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Pablo Matthies Fonseca

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Torreón Letargo (Archivo IV)

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1 Torreón Letargo (Archivo IV) el 08/08/13, 11:29 am

Dal

avatar
Recuerdo del primer mensaje :

-Uffff, menos mal que llegamos, este tío no se vuelve ligero por momentos,- digo llegando al fin frente al torreón,- que alguien busque la puerta entre toda esa maraña de plantas.- dejo el cuerpo de Ozzchreanos en el suelo y segundos después encuentran la puerta.- Yo entraré sola, no quiero peros,- digo mientras compruebo la expresión que empezaba a formarse en sus caras,- Si he de pelear puedo protegerme a mi misma, si venís vosotros ahora mismo solo me estorbaríais. No os preocupéis, estaré bien, en cuanto vea si es seguro os pego un grito.- Voy a entrar pero antes prefiero repetirles una cosa,- No me sigáis,- digo en tono de orden.

Sin esperar mas me adentro en el torreón en completo silencio. Lo primero que me llama la atención es la ingente cantidad de polvo, <<Joder, ni en los barracones estaba tan sucio, y mira que nos encargábamos de ensuciar ¿eh?>>. Lo segundo que me llama la atención es algo escrito en la pared, "estamos rodeados". <<Sí, si que vamos a estar rodeados, de porquería hasta que no limpiemos>>. Me acerco con cuidado a ese mensaje y lo borro, no quiero inquietar a los demás, y desde luego no el primer día.

Abro una puerta que casualmente da a una especie de patio, que seria bastante bonito de no ser por la estatua que esta en el centro. <<En esta ciudad tienen un sentido del gusto encantador>>. Más allá hay mas puertas que al abrir veo que llevan a las letrinas. <<Bueno, al menos tenemos algún lugar donde hacer nuestras necesidades, pensé que tendríamos que hacerlo en el foso>>. Casi al irme veo lo que parecen ser unas tumbas, me acerco y compruebo que realmente son eso. <<Gente que murio aqui, yo no pienso cavar tumbas>>.

Vuelvo al torreón y aseguro el primer piso mirando en lo que parece ser una cocina. Subo al primer piso lentamente por las escaleras, tratando de no hacer ruidos, veo varias puertas y las escaleras que dan al segundo, miro en cada puerta y todos parecen despachos o cosas parecidas, me sorprende lo revuelto que esta todo allí. La ultima puerta que abro me pone de buen humor, hay una bañera.

Sigo subiendo y veo dos puertas, al abrir ambas veo dos habitaciones comunales con unas cuantas camas en un estado mediocre. <<Mira, cada vez se parece mas a los barracones, de lo malo un sitio en que dormir>>.

Subo al último piso ya sin tanto cuidado, si no ha habido peligro hasta ahora dudo que vaya a haberlo ahora. El último piso resulta ser una sala de entrenamiento, algo que me vendrá bien a mi y a los que quieran entrenar conmigo <<Bueno, y a los que no quieran también, por que de este torreón no salen si no es conmigo o entrenados>>.

Bajo ya sin cuidado y abro la puerta.

-Ala podéis pasar, no hay nada peligroso, a excepción de las arañas que hay un huevo y más.- les digo tratando de comprobar cuan valientes son,- Bienvenidos a vuestro nuevo y sucio hogar, iros acostumbrando por que hasta que no limpiemos seguirá así, hay habitaciones, una cocina, un patio, baños, una bañera, una sala de entrenamiento y.....-dejo pausa para darle emoción- arañas, así que aprended a convivir con ellas,- y me alejo riéndome en busca de un cubo para empezar a limpiar. Pero cuando doy dos pasos me acuerdo de Ozzchreanos y salgo a por el, lo levanto y lo dejo tumbado en un sofá.



P.D.: No ha examinado los sótanos por que no se ha fijado en las escaleras, asi que el que se fije que avise o algo ^^



Última edición por Aleazar el 08/08/13, 10:07 pm, editado 1 vez


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

49 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 14/08/13, 11:15 am

Jack


Lhelian encontró algo sorprendente: una especie de altar en miniatura, ya que las velas no estaban puestas ahí sin más.

-Qué curioso. Que sepamos, aquí solo estuve anoche yo e Yrfy, quien además durmió aquí... Quizá es algo religioso suyo.

Lhelian también habló de criaturas peligrosas, armas y si sabía usar alguna. Recordé el casting de hace ya tanto tiempo, en el que hacia de campesina mientras me quedaba mirando las coreografias de los soldados.
-No, no sé usarlas. He leido y visto historias con armas de estas pero ni idea. Solo sé qué partes cortan y cuales no.-rematé riendo.-Eh, tampoco sé mucho de ti ni de tu mundo. Ya sé que os gusta lo dulce y solo coméis de eso, que sois coloridos y que la ropa no distingue de sexos. Nosotros tenemos ropa para mujer, para hombre y unisex, es decir, que sirve para ambos. Con respecto al color hay ciertos protocolos. Por ejemplo, nuestro luto es el negro. Pero el negro o gris también sirve para reuniones de trabajo o actos oficiales. El blanco se emplea para las bodas, lo llevan las mujeres, y un traje negro los hombres. El resto de colores... Bueno, también depende de a qué tribu urbana pertenezcas.-tomo aire y me percato de algo que rápidamente corrijo.-¿Tenéis tribus allí? Son grupos de gente, normalmente jóvenes, con gustos similares sobre música o ideología o sencillamente forma de vestir, que es como se les identifica. Y solo ahí está bien visto que un hombre se maquille, lo cual es una tontería, igual que la prohibición social para los hombres de llevar faldas.-hago otra pausa para tomar aire e inquiero finalmente.-¿Se maquillan allí los hombres? ¿O llevan falda? Va, cuéntame cositas. ¡Ciempiés! Corre, corre, tengo menos pies que tú pero...

