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Torreón Sendar

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Rocavarancolia Rol
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Torreón Sendar - Página 52 Empty Torreón Sendar

19/09/12, 10:54 pm
Recuerdo del primer mensaje :

Ya antes de la Batalla de Rocavarancolia éste era uno de los mayores torreones de la ciudad. Quedó destruido por un explosivo que le arrancó sus cuatro plantas superiores, dejando tan sólo dos, aunque más tarde se reformó convirtiéndose en un torreón de cuatro plantas. Su base es circular y está protegido por un foso frente a la puerta, mientras que en la parte trasera hay un risco de varios metros de profundidad.

Tiene un patio empedrado muy pequeño acoplado a la parte trasera, con sitio para que una o dos personas entrenen. Una estatua pegada al muro representa una figura envuelta en túnicas cuya nariz y barbilla sobresalen de entre los pliegues. Alguien le pintó un bigote ridículo y una perilla garabateada con carbocillo mezclado con grasa.

La planta baja es un salón circular dividido en una gran sala central con cocina y salón y tres dormitorios pequeños que la rodean. Las escaleras, que están tras una puerta, llevan al resto de plantas del torreón. En el sótano hay una armería con mazmorras, en la primera planta hay cinco habitaciones medianas y dos baños, y en la segunda hay tres dormitorios grandes. La última planta no contiene nada salvo unas escaleras que llevan a la azotea, delimitada por un muro simple de escasa altura.

Recetario integral de Persilia Sukaldaria:

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Kanyum

Ficha de cosechado
Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
Habilidades: Puntería, intuición, carisma

Torreón Sendar - Página 52 Empty Re: Torreón Sendar

26/04/24, 11:51 pm
No me voy a ir —“sin ti”, pensó por una fracción de segundo, un sentimiento egoísta y amargo con el que él mismo arrugó la cara al creerse capaz de abandonar a los demás. Se tragó un suspiro al tiempo que frotaba una mejilla contra la cabeza de Aniol, un gesto dulce rebajado por la inmensa atención que le prestaba a los ruidos de fuera.

Estaba tan tenso que ni la humedad de las lágrimas en su pecho le hizo apartar la mirada del rellano. Apenas distinguía al resto, una quietud que no correspondía con la alarma, y a partir de cierto punto incluso la voz de Damian se volvió un timbre en el que no se distinguían palabras. Con el corazón en un puño y el cuerpo petrificado en una sola postura junto Aniol, esperó.

Finalmente la voz de Ethan llamó por ellos. Nohlem volvió a ser dueño de su cuerpo, y aún así iba con la cautela tan calada que los primeros pasos que dio fueron forzosamente silenciosos, como si el león no fuera tan imaginario y aún pudiera comerles. Y eso que ni siquiera sabía lo que era un león.

Se asomó al cuarto, entrando con prudencia con Aniol de la mano, un agarre que suavizó al sintonizar con el estado del resto, cuando la preocupación por el italiano ganó otro matiz de pena. Otra pesadilla. Ojalá eso le calmase tanto como necesitaba. Podía creerse que Ethan las tuviera por mal trauma, que Damian también por la experiencia de esa misma noche, pero… Nohlem era varmano, y como varmano, supersticioso. Despertar llorando era algo que le había ocurrido más veces de las que le gustaría admitir, pero, ¿gritando?

No sería un monstruo devora-hombres, pero quizás sí que había algo hostigándoles. Ni siquiera habían tenido margen para recuperarse del mal rato con Ethan, por todos los Santos.

¿Estáis… bien? —preguntó a todos, aunque sus ojos no conseguían desviarse de Damian en un singular simulado. En realidad esperaba que otros respondieran, asi que más pronto que tarde sus ojos vagaron a los que allí habían dormido, como Räg, en el momento el más cercano al niño. El dudar de Aniol no le pasó desapercibido, aunque no supo interpretarlo ni relacionarlo al malestar entre ellos. Creyendo que solamente eran los restos del susto lo que le cohibía, algo con lo que fácilmente empatizaba, le rodeó los hombros y lo estrujó con una mano para infundirle ánimo.

De verdad, ojalá pudiera creerse que no pasaba nada.

