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Torreón Sendar

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Rocavarancolia Rol
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Torreón Sendar - Página 38 Empty Torreón Sendar

19/09/12, 10:54 pm
Recuerdo del primer mensaje :

Ya antes de la Batalla de Rocavarancolia éste era uno de los mayores torreones de la ciudad. Quedó destruido por un explosivo que le arrancó sus cuatro plantas superiores, dejando tan sólo dos, aunque más tarde se reformó convirtiéndose en un torreón de cuatro plantas. Su base es circular y está protegido por un foso frente a la puerta, mientras que en la parte trasera hay un risco de varios metros de profundidad.

Tiene un patio empedrado muy pequeño acoplado a la parte trasera, con sitio para que una o dos personas entrenen. Una estatua pegada al muro representa una figura envuelta en túnicas cuya nariz y barbilla sobresalen de entre los pliegues. Alguien le pintó un bigote ridículo y una perilla garabateada con carbocillo mezclado con grasa.

La planta baja es un salón circular dividido en una gran sala central con cocina y salón y tres dormitorios pequeños que la rodean. Las escaleras, que están tras una puerta, llevan al resto de plantas del torreón. En el sótano hay una armería con mazmorras, en la primera planta hay cinco habitaciones medianas y dos baños, y en la segunda hay tres dormitorios grandes. La última planta no contiene nada salvo unas escaleras que llevan a la azotea, delimitada por un muro simple de escasa altura.

Recetario integral de Persilia Sukaldaria:

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Kanyum

Ficha de cosechado
Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
Habilidades: Puntería, intuición, carisma

Torreón Sendar - Página 38 Empty Re: Torreón Sendar

01/11/23, 11:15 pm
El caos a su alrededor desapareció tras una cortina que sonaba como el aire roto por la flecha, bajo la inmensa satisfacción que sintió cuando el tiro atinó. En Nohlem no cabía la más mínima turbación por el ataque, ni un atisbo de remordimiento por interrumpir la información que les estaba dando, y es que si el deseo del pájaro era ser sutil, el del varmano era que pagase caro por lo que había hecho. Su voz demasiado bonita posiblemente fuera robada de otra persona, como tantos pájaros cantores que se imitaban unos a otros para llamar la atención, lo que lo convertía en un monstruo y nada más que eso.

Desgraciadamente la victoria resultó ser efímera, erradicada por el batir de alas en huida, vivo, dando forma al mundo hasta reconstruirlo en una realidad tan grotesca como ruidosa. Al tiempo que Nohlem bajó el arco y miró a un lado, luego al otro, sintió como la adrenalina caía para dar paso a un terror que lejos de ser de ayuda reclamaba las fuerzas que le había prestado al disparar. “No”, rogó, añorando la serotonina, la simple alegría de dar en el blanco. “No” se repitió cuando su mirada viajó a toda velocidad de los niños bajo la mesa al lomo erizado del vittya, de Serena mortalmente quieta en brazos de Ethan al subir las escaleras al llanto de Rick. No quería eso. No quería sentir. No quería tener miedo. No quería pensar ni afrontar los hechos. Y antes de que el temblor de su cuerpo fuera irrefrenable, antes de quedar tan incapacitado como Airi, el granta se aferró a su deseo.

Subió las escaleras.

Esquivó la procesión fúnebre que llevaba a la pelirroja en su dirección, raspando bruscamente un brazo contra el muro para no chocar, los rostros de los humanos convertidos en un borrón de piel pálida fundida en la oscuridad del ladrillo. Sus oídos pitaban de la forma en la que lo hacían bajo la presión del agua, su visión cerrada en túnel, y aunque para cuando llegó a la azotea estaba sin aliento y completamente exhausto, no se permitió jadear, como si la más mínima señal de debilidad pudiese dejarle sin acciones. No podía perder tiempo. Asomado en el alféizar buscó al pájaro, y cuando dio con este y su aleteo irregular por la herida tensó el arco en su dirección, ávido por repetir el tiro, aferrándose al fantasma de algo tan elemental como la venganza, la complacencia de un merecido sufrimiento devuelto. La furia era mucho más sencilla que la ansiedad, y desde luego, más fácil de procesar que la certeza de la muerte y el peso tardío de poder ser causante de una.

Pero sus manos temblaban, le faltaba el aire, los bordes de su vista no eran nítidos, si abría la boca un poco más echaría el corazón por esta y el monstruo se alejaba a toda velocidad, ya demasiado lejos y demasiado pequeño para alcanzarle. Disparar sería perder una flecha, y de esa forma el ave se perdió entre los edificios.

Bajó el arco a trompicones, como si sus brazos fueran los de un muñeco de madera, de articulaciones torpes y limitadas. Clavó las uñas en la piedra y tomó aire, y durante esa bocanada, solo durante, recuperó la claridad. Las palabras ardieron en su garganta antes de explotar en su boca.

¡HIJO DE PUTA! —gritó con todas las fuerzas que le quedaban, su voz rota en un gruñido que zumbó en su cabeza y las paredes abiertas que le rodeaban. El latir de su corazón se hizo abrumador y los jadeos por fin rompieron su respiración. Temblaba, temblaba de pies a cabeza. Quería amenazarle, advertirle que no volviera a acercarse a ellos, que como lo hiciera las únicas plumas que se verían en su cuerpo serían las de las flechas, pero apenas le salió la voz, extenuada, cuando no hizo otra que repetirse—: Hijo de puta…

Dejó caer los brazos. Era como si se hubiera tragado un yunque, como si sendas cadenas le ataran al suelo, como si la gravedad de repente fuera tres veces más densa. Tiraba de su estómago, de sus pies, de sus ojos y sus dedos. Pero no era ningún cambio en el mundo, sino los efectos de aquello de lo que había huido antes: el miedo. Un miedo profundo, cerrado en su mente como una habitación insonorizada, silencio convertido en el más terrible ruido. Sus reflejos se perdieron cuando juró vislumbrar algo blanco y pequeño por el rabillo del ojo, la luz de una migraña o la paranoia, haciéndole virar en su dirección con el arco mal cargado. Nada. No había nada. Su reacción fue tan torpe, tan ridícula, lenta y brusca a la vez que las náuseas le sobrecogieron. Hiperventilaba, por eso antes de que le fallaran las fuerzas él mismo cedió sobre sus rodillas, arrastrando un hombro contra la piedra con el pulso totalmente descontrolado. Tenía las manos y la garganta heladas, pero ardía para todo lo demás.

Serena se había ido. Sino ahora, dentro de 10, 20, 30 segundos. Igual que pasaría con todos ellos, más pronto que tarde. Había creido que le daba igual, y es cierto que la pelirroja no era bajo ningún concepto su persona favorita, que su instinto de supervivencia acababa en los límites de sí mismo, pero a la hora de la verdad ni el desagrado ni la falta de vínculo le hacían inmune a una muerte. Y es que solo era una cría, una cría estúpida, pero una cría como él y cualquiera de los que estaban abajo. Y él nunca había visto una vida apagarse.

Sus ojos se cargaron de lágrimas pero ninguna empañó sus gafas. Se mantuvieron ahí, refusas a salir, tan bloqueadas como él. Nohlem se quedó sentado y abrazado a sí mismo en el suelo, el arco un trasto inútil a su lado, con el cielo como techo y el inmenso vacío de sus pensamientos como único acompañante. Se llevó una mano a la boca para taparla, para infundirse calor, comfort, quizás estabilidad en sus temblores, o al menos hizo el ademán de. Se detuvo a tiempo de razonar cuanto le quemaban las palmas, un ardor que no era cosa de la mala circulación, ni de la fuerza del tiro por el raspar de la madera, la flecha o la cuerda. Volvió a colocarla donde estaba y se perdió.
Giniroryu
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Rägjynn
Especie: mjörní
Habilidades: memoria, buen oído y don de lenguas

Torreón Sendar - Página 38 Empty Re: Torreón Sendar

02/11/23, 01:18 pm
Todavía inseguro sobre qué debía hacer y dónde debería estar, fue testigo, aunque a cierta distancia, de la acción de Ethan. No sabía por qué el humano había hecho algo como aquello, pero presuponía que sabía lo que estaba haciendo. Esto no hacía la visión más fácil de digerir, y además le dejó claro que él no podía hacer absolutamente nada para ayudar a la humana. Pero confiaba en Ethan y volvió a emitir un breve rezo a la Sanación porque funcionase y porque Serena no sufriese mucho pese a lo horriblemente doloroso que parecía todo.
A Räg le estaba costando procesar nada de aquella macabra escena que se había formado en un instante y no entendió qué quería decir la criatura medio ave medio reptil con que su “deseo” era Sutileza. Casi parecía un mal chiste, el cual no era en absoluto bienvenido y solo añadía más estupefacción ante cómo de cruel podía ser… ¿un niño? Tenía voz de niño, una que le hubiera parecido muy bonita en otras circunstancias. Nada tenía sentido, pero de todas formas… El grito de Nohlem llegó, seguido de su flecha, interrumpiendo su confusión aterrada primigenia, y no sustituyéndola pero sí añadiéndole una nueva capa de terror.