Lo siguiente fue arrearle un escobazo y rematarlo con el pie.
-Si hay una cosa que odio son estos bichos. En tarros vale, pero sueltos... ¿Te imaginas uno caminando con todas sus patitas por tu cuerpo mientras duermes? Ugg.-mascullo mientras me estremezco y sigo barriendo.

50 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 14/08/13, 01:32 pm

Dal


La gente se despierta por fin, y empezamos con las tareas de limpieza, para lo cual decidimos separarnos y aprovechar nuestro numero, algo imprescindible en una guerra, aunque sea contra la suciedad. Divide y vencerás.

-Talento....Si, estoy dispuesta a enseñaros técnicas de combate para que os podáis proteger, siempre y cuando estéis dispuestos a aprender.

Oigo que algunos bajan al sótano a limpiar y decido bajar con ellos, aunque solo sea por vigilarles un poco y que no se hagan daño. Para mi sorpresa Ozzchreanos decide bajar también, pero antes de llegar abajo noto que va dejando un rastro de sangre. Alice también se da cuenta.

-Ya me ocupo yo Alice, algo se de heridas, id empezando sin mi ahí abajo. Cuando acabe iré yo,- digo para que no piense que me voy a escaquear.- Ven Ozzchreanos,- le digo y me lo llevo arriba cogido de la mano.

Cuando llego arriba ya hay gente armada con escobas y trapos limpiando suelos y paredes.

-A ver chicos, necesito curar a este tonto de aquí,- aunque la palabra tonto no iba como un insulto si no mas bien un poco de burla.- Marsi, pon agua a hervir, la voy a necesitar, Talento búscame algo con que vendarle el pie que esté limpio.- Siento al atontado en un sofá y le levanto el pie para ver bien la herida, la localizo con bastante facilidad, saco uno de los cuchillos y extraigo la astilla de madera. Pronto me traen el agua,- Ozzchreanos lo siento, pero esto igual te duele un poco,- acto seguido sumerjo su pie en el agua caliente, el chico trata de revolverse y apartarse, pero se lo impido.- Es por tu bien,- me traen lo que había pedido y le vendo el pie para que la herida no se infecte.- A falta de desinfectante..., no dejéis que se mueva mucho, y a poder ser que tenga el pie en alto.- Me levanto y me pongo a su altura,- Has sido un paciente muy bueno,- y le doy un beso en la frente.

Bajo al sótano y me pongo a limpiar con las chicas la armería, voy colocando algunas armas en sitios fácilmente accesibles para que mas adelante queden a mano.

-Bueno chicas, ¿que me he perdido?,- mientras tanto con los tentáculos coloco unas dagas en su sitio.

51 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 14/08/13, 01:55 pm

alpeca


Surásara me confirma que nos puede enseñar a defendernos, lo que me parece una buena idea, ya que parece la más veterana en situaciones peligrosas de los que estamos aquí.

Nos dividimos para limpiar el edificio, y yo me encargo primero de las zonas más altas e inaccesibles para los demás, aprovechando mi capacidad de vuelo. Al ser una zona cerrada me cuesta más moverme, pero me las arreglo para ir limpiándolo todo y evitar ensuciar lo que han limpiado mis compañeros.

Al poco rato, Surásara me pide que le busque unos trapos limpios para vendarle el pie a Ozz, que parece haberse herido. Recorro el torreón volando, y al poco tiempo encuentro unos trapos que me servirán. Los cojo y vuelvo con Sura.

-Pues si éste se ha herido aquí, que se supone que es una zona segura, no quiero ni pensar lo que le pasará ahí fuera…

Muevo la cabeza y, cogiendo más trapos, limpio el rastro de sangre que ha dejado Ozz. Poco a poco, vamos dejando el torreón bastante decente.

Una vez acabo de limpiar el rastro de sangre de Ozzchreanos, hago una ronda por si me he dejado algún mueble alto sin limpiar. Una vez me aseguro de que todo está bien, me dirijo a la armería del sótano. Alice, Lhelian y Surásara están ahí. Las dos primeras se están preguntando mutuamente por su manejo de armas.

-Yo...bueno, yo no sé nada de armas. Ni siquiera había visto una hasta ahora, así que...creo que de coger una sería más peligroso para vosotros que para un enemigo.

Aunque no sé nada, confío en que Sura nos enseñe a defendernos. De otro modo, no duraremos nada aquí. Suspiro y ayudo a Surásara a colocar las armas, aunque sólo pueda coger las más pequeñas, dada mi poca fuerza física.

Me fijo en que Sura está colocando dagas con su pelo. Me quedo embobado unos segundos mirando la operación.

-Oye, Sura...¿es normal en tu mundo lo de...el pelo?

52 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 14/08/13, 02:45 pm

Evanna


Se le quedo mirando con curiosidad por unos segundos mientras iba limpiando l suelo y alguna que otra telaraña en las paredes, sorprendido de toda la información que la chica aprecia haber rescatado de daelicia en el poquito tiempo que se habían estado conociendo y aunque algunas cosas fuesen obvias porque era cosa de verlas, otras solo habían hecho mención en alguna ocasión. Oír de boca de la chica que el negro era el color del luto en ese lugar llamado Tierra y el blanco en las ceremonias de compromiso era un poco raro. Aunque cuando menciono lo de las tribu fue que Dhelian recordó que en Daelicia tenían algo similar, aunque no fuese muy numeroso.