Un… desayuno, sí —repitió, hueco.
Harek

Ficha de cosechado
Nombre: Rick
Especie: Humano
Habilidades: Puntería, habilidad mental y carisma

Torreón Sendar - Página 52 Empty Re: Torreón Sendar

27/04/24, 12:16 pm
Rick ofreció también una mirada sentida a Connor en cuanto apareció junto a Ethan, justo a tiempo para escuchar la explicación del pequeño. Aunque no le extrañaba que fuera a recuperarse al instante con un sueño tan reciente y vívido, le dolía igual verlo tan asustado aún con todos los intentos para ayudarle.

La preocupación del neoyorquino no mejoraba con el relato de la pesadilla. Que soñara con algo tan familiar como el circo tenía todo el sentido del mundo, muchos eran los sueños que él había tenido en los que estaba de vuelta en Nueva York con sus amigos y Bob, lejos de aquel infierno. El matiz tan macabro sin embargo le dio un escalofrío solo de escucharlo. -(Joder, normal que estés así. Ha tenido que ser horrible)- pensó visiblemente preocupado de brazos cruzados. Todos los peligros de la ciudad les estaban pasando factura, sin duda, y a saber si la "aventura" de esa noche había colaborado.

Dejó que sus compañeros siguieran calmando al niño, asintiendo de vez en cuando a sus argumentos con un ligero "uhum" para reforzarlos. No podía añadir mucho más cuando ya con sus palabras y gestos estaban apelando a la racionalidad y la tranquilidad con, a su parecer, bastantes posibilidades de que pudieran conseguirlo con toda la calidez que transmitían. A riesgo de agobiarlo con tantas voces, Rick vio mejor apoyar con su presencia por el momento.

La pregunta del mjörní hizo que se girara a los últimos en entrar, por si sabían algo. No se había fijado hasta ahora con toda la tensión, pero era extraño que Nohlem y Aniol no hubieran subido también. Antes de que pudiera ponerse en lo peor, el británico salía a llamarlos para tranquilidad de todos. El neoyorquino soltó un pequeño suspiro al verlos entrar poco después, aunque la preocupación no tardó en sobreponerse de nuevo al fijarse en el malestar del polaco. Cada día que pasaba tenía más claro que, si bien era cruel que todos estuvieran en esa ciudad en esas condiciones, lo peor es que hubieran traído a los niños. -Sí. Es solo... bueno...- empezó a contestar dubitativo al varmano, acabando por mirar hacia donde estaba el italiano con preocupación. No estaban heridos, pero tantos sustos no les estaban haciendo ningún bien a nadie.

Ya que había salido el tema varias veces, al neoyorquino se le ocurrió una forma de aportar a los intentos y despejar un poco la habitación por si Damian lo necesitaba. -Creo que con un pelín de ayuda puedo ir empezando a preparar un desayuno tan rico como el de ayer- dijo en un tono agradable, pasando la mirada por sus compañeros más alejados del chiquillo para extenderles la invitación, aunque agradecería a cualquiera que se uniera. Después habló directamente al italiano: -¿Te apetece algo en especial?- En el fondo sabía que la pregunta estaba más limitada, mientras cocinaban el día anterior se fijó que muy pronto tendrían que salir a reponer la comida, pero dentro de lo posible intentaría improvisar si no tenían algo que quisiera el pequeño.
Isma

Ficha de cosechado
Nombre: Damian
Especie: Humano itaiano
Habilidades: Agilidad, dibujo, espontaneidad

Torreón Sendar - Página 52 Empty Re: Torreón Sendar

27/04/24, 04:55 pm
De nuevo tragó saliva, arrastrando todo el mal cuerpo que tenía desde que se despertó. Con el reverso de la mano se limpió los ojos y la nariz, exhalando entrecortadamente por la boca y tosiendo un poco.

La mirada del chico se paseó entre los que intentaron explicar la situación, cada uno dando buenos motivos para confirmar que sí que estaba soñando. A Damian aún le pesaban esos comentarios de su familia, eran tan vividos que terminó creyéndoselo en aquellos cinco minutos de despertar. Asintió a todos aquellos argumentos, mirando a su alrededor y soltando a Rag al sentir su agarre. Sí que estaba donde debía, en su castillo, donde siempre. Estaba entero, no tenía ni un solo rasguñó y tampoco le dolía al respirar.

Mhm… Vale, no sabia que estaba soñando cosas tan malas es que me he… asustado un huevo… —afirmó asintiendo con la cara triste pero ya algo más recuperado, levantándose poco a poco y con la cara aún húmeda y la congoja a flor de piel—. Gracias tíos, es que vaya mierdón de sueño he tenido… Buff...