El mjörní dio unos pasos hacia atrás por instinto cuando vio como el proyectil se clavaba en aquel desconocido y se encogió de miedo al oírle gritar. Él también quería gritar, y salir huyendo de nuevo, pero lo mismo que se lo había impedido antes se lo seguía impidiendo. Empezaba a hiperventilar y casi a disociar mientras veía al varmano perderse escaleras arriba. Las palabras de Ethan, que iba en la misma dirección cargando a Serena, le hicieron volver a la realidad antes de perderse del todo, pues había dicho dos cosas muy importantes.

Su vista se posó finalmente en el vaso que no había soltado de milagro, ya que se había aferrado a él instintivamente como si fuera alguna clase de objeto protector y, aunque estuvo a punto de dejarlo sobre la encimera para ayudar a tirar la comida, fue entonces cuando vio el estado en el que se encontraba le sanaí. Le chique parecía tan paralizada como lo estaba él y se acercó a elle ofreciéndole el vaso de agua.
Airi… ¿Vienes… vienes a ayudar a… Aniol y Damian? —No tenía muy claro qué estaba diciendo. En algún momento sus ojos también se habían anegado en lágrimas, que trataba de apartar a cada poco para poder ver—. Ellos… Ellos necesitan… Está Szczenyak con ellos y… Deberíamos…

Por suerte le sanaí pareció comprender a grandes rasgos lo que trataba de decir, porque aceptó su proposición deslavazada y ambos se dirigieron a la mesa bajo la que se encontraba el grupo formado por el vittya y ambos niños humanos. Quería agradecer al zawodny que se hubiese llevado a Damian allí, pero estaba claro que la elocuencia no se encontraba entre sus capacidades en aquel momento.
¿Estáis…? ¡Aniol! ¿Qué te ha pasado? —se alarmó y logró articular finalmente al ver la sangre en su mano.
La anterior petición de Ethan cuando había nombrado específicamente al polaco cobró aún más sentido en ese momento y Räg se apresuró a buscar un trapo. Por suerte había algunos cerca ya que se habían estado cortado con los cristales hace no mucho… Había sido literalmente hacía escasos minutos cuando estaban hablando sobre artefactos mágicos. En ese momento el hecho de que funcionasen con sangre ya parecía incluso una mera anécdota. Ojalá lo peor que hubiera visto ese día fuese un cristal macabro.

Agachado, quiso comenzar a limpiar la sangre en la mano y el brazo de Aniol, pero se detuvo al ver los trozos de cristal.
Ay, no… Aniol… Hay que quitarte esos trozos antes de poder limpiarte… ¿Me… me dejas intentar…? A lo mejor te duele un poco, pero hay que… hay que sacarlos.
Si el niño le dejaba, le envolvería el trapo a la altura de la muñeca para que la sangre no siguiese resbalando por ahí y comenzaría a intentar extraer los trozos de cristal que pudiera agarrar entre dos de sus uñas con la mayor suavidad posible.
Tener la cabeza centrada en ayudar a otros servía para que sintiese una falsa calma momentánea y, por el momento, se detuviesen sus lágrimas.
Aes

Ficha de cosechado
Nombre: Aniol
Especie: Humano
Habilidades: habilidad manual, automotivación, olfato fino.

Torreón Sendar - Página 38 Empty Re: Torreón Sendar

02/11/23, 04:40 pm
Aniol solo veía oscuridad, la fuerza con la que selló sus párpados era tal que fue incapaz de observar otra cosa. Lo que no sabía es que la privación de un sentido solo aumentaba la percepción del resto.

Cuando todo acabó fue el silencio lo que gritó.

Los pasos mudos que subían las escaleras se colaron en sus tímpanos como una marcha fúnebre. Las piernas de Colmillo cerca tratando de interponerse entre él y lo que fuera esa cosa alimentaron sus peores pesadillas, una en la que todos morían menos él, escondido bajo una mesa de madera.

Ya no se oía el boquear suplicante de Serena. Solo la pregunta de Damian que lamía su nuca con una lengua fría y viscosa rozó el aire.

"Muerta. Está muerta” Creyó decir, más de su boca no salió palabra alguna. ¿Quién?

Cuando todo acabó las manos del polaco temblaban de manera incesante, algunas personas estaban acercándose a él. Casi prefería el ruido del ajetreo y el caos desatado anteriormente que aquel mutismo. ¿O acaso hablaban?

El llanto continuaba sin prisa ni pausa, esta vez redoblando su cuerpo en pequeños espasmos que testificaron a partes iguales tanto sus dedos como sus extremidades.

“¿Me… me dejas intentar…? A lo mejor te duele un poco, pero hay que… hay que sacarlos.”

“¿Qué?” Dijo, sin articular nada. No pensaba abrir los ojos, necesitaba aquella oscuridad. No iba a salir. Era como jugar al escondite… ¿No? Podía fingir que no respiraba, y a lo mejor así nadie le encontraba jamás. O la próxima vez que le tocaran sería para decirle que todo era una broma, que ya podía volver a casa con sus hermanas. El programa de la tele se había acabado.

Pero… ¿Y si no era así?

Pues cambió de canal. Y entonces se dio cuenta de que llevaba un buen rato con los ojos abiertos, solo que nublados. Y que el sonido volvía a cimbrear en sus oídos. Räg y Airi le miraban, pero el niño no reaccionaba a su encuentro. Sus ojos color miel los atravesaba a ambos, probablemente perdidos en algún punto indeterminado de la pared que quedaba a su espalda.

Se dejó caer contra el que estuviera más cerca mientras su melena rodaba por el suelo rescatando algunas esquirlas rosadas. ¿Por qué sangraba? ¿Por qué no podía respirar? Era como si su cuerpo hubiera dejado de hacer la acción de manera involuntaria, ahora tenía que esforzarse realmente para poder hacerlo.

Cuanto todo acabó fue el silencio lo que gritó, porque de su garganta abierta solo salieron hilos invisibles. Su voz estaba atrapada, quizá había tirado demasiado del retrete y ahora se encontraba nadando en el mar.

Volvió a gritar aliento y vacío.
Harek

Ficha de cosechado
Nombre: Rick
Especie: Humano
Habilidades: Puntería, habilidad mental y carisma

Torreón Sendar - Página 38 Empty Re: Torreón Sendar

03/11/23, 01:25 am
El tiempo podía ser muy extraño en ocasiones. Momentos que se hacían eternos y días que pasaban volando, todo dependiendo de las circunstancias. Por desgracia para Rick, esta vez era de las primeras. El mundo seguía su curso al ritmo normal, con más gritos y quejidos de una "batalla" que no estaba viendo ni terminaba de procesar, pero el chico estaba perdido en la débil respiración de Serena, en sus ojos que iban perdiendo el brillo de los vivos. -Aguanta, aguanta, aguanta...- repetía entre lágrimas, cada vez más bajo a la vez que la angustia le ganaba terreno. Estaba luchando para no lamentarse a viva voz, pero se estaba volviendo muy difícil.

El neoyorquino quedó inmóvil en cuanto los párpados de la escocesa empezaron a cerrarse. El aire se le escapó también a él y no salió ninguna palabra de su boca entreabierta. Cuando se cerraron del todo, el peso de la verdad cayó del todo, sin ningún lugar a dudas y esperanzas. Serena iba a morir, y no había forma de evitarlo. Aunque levemente siguiera respirando, para Rick aquello ya era lo último que lo quebró. Los primeros sollozos aparecieron tímidos, cargados de pesar y más lágrimas que antes. Sonaban bajos de momento, pero podían llegar a ser mayores si el chico dejaba fluir del todo sus emociones. Tenía tanto que decir, pero su voz se negaba a formar palabras. Solo dolor.

Volvió momentáneamente a la realidad cuando la mano de Serena se separó de las suyas, Ethan la había levantado y estaba cargando con ella en brazos. El neoyorquino tardó unos segundos en cambiar su vista del lugar en el que había estado la chica hasta el británico. Estaba temblando, aún en el suelo y con los ojos empañados cuando sus miradas se encontraron. Entre la marabunta de pensamientos que nunca llegaron a verbalizarse, dos ganaron peso en su expresión: un (no voy a alejarme de ella ni aunque me lo prohíban) y un (¿cómo lo haces para mantener la cabeza fría con todo esto?) No hubo ninguna palabra entre ambos. En cuanto el chico empezó a subir las escaleras, Rick se levantó sin apartar la vista de él. Dudó un momento sobre si era la mejor opción, pero su corazón lo guiaba a pesar de que en su interior ya se estaba arrepintiendo. Tras él el grupo empezaba a volver a la poca calma que se podía conseguir con lo ocurrido. Un grupo al que había fallado. -Lo siento- fue lo único que consiguió decir en un hilillo de voz lleno de congoja antes de subir.

