.

No seas malo —dijo en voz baja. Si hablaba más alto rompería a reír de los nervios, los mismos de los que recién se estaba recuperando. No llevaba tela suficiente para cubrir una “alegría” repentina, y considerando el historial con el que cargaba solo necesitaba un empujón para que pasase—. No seas malo, así vamos los dos a la… —se estremeció y su oreja se agitó en un ligero tic, con la piel de gallina—. Ethaaaan…

Al sonido de sus labios se unían las constantes vibraciones de sus cuerdas vocales. Cuando notó las manos del chico sobre su cadera llevó la que tenía libre sobre una de las suyas para estrujársela. “No te levantes, no te levantes”.

¡Ya, ya me lo imagin- —el beso en la comisura le interrumpió, arrancándole una risa mientras intentaba inútilmente echarse hacia atrás. Si le estaba haciendo la cobra tenía que ser la versión más vaga de una, porque ni se apartó más de 5 centímetros, ni consiguió esquivar nada y encima volvió a su punto de origen en seguida, a tiempo de recibir un último beso en los labios que, en su hipocresía, le hizo ser el pegajoso que se inclinaba para alargarlo. El pico lo selló sacándole un suspiro—. Eres… —sonreía y empujaba la lengua contra el cielo de su boca, como si así retuviera el insulto.

Con un suspiro teatral se puso en pie, abriendo una mirilla entre dedos y ojos para poder ver por donde iba. Tan pronto tuvo a Ethan a espaldas apartó la mano e, incapaz de resistir la tentación, echó lo que sería un breve vistazo atrás a tiempo de que sucedieran dos cosas: 1, que se deleitara con los hombros del chico pues, de lo justo que veía estando sentado, la camisa le quedaba extremadamente bien, y 2, que se comiera el marco de la puerta por andar simpeando. Todo cuestión de segundos.

¡Coñ- —se volteó en seguida y se echó a reír, colándose a toda prisa en el baño con el orgullo más herido que el hombro. Cerró sin tiempo a ver si el otro se partía el culo a su costa.

Bueno, si quería asomarse a ver a Ethan ahora tenía un motivo de peso para no hacerlo: el ridículo. Sus risas continuaron durante un rato en el que no hizo otra que quedarse pegado a la puerta mirando su reflejo en el espejo. Tenía el pelo aún empapado y las mejillas oscurecidas por el rubor, un tono que bien podría ser perenne a estas alturas. Suspiró y se acercó al lavamanos, despojándose ahí de los pétalos que tenía en la cabeza para sercarse el pelo con los dedos y, ya que estaba, con el secador. No se recreó mucho en ello (era verano, ya se secaría el resto solo), y pensando que sería una pena que los pétalos que con tanto esmero había recogido mamá gallina para él acabasen ahí abandonados, Nohlem los agrupó en un montoncito con ambas manos. Haría algo con ellos después, en cuanto estuviera vestido. De mientras terminó de asearse: se lavó los dientes, se echó desodorante y unas gotas de perfume, y dado que ninguna de esas cosas ocupaba tampoco demasiado tiempo se quedó a la espera sentado en el borde de la bañera.

Aún sonaba la música de sus altavoces, pero para el caso que le estaban haciendo mejor si los apagaba. No quería que sonase Barbie Girl mientras… no, no quería. Sin ánimo de desprestigiar ese temazo, Ethan seguro que hacía música mucho más bonita. Para lo que sí tenía tiempo ahora, para bien o para mal, era para su móvil. Nohlem lo desbloqueó para descubrir, con horror, que tenía un mensaje nuevo de Connor. Lo leyó desde la miniatura, acribillando con los ojos y la mente en blanco ese texto encriptado que le acababa de mandar. Había alguna letra en la errata, pero el concepto era más o menos “dónde estás cabrón de mierda, tu hermana no nos dice donde estás”.

Ok. Quitó internet y entró a Whats’app. Desactivó los tics azules y el salir En línea. Cubierto como un poltergeist el granta sacó valor de su cobardía para reactivar el Wifi, meterse en la conversación de Connor y darle play al audio. Se lo acercó a la oreja, le dio un poco de volumen nada más y…
Y aún así el capullo le reventó el tímpano.

EEEEEEHHHH! ¿Os lo estáis pasando bien, cabrones?

Lo bajó a toda prisa, bloqueando y desbloqueando su pantalla del rebote en menos de un segundo. Cuando estuvo en un tono que no haría daño a sus pobres oídos ni alertase a Ethan, lo echó para atrás y repitió.

¡Se supone que éramos un grupo de amigos, coño! Y vosotros vais por ahí comiéndoos la jodida boca...¡ME CAGO EN MI PUTA MADRE! ¡Pues os vais a cargar el grupo, joder!”, un golpe a algo, un quejido. El ruido de la fiesta impedía a Nohlem reconocer que había golpeado. “¡Cómo os pille volviendo a hacer lo mismo...yo...! ¡Cómo os pille os arranco los putos huevos... Y OS LOS PONGO DE PENDIENT” silencio.

Bueno. Ahora estaba mortalmente nervioso y no precisamente por tener el pito duro. Se quedó en absoluta mutis, mirando la pantalla y el sticker que él mismo le había mandado minutos atrás, el píxel hecho gato con su “que”. La diferencia temporal era basta, su hermana acababa de estar con él así que aquello que hubiese golpeado no era un ser vivo o había dejado de serlo, y si le estaba buscando con Colmillo es porque ya estaba o más borracho o más calmado…
¿Verdad?

Abrió la conversación de Kahlo a toda prisa, buscando cualquier alerta, señal o pistas. Solo sacó en claro que le habían buscado para algo de un baile (y una mierda, le estaban buscando para matarle) y que Connor tenía que estar ya más tranquilo respecto al audio, porque sino seguro que Kahlo le habría dicho algo... ¿Verdad? El último mensaje del chico no era muy esperanzador. Pero- ¿qué pintaba Colmillo en todo esto? Colmillo no era así de violento. Era un bruto pero no un capullo. Tenía que estar haciendo de mediador, seguro, de perro terapia para el pelirrosa como tantas otras veces. ¿No?

“Como os pille os arranco los putos huevos”. ¿Era miedo o rabia lo que sentía? ¿Cómo que iban a cargarse el grupo? ¿Ese chaval tenía otra cosa en la cabeza que no fueran colillas pisoteadas? Joder, de no ser porque le había visto comerle la boca a otro hombre habría jurado ahora mismo que era un puto redkneck.

“Eres gilipollas”. Borró el texto antes de darle a enviar. “Y una mierda??? que es lo que te p” borrado. “Si alguien rompe el grupo ese vas a ser tú”. Se quedó viendo como titilaba el cursor delante de las letras por un instante eterno. Lo borró también.

Oye kahlo
Connor esta bien?


Sabía que no servía de nada hablar con él ahora mismo. No solo porque no supiera ni como empezar, es que el pelirrosa no estaba en uso de todas sus facultades (casi nunca lo estaba, pero ahora menos) y en el peor de los casos solo conseguiría darle más motivos para querer matarle. ¿Qué había más peligroso que Connor? Connor borracho. Y ahora era su hermana a quien le tocaba no estar pendiente. Cerró What’sapp y dejó el móvil. No iba a pensar en ello. Estaba borracho e irascible, ya está. Si quería que el grupo se rompiese por eso, bien, lo iba a conseguir, ahora: la culpa sería suya y solo suya. “Que le follen”.

El enfado que le protegía de sobrepensar y asustarse le duraría poco, pero haría lo imposible por mantenerse de cualquier manera. El odio de parte de uno de sus mejores amigos (y crush cada vez menos crush) dolía y seguiría rascándole el cerebro, pero… vio el montoncito de pétalos en el lavamanos, las toallas, los zapatos, la ropa y las esposas que Ethan había recogido del suelo y sonrió. Mamá pato, su mamá pato, poniendo orden en su vida en más de un sentido. “Que le follen mil veces” reincidió con más convicción.

Ethaaaaaan, ¿te falta mucho? —dijo habiéndose levantado, asomando el morro cómicamente por una puerta muy poco abierta—. Te echo de meeeenoooos... Me voy a terminar haciendo una paja a este paso…

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Raven
Raven

Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivación
Personajes : Ethan: Humano, Ingles/Japonés 1.75

Síntomas : En ocasiones, se le desenfocará brevemente la vista.
Armas : Ethan Lanza partesana y una daga

Status : Ciego y cojo, el chiste se cuenta solo.

De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty Re: De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

08/08/23, 05:03 pm
El golpe le sacó rápidamente de la ensoñación, pero si bien se giró apurado no vio más que la sombra del gato desaparecer tras la puerta. Una suave risa acompañó al acto, soltada en un tono menor por mera educación. La situación le parecía tan entrañable como tierna y si bien quería seguir riéndose de él un poquito más, tenía tareas más importantes, como por ejemplo, vestirlo.