Con eso pudo sentirse algo identificado con Ethan y lo que le pasó el día de ayer, a quien miró un buen rato antes de esquivar la mirada cuando Aniol fue mencionado. Ahora que lo decían, Aniol no estaba por ningún lado, ni Nohlem tampoco.

Pero al tiempo aparecieron ellos dos. Damian se puso de pie con algo de prisa, con la pequeña espina de tener a todos mirando, sobre todo a un Aniol agarrado al varmano. El italiano sintió incomodidad al verlo, con alguno que otro sentimiento cruzado pero al fin y al cabo estaba en un momento de debilidad y, en el fondo, agradeció su compañía que… no duró demasiado. El polaco retrocedió unos pasos y Damian pudo ver eso y sentirlo, un lenguaje no verbal que le generó culpa por lo que le gritó. No era mentira pero entre lo encendido que estaba y la forma en la que lo dijo le dolió bastante hacerlo.

S-Si, vamos a… comer algo. No… no sé Rick, cualquier cosa esta guay —respondió a la petición de Rick sin quitar ojo a Aniol, con las cejas arqueadas. ¿Acaso iban a estar así toda la vida? Eso le puteaba por dentro, no quería pelearse tanto tampoco.

Ya con las aguas más calmadas fue a desayunar abajo con el resto. No tenían mucha comida y aunque él y Aniol se llevaron un buen pellizco se notaba que tiraban de lo justo en comparación. Damian no era ajeno a esto, pues acostumbraba a tener porciones mucho más grandes que su madre y que el resto. Es por ello que no puso ningún pero, era lo normal para el circense.

¿Hoy salimos? Estamos un poco tiesos de comida, creo —al fin dijo al terminar su plato de esos tomates chiquititos cortados en forma de conejo. Aunque podía aguantar con eso, se había acostumbrado a comer más que en casa y exhibió el problema de forma transparente, sin tener pesos morales sobre lo de la escapada de ayer pues ese era el menor de los problemas—. Pero todos juntos, eso clarinete —alzó las palmas, por si acaso alguno le daba por asumir que se piraría solo. Eso sí, otorgaría breves miradas a Aniol, interesado por su opinión para ver si venía o no.

Si daban la afirmativa, Damian no tardaría en preparar su filo enfundado personal y en ponerse las botas para salir, estando de los primeros en la puerta.
Tak
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Airi
Especie: Sanaí
Habilidades: Habilidad manual, memoria, imaginación.

Torreón Sendar - Página 52 Empty Re: Torreón Sendar

28/04/24, 12:43 pm
Las palabras de unos y otros terminaron por calar en la mente confusa de Damian. Airi esbozó una pequeña sonrisa de alivio cuando este empezó a actuar con normalidad, y se irguió también para darle espacio. Se habían despertado todos de golpe, así que era normal que aún tuviesen que terminar de espabilar, asearse o vestirse antes de desayunar. Habiéndose asegurado de que todo estaba bien, se dirigió a la cocina junto con otros a ayudar a improvisar un desayuno con los pocos vegetales que quedaban. Aquel día no podían posponer más una salida a por comida.

Claro —respondió a Damian cuando mencionó justo eso—. ¿A dónde preferís? ¿La zona más lejos? —preguntó, mirando a unos y a otros. Sus piernas le pedían cruzar el puente y traer la comida de más cerca, pero los mamíferos espinosos solían guardar aquel punto y era peor tener que volver corriendo y escudarse. La caminata larga solía ser más segura, y por eso la prefería. «Como si fuese un paseo» trataba de convencerse.

Aunque no había tomado nada más que un poco de agua caliente con hierbas, fingió que su estómago estaba saciado y se puso a recoger la mesa, dando pie a que empezasen los preparativos para la salida.
Giniroryu
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Rägjynn
Especie: mjörní
Habilidades: memoria, buen oído y don de lenguas

Torreón Sendar - Página 52 Empty Re: Torreón Sendar

28/04/24, 05:06 pm
Le alivió ver llegar a Aniol junto a Nohlem, aunque la actitud del niño le preocupó.
Damian tuvo una pesadilla —respondió al varmano tras Rick, queriendo asegurarles que no había ocurrido nada más.

El italiano se había calmado y aceptado la realidad finalmente, y al notar que le soltaba se apartó un poco de él con una sonrisa. Quizás necesitaba algo de espacio. Parecía ya receptivo del todo a lo que le decían, por lo que su preocupación por el mal trago nocturno se diluyó un poco… sustituida por la actitud que seguía teniendo respecto al polaco. Estaba claro que la discusión de anoche les había afectado y al mjörní le hubiese gustado preguntarles al respecto e intentar que se perdonasen el uno al otro, pero eso iba a tener que esperar.

