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Mesón “El jardín de sevli” - Página 4 Empty Mesón “El jardín de sevli”

05/05/20, 12:42 am
Recuerdo del primer mensaje :

Casa de dos alturas y planta rectangular con un patio trasero cerrado por un muro con verja que tiene un portal estrecho para acceder a este directamente. Por su lado derecho linda con otra casa abandonada, pero por el resto de laterales da a la calle. Tanto las paredes como el muro son de piedra, y las puertas, las ventanas y las contraventanas son de madera. Las vigas que sostienen el tejado, formado por tejas oscuras y planas, son también de madera y sobresalen por el exterior creando el alero de la casa.

El patio contiene un pozo en el centro, y alrededor de este hay siempre parterres de hortalizas, especias y algunas plantas ornamentales que son cultivadas con la ayuda de la magia. De las vigas que sobresalen por los laterales de la casa cuelgan macetas con las enredaderas de flores rosadas que dan nombre al mesón. Este está escrito sobre la puerta en una tabla tallada.

El interior tiene los suelos de madera, con zócalos altos y sencillos del mismo material cubriendo la parte inferior de las paredes. La piedra restante está enlucida con yeso, alisando la superficie de las paredes y haciendo las estancias un poco más luminosas. La decoración más destacable del local son las plantas. Muchas enredaderas de sevli se encuentran en macetas colgantes desde el techo, pero también hay otras plantas de hojas grandes y verdes en los rincones. De noche se ilumina gracias a los farolillos sinhadres que cuelgan por el techo, aunque su fuente de luz es mágica.

La planta baja contiene una estancia amplia con algunas columnas donde se encuentran las mesas y sillas para los comensales. Al fondo hay una barra de madera que sobresale un poco para servir bebidas con algunos taburetes, tras la que se encuentra la cocina. La puerta que lleva a esta es de cantina y fácil de abrir sin manos. Desde la cocina se puede acceder a una gran despensa que aprovecha, en parte, el espacio bajo las escaleras, donde se guardan la mayoría de alimentos. Al lado derecho de la barra hay otras dos puertas: una da al baño para la clientela, y la otra lleva a las escaleras que dan acceso a la vivienda.

Estas escaleras conducen a un salón comedor con una mesa pequeña, cuatro sillas, un sofá y una butaca. Alrededor de este salón hay varias puertas que llevan al resto de habitaciones: un baño, una biblioteca con despacho, un cuarto de invitados y las habitaciones de Eara y Ayne. La decoración es mucho más sencilla en la planta superior, a pesar de que en ella hay, a mayores, alfombras. Existe una pequeña buhardilla sobre la última planta que aprovecha el espacio dejado por el tejado a dos aguas, pero como apenas tiene espacio no hay ningún acceso al lugar.


Referencia de los uniformes del personal.


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Mesón “El jardín de sevli” - Página 4 Empty Re: Mesón “El jardín de sevli”

14/12/20, 11:47 pm
Se le pusieron los pelos de punta ante la alusión a los nigromantes y la nueva envergadura de su cuerpo amplificó su reacción. El ángel negro se envaró visiblemente y la repugnancia se plasmó con claridad en sus facciones.
—Aquí todavía los hay —era una pregunta caducada, formulada de la manera rotunda y afirmativa de lo que ya había sido contestado. Dicho en voz alta parecía incluso inevitable—. Por supuesto.
Si había un sitio donde no lincharían a los de su calaña nada más descubrirles era Rocavarancolia. Todos tenían un lugar en la ciudad: otra de las medias verdades de la ciudad. Al precio de tener que soportar a todos los demás y a todos los engendros que no deberían tenerlo.