Por ello en cuanto se aseguró que Nohlem estaba ocupado en el interior del baño se encaminó hacia su armario. Era exageradamente grande, acorde a la habitación. Ethan venía de un cuarto residencial, que apenas era un tercio de aquel sitio. Una cama enana empotrada contra una pared, un escritorio minúsculo y apenas un par de muebles para guardar sus pertenencias. En comparativa ahora mismo se sentía como Alicia tras beber la poción que te hacía pequeño. Había tanta ropa, que aún estando ordenada no sabía ni por donde empezar a mirar. Camisas de estampados elegantes, pantalones de todo tipo, zapatos que seguramente costarían más que toda su ropa...

Dioses, cuanto más lo pensaba más reparo le daba. No quería escoger el conjunto al azar, tenía que ser algo a la altura del varmano, algo que le hiciera, si se podía, aún más guapo. Algo que... DIN DIN DIN. Después de haber desplazado un par de puertas encontró la indicada. Una donde la ropa informal quedaba apartada para dar lugar a multitud de trajes recolocados y separados por utilidad. Si, sí había una situación donde Nohlem pudiera estar más sexy que sin ropa, era definitivamente con un smoking.

A la sorpresa inicial le siguió un canturreo alegre y mientras el joven iba comparando camisas blancas que ante sus ojos eran idénticas, animaba la selección con un bailoteo divertido, dando vueltas frente al espejo del propio mueble. Escogió unos pantalones color ceniza para conjuntar un chaleco de la misma tonalidad y una corbata de un verde oscuro en un intento de hacer honor a sus ojos sin que quedara demasiado brillante para el traje. Su propia imaginación volaba lejos a medida que visualizaba internamente un resultado precioso a la par que sexy. Nohlem regresando del trabajo, en tonos negros y blancos como si fuera una pelicula de epoca, dos botones menos en la camisa por el cansancio del día y una sonrisa de medio lado al tirar de su corbata para librarse de ella…

Ethan contuvo un suspiro mordiéndose levemente los labios. Descartó la chaqueta y los zapatos pues en su nueva historia no tenía sentido que siguiera con ellos y tomó otros calcetines con liga, al final les iba a pillar el gusto y todo.

-Un momento, estoy ya ca- Se vio interrumpido ante el adorable hocico que salía del baño y entre pequeños bufidos divertidos acabo de organizar el conjunto final para poder acercarse al lugar. -Ni se te ocurra eh, aparta un momento que ya lo tienes.

Le dio margen a que pudiera alejarse de la puerta antes de abrir el mismo un poco más. Lo suficiente para poder cederle la ropa con ambos brazos sin tener por qué exponerse del todo. Una vez Nohlem la tuviera se volvería a ir cerrando la puerta tras él.

Estaba alegre, muy alegre, pero también nervioso, muy nervioso. Sentarse en la cama sin tener nada más en lo que ocupar su mente fue como darle un disparo certero al corazón. Apoyó las manos sobre su regazo tratando de hacer oídos sordos al ritmo acelerado de sus latidos, pero en aquel silencio la espera se le hacía eterna. ¿Quizá debía aguardar de alguna forma? Cruzó las piernas, se recostó sobre el colchón dejando ambos codos reposando y al momento retomó su postura de niño bueno sentado. La incertidumbre le carcomía de forma estúpida al no saber tras una espera así como debía de retomar el asunto.

Se tumbó en la cama. Primero observando el techo, luego giró sobre sí mismo para aplastarse las mejillas con ambas manos, piernas levantadas a partir de las rodillas. No, demasiado rebuscado. Se incorporó dudoso para volver a revisar su imagen frente al espejo, el moño seguía en su lugar, la camisa un poco más bajada con tanto movimiento. Se la recolo bien. Frustrado se tiró en forma de estrella sobre las sábanas, la autoconciencia sobre la situación era como un ancla tirada antes de tiempo, frenando sin siquiera ver la orilla. Esperar sin más podía resultar aburrido pero hacerlo posando daba vergüenza. Ahogó un gruñido contra la almohada.

Frustrado acabo aplastando a la misma bajo un abrazo de oso, usándola a modo de peluche y secuestrándola cuando se giró hacía el otro lado. La tenía atrapada entre sus rodillas y rodeada con ambos brazos, ocultando la cabeza en ella mientras seguía dubitativo sobre qué hacer. Al menos tendría margen, llevaba tiempo ponerse un traje (O eso creía, no se ha puesto uno en la vida) así que podía seguir divagando al respecto.

El calor pronto se le junto con las dudas y a la pregunta de cómo debía estar le acompañó una respuesta certera. No importaba si iban a … Un rubor que nunca acabo de marcharse volvió a florecer en sus mejillas. La escena del escritorio era ya tan lejana como un inicio de la fiesta que se iba desdibujando poco a poco en su mente. Ahora sus recuerdos estaban tan vividos como presentes y lejos de centrarse en lo que había ocurrido estaban más atentos a lo que podría ocurrir.

¿Cómo sería? Ya había vivido la electricidad en las manos de Nohlem recorriendo su cuerpo, el ardor de cada mordisco a más descendían, la suavidad de unos besos que iban volviéndose poco a poco impacientes… Pero aunque el inicio era similar, en esos instantes no estaba ni razonando que camino seguían, ni qué destino era al que querían llegar. Ahora si que lo hacía y solo ese factor estaba cambiando toda la suma. Volvió a resoplar presa de un sonrojo que iba creciendo hacía sus hombros.

Atrapado entre pensamientos que estaban igual de ajetreados que fogosos cuando escucho la puerta sonar saltó como un resorte mal colocado. Se incorporó hasta quedar sentado sobre la cama, con las rodillas hacía delante pero las piernas recogidas en un costal y al ver que seguía abrazando a la almohada la tiró hacía atrás sin calcular donde caía. El ruido sordo que hizo al chocar contra el cristal fue una comedía perfecta para acentuar la sonrisa nerviosa del moreno, que sin saber donde meterse a esas alturas acabó levantando de forma torpe una mano en señal de saludo.

-Ah, hola…
Kanyum
Kanyum

Ficha de cosechado
Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
Habilidades: Puntería, intuición, carisma
Personajes :
Jace: Dullahan, humano americano. 1’73m (con cabeza 1’93m)
Rox: Cambiante, humano australiano/surcoreano. 1’75m
Kahlo: Aparición nocturna varmana granta. 1’62m
Nohlem: varmano granta. 1’69m
Xiao Taozi: Fuzanglong carabés. 1’55m

Unidades mágicas : 5/5
Síntomas : Mayor interés por acumular conocimiento.
Status : Prrrr prrrrr

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09/08/23, 01:48 am
Nohlem esperaba que asomando el morro le tocase regalo (un beso por ejemplo, o dos), pero el resultado fue más aburrido. Hizo un puchero y se apartó.

Paja entonces —dijo echándose para atrás en una obediencia camuflada en pique. No era el beso que quería, pero pronto la ropa apareció en su rango de visión—. Sí que te has esmerado en- Oh —masculló con una sonrisa para sí al ver lo que tenía entre manos. Ya entendía porqué había tardado tanto—. ¿Tú sabes que estamos en verano, no?

Chaleco, camisa manga larga… hasta corbata. En realidad no le importaba, si algo tenían sus padres era una cantidad asquerosa de pasta para permitirse que su cuarto y el de sus hijos contase con su propio aire acoindicionado, por no decir que era una noche fresca, que en peores plazas había toreado llevando aún más capas o que ese conjunto iba a ser tan efímero como la vida de una mariposa sin boca, pero igual le hacía gracia el contraste de elecciones. Nada pues, habría que complacer a su chino.

Nohlem abrió la camisa y se la puso, abrochando los primeros botones por abajo mientras silbaba un batiburrillo de melodías según se le ocurrían. Podría poner algo en el móvil o volver a encender los altavoces, pero lo cierto es que no quería acercarse a ningún cacharro que le hiciera pensar en la fiesta y por ende, lo que en ella se cocía. Menuda manera de lavarse las manos para tantas horas dedicadas a montarla, pensó con sorna. A la camisa le siguieron los calcetines (con una sonrisa divertida al ver que Ethan también se había decantado por las ligas), y a estos los pantalones, un orden que se tenía más que estudiado para que los calcetines quedaran bien estirados y la camisa por dentro sin pliegues. Sus silbidos se intensificaron, motivado en esa canción que se había viralizado por tantos reels de Instagram (y otros vídeos bastante curseds con IAs de youtubers) mientras abrochaba el resto de botones y se reajustaba las mangas. Hacer cosas que le gustaban -como ponerse guapo delante del espejo, que ego no le faltaba- era un bálsamo fantástico a no pensar. Entraba en modo automático, lo que mayor concentración le robaba era atinar las notas de sus silbidos y a volar. En un tren similar al que había tomado Ethan momentos atrás en ese mismo baño, Nohlem sentía que se estaba preparando para una cita, una ridículamente formal teniendo en cuenta que el destino se trataba de su cama, peeero... Se rió suavemente. Mejor no pensarlo demasiado o ese colorete natural sería imposible de quitar. Puesto el chaleco solo quedaba la corbata, y mientras se levantaba el cuello para preparar el terreno a esta, despistado como era, cayó en que faltaba la chaqueta. No sería él quien se quejase pero, ¿había sido a posta?

