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Prisión

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LEC
Rocavarancolia Rol
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Rocavarancolia Rol
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Prisión Empty Prisión

02/08/11, 06:47 pm
LEC
LEC

Ficha de cosechado
Nombre: Kalna, hija de Mánide
Especie: libense, del imperio
Habilidades: Automotivación, nociones de lucha, valor.

Personajes :
Dama Puente: Maga logomante austriaca (1.60).
Kaethe/Dama Sobras: Ghoul nublina (1.46).
Yttria: Bruja percusionista canadiense (1.53).
Amira : Valkyria francesa (1.63).
Kalna : Libense, del Imperio (1.78).
Nefer : Ammut hijo de luna Levyna. (1.85)

Armas :
Dama Puente: Magia, báculo
Kaethe/Dama Sobras: Daga, fuerza bruta
Yttria: Arco, hacha, magia, mala leche, cucharillas y otros objetos metálicos.
Amira: Espada corta, pegaso (shire)
Kalna : Espada bastarda; lanza y escudo
Nefer : Lanza, venenos

Status : One flesh, one end
Humor : Permanent resting bitch face

Prisión Empty Re: Prisión

04/03/23, 11:18 am
Aunque Mánia había avisado a Kalna antes de dormirla con magia que aquel lugar extraño en el que se despertaría era Rocavarancolia la libense tardó unos segundos en procesarlo al abrir los ojos. No tanto por que el sitio fuera extraño en sí, sino porque era demasiado cutre. La piedra gris sin decorar aún podría haberle sido aceptable, pero estar tirada en el camastro más cutre que había visto nunca «Seguro que hasta los más pobres tienen algo mejor» le revolvía las entrañas tanto que se levantó bruscamente y se sacudió la ropa. Revisó que toda su joyería estuviera perfectamente colocada y se pasó una mano suavemente por las trenzas. Frunció los labios en una fina línea al notar algunos pelos fuera de las espigas, algo que era normal teniendo en cuenta que la habían tirado ahí para dormir. Aún así, la molestaba tener un aspecto tan descuidado, y si hubiera tenido un espejo (y no llevase un trenzado tan complicado que ella sola no podría replicar) se lo hubiera rehecho. «Solo espero que no se me haya corrido el maquillaje también».

En cuanto los breves momentos de adrenalina por despertar en un lugar desconocido pasaron, Kalna notó otra cosa: el frío. Estaba acostumbrada a las ciudades climatizadas, a poder ir con ropa ligera, y a lo mejor el haber traído un fino vestido lleno de transparencias no había sido la mejor idea, aunque el gustaba el aspecto que le daba y lo hubiera priorizado igual antes que otras cosas más calentitas. Al menos había traído las botas de cuero, que eran cómodas para andar y hacer ejercicio, y lo le destrozarían los pies en el suelo de piedra.  

Suspiró. Estaba segura de que todo eso era una de las pruebas de Rocavarancolia, por lo que miró alrededor a ver si encontraba algo útil. En el catre seguro que lo único que encontraba era un montón de bichos, por lo que lo descartó al momento. Al otro lado de la sala había un hueco en la pared que otrora habría servido de ventana, junto con un gurruño de tela raída en el suelo que habían hecho de cortinas y a la que alguien había quitado del palo hacía a saber cuánto. Fuera había una ciudad no especialmente bonita, muy distinta a Libo y a todo lo que conocía. Donde sería digna de demostrar quién era y de lo que era capaz. Sonrió con suficiencia, sabiéndose capaz de superar todos los retos que hubiera en aquel lugar. Se frotó los brazos desnudos, buscando calentarlos, y se giró hacia la puerta. Estaba igual de hecha mierda que el resto de la estancia, y sabía que podría romperla fácilmente para salir de allí si la habían encerrado. Igualmente, probó a abrirla, y no se sorprendió al ver que no estaba cerrada.

Salió al pasillo de piedra andando con su característico paso firme y buscó con la mirada a Ilol. Estaba deseando encontrarle y empezar las pruebas que les esperaban.

_________________________________________

Regocijaos, pues ahora sois parte de la leyenda de Kalna, hija de Mánide
Hallel
Hallel

Ficha de cosechado
Nombre: Abel
Especie: Humano
Habilidades: intuición, imaginación y velocidad
Personajes :
Abel: humano español (1,90m)

Prisión Empty Re: Prisión

04/03/23, 11:26 am
Sobresaltado, Abel se despertó entre jadeos. Un fuerte sentimiento de angustia golpeaba su vientre. Creía haber acabado de despertar pero sentía como si no hubiese descansado en absoluto; tenía los músculos entumecidos, el estómago revuelto y estaba totalmente desorientado.