—Es surrealista oírte decir estas cosas, ¿sabes?—dijo—. Antes ni se nos habría ocurrido entrar a un túnel todos juntos, no digamos ya solos.
Y al mismo tiempo, ahora que la Luna Roja ya había abandonado el cielo, tenía sin embargo perfecto sentido. Lo surrealista ya no era el presente sino el hecho de que alguna vez hubieran tenido que arreglárselas de otra manera para sobrevivir.
Pero Arcan tenía razón. Ahora la amenaza de ojos inescrutables e inteligentes asomaba desde establecimientos siniestros, palacetes ominosos. Otros transformados como ellos, con décadas de ventaja tanto en experiencia como de distancia de lo que una vez les hizo humanos.

Asintió meditabundo. Era cierto que aquellas bestias estaban vivas, pero conforme más se acostumbraba Sox a su nuevo lugar en el mundo más le costaba considerarlas más allá de la amenaza que pudieran suponer.
—Es una nueva responsabilidad —concedió—. Darle un puñetazo a algo ahora no es lo mismo ni de lejos.
Omitió otras posibilidades más mortíferas a propósito. No podía centrarse en ellas ahora.
—Antes no habría podido tumbar a nadie ni aunque le hubiera echado todas mis fuerzas. Ahora cargo todo el rato con la sensación de que podría partir muros si quisiera —durante la Luna había sido enloquecedor—. No me hace gracia mi… el precio de mi especie, pero sí tiene muchas ventajas. Sólo poder respirar tranquilo yendo por la calle ya vale la pena.

El potencial de sus alas era otro asunto que sí le inquietaba mucho más.
“Los nigromantes sí serían un buen uso”, pensó, y se asqueó a sí mismo inmediatamente después, pese a estar completamente seguro de que no pensaba usarlas a menos que fuese imprescindible. Pero se mentiría a sí mismo si no pensara… Si tuviera que hacer una excepción y alguno de ellos buscase pelea...

—Ponme a prueba —le retó. Su propio retraimiento involuntario hasta entonces y la actitud misteriosa de Arcan se aunaron para irritarle. No era uno de los chavales que no habían visto el final de la criba. Ya no iba a dejar que Rocavarancolia le amedrentase—. ¿Qué has visto?

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Mesón “El jardín de sevli” - Página 4 Empty Re: Mesón “El jardín de sevli”

16/02/21, 06:21 pm
—A mi me es extraño ver como la gente con estas nuevas capacidades parece muy... ¿reprimida? He de decir que de nuevo he encontrado mejor el darle uso y rienda suelta y acostumbrarme a ellas que intentar no llevarlas al máximo por miedo —relacionó un tema con el otro.

En  ese momento y ante esa pregunta Arcan estuvo a punto enfocar una mirada de reprimenda a Sox por querer sacar esos temas antes de la comida pero se contuvo a sabiendas de que él había sacado el tema y tan solo le miro con dureza.

«No debería haberlo hecho...»

Pero ante el desafío del carabés su orgullo se interpuso y empezó a hablar.

—Tu precio es mucho más misericordioso que la mayoría Sox. Hay muchísimas cosas peores que la muerte y el dolor es solo una de ellas.

Miró entonces hacia los lados confirmando que su hermano no estaba por allí y que el camarero aún estaba lejos.

—Me tienes que prometer que no le dirás nada a mi hermano. Nunca he querido que él tuviera nada que ver con esto.


Última edición por Reifon el 28/02/21, 12:02 am, editado 1 vez

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Mesón “El jardín de sevli” - Página 4 Empty Re: Mesón “El jardín de sevli”

21/02/21, 10:58 pm
“Llevarlas al máximo” caló, a su pesar. Sox había pasado por demasiados años de condicionamiento en Carabás como para que no lo hiciese. ¿Cruzar al otro lado de una frontera entre mundos, superar una prueba mortal durante meses, y todo para dejar parte de su potencial dormido? Sonaba a un desperdicio risible. Lo era.