Iba a dirigirse ya al pomo de la puerta cuando recordó el detalle más importante: los pétalos. Nohlem volvió sobre sus pasos, los recogió en una mano y se los echó poner la cabeza, reorganizando alguno que otro para que hubiera armonía dentro de aquel caos de flores.
Si alguien me viera…” pensó sonriente. Lucía como si se hubiera escapado de una boda después de haber recibido el ramo con la cabeza. Tras un último vistazo al espejo, un mechón recolocado y un suspiro con aleteo enamorado, Nohlem salió ajustándose el nudo de la corbata.

Oye flaquito, ¿te has olvidado de la chaquetaaaaAh… hola —coño, con todo se le había olvidado como estaba Ethan vestido. Al menos recordó a tiempo cerrar la boca para sonreír dos tonos menos ridículo—. Hola —repitió con un canturreo grave, tan provocador y tonto como Flynn Rider maniatado a una silla, con la ligerísima diferencia de que él perdió la compostura varias veces en el proceso sin necesidad de sartenazo.

La camisa le quedaba bien, demasiado bien, y verle tan elegante… ah Santos, que calor. Que ganas de quitarle todo y a la vez no quitarle nada, o por lo menos hacerle dar una vuelta para comprobar como le iban los pantalones por detrás. Los tatuajes oscurecían la tela y hacían resaltar aun más las margaritas blancas bordadas, las transparencias dejaban ver su silueta perfectamente pero no lo bastante para destripar todos los pequeños detalles que si bien, ya conocía, ocultos daban juego, y esos botones sin abrochar, y el hombro al aire y... Tragó saliva. Luego estaba ese ooootro detalle, ese niiimio detalle…
Había estado moviendo las almohadas.
Con tantísimos motivos de sobra una risa nerviosa más no sería sospechosa. Nohlem soltó la corbata y le tendió una mano con un pequeño ronroneo ensimismado, echando un brevísimo vistazo a la almohada donde juraba haber guardado las verguenzas antes de seguir en lo importante: comérselo con la mirada de arriba a abajo.

¿Es usted mi cita, caballero? —se inclinó un poco más para dar mayor importancia al gesto—. ¿Me permite?

Una risa rompió parte de la elegancia y la seriedad -de por sí bastante nula en su voz- de su actuación. Tiró de Ethan con cuidado, sin dejar de mirarle en todo momento. Ah, esa ventanita de piel vista… Ya la había besado unas cuantas veces esa noche, pero es verdad que un buen marco realzaba la obra.

Estás precioso —le susurró con una sonrisa de oreja a oreja, algo comedida al impregnar sus palabras de un deseo demasiado intenso—. Eres precioso. Que bien sienta decírtelo así.

Le dio un pico que desató el río de “rrr”s en su garganta. Solo un pico, porque antes de perder la cabeza quería verlo bien. Sin soltarle la mano en ningún momento le hizo levantarla para, dando un paso atrás, hacerle dar una vuelta sobre sí mismo. Sus ronroneos sonaron más fuerte al ver su espalda. Al tenerle de frente otra vez su primera respuesta fue una risa, la segunda, otra.

Te… te puedes quedar la ropa que llevas. Toda. Yo ya no quiero ver esta camisa puesta en mi. Santos, me muero por besarte pero… —le besó una mejilla fugazmente, una risa, otro chequeo—. ¡Pero es que me pierdo las vistas…!

_________________________________________

♪♫♬:
Raven
Raven

Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivación
Personajes : Ethan: Humano, Ingles/Japonés 1.75

Síntomas : En ocasiones, se le desenfocará brevemente la vista.
Armas : Ethan Lanza partesana y una daga

Status : Ciego y cojo, el chiste se cuenta solo.

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12/08/23, 03:26 pm
Verlo fue como obtener una bendición griega, un ascenso directo al olimpo para presenciar a los nuevos dioses, una Afrodita que había decidido que en esa época sería un pelirrojo ediabladamene guapo. Contuvo malamente un suspiro a medida que su cuerpo perdía fuelle, queriendo deshacerse entre las sábanas de la cama y sí se mantuvo firme fue solo para poder seguir presenciando lo bien que le quedaba el traje puesto.

Nohlem no lo sabía y él no iba a confesarlo en voz alta, pero no se había olvidado de la chaqueta. Era una pérdida bien justificada y es que cubría demasiado. Le gustaba hacer volar a su imaginación pero también poder devorarlo con la mirada sin ningún tipo de inconveniente. La camisa ajustada, la corbata atada de forma desinteresada, el chaleco contorneando de forma perfecta sus curvas… Era el mejor envoltorio posible. ¿Sería mucho pedir querer mantener la ropa? Un poquito solo, que pudiera regalarle un juego lento y picarón. Añoraba el roce mutuo, las chispas que saltaban cuando se encontraban piel con piel, ahora bien… Desatarle la camisa hasta que estuviera completamente abierta, dejarle la corbata mal puesta, ver como el chaleco se iba deshaciendo entre caricias y besos… Poder presenciar como su apariencia de chico modelo se iba transformando en un conjunto destrozado post noche de borrachera era una imagen idílica por la que estaría muy dispuesto a morir. Deseaba tirar, quitar y revolver pero también hacerle esperar, provocar que se asfixiara de pasión atrapado en ese conjunto hasta que él mismo quisiera arrancarse las prendas.

Entonces Nohlem  saludó de vuelta y aquel ¨Hola¨ dos tonos más bajitos fue como echar gasolina al fuego. La mente del joven revoloteaba tanto como las mariposas de su estómago, en una cadena de energía en la que el freno de mano ya no funcionaba. Ardía de dentro afuera y todo su incendio interior se convirtió en una piel tan roja, que bien podría aparentar ser quemaduras solares. Le dio la mano en un estado obnubilado, regalándo una sonrisa embobada y unos ojos entrecerrados, cegados por el deslumbrante brillo de su pareja.

-¿Lo soy? Creo que lo soy. - Respondió en una interrogante presa de su estado. Se sentía tan irreal esa cita, que aún siendo una farsa bien podría haberse creído atrapado en un sueño. Su mirada se vio congelada en los iris esmeralda de su compañero, sus sentidos muertos ante el gentil roce de su agarre a medida que seguía obediente el darse la vuelta, sus oídos obnubilados en la dulce melodía que suponían sus halagos y sus labios petrificados en una perpetua sonrisa. Si podía ser más feliz, en esos momentos desconocía como.

Una vez hecho el giro regresó a su lado con una risa compartida en bajito, con la timidez y discreción propia de quien no quería espantar a su compañero en la primera salida juntos. Sabía que no era la primera vez, pero no le importaba creérselo un poquito. Apretó suavemente su mano sintiendose tonto al reaccionar tarde a cada nuevo gesto y cerró los ojos ante el beso en la mejilla, encogido levemente de hombros como si estuviera preparandose para volar de tanta alegría retenida. Si tuviera alas seguramente estaría aleteando tan fuerte que bien podría haber ascendido a la luna, pero a falta de ellas seguía sintiendo que de alguna manera flotaba entre aquellas paredes.

-Te quiero. -No había correlación alguna en su contestación, solo una verdad que quería ser expresada en voz alta para dejar de quemar tanto retenida en su garganta. -Tu si que estás precioso... Bueno, eres, eres precioso. -Repitió con la misma felicidad calmada en su tono. Para lo vivo que se sentía su voz seguía siendo suave, un suspiro introvertido que quería mantenerse como un secreto entre ambos. Soltó el agarre con sutileza para poder rodear sus hombros en un abrazo más cercano y volvió a dedicarle una sonrisa resplandeciente que parecía ensombrecer a una anterior que ya de por si era grande.