Por inercia siguió el camino de Ethan por las escaleras, quedando su alrededor en un segundo plano. Por ello casi chocó con Nohlem, que también siguió subiendo incluso más que ellos. Que no se hubiera caído mientras subía era todo un milagro, pues las lágrimas no le hacían fácil el seguir adelante y no fueron pocos los trompicones que dio con los peldaños o las paredes. Iba dando tumbos, solo con un objetivo en mente en aquel momento.

Llegaron a una de las habitaciones. Una en la que seguramente no querría volver a entrar de ahora en adelante, pero de la que no tenía intención de marcharse en un rato. Mientras el británico la acomodaba en su último lecho, Rick mecánicamente se acercó hasta allí. Se habría vuelto a poner de rodillas en el suelo para quedar a la altura de la cama de no ser porque había un taburete cerca. Lo arrastró hasta su lado y, ya sentado volvió a tomar una de sus manos debajo de la sábana.

Solo entonces el llanto, la angustia y las lágrimas volvieron fluir con más fuerza. La muerte de Serena era el testimonio de que no iban a poder estar preparados para sobrevivir allí, de que por mucho que las cosas parecieran ir bien podían torcerse hasta los límites más crueles imaginables. No había ningún derecho por el que todos tuvieran que pasar por esa prueba macabra que los había arrancado de sus hogares. Una casa a la que la escocesa no iba a volver y quién sabía si alguien más correría la misma suerte. ¿Uno de ellos o todos? Era imposible apartar la desesperanza ahora aunque el chico quisiera sobreponerse a ella.

-No tendría que haber acabado así... Tú... Íbamos a salir adelante todos juntos... - consiguió decir a duras penas entre sollozos, con la voz completamente rota. Lo más probable es que no habría una despedida, que sus palabras solo llegarían a Ethan, pero quería aferrarse a algo. Que las pocas luces de conciencia de la chica lo escuchaban y le agradecían el esfuerzo, aunque no habría forma de averiguarlo. Poco podía hacer para consolar al británico cuando él mismo no conseguía encontrar las fuerzas para nada más que no fuera llorar y consolar a alguien a quien le quedaban minutos de vida.

Si nadie lo evitaba, Rick se quedaría al lado de Serena. Con la mano controlaba su pulso, ya extremadamente débil y muy lento, casi anecdótico. Cuando finalmente se apagó, la tristeza del chico se renovó con fuerza. Aún así se negaba a soltarla, no todavía. Pero sí pensó algo, dos palabras que no quería decir.

Adiós, Serena.
Muffie

Ficha de cosechado
Nombre: Szczenyak o Colmillo
Especie: vittya zawodny
Habilidades: Habilidad mental, habilidad manual y orientación

Torreón Sendar - Página 38 Empty Re: Torreón Sendar

03/11/23, 05:01 pm

De un momento a otro, toda la tensión que había acumulado en el cuerpo para prepararse para defender a los cachorros del grupo pareció ser en vano. El pajarraco, que tenía una voz demasiado bonita para el monstruo que había demostrado ser, huyó en cuanto vio que no iba a ser capaz de salir de ahí sin al menos una flecha clavada y aunque técnicamente la amenaza ya no estaba, eso no hizo nada por relajar el ánimo de ninguno en el grupo.

Serena seguía moribunda a los pies de la escalera.

Colmillo siguió con la mirada fija y el pelo erizado el lugar en el que hacía escasos segundos había estado el pequeño monstruo, sin permitirse bajar la guardia. ¿Estaría solo? ¿Habría más con él esperando fuera? ¿Nunca más podrían comer por miedo a la muerte agonizante?

Todavía entre el estado de alerta y el aturdimiento, el vittya percibió como Nohlem subía las escaleras todavía con el arco a la vez que Ethan parecía haber tomado la decisión de trasladar a Serena a otra habitación. “¿Le quedará aún algún aliento en los pulmones?” se preguntó vagamente al ver el brazo flácido de la humana caer al lado de su cuerpo mientras era levantada. Szczenyak recordaba perfectamente la única muerte cercana que había presenciado, pero su yaya, aunque enferma, había emprendido su viaje a las estrellas de forma pacífica, desde su cama, rodeada del amor de su vida y la familia que había formado con ella. Matka claramente no había sido tan benevolente con Serena.

Un pequeño movimiento tras él le hizo girarse, solo para ver a Damián saliendo de debajo de la mesa y la sangre de Aniol goteando de sus manos aferradas a los cristales sobre los que no hacía ni diez minutos habían estado teorizando.

Räg y Airi no tardaron en llegar ahí, liberados ambos del shock que los había bloqueado anteriormente, y se agacharon a su altura para tratar de convencer al niño de que les permitiera limpiarle las heridas.

Colmillo, un poco perturbado por ver la sangre de Aniol tan clara y fresca cuando pensaba que había conseguido proteger a los cachorros, tardó unos segundos en espabilar y agacharse con ellos, no sin antes repasar a Damián con una rápida mirada de arriba a abajo para verificar que él no estaba herido de ninguna manera.

-¿A…Aniol? -preguntó con cautela justo cuando caía contra él al ver que, si bien tenía los ojos abiertos, no parecía haber escuchado a Räg en absoluto-. Aniol -volvió a llamar, esta vez intentando poner un poco más de firmeza, pero con amabilidad, en su voz, mientras le sujetaba para que quedara sentado-. Escúchame, Aniol. ¿Me oyes? Mírame, Aniol. Estás bien, estás a salvo. Tienes que dejar que Räg y Airi curen tus manos, pero estás bien.

Colmillo odiaba tener que mentirle, pero ¿qué le iba a decir? ¿Que se quedara ahí encerrado en su propia mente donde podría evadirse de todo lo que había ocurrido? Szczenyak no sólo deseó poder decírselo, sino que también deseo pedirle que le hiciera un hueco para encerrarse con él, donde la realidad no podría alcanzar a ninguno de los dos. Donde sus familias podrían abrazarles y protegerles.

Colmillo se había pasado toda su vida adulta intentando demostrar a su familia y a sí mismo que era, de hecho, un adulto.

Qué equivocado había estado.

Tak
Tak
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Airi
Especie: Sanaí
Habilidades: Habilidad manual, memoria, imaginación.

Personajes :
Gael/Koval: fuego fatuo terrícola.
Kin: demonio raigaurum irrense.
Ayne: anima sinhadre.
Eara: sinhadre sin esencia.
Nime: demonio mineral libense.
Iemai: cercana, fallecida.
Airi: sanaí.


Unidades mágicas : 3/8

Síntomas : Tendencia a alargar sus baños.

Armas :
Gael/Koval: espadas rectas, maza y quimeras.
Kin: alfanje y guan dao.
Ayne: sable.
Eara: ballesta de repetición.
Nime: dagas.
Airi: diálogo y esconderse.


Status : (ノ☉ヮ⚆)ノ ⌒*:・゚✧

Torreón Sendar - Página 38 Empty Re: Torreón Sendar

03/11/23, 11:44 pm
Airi no fue testigo de muchas de las cosas que ocurrieron a su alrededor mientras duró su aislamiento voluntario. Tal vez lo único a lo que prestó realmente atención una vez desapareció la criatura de la ventana fue a Serena, siendo arrastrada escaleras arriba. Eso quería decir… Quería decir lo que no deseaba verbalizar o pensar.

Fueron la presencia de Rägjynn y sus palabras lo que terminó por devolvierle a la realidad. Estaba siendo irracional, contribuyendo al pánico. Siendo una carga. Tratando de recuperar la compostura negó suavemente con la cabeza para rechazar el vaso de agua. Sus canales auditivos se abrieron, permitiéndole oír mejor a su amigo, y luchó para poner bajo control su respiración, inhalando con una lentitud que obligaba a sus pulmones a aceptar el aire.

Las palabras de Rägjynn habían calado en elle. “Deberíamos…”. Debía controlarse, ponerse en marcha, y ayudar a su comunidad en un momento de crisis. Siguió al mjörní, y vio por primera vez a los niños. Recordó a quiénes había que proteger más que a ningún otro, y de pronto era un poco más fácil recuperar la compostura. Le sanaí soltó el cristal que había estado apretando entre sus dedos, dándose cuenta por primera vez de que se había encendido. Por su mano derecha corría líquido caliente, y la luz que emitía el cristal era sucia debido a la sangre que lo manchaba. Irónicamente, su tren de pensamientos encontró un instante para rechazar su última teoría respecto a ellos, y es que había pensado que podían contener efectos diferentes a dar luz y por eso el suyo no reaccionaba. Se sintió culpable por aquel pensamiento intrusivo.