Mientras bajaban y Damian hablaba con Airi y Rick sobre el desayuno y la necesidad de salir a por provisiones, se acercó a Aniol y Nohlem, a quien parecía haberse pegado. En su desconocimiento, concluyó que el polaco debía de haber dormido junto al varmano, y no tenía ni idea de que no había sido así en absoluto.
¿Todo bien? ¿Nadie más tuvo una pesadilla, no? —les preguntó esbozando una sonrisa pero claramente preocupado.

Acerca de la pregunta de le sanaí, el mjörní no sería de los primeros en opinar, pero le parecía bien que se desplazasen hasta el punto más lejano. No era lo más cómodo, pero hasta ahora sí había sido lo más seguro.


Sigue en el Barrio Quemado.
Giniroryu
Giniroryu
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Rägjynn
Especie: mjörní
Habilidades: memoria, buen oído y don de lenguas

Personajes : Noel: Draco de Estínfalo de origen sueco.
Archime/Krono Rádem: Kairós irrense.
Irianna/Dama Enigma: Nebulomante idrina lacustre.
Adrune: Gamusino sinhadre, edeel.
Lethe: Horus, enderth.
Rägjynn: mjörní.
Naeleth: Bruja del Hielo, nublina.


Unidades mágicas : 8/8
Síntomas : Aumenta su resistencia progresivamente.
Armas : Noel: hacha de dos manos y espada bastarda.
Archime/Krono Rádem: sus monólogos sobre biomecánica avanzada.
Irianna: arco y estoque.
Adrune: lanza, espadas cortas y arco.
Lethe: arco y lanza.
Rägjynn: jō.
Naeleth: arco, sai y báculo.


Status : Gin: do the windy thing.

Humor : REALLY NOT FEELIN' UP TO IT RIGHT NOW. SORRY.

Torreón Sendar - Página 52 Empty Re: Torreón Sendar

19/05/24, 11:07 pm
Aria se encontraba en la cocina cuando comenzó todo. Era uno de esos pocos días que se sentía con fuerza para levantarse por su propio pie, y tenía sed. Sabía que sus compañeros habían salido, y aunque alguien más se habría quedado como de costumbre, tampoco quería ser una molestia constante.

Los gritos casi le hacen dejar caer el vaso de agua que estaba bebiendo, pero logró posarlo en su mesa para acercarse a una ventana a ver qué estaba pasando.

---

—¡Ayuda, por favor! ¡¡Los de la torre!!
Una ochroria de constitución fuerte con el pelo castaño sobre los hombros gritaba con todas sus fuerzas al borde del foso, haciendo un pequeño altavoz con las manos. Unos segundos después se desplomaría en el suelo.

---

En el interior del torreón, se escucharía la puerta del cuarto de Abel, con quien casi nadie se había cruzado en días ya que solo salía de su cuarto para comer y poco más cuando creía que no había nadie en la planta baja. Salió justo a tiempo para ver cómo la irlandesa echaba a correr hacia el sótano.

—¿Aria? —su voz sonaba rasposa por la falta de uso—. ¿Qu...é?

La chica no le oyó o no le hizo caso, pero pronto escucharía el puente levadizo bajándose como respuesta a su pregunta. El moreno permaneció paralizado en mitad del salón hasta que vio regresar a Aria, sin aliento por el esfuerzo.

—Alguien... necesita... ayuda... Es como... como yo... —le dijo a Abel como única explicación antes de dirigirse hacia la puerta respirando pesadamente.

—E... espera... ¿Hay alguien más aquí? —alzó la voz el chico, armándose de valor y buscando la presencia de una persona más confiable. Mientras él se giraba con intención de dirigirse a la primera planta , Aria ya estaba abriendo los portones—. ¡Aria, espera!

Abel se maldecía a sí mismo internamente mientras se debatía entre qué hacer. Estuvo a punto de seguir a la irlandesa al exterior, pero finalmente su desidia ganó. Ya había gastado las energías que tenía en intentar razonar con ella y en alzar la voz por ese día. Volvió a encerrarse en su cuarto.

