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El Macetero

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1 El Macetero el 12/08/12, 06:35 pm

Rocavarancolia Rol

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Recuerdo del primer mensaje :

El Macetero

Portal situado en el continente, al centro, cerca de la isla


157 Re: El Macetero el 01/11/17, 04:13 pm

Tak


GM
Resultaba tranquilizador que todo el mundo estuviese dispuesto a poner de su parte. La situación no era tan dramática, después de todo. En los mundos sin magia las cosechas también salían adelante, y la magia la tenían todavía de su parte, aunque no hubiese dominios implicados.
Además, de querer hacer crecer vides nuevas de forma acelerada se podría pedir una ayuda temporal al brujo de las enredaderas de la Clínica Luna Roja —aportó Ayne a la posibilidad de ampliar los cultivos.

Cuando Jack habló de firmar el contrato, los sinhadres pensaron que tocaría retirarse por el momento. Ayne tenía que patrullar las murallas, pero esperaría con Eara hasta que esta fuese a enseñarle los lugares de trabajo a Irianna.
No hay problema —respondió el anima al agradecimiento del vampiro.
Es parte de nuestro trabajo —dijo Eara.
«Para no quedarnos sin él» añadió Ayne mentalmente.

158 Re: El Macetero el 01/11/17, 08:49 pm

Giniroryu


GM
Dirigió su mirada hacia la ventana que había señalado Jack, aunque devolvió enseguida su atención al propio vampiro.
Oh, no, no tengo nada que hacer hoy, ya avisé a dama Diurna de que hoy no podríamos… Quiero decir, estoy ayudando a alguien con su investigación y ese sería el único motivo por el que no podría, pero me aseguré de avisarla.
La idrina se sintió avergonzada porque sabía que la explicación no había sido realmente necesaria y hubiera bastado con negarlo. Su cerebro le había traicionado, no obstante, y los nervios le hicieron pensar en voz alta.
>>Firmaré ahora, por supuesto —añadió tratando de reparar “el mal”.

Aunque se encontraba centrada en las palabras del humano, lo que dijo Ayne poco después captó su atención. Si no hubiesen estado con Jack, sin duda la lacustre hubiera comentado algo al respecto del brujo al que se refería el anima al recordar lo que había sucedido la noche de su transformación, pero no quería que pareciese que se pasaba de lista y juzgó más conveniente no decir nada. Siempre podía comentarlo con los sinhadres en otra ocasión si volvía a surgir el tema, además.

159 Re: El Macetero el 09/11/17, 05:08 pm

Jack


El vampiro frunció el ceño cuando escuchó la propuesta de Ayne hasta que recordó quién era, más o menos, y asintió a la vez que se encogía de hombros.

Enredaderas, ¿eh? Claro. Lo pensaré, gracias.

Pero de "claro" nada. No traería a nadie de quien no tuviera referencias, así que tendría que investigar. O incluso visitarle él mismo... O... ¿Diurna? Chasqueó los dedos de la mano izquierda y casi le faltó decir "¡eureka!"

Ya sabía yo que me sonaba tu nombre. ¡Conozco a Diurna! Qué bien, oye, espero que os salga genial lo que tengáis entre manos.

Después, se pusieron en camino hacia el despacho para zanjar el asunto. Contrato, salario, horario, vacaciones, dudas, blablabla. Y después, cada cual a lo suyo.

160 Re: El Macetero el 29/04/18, 03:15 pm

Zarket


GM
Llevaba mucho tiempo en el Macetero, y en aquel periodo no había tenido ni un solo problema. Nadie de la Secta había ido jamás a aquel mundo, nadie que pudiera tener interés en venderla a aquel nido de fanáticos enloquecidos la había visto jamás. Gighena estaba, en definitiva, encantada de su vida, aunque sabía que nunca desaparecería el odio que le provocaba la Secta por lo que habían hecho ni por lo que le obligaban a hacer.

Aquel día todo cambió. Las palabras se colaron a sus oídos, procedentes de su espalda.

—Así que de verdad estabas aquí. Supongo que no debí haber dudado de su palabra.

Se dio la vuelta, sintiendo cómo el pozo del horror se abría en su estómago. Dama casia estaba de pie en el mismo camino que ella, mirándola con una seriedad que le aterrorizó. Ni la fuerza ni el orgullo de los trasgos, ni la fuerza ni la magia consiguieron envalentonarla para enfrentarse a uno de los seres que habían contribuido a su agonía o a su exilio. La primera trasgo de Ewa solo pudo correr, los recuerdos del mal de Ewa reavivados por aquella presencia que, a su parecer, era casi diabólica.

La ninfa ciervo, entre tanto, suspiró de hastío. Aceleró el paso tras el camino que había seguido la antigua sacerdotisa, hablando con una severidad impropia de ella.

—¡No huyas, Gighena! No estoy aquí para hacerte daño.