-Parece que estemos en un baile de fin de curso. Eres el popu de la escuela, probablemente el rey de esta noche y aún así has decidido salir con el delegado aburrido de clase. Tengo que ser la envidia de todo el insti. -Estaba siendo sarcástico, pues si bien su historia era inventada no le faltaba un factor real. Solo tenían que variar el contexto para que se adecuara más, cambiar el baile por una fiesta. Ethan se jugaba el cuello a que había más de uno o dos buscando al felino en su propia casa para poder divertirse con él. ¨Que hubieran sido rápidos¨ Pensó divertido y como para aprovechar su premio inició un lento movimiento de caderas, siguiendo una música que no se escuchaba. Esperó unos segundos a que Nohlem captará sus intenciones para empezar a mecerse con la suavidad propia de una danza romántica, una balada lenta que se bailaba aún más despacio. Mecidos entre pasos cortos y una distancia anecdótica.

Seguía el único ritmo que podía escuchar en aquel silencio, los latidos calmados de un corazón que encontraba sosiego en la cercanía del pelirrojo. Era increíble como la vergüenza o la timidez se volvían efímeras gracias a la seguridad que le brindaba su pareja. Como entre sus palabras y gestos encontraba una seguridad donde atreverse a ser menos idílico, a librarse de la imagen exclusiva de mamá pato para no tener miedo a mostrar otros lados suyo, a dejarse llevar, desatarse y experimentar, hacer lo que en ese momento le apetecía sin las dudas que esa incertidumbre pudiera causarle.

-No se si ya te lo he dicho pero, eres increíble. - Sus palabras bullían con el amor más real que podía regalarle. Era verdad que no era precisamente bueno con las palabras, Ethan era alguien de gestos más que de frases y por eso fue que a falta de encontrar un hilo correcto para decirle cuánto le quería, hizo nulo el aire que les rodeaba.

Junto sus labios en una gentil caricia, apenas un suspiro convertido en un roce suave y esponjoso. Saboreando con calma el nuevo aroma a rosas y la textura humedecida de su boca. Un ritmo tranquilo en el que las pausas les hicieran añorar de nuevo el contacto, a que con cada respiración recuperada quisieran volver a perderla en labios ajenos. Como si aquel beso fuera un algodón de azúcar que cuanto más se mojaba, más desaparecía, dejando entrever que tras el cariño se escondía un deseo creciente. Con una pasión controlada dejó que su lengua se uniera a la lentitud de aquel balls, explorando como si fuera la primera vez que lo hacía, perfilando unos colmillos que tanto adoraba y permitiendo que su piercing se enredara en una invasión respetuosa. La presión inicial se hizo mayor sin ser agresiva pues su impaciencia no era lo suficientemente desesperada como para querer romper el ritmo.

Ojalá ese hubiera sido su primer beso. El primero donde poder conocer el hambre que le provocaba los labios de Nohlem, donde saber que la calidez de aquel intercambio alumbraba su corazón y el aroma a pétalos de un baño improvisado deleitaba sus papilas. Cada nueva sensación le hacía liviano, pero cada recuerdo que le confirmaba a quien estaba besando le hacía regresar a la tierra, a sentirse más atado que nunca a una realidad que adoraba. Quería dejar sellado entre aquellos besos lo mucho que le quería.

No por ello quería borrar su historia. No iba a cambiarla, pero no le importaba adaptarla. Dejar resuelta la confusión del cementerio y difuminar la tristeza del parque. Permitir que la torpe mamada se convirtiera en una anécdota y el baño en un interludio de curación. Que fuera esa cita la más importante, la única y la real. La que hacían ahora que todo estaba  solucionado y sabían que estaban en la misma página. La que podían hacer ahora que eran pareja.

-Nohlem… -Susurro en su boca, tan bajito que parecía un murmullo. Incapaz de separarse más que aquel intento burdo en el que un simple suspiro podía volver a enlazarlos. -Se que… llevamos ya varios… ¿Pero podríamos hacer de este el primero? Como si fuera nuestra primera cita.

Hablaba lento, dejando que las palabras se le escaparan como volutas espesas de vaho. Acercándose brevemente para que sus labios se rozaran en un beso incompleto que no llegaba a iniciarse. La impaciencia por volver a juntarse le volvía difícil seguir la conversación, y si bien una risilla nerviosa le permitió centrarse un poco, la timidez regresaba a él ante un pedido tan absurdo e infantil.

-Quiero decir, es- es porque todo es mucho más romántico, vaya. Ahora sería cuando tú te confiesas y yo me asombro y- y supongo que eso…. ¿No? La gente tiende a confesarse antes de comerle el pito a su crush. Ay, que desastre, te adoro.

Sentenció dándole un pico tan sutil como la última caricia en un intento de callarse a tiempo, ya no sabía ni él mismo que estaba diciendo. La felicidad le cegaba pero empezaba a darle vergüenza lo muy en evidencia que estaba dejando su amor.
Kanyum
Kanyum

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Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
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Jace: Dullahan, humano americano. 1’73m (con cabeza 1’93m)
Rox: Cambiante, humano australiano/surcoreano. 1’75m
Kahlo: Aparición nocturna varmana granta. 1’62m
Nohlem: varmano granta. 1’69m
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De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty Re: De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

12/08/23, 10:41 pm
Le alegraba no ser el único en recibir un golpe crítico. Es más, se atrevería a decir que la peor parte se la había llevado Ethan: no porque a él no le gustase tanto lo que el moreno vestía ni mucho menos, sino porque… bueno, competir con un traje era difícil. Su novio estaba del color de los mangos maduros, con parches de rojo aquí y allá, y esa venita avispada de la que tanto había hecho gala esa noche había quedado atrapada bajo los escombros de una dulce timidez que, por desgracia, era pegajosa. El te quiero fue un golpe tan bajo como su lindura.

Y yo a ti —respondió como un bobo, sintiendo que la voz se le derretía en la boca. Las palabras no bastaban con lo que sentía y a pesar de no querer perderle de vista deseó estrujarle fervientemente en sus brazos. Ethan debió verse en las mismas ya que se adelantó en sus acciones, a las cuales el varmano sumó un beso en la mejilla.

Rió ante sus ocurrencias, aunque entre breves carcajadas y dientes visibles se coló pronto el reproche.

¡Eh! El rey de la promoción se niega a que el bellísimo delegado se llame a sí mismo aburrido. No voy a tolerar esos insultos en mi reinado. Nuestro reinado —sus manos se aposentaron en su cadera con una duda propia de quien se acobarda de su pareja de baile, una inseguridad que, eso sí, duró apenas una fracción de segundo—. Un rey necesita a su… otro rey, supongo —rió con más suavidad, meciéndose en la inexistente melodía. Sí, menos mal que había apagado los altavoces, Barbie Girl ahora no pegaba ni con cola.

De no estar tan enamorado posiblemente la vergüenza le hubiera consumido, incluso si no había nadie para verlos, pero en aquel baile sin música se sentía bien, conforme y lleno con tener a Ethan a su son. Podría cantar algo suave solo para él, silbar como antes, entonar un vals, cualquier cosa que les diera un ritmo, pero la situación no requería florituras. Las notas más bonitas de aquella partitura eran las que su novio le regalaba.

Pensaba que era más tonto que Colmillo… —susurró con humor al pensar en el contraste que hacían sus halagos y sus piques pasados. El suave ronroneo demostraba agradecimiento, una felicidad a la que por fin no acompañaba el amargor de no sentirse correspondido.

Hubiera sinceridad o no en sus cumplidos Nohlem era un buen adulador, pero ahora mismo nada suplía más que dedicarle un solo “te adoro”. Podría hablar de lo hermoso que estaba, cuanto le admiraba por una biblia de motivos, palabras guardadas al por mayor para Ethan, mas todas se quedaban cortas. Besarle, sin embargo, era una demostración perfecta, un acto que no entendía de verbos e idiomas. Sus manos no se hallaban a gusto en su cintura, y buscando un sitio donde pudiera demostrar más amor que lujuria llegaron a su rostro, el cual tomó entre ambas con la suavidad de un pequeño ronroneo ido a menos de tanto que estaba sintiendo. Inclinó, como tantas otras veces, el rostro hacia el lado de la cicatriz en su labio, queriendo abusar del fino recordatorio de a quien pertenecían sus besos. Su mano izquierda se abrió y cerró en busca de la marca que cortaba su mejilla para acariciarla con las yemas de los dedos mientras su derecha descendía por su cuello como si se tratase de algo frágil. Incluso cuando sus labios se abrieron a más contacto, cuando envolvió el piercing y rozó el filo de sus dientes, sus manos se mantuvieron suaves, controlando el querer desbocarse, domadas por un sentimiento mucho más gentil.

Ronroneó solo cuando el beso paró, un sonido calmado e invariable como un motor en la misma marcha. No respondió a su nombre sino que esperó a que acabase, aún acariciándole sin apenas mover las manos como si de porcelana se tratase.