Apretó los labios. Una parte de él quería argumentar más, convertir aquello en un debate, pero aquella parte de sí parecía haber trasvasado a Rad desde que se habían transformado. Su curiosidad, aun morbosa, ejercía ahora un influjo más poderoso.
—Pero no hay muchas cosas irreversibles —fue lo único que dijo en su lugar. Mantuvo conscientemente la confrontación fuera de su voz. Tampoco estaba nada en desacuerdo con lo que había dicho Arcan y en consecuencia tampoco sabía si su afirmación le resultaba un consuelo o una fuente más de malestar: la experiencia y lo que daban a entender las partes más sombrías de la ciudad le habían dado motivos para intuir que tenía razón. La afirmación resonaba el doble de ominosa en Rocavarancolia por buenas razones.

Con todo, reversible y mejor no eran caras opuestas de la misma moneda. Los nigromantes no devolvían a nadie a la vida. Sólo hacían bailar cadáveres a su son y proyectaban sobre ellos la personalidad que uno daría a una mascota. Era cruel, retorcido, a veces dolorosamente creíble, pero no era vida de verdad.

La petición le puso en una disyuntiva que duró apenas lo que un chispazo. Sox recordó el encuentro con Obel y qué clase de cosas podría estar ocultando él a su vez a su hermano.
—No lo sabrá por mí. Lo que os traigáis es asunto vuestro.

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Mesón “El jardín de sevli” - Página 4 Empty Re: Mesón “El jardín de sevli”

28/02/21, 12:51 am
Se revolvió algo en la silla, un tanto incómodo con la afirmativa. Esperaba que hubiese reculado en aquel punto. Pero finalmente asintió resignado.

—Conocí un hombre en la capital, un allegado de mi abuelo. Todo lo esperable de un buen nublino para rocavarancolia, obediente, trabajador, gran adorador de los dioses, buena persona y podría seguir todo el día. Había muchas circunstancias en ese momento pero en resumen me puso contra la espada y la pared para hacerme una petición.

Era la primera vez que hablaba con alguien sobre ello que no fuera su abuelo o su tía. Se le veía nervioso, no paraba de mirar a su alrededor en lo que claramente era que no quería que un oído curioso lo escuchase.


+18 Puede causar malestar por los temas tratados.:

—Me demandó que llevara a mis parejas aquella noche al sótano en que ambos estábamos acabando de hacer un trabajo. Se puso a explicarme con todo lujo de detalles como quería violarles hasta romperles, primero a uno y luego a la otra mientras me hacía mirar, para luego seguir usando sus cuerpos hasta estar satisfecho.

—Quería ver sufrimiento y quería verlo en niños indefensos, junto a la curiosidad de si en verdad yo podía sentir algo.


Se podía ver como apretaba sus manos. Tan solo recordar aquello, revivir aquella escena, le hacía hervir la sangre de nuevo.

—Aquel día estallé, y tras atacarle medio por sorpresa y conseguir noquearle lo até y lo torturé hasta la muerte.

Lo miró a los ojos sin hablar. Dejando que la pausa natural a todo eso sucediese.

—No soy la mejor persona del mundo —repitió, como intentando grabar aquello en piedra—pero creo que hay personas con las que no deberías dudar en afilar tu alas.

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Mesón “El jardín de sevli” - Página 4 Empty Re: Mesón “El jardín de sevli”

09/04/21, 09:03 pm
Sox no hizo interrupciones a partir de cierto punto de la historia. Una vez el rapiña entró en materia Sox entendió cosas sobre Arcan que antes habían flotado a la deriva, sin contexto, donde era fácil recogerlas y juzgarlas. Ahora para sacarlas a la luz tendría siempre que arrastrar todo el hilo detrás.

Su respuesta se demoró. Un aleteo inquieto, el rebufo de energía nerviosa que no tenía adónde ir. Resoplido. Agarrarse un puñado de cabello, que siempre se le terminaba olvidando cortar a como debía. Joder. Deseaba no haber preguntado.

—Podrías haber empezado por otra cosa —le recriminó, pero sonó falto de empuje. Se lo había buscado. ¿Había pedido lo peor? Ya se le revolvía el estómago sólo con algo sucedido en Nubla, ni siquiera en Rocavarancolia. Patético. Absurdo. Ya sabía que existían personas así en todas partes, en todos los mundos. En Carabás también las había.