En ese momento la trasgo tropezó, y las palabras de su perseguidora basaron para romper aquel bloqueo e inundarla de rabia.

—¡MIENTES!

Apretó los puños y se dio la vuelta, deseando abrir en canal a aquel ser que, si por fuera parecía buena y pura, sabía que poseía un alma tan nauseabunda como todas las de la Secta.

Dama Casia había estado preparada, y por ello un hechizo la volvió intangible antes de sufrir daño alguno. Los zarpazos atravesaron varias veces aquella carne imposible de tocar antes de que ambas se cansaran de aquel juego.

—Nunca me llevaréis otra vez. Jamás —el odio y la desesperación se mezclaban en la voz de Gighena, pero si algo sabía era la rotunda verdad de lo que había dicho. Los fanáticos de Ewa no la esclavizarían nunca otra vez.

—Es otro el poder en cuyo nombre te visito. Y es un poder que, a decir verdad, odia a la Secta.

Gighena la miró con desconfianza, acostumbrada hace tiempo a las manipulaciones y las mentiras de Ewa y sus seguidores. En aquel momento no la creyó ni por un segundo, pero al darse cuenta de que estaba acorralada mientras Casia no dijera por qué la había visitado no intentó hacer otra infructuosa huida.

—¿Es ese poder el que te ha dicho donde estaba?

—Sí. Y lo que desea de ti no es entregarte a la Secta, sino un favor personal.

—Entiendo. Y si me niego, por supuesto, me delatarás. Tú o ese poder, sea lo que sea —la sonrisa cínica de Gighena no hizo más que ensancharse cuando comprobó que Casia no respondía sino con una mirada severa. La trasgo rio por lo bajo, sabiendo que debajo de toda la fachada de misticismo y grandilocuencia de tantos rocavarancoleses lo único que había era algo más prosaico: el intercambio de favores mezquinos y la falta de empatía y preocupación por cualquier ser que no fuera uno mismo—. Muy bien, qué tengo que hacer.

—Algo que dudo que te desagrade, no te preocupes —tras la burla de Gighena llegó el turno de la sonrisa de dama Casia. Y la trasgo, al verla, sufrió un escalofrío. La perversión que se adivinaba en aquel gesto era una que no había conocido nunca—. Lo único que tienes que hacer a cambio de nuestro silencio es matar a Lah Donna.

161 Re: El Macetero el 30/11/18, 01:32 am

Tak


GM
-Temporalmente entre la salida de la Luna y el sueño común de la trama-


Aquel día Eara y Ayne habían decidido quedarse a descansar un poco en el macetero por insistencia de ella. Gracias a eso, habían coincidido en la sala de descanso con Irianna. Eara no dudó en ofrecerse a preparar una infusión para todos, ya que había descubierto el surtido de hierbas que había al lado de una tetera desportillada que cualquiera podía usar. Aquella sala se había equipado cada vez mejor a raíz de la gente que empezó a pasar más tiempo en el macetero para descansar en condiciones, por lo que a la pequeña mesa cuadrada con cuatro sillas se le habían ido sumando utensilios para el día a día y un sofá cama algo destartalado.

Era un día normal más; Ayne ni siquiera estaba prestando especial atención a la conversación mientras se calentaba las manos con la taza de driv artificial. Irianna y su aurva hablaban de un trabajo pendiente de la segunda que aparentemente le estaba dando problemas.
¿Te importaría quedarte un poco más después de tu turno para ayudarme? Solo será un ratito. Necesito transladar todas las plantas sanas a otra parcela, y ahora pesan demasiado para hacerlo sin magia —decía en aquel momento. Ayne levantó la mirada, despertando de su letargo, y la clavó en Eara.
Puedo hacerlo yo, no necesitas pedirle que se quede más tiempo para eso.
Eara parecía olvidar el hecho de que podía abandonar la muralla; tenía medios para vigilarla sin estar allí, y además estaban los autómatas de Jack. Ayne se había sentido dolido de no ser la primera opción de su aurva, pero lo peor era que estaba seguro del motivo.
Es bastante gasto mágico, por eso pensé… —repuso ella. Parecía preocupada mientras trataba de escoger sus palabras.
Deberías admitir de una vez que no te gusta depender de mi magia —la interrumpió él.
¿Qué?
Todavía crees que no debía usarla. ¿No es tan inocua como la de los brujos, verdad? —le reprochó el anima. Eara cometió el error de apartarle la mirada, lo que para él solo fue una confirmación.
Es demasiado valiosa, eso es todo. No hace falta que la gastes en cosas innecesarias.
¿Y es valiosa por el precio, no?
¿Desde cuándo has empezado a hablar así de ello? —replicó ella, repentinamente desafiante—. ¿Cuándo ha dejado de importarte? Cuando hablamos con Samika dijiste algo similar.
No ha dejado de importarme, pero tú actúas como si nunca hubieses dejado Sinhdro. Cuando decidiste quedarte creía que entendías las consecuencias.
¿Qué quieres decir? ¿Qué debería asumir que es normal mancillar las almas de la gente solo porque ha cambiado el lugar donde vivo? —Se arrepintió enseguida de haberlo formulado así, pero ya no podía volver atrás para retirar aquellas palabras.
Lo que yo hago para conseguir magia es reversible. A diferencia de lo que le hacen en Sinhdro a los aurvas que sobran, Eara. –Ayne trató de ser hiriente a propósito, usando palabras tan ponzoñosas como las que habían usado contra él. Era consciente de que si su aurva se sinceraba, él iba a salir herido, tal vez por eso aquellas palabras llevaban tiempo esperando el momento oportuno para ser usadas en su contra. Y Eara todavía no se había movido, pero su pecho subía y bajaba a gran velocidad, por lo que supo que la había logrado alterar—. Y, francamente, a mis ojos las almas de aurvas y edeels parecen idénticas, ¿qué podría…?