Le sanaí dejó el artefacto sobre la mesa, y tras secarse la sangre contra la camiseta se acuclilló al lado de los niños. Rägjynn y Szczenyak trataban de convencer a Aniol para que les dejase hacerse cargo de sus heridas, pero su espíritu parecía estar en otro lugar muy lejos de allí. Aquel estado le recordaba al suyo propio poco antes, por lo que empezó a frotarle la espalda con la mano sana, diciéndole cosas como:
Respira, despacio. Coge aire, cógelo y después lo sueltas despacio. Poco a poco.
Su mirada también se posó en Damian. Ignoraba si estaba tratando de negarse la realidad a sí mismo o si no había visto nada. No iba a contradecirlo, fuese como fuese, ni contestar. No todavía. Tal vez Rägjynn o Szczenyak supiesen qué hacer o decir. Y elle les seguiría, fingiendo una calma que le era tan ajena en ese momento como la infinidad de mundos que debían existir más allá del Sanai.
LEC
LEC

Ficha de cosechado
Nombre: Kalna, hija de Mánide
Especie: libense, del imperio
Habilidades: Automotivación, nociones de lucha, valor.
Personajes :
Dama Puente/Kaila: Maga logomante austriaca (1.60).
Kaethe/Dama Sobras: Ghoul nublina (1.46).
Yttria: Bruja percusionista canadiense (1.53).
Amira/Cálamo : Valkyria francesa (1.63).
Kalna : Libense, del Imperio (1.78).
Nefer : Ammut hijo de luna Levyna. (1.85)

Síntomas : Su sangre adquiere un tono anaranjado y se espesa un poco.
Armas :
Dama Puente/Kaila: Magia, báculo
Kaethe/Dama Sobras: Daga, fuerza bruta
Yttria: Arco, hacha, magia, mala leche, cucharillas y otros objetos metálicos.
Amira/Cálamo: Espada corta, pegaso (shire)
Kalna : Espada bastarda; lanza y escudo
Nefer : Lanza, venenos

Status : One flesh, one end
Humor : Permanent resting bitch face

Torreón Sendar - Página 38 Empty Re: Torreón Sendar

03/11/23, 11:56 pm
Kalna solo supo mirar el caos, sin poder reaccionar. No entendía los lloros ni los colapsos. No conocían a Serena a penas de nada, era una niña inmadura que apenas salía de su cuarto; no merecía aquellas reacciones, aquellas muestras abiertas de debilidad. Era como si ninguno de los presentes hubiera visto una muerte, y aquello no le entraba en la cabeza. La gente se moría. Joven, o no tanto, pero la gente no vivía demasiados años igualmente. Toda su cultura estaba rodeada de muerte; en las representaciones artísticas, en la memoria, en la pérdida tan común de familiares y amigos. No entendía como aquella gente reaccionaba como si fuera algo desconocido.

De los que quedaban abajo, solo estaba comprendiendo la actitud de Connor, el ser funcional, el seguir viviendo. Ni siquiera necesitaba autoconvencerse de que Serena no le importaba, porque realmente no lo hacía. Solo era una muerte más, y solo sería un funeral más perdido entre todos a los que había ido, y ni siquiera era uno de alguien por quien pudiera sentir lástima.

Voy —respondió a Connor, incapaz de soltar la lanza por muy inutil que fuera en ese momento.
Habían atacado su comida, no estaban a salvo siquiera en el torreón. Por si no valía con monstruos que atravesaban paredes, ahora tenían que vigilar que nadie llegase a la comida antes que ellos, que no se colasen por una ventana. Un refugio tenía que ser un lugar seguro, y aquel no estaba siéndolo. Kalna sabía que Rocavarancolia no iba a ser una prueba fácil, y no le tenía miedo a eso. Sabía que era digna, llevaba una vida preparándose para ocupar el cargo de su Madre, y el ir a la ciudad había sido la manera perfecta de probar que era capaz de todo. Y sin embargo allí estaban, envenenados por una codorniz glorificada. No le tenía miedo a morir, pero sí a que las circunstancias de su muerte fueran tan patéticas como hacerlo envenenada. Si tenía que morir, que fuera en combate, dignamente.

Se miró de reojo las manos con el aviso de Connor, pero lo dejó para más adelante y se dirigió hacia el sótano, donde bajó el puente. Se quedaría abajo, esperando el grito de Connor para que subiera el puente, sin querer subir a presenciar la debilidad de la que sus compañeros daban muestras. Tenían que empezar a ser fuertes, o también morirían. Miró a la lanza, que había dejado apoyada en la pared para accionar el mecanismo del puente. Las armas tenían su sitio, pero no podía dejar de preguntarse qué hubiera pasado si no las hubieran tenido a mano. A lo mejor deberían dejar un par en la planta baja, por si algún ser extraño volvía a asomarse por la ventana, o atravesaba la pared y se les colaba dentro.

Cuando por fin Connor volvió, Kalna subió el puente, y luego se dirigió al salón de nuevo, con la lanza en la mano. La dejó apoyada contra una pared, pensativa. Algo podrían hacer para protegerse. Ahora que no había nada más que pudiera hacer, se miró las manos con detalle. No había notado nada raro hasta entonces, pero aquello no era una sorpresa; la falta de dolor era ya costumbre. Sin embargo, estaban rojas, probablemente por causa del veneno. Apretó los labios y salió al patio para coger un nuevo cubo de agua, y luego volvió a la cocina para lavarse las manos a conciencia, asegurándose de cubrir cada recoveco con jabón y agua. En aquellos momentos solo podía pensar en cómo podrían empezar a protegerse mejor en el interior del torreón, aunque esperaría a que el resto se tranquilizase algo para poder poner sus ideas en común.

_________________________________________

Regocijaos, pues ahora sois parte de la leyenda de Kalna, hija de Mánide
Jack
Jack

Ficha de cosechado
Nombre: Tawar
Especie: Repobladore de la montaña
Habilidades: Artesanía, habilidad manual y resistencia
Personajes :
Jack: Vampiro de humo terrícola.
Atol/Skarog: Helión libense.
Alice/Onyx: Onycemante terrícola.
Tesón/Eterno: fantasma roquense, sin magia.
Sinceridad: Argos magnético roquense de Tierra Bruja.
Pefka: Lenguaraz hijo de Luna Kepryna.
Tawar: Repobladore de la montaña

Unidades mágicas : 12/12
Armas : Jack: dos espadas. Magia.
Atol: lanza, espada y escudo. Magia.
Alice: magia y onyces. Espada o arco.
Sinceridad: arco, jabalinas, espada/lanza y escudo.
Pefka: lo que pille, normalmente machete y arco


Humor : Os falta bosque, gigantes

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04/11/23, 03:43 am
Le repobladore había acabado de nuevo en el mueble más cercano a la mesa donde minutos antes habían estado trasteando con los cristales. Se había alejado del grupo al ver los movimientos erráticos de Serena, para no molestar con su pequeño tamaño por medio. Se había encogido sobre sí misme al ver cómo Ethan le golpeaba con algo, sin comprender del todo el motivo o sus consecuencias. Se había encogido aún más en el ovillo de su propio cuerpo al escuchar una voz extraña, amenazas, menciones a venenos... y, finalmente, un silbido de un arco a escasos metros y, acto seguido, un aleteo lejano. Y gritos. Y llantos. Un caos de pavor, muerte, y sangre le había recibido cada miserable vez que había intentado asomarse lo más mínimo. Serena había muerto. Muerto. Asesinada. Envenenada. Comida envenenada. Sus cestas, peligro de muerte. La poca seguridad y confianza que tenían en ese sitio, en llamas.

No se movería de lo alto de la estantería. Si por elle fuera, se fundiría con la pared a su espalda si pudiera. No podía moverse, no podía ayudar a sus Gigantes. No había podido hacer nada. No estaba preparade para sobrevivir allí. Ninguno lo estaba. Había visto a compañeres repobladores morir otras veces y nunca terminó de recuperarse, de superarlo. Otra muerte más a la mochila que llevaba a su espalda y que le aplastaba contra la balda de madera.

Se quedaría ahí arriba hasta que lograra tranquilizarse o se secara como una planta sin sustento.

_________________________________________

No Hope. No Dreams. No Love.
My Only Escape Is Underground
Raven
Raven

Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivación
Personajes : Ethan: Humano, Ingles/Japonés 1.75

Síntomas : En ocasiones, se le desenfocará brevemente la vista.
Armas : Ethan Lanza partesana y una daga

Status : Ciego y cojo, el chiste se cuenta solo.

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04/11/23, 11:03 am
Dolor, pena, frustración, rabia, la mezcla emocional era tanta que si quiera sabía bien como sentirse al respecto. Escuchó el sonido del puente bajar como un mal presagio, uno que prefería no ver pues tampoco tenía la moralidad para hacerlo. Debía hacer tantas tareas pero a su vez estaba tan cansado que sentía correcto poderse despejar durante unos instantes entre lágrimas y tristeza empañada. Le estaba empezando a escocer el rostro, una sutil alarma que como otras tantas estaba ignorando, centrado en lo difusa de su mirada en lo que Rick hacía.