—Y aquí habrá gente peor y ni siquiera tendrán que esconderse. Eso es lo que quieres decir, ¿no?
La respuesta de Arcan lo confirmó. La pregunta de Sox había sonado a acusación pero era lo que en realidad había querido saber. Qué había visto que permitiesen en Rocavarancolia que no existía en otros lugares, de qué era capaz la ciudad que les había visto morir sin pestañear antes de que Luna siquiera les prestara sus fuerzas, antes de llegar siquiera a vivir lo suficiente para  ser ellos mismos. No había estado preparado para los detalles, para una historia tan personal.

Pensar que no ya en Arcan sino en Barael, el niño nublino que había sido entonces, ya anidaba el potencial para torturar le abría un foso en la boca del estómago. ¿Quién más habría pasado por el proceso entonces? ¿Qué poder poseían ahora para hacer lo que se les antojara?

No se había terminado la comida, y supo en ese momento que ya no iba a hacerlo. Aquella pausa sobria fue un buen momento para pagar y marcharse.

Sigue en la Plaza del Estandarte.


Última edición por Naeryan el 10/04/21, 03:37 pm, editado 1 vez
Reifon
Status : Cazador de la luna de sangre.
Humor : JAJAJAJAJA *se marcha riéndose*
Personajes :
Spoiler:

Armas :
Spoiler:
  • Arcan Rel: Garras y dientes.
  • Dama Abrazos: Mandobles y manguales gigantes duales, balas cañon.
  • Nery´s: Beyesha infinita. Esto que no sabe ni que es.


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Mesón “El jardín de sevli” - Página 4 Empty Re: Mesón “El jardín de sevli”

10/04/21, 03:37 pm
Las reacciones de Sox le parecieron las normales y de no haber sido algo tan personal para él hubiera soltado una risa ante aquella recriminación. Relajó el cuerpo y simplemente se puso a comer sin decir palabra cuando por fin empezaron a llegar los platos.

Asintió ante su pregunta con el tenedor en la boca. No se había quitado los guantes para comer tampoco y usaba tenedor y cuchillo hasta para los entremeses que fácilmente podían degustarse con las manos.

Un sentimiento extraño le envolvía en aquel silencio. Era la primera persona ajena a la que le contaba aquella historia, uno de sus mayores secretos, y se sentía a la vez ligero y preocupado porque alguien más lo supiera.

Se preguntaba que estaría pasando por la cabeza del ángel negro.

Alagando la comida al camarero pagó toda la cena y se dispuso a marcharse junto a Sox.

Sigue en Plaza del Estandarte

_________________________________________

Equilibrio:

Un blanco mas oscuro que el negro.

Un negro mas claro que el blanco.

El gris se desborda en mil tonos.

Y el arcoiris se hunde en monotonia.

Vivimos caminando el sendero dejado por los muertos.

Mientras brindamos nueva muerte a nuestro paso para extenderlo.
Tak
GM
Status : ✧ ᕦ(≧◡≦)ᕤ ✧

Personajes :
Gael/Koval: fuego fatuo terrícola.
Kin: demonio raigaurum irrense.
Ayne: anima sinhadre.
Eara: aurva de Ayne, sin esencia.
Nime: demonio mineral libense.
Iemai: cercana, fallecida.


Armas :
Gael/Koval: espadas rectas, maza y quimeras.
Kin: alfanje y guan dao.
Ayne: sable.
Eara: ballesta de repetición.
Nime: dagas.



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Mesón “El jardín de sevli” - Página 4 Empty Re: Mesón “El jardín de sevli”

02/05/21, 09:53 pm
Llevar un mesón no era fácil, y menos cuando todo el trabajo debía repartirse entre dos únicas personas. Eara y Ayne se habían hecho a la idea de que los comienzos iban a ser duros, y lo eran incluso si ni siquiera ofrecían comida todos los días de la semana. Sin embargo, estaban dispuestos a darlo todo para poner El Jardín de Sevli a funcionar.