¿El primero…? —preguntó en un tono similar, un tanto confuso. No porque hubieran sido ya muchos besos, sino porque después de uno como ese su razón perdía fuelle. El sonido de su risa alzó ligeramente sus orejas (“Santos, pero que bonito eres”) y le trajo a tierra, devolviéndole a la dinámica juguetona e inocente sobre la que tanto bailaban y tropezaban—. ¿Tan mal lo he estado haciendo hasta ahora? —bromeó aún en voz bajita.

Que fuera tan directo le arrancó una risa a él. No le faltaba razón. Su primer primer beso, el real, había sido tan espectacular y apoteósico como unos tambores de guerra, y vaya ejemplo, pues lo había precedido una batalla acorde a lo que estos advertían. El segundo primer beso había sido, bueno, Ethan ya lo había descrito muy bien. ¿Romántico? Sí. ¿Particularmente salado? También. Sin contar los quinientos besos sin nombre que habían sucedido de por medio (pero sin quitarles mérito) aquel parecía un buen punto de partida.

Soy un increíble desastre, sí —confesó divertido, sonriendo por el pico—. Ya sabes lo que dicen, ¿no? A la tercera va la vencida. Aunque no es la tercera, claro, es la primera —se separó lo justo para mirarle mejor a los ojos, con los suyos finos por la sonrisa, saltando con relativa facilidad la muralla de timidez que se construía cada vez que hacían un contacto visual tan íntimo—.  ¡Te quiero mucho, Ethan Ikeda, delegado no-aburrido del insti, por favor sé mi novio! —dijo con voz grave sobreactuada, riendo después. El sonido perdió fuerza, entorpecido por la seriedad de sus pensamientos—. Hm… Te puedo confesar que… que lo siento mucho por besarte entonces, en el cementerio, pero… Pero que también no me arrepiento de haberlo hecho. Bueno no —se apresuró en añadir—, sí lo hago porque creo que nos hicimos daño los dos, pero… La verdad es que por un momento fui el varmano más feliz del planeta. Me gustó bastante, por no decir un huevo. Ahora que esto lo digo ahora que estamos bien y somos novios —su sonrisa se ensanchó un poco—. Porque menudas lloreras. No sé si declararme entonces habría sido lo mejor y tampoco lo más romántico pero igual… lo siento por no haberlo hecho.

No había pesar en el suspiro que profirió, solo alivio, como un pecado redimido. Le besó, un contacto lo suficientemente largo para no llamarlo pico, pero ni de lejos tan elaborado como el anterior. Era una forma de evitar que replicase aún.

Lo siento por tardarme, mi flaco. Y perdón por comerte el pito antes de decirte que te quiero —se rió—. Santos, te juro que iba a explotar de no decírtelo mientras lo hacía —le apartó con cariño del hombro un petalito de los de su cabeza que había ido a parar ahí—.Oye, pero ahora que lo he hecho todo en orden… ¿Puedo comerte ahora? —sonrió con actuada picardía, un acto para salir de un estado que le dejaba demasiado vulnerable. Sus manos habían regresado a su cintura.

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Raven
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De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty Re: De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

15/08/23, 03:09 pm
Las caricias que Nohlem le dedicaba iban más allá de las palabras, pues si bien estas eran  preciosas el lenguaje físico era uno universal que comunicaba de una manera tan cercana como dulce. El sutil camino que trazaba sobre su mejilla dejando que la suavidad de sus yemas sobre la cicatriz contrastará contra la fría y sutil presión de sus anillos, el cuidado con el que acariciaba su cuello como si se tratase de alguna escultura de hielo tan cristalina como frágil… Cada gesto trenzado en aquel beso le devolvía la cordura tanto como se la arrebataba para seguir sumido en un trance liviano.

Y sobre todo, le daba confianza, amor, seguridad. Las primeras veces había pasado desapercibido, pero a cada nuevo intercambio era difícil no darse cuenta del detalle. Nohlem siempre buscaba aquella cicatriz que cortaba su labio, una que tantos reparos le había dado en su día y una a la que ahora agradecía en silencio por existir. La calidez de sus labios sobre ella y el mimo con el que trazaba su recorrido a besos le sacaba pequeños suspiros cargados de una ilusión tan nueva como extraña. Que no tuviera reparos era de agradecer, ahora bien, que encima las tratara como un detalle más al que querer y por el  que darle mimos era una sensación que le llenaba su corazón de calor, como una hoguera en mitad de una noche oscura hecha para mantener a los malos espíritus alejados.

-Oh vamos, sabes que adoro todos tus besos no me seas dramático.

Comentó aún a sabiendas del tono burlesco de su pareja, solo para poderle recordar lo mucho que le encantaba. En su rostro seguía dibujada una sonrisa brillante, parcialmente oculta al presionar sobre la mano de Nohlem, aquella que aún descansaba sobre su mejilla. Como si fuera un cachorrito falto de mimos a pesar de que precisamente se veía desbordado por los mismos. Una caricia tonta en la que restregaba su moflete hasta que a la escena se le sumó una pequeña risa, avergonzado al ver que el pelirrojo seguía su juego absurdo de popu y delegado. Era una confesión ficticia pero escucharle decir de nuevo esas palabras conseguía que sus latidos se volvieran nerviosos, conscientes de su soñada relación. El problema es que antes de poder decir un ¨Sí, quiero¨ el tema cambio tan brusco como las emociones del Londinense.

De todas las cicatrices que decoraban su cuerpo, esa, en especifico sangraba abierta en lo más profundo de su corazón y si bien Nohlem hacía bien en querer hablar del tema, Ethan solo podía rehuir con la mirada tan incómodo como estaba. No es que el beso hubiera sido horrible, a él le gustó tanto como a su compañero. El problema era que en aquel mejunje emocional no podía desligar esa situación de contexto que lo rodeaba y querer tratarlo significaba explorar una herida tan reciente que el solo pensar en ello ya dolía.  Su sonrisa pasó a convertirse en una mueca nerviosa que a pesar de intentar mantenerse alegre acaba convertida en un temblor desigual, apenas una sombra de la inocente alegría que transmitía hacía unos segundos.

No quería alejarse y no lo hizo, pero tampoco supo ocultar lo desagradable que le estaba resultando la conversación. No podía dirigirle la mirada, y sus manos suavizaron el agarre que tenían sobre el felino, dejando de envolverle para quedar apoyadas sobre ambos hombros. Era un mecanismo sutil por si en algún momento sentía la necesidad de huir.

Para su suerte no fue necesario pues sus labios se encontraron acogidos en los de Nohlem y cerrando ambos ojos decidió encontrar un refugio en ellos. Aquel beso fue un salvavidas para que pudiera alejarse de forma cobarde del mar en llamas que creaba su cabeza, escapando del tema para dejar que todos sus miedos regresaran al fondo del océano aún a sabiendas de que ese arreglo era una mera tirita temporal.

Ignorando todo lo anterior decidió centrarse en el último pique que el varmano le dedicaba, una frase cargada con segundas tan directas como la picaresca sonrisa que le regalaba. Ethan recuperó un poco de su porte asintiendo a medida que recuperaba parte de su alegría.

-Ya sabes que soy tuyo, no tienes por qué preguntar para saber qué puedes hacer lo que quieras. -Su sonrisa no era perfecta, pero esta vez era sincera. Devolviéndole un susurro igual de burlesco a medida que se iba adaptando a un juego que conocía mucho mejor.

Soltó el agarre para bajar en búsqueda del contacto que Nohlem tenía sobre sus caderas, tomando sus manos entre las suyas para guiarle con suavidad hacía la cama. Ethan se movía de espaldas, dando pasos cortos hasta que chocó levemente contra el borde y supo que habían llegado.

-Ven aquí anda.

Quería alejarlo de cualquier duda o trasfondo malo que hubieran podido tener, que se centrará en el ahora como Ethan deseaba hacer. Este se sentó sobre la cama, desplazándose hacia el interior para darle algo de espacio donde apoyarse y desde allí flexiono la pierna mala, dejando que se elevará sobre la otra.

-No puedo… No eh, no me siento cómodo hablando de esos temas ahora mismo. -Confesó intentando que sus sentimientos no cayeran en saco roto, le había escuchado, solo no podía responderle de una forma que quizá el pelirrojo hubiera preferido. Una de las manos que aún le sostenía la encaminó hacia su mejilla, donde se frotó en un perdón inocente sin saber muy bien cómo disculparse del todo. La otra en cambio, la guió hasta su rodilla, donde soltó el agarre para dejar que solo la de Nohlem reposara ahí.

-Pero… Puedo tratar otros yo… Si quieres verla, está bien. Contigo no me da miedo. -Una sonrisa dudosa intentó validar sus palabras, obvio que seguía dándole un poco de miedo, pero si no intentaba avanzar iba a tropezar con la misma piedra una y otra vez. Era una recompensa a cambio de otra, quizá no tenía el mismo valor pero estaba intentándolo de igual forma, dentro de toda la torpeza con la que nadaba entre sus problemas.