No podía entender ese acercamiento a la muerte pues en su caso siempre había sido evitativo pero si podía empatizar con una situación tan escabrosa. Así que aún sin comprender el porque quería darle la mano a un cadáver latente, si lograba imaginarse lo que buscaba con ello. Era peliagudo, complicado, nunca le habían enseñado una fórmula exacta para afrontar una pérdida, mucho menos cuando la misma se daba frente a tus ojos, entre ruinas abandonadas y con un olor tan marchito como lo era el veneno. Se acercó a su compañero en el silencio que provocaba unas respiraciones desiguales y con una sutileza que quería evitar romper aquel momento le colocó una mano sobre el hombro. Suave, apenas un toque que reafirmará que no estaba solo.

-Rick… ¿Puedo ayudar en algo? -Era una invitación a que pudiera buscar consuelo si así lo quería o al contrario, que pidiera su espacio. Cualquier opción era igual de lógica y tan perdido como estaba lo que no quería era resultar invasivo. -Si quieres puedo…

Entrecerró el ojo derecho molesto por el lagrimeo constante, el dolor solo había ido a más y lo que en principio era un malestar que justificaba como racional ahora se le hacía algo más. El quemazón continuo provocaba un parpadeo excesivo y las lágrimas que en principio se creaban para ayudar pronto se convirtieron en la causa punzante de su dolor.

-Perdón. -Se excusó apresurado cuando volvió a tomar distancia confundido. -Solo, solo necesito un segundo y vuelvo, perdón.

Apartando se volvió a limpiar la zona, sin comprender su fatal error hasta que una piel ya irritada reaccionó de nuevo al líquido que contenía su palma. Profirió un quejido en voz baja, frustrado ante su incapacidad de verse. La mano víctima del agua también se estaba enrojeciendo, un sarpullido quemado que le recorría el lado derecho del rostro en una diagonal deforme donde iniciaba la ojera y la mejilla terminaba con el inicio de la oreja.

¨Estúpido¨

-Ah, mierda. ¿Tu llegaste a tocar la comida? Cuidado con… las manos. -Profirió en un lamento tardío cuando por primera vez empezó a vislumbrar un líquido transparente invadiendo ambas manos.

Tomó una sábana del lugar, cualquiera en desuso para poder limpiarse de mala manera. El escozor era horrorosamente molesto, un pulso latente que si bien en la mano molestaba, en el rostro dolía. Tras dejar ambas manos lo que él consideraba limpias repitió el proceso dando ligeros toques sobre una mejilla quemada, incapaz de frotar en una zona donde la reacción había sido peor. Fue entonces cuando escuchó el gritó y supo que ese monstruo aún seguía con vida.

La sangre se le heló de nuevo, presa de unas expectativas que habían muerto a medio camino. Hizo suya momentáneamente la frustración de Nohlem pero con el lapso del tiempo se convirtió en miedo y lo que era ira pasó a ser inseguridad. Esa cosa, ese pájaro deforme que había escapado de una pesadilla mal soñada había logrado irse y eso solo podía significar una cosa.

Ya no iban a estar seguros ni en su propio hogar.
Kanyum
Kanyum

Ficha de cosechado
Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
Habilidades: Puntería, intuición, carisma
Personajes :
Jace: Dullahan, humano americano. 1’73m (con cabeza 1’93m)
Rox: Cambiante, humano australiano/surcoreano. 1’75m
Kahlo: Aparición nocturna varmana granta. 1’62m
Nohlem: varmano granta. 1’69m
Xiao Taozi: Fuzanglong carabés. 1’55m

Unidades mágicas : 5/5
Síntomas : Mayor interés por acumular conocimiento.
Status : Prrrr prrrrr

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04/11/23, 09:02 pm
Nohlem escuchó el puente levadizo, ignorante de si era en bajada o en subida tras todo el ruido que había dejado atrás. De ser lo primero podría haberse puesto en pie, indicarle a quienes hubieran salido en que dirección se había ido la criatura, pero para cuando salió de su estupor había pasado demasiado tiempo para considerarlo un acto útil. En el silencio antinatural de la calle no oyó voces, nadie del que preocuparse fuera. No pasó nada.

Se pegó a sí mismo, queriendo ser una mancha, un ladrillo más en la pared, confiar en que la flecha acabaría con el asesino antes o después. Sus manos ardían aún estando heladas, aún habiendo sudado (y precisamente por eso dolían), pequeños aguijones en su piel como si las hubiera metido en agua caliente tras un crudo día de invierno. Al exponer sus palmas se encontró con la rojez de una reacción alérgica, y la consciencia del veneno que las impregnaba hizo que su corazón se saltara un latido. El mismo veneno por el que eran 13, no 14. Había estado tan cerca de su boca... El picor es lo que le detuvo entonces, pero ahora que los efectos perdían discreción el varmano comprendió cuan cerca había volado la bala. Rápidamente limpió sus labios con la tela de la camisa en el interior de su antebrazo (a pesar de que estos no hubieran entrado en contacto con nada), “secando” después las manos en sus pantalones. Un ridículo alivio psicológico. Si lo dejaba pasar cometería un error, se llevaría las manos a la cara sin querer, pero… No quería bajar allí donde estaba Serena. Mejor dicho, donde ya no estaba Serena. Quedarse ahí con las manos sucias y expuesto al cielo era un peligro latente, pero no quería ver a nadie ni enfrentarse a los hechos. Ahora más que nunca ansiaba irse de Rocavarancolia y, por primera vez desde la primera noche, cuando lloró en el cobijo de la privacidad, ansiaba estar solo. Clavó los pies al suelo y los arrastró, como si quisiera enterrar algo bajo la suela de su zapato o erradicar un insecto de su existencia.

Por lo pronto la necesidad de intimidad se impuso sobre la lógica y su propia seguridad. Nohlem cerró las manos entorno a sus rodillas para enterrar la cabeza en sus brazos y aguantar. Juraría que el fuego en sus manos menguaba, se volvía llevable, pero era un engaño que ni él mismo sostendría por mucho tiempo. Las lágrimas seguirían acumulándose pero no saldrían, y el dolor de un llanto frustrado se haría hueco detrás de sus ojos, arañando y escapando en forma de suspiros mudos y pinchazos en la sien.

_________________________________________

♪♫♬:
Aes
Aes

Ficha de cosechado
Nombre: Aniol
Especie: Humano
Habilidades: habilidad manual, automotivación, olfato fino.

Personajes : Ruth: Humana (Israel)
Demonio de Fuego
Tayron: Humano (Bélgica)
Lémur
Fleur: Humana (Francia)
Siwani
Aniol: Humano (Polonia)


Unidades mágicas : 7/12
Síntomas : Querrá salir más del torreón.
Status : KANON VOY A POR TI
Humor : Me meo ;D

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05/11/23, 12:37 pm
La fuerza de aquel grito todavía lamía la pompa protectora en la que parecía sumirse Aniol, quien era incapaz de descifrar ese gruñido nacido de las entrañas como la voz de Nohlem.

No había compañeros, ni amigos, ni tribu. Solo una barquita de papel a la deriva tratando de navegar sobre un océano profundo con olas tan grandes que solo un Dios oscuro podría enviar a su pueblo.

Y en el medio, solo Él. Con su Señor Santa. Sus duendes y sus hadas… Tan diminuto, gritando con la fuerza de mil soles pero sin nadie que le escuchara en su remota galaxia.

La voz de Colmillo llegó a sus oídos, pero no fue hasta que sintió la mano de Airi en su espalda que la realidad volvió a golpearle. Su pecho siguió las indicaciones de la sanaí, cogiendo aire y soltándolo cuanto tocaba, más sus ojos se encontraban en algún lugar desconocido, lejos de la piedra y las ruinas que allí le rodeaban.

Sonrió, fue una sonrisa llena de lágrimas que se negaban a ver el mundo tal y como era si no lo hacía a través de un catalejo con filtro de colores. Y es que su mundo se volvía monocromático. Por eso se dijo que Serena no estaba muerta, se había ido a la casa de campo de su abuela, donde la anciana le dijo que volverían a encontrarse alguna vez. Y así sería. Le recibiría su abuela, y el vecino que siempre le daba chuches al que se le quemó la casa.

Y Serena. Rodeada de abetos y mariposas, con esa expresión suya tan distante, pero feliz porque su abuela siempre le daba charla.

Volvió a dejarse caer contra el vittya, no quería incorporarse a pesar de que las palmas de sus manos latían incesantes. Lloró, con sus labios pronunciando palabras que nunca llegaron a materializarse. Sus manos rodearon a Colmillo y su nariz tosca quedó pegada a su pecho en un abrazo eterno y cargado de dolor.