Ayne no pudo terminar de hablar. La mesa se clavó en sus costillas, empujándolo hacia atrás y casi haciéndolo perder el equilibrio en la silla. Eara se había levantado con brusquedad, arrojándola contra el anima y derramando bebidas y tirando vasos. Sus ojos entrecerrados miraban al edeel con furia.
¡No tienes derecho...! ¡No tienes la más mínima idea! —Su voz se entrecortaba al no parar de temblarle la madíbula—. Los edeels no tenéis que crecer preguntándoos si viviréis más allá de los trece años. ¿Crees que lo sabes todo, que lo entiendes todo? ¿Quieres que acepte sin más que… que los impuros… murieron para nada? —Una pequeña pausa bastó para que no pudiese retener las lágrimas más. Estaba harta, harta de todo y de nada en concreto. Quería dar gritos, preguntar qué esperaba todo el mundo que hiciera. O volver a Sinhdro, o a Serpentaria y encerrarse en la habitación una semana entera. Ninguno de los esfuerzos que hacía parecía suficiente para encajar en ningún lugar—. ¿Qué luces va a entender un edeel? —siseó, antes de frotarse la cara con las palmas de las manos y salir de la habitación, sin saber a dónde se dirigía.

Ayne movió la mesa lentamente hasta volver a ponerla en su sitio. Las palabras de Eara lo rondaban como si se tratase de un fantasma. El driv se había derramado sobre su ropa, y quemaba, pero priorizó recoger los pedazos rotos de cerámica del suelo, empezando a apilarlos con las manos.
Siento que hayas tenido que ver esto. —Se dirigió a Irianna, aunque no estaba mirándola. Pretendía hablar calmadamente, pero la vibración de su voz lo delataba—. Creo que ahora mismo preferiría hablar contigo antes que conmigo. Hay cosas que nunca ha querido contarme, pero no puedo entenderlas si no me las explica. ¿Irías tras ella? —Logró mirar a la idrina por fin, recordando que sin ojos no le sería tan fácil ver en su rostro el desconcierto y la tristeza.

162 Re: El Macetero el 01/12/18, 01:58 am

Giniroryu

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GM
La nebulomante saludó a la pareja sinhadre cuando entraron en la sala de descanso. Ella se encontraba repasando algunos hechizos y aceptó con gusto el ofrecimiento de driv por parte de la aurva. Una vez se encontraron los tres sentados con sus tazas humeantes frente a ellos dejó el libro a un lado para prestar atención a la conversación.
Claro, no me importa —respondió a la petición de su amiga.
No obstante, la lacustre no se encontraba preparada para la situación en la que desembocó aquella pregunta tan simple. Si bien le extrañó en un principio la intervención de Ayne, ya que lo notaba claramente molesto y no sabía si entendía por qué, enseguida tuvo respuesta a aquella pregunta.

La idrina no sabía hacia dónde mirar, sintiéndose una entrometida en medio de una discusión privada. Pero tampoco podía irse sin más, así que permaneció sentada y desviando la mirada mientras los sinhadres discutían acerca del precio de la magia del anima. Irianna creía saber cómo podría sentirse Eara al respecto, ya que ella misma había tenido problemas en un inicio para tratar el tema de los precios inmorales como una parte más de la ciudad, pero posiblemente fuese incluso más difícil para su amiga por dos motivos: la naturaleza exacta del precio, que entraba en conflicto directo con las creencias sinhadres, y el hecho de que Eara no había sido tocada por la Luna. La lacustre defendía firmemente que la sinhadre tenía tanto derecho como ellos a sentirse una ciudadana de Rocavarancolia, pero lo que era innegable era que no sabía lo que era ser “un monstruo”.