Aria, por su parte, estaba completamente enfocada en llegar hasta la persona que había visto caer tal y como ella lo había hecho semanas atrás. En su cabeza, no cabía otra opción que no fuese ayudarle, incluso si sentía fuertes pinchazos en su pecho por el esfuerzo.
LEC
LEC

Ficha de cosechado
Nombre: Kalna, hija de Mánide
Especie: libense, del imperio
Habilidades: Automotivación, nociones de lucha, valor.
Personajes :
Dama Puente/Kaila: Maga logomante austriaca (1.60).
Kaethe/Dama Sobras: Ghoul nublina (1.46).
Yttria: Bruja percusionista canadiense (1.53).
Amira/Cálamo : Valkyria francesa (1.63).
Kalna : Libense, del Imperio (1.78).
Nefer : Ammut hijo de luna Levyna. (1.85)

Síntomas : Su sangre adquiere un tono anaranjado y se espesa un poco.
Armas :
Dama Puente/Kaila: Magia, báculo
Kaethe/Dama Sobras: Daga, fuerza bruta
Yttria: Arco, hacha, magia, mala leche, cucharillas y otros objetos metálicos.
Amira/Cálamo: Espada corta, pegaso (shire)
Kalna : Espada bastarda; lanza y escudo
Nefer : Lanza, venenos

Status : One flesh, one end
Humor : Permanent resting bitch face

Torreón Sendar - Página 52 Empty Re: Torreón Sendar

20/05/24, 10:03 am
Aquel día Kalna había optado por quedarse. Hubiera preferido salir, pero en una de las salidas anteriores había pisado mal en una baldosa suelta y prefería no jugársela a que lo que parecía una torcedura sencilla de curar se volviese algo peor, y aunque a aquellas alturas ya parecía estar bien, no iba a pasar nada porque se perdiera una simple salida a por cestas.

Se encontraba en la última planta antes de la azotea, aquella que estaba vacía y que estaba usando para entrenar mientras esperaba que sus compañeros volvieran cuando oyó los gritos. No reconocía el tono de voz; no era de nadie que hubiera salido, así que lo dejó pasar. No iba a ser ella la que abriese a otra desconocida, ya bastante había tenido con hacerlo una vez y eso había sido antes de saber que había alguien como Sutileza tratando de matarles. La punta de la lanza se clavó en el muñeco improvisado mientras ignoraba completamente la conversación que se producía un par de plantas más abajo.

Y entonces ocurrió.

Su cuerpo se tensó al oír el mecanismo que ya le había despertado la noche anterior, como si reviviese los momentos de confusión de los primeros segundos y el cabreo de los siguientes minutos. Apretó los labios con fuerza mientras bajaba las escaleras lanza en mano, atenta a cualquier ruido. ¿Quién era tan idiota como para abrir? Szczenyak estaba dormido, le había visto al bajar; Tawar era demasiado pequeño como para accionar el puente; la puerta cerrada de Abel no le hacía sospechar del humano. Eso solo le dejaba una opción, y que fuera precisamente ella no lo hacía mejor. Enferma, a penas sin fuerza y aún así lo bastante idiota como para gastar esta en una desconocida a la que no podían alimentar y que daba igual si moría. Las pruebas eran para separar a los que eran dignos de los que no, al fin y al cabo.

¿Por qué has abierto? —exigió saber desde la puerta, mirando al exterior tratando de averiguar qué pasaba. La que podía suponer que había gritado estaba tendida en el suelo, pero no se fiaba de que lo que la hubiera atacado estuviera por allí aún. Implícito en su tono, frío pero conteniendo mucho más de lo que decía su expresión, la orden de que volviese dentro.

No iba a dudar cerrar con ella fuera si era necesario.

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Regocijaos, pues ahora sois parte de la leyenda de Kalna, hija de Mánide
Tak
Tak
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Airi
Especie: Sanaí
Habilidades: Habilidad manual, memoria, imaginación.
Personajes :
Gael/Koval: fuego fatuo terrícola.
Kin: demonio raigaurum irrense.
Ayne: anima sinhadre.
Eara: sinhadre sin esencia.
Nime: demonio mineral libense.
Iemai: cercana, fallecida.
Airi: sanaí.


Unidades mágicas : 3/8

Síntomas : Tendencia a alargar sus baños.

Armas :
Gael/Koval: espadas rectas, maza y quimeras.
Kin: alfanje y guan dao.
Ayne: sable.
Eara: ballesta de repetición.
Nime: dagas.
Airi: diálogo y esconderse.