“No quiero irme a la casa de campo. No quiero que te vayas”

Decía su agarre. Sus ojos se cerraron esta vez de manera consciente, quizá así no viera la tronera observar de fondo, ataviada de un manto de oscuridad infantil. La muerte no debía tener una voz tan hermosa.

“Por favor”

Volvió a suplicar.

“Sácame de de aquí, llévame con mis padres sácame de aquí. No te mueras.”

Por mucho que su garganta emitía quejidos y tomaba bocanadas de aire Colmillo solo escucharía a la nada.

_________________________________________

"Ya No Hay Fuego, Pero Sigue Quemando."

"Son Un Sentimiento Suspendido En El Tiempo, A Veces Un Evento Terrible Condenado A Repetirse."

"Deja Que Tu Fe Sea Más Grande Que Tus Miedos."

"¡Se Lo Diré Al Señor Santa!"
Harek
Harek

Ficha de cosechado
Nombre: Rick
Especie: Humano
Habilidades: Puntería, habilidad mental y carisma

Personajes :

Heridas/enfermedades : Raspazos y contusiones varias, luxación del tobillo izquierdo
Síntomas : A veces tendrá ataques de claustrofobia.
Armas :

  • Rick: Sable y arco
  • Erknest: "Espada legendaria" y cuchillas de aire

Status : The journey never ends

Humor : Cualquier cosa me vale.

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06/11/23, 01:09 am
Se acabó. En cuestión de minutos, el grupo se había reducido sin que nadie pudiera hacer nada por evitarlo. No habían tenido la forma de prepararse para algo así, realmente porque tampoco lo había pensado necesario. Hasta el momento, aún todos distintos, se habían ayudado todos con un objetivo común: sobrevivir. Habían hecho piña el primer día y no hubo problema en dejar entrar a Aria sin conocerla, porque hasta ahora era lo lógico. Colaborar. Pero ese pájaro había decidido seguir otros métodos. (¿Por qué?)- era la única pregunta que lograba hacerse sobre el extraño. Estaban todos igual de jodidos y había comida suficiente, ¿por qué matar? Era una duda que podía requerir su propia investigación, pero no podía teorizar en absoluto tal como estaba. Su mente solo se centraba en el cuerpo que yacía en esa cama. Cuanto dolía...

Tan absorto estaba que solo notó que Ethan se le había acercado cuando le tocó el hombro. El neoyorquino lo miró descompuesto, sin importarle seguir llorando porque, francamente, no podía calmar sus lágrimas. Ayuda. Sí, no estaría nada mal, ¿pero cómo? De normal sabría que estaba exagerando ahora mismo, pero el pesimismo y la desesperanza le envolvían el juicio. No pensaba que nadie allí pudiera consolarle del todo. Tal vez Bob y ni siquiera lo tenía claro. La muerte no era algo con lo que tenía experiencia y, aún estando con todo el grupo y echar de menos en ocasiones todo lo que había dejado en La Tierra, se sentía tremendamente solo en esos momentos. Estaría siendo un tonto, pero no por ello no iba a apreciar el intento del británico. -Es...Está bien, Ethan. Gracias, pero...- comenzó a decir, sabiendo que mentía tanto en palabra como forzando una ligerísima sonrisa. No tenía fuerzas para mostrar nada de alegría, pero que al menos supiera que lo agradecía de verdad.

No llegó a terminar la frase, pues el chico se alejó un momento. Estaba lento y con los ojos empañados no había visto bien su cara. Pero viéndolo limpiándose las manos y la cara, una parte de su subconsciente recordó que había notado algo extraño. No sabía decir el qué, sin embargo. Intentaba estirar el cuello por si le pasaba algo, empezando a preocuparse, cuando notó un ligero picor en las manos. Las miró al instante, soltando por fin a Serena. De la tensión había sudado y en las palmas vio unos pequeños parches rojos. Eran muy pocos y el picor, aunque molesto, parecía leve. El susto igualmente estuvo, claro. Se levantó del taburete deprisa, haciéndolo tambalear del impulso. No había llegado a tocar la comida, así que la única explicación la tenía delante. Tal vez por eso había hecho menos efecto. -(Pero entonces...)- Él no, pero otros sí habían sacado cosas de las cestas.

En cuanto escuchó el quejido de Ethan volvió a mirarle y no dudó en preguntar preocupado: -Oye, ¿pasa algo?- Su sospecha, para su desgracia, se confirmó con la respuesta del británico. -No fastidies- dejó escapar acercándose a él, mientras el británico seguía limpiándose con sábanas. Escuchó el grito de Nohlem, y aunque eran malas noticias en las que luego pensaría, no se paró en absoluto, tenía que actuar rápido. Si había alguna forma, no iba a permitir que hubiera más víctimas hoy.

En cuanto llegó, se horrorizó con el sarpullido que le estaba saliendo. -Oh dios, Ethan- exclamó asustado, temiéndose lo peor a pesar de que no parecía tan feo como los de Serena. -¿Estás bien? ¿Notas algo más aparte del picor y la hinchazón? Puedo ayudar, buscaré algo- fue diciendo apresuradamente, buscando con la cabeza cualquier cosa que pudiera servir mejor que las sábanas. En el proceso se pudo fijar por un momento en el líquido que se había quedado en la sábana que estaba usando. -(¿Es eso el veneno?)- se preguntó unos segundos.

Pero claro, había otro problema más. No había sido el único, más gente estuvo con la comida. ¿Llegarían a tiempo de evitarlo, estarían igual que el chico o habrían tenido peor suerte? Las posibilidades no le ayudaban a calmarse. -Tenemos que avisar al resto antes de que sea tarde- decidió tenso, mirándole. -Puedo ir un momento y buscar algo de paso si no te encuentras bien, no tardaré. Entre todos puede que encontremos algo que reduzca el picor- siguió tan inquieto como antes.

Su impulso era salir escaleras abajo lo más rápido posible, pero tenía que estar seguro de que Ethan estaba bien antes. Dejó claro algo lleno de preocupación en su voz: -Si notas cualquier cosa rara dilo al momento, por favor. Si tenemos tiempo podemos actuar mejor.- Más que una afirmación, era los restos de esperanza que le quedaban. Esperaba que fuera así, no estaba preparado para perder a más gente.
Giniroryu
Giniroryu
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Rägjynn
Especie: mjörní
Habilidades: memoria, buen oído y don de lenguas
Personajes : Noel: Draco de Estínfalo de origen sueco.
Archime/Krono Rádem: Kairós irrense.
Irianna/Dama Enigma: Nebulomante idrina lacustre.
Adrune: Gamusino sinhadre, edeel.
Lethe: Horus, enderth.
Rägjynn: mjörní.
Naeleth: Bruja del Hielo, nublina.


Unidades mágicas : 8/8
Síntomas : Aumenta su resistencia progresivamente.
Armas : Noel: hacha de dos manos y espada bastarda.
Archime/Krono Rádem: sus monólogos sobre biomecánica avanzada.
Irianna: arco y estoque.
Adrune: lanza, espadas cortas y arco.
Lethe: arco y lanza.
Rägjynn: jō.
Naeleth: arco, sai y báculo.


Status : Gin: do the windy thing.

Humor : REALLY NOT FEELIN' UP TO IT RIGHT NOW. SORRY.

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06/11/23, 11:46 am
El niño no reaccionaba y miró a Szczenyak y Airi con preocupación. Como el vittya y le sanaí ya se estaban encargando de hablarle, Räg continuó con su tarea de quitarle los cristales. Tal vez ni siquiera sintiese dolor en ese momento por su estado de shock y al menos podía ahorrarse ese sufrimiento momentáneo, aferrándose a lo único positivo que podía salir de la situación. Especialmente cuando para quitar un par de trozos particularmente clavados tuvo que abrir un poco el corte con sus uñas. Miraba hacia el rostro del niño constantemente, buscando una reacción. En realidad, esperaba que aunque le doliese sí reaccionase finalmente, pero continuaba con aquel aire de encontrarse totalmente ausente. Al menos parecía haber hecho caso al consejo de Airi, tal vez de forma casi inconsciente, y se había aferrado al zawodny.

Con un sentimiento complicado de describir, pero que sin duda incluía la culpa, el mjörní extrajo todos los cristales, los apartó a un lado y procedió a limpiar la herida de Aniol. Se apresuró a recoger con cuidado para no cortarse él los restos de cristal, tirarlos y usar otro trapo limpio a modo de vendaje improvisado.
Aniol… Ya… Ya deberías estar bien. Igual te escuece un poco, pero se te curará pronto —intentó explicarle, aunque probablemente seguía sin escucharles. Después se giró hacia Damian—. ¿Tú te encuentras bien? ¿No estás herido verdad? ¿Alguno de vosotros tocó la comida? —añadió con preocupación, recordando las advertencias al respecto.
Por suerte, él mismo no había llegado a tocarla, pues apenas le había echado un vistazo antes de centrar su atención en los artefactos mágicos.