Como si de un sueño se tratase, recordaba vagamente que alguien desconocido había entrado en su habitación, que se había emocionado bastante más de lo habitual cuando ésta le había prometido llevarlo a un mundo mágico y que había tenido que firmar con sangre un siniestro contrato. Sin embargo, todo ello ahora le resultaba un poco sospechoso.

Su previa alegría, que se esforzaba por mantener viva, se veía mermada por una incipiente sensación de desasosiego; se había despertado en una especie de vieja mazmorra. Acurrucado en una esquina de la angosta celda, inspeccionó sus alrededores. Nunca había estado en un lugar como ese, aunque creía que podía tratarse del interior de un castillo. Sus ruinosas paredes parecían estar al borde de desmoronarse, cosa que provocaba un sentimiento de claustrofobia en el chico.

Incrédulo, se preguntaba si estaría de verdad en otro mundo o si, por el contrario, estaba siendo víctima de algún tipo de delito. El chico, ansioso, escondió la cabeza entre sus piernas mientras que cientos de pensamientos relampagueaban en su cabeza. Todo lo que intentaba era inútil, seguro que esta vez había metido la pata hasta el fondo, pensó.

De repente, alzó la vista; escuchaba ruidos que provenían de las escaleras. No estaba solo. Oía pasos, incluso voces, aunque no entendía demasiado bien lo que decían.  

Fuese como fuese, tenía que ser cauto. Recordaba que algunos de los personajes de los libros y juegos que conocía eran heridos de gravedad al principio de sus periplos; se encontraba en una situación más que seria. Su corazón, acelerado por ese pensamiento, latía desbocado. Apretó los puños y respiro hondo, tal y como siempre hacía para calmarse. Por mucho que desease ocultarse y olvidarse de sus nuevos problemas, era consciente de que no era nada conveniente quedarse ahí parado.

Comenzó a caminar con silenciosa lentitud hacia las escaleras. No sin antes inspeccionar si había algún tipo de báculo o arma secreta escondidos en la celda, objetos que no logró hallar.

Invocaba a sus ilusiones infantiles para que se abriesen paso entre sus miedos y repasaba en su mente todo aquello que querría descubrir en el exterior: brujas, magos, unicornios, demonios, ángeles, héroes, fantasmas o pegasos. No importaba qué criatura mágica fuese la elegida, conseguía sacar algo de valentía en su fe por encontrarlos.

Sin parar de mirar hacia los lados, avanzaba con precaución escalón a escalón. Cruzó ambos brazos con fuerza, abrazándose a sí mismo, como si estuviese usando un poderoso escudo para protegerse del miedo.
Kanyum
Kanyum

Ficha de cosechado
Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
Habilidades: Puntería, intuición, carisma

Personajes :
Jace: Dullahan, humano americano. 1’73m (con cabeza 1’93m)
Rox: Cambiante, humano australiano/surcoreano. 1’75m
Kahlo: Aparición nocturna varmana granta. 1’62m
Nohlem: varmano granta. 1’69m
Xiao Taozi: Fuzanglong carabés. 1’55m

Unidades mágicas : 5/5
Síntomas : Mayor interés por acumular conocimiento.
Status : Prrrr prrrrr

Prisión Empty Re: Prisión

04/03/23, 11:31 am
Nohlem despertó con el tipo de angustia que no te deja volver a dormir a pesar de estar reventado. Le hicieron falta varios pestañeos para entender que estaba en un sitio extraño, cuerpo presente, y no teniendo un sueño vívido de primera mañana. Claro que el frío impropio de su hogar, el olor a humedad y el dolor de espalda y cabeza ayudaron a que se levantase de un golpe, alerta por no encontrarse en el sitio en el que debería estar.

Con el corazón a mil y los ojos como platos inspeccionó su alrededor a toda prisa mientras su cerebro viajaba a los eventos más recientes. Le abrumó toda la información que le vino, visual y mental. El sitio estaba hecho unos zorros, un antro de mala muerte sacado de otro siglo y abandonado por otro par. Había firmado un contrato con un espíritu para escaparse de su madre. Era literalmente el ser más estúpido de toda la maldita Varmania. Se llevó una temblorosa mano a la boca y contuvo las náuseas. Si lo que el fantasma le había dicho era cierto ni siquiera estaba en su mundo, y no era precisamente un chico escéptico para dudarlo. Desde la minúscula ventana solo se veía el cielo, lechoso como cuando hace demasiado calor pero con la ausencia de este. Se levantó (bien, al menos no le fallaron las piernas), se revisó entero con el pulso arruinado para comprobar que no le faltaba nada (a pesar de llevar oro suficiente encima para ser un buen botín) e inspeccionó el vacío. Al acabar  se acercó a la puerta, despacio y con cautela. Tenía la boca tan pastosa que cuando tragó saliva tuvo que despegar la lengua del paladar.