Aunque resultaba agotador, no tardaron en acostumbrarse a la rutina y resignarse a lo limitado que había pasado a ser su tiempo libre. Además, no todo era cocinar y servir, sino que también tuvieron que aprender a calcular cuánta comida debía haber disponible en un día y cómo gestionar los recursos. Entre tanto, el mesón se iba dando a conocer entre los ciudadanos y, si bien no rebosaba de clientela, los mantenía ocupados. Sabían que, si crecía la clientela, dejaría de ser suficiente con dos personas.

A medida que pasaban las semanas, la gente que acudía allí a comer empezó a repetirse e incluso tenían algunos habituales. Si bien era agradable ver caras conocidas una y otra vez, había un grupo de personas en concreto que, cuando entraban por la puerta, ya ponían de los nervios a los sinhadres.

x x x x x x

¡Traednos una cerveza más a cada uno! —se hizo oír Estrago por encima del barullo del local, mientras Ayne atendía en otra mesa.
Ahora mismo —le respondió el anima, sin dejar de anotar el pedido de los otros clientes.
¡Oye! Si te hablo mírame a la cara. La cerveza de aquí ni siquiera es tan buena.
Tras la respuesta del trasgo se escuchó una carcajada. Era Cerril, que se sentaba a su lado.
Pobrecito, que solo vienes aquí a mirar. Lo que tú querrías comer ni siquiera está en el menú —se burló el guerrero, mientras masticaba un pedazo de chuletón—. Ah, mira, ahí viene.

Quien se acercaba con las cervezas era Eara. Solía estar ocupada con los fogones, pero en aquel momento no necesitaba vigilar ninguna de las ollas que tenía al fuego. Cuando se acercó a dejar las bebidas del grupo, en el que también se encontraba Barne, sintió el aliento alcohólico del trasgo sobre su nuca. Reculó asustada, al notar que se había acercado ligeramente a ella, y aquello desató una nueva carcajada de Cerril.
¡La has asustado! Como si fuese un conejito. —Tras decir aquello se dirigió a la sinhadre—. A lo mejor no deberíais abrir un mesón si te da miedo la clientela, muñeca.

Cuando Eara iba a abrir la boca para responder, Ayne ya estaba a su lado.
¿Hay algún problema? —preguntó. En su tono se filtraba el disgusto que sentía hacia aquel grupo de borrachos, pero se obligaba a mantener cierta delante de ellos.
En absoluto, gracias por las bebidas —dijo Barne, en tono conciliador. Estaba tan bebido como sus amigos, pero le daba más vergüenza que gritasen en aquel local, donde todo se escuchaba en cada rincón, al ser más silencioso que la taberna.

Cuando se alejaron hacia la cocina, los sinhadres aún pudieron escuchar las protestas de Cerril y Estrago ante la intervención de Barne.
Deberíamos prohibirle el paso a esa basura en el local —susurró Ayne con firmeza.
¿Y si se lo cuentan a más gente? ¿Y se extienden rumores de que echamos del local a la gente que no nos agrada? Son solo palabras, puedo soportarlo.
No hay ninguna razón para aguantar esto, Eara, estoy seguro de que no los quieren ni en la taberna.
Y aun así no les han echado de allí.

Aquella conversación ya había tenido lugar más veces, solo que la vehemencia del anima crecía cada vez que tenía lugar. Eara deseaba que el mesón estuviese abierto a todo el mundo, que al igual que ella era bienvenida en aquella ciudad sin tener esencia, no quería cerrarle las puertas a nadie. Aunque empezaba a preguntarse si aquella reflexión seguía teniendo sentido. Al menos, a la gran mayoría parecía darles igual quién cocinase la comida con tal de que fuese sabrosa, pues prácticamente ningún otro cliente se dedicaba a recordarle que no era una igual, y respetaban que en aquel espacio ella era una de los dueños.