Status : (ノ☉ヮ⚆)ノ ⌒*:・゚✧

Torreón Sendar - Página 52 Empty Re: Torreón Sendar

20/05/24, 02:30 pm
Aria trotó con sus piernas débiles escaleras arriba, encantada de poder ser la persona amable que ayudase a otros esta vez. Al otro lado de la puerta había alguien necesitado. No parecía desnutrida, así que lo más probable es que estuviese herida.
—¿Estás bien? ¿Qué te ha pasado? —tuvo tiempo de preguntar antes de que Kalna hiciese acto de presencia. Aria no pensó que pudiese estar enfadada con ella, y se volvió hacia la libense con una sonrisa, que desapareció al ver su semblante serio—. Kalna… Está herida, mírala…

Quitando su agotamiento, no había sangre en su ropa, que era similar a la que tenían en su torreón. Como también eran similares la armadura de cuero que llevaba por encima y la espada de su cinto. Sus rasgos delataban que no era humana, ni libense, ni sanaí o varmana. Pero para Aria eso ya no era una razón para desconfiar, no en ese mundo de fantasía. Se agachó al lado de la chica y le puso una mano en el hombro.
—¿Puedes levantarte? ¿Te traigo agua?
Recibió una mirada que parecía pedir que le ayudase a levantarse, pero como Aria no lo hizo –apenas podía consigo misma–, la ochroria sacó fuerzas de flaqueza y se arrodilló en el suelo.
—Podré en un momento, llevo mucho tiempo corriendo y no puedo más —dijo. No había apenas sudor perlando su frente, pero bien era cierto que Szczenyak tampoco sudaba—. Vi el puente subido y pensé que podría haber alguien aquí, como en nuestra torre —explicó, dudando—. Nuestro grupo fue atacado en la calle por un... sapo gigante. ¿Cómo os llamáis?

La pregunta de la ochroria incluyó a Kalna, a quien miró entonces por primera vez. Se detuvo un momento en sus rasgos, echándole un vistazo de arriba abajo, y añadió:
—¿Eres libense? ¿La noble que cosecharon a la vez que Ilol? —quiso saber, con la voz plagada de curiosidad.

Un tercer par de ojos la observaba la escena desde una ventana más arriba. Abel, agazapado, se asomaba a intervalos a la tronera, sujetando entre sus manos sudorosas una daga que vivía permanentemente en su habitación desde la muerte de Serena. No servía para nada en ese momento, pero era como un amuleto al que aferrarse cuando tenía miedo, para transformarlo en sentimientos que le hiciesen sentir menos débil.
LEC
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Ficha de cosechado
Nombre: Kalna, hija de Mánide
Especie: libense, del imperio
Habilidades: Automotivación, nociones de lucha, valor.
Personajes :
Dama Puente/Kaila: Maga logomante austriaca (1.60).
Kaethe/Dama Sobras: Ghoul nublina (1.46).
Yttria: Bruja percusionista canadiense (1.53).
Amira/Cálamo : Valkyria francesa (1.63).
Kalna : Libense, del Imperio (1.78).
Nefer : Ammut hijo de luna Levyna. (1.85)

Síntomas : Su sangre adquiere un tono anaranjado y se espesa un poco.
Armas :
Dama Puente/Kaila: Magia, báculo
Kaethe/Dama Sobras: Daga, fuerza bruta
Yttria: Arco, hacha, magia, mala leche, cucharillas y otros objetos metálicos.
Amira/Cálamo: Espada corta, pegaso (shire)
Kalna : Espada bastarda; lanza y escudo
Nefer : Lanza, venenos

Status : One flesh, one end
Humor : Permanent resting bitch face

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20/05/24, 04:13 pm
Apretó aún más los labios ante la respuesta de Aira, conteniendo emociones que sabía que era mejor ocultar y que no estaría sintiendo a esos niveles si la noche anterior Aniol y Damian no les hubieran puesto en peligro a todos bajando el puente. Sabía que debía mantenerse fría, y tomó aire y lo expulsó un par de veces por la nariz, tratando de que las ganas que tenía de, bien arrastrar a Aria dentro, bien cerrar el portón y subir el puente con ellas fuera, se fueran y le dejasen pensar en cual era el curso de acción más lógico. No descartaba que fuera uno de los anteriores, pero si lo era no debía tomar la decisión sin pensar en frío cuando aún podía.