No tuvo tiempo de procesar, no obstante, lo que había dicho Ayne acerca de los aurvas sobrantes ya que sucedió algo que la descolocó por completo. Si bien la discusión la había pillado por sorpresa, nunca hubiese imaginado que presenciaría aquel arranque violento por parte de Eara, y mucho menos contra su edeel. Se echó hacia atrás instintivamente en la silla cuando empujó la mesa, y acabó levantándose sin saber muy bien cómo, observando la escena con la boca medio abierta. La nebulomante se quedó paralizada mientras la aurva arrojaba reproche tras reproche y no consiguió decir nada mientras la veía abandonar la habitación. Como un resorte, comenzó a ayudar a Ayne a recoger el desastre que se había formado, todavía sin saber qué decirle. Por suerte fue él quien le habló primero.
No… No te preocupes —respondió a sus disculpas, notando cómo trataba de ocultar su malestar emocional—. Si crees que puedo ayudar hablaré con ella —asintió ante su petición.

No las tenía todas consigo, pero sin duda no podía quedarse de brazos cruzados tras haber presenciado una discusión como aquella entre sus dos amigos… Y más cuando estaba claro que ambos estaban pasándolo mal.
Eara —llamó suavemente cuando la alcanzó. Pretendía mostrarse calmada, aunque no pudo evitar que en su tono se colara la evidente preocupación que sentía—. ¿Quieres hablar?


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163 Re: El Macetero el 01/12/18, 05:15 pm

Tak


GM
Eara había llegado al invernadero cuando escuchó los pasos y la voz a sus espaldas. Por las pisadas supo que no era Ayne, pero la posibilidad de que fuera él la preocupó aun así. «¿Qué he hecho?». Ella no era así. Años de educación estricta para acabar actuando de ese modo. «¿Qué he hecho?».

Se detuvo, pero la aterrorizaba lo que Irianna pudiese querer decir. Habían hablado de muchas cosas en Sinhdro, y sabía lo que pensaba su amiga sobre la situación de los aurvas, y sabía lo que le había dicho entonces, fingiendo total convicción. ¿Era una mentirosa? ¿O solo estaba confusa?
Lo siento… No quería… Lo siento mucho. —Lamentaba muchas cosas en aquel momento, pero no podía volver atrás en el tiempo—. No sé qué me ha pasado. Estoy tan cansada… —Sollozó, llevándose las manos a la cara. Se apoyó contra la pared del invernadero y se sentó sobre la tierra sin preocuparse de manchar la falda, abrazándose a sus rodillas—. ¿Por qué tiene que presionarme así? Nunca le había preocupado si era sincera o no. Antes… Por la Gran Alma, ¿cómo voy a arreglar esto?
No había conseguido mirar a Irianna a los ojos, preocupada por lo que pudiesen decirle.

164 Re: El Macetero el 01/12/18, 09:12 pm

Giniroryu

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GM
La nebulomante se sentó junto a la sinhadre, sin importarle tampoco ensuciarse: en circunstancias normales lo habría evitado, pero un detalle como aquel era del todo insignificante en aquel momento. Estaba verdaderamente preocupada por su amiga. La escuchó hablar con bastante inseguridad, ya que no tenía muy claro cuál era la mejor manera de abordar un tema tan complejo. Además, sospechaba que aunque podía intuir varias cosas, no sabía gran parte de lo que había detrás de la discusión que había presenciado.
Todo tiene arreglo, de veras —empezó por asegurarle en un primer intento por tratar de disminuir la desazón que sentía Eara—. La verdad es que no estoy segura de haber entendido por completo lo que ocurre, pero me ha dado la impresión de que ambos habéis acumulado demasiada presión interna evitando hablar de ciertos temas… ¿Me equivoco? Sé que no es fácil, pero te animo a que me cuentes todo lo que necesites. No es que quiera entrometerme, pero no puedo simplemente ignorar lo que acabo de presenciar. Te prometo que no te voy a juzgar: estoy aquí para escucharte.


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165 Re: El Macetero el 01/12/18, 11:35 pm

Tak


GM
La tensión de Eara con respecto a la reacción de Irianna comenzó a disminuir en cuanto notó su comprensión y su preocupación. Se había sentado a su lado y trataba de tranquilizarla. Pero seguía asustada, temía que aquel tema empezase a separarlas como le estaba sucediendo con su edeel. Recordaba las palabras de la idrina cuando había descrito como injusta la vida de los aurvas, recordaba cómo habían tenido que cambiar de tema para evitar unaposible discusión. Porque ella se habría negado a admitir que la vida de los aurvas fuese mala. Porque sabía lo que tenía que creer para no sentirse vacía.