Como estaban ocupados, no volvieron a hablar más del tema. Cerril y los demás continuaron haciendo ruido mientras recibían miradas molestas desde alguna de las otras mesas.
¡El postre, por favor! —llamó Barne, al cabo de un rato. Ayne estuvo a su lado enseguida.
Podéis escoger entre arroz con leche, tarta de queso y una pieza de fruta.
¿Solo eso? —preguntó Cerril, dejando claro con la mirada que le echó que la variedad no lo había impresionado—. Supongo que la tarta de queso está bien.
Yo quiero arroz con leche —dijo Barne.
A mí mejor tráeme otra cerveza, o me acabaré aburriendo de ver a estos comer —añadió el trasgo.

Cuando Ayne le dejó la nota a Eara en la ventana de la cocina, está la miró con el ceño fruncido, y suspiró con resignación. Cogió ella misma la bandeja con el pedido y se dirigió al grupo, ganándose una mirada extrañada de Ayne, que se encontraba cobrándole a una pareja que se marchaba. Ella le pidió que siguiese con lo que estaba con un gesto y se dirigió a Cerril.
Tienes que disculparnos, mi compañero no era consciente de que ya había servido el último pedazo de tarta de queso. Puedes escoger cualquier otra cosa del menú…
¡Ah, no, me niego a comer arroz vomitado! —exclamó el guerrero, dando un manotazo sobre la mesa que hizo que un poco del arroz con leche de Barne se derramase por fuera y la cerveza del trasgo se tambalease peligrosamente. Eara trató de no cambiar su expresión ante aquel gesto, pero se sobresaltó casi imperceptiblemente debido al golpe.
No está en el menú hoy, pero tengo un poco de yogur del menú de ayer en el refrigerador, puedo prepararlo con dulce de frutas si…
No he pedido yogur —la interrumpió el guerrero—, y mucho menos pasado de fecha.
No está pasado de fecha, simplemente no hay suficiente para ofrecérselo a todo el mundo —se defendió la sinhadre—. Lamento de veras el malentendido. Si prefieres no tomar nada te descontaremos la parte del postre del menú de hoy.
Pero yo quería una tarta de queso. Me la habéis ofrecido y ahora os negáis a servírmela —dijo Cerril, cuyos labios empezaban a curvarse en una sonrisa de medio lado. El postre le daba igual, pero la sensación de tener poder como cliente no tenía precio—. Nos dejamos un dineral comiendo y bebiendo aquí, ¿qué tienes que decir a eso?
Eara agachó la mirada durante un segundo, mientras contenía el temblor de sus manos.
Lo siento mucho, no volverá a ocurrir. Tendremos mejor coordinación a partir de ahora.
¿Crees que una disculpa es suficiente? —intervino Estrago de pronto, arrastrando las palabras—. No sé por qué seguimos gastando el dinero en el local de una ramera que se cree importante porque un transformado hace todo lo que le dice. ¡Estoy hasta los huevos de venir aquí!
Pero la comida está buena —intentó decir Barne, tan bajo que todos los presentes lo ignoraron por completo. Al trasgo en particular le daba igual aquel punto.
¡Nadie os obliga a venir si no queréis, así que por mi parte podéis marcharos! —explotó Eara de pronto, señalando la puerta. La respiración se le descontroló y entró en pánico. No sabía qué estaba haciendo pero era tremendamente liberador. Sentía la mirada de todo el local clavada en ellos, y los pasos de Ayne rodeando la barrar para plantarse a su lado, asustado.

Era normal que estuviese asustado porque, sin ningún aviso previo, las garras del trasgo estaban cayendo sobre ella, hundiéndose en sus defensas. Eara retrocedió del susto, pero recibió de inmediato un segundo golpe, y un tercero. Con aquel cedieron sus defensas, y al tratar de esquivarlo trastabilló. Las garras del trasgo se clavaron en su garganta, se engancharon en algo que frenó la fuerza del golpe, para luego arañar su mandíbula. Eara se cayó sobre su trasero de la impresión, y sintió cómo un peso se desprendía de su cuello y golpeaba el suelo produciendo un tintineo de cadenas.