-En el lugar de donde provengo, Daelicia, también tenemos de esas llamadas tribus, una especialmente donde los componentes de esta suelen vestir de blanco o llevan el cabello de la misma tonalidad...como yo habrás imaginado eso en Daelicia es igual que ir de luto de forma continua y es bastante incomodo - añadió Dhelian con un leve sonrisa que no pudo verse bajo el pañuelo que le cubría la boca, antes de proseguir con lo que decía tras escuchar las palabras de la humana, que tenia un nivel de socializacion que llegaban a sorprender al daeliciano, riéndose ligeramente de una forma suave y melodiosa cuando escucho lo del maquillaje- No hay una gran diferencia sexual entre ambos géneros, los hombres pueden llevar maquillaje perfectamente si lo desean, así como faldas...las temperaturas resultan ser bastante altas comparándolas a las de esta ciudad- explico quitándose el pañuelo de la boca ahora que parte del polvo había desaparecido pero quedando aun basura en el suelo comenzó a barrer a conciencia. En esos momentos apareció Surasara que comenzó a limpiar en la zona de las armas y recolocarlas y poco después tras ella Talento, que explico que tampoco había usado armas antes. Algo a lo que Dhelian presto atención a medias, pues se había quedado con expresión de sorpresa absoluta, al ver como el pelo rojizo de la chica de las armas se movía como si tuviese vida propia. Talento pregunto sobre el cabello y Dhelian espero que la chica respondiera tanto a su respuesta se dirigió a otros de los habitáculos para adecentarlo. "Estoy moviéndome mas que en toda mi vida junta, es cansador hacer esto" pensó el daeliciano con un suave suspiro, mirando las armas que Surasara había ido acomodando para que fueran fácilmente tomables.

-Tal vez resulte un poco contraproducente preguntar algo así, pero siento curiosidad, teniendo en cuenta la edad que aparentáis, al menos vosotras. No estoy segura de como calcular la edad de nuestro compañero Talento, discúlpame- susurro el daeliciano con un leve sonrisa de disculpa, preguntando de forma algo enrevesada la edad que tenían, pues si sus cálculos estaban bien alguna de las chicas presentes ya debía haber estado en la edad de comprometerse y tener hijos, al menos según ocurría en su mundo. Se acomodo un mechón rojo tras la oreja limpiando con cuidado cerca de las armas, su cabello necesitaba un buen lavado así que con suerte cuando terminasen podría conseguir darse finalmente un baño pues se sentía sucio.

-Perdonad por lo extraño de la pregunta, ¿pero hay alguna posibilidad para que alguien de mi tamaño y de mi poca fuerza física sea capaz de empuñar alguna de estas armas?- pregunto el daeliciano con una evidente sombra de duda en su rostro, viendo que la mayoría de armas era grandes y pesadas para su pequeño cuerpo que nunca había levantado algo mas pesado que unos pocos libros.

53 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 14/08/13, 05:31 pm

Jack


Atendí a Lhelian, pensativa, tomando nota mental de todo lo que decía. Lo de los colores era una mera diferencia, pero lo del maquillaje me gustó, así como la suave risa que le precedió <<¡Al fin alguien que se ríe, milagro!>>

Poco después bajaron Talento y Sura, el uno hablando sobre su habilidad nula con las armas y la otra preguntando sobre qué se había perdido y... Espera, ¿se le mueve el pelo? No repetí la pregunta de Talento y esperé, mirando con el ceño fruncido los mechones que en realidad eran... ¿Tentáculos? Respondida la cuestión, me quedé perpleja unos instantes <<Dientes de tiburón y tentáculos en el pelo... Eso no se le ha ocurrido a nadie en la Tierra, toma ya>> Pero entonces Lhelian preguntó sobre la edad del roquense.
-Pues ni idea de cómo podemos saberlo. Allá en la tierra hay que talar un árbol para saber qué edad tenía, podríamos probar.-bromeé.-Y claro que podrás empuñar una espada o cualquiera de estas.

Dicho eso, me encamino hacia una espada corta y la cojo sin mucho problema, con la punta hacia abajo, y manteniéndola en el aire.
-Pesa más el carro de la compra o mi bicicleta. Si lo difícil de esto es manejarla sin cortarte. Pero me costa que Sura estuvo en el ejército, así que si allí sus armas son como estas, podría enseñarnos en caso de necesitarlo.-dejé la espada en su sitio y volví junto a Lhelian.-Y si no puedes, te ponemos a hacer pesas con cubos de agua y podrás, ya verás. ¡Bueno! Yo ya he acabado mi porción de la armería, voy a darme un baño que estoy hasta arriba de polvo.-y entonces, a Lhelian, con una sonrisa.-¿Me ayudas a llenar la bañera y así empiezas con las pesas?

54 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 14/08/13, 08:19 pm

Dal

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-¿Mi pelo?, ¿que le pasa a mi pelo?,- digo muy alarmada, rápidamente saco mi espejo y me miro a el buscando las imperfecciones. No es hasta unos segundos después cuando entiendo que quería decir Talento.- Por el Emperador que susto me has dado, creí que le pasaba algo,- guardo el espejo y les explico que es,- Mi pelo es como una extensión mas de mi propio cuerpo, como unas manos adicionales si lo quieres ver así.... aunque no es del todo exacto, es mas como una especie de tentáculos que desarrollamos con la edad, cuanta mas edad tenemos mas podemos controlar. Veo que es otra diferencia entre nuestras especies.- digo mientras me acaricio el pelo.

-Si, las armas de mi mundo se parecen a estas, solo que las nuestras están mucho mas avanzadas, y como ya le he dicho a Talento puedo enseñaros a pelear si queréis.-le comento.- Sin embargo, no creo que a Lhelian le convenga una espada como esa, demasiado pesada para ella, una espada como la mía si le serviría, unas dagas también, todo depende de su preferencia por supuesto.

-Me pido detrás de ti Alice, que yo también me quiero dar un baño.- digo mientras sigo limpiando la ultima parte de la armería.