Primero de todo, no se veía sangre alguna en la chica, cuyos rasgos no reconocía de ninguna otra especie que hubiese visto. Bien podía ser de otro mundo distinto, aquello no sería sorprendente a aquellas alturas. Podía tener algo roto, pero si fuera una pierna probablemente hubiera llegado cojeando y no corriendo. Un brazo tal vez podía ser una posibilidad, pero no se agarraba nada con dolor.
No parece que lo esté; solo está cansada —respondió a Aria. Como todos los humanos que había conocido (exceptuando tal vez a Connor), esta pecaba de una ingenuidad terrible para su gusto, o al menos de excesiva amabilidad para las circunstancias en las que estaban, especialmente después de la muerte de Serena. «Y puede descansar fuera» añadió mentalmente con cierta crueldad. Sabía que aquello era peligroso, pero no era su problema.

Dedicó una mirada a Aria, tan neutra como su tono de voz.
Si quieres que me plantee siquiera ayudar, empieza por quitarle el arma.
No era tan inocente como para acercarse a alguien armado: un momento de vulnerabilidad de más y estabas muerta, pero lo que callaba era que realmente ni aunque Aria hiciera caso pensaba ayudar a que la otra se levantase o acercarle un vaso de agua. Podía haber peligro cerca, y aunque eso no le asustaba en sí, si prefería que el torreón se mantuviera todo lo cerrado posible ante la posibilidad: que les atacasen dentro sería un error demasiado grave.

Su expresión viró a una más fría aún cuando la desconocida preguntó por sus nombres, maldiciendo mentalmente a Aria por revelar el suyo antes de tiempo. Apuntó con la lanza a la chica arrodillada, sin violencia en el gesto, solo como medio para señalarla.
Antes de nada deberías presentarte tú. ¿O es que no os enseñan modales en tu mundo? —quería el respeto que merecía alguien de su clase y que en aquel momento se sentía con capacidad de exigir, pues no había nadie que cuestionase que no ayudase. Alzó la ceja cuando mencionó al andrógino, con curiosidad repentina, aunque no permaneció allí más de un segundo. «¿De qué le conoces?», se preguntó con interés, aunque también cabía la duda de si conocería a Lahria.

No pensaba confirmar ni negar nada por el momento, y antes de que la conversación cambiara de cauce hacia Ilol quería saber mucho más.
¿Dónde os atacó? ¿Dónde está el resto de tu grupo? —preguntó. No era que no se fiase de su relato tanto como de que la información era escasa y quería saber más. Se sentía una general a la que alguien le había dado un informe de dos líneas mal contadas—¿No luchaste? No veo sangre en la espada.

¿Qué había dicho el hombre del parche el primer día? Matad antes de que os maten, si tenéis que salvar a alguien que sea a vosotras mismas. «No dejéis nada al azar». Y demasiado estaba dejando cada segundo que la puerta permanecía abierta.

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Regocijaos, pues ahora sois parte de la leyenda de Kalna, hija de Mánide
Tak
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Ficha de cosechado
Nombre: Airi
Especie: Sanaí
Habilidades: Habilidad manual, memoria, imaginación.
Personajes :
Gael/Koval: fuego fatuo terrícola.
Kin: demonio raigaurum irrense.
Ayne: anima sinhadre.
Eara: sinhadre sin esencia.
Nime: demonio mineral libense.
Iemai: cercana, fallecida.
Airi: sanaí.


Unidades mágicas : 3/8

Síntomas : Tendencia a alargar sus baños.

Armas :
Gael/Koval: espadas rectas, maza y quimeras.
Kin: alfanje y guan dao.
Ayne: sable.
Eara: ballesta de repetición.
Nime: dagas.
Airi: diálogo y esconderse.


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21/05/24, 02:14 pm
La ochroria podía parecer ligeramente molesta por la desconfianza de Kalna, pero terminó por relajar la postura y ceder. Ella misma desenganchó el arma de su cinturón y se la dio a Aria, que la aceptó con una sonrisa, complacida porque la desconfianza de su compañera fuese infundada.
—Disculpa —replicó al escuchar la queja de Kalna—. Mi nombre es Merante, de Ochroria, si es que conocéis mi mundo.