En una de sus idas y venidas para curar la mano del humano había localizado a Tawar, también en completo silencio, sobre un mueble. Le ofreció a le repobladore llevarle a algún otro sitio y volvió a dirigirse hacia los que se encontraban bajo el improvisado fuerte que era la mesa.
Quizás… quizás deberíamos subir al dormitorio. ¿Aniol? Deberías descansar… —añadió en un intento probablemente inútil de que el niño reaccionase.
Si no lo hacía, propondría que le subieran a cuestas. Si Szczenyak no podía solo, se ofrecería a ayudar. En general, si alguien más necesitaba ayuda se la ofrecería. Su cabeza solo quería buscar el consuelo de mantenerse ocupada en el bienestar ajeno para no pensar en que… No quería pensar en nada. Si lo hacía volvería a ver a Serena en aquel estado, a Ethan llevándosela, el disparo de Nohlem, el aullido del desconocido, la falta de respuesta de Aniol, el llanto de varias personas…
Sin darse ni cuenta volvía a tener los ojos anegados en lágrimas.
Tak
Tak
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Airi
Especie: Sanaí
Habilidades: Habilidad manual, memoria, imaginación.
Personajes :
Gael/Koval: fuego fatuo terrícola.
Kin: demonio raigaurum irrense.
Ayne: anima sinhadre.
Eara: sinhadre sin esencia.
Nime: demonio mineral libense.
Iemai: cercana, fallecida.
Airi: sanaí.


Unidades mágicas : 3/8

Síntomas : Tendencia a alargar sus baños.

Armas :
Gael/Koval: espadas rectas, maza y quimeras.
Kin: alfanje y guan dao.
Ayne: sable.
Eara: ballesta de repetición.
Nime: dagas.
Airi: diálogo y esconderse.


Status : (ノ☉ヮ⚆)ノ ⌒*:・゚✧

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07/11/23, 01:39 pm
Airi estuvo pendiente de la expresión de Aniol sin hacer muy evidente que lo observaba fijamente. No era justo… si no era justo para ninguno de ellos, para un niño inocente aun lo era menos. La desesperación en su cara no era propia de alguien de su edad, pero le sanaí no tenía ningún consuelo aparte de no dejar de acariciar su hombro mientras Aniol se aferraba a Szczenyak.

Fue un alivio que Rägjynn pudiese quitarle rápido los cristales clavados, pero aquellas heridas eran las menos preocupantes de cara al futuro. Cuando el mjörní se dirigió a Damian, Airi también le miró con preocupación, esperando su respuesta. Sin embargo, lo siguiente que hizo fue volver a mirarse la mano herida. Al escuchar su pregunta, recordó que sí había tocado la comida, concretamente la fruta que pretendía exprimir hacía solo unos minutos eternos. Volvió a apartar la sangre que aún manaba del corte y entonces pudo ver por qué la notaba tan caliente: su palma se había enrojecido. No tenía, al menos no aún, el aspecto de los labios de Serena, pero incorporó de un brinco y fue a buscar una jarra de agua a la cocina para lavarse inmediatamente.

Dejó caer el agua sobre su mano herida y después enjabonó ambas meticulosamente, aclarándolas con lo que quedaba en la jarra. Se secó con un trapo limpio y lo ató en torno a su corte para no continuar manchando. No parecía grave, pero tampoco sabía nada sobre aquel veneno. «Al menos nadie más ha comido nada» pensó, sintiendo un escalofrío. La comida estaba envenenada. Ahora que su mente volvía a funcionar, aquella realidad caló con la fuerza de una tormenta de arena.

¿Por qué? ¿Era otra de las famosas pruebas? ¿Les dejaron confiarse en que recibirían comida para luego quitársela? ¿Era cosa de sus captores o aquella ave escamosa no tenía nada que ver con ellos? La falta de conocimiento sobre todo lo que les rodeaba era algo muy grave. Podían acostumbrarse a vivir ocultos detrás de los muros de aquel torreón, pero nunca sería suficiente. Hasta donde sabían en aquella ciudad solo había dos grupos de personas: sus captores y otros como ellos. Estaba Aria, olvidada el primer día, o los compatriotas que Kalna había mencionado. Tal vez ya hubieran muerto o hubiesen sido destinados a otro lugar. Poco podían teorizar en su desconocimiento, y Airi solo quería entender quién y por qué les odiaba tanto como para poner veneno en su comida.

Detenerse a meditar en aquel momento era un lujo. Debía moverse, quizá eso le ayudase a no preocuparse por la irritación de su mano. Rägjynn había encontrado a Tawar hecho un ovillo, así que se acercó de nuevo a ellos y le susurró con la voz más calmada que fue capaz de articular:
Ya ha pasado todo, estamos contigo. —Se sintió la persona más mentirosa del mundo. Nada había pasado, y todos lo sabían—. Vamos arriba y nos cambiamos la ropa sucia, ¿sí? —añadió para los niños, apoyando la idea del mjörní. Algunos tenían sangre en la ropa, y podía ser el peor recordatorio de lo que acababa de ocurrir en aquel lugar.
LEC
LEC

Ficha de cosechado
Nombre: Kalna, hija de Mánide
Especie: libense, del imperio
Habilidades: Automotivación, nociones de lucha, valor.
Personajes :
Dama Puente/Kaila: Maga logomante austriaca (1.60).
Kaethe/Dama Sobras: Ghoul nublina (1.46).
Yttria: Bruja percusionista canadiense (1.53).
Amira/Cálamo : Valkyria francesa (1.63).
Kalna : Libense, del Imperio (1.78).
Nefer : Ammut hijo de luna Levyna. (1.85)

Síntomas : Su sangre adquiere un tono anaranjado y se espesa un poco.
Armas :
Dama Puente/Kaila: Magia, báculo
Kaethe/Dama Sobras: Daga, fuerza bruta
Yttria: Arco, hacha, magia, mala leche, cucharillas y otros objetos metálicos.
Amira/Cálamo: Espada corta, pegaso (shire)
Kalna : Espada bastarda; lanza y escudo
Nefer : Lanza, venenos

Status : One flesh, one end
Humor : Permanent resting bitch face

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07/11/23, 04:13 pm
La irritación no pareció mejorar al lavarse las manos, pero parecía haber retirado todo el veneno de estas (o al menos no conseguía ver más), así que se conformó con eso, esperando que la rojez bajase con el tiempo. Se secó las manos con cuidado, tratando de no ser demasiado brusca con la zona sensible, y es que por mucho que no hubiera dolor, no quería empeorar más la irritación.

El resto del día no fue reseñable, salvo por la falta de comida de nuevo. No les quedaba mucha que supieran que no estaba contaminada, y casi todo eran bichos que Kalna se negaba a probar. No iba a morirse por un día sin comer, y los recuerdos de repetirse esa frase el primer día volvían de una manera desagradable, pues en aquella circunstancia era por falta de comida y no porque alguien se la hubiese envenenado. Solo podía sentir rabia ante el no haber sido capaz de evitarlo, pero se forzaba a mantener la calma, al menos hasta que volviese a ver al tal Sutileza. No se prometía entonces ser capaz de controlarse.

Kalna no hablaría demasiado durante el día, manteniéndose relativamente distante de sus compañeros, sin saber cómo navegar después de sus reacciones a la muerte de Serena. Eran raras, pero no quería preguntar los motivos y que fuera peor. Sin embargo, sí participaría en las conversaciones sobre seguridad, apoyando la idea de hacer guardias y sugiriendo dejar algunas armas en el salón por si pasaba cualquier cosa. No tenían por qué ser muchas, pero al menos un arco y una lanza, por si algo o alguien se acercaba demasiado a las troneras o se intentaba colar dentro.

Al llegar al anochecer subiría al cuarto donde habían dejado a Serena, con intención de pasar la noche allí. No necesitaba compañía y no le diría a nadie lo que pretendía hacer a no ser que preguntasen, aunque tampoco le importaba si alguien decidía acompañarla un rato o toda la noche. Ni siquiera lo estaba haciendo porque la chica le importase, sino porque el peso de las tradiciones era fuerte y no se imaginaba otra manera de reaccionar ante una muerte. Lo hacía porque era lo que le habían enseñado, porque eran sus costumbres, y pensaba mantenerlas todo lo posible.

Rick le acompañó un rato, y aunque no llegase a entrar, Ethan estuvo en el pasillo otro rato. No les culpó cuando se fueron, pero ella se quedaría allí el resto de la noche. En algún punto de esta llegaría Nohlem, y es que ninguno parecía estar pudiendo dormir después de aquel día. El varmano venía para cumplir las tradiciones de su mundo, y por extrañas y casi grotescas que pudieran parecer, Kalna no quiso juzgar. La muerte era distinta en cada mundo, y si ella podía estar allí dentro, velando a una desconocida, no iba a impedir que Nohlem hiciese, o intentase, lo que viera mejor.