Cuando acabo subo y me quedo esperando en el salón hasta que Alice baje de su baño. Poco a poco parece que el torreón en si va quedando bastante mas habitable que antes.



Última edición por Aleazar el 16/08/13, 04:37 pm, editado 1 vez


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Soy Dal, hijo del Estío y el Crepúsculo. Señor del Vacío y Amo del Infinito. Destructor de Mundos y Artífice de Infiernos. Conde de la Nada y Duque de los Océanos. Rey del Purgatorio y Terror del Cielo. Marqués del Inframundo y Barón de la Muerte. Por todos estos titulos, Invitado, reclamo tu vida para mí .

55 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 14/08/13, 08:43 pm

Evanna

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La respuesta de Surasara respecto a los de su pelo no tardo en llegar, y fue una repuesta bastante claro pero que dejo con expresión curiosa a Dhelian que sintió la necesidad de tocar el pelo de la pelirroja pero que no lo hizo por que no tenia claro como podía sentarle semejante acción. Alice había terminado de limpiar y le pregunto si podía ayudarla con los cubos para llenar la bañera a lo que Dhelian no se negó, terminando de limpiar lo que le faltaba antes de subir tras la humana y salir al patio para tomar un par de cubos del pozo. Pesaban, para su poca fuerza física inutilizada durante años, pesada pero era soportable, o al menos así lo pensó hasta que le toco subir ambos cubos llenos de agua por las escaleras del torreón, acompañado de Alice que hacia lo mismo. La primera que subió los cubos le costo pero no tuvo problemas, la segunda vez le costo un poco mas, la tercera ya sentía los músculos de los brazos entumecidos y bastante adoloridos ya, la cuarta  vez que lo subió de milagro no se le cayeron a mitad de camino pues sus brazos ya no lo aguantaban, llegando finalmente al baño y llenando la bañera.

-Me duelen ya los brazos por cargar los cubos -murmuro el daeliciano pasando las manos por las muñecas y brazos bastante endebles, su debilidad física era un poco deprimente mas porque Alice había estado cargando junto con el y no aprecia tan adolorida, viendo que al menos la bañera estaba bastante llena tras tanta subida y bajada- Como tengamos que hacer esta misma acción cada vez que nos tengamos que bañar, voy a pasarla bastante mal -suspiro el daeliciano poniendo un leve puchero, le llevaría un buen rato el llenar solo la bañera cuando le tocara. Sacudió la cabeza intentando apartar eso de su mente, aunque fuese costoso, no iba a quedarse sin bañarse aquello era asqueroso, prefería sufrir un poco subiendo lo cubos y poder quitarse la suciedad y quedarse limpio a no bañarse.


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56 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 15/08/13, 12:47 am

alpeca

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Lhelian comenta que en el mundo de donde viene viven en tribus. Supongo que debe ser algo como nosotros, pero más pequeño. Y comenta que el color blanco suele simbolizar la muerte, tanto en pelo como en vestimenta.

-¿De verdad la vestimenta para vosotros es tan importante? Quiero decir, nosotros solo nos vestimos en invierno, y para cubrirnos, nada más…ni nos preocupamos por el color. Para eso ya tenemos nuestras plumas. No entiendo como una tela pueda cambiar a alguien, la verdad…

La respuesta de Surásara me deja bastante admirado. Su especie es tan distinta a la de los demás que no sabría ni por dónde empezar. Bueno, aunque claro, yo soy muy diferente al resto…auguro que me va a costar mucho adaptarme.

Alice se va, y preguntan por mis ciclos, a lo que respondo:

-Yo aún no he llegado a mi primer ciclo de vida. Aún soy joven, pero si me han traído aquí, por algo será…y vosotras, ¿cuantos ciclos tenéis?

Alice coge un arma y comenta que le parece algo pesada. Yo, por mi parte, cojo una daga.

-No es que tenga mucha fuerza…así que me tendré que conformar con eso por el momento, aunque no sé qué utilidad tendré si nos tenemos que enfrentar a algo. Lo único que tengo a mi favor es que puedo volar e ir bastante rápido de un lugar a otro…

En mi fuero interno confío en que Sura sabrá entrenarnos a todos. No me gustaría quedar como un cobarde ante mis compañeros.

57 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 15/08/13, 01:02 am

Jack

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Lhelian aceptó ayudarme con la bañera y fuimos al pozo a cargar cubos. La daeliciana enfrentó la tarea con ánimo y esfuerzo, pero a cada viaje se fue notando su baja forma física. Por el camino, en una de las idas avisé a quien estuviera en el salón:
-Hey, abajo casi acabamos con la armería, están Sura y Talento repasando. También hay turno de baño, apuntaros a la cola.

Durante el proceso, comprobé que era un buen ejercicio para brazos y piernas. Tanto que acabé como si hubiera hecho una buena hora nadando. Pero lo mejor fue el empeño que Lhelian puso y que solo se quejó al final, aunque tampoco era tanta queja.

-Eso se quita con más ejercicio, te lo digo por experiencia. Y no estás tan mal, has aguantado sin quejarte.-le animé, salpicándole un poco de agua, para luego añadir recordando algo.-Ah, perdona lo de antes, pero no te respondí. Tengo unos fantásticos diecisiete años.-seguida de una flamante sonrisa. ¿Cuántos años me echabas?-inquiero finalmente.


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Spoiler:
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58 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 15/08/13, 11:08 pm

Evanna

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Sonrió y sacudió un poco la cabeza cuando la humana le salpico un poco de agua, sintiendo un poco mejor al escuchar que no había estado mal subiendo los cubos, eso para alguien como Dhelian significaba mucho.Las siguientes palabras de Alice le causaron cierto confusión y curiosidad, decía tener 17 años pero no podía ser cundo aparentaba esa edad aproximadamente, sin contar que con esa edad y que hubiese podido venir  a aquella ciudad teniendo seguramente algún hijo era raro.