-Di que vas a ser el primero fuera de mi familia y bueno los médicos en verla. Solo, ve con cuidado porfi.
Kanyum
Kanyum

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De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty Re: De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

17/08/23, 03:59 pm
Sus palabras no tuvieron el efecto que esperaba e igual que había sido fácil leer la incomodidad de Ethan lo sería leer la suya. Su seguridad menguó como un castillo de arena hecho a orillas del mar, comido por un oleaje que no necesitaba ser fuerte para tumbar murallas. Sus orejas apuntaron abajo y su sonrisa ladina dejó de serlo, aunque se mantuvo por obligación. Estaba visto que no debería haber sacado el tema y que su recién proclamado novio aún no le había perdonado. Lo entendía, no había sido bonito, solo... había guardado esperanzas a otra cosa. El peso de la culpa volvió a posarse sobre sus hombros, ligero como la chaqueta que le faltaba e igual de sobrante. Se tragó los suspiros como si de pastillas se tratasen. Al menos no todo habían sido fallos (y no le había hecho la cobra), cuando Ethan dijo que era suyo sus mejillas se encendieron y sus ojos recuperaron parte de su brillo.

¿Puedes decirlo otra vez? —añadió a modo de broma-no-broma en un tono que quería trasmitir ánimo—. Me gusta como suena.

Se dejó guiar con una pequeña sonrisita. Que su objetivo fuera la cama no significaba que el tema estuviera encauzado, de hecho se sentía como cuando Kahlo le hacía sentarse antes de darle su opinión y soltarle verdades como puños con todo el tacto que tenía, que a veces no era mucho.

Claro. Lo siento —sus orejas seguían gachas aunque se esforzó en sonreír al sentir su tacto y hacer contacto visual, uno que desvió pronto a sus rodillas. Su cabeza estaba como la sala del piano cuando Abel la había puesto patas arriba en busca de ropa, siendo en su caso busca de formas de excusarse: "estuvo mal", "no debería haberlo hecho", "siento haber arruinado el momento otra vez"... todo para que al final lo único que soltase fuera—: Perdón.

El suspiro acumulado ya era demasiado fuerte como para aguantarlo, así que exhaló el aire por la nariz antes de que se volviera exagerado. No supo a que se refería Ethan hasta que mencionó a los médicos, momento en el que sus orejas cambiaron de ángulo para tirar hacia atrás en una expresión entre asombrada y comprometida.

Oye, no... no hace falta Ethan. No necesito que me compenses por nada, más bien... —más bien era él quien tendría que hacerlo. Pero tampoco quería que creyera que su rechazo venía por disgusto a su herida, de verdad que apreciaba la confianza que depositaba en él al dejar esa puerta abierta y eso no caería en saco roto. Suspiró otra vez, inquieto, aunque fue más un "ains" que agobio malo—. ¿Seguro, flaco? No es que yo no quiera, es que no quiero que te sientas tú obligado...

No se retractaba en su deseo de besar todas sus cicatrices, fuera hoy, mañana o dentro de un mes, pero se sentiría peor forzando a Ethan a algo que no por una cagada suya. Ante la duda se acercó a besarle la frente, presionando con los labios como si así pudiera sellar toda incertidumbre, propia y ajena. Obtenida una positiva Nohlem abandonó su sitio en el borde de la cama y se arrodilló delante suya en movimientos suaves, como si lo que tuviera delante fuera un animalillo herido que pudiera espantar con un paso en falso. Si tuviera un zapato entremanos bien podrían recrear la escena de la Cenicienta.

¿Te has puesto el liguero? —eran tirantes pero le parecía más divertido llamarlos así. Al palpar su pierna y notarlos sonrió—. ¡Te lo has puesto!

Besó brevemente su rodilla, acariciando con sumo cuidado la longitud de esta para abajo, hasta el borde del pantalón, y lo recogió hacia arriba hasta hacer visible media, tira y piel. Lo bueno del material y el tipo de prenda es que bien podía llegar arriba sin cortarle la circulación a uno. Sonrió un poco más al ver lo bien que le quedaba.

Ah. Me da pena quitártelo. Mira que el sexo con calcetines es un no como una casa, pero... —rozó las tiras—. La lencería son otras palabras.

Técnicamente tampoco era lencería pero bah. Con un click soltó las ligas de la media y, habiendo buscado fugazmente su mirada como confirmación, se la quitó. Ahí estaba en primer plano, una línea blanca de piel cicatrizada, tan larga y recta como el hueso que debería haber dentro. Era mucho más gruesa y no tenía la irregularidad y el "encanto" de las otras, lo que denotaba que fuera quirúrgica. Incluso curada era terrorífica. Se quedó observándola, trazando tímidamente su forma con la yema de los dedos de una sola mano, procurando que su rostro concentrado no demostrase ni por un segundo como de intimidado se sentía, aunque una de sus orejas tiraba inevitablemente hacia atrás. El accidente tuvo que ser horrible, y más si pensaba que ahí dentro había metal, o en todo lo que había perdido que no se podía ver. Se sentía igual cuando veía la unión entre brazo y prótesis de su hermana, y eso que a ella sus heridas le avergonzaban mucho menos que al londinense.

¿Te sigue doliendo...? —colocó una mano tras su gemelo, tirando de este para levantarlo y acercárselo con la misma delicadeza que venía usando. Sin añadir más besó el centro de la marca sin apenas ejercer presión, tan lento como lo examinaba—. Te quiero flaco. Te quiero mucho —otro beso, un poco más arriba—. Me siento privilegiado —pasó el pulgar por la cicatriz vagamente y exhaló una leve risa—. Este es el padre de todos los truenos.

Le dio un último beso y una caricia antes de recolocarle la media y el tirante. Cuando lo tenía arriba del todo, no obstante, frunció el ceño confuso consigo mismo.

Espera. La idea era desvestirnos. Vestirnos para poder desvestirnos ¿Por qué te estoy vistiendo otra vez?

Con una risa atolondrada Nohlem se irguió apoyándose en los bordes de la cama para besar sus labios, sin dejar que ni eso interrumpiera la gracia que le hacía la serie de ideas de bombero que tenían. Ya no se sentía tan enturbiado como antes, y es que si Ethan le había permitido aquello es porque, bueno, tan mal no podían estar.

Que desastre —masculló aún en sus labios. Sus manos fueron rápidas al primer botón que pudieran desabrochar en la camisa del moreno, liberándolo con un tironcito intencionado—. Siempre lo hago todo alrevés...

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Raven
Raven

Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivación
Personajes : Ethan: Humano, Ingles/Japonés 1.75

Síntomas : En ocasiones, se le desenfocará brevemente la vista.
Armas : Ethan Lanza partesana y una daga

Status : Ciego y cojo, el chiste se cuenta solo.

De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty Re: De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

21/08/23, 12:46 am
Las disculpas, el tono afligido y las orejas gachas fueron una combinación tan efectiva como dolorosa, Nohlem era el vivo caso del arrepentimiento y al igual que el muchacho, Ethan no podía evitar caer en el mismo ciclo, pensando que aquella situación era su completa responsabilidad. Con la ligera opresión creciendo en su abdomen no quiso hacer públicas sus dudas, pues añadir un perdón haría de aquella cadena una infinita. Aún estaban lejos del foso, estaban a tiempo de frenar en seco.

El inglés quería explicarse correctamente, evitar el malentendido y demostrar en todo lo que se le permitiera lo mucho que le quería, pero también era consciente de sus dificultades para hacerlo. Intentar hablarlo sería como abrir la riada acumulada en su interior y si bien ahora la acequia estaba seca, no quería tentar a la suerte llamando a posibles lluvias. Por esos motivos dejó la compuerta cerrada y las persianas bajadas, ignorando una tormenta lejana para centrarse en la cálida calma que le aportaba el felino. Ya tendrían tiempo de hablarlo, hoy no era el día oportuno.

Ancla al suelo y con una serenidad que se le iba asentando de forma tímida decidió borrar sus dudas para centrarse en lo que su pareja quería decirle.

-No me estás obligando a nada, no te preocupes. De verdad quiero hacerlo, confío en ti y quiero que puedas verla. -Sus palabras se veían teñidas de una confesión vergonzosa, un deseo nimio que hacía latir su corazón de igual manera que lo ralentizaba. Ahí donde se juntaba la añoranza de ser querido en su conjunto, cicatrices visibles y no tan visibles incluidas, como el miedo a no ser aceptado por las mismas. Donde los pálpitos se volvían irregulares y aún estando nerviosos cortaban su respiración a la espera tensa del resultado.

-Eran bonitos.