No pudo hacer sus propias preguntas, porque la libense volvió a la carga con su desconfianza. Merante miró a la espada y luego a ella de nuevo.
—No siempre luchar es la mejor idea, como ya tenéis que saber. Corrimos, esa cosa tenía una lengua larguísima. Estábamos cerca de la grieta llena de huesos, cerca de aquí, pero terminamos separándonos. Yo iba delante y los he perdido a todos. Ojalá hayan vuelto al refugio…
—No te preocupes, Merante, seguro que sí —le interrumpió Aria con voz suave—. Yo soy Aria, de la Tierra, ¡encantada! ¡Y Kalna es de Libo, sí! Qué suerte que vaya a poder reunirse con uno de los suyos… los humanos somos los únicos que hemos podido hasta ahora y me daba mucha pena por el resto. —Aria se giró con una gran sonrisa hacia Kalna, pero de nuevo la perdió al ver que no estaba precisamente contenta por aquello, o por lo que fuera—. Um...

Mientras Aria bajaba la cabeza, Merante la inclinó con curiosidad, ignorando la hostilidad de Kalna.
—Entonces es verdad… Ilol se alegrará mucho de verte. Todo este tiempo ha estado preocupándose por sus compañeras de Libo, preguntándonos si las encontrábamos aquí fuera. ¿Está por casualidad la otra también con vosotros?
LEC
LEC

Ficha de cosechado
Nombre: Kalna, hija de Mánide
Especie: libense, del imperio
Habilidades: Automotivación, nociones de lucha, valor.
Personajes :
Dama Puente/Kaila: Maga logomante austriaca (1.60).
Kaethe/Dama Sobras: Ghoul nublina (1.46).
Yttria: Bruja percusionista canadiense (1.53).
Amira/Cálamo : Valkyria francesa (1.63).
Kalna : Libense, del Imperio (1.78).
Nefer : Ammut hijo de luna Levyna. (1.85)

Síntomas : Su sangre adquiere un tono anaranjado y se espesa un poco.
Armas :
Dama Puente/Kaila: Magia, báculo
Kaethe/Dama Sobras: Daga, fuerza bruta
Yttria: Arco, hacha, magia, mala leche, cucharillas y otros objetos metálicos.
Amira/Cálamo: Espada corta, pegaso (shire)
Kalna : Espada bastarda; lanza y escudo
Nefer : Lanza, venenos

Status : One flesh, one end
Humor : Permanent resting bitch face

Torreón Sendar - Página 52 Empty Re: Torreón Sendar

21/05/24, 03:39 pm
En realidad el nombre de la otra le importaba más bien poco, igual que saber de dónde venía pero para Kalna era una cuestión de respeto y, sobre todo, de igualar un terreno de juego que Aria se empeñaba en poner en su contra. Se limitó a asentir con un gesto de la cabeza casi imperceptible, mientras escrudiñaba la expresión de Aria. Cómo podía ser tan tonta, sonriendo de aquella manera cuando aún sabían tan poco de Merante y lo que quería. Ayuda, sí, pero ¿de qué tipo? No se la veía herida, y no estaba pidiendo que le curasen de manera urgente.

«Por los Grandes Felinos». Definitivamente Aria era tonta, con todas y cada una de las letras. No sabía cómo no le había salido un tic en el ojo de su comportamiento, porque el peligro que conllevaba que fuera dando todos los datos posibles a cualquiera que pasara por allí era alto, y no parecía entender las sutilezas del lenguaje no verbal o de los tonos de voz. Casi empezaba a pensar que tenía más peligro ella que cualquier monstruo o persona desconocida, con esa incapacidad de cerrar la boca más de treinta segundos.
Aria —llamó, seria. De haber sabido lo que era, probablemente hubiera hecho una comparativa con darle órdenes a un perro—. Cállate. Y revisa que no lleve más armas.
Dudaba que la humana fuera a hacer caso, porque aquel nivel de estar en un mundo de felicidad y sin consecuencias era más propio de un mal viaje de alguna sustancia psicoactiva o de delirios febriles que de estar en plenas facultades, pero no pensaba acercarse sin saber si llevaba dagas ocultas en algún sitio. Se lo había dicho a Damian, una hoja pequeña mataba igual de bien que una espada.

No relajó la postura ni con la nueva mención al andrógino, aunque volvió a enarcar una ceja durante unos segundos, y es que aunque le podía tirar ayudar a alguien como él, y más habiendo sido propiedad de la Reina, su propio sesgo le tiraba en otra dirección.
Permíteme dudar que a Ilol le importe lo más mínimo esa bruta de los Valles que ni merece estar aquí.
Claro que no tenía manera de comprobar si el andrógino despreciaba a Lahria tanto como ella, pero en su cabeza no cabía otra cosa. Era noble, y ella no tenía ni los modales suficientes para cenar en el castillo de la Reina con un mínimo de dignidad, ¿