-Hay algo que no comprendo muy bien, tienes 17 años según acabas de informarme, ¿como es que has podido venir a esta ciudad teniendo cargas familaires?- pregunto Dhelian mirándole con curiosidad, ya que con la edad que tenia, debía tener como mínimo ya un hijo- Supongo que dada tu edad, ya habrás tenido algún bebe, así que mi duda esta en quien esta haciéndose cargo de este, no es posible que el padre del niño este haciendo cargo solo, ¿o si?- aquello le era bastante raro de procesar, pues en Daelicia todos los niños que nacían, ambos padres debían hacerse cargo de ellos en igualdad de condiciones, dando igual si estos tenían hijos con alguien mas. Por un segundo Dhelian la observo y pensó en el algo, tal vez y solo tal vez, aunque sonara bastante extraño, el lugar donde Alice provenía era diferente en ese ámbito, de ahí que decidiera explicarse por si las dudas- No estoy muy segura de si sabrás esto, me supongo que no si es distinto del lugar donde vienes, pero en Daelicia, las chicas pueden emparejarse y tener bebes desde los 13 años. ¿Supongo el lugar donde provienes también es algo similar, no?- pregunto echando el ultimo cubo de agua dentro de la bañera.


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59 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 15/08/13, 11:42 pm

Lupin

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Más por sacudida involuntaria que por reflejo consciente ante el dolor, la corta pierna del gigante ochrorio se debatió ante las curas de Surásara, pero cedió ante la soldado en cuanto pasó el primer contacto con el agua hirviendo. No hizo ningún movimiento más, ni reaccionó ante las palabras de la ulterana, ni al beso en la frente. Tan solo contempló en el agua teñida de rojo su reflejo deformado, como si se tratara de otro yo ensangrentado a través del espejo. O tal vez un presagio.
Después de un lapso de tiempo sin importancia, Ozzchreanos volvió a hacer otro intento de bajar a la armería. Esta vez lo logró sin accidentar los pies, a pesar de que estaban igualmente descalzos. Allí se detuvo. Observó. Espadas, hachas, ballestas, escudos, porras… todo el montón de armamento en buena parte herrumbroso no le interesaba, pero entre este pudo comprobar diversos puntos de interés reflectantes. Escudos. Pero no cualquiera: escudos metálicos no carcomidos, aun capaces de reflejar a pesar de las abolladuras de muchos. Automáticamente empezó a reunir todos los que pudo, removiendo entre las armas si hacía falta y llevándose unos cuantos tajos superficiales en los brazos. No consiguió reunir demasiados, seis en total, pero eran mejor que nada.
Entonces se volvió al salón, delante del agua usada para limpiar la herida, y colocó los escudos como mejor pudo a su alrededor de pie, usando sillas como apoyo. A continuación se sentó como le habían acostumbrado durante infinidad de días y cantó. Un observador externo se daría cuenta de algo curioso: su canto no era en la misma lengua que la que hablaban los presentes. Así fue la primera meditación de Ozzchreanos.
 
PD: Lo que canta Ozz es un canto coral parecido al canto gregoriano religioso de la Tierra. Canta en su idioma de ochroria porque tiene muy grabado el canto, pero no sabe ni qué significa. Su voz es algo grave, aunque no en exceso. Tampoco es una mala voz, pero no os penséis que es un Pavarotti. xD
PD2: Este es mi último post antes de que me vaya unos días donde mis abuelos, donde no tendré internet, así que leed las instrucciones de Ozz que os dejaré y actuad según estas. ^^

60 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 16/08/13, 06:20 pm

NH


Marsi se quedó mirando a Kora con una expresión neutra, y no dijo nada hasta que terminó de hablar.

-Dije que os buscaseis la vida. Vuestras costumbres y creencias me dan igual mientras no pretendáis que yo también las siga, por mi como si te tapas con las hojas secas del patio- respondió simplemente.

Se puso manos a la obra con la limpieza. El grupo más grande estaba en el sótano, mientras que los demás se habían dividido en otros dos grupos, uno que empezaba por el salón y el otro por el primer piso. Marsi estaba en el primer grupo. Prácticamente había terminado de barrer e iba a por agua para fregar cuando subió Surásara tirando de Ozz, que había estado dejando un pequeño rastro de sangre por el suelo del torreón. La varmana bufó, molesta por el extraño estado mental de Ozz, no quería tener que estar pendiente de las heridas de otro, aunque se conocía y sabía que acabaría haciéndolo.

Hizo lo que Sura le pidió y puso agua a hervir. En un principio pensó que era para desinfectar las telas que usaría de vendaje, pero cuando vio las intenciones de la ulterana añadió disimuladamente un poco de agua fría al barreño. No sabia cuán sensible era la piel del chico nutria, pero era mejor prevenir que curar. El resto del agua la dejó al fuego y la usó para lavar bien las vendas. Después de escurrirlas se las pasó a Sura.

Ozz no permaneció demasiado tiempo en el sofá, pero Marsi no se preguntó donde iría. Fregó el suelo a cepillo, pues no encontró ninguna fregona. Alguien había encontrado joyas escondidas mientras sacudía los cojines de un sillón, y las habían dejado en un cuenco en la mesa donde comían, para que los demás pudieran echarles un vistazo. Para el gusto de Marsi, en general eran bastante horteras, incluso siniestras, pero igualmente se colgó del cuello un collar de abalorios unidos por un cordón de cuero, solo por hacer la gracia. Cuando los del sótano subieron, ella bajaba del último piso a por agua limpia, por lo que coincidió con Alice y Lhelian. Al oir su conversación por encima hizo una mueca, solo de imaginarse casada y con hijos a los 17 años se ponía mala.