Respondió más directo a la alegría mostrada por los ligueros. En otras circunstancias habría bromeado sobre ello, añadido sarcasmo o cierta picaresca divertida, más la cercanía del gran evento le hacía permanecer atento a cada movimiento y sutil cambio en el ambiente. La vulnerabilidad que había decidido regalar ganaba conciencia. Nohlem tenía razón, era como un animal asustado, atento a la mínima señal de peligro para salir corriendo.

-¿Lencería? -Preguntó sin preguntar con el único propósito de llenarse la boca de algo y mantener su mente ocupada en cualquier burda excusa.

La tensión era palpable en lo rígida que estaba su postura. Al ruido que hizo un calcetín desabrochado lo acompañó una toma de aire exagerada, un mecanismo para poder retener todos sus males y aguardar con paciencia un tacto que sabía que no era malo. No había sonrisa en un rostro que también se había congelado en la alarma, centrado en buscar cualquier síntoma que indicará un mínimo malestar. La tensión acumulada evitaba que su pierna generará movimientos indeseados ante una invasión permitida, pero si bien no podía relajarse con su gentil contacto al menos estaba aprendiendo que no era una sensación desagradable, solo extraña.

Una ligera risa nasal escapó presa del nerviosismo, evidenciando un miedo que trataba de enmascarar tras una sonrisa. No quería retractarse a mitad de camino por asustado que pudiera estar y es que si no era con Nohlem dudaba que volviera a atreverse a hacer algo así. Le costaría llegar a una meta satisfactoria, pero al menos quería intentarlo.

La mano sobre el gemelo le hizo aflojar el hierro que en esos momentos era su pierna, y por primera vez desde que su calcetín había tenido la desdicha de bajar se atrevió a despegar su mirada de la herida para buscar el rostro del pelirrojo. Ver sus labios posarse sobre la piel desde esa perspectiva le permitió adquirir un matiz más positivo: no estaba obligándole a besar una cicatriz fea, Nohlem le estaba besando porque le quería, ahí tuviera la pierna rajada en dos.

Fue tras esa breve pausa y las cálidas palabras del felino que encontró consuelo suficiente como para empezar a echar leña a una hoguera que nunca había acabado de apagarse. La sonrisa que se le dibujó en el rostro con el segundo beso fue tan sincera como la suavidad con la que empezaba a destensarse. Sus hombros fueron bajando acompañando un estado más relajado y si bien la calma no era completa, al menos se notaba en una postura más dejada que estaba consiguiendo retomar su confianza.

-Lo es, vaya, si. Podría llamarse Zeus, ya sabes por… El, bueno claro si, ya lo sabes, qué tontería. -Su torpeza le llevaba a trabarse en ese tipo de tonterías a medida que lograba desperezarse y aunque se había alejado un poco de su miedo, agradeció en silencio que volviera a colocar el calcetín en su lugar. Era un desliz del que no iba a quejarse.

Ethan en su juventud había sido bastante cabra loca y en verdad, la ropa no le suponía un impedimento para el disfrute. Los baños del instituto habían sido partícipes de demasiadas situaciones no aptas para todos los públicos y si bien ahora tenía más margen a la intimidad (que no mucho al vivir en una residencia estudiantil) nunca había hecho ascos a algún rapidin con todo puesto en sitios recónditos pero públicos. Que eso no significaba que dado este caso no quisiera arrancarle la ropa igual, su mente solo estaba tejiendo una excusa razonable y poco creíble para mantener la cicatriz escondida.

-Bueno… A mi la idea de volverte a desvestir me vuelve loco, me empieza a sobrar muchisimo tu chaleco.

El calor iba y venía como un hormigueo familiar, renovando las ascuas cuando Nohlem selló el momento con un beso. Apenas salió de entre sus labios una interrogante pequeña ante la separación nula de su compañero y el suave "click" del botón desabrochado. Que fácil se alimentaba el incendio interior, y que natural se le hacía responder a la picaresca del felino con una media sonrisa. Sus manos se apoyaron en su cuello, buscando con unas caricias algo más firmes afianzarse tras su nuca, en el inicio de un pelo donde podía agarrarse con comodidad.

-Oye, qué injusto eres… yo ya venía un poco suelto y tu en cambio con todo dado. -Le sacó la lengua con aire juguetón, aprovechando la cercanía para saborear con ella los labios del felino, un rápido lametón cargado de tantas segundas como quisiera imaginarse Nohlem o de tantos recuerdos como pudiera anhelar de una estantería ruidosa… Enredó algunos rizos entre sus dedos a medida que apretaba con suavidad y tiró del chico hacía sí para dejar que el aire entre ellos fuera meramente anecdótico.

Un beso que aún tomándose su tiempo iba cargado con una pasión creciente, confiada y segura. Dejó que una de sus manos se mantuviera agarrada a su cabello pero la otra se desplazó al pecho, en un recorrido lento donde su palma iba presionando las formas por donde pasaba, queriendo definirlas aún teniendo la ropa como impedimento. Bajo hasta su abdomen y allí busco el final del chaleco, la abertura perfecta por donde poder colarse para sentir la tela suave de la camisa de forma directa.

Ah, mierda ¿Por qué le había dado tanta ropa? Ahora le sobraba la mitad.
Kanyum
Kanyum

Ficha de cosechado
Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
Habilidades: Puntería, intuición, carisma
Personajes :
Jace: Dullahan, humano americano. 1’73m (con cabeza 1’93m)
Rox: Cambiante, humano australiano/surcoreano. 1’75m
Kahlo: Aparición nocturna varmana granta. 1’62m
Nohlem: varmano granta. 1’69m
Xiao Taozi: Fuzanglong carabés. 1’55m

Unidades mágicas : 5/5
Síntomas : Mayor interés por acumular conocimiento.
Status : Prrrr prrrrr

De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty Re: De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

23/08/23, 03:09 pm
Claro, Zeus. Como el famoso perro de mi amigo Mathias —dijo con una naturalidad cargada de ironía, seguida de una breve risita.

Su liada anterior había sido compensada, y aunque si se paraba a pensar en ello todavía se le achicase el corazón, que de verdad llegase a hacerlo era una posibilidad bastante remota ahora mismo. Después de todo aquel al que temía haber ofendido era el mismo que le estaba confesando un deseo que le involucraba a él sin ropa. Que difícil se lo ponía Ethan para no ronronear ni pedir más de sus labios, dos tentaciones prácticamente imposibles cuando los dedos del japonés se enrredabab en los mechones de su nuca.

¿Hm?

La interrogación salió atolondrada. No había entendido su comentario y menos que lo iba a entender tras el lametón, el tirón de pelo (que le arrancó un ronroneo particularmente grave y abrupto) y el beso, el cual si no llega a ser por iniciativa del londinense habría sido obra suya igualmente. Resopló por la nariz, una exhalación breve que nada disimulaba sus ganas, como una máquina de vapor que arranca a trabajar con temperaturas demasiado altas y aún así reclama más leña. Prendido Nohlem, prendido el beso, cuya paciencia y lentitud más pronto que tarde sería anecódita. Sus manos abandonaron ese primer botón para ir a por el segundo y el tercero, abriendo aquella ventana de tela para deslizar rápidamente las manos por su piel, rodeando y abarcando con los dedos tanta superficie como fuera posible en torno a su cadera, subiendo a sus costillas y danzando por su espalda en un intercambio cada vez más avaricioso. Ladeó la cabeza a la izquierda como ya venía siendo habitual, más las ganas que le tenía no eran tan meticulosas y pronto se vió abarcando cada ángulo sin discriminar que hubiera o no cicatriz que saborear. Tenía calor, y aunque podía apaciguarlo dando una tregua a los lentos tirones de labio que le propinaba a Ethan, prefería sacrificar el dulce tacto de su cuerpo con tal de ayudarle a deshacerse del chaleco. Él tenía más ropa que el británico, aunque aquella compensación tan lógica no formaba parte de su tren de pensamientos. Actuaba en un razocinio mucho más humilde, motivado por la presión que notaba por debajo del ombligo, el imán que le hacía empujar y hacerse hueco entre las piernas de su amante.

"Ethan", pensó, mas solo emitió un quejido amortiguado. No quería romper el vínculo, jadeaba cuando su boca se lo permitía para tomar más aire, pues activo como estaba lo que recibía por la nariz resultaba insuficiente. "Ethan", se repitió. Mamá pato, el chico lindo en todos los sentidos del cumplido, el de la historia trágica, partícipe de ese friends-to-lovers tan accidentado como los romances que leía su hermana. Su novio. Una sonrisa irrumpió entre la fogosidad del beso, a tiempo que interrumpía el contacto para hacerse atrás de pie y quitarse el chaleco que tan poco tiempo había durado adornando su silueta. Después de aflojarse la corbata con ambas manos y una sonrisa de medio lado consciente de su ego, regresó entre ronroneos a Ethan.