Velar sola era aburrido, y echaba en falta alguien con quien hablar, pero no por ello quiso dormirse allí, o irse a su cuarto. El respeto a las tradiciones era algo que siempre le habían inculcado, y no iba a romperlo allí. El amanecer llegaría en algún punto, y estuvo a nada de bajar a comer algo para desayunar antes de recordar que no había nada. Tendrían que ir a por comida, y preferiblemente pronto, para evitar que algo llegase antes que ellos y la envenenase. Sin querer salir del cuarto hasta que fuera la hora de irse, pues la tradición decía que el velatorio debía durar un día y una noche, y quería cumplirla todo lo que fuera posible, Kalna esperaría a que le dijeran que era el momento de irse.

_________________________________________

Regocijaos, pues ahora sois parte de la leyenda de Kalna, hija de Mánide
Isma
Isma

Ficha de cosechado
Nombre: Damian
Especie: Humano itaiano
Habilidades: Agilidad, dibujo, espontaneidad
Personajes :
Síntomas : En ocasiones se desconcentra con más facilidad.
Armas :
  • Adam: Cimitarra y cuerpo de caballo. La incomodidad
  • Damian: Dientes
    Daga

Status : muñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñones
Humor : ajjaj

Torreón Sendar - Página 38 Empty Re: Torreón Sendar

07/11/23, 09:34 pm
La pregunta que hizo al aire el niño no tuvo respuesta de nadie al principio, ni al rato. Estaba nervioso, percatándose de todos que, por sus gestos y lo que recién pasó aumentaba la ansiedad interna que ahogaba a Damian sobre todo por lo que no podía quitar ojo.

No dejaba de mirar a Aniol, con sus manos que se andaban tiñendo de colores y sangre. Estaba herido y tuvo el impulso de ayudarle pero algunos se le adelantaron. El circense iba lento, ¿no quería ayudarlo? Sus manos se agitaban solas. Esos comentarios de preocupación al polaco e incluso la expresión de éste le hicieron sentir una enorme, profunda tristeza. Sumaban por desgracia esas miradas a él, ojos que no le respondían sus incógnitas y cargaban con algo que hacían pesar ese nudo enorme en su garganta.

Era depresivo. ¿Por qué había tanta tristeza y tensión en el ambiente? Damian arrugó la cara, temeroso de preguntar más sobre Serena y, en su lugar, pensaba en ella.

Reproducir…

Rebobinar…

Era como una película en su cabeza. Serena. Su cara hinchada. En el suelo. El monstruo con voz suave. El lápiz. Lo que vio volando en el aire. El tirón del peludo. Serena. Su cara hinchada. En el suelo. El monstruo con voz suave. Ethan y Rick. El lápiz. Lo que vio volando en el aire. El tirón del peludo. Volver. Era como su…

El reproductor de su cabeza tuvo una pausa abrupta cuando Rag le habló. No traía respuestas, en su lugar le preguntó más incógnitas.

Mh-Mh… —apretó las comisuras y negó con su cabeza. Se encontraba bien físicamente pero no, no se encontraba bien. Por suerte no tocó nada de comida y los que sí lo hicieron tenían partes hinchadas. Si solo lo habían tocado un ratito… Serena, ella comió eso.

Sus pensamientos andaban a trompicones, como si una parte de Damian no quisiese avanzar, indagar en el tema. Era curiosidad sumado con miedo a saber el estado de la que le echó la cruz.

Y así pasaría un momento largo durante el día. No pensaba en ello pero, a la vez, sí. No se meneaba mucho, iba caminando lejos de las escaleras y en silencio. En más de un momento quiso ver como estaba Aniol pero no tenía mucho ánimo para hacerlo, sus pensamientos lo ahogaban. Tuvo en una de sus pequeñas vueltas de paso a Ethan con quien tuvo una pequeña charla sobre el tema.

Llegó la noche y Damian seguía callado. No iban a cenar nada y era normal que lo hiciesen, ese maldito pájaro monstruoso les jodió la comida y el chico no se atrevía a probar bocado igualmente. Esa noche fue fría, Damian no pegó ojo.

Se levantó un poco temprano de la cama, saliendo de la habitación y buscando algún sitio en el que sentarse. Miraba a aquellas escaleras por las que vio el día anterior subir a Ethan.

Ella no bajaría.
Muffie
Muffie

Ficha de cosechado
Nombre: Szczenyak o Colmillo
Especie: vittya zawodny
Habilidades: Habilidad mental, habilidad manual y orientación

Personajes :
Wednesday: Vouivre humana británica.
Karime: Licántropa loba libense de la capital.
Kimbra: Demonio rakshasa krabelinense Hija de Lunas engendro.
Irenneil: Brujo de la cera aurva sinhadre.
Edén Damkinea: Atlante daeliciano de la Ciudad del Norte.
Szczenyak//Colmillo: vittya zawodny nómada.



Unidades mágicas : 5/5
Heridas/enfermedades :
Ka: Le falta el ojo izquierdo.
Colmillo: Tiene partido el colmillo derecho.


Síntomas : Gusto por dibujar trazos sin ton ni son cuando vacía la mente.
Armas :
Wen: Guadaña doble y arco.
Ka: Espadas gemelas, arco y dardos.
Kim: Arco, machetes y dagas.
Neil: Cuchara de madera y cera.
Edén: Magia y sonrisas amables.
Colmillo: inutilidad.



Humor : Absurdo

Torreón Sendar - Página 38 Empty Re: Torreón Sendar

08/11/23, 08:03 pm

Colmillo no supo si fueron sus palabras, las de Airi o su tacto lo que consiguió que Aniol volviera a respirar, pero agradecería a quien hiciera falta por ello. La idea de que el niño fuera incapaz de respirar de nuevo por el shock de la situación hacía que sus entrañas se removieran. El cachorro había vuelto a caer sobre él, rodenándole con sus brazos y enterrando su cara en su pecho y, aunque todavía no estaba haciendo ningún sonido más allá del que hacía el aire entrando y saliendo de sus pulmones, Colmillo lo catalogó como un avance. Al final, la búsqueda de un abrazo era una reacción a la necesidad de consuelo, no a la apatía o el vacío.

Con cuidado, abrazó de vuelta a Aniol dejando suficiente hueco para que Räg pudiera quitar los cristales de sus manos y limpiar sus heridas, preocupado por un momento por haber tocado la comida y estar contaminando al niño, pero recordando de nuevo que la cesta que él había vacíado contenía solo comida empaquetada.

Tras la sugerencia de Räg, Szczenyak recogió a Aniol del suelo y le indicó al mjörní que abriera el camino hacia la habitación que compartían, sintiéndose en cierta manera responsable del niño y no queriendo compartir su carga, por lo que se negó a que le ayudaran. De todas maneras, no era que lo necesitara. Colmillo no era un vittya especialmente fuerte, no si se le comparaba con alguno de sus hermanos, pero estaba bastante acostumbrado a llevar niños pequeños dormidos en brazos y era algo en lo que claramente daba igual el mundo de origen.

No tardaron mucho en subir a los niños y cambiarlos para que no quedaran rastros de sangre (o de veneno) en su ropa. Aniol, por su parte, si bien no tuvo reacción más allá de aferrarse al zawodny, no opuso resistencia a nada, lo que Colmillo en parte agradeció por lo mucho que le facilitó el trabajo y porque concentrarse en Aniol le permitió olvidar el por qué se encontraban en esa situación. Si el niño no le permitiera ayudarle, Szczenyak tendría que pensar de nuevo en el pajarraco, en la flecha, en el lapiz, en la cara hinchada de Serena y en sus ojos vacíos.

Pero no por mucho que se desee se puede huir de lo que te acecha.

La noche llegó. No había comida que saciara la pena ni conversaciones que aliviaran el alma ni sueño que anestesiara el dolor.

Colmillo había cerrado a cal y canto la ventana de la habitación, temeroso de que otro pajarraco se colara a terminar el trabajo, y se sentó junto a la cama de Aniol con la mirada fija en la puerta, esperando no sabía muy bien el qué. Pero nada de eso ayudó a su angustia.

Había pasado una semana con el miedo en segundo plano de encontrarse al monstruo que atravesaba paredes en el interior del torreón. Pero ni siquiera habían necesitado ese poder para entrar, para atacarles.

Se habían sentido seguros, confiados. Y Serena lo había pagado.

La noche fue larga y el sueño nunca llegó, atormentado con la cara hinchada y ahogada de Serena, sustituyéndose por momentos por la cara del resto de sus compañeros y, más entrada la noche, por los de su familia.

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"Rocavarancolia es una ciudad llena de misterios y sorpresas, como un acertijo complicado y excitante."
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