Ayne se interpuso entre ella y el trasgo, y, a su vez, Barne se había transformado parcialmente para contener a su amigo. Cerril, aún sentado en su silla, miraba toda la situación con las cejas alzadas, como sorprendido, mientras calculaba las posibilidades de poder volver a entrar a aquel local a comer y divertirse.
¡¿Qué crees que estás haciendo?! —vociferó el anima fuera de sí. Un par de clientes se habían acercado vacilantes a Eara, cuya mirada se había quedado fija en su gargantilla rota y manchada de sangre.

Eara se levantó sin esperar ayuda de nadie y le puso una mano en el hombro a Ayne mientras con la otra se tapaba la herida del cuello. El anima la miró de reojo, sintiendo un enorme alivio al ver que estaba bien. Entonces notó que aquella mano intentaba hacerlo a un lado para tomar la palabra. La sinhadre mostraba una expresión determinada. Tal vez era por la ausencia del collar que la había señalado como una pertenencia buena parte de su vida, pero en aquel momento Eara sentía que tenía todo el derecho de hablar por sí misma.
No volváis a poner un pie en este mesón. No pienso tolerar ni una sola falta de respeto más.

x x x x x x

Aquella noche la sinhadre estaba taciturna, por lo que a Ayne se preguntaba si querría estar sola, o si prefería no hablar de lo sucedido. Al final, muchos otros clientes habían mostrado su apoyo ante la expulsión de Estrago y Cerril, por lo que los mercenarios terminaron marchándose prácticamente con el rabo entre las piernas, aunque fingiendo dignidad hasta el final. Eara se había sentido estúpida por haberles tenido miedo, pero al mismo tiempo era consciente de que podrían matarla sin dificultad si así lo deseaban. Esa era la clase de mundo en que vivía.

Para sorpresa de Ayne, fue ella misma quien rompió el silencio, mientras bebían syv en torno a la mesa del salón.
¿No vas a decirme que no vuelva a hacer algo como lo de hoy?
¿Qué parte en concreto?
Enfrentarme a los clientes. Quería ser yo quien pidiese disculpas porque lo del postre había sido culpa mía, no tuya.
Ayne se quedó pensativo un instante, con su tazón humeante de syv entre las manos.
Lo único que quiero pedirte es que tengas más cuidado. Sé que te gusta hablar con los clientes, pero algo como lo de hoy podría volver a repetirse.
Lo sé. Estaba pensando en mejorar mis defensas. Algo como runas tatuadas en el cuerpo, como las que usan los guerreros. Simplemente… no quiero vivir con miedo.
La sinhadres se toqueteó la cicatriz del cuello mientras hablaba. Habían cerrado la herida con magia enseguida, pero el rasgón de tres garras había dejado marca en gran parte de su cuello y en su barbilla. La herida no había sido más profunda gracias a la gargantilla que Eara había llevado durante años. Su ausencia, en aquel momento, le hacía sentir muchas cosas extrañas.
»En realidad no tengo miedo exactamente —añadió antes de que el anima llegase a responderle—. Estoy acostumbrada a esta ciudad, y no siento que me rechace. De hecho, cada día me creo un poco más que aquí hay un lugar para mí, y es gracias al mesón. Aquí no podría haber sido curandera ni herbolaria, pero a la gente parece gustarle lo que cocino.
Tenías toda la razón cuando decidiste abrir un mesón —dijo el anima, que no era la primera vez que escuchaba esas palabras, solo que la última vez solo habían sido una teoría por parte de la chica.
Y con suerte a partir de hoy estaremos más tranquilos —añadió, intentando sonreír. Ambos eran perfectamente conscientes de que los mercenarios podrían tomar represalias, y esa era la razón por la que Eara quería mejorar sus defensas, pero si realmente no volvían a tener que servirles alcohol y comida en su vida sería una auténtica bendición.
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