Reclamó más terreno con una rodilla hincada sobre la cama para echarse más sobre el moreno y el colchón, retomando el beso por donde lo había dejado. Quería besarle el cuello y bajar, hambriento por morderle y comerle entero, pero eso implicaría abandonar sus labios, algo por lo que no estaba dispuesto a pasar aún. Le tentaba liberar un primer botón en su camisa, pero algo le decía (su particular Pepito Grillo de los vicios) que su novio estaría más contento encargándose de ello. Se equivocase o no él tenía las manos ocupadas presionando las yemas de los dedos contra las margaritas que adornaban la espalda de Ethan, recorriendo el borde de su pantalón o lamiendo su lengua con la propia. No le importaba que se quedase la camisa (de hecho, le encantaba) pero la parte de abajo empezaba a ser un problema.

Flaco —jadeó, yendo rápidamente a su cuello para besarlo y, de manera aún suave, morderlo, mientras se reacomodaba sobre él. Sus manos actuaron con la misma velocidad, quitando el botón y la cremallera del pantalón. Que sí le hacía una cintura muy bonita, pero más bonita era sin nada. Le agarró la cadera firmemente y le levantó para bajar un par de centímetros más la prenda, siendo los ronroneos su única comunicación "verbal".

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Raven
Raven

Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivación
Personajes : Ethan: Humano, Ingles/Japonés 1.75

Síntomas : En ocasiones, se le desenfocará brevemente la vista.
Armas : Ethan Lanza partesana y una daga

Status : Ciego y cojo, el chiste se cuenta solo.

De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)  - Página 5 Empty Re: De oca en oca y tiro porque Ethan me toca - RV Gakuen (+18)

29/08/23, 09:23 pm
Ethan creía estar en la cresta de la ola, cabalgando con seguridad unas aguas que daba por controladas. Confiaba en su actitud y en sus virtudes para encandilar a tan grande felino, pero si bien sus manos tenían un buen agarre, también las tenían las garras traviesas de un tigre que se impacientaba por momentos. Sintió el tirón de la tela a cada botón desabrochado pero el baile alocado que trazaban sus lenguas era suficiente distracción como para ignorar lo que estaba sucediendo. El calor y el deseo que se localizaba entre sus bocas crecía como un incendio descontrolado, extendiéndose por su cuerpo allí donde las manos de Nohlem acariciaban y apretaban. Jadeos entrecortados que iban a morir en labios ajenos, respiraciones en desincronía y sonrisas fugaces por cada mordisco dado. Él hacía lo propio, regalando marcas con sus colmillos y fogosos besos que cortaban cualquier intento de tregua que el felino quisiera regalarle. Tan rápido como se acostumbró al beso, se acostumbraron sus piernas, rodeando la cintura del felino con un gesto tan desesperado como necesitado. Que fácil se le hacía querer y que difícil desear en aquel revoltijo emocional donde buscar más no era una posibilidad si no una orden imperiosa.

-Eh… -La queja apenas fue un susurro, un gruñido alargado tras presionar los labios de Nohlem en su inesperada fuga. Iba a pronunciar algo después, algún lamento victimista que no llegó a vocalizar, absorto en las nuevas vistas. Con la boca a medio abrir y una mirada perdida en la niebla densa de su mente, joder tenía que ser ilegal ser tan sexy. Se mordió el labio en un reflejo de lo que le gustaría hacerle sobre la piel, pero a falta de ella dejó que su mente volará a un pecho, cuyo único impedimento ahora era una bonita camisa blanca.

Aún sin entender el hechizo que una simple corbata desatada podría hacer sobre su psique recibió su vuelta con una amplía sonrisa y una lengua golosa por recuperar el tiempo perdido. Ya no había paciencia, ni el concepto de tiempo, la eterna noche se había acortado al ahora y en este ahora simplemente quería y quería con la avaricia de quien ya había esperado suficiente. Le abrazó en torno a los hombros a medida que ambos se iban desplazando hacía las sabanas, anulando cualquier distancia que hubiera entre sus cuerpos mientras luchaba entre las dudas de recuperar el aliento o seguir en un asfixiante beso que le volvía loco. Solo cuando sintió la comodidad de la cama tras su espalda abandonó sus problemas de aire para centrarse en otros en forma de botones. Sus manos jugueteaban en la bajada por su espalda alta, adentrándose en el hueco menos ínfimo que había entre ambos para empezar a soltar la camisa. Sus movimientos eran torpes pero no por ellos menos certeros, pues las ansias compensaban los fallos y si a la primera no conseguía desatarlo lo hacía a la tercera, en un espacio de tiempo tan corto que bien podría haber sido un único intento. No paró hasta que consiguió que ambos lados de la prenda cayeran en los costados de Nohlem de forma independiente y fue en ese preciso momento cuando notó sus caderas levantarse.

No hubo resistencia, al contrario, colaboró levantando ligeramente ambas piernas para que pudiera bajarle el pantalón cuanto antes. Su cadera se movía sola y ante un roce más cercano el calor abrumador de su entrepierna se juntaba con la zona sensible de su cuello en ese ataque doble. -Nohlem… quiero… -Las palabras se difuminaban en su mente a cada frote insistente que él mismo hacía, le daba igual que el fuego ya estuviera prendido, quería seguir hasta que las llamas acabaran de consumirlo. -Nohlem… -El ruego era tan incoherente como la procesión de suaves sonidos que lo acompañaban. Sus manos se habían quedado sin destino con tanta sorpresa, pero ahora, prendidas cual gasolina se asentaron en el pecho del pelirrojo y lejos de contentarse con el destino decidieron empujarlo hacía uno de los costados.

Fue rápido, con la fuerza suficiente como para hacer girar a Nohlem y tan pronto Ethan estaba observando el techo, ahora tenía vistas magníficas a la cama. Sentado sobre el regazo de su novio le dedicó una sonrisa lasciva, como quien iba a confesarse aún a sabiendas de que no se arrepentía de sus malos actos. Sus manos volvieron a ejercer presión sobre su pecho, obligando al granta a permanecer tumbado, y ya que le había impedido el acercamiento, fue él mismo quien recortó distancias agachándose sobre él para dedicarle un beso tan suave sobre el cuello que resultaba disonante. Su única respuesta a cualquier queja sería otro beso cerca de su nuez, y el siguiente donde sus labios presionaron más se acercó a sus clavículas. En cuanto llegó al pecho todo amor quedó atrás para dar paso a unos dientes cuidadosos y mientras las caricias sobre esa zona se volvían circulares, fui turnando boca y mano para que ambas dieran un mejor juego. Pulgares que presionaban en zonas sensibles cesaron su labor para dar rienda a una lengua que saboreaba con lentitud y dientes que apretaban con el suficiente cuidado para que el placer no se convirtiera en dolor, le tenía tantas ganas a esa zona que todo aquello que no pudo hacer durante el reto gracias al público indiscreto, lo podía disfrutar ahora sin vergüenza.

Quería dejar sus marcas, que el tono moreno del joven acabará rojizo por su culpa. Cuando se separó observó su obra orgulloso de la misma, desplazando las yemas de sus dedos hacía su bajo vientre, donde residía el dichoso pantalón.  Nohlem seguía cubierto de mordiscos y chupetones, un mapa precioso cuando sabía que el autor era él, su novio, su pareja, su amante. -¿Cómo puedes ser tan jodidamente sexy? -Soltó al aire entre jadeos desesperados que buscaban recuperar cierto control, su abdomen no paraba de subir y bajar, faltó del mismo, dejando sus pensamientos expuestos en una voz demasiado alta. Hincó ambas rodillas en los costados para levantarse un mínimo, lo suficiente para que una vez la cremallera se desabrochase entre sus dedos pudiera empezar a bajarle los pantalones sin complicaciones. No los desplazó demasiado pues solo quería tener a la vista los calzoncillos.

-Nohlem… quiero. -Se repitió como un disco rallado en un pensamiento tan cíclico como sencillo. Por si acaso quedaban dudas de aquella frase incompleta volvió a sentarse, dejando que el roce necesitado hablara por sí solo. Haberle apartado la ropa interior era la opción fácil, pero si el Londinense se estaba volviendo loco, ahí haría que ambos lo estuviesen. En un desplazamiento suave, lento y agónico empezó a mover las caderas, colocando parte de su peso en las palmas de sus manos ahora afianzadas al vientre del varmano. El contacto físico tan cercano le empezó a arrancar un murmullo malamente contenido al morderse los labios y fruto de esa sensación tan placentera como nerviosa acabó cerrando los ojos para que fuera solo la presión entre ambos lo que provocará cada escalofrío de su cuerpo.
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