-En mi mundo tienes hasta los 30 años para casarte y tener hijos. Si los tienes tan pronto son un lastre para estudiar o trabajar.- comentó- Ah, y yo seré de las últimas, aún queda el último piso y también quería adecentar un poco el patio.

Tal vez acabaría limpiando más que nadie pero en ese momento le daba un poco igual. Estaba ocupada, y al estar ocupada no se comía la cabeza. Llegó al último piso, una especie de zona de entrenamiento que ya habían barrido. La armas y los muñecos estaban apilados en una esquina. Marsi supuso que no habrían sacudido los muñecos, por lo que le quitó la armadura a uno y se lo echó al hombro. Miró a su alrededor. Arriba, en el techo, la trampilla estaba abierta, y corría una brisa cálida por ella. Subió con dificultad por culpa del muñeco y cuando pudo asomarse a las almenas se quedó sin respiración. La ciudad se extendía a sus pies. Una ciudad rota y abandonada, pero enorme y llena de edificios de todo tipo, a cual más exótico y extravagante. Podía ver las montañas a lo lejos, el castillo, y lo más importante; podía ver el mar. Marsi solo conocía el mar de oídos, y por los libros. El viento traía el olor salado, y ella podía olerlo incluso por encima del hedor del guano de murciélago que llenaba la azotea. Dejó el muñeco tirado y se encaramó a las almenas para ver mejor. Sentía como le hormigueaban los dedos y como se le encogía el corazón. Aquella era la ciudad que amenazaba con matarles, y aun así quería explorarla toda.

-Empezando por ese edificio de cristaleras...

61 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 16/08/13, 06:33 pm

Jack

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Mi respuesta no cuajó como hubiera esperado. Es decir, Lhelian primero mostró confusión y luego se explicó. <<¿Cargas familiares? ¿Tener niños a mi edad? Ni con diez ni veinte... ¿Pero qué?>> No dije nada mientras le escuchaba y llenaba la bañera, intentando a la vez darle un sentido a lo que decía <<Tiene que ser algo de su mundo>> Y en efecto lo era. Pero aunque le hubiera entendido, seguía siendo algo chocante. Parpadeé varias veces, rápidas, antes de responder de manera confusa. Marsi se cruzó con nosotros y, habiendo captado la conversación, respondió algo más normal y comprensible. También dijo que sería la última por la limpieza y que bajaría al patio... Y habría bajado, pero el enfrentamiento entre polvo y tierra contra el baño y hablar de mundos distintos lo ganó este último. Así que respondí.

-En mi mundo igual, Marsi. Ah, ¡luego te ayudo con el agua de la bañera!-le dije cuando se perdía escaleras abajo. Y luego a Lhelian, descargando cubos mientras tanto.-Las chicas pueden concebir prácticamente a la misma edad que en vuestro mundo, Lhelian, pero no es normal ni está bien visto. En la Edad Media y antes sí se hacía así, pero de eso hace ya muchísimos años. Es decir, la gente se suele casar a partir de los dieciocho y luego tener los hijos. También puede pasar al revés, tener el niño más jóvenes, con dieciséis o diecisiete -lo cual suele ser por error- y entonces casarse. Lo que no... entiendo, es... Cómo podéis tener hijos si tú... ¿Tenías diez años? Cuando tenéis un bebé... ¿Quién le da el pecho, tenéis matronas más mayores aparte? ¿O acaso eso es porque os desarrolláis de golpe?-inquirí finalmente, <<Si es otro mundo y son distintos de piel... Pueden ser distintos por dentro, ¿no?>>


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Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier...
Spoiler:
El verdadero Poder que nos controla es la vergonzosa, interminable, desgastante, destructiva e insaciable Sed...

62 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 17/08/13, 01:19 am

Vlad

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Yrfylltabgemesh miró a Alice claramente molesto mientras que escuchaba su pobre razonamiento. Tampoco podía pedirle más, se dijo. Hacía lo que buenamente podía dentro de sus capacidades.

-Exactamente soyunserinteligente  Yporesomismomeniegoadedicarmeatareasindignaseinapropiadasparamicondicióncuandohayseresintelectualmentedefecitarioscapacesdehacerlopormi  ¿Locomprendes?-dijo a la muchacha, para seguidamente realizar los acostumbrados dos chasquidos de lengua rutinarios.- Ydormirédóndeconsidereoportunoymenester  Huelgadecirquemeniegoenrotundoaobedecerórdenesdeinfraserescomotú  Vehahacerloquedebasynomemolestescontustontadas.

Sin más que decir, el hagaloch se retiró al patio, investigando de nuevo las plantas que por allí habían echado raíces, para luego regresar a la sala de entrenamiento, examinando ahora con ojo crítico las instalaciones. Finalmente, se decidió a comprobar el estado de su puntería y, echando mano de su ballesta, hizo un par de pruebas de tiro, cuyos resultados consideró satisfactorios, dando todos los disparos en el blanco, siendo los últimos más precisos que los primeros, efectuados sin conocimiento previo de las cualidades del arma. Reprimió rápidamente el orgullo que comenzaba a emanar en su interior, recordando las enseñanzas de su maestra.

-Elorgulloeslalosadelosnecios-susurró en voz baja, agachando la cabeza y reprochándose a si mismo su falta de rectitud.

Sin más preámbulos, decidió descender de nuevo hacia el sótano dónde había montado su pequeño altar, utilizando esta vez el techo como vía. Por el camino, se pudo cruzar con aquellas hembras que habían descendido a limpiar los sótanos, dato al que no dio demasiada importancia, y que archivó junto con el resto de localizaciones de sus demás compañeros de torreón.