Gracias —le respondió antes de decir nada más, y respiró hondo para que le ayudase a calmarse—. Una vez te mentí —dijo de pronto—, o no dije toda la verdad. Ser aurva es injusto, pero no quiero que sea un edeel quien trate de explicármelo. Ayne ha dejado de creer en la Gran Alma, hace un tiempo que empecé a darme cuenta, pero traté de evitar el tema y no pensar en ello. Al principio él pensaba diferente respecto a su precio, y fue… cambiando. Podía vivir con eso, porque no es el único que ha cambiado. Sé lo que os hace la Luna, aunque no lo entienda. Pero no puede esperar que yo también cambie mi forma de pensar. La necesito para no sufrir, Irianna. Nos controlan desde que nacemos, nos matan si sobramos. Claro que sé todo eso, lo he vivido, mientras él… mientras los edeels… —Negó con la cabeza, y su postura se tensó—. Por su culpa no paro de preguntarme si podría no existir la Gran Alma, si no sucede nada en particular cuando morimos, o si un edeel y un aurva no son diferentes. Él no entiende cómo me siento, tampoco. Si dejase de creer no me quedaría nada, me lo habrían quitado todo. —Volvió a secarse las lágrimas con el dorso de la mano—. Sería demasiado cruel.

166 Re: El Macetero el 02/12/18, 02:14 pm

Giniroryu

avatar
GM
Las palabras de Eara la transportaron enseguida a aquella visita a Sinhdro que habían hecho. Recordaba perfectamente que uno de los temas que habían tratado había resultado especialmente incómodo para la aurva, y en ese momento comenzó a atar cabos con lo que Ayne había dicho momentos antes, empezando a comprender  la dimensión real del asunto. Aun así, aun habiendo llegado a la conclusión en su cabeza, escuchar “nos matan si sobramos” de la boca de su amiga le provocó un cúmulo de sentimientos desagradables. Horror, indignación y rechazo hacia una creencia que permitía que algo tan horrible como aquello sucediera y que, por lo que había entendido, era normal obviarlo y seguir con el día a día como si matanzas indiscriminadas de personas inocentes no estuviesen sucediendo de forma constante y con el visto bueno de los mandamases. Así pues, no era extraño que el anima hubiese dado aquel paso lógico al haber entrado en contacto con tantas culturas diferentes y, sobre todo, al haberse convertido en lo que era, y rechazase los fundamentos de una religión a la que no le importaban deshacerse de los que no encajaban en su esquema.

Pero entendía perfectamente a Eara. La propia chica había expresado lo que sentía a la perfección, y la nebulomante no podía simplemente decirle algo tan carente de tacto como “olvídate de todo lo que te han inculcado” por mucho que, en su interior, era lo que quería decir.
Yo… no sé muy bien qué decir, para ser sincera —fue lo primero que salió de su garganta una vez logró reunir fuerzas para comenzar a hablar—. Creo que comprendo como os sentís ambos, al menos todo lo que mis conocimientos sobre Sinhdro me permiten… Y también mis propias experiencias como “monstruo” —dijo aquella palabra sin matices, sonriendo ligeramente. Tenía claro que daba igual el precio de la magia o las habilidades. No tenía ningún derecho ni razón de ser el sentirse diferente en aquello que a sus compañeros inmorales—. En Idris también existen creencias acerca de un mundo superior. En donde yo vivía alguna gente creía en el “Reflejo”, el verdadero mundo, por así decirlo, del cual el nuestro sería un mero reflejo. Tal vez alguna vez me hayas oído decir esa palabra para maldecir —añadió con una risa muy leve—. Pero yo nunca he creído en ello. Realmente una buena parte de los lacustres no creen en el Reflejo. Otros sí lo hacen, y ambas son opciones respetables —Hizo una pausa para tratar de ordenar sus pensamientos. Lo que quería decir le resultaba complicado expresarlo, sobre todo porque no quería provocar una reacción negativa en Eara. No quería hundirla más—. Sabes perfectamente que opino que las diferencias entre aurvas y edeels son injustas, pero, ¿has pensado qué tal vez esas diferencias se deban a las personas y no a la existencia o no de una entidad superior? Quiero decir… Que exista la Gran Alma no quiere decir que los procedimientos por parte de vuestros sacerdotes sean los correctos. Sé que este punto de vista puede ser muy difícil de aceptar de todos modos, pero, ¿entiendes lo que estoy tratando de decir? No quisiera confundirte…


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167 Re: El Macetero el 02/12/18, 06:52 pm

Tak


GM
Irianna le respondió, y Eara pudo notar que le costaba empezar. Ella misma dijo que no sabía qué decir, pero era normal tras todo lo que le había visto y oído en poco tiempo. La escuchó con atención, sin tratar de interrumpir en ningún momento aunque lo que decía le ofreciese dudas. El Reflejo del que hablaba Irianna no parecía algo en nombre de lo que se matase, pero entendió lo que intentaba decirle cuando explicó que se podía creer en unas cosas y no en otras. Que los actos de las personas eran lo que podía estar equivocado. Eso la dejó pensativa durante un momento, que no quiso prolongar en exceso por no dejar a su amiga hablando sola.

Entiendo lo que quieres decir, y tal vez tengas razón y los sacerdotes se quivoquen en algunas cosas. —Suspiró entrecortadamente—. Pero es… difícil de aceptar. Es como dijo Ayne, la muerte no es reversible. Incluso si todos acabamos formando parte del Gran Alma, los impuros… Creo que te debo una explicación— se interrumpió, y aunque para ella era lo más difícil de explicar, lo hizo—. Los impuros son los aurvas que se quedan sin pareja cada año. Los sacerdotes son… son los edeels que se quedan sin pareja. La parte divina no puede ser impura, la terrenal sí. Nosotros —hizo una pequeña pausa, mientras trataba de destensar sus músculos— no tenemos padres, no somos nadie hasta que nos emparejan. Ni siquiera sabemos si sobraremos, pero siempre había chicos que echaban cuentas para saber en qué años iban a sobrar aurvas. Y luego había rumores. —Negó con la cabeza y se forzó a continuar—. Los aurvas albinos nunca sobraban, mientras que los que se consideraban menos válidos… ¿Cómo vamos a no darnos cuenta de eso? Sabíamos que no estaba bien, pero teníamos miedo, Irianna. Si eres educado, si te esfuerzas, si… si eres perfecto puede que elijan a otro para morir.

»Había un niño tres de años mayor que yo en el colegio —comenzó. Necesitaba explicarlo todo, de forma que Irianna pudiese entenderla mejor—. Se llamaba Eylen y prácticamente nadie le hablaba. Era un chico que vivía a su propio ritmo, por eso muchos lo tomaban por tonto, y como tenía el pelo amarillo le llamaban Duku para molestarlo. Era una persona muy dulce y le encantaba recitar curiosidades sobre flores. No entendía por qué estaba solo, pero los de su edad sabían… sabían que iba a sobrar un aurva ese año, que iba a ser él. No se le daban bien los problemas ni estudiar, era taciturno, su color de pelo no era bonito… ¿Y para qué iban a tratar de comprenderle si iba a desapareder?

»Me di cuenta tarde de lo que pasaba. Fue demasiado para mí, Irianna. Era el primer aurva que conocía que… —Su voz se quebró—. ¿Cómo crees que te marca algo así? Tras eso lo único que hice fue esforzarme por ser un aurva ideal. Si dejo de creer en lo que hacen los sacerdotes no es diferente en absoluto de dejar de creer sin más. El Gran Alma me reconforta, pero no suple todo lo que los sacerdotes han hecho.

168 Re: El Macetero el 03/12/18, 04:56 pm

Giniroryu

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GM
Todo lo relacionado con “los impuros” era tan horrible como había supuesto. No, lo era incluso más, porque aquellos niños que eran sacrificados solo por su color de ojos nunca habían sido tratados con los derechos de una persona para empezar. Lo que le contaba Eara, de hecho, sonaba totalmente erróneo y sentía que transgredía los derechos básicos de las personas. Incluso si se obviaba la parte más siniestra y terrible para la idrina resultaba incomprensible aquella desigualdad social por un motivo tan irrelevante como era una creencia religiosa, basada nada más y nada menos que en un rasgo genético. Las implicaciones acerca de que además también existía discriminación por el color de pelo no hizo sino echar más sal a la herida. Irianna  se sentía llena de rabia contenida que se esforzaba por no exteriorizar. No quería hacer sentir mal a Eara ni tampoco darle a entender que no se esforzaba por entenderla. La entendía, pero al mismo tiempo todo aquello le estaba resultando difícil de digerir.
Creo que no había llegado a imaginar ni la mitad de… las circunstancias de los aurvas en Sinhdro —habló finalmente tras una pausa para tratar de tranquilizarse a sí misma y evitar hablar con brusquedad o dejar entrever que, por dentro, le hervía la sangre ante lo que acababa de contarle—. Créeme: comprendo lo que tratas de decirme. Comprendo cómo te debes de sentir. Pero… sigue siendo una injusticia. Todo lo que has tenido que pasar, lo que le ha ocurrido a tu amigo, lo que… La forma en la que os adoctrinan para ser sumisos y callar. —Alzó la voz ligeramente sin poder evitarlo, acompañando de un gesto de indignación que trató de suavizar de inmediato—. Sigue sin estar bien. Creo que deberías replanteártelo de otra manera. Es muy complicado, ya lo sé. No: probablemente no pueda saber hasta qué punto es complicado aunque lo intente. Pero… Ya no formas parte de eso. Tú misma tomaste esa decisión cuando estuvimos en Sinhdro, ¿no es así? Quieres quedarte y pertenecer a Rocavarancolia, algo que te corresponde por derecho propio. —Realizó otra pausa y dejó escapar un suspiro de resignación—. Creo que Ayne tal vez no haya comprendido hasta qué punto te afecta todo esto y por eso ha sido muy brusco al respecto. Sin duda te debe una disculpa por no haber tenido en cuenta tus sentimientos. Pero… no puedo evitar pensar que no está realmente equivocado. No después de todo lo que me has contado. Lo siento mucho si no era lo que querías o necesitabas oír, pero lo último quería sería mentir a una buena amiga.
La miraría directamente a los ojos y, si la sinhadre lo permitía, la cogería de la mano y se la apretaría suavemente. Quería transmitirle su apoyo, su comprensión y, sobre todo, su honestidad.


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169 Re: El Macetero el 04/12/18, 01:07 am

Tak


GM
Eara se dio cuenta de buena parte de los sentimientos que su relato había despertado en Irianna. En ella, ajena a todo lo que la aurva había vivido, no resultaban extraños. Ella reaccionaba así ante las injusticias. Sin embargo, para Eara estaba normalizado aquel horror, aquella única excepción. Siempre se había opuesto fuertemente a las injusticias y tomado en serio la moralidad. Como una hipócrita. Aunque tal vez lo que no quería era más hipocresía o sufrimiento en su vida.

No se rechazó la mano de Irianna cuando se la tendió. Lo que más necesitaba en ese momento era ser reconfortada. Las palabras de Irianna la hacían darse cuenta que discutir con Ayne no era lo que la había alterado, sino el lento despertar de aquella pesadilla que había sido su vida. La volvían loca las contradicciones. La volvía loca que fuese Rocavarancolia precisamente quien le pretendiese mostrar aquella verdad.

Las lágrimas seguían cayendo, aunque ya no sollozaba. Se sentía triste y vacía, pero sobre todo confusa. Desenterrar el pasado solo era una fuente de dolor para ella.
Agradezco tu sinceridad. Tenía miedo de hablarte de esto por si rechazabas mi forma de pensar. No sabía cómo explicar… No es fácil de explicar. Para nosotros es una realidad, y ya está. A nadie le gusta, pero no es algo a lo que te puedas oponer, es inevitable. Los edeels ni siquiera tienen que pensar en ello. Y nosotros, desde el día de la unión, dejamos de hacerlo.

Eara inspiró, llenando sus pulmones para tratar de sentirse un poco mejor, y luego suspiró. La forma de expresarse de Irianna la ayudaba a entender mejor lo que le estaba pasando por la cabeza. La brusquedad de Ayne solo le creaba rechazo, aunque parte del problema radicaba en que él era un edeel. Eara nunca había considerado que los edeels pudiesen comprender la marca que les dejaba el temor a la muerte ni el papel que jugaba en su comportamiento posterior a la unión. Además, Irianna era un aurva. Aunque no hubiese recibido el mismo tipo de educación que ella, de forma inconsciente la percibía como una igual.

Por alguna razón estoy asustada del futuro. Solía asustarme que Ayne fuese a cambiar hasta que no pudiese reconocerlo, pero ahora también me preocupa que lo haga yo. Quizá solo estoy dándole demasiadas vueltas a las cosas. Quizá no todos los cambios son negativos. Necesito tomarme esto con más calma. Últimamente todo parece negatividad, mires donde mires. —Había confirmado lo que pensaba Irianna, lo que probablemente pensarían cualquiera de sus amigos no Sinhadres, y sus sentimientos hacia ellos no habían cambiado. Eso, sumado a que había sido más o menos comprensiva con sus cambios, la hacía preguntarse por qué le molestaba especialmente que Ayne dejase de lado sus creencias sinhadres. Tal vez solo estaba imponiéndole sus propias convicciones, o tal vez le asustaba seguir sus pasos también en aquello. Y ahora que las tensiones habían estallado, seguía sin tener una respuesta de qué era lo que quería para para el futuro—. Yo también le debo una disculpa a Ayne. No sé con qué cara volver ni qué decir. No sé cómo pude llegar a reaccionar así. Estaba abrumada. —La preocupación en su voz era evidente.



Última edición por Tak el 06/12/18, 12:10 am, editado 1 vez

170 Re: El Macetero el 04/12/18, 07:50 pm

Giniroryu

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GM
Irianna negó con la cabeza cuando la sinhadre expresó las preocupaciones que la habían carcomido durante aquella conversación.
No, tienes tus motivos para pensar así. Sería una hipócrita si le echase en cara a alguien el hecho de querer protegerse contra algo inevitable a toda costa, ¿no te parece? —Le dedicó una sonrisa un tanto triste a la aurva: ella sabría de sobra a qué se refería.

Tampoco le resultaba extraño que Eara sintiese incertidumbre respecto a lo que le deparaba la ciudad, a fin de cuentas era una realidad el hecho de que mucha gente ni siquiera la consideraba “digna” de llamarse a sí misma ciudadana de Rocavarancolia y para la nebulomante no era difícil de entender que tuviese miedos e inseguridades relacionados con ello y también con el hecho de que su edeel, que para ella era “su otra mitad” había cambiado radicalmente en algunos aspectos. Lo que sí le costaba más comprender era el hecho concreto de que tuviese miedo a cambiar, sin estar del todo segura de a qué se refería exactamente. ¿Tenía miedo de convertirse en alguien sin escrúpulos? ¿De que si había la vista gorda respecto al método de obtención de magia de Ayne era cómplice, de algún modo, de una amoralidad aberrante según su educación? No lo tenía muy claro, pero sentía que no era el momento de remover la psique de Eara para plantearle cuestiones que, sin duda, solo le harían sentirse peor.
Por supuesto que no todos los cambios son negativos. Sabrás encontrar tu propio equilibrio: solo date tiempo —respondió simplemente—. Respecto a Ayne… Si se lo explicas igual que me lo has explicado a mí estoy convencida de que lo entenderá. No te tortures por tu reacción: habías acumulado mucho y eres consciente de que no es la manera de resolver las cosas en realidad.


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171 Re: El Macetero el 06/12/18, 01:15 am

Tak


GM
La respuesta de Irianna le quitó un peso enorme de encima. Era consciente de que la nebulomante también tenía un pasado doloroso y había luchado contra las hipocresías de su mundo, pero Eara necesitaba su confirmación para relajarse. Lamentaba haberla metido en todo aquello, pero al mismo tiempo se alegraba de que hubiese sido ella su confidente. La había ayudado a comprender un poco mejor sus sentimientos, dejándola hablar y siendo comprensiva. Si se la comparaba con Ayne, hablar con ella resultaba muchísimo más fácil.

En lo que respectaba a su edeel, supo que Irianna tenía razón. Podían entenderse si lo hablaban, pero una parte de ella seguía resistiéndose a contar con él para sincerarse. No terminaba de entender por qué, pero se daba cuenta de que hasta no hacía tanto había sido hermética con Ayne, aunque este tampoco le había hecho demasiadas preguntas de su pasado. Eara creía que todos los edeels eran así, tal vez porque era lo que parecía en el ambiente en que se habían movido. Se comportaban como si los aurvas cayesen del cielo el día de la unión, o tal vez su pasado no era lo suficientemente interesante para ellos. En parte era cierto, en comparación no tenían demasiado que contar de sus infancias.

Lo arreglaremos, de una manera u otra —dijo, sin demasiada convicción. Decidió tratar de dar voz a sus pensamientos—. Pero me preocupa que, como edeel, le falte empatía… No sé cómo explicarlo. Por alguna razón me cuesta compartir con él estas experiencias. Tal vez simplemente nuestra relación no es tan buena como creía. La —dudó antes de proseguir— sumisión no hace que una relación sea perfecta. Siempre creí que lo único que debía hacer era poner todo mi esfuerzo en adaptarme y cumplir con mis deberes porque era lo que me habían inculcado. No quiero decir que me haya tratado mal —se apresuró a añadir—. No me refería a nada de eso. —Consideró importante aclarar el posible malentendido, teniendo en cuenta los problemas que había tenido Irianna en el pasado—. Entenderse puede llegar a ser muy difícil. A veces somos como completos desconocidos. —Eara suspiró, y tras una breve pausa decidió que no eran necesarias más explicaciones—. Siento haberte metido en todo esto —dijo, a la vez que hacía ademán de levantarse del suelo—, pero ahora me doy cuenta de que estaba al límite. Tengo… tengo que recapacitar sobre muchas cosas. Gracias por todo. Siempre me estás ayudando, ojalá pudiese hacer tanto por ti como haces tú por mí.

La tristeza y la confusión seguían ahí, pero haber ordenado sus pensamientos era de gran ayuda. Deseaba darle un abrazo a Irianna, pero en su lugar trató de leer en su lenguaje corporal si para ella era una reacción apropiada en esa ocasión.

172 Re: El Macetero el 11/12/18, 11:57 pm

Giniroryu

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GM
Irianna asintió con convicción en contraste con la dubitativa afirmación de la sinhadre, pero adoptó un gesto reflexivo mientras escuchaba el motivo de la inseguridad de Eara al respecto. Era complicado, y ella había hecho lo que había podido por animar y aconsejar a su amiga, pero sentía que no podría aportarle mucho más al respecto. Tenían que arreglarlo entre Ayne y ella.
Estoy segura de que Ayne te escuchará y tratará de comprenderte. Seguro que vuestra relación no es perfecta, pero se nota que os preocupáis el uno por el otro. Todo irá bien.

Negó con la cabeza mientras sonería levemente ante la disculpa de Eara.
Para eso están los amigos. Tú también me ayudas, mucho más de lo que te imaginas probablemente. Siempre me has escuchado y poder contar con buenas amigas como tú, Kimbra o dama Diurna es uno de los principales motivos por los que he conseguido avanzar tanto.
Cuando notó la inseguridad de la sinhadre en sus gestos acabó por darse cuenta de lo que quería hacer, por lo que ella misma inició el abrazo, apoyando suavemente su mentón sobre el hombro de Eara. Quiso decir algo pero no supo qué. Probablemente en al que momento ya sobrasen las palabras de todas formas.


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