¿Hola? —el eco le aceleró el latido. Quizás hablar no fuera lo más inteligente. Al oír lo que parecían voces se tapó de nuevo la boca y dio un par de pasos atrás. O estaban muy lejos, o él muy drogado, o no sonaba a ningún idioma que conociera. Esperó en silencio. Hubo pasos distantes, y en un golpe de suerte en el que apoyó la palma contra la puerta para oír mejor esta cedió sin más, causándole otro susto y una mano al corazón.

Está bien… —susurró—. Está bien…

No estaba bien. Se asomó por el hueco que había dejado entre el marco y la puerta y al no ver nada, salió al pasillo. Si no le habían encerrado es porque querían que saliese… ¿no? Para ser un mundo maravilloso el comienzo era particularmente preocupante. Ah mierda, su madre iba a matarle en cuanto pudiese...

_________________________________________

♪♫♬:
Harek
Harek

Ficha de cosechado
Nombre: Rick
Especie: Humano
Habilidades: Puntería, habilidad mental y carisma

Personajes :

Síntomas : A veces tendrá ataques de claustrofobia.
Armas :

  • Rick: Sable y arco
  • Erknest: "Espada legendaria" y cuchillas de aire

Status : The journey never ends

Humor : Cualquier cosa me vale.

Prisión Empty Re: Prisión

04/03/23, 11:37 am
Con la sensación de estar descansando en algo para nada cómodo, Rick abrió y cerró los ojos un par de veces. Se incorporó con algo de dificultad, rascándose la nuca: -Ugh, ¿que ha…?- En ese momento sus ojos empezaron a procesar donde se encontraba. Una habitación de piedra, con una reja frente a él y todo con una iluminación bastante lúgubre. -¿¡Qué coño!? ¿Dónde estoy?- exclamó sorprendido mientras miraba a su alrededor. El lugar parecía sacado de algún libro o algún juego de fantasía bastante chunga, lo cual le estaba dando muy mala espina.

Se levantó al instante y comprobó que estuviera bien. No parecía tener ninguna idea, lo que lo aliviaba mucho, y tanto el móvil como su libreta estaban en su sitio. El humano sacó entonces su teléfono para comprobar que hora era, pero… -Venga ya, tienes que estar de broma- dijo frustrado al ver que, hiciera lo que hiciera, no se encendía. Incomunicado y sin saber dónde estaba, la situación no le estaba gustando nada. -(De nada va a servir preocuparse ahora, será mejor que salga de aquí primero)- pensó manteniendo la mente fría. Sin haber avisado, tanto sus amigos como Bob se preocuparían al ver que había desaparecido, pero encontraría la forma de contactar con ellos en cuanto estuviera a salvo.

Rick se acercó a la puerta de la celda. Parecía bastante antigua y en un estado malo, tal vez hubiera suerte. Con un leve empujón, probó si se abría y así lo hizo. Avanzó con calma hasta quedar en el marco de la puerta, encontrándose con un pasillo algo más iluminado que la habitación en la que había estado. Mirando a cada lado del pasillo, preguntó: -¿Hola? ¿Hay alguien ahí?- Escuchaba murmullos en todas direcciones, aunque no alcanzaba a entender ninguno por el momento. Al no recibir respuesta salió y comenzó a caminar con cautela por el lugar. Si todas las películas de terror le habían enseñado algo viendo la situación, es que aceptar la invitación de Akeyo no había sido su mejor idea
Trish
Trish

Ficha de cosechado
Nombre: Serena
Especie: Humana
Habilidades: Astucia, agilidad y habilidad manual
Personajes : Serena: humana (1,60 cm)

Unidades mágicas : 5/5

Prisión Empty Re: Prisión

04/03/23, 11:45 am
Serena nunca había tardado tanto tiempo entre recuperar la consciencia tras el sueño y abrir los ojos. Trató de despegar sus párpados y de ignorar la presión que sentía aun con ese simple movimiento, incluso los palpó con sus frías manos para comprobar que no tenía nada sobre ellos. Cuando al fin logró enfocar la vista, el corazón se le disparó y una sacudida de pánico le recorrió el cuerpo.

«Voy a morir». Fue lo primero que pensó cuando advirtió la pared de piedra grisácea que delimitaba el habitáculo. No tardó en acostumbrarse a la tenue luz que desprendía la antorcha sujeta al muro, casi derruido. Se incorporó en el camastro en el que, asombrosamente, había estado durmiendo hasta hacía escasos minutos, y pudo comprobar que se trataba de poco más que una tabla de madera suspendida en el aire, gracias a la ayuda de un par de oxidadas cadenas incrustadas en la pared. El frío caló bajo sus huesos, los cuales crujían a cada movimiento que hacía su cuerpo, como resultado de haber dormido en tales circunstancias. Ignoró el esfuerzo que le suponía mover sus dedos, rígidos por la baja temperatura de su cuerpo, y se ajustó la cremallera de la chaqueta. «O igual ya estoy muerta».

Sus pies descalzos se quejaron al contacto con la roca agrietada, pero no le impidieron avanzar por el habitáculo. Serena no tenía ninguna duda de dónde se encontraba, lo había leído antes en incontables libros: aquel lugar, oscuro, húmedo y mugriento, no podía ser otra cosa que una mazmorra.

¿Alguien la había secuestrado? Suspiró angustiada. No, no era eso. Recordó entonces la noche anterior, la promesa de un mundo mágico, de una vida nueva. Serena no había dudado en confiar en las palabras y la mirada de la cosechadora. Ansiaba esa libertad; todo lo que le había dicho era algo con lo que ella llevaba años soñando, por lo que no iba a dejar que una espeluznante mazmorra se interpusiera en su camino.

Carraspeó un par de veces para romper el nudo de su garganta. Tenía la boca seca, como si no hubiera hablado ni bebido en días. Sujetó con ligereza los mechones apelmazados de su pelo en una trenza y se convenció a sí misma de que había llegado el momento de empezar con lo que fuera aquello.

Alcanzó la astillada puerta de madera y sostuvo con firmeza el pomo. Al empujarla, a Serena le pareció que emitía un rugido ensordecedor. Se acostumbró mucho más rápido esta vez a la nueva iluminación, descubriendo ante ella un lúgubre pasillo que se extendía más allá de lo que su vista alcanzaba.


Última edición por Trish el 04/03/23, 12:04 pm, editado 1 vez
Isma
Isma

Ficha de cosechado
Nombre: Damian
Especie: Humano itaiano
Habilidades: Agilidad, dibujo, espontaneidad

Personajes :
Síntomas : En ocasiones se desconcentra con más facilidad.
Armas :
  • Adam: Cimitarra y cuerpo de caballo. La incomodidad
  • Damian: Dientes
    Daga

Status : muñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñones
Humor : ajjaj

Prisión Empty Re: Prisión

04/03/23, 11:49 am
De un ligero suspiro provocado por el despertar, el italiano abrió los ojos poco a poco. Hizo un sonido de esfuerzo con la boca cerrada, alzando la cabeza con los ojos entrecerrados. Había dormido un largo rato y lo último que recordó fue estar pegado a Akeyo. Algo confundido analizó sus alrededores, apoyado en el camastro.

¿Akeyo? —preguntó en su duda, pensó que esa misteriosa mujer lo acompañaría junto a sus pequeños amigos pero no había nadie en la sala. Quizás estaría en otro lado.

Tomando la iniciativa estiró sus pequeños brazos y piernas, bostezando sonoramente y haciendo sonidos con la boca expulsando la saliva dura acumulada al suelo en un escupitajo de considerable tamaño. Se acomodó la camiseta de tirantes y bajó al suelo. Caminó un poco por la habitación, observando su escaso contenido. El hueco en la pared estaba algo alto pero llegó al borde, subiendo poco a poco hasta asomar su cabeza por ella.

¡Wooooooow! ¡¿Quéee?! —no reconocía para nada aquel escenario, todo era distinto a lo que recordaba y para nada podría ser Glorenza. Algo terminó de hacer click en su cabezón—. ¡Ahhhh ya estoy en el sitio, Roca… lo que sea! ¡Donde ella me dijo! Pero… ¿Dónde está metida?

Se apresuró a bajar, quería buscar a la mujer que lo acogió y sobre todo quería saber más detalles. ¿Cuando podría volver? Quería ver el circo lo antes posible, tampoco pretendía escaparse para siempre. Eso lo hizo aligerar el paso, parándose frente a la puerta. Con unos empujones intentó abrir paso pero hasta el sexto intento no se percató de que tirando de ella se abriría. Sus botas sueltas hacían un ruido considerable en la carrera que el niño inició cruzando a través de los pasillos de piedra.

¡¡AKKEYOOO!! ¡¡¿¿AKEYOOO??!! ¡¡SOY DAMIAAAAN!! ¡¡¿¿DÓNDE ESTAAAS??!! —vociferó por toda la prisión, mirando para todos lados en su búsqueda.
Tak
Tak
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Airi
Especie: Sanaí
Habilidades: Habilidad manual, memoria, imaginación.
Personajes :
Gael/Koval: fuego fatuo terrícola.
Kin: demonio raigaurum irrense.
Ayne: anima sinhadre.
Eara: sinhadre sin esencia.
Nime: demonio mineral libense.
Iemai: cercana, fallecida.
Airi: sanaí.


Unidades mágicas : 8/8

Síntomas : Tendencia a alargar sus baños.

Armas :
Gael/Koval: espadas rectas, maza y quimeras.
Kin: alfanje y guan dao.
Ayne: sable.
Eara: ballesta de repetición.
Nime: dagas.
Airi: diálogo y esconderse.


Status : (ノ☉ヮ⚆)ノ ⌒*:・゚✧

Prisión Empty Re: Prisión

04/03/23, 11:53 am
Airi sentía un frío intenso, que le hizo tratar de arroparse inconscientemente pero lo único que encontró para hacerlo fue su pañuelo, que se había desmadejado y estaba atrapado bajo su espalda. «Un momento…» pensó, abriendo los ojos finalmente. Lo último que recordaba no era irse a dormir en su choza, sino estar hablando con un anciano mago en la arboleda.

No sabía qué esperaba ver, pero la realidad que le recibió era mucho peor que lo que había imaginado. Estaba en una construcción de piedra, y la luz que entraba por la diminuta ventana enrejada era lúgubre, así que tenían que haber pasado horas desde su charla con el anciano para que hubiese empezado a anochecer. Aquel lugar le daba muchísima mala espina, y sentía sus extremidades tan heladas que no sabía qué hacer con las manos para que recuperasen su color natural. «¿Me ha engañado el anciano?» se preguntó, repasando mentalmente la conversación que había tenido con él. La mayor parte de esta estaba difusa, pero poco a poco pudo recordar las partes clave. ¿Por qué había aceptado? Ni siquiera se había parado a hacer preguntas, y tenía muchas. Era la primera vez en su vida que escuchaba hablar de aquella Rocava-algo a donde se suponía que le habían llevado.

Se levantó del catre donde le habían dejado y se acercó a la ventana con pasos vacilantes. Sin dejar de frotarse las manos en ningún momento, observó las nubes espesas que cubrían el cielo y se preguntó si le habían llevado hacia el Norte. O, al menos, se lo preguntó hasta que llegó al ventanuco, se puso de puntillas, y vio los edificios. Construcciones enormes de piedra que se extendían hasta donde podía ver, la mayoría en estado ruinoso. Aquella lobreguez no se correspondía con las descripciones que había oído de las ciudades del Sur, y desde luego al Norte no había nada semejante. ¿Tal vez estaba más allá del océano que rodeaba Sanai? Solo de imaginar algo así empezó a sentir vértigo.

Airi no sopesó que la puerta que había al otro lado del cuartucho pudiese estar cerrada porque nunca había visto una que lo estuviera. Lo siguiente que hizo fue dirigirse allí y empujarla suavemente. Las bisagras chirriaron como si no se hubieran engrasado en años, y se asomó al exterior, donde se podían oír algunos pasos y voces. Tal vez el anciano estaba por allí, en algún lado, aunque temía que fuese demasiado tarde para arrepentirse de su decisión. No podía evitar temblar de frío y miedo. Las figuras oscuras del pasillo correspondían a gente extraña, que hablaba (o gritaban) idiomas que nunca había escuchado, pero no podía verles bien por culpa de la oscuridad. Decidió que, por el momento, les observaría desde la rendija de la puerta para determinar si debería intentar comunicarse o no con ellos.
Giniroryu
Giniroryu
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Rägjynn
Especie: mjörní
Habilidades: memoria, buen oído y don de lenguas

Personajes : Noel: Draco de Estínfalo de origen sueco.
Archime/Krono Rádem: Kairós irrense.
Irianna/Dama Enigma: Nebulomante idrina lacustre.
Adrune: Gamusino sinhadre, edeel.
Lethe: Horus, enderth.
Rägjynn: mjörní.
Naeleth: Bruja del Hielo, nublina.


Unidades mágicas : 8/8
Síntomas : Aumenta su resistencia progresivamente.
Armas : Noel: hacha de dos manos y espada bastarda.
Archime/Krono Rádem: sus monólogos sobre biomecánica avanzada.
Irianna: arco y estoque.
Adrune: lanza, espadas cortas y arco.
Lethe: arco y lanza.
Rägjynn: jō.
Naeleth: arco, sai y báculo.


Status : Gin: do the windy thing.

Humor : REALLY NOT FEELIN' UP TO IT RIGHT NOW. SORRY.

Prisión Empty Re: Prisión

04/03/23, 11:57 am
Temblando de frío, Rägjynn se despertó con la sensación de tener la cabeza muy ligera, pero no en un buen sentido. Incluso sin el adormilamiento le hubiese sido difícil describir cómo se sentía mientras abría los ojos con pesadez, costándole enfocar lo que tenía frente a sí. Una vez se intentó levantar de un sobresalto, no obstante, la cosa cambió: dolor. En todos los músculos del cuerpo. Y por supuesto el dichoso frío.
Había estado dormido acurrucado en una esquina de una estancia que excepto por algunos detalles que descubriría pronto, podría ser perfectamente una celda. De hecho, la puerta tenía barrotes, que fue una de las primeras cosas que notó al casi caerse al suelo por lo aterecido que tenía el cuerpo.

En la celda de Rägjynn no había ni siquiera un camastro funcional, pues lo que una vez había sido uno podía verse completamente destrozado en una esquina. Tampoco había ventanas, pero el aire frío tenía que venir de algún sitio… Y hacia la pared con un agujero tan grande por el que se si se apretaba mucho puede que hasta consiguiese salir. No entraba en sus planes, no obstante: le daba miedo. Tan solo quería observar. Se arrepintió enseguida de acercarse,  pues el frío se intensificó. Se arrebujó todo lo que pudo en su haori y, con extremo cuidado, asomó un poco la cabeza. No vio nada más que partes de lo que parecía una calle en ruinas, iluminadas por una tenue luz que, al menos, indicaba que era de día.

<<¿En dónde…? ¿Cómo se llamaba este sitio?>>, se movía por la instancia tratando de entrar un poco en calor mientras trataba de reproducir en su cabeza lo que había ocurrido la tarde anterior. Un extraño… Giz, eso era, le había prometido que le llevaría a un lugar de nombre demasiado difícil de recordar en ese momento y… Por todas las ymres, ¿qué había hecho? ¿De verdad le habían llevado a otro planeta o acaso era aquello…?

Otro tipo de frío le recorrió el cuerpo ante el mero pensamiento de que pudiera encontrarse en la realidad en La Isla de los Sanguinarios, pero fue entonces cuando escuchó ruidos provenientes del otro lado de la puerta. De hecho… ¿Voces? ¿Alguien gritando? No podía entender nada, pero entre sonidos de movimiento podían distinguirse los que claramente provenían de gente hablando. Con pasos dubitativos se acercó a esta y trató de mirar a través de los barrotes. No conseguía distinguir nada en el oscuro pasillo que tenía delante: sus ojos todavía le dolían y no se había acostumbrado a la falta de luz, pero sí notó que la cerradura de la puerta estaba tan rota como el camastro o la pared. Fuese como fuese ahora tenía algo claro: no pretendían retenerlo en aquel cuarto destartalado.

Con una mano extremadamente temblorosa cogió el pomo, lo giró y… La puerta cayó, provocando un estruendo considerable que haría eco a lo largo del pasillo. Al mjörní le faltaba cuarto para alejarse corriendo de ella y soltando un grito que fue ahogado por el propio escándalo que acababa de producirse.

Tras unos segundos volvió a acercarse a lo que ahora era un hueco más en la pared, todavía abrazándose fuertemente a sí mismo –de hecho con más fuerza- y se armó de valor para salir al pasillo.
¿Ho… Hola? Yo no… No pretendía romper nada… —había empezado a hablar en un tono más normal, pero su voz se fue volviendo más inaudible con cada palabra.
Raven
Raven

Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivación
Personajes : Ethan: Humano, Ingles/Japonés 1.75

Síntomas : En ocasiones, se le desenfocará brevemente la vista.
Armas : Ethan Lanza partesana y una daga

Status : Ciego y cojo, el chiste se cuenta solo.

Prisión Empty Re: Prisión

04/03/23, 12:07 pm
Para Ethan era normal notar cierta pesadez al levantarse, despedir el abrazo de un mundo fantasioso para darse de bruces con la triste realidad solía ser un golpe duro. Pero definitivamente, esa era una mañana cansada.
Aún con inusitada calma y los recuerdos borrosos estiró un brazo en un intento de desperezarse. El colchón se notaba horrendamente duro y el frío de la habitación le estaba dejando congelado. A base de dar manotazos, llegó a la conclusión de que el camastro carecía de sabanas y el no llevaba puesto el pijama.
¿Tan mala noche había tenido? No... Fragmentos vagos se fueron formando en su memoria, y lo que antes confundió por sueños se volvía ahora un extraño pasado.
Definitivamente le habían drogado.

Acabó incorporándose repentinamente, llevado por el terror abrupto al darse cuenta de la situación. Ese definitivamente no era su hogar, y la chica que conoció ayer no era una viva imaginación. Decidió intentar respirar hondo antes de que el pánico le invadiera y se quitara la camiseta rápidamente. Se llevó las manos al cuello, al pecho, al abdomen con la desesperación de quien busca una marca o cicatriz nueva.
No fue hasta que hubo tanteado bien que dejó escapar un sonoro suspiro de alivio. Vale, parecía conservar ambos riñones, por ahora...

Examinando la situación con nuevos ojos volvió a vestirse antes de levantarse y explorar la habitación. Sonidos lejanos le pusieron en alerta, desconocía el idioma del que se trataba así que quizá los captores que colaboraban con aquella mujer eran extranjeros.
Pero había otros que sí eran más similares. Inglés quizá? Y de fondo alguien gritaba. Fuera cual fuera el idioma que ahora por nervios no reconocía, era claramente el tono agudo de un niño.
Agobiado ante la idea de que pudieran estar haciéndole algo terrible a un simple chiquillo Ethan localizó la salida. Su única barrera era una puerta oxidada por el tiempo. Tendría que ser fácil con la suficiente fuerza moverla del sitio.
Y eso hizo, sin pensar. Retrocedió hasta el final de su celda, y cogiendo carrerilla embistió con todas las fuerzas que le quedaban.
La puerta cedió con tanta facilidad que el sonido del golpe de la misma contra la pared retumbó por la instancia, seguido de un segundo choque cuando un Ethan confundido acabó de bruces en el suelo.

Ya estaba abierta... Lamento para Sí demasiado tarde. Pero no había tiempo que perder, otro golpetazo había sonado en la lejanía y desconocía si se trataba de un captor u otra victima. A medida que se incorporaba empezó a hablar en un inglés británico con demasiado acento.

-HEY!! ESTAS BIEN?? HOLA??
Seth
Seth

Ficha de cosechado
Nombre: Connor
Especie: Humano
Habilidades: Fuerza bruta, inmutabilidad, rapidez mental
Personajes :
Devoss: Humano (Países Bajos) Licántropo Tigre

Maila: Humana (Hawaii) Bruja de la Arena

Connor: Humano (Canadá)
Unidades mágicas : 8/8
Síntomas : Sufre episodios de insomnio.

Prisión Empty Re: Prisión

04/03/23, 01:18 pm
Connor se despertó con el cuerpo entumecido y cansado. Aún no había abierto los ojos, y pensaba que había estado durmiendo plácidamente en la casa comunal de los Wyverns. Cuando los abrió su expresión cambió por completo a una de sobresalto, al no reconocer el techo de la habitación donde se encontraba y recordando de golpe todo lo que había ocurrido la noche anterior. Se levantó de la cama todo lo rápido que pudo, mientras se llevaba la mano al cinturón en busca de su pistola sin suerte, y miraba a su alrededor. <<¿Fue real? ¿Esa hija de puta me ha secuestrado?>> Pensó con una mezcla exacta de incredulidad y furia. Recordaba con perfección toda la conversación con Akeyo, pero ahora sabía que nunca habría aceptado tan rápido y con tan pocas preguntas. No... aquella mujer tenía que haberle hecho algo. Drogado o algo así...

El motero examinó con velocidad la habitación dónde se encontraba y miró por el ventanal. Era una especie de ciudad medieval o al menos eso parecía, y el edificio una mazmorra. Connor frunció el ceño sin poder ubicar dónde se encontraba y sin saber por qué Akeyo lo había raptado. Porque tampoco se creía nada de lo que le había dicho sobre que era especial y todas esas gilipolleces. Cuando escuchó voces en idiomas que no entendía detrás de la puerta se puso en guardia, vigilante por si alguien la cruzaba. El motero respiró hondo calmando esos nervios fruto de aquella primera impresión. Cuando lo hizo se palpó todos los bolsillos de sus vaqueros y del chaleco con expresión seria y concentrada, para ver qué llevaba encima. Gafas de sol, un mechero y una cajetilla de cigarrillos. <<Al menos no me ha quitado todas mis cosas. Pero te voy a reventar como te encuentre, joder>>. Tenía bastante frio ya que iba en camiseta de tirantes y su chaleco encima, pero eso era la menor de sus preocupaciones.  Se sentía un auténtico gilipollas por haber caído en aquella trampa, y su mente  trabajaba en su próximo plan de acción para salir de allí con vida y volver a casa. Sus hermanos de carretera debían estar alterados y preocupados por su desaparición.

Con cautela fue acercándose a la puerta, mientras aquellas voces sin sentido se iban haciendo más fuertes, aunque podía reconocer algunos idiomas. No sabía si podía ser gente peligrosa así que la abrió con extrema lentitud y lo acogió una oscuridad casi total. Había gente muy cerca a juzgar por el ruido pero no los distinguía bien, y Connor vigiló desde su entrada pensando si debía salir o no. Cuando sonó un gran estruendo, seguido de un idioma que tampoco entendía, el motero se echó hacia atrás. Con los ojos entrecerrados y esperando con paciencia qué ocurría, sin intención de salir. Pero rápidamente cambió de idea cuando escuchó un acento británico muy marcado. Esa persona podía saber algo de lo que ocurría, o en el peor de los casos podía intentar sacárselo a la fuerza.

Salió al oscuro pasillo de dónde provenían las voces y sacó el mechero, encendiéndolo. No es que iluminara mucho, pero al menos podía llamar la atención. Podía ser peligroso, pero sabía que no era ningún prisionero o la puerta habría estado cerrada. Si aquella gente era hostil no le importaba liarse a hostias, de todas formas.

-¡EH! ¡El que ha hablado ahora, joder! ¡¿Quién coño eres?!- Dijo refiriéndose a la persona de acento británico, mientras alzaba el mechero por encima de su cabeza para intentar orientarlo. A la par estaba en guardia por si el resto de personas eran peligrosas, aunque le daba la sensación de que podían estar igual de perdidos que él. -¿La puta cabrona de Akeyo también te ha secuestrado?- Preguntó con urgencia, intentando vislumbrar más allá de la pequeña luz que le proporcionaba el mechero.
Aes
Aes

Ficha de cosechado
Nombre: Aniol
Especie: Humano
Habilidades: habilidad manual, automotivación, olfato fino.

Personajes : Ruth: Humana (Israel)
Demonio de Fuego
Tayron: Humano (Bélgica)
Lémur
Fleur: Humana (Francia)
Siwani
Aniol: Humano (Polonia)


Unidades mágicas : 9/12
Síntomas : Querrá salir más del torreón.
Status : KANON VOY A POR TI
Humor : Me meo ;D

Prisión Empty Re: Prisión

04/03/23, 04:17 pm
Si continuaba con los ojos cerrados casi podía palpar las onzas de chocolate. Soñaba con un bosque repletos de luces y dragones rositas y peludos. Soñaba con una cabaña a lo lejos forjada en base de nata y miel, una poquita de azúcar espolvoreada por encima y bastones de caramelo a modo de entrada como si se tratara del cuento de Hansel y Gretel, una de sus historias favoritas. Soñaba que danzaba entre troncos enjutos de sirope con una felicidad rebosante. Soñaba y soñaba. Hasta que la incomodidad y el frío bajo su ropa le despertaron.

La sonrisilla bobalicona del niño se desvaneció dando paso a una expresión de desconcierto cuando sus ojos avellana se abrieron de par en par y no vieron nada más que gris. ¿Era real? La noche anterior en la que se perdió en el bosque lo fue, desde luego, pues su mono de reno todavía albergaba barro y trocitos de hojas en sus bajos. ¿Lo había logrado, entonces? Magia, hadas y leyendas que contar es lo que le habían prometido. Sin embargo, no parecía estar en una historia de cuento, pero a lo mejor, solo a lo mejor, es porque tenía que salir de allí y escribir su propia leyenda. Estaba completamente seguro de que al cruzar el umbral de aquella habitación sobria entraría en conflicto con una explosión de color y brillibrillis. Y las criaturas mágicas que hacían ruido al otro lado estallarían entre confetis y globos de la emoción, dándole la bienvenida a su mundo, al que de verdad pertenecía.

Lo siento mamá, lo siento papá, lo siento hermanitas —Aniol se incorporó todavía somnoliento y sin ningún tipo de remordimiento por estar en otra dimensión o universo—. ¡Pero lo sabía, siempre tuve razón! —una sombra de orgullo pobló su rostro de una sonrisilla al recordar al hijo del carnicero pero ésta duró solo unos segundos desembocando finalmente en melancolía. Al final, se mesó el pelo con actitud decidida y se lo colocó de manera que sus bucles negros sobresalieran a pesar de tener la capucha con cuernos puesta. Con gran ímpetu abrió la puerta con los ojos cerrados y alzando la voz canturreó.

¡HAZME UN MUÑECO DE… ¿cemento? —sintió que el alma se le caía al suelo. Al otro lado no le recibió un bosque nevado, ni los espíritus elementales de Narnia. Lo que se encontró fue el caos, un gran estruendo, y un pasillo oscuro como la boca de un lobo. Había más personas que hacían ruido pero el polaco no podía distinguir ningún rostro ni idioma salvo alguien que hablaba inglés. Con el corazón encogido y la respiración acelerada fue avanzando pegadito a la pared, sin querer hacer ningún ruido que lo delatara en su corta travesía, la cual acabó a sólo un metro de su habitación ante un tipo enorme y agresivo que parecía tener una cresta de pollo rosa en la cabeza y un mechero en las manos. Los ojos de Aniol miraban a todas partes pidiendo ayuda y pronto comenzaron a hacer pucheros.

De pronto recordó el final de la historia que había estado soñando. La bruja le había engañado y él era Hansel, o quizás Gretel.

¿Mamá? —murmuró, antes de arrebujarse en una esquina hecho una bolita.

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"Ya No Hay Fuego, Pero Sigue Quemando."

"Son Un Sentimiento Suspendido En El Tiempo, A Veces Un Evento Terrible Condenado A Repetirse."

"Deja Que Tu Fe Sea Más Grande Que Tus Miedos."

"¡Se Lo Diré Al Señor Santa!"
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