Cuando llegó allí, pudo contemplar la horrenda estampa de la profanación de su altar. Lo primero que hizo fue, henchido de un pavor que hervía en su fuero interno junto con otro remolino de sentimientos difusos, la imagen de Chernogar, que pudo encontrar con facilidad gracias a su leve fulgor radiactivo. Seguidamente, comenzó ha hacer deducciones precipitadas, mientras los engranajes de su mente giraban a un insospechado número de revoluciones, propulsadas por la ira que crecía como una bestia que despierta entre rugidos en el interior de su corazón.

Sabía qué infraseres habían estado allí abajo, y tenía una idea aproximada de por qué podían haberlo hecho.

Sin perder ni un segundo, desenfundó su katana y, apretando contra su pecho la pieza tallada de su deidad, subió las escaleras hasta el segundo piso. Pasó de largo ante el infraser que había reconocido tener nociones de uso de armas, pues prefería matarla por separado y no permitir que su combate diera tiempo a las otras dos a huir. Así ascendió a toda velocidad por las escaleras, irrumpiendo en la sala de baño, dónde se encontró a dos de las infraseres, a las que lanzó una mirada de profundo odio y ciega ira.

-¡Blasfemosabortosdechargputridayleprosa!  ¡Vuestraherejíaoscostarávuestrasmiserablesvidas! ¡PreparáosparasufrirelsuplicioprevioalaContemplacióndeChernogar! ¡LIMPIADVUESTRAINQUIEDADCONVUESTRASVÍSCERAS!-les gritó con su voz aguda y rasposa, convertido en un grotesco y amenazador rugido.


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¿Qué es más divertido que matar a un bebé en una batidora?

Matarlo con la tapa abierta.

63 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 17/08/13, 01:50 am

NH


Marsi había acabado con el último piso. Había fregado un poco por encima porque estaba cansada ya de tanto polvo y quería salir al patio a tomar el sol, además de que la visión de la ciudad le había hecho ilusionarse, y no podía esperar a contarle a los demás lo que había visto y proponerles salir a explorar en un futuro. Ya iba por el segundo tramo de escaleras que unía el segundo piso con el primero cuando oyó el portazo, y el discurso rabioso y acelerado de Yrfy. Llevaba el látigo colgado del cinturón como siempre, y lo agarró con fuerza mientras corría escaleras abajo, hacia la fuente del estruendo. Lo que encontró le quitó el color del rostro. La rata se había armado con una katana y amenazaba a Alice y a Lhelian. La varmana respiró hondo y chasqueó el látigo contra el suelo para llamar la atención de Yrfy.

-¿Qué está pasando aquí?- preguntó con el tono firme y la sangre fría que usaba con sus osogrifos, aunque por dentro temblase. La rata se había girado hacia ella, y Marsi le miraba directamente a los ojos- ¿Vas a explicarme a qué viene todo esto? ¿Por qué esta ira repentina?

Su mente trabajaba frenética. Con suerte el sonido del látigo, aparte de los anteriores gritos del auro habían llamado la atención de los demás. Podía intentar mantenerlo a raya, o atacarle en caso de que volviese su atención a las otras dos chicas, pero la espada le preocupaba. Nunca había visto una espada así, solo conocía armas similares de sus libros y tampoco se parecían tanto. Y por otro lado, el auro parecía saber utilizarla. << Tranquila Mar, has tratados con bichos más grandes y con dos pares de espadas como esas... puedes con esto>> se dijo mentalmente para mantener la calma, mientras esperaba su respuesta.

64 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 17/08/13, 03:11 am

Zarket

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GM
La primera planta tenía unas cuantas habitaciones, así que cada uno se ocupó de una o dos en concreto. Tuvimos que barrer, primero, y después, como aquel mundo parecía anclado en la edad media, usamos trapos y cepillos en vez de fregonas para limpiar y fregar el suelo. «Joder, no sé cómo las amas de casa de antes podían hacer esto día sí y día también». No es que nunca haya sido especialmente quejica (bueno, quizás un poco sí), y tampoco estaba poco acostumbrado a fregar, pero nunca había tenido que estar de rodillas frotando el suelo con un cepillo que tenía los pelos tan duros que más bien parecía un ladrillo. «¿Maravillas y poder? Mis cojones. Mierda por un tubo, aliens drogados o que son incapaces de hacer una pausa entre palabra y palabra y cosas para limpiar que destrozan la espalda. Buen trabajo Rocavarancolia, está claro que estás a nuestro lado». Tomármelo algo a guasa era la única manera para no coger un cuchillo, correr detrás del camino que había seguido la serpiente voladora y mi secuestrador particular e intentar ensarlarlo como a un cerdo a la vez que le insultaba por ser un mentiroso aficionado a drogar y secuestrar gente.

El primer estudio era una tanto simple y no tenía mucho más que hacer a parte de matar bichos, barrer y fregar, así que terminé relativamente rápido. «Menos mal, espero que el otro también sea así» me dije, con un suspiro de alivio por haber acabado la primera habitación.

—No, si ya sabía yo que no iba a tener tanta suerte. Puñetero desorden —la habitación en la que acababa de entrar tenía papeles tirados por todos lados, con lo que era bastante más caótica que la otra. «Cojonudo. Simplemente cojonudo». Aquella ciudad parecía el paraíso de algún aficionado al desorden y a la mierda, cosa que, siendo sinceros, tampoco me molestaba mucho. A menos que yo tuviera que limpiarlo, claro. Ahora no me parecía tan bien que los que habían vivido antes allí fueran gente con alergia a ordenar las cosas—. Malditos críos con los que hay que comportarse como un padre, recogiendo todo lo que dejan tirado —fui refunfuñando algo molesto mientras iba cogiendo los papeles, aunque sabía que, fueran quienes fueran los que habían hecho eso, ya no vivían allí.

Iba ojeando los papeles que estaban tirados por el suelo, curioso a lo que ponía. Eran unos apuntes de unos símbolos bastante raros, encima de los cuales estaba puesto "Runa de x" (donde x ponía cualquier cosa, desde exdplosión hasta paralización) y, en ocasiones, lo que hacían al lado. Por supuesto, al recordar las casas carnívoras del día anterior una palabra me vino a la cabeza. «Magia... Parece un poco imposible, por no decir mucho, pero eh, mírate. Estás en un torreón con una rata gigante, una nutria que va a dos patas drogada, otra nutria que camina de pie y dos chicas con la piel morada. Eso por no hablar del bicho acosador. Bueno, mejor dejo de pensar en si es imposible o no. Especialmente cuando casi he sido la cena de una casa carnívora». Teniendo en cuenta lo que había pasado desde que había llegado a Rocavarancolia, lo mejor era no darle tantas vueltas a la cabeza.

Al casi tropezar fue cuando me di cuenta que había otra cosa en la habitación, además de los papeles con runas que estaba leyendo. Varios escudos, pintados a medias con esos símbolos, estaban tirados aquí y allá. «¿Armas? ¿Y de la edad media? Me encanta esto, cada cosa que sale es más y más antigua. Esta ciudad parece el paraíso de cualquier historiador». Los aparté sin mucho cuidado a un rincón de la habitación para seguir leyendo aquellos papeles. No sabía cómo funcionaban, pero algunas, por no decir muchas, de esas runas podían ser usadas de forma bastante curiosa contra cualquier peligro. «Es un poco como los videojuegos, aunque aquí sí podemos morir» me dije, reprimiendo un escalofrío. Vivir cosas entretenidas eran buenas, pero morir es malo. Y seguro que doloroso. «Sin embargo, si esto es así...». No es que hubiese jugado a muchos juego de fantasía, pero normalmente los magos eran tipos más bien delgaduchos, con túnicas y malos físicamente. «»Ciertamente, yo pegaría más con el estereotipo de guerrero», me dije, no demasiado molesto. Repartir mamporros es divertido, al fin y al cabo, y más si es a monstruitos más feos que una rana.

Me interrumpió un grito cercano, que por lo endiabladamente rápido que hablaba solo podía pertenecer a uno de mis compañeros. «Jodida rata que no necesita respirar». Fui hacia donde venía la voz, aunque al escuchar el látigo de Marsi comencé a andar más rápido. «¿Pero qué cojones pasa?» me pregunté alarmado, rezando por que no hubiese nada peligroso. «¡Mierda, lo que rajó las sábanas! ¡Sabía que había que advertir a los demás, joder!»

—¿Qué coño está pasando? —se me escapó al ver el percal que se había montado, aunque me relajó ver que no estaba la criatura que había ensangrentado las sábanas. La rata tenía una espada con la que parecía de todo menos inofensiva, y de hecho, por las caras de Alice, Lhelian y Marsi, desde luego que no lo era—. Guarda ese arma anda, que aquí no estamos para sacarnos los ojos unos a otros. ¿Por qué has gritado? —le dije a Yrfy, que parecía ser el centro de aquella escena—. Y bueno, estaría bien saber qué está pasando.

65 Re: Torreón Letargo (Archivo IV) el 17/08/13, 03:06 pm

Jack

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Esperaba satisfacer mi curiosidad con el mundo de Lhelian, pero de nuevo, algo se antepuso. Si ayer fue la cena, ahora fue Yrfy entrando a toda velocidad, armado con una katana y profiriendo unos chillidos casi incomprensibles. Por el susto, solté una especie de "¡eh!" y luego me alejé de la rata lo más que pude. Sólo entendí lo primero y lo último: "blasfe", que debía ser "blasfemos" o "blasfemia" por narices y "sceras", que dada la situación seguramente había dicho "vísceras". Más motivo para alejarse aún más de él, cosa imposible dado el tamaño del baño. Como acto reflejo alcé las manos como todo terrícola haría, aunque eché en falta el lazo para serpientes. Y una vez tomé aire, le dije, intentando mantener la compostura. No era lo mismo "enfrentarse" a una taipán o a un cocodrilo que a una criatura "inteligente" armada con una katana y una ira asesina considerable, casi palpable..

-No sé qué te ha dado, pero baja el arma. Si ha sido por lo de la cocina, me parece que estás exagerando. ¿Esto es lo que entiendes por colaborar?

Entonces escuché un chasquido fuera y al momento vi a Marsi tras la rata, con una sangre fría inesperada. Tanto que logró que la criatura -que dijo ser inteligente, ¡ja!- se girase hacia ella. Mientras le pedía explicaciones, apareció Álvaro quien también le dijo lo de guardar el arma. <<Y que se quite de paso de la puerta. Ya sabéis, para salir y no nos triture en la bañera>> pensé, como si pudieran escucharme y no así Yrfy. <<Si hay murciélagos flamígeros, ¿por qué no la telepatía?>> Quizá debería haber estado más nerviosa, pero no iba a permitir que se notara, menos si Marsi parecía tan tranquila. Y también... <<Aquí no hay arbustos, tengo a Yrfy justo delante, solo está Lhelian en medio y los otros detrás... Tenemos cubos, bañera, un mueble y... Algo podríamos hacer en caso de no calmarse... ¿Soy demasiado optimista?>> Quizá no: había visto el pelo de Sura detrás de los otros dos, de refilón al menos, lo cual en teoría -si no era un espejismo mío por la situación- inclinaría la balanza a nuestro favor. <<Pero mientras se solucione hablando, mejor...>>


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Die wahre Macht, die uns beherrscht, ist die schädliche, unendliche, verzehrende, zerstörende, unstillbare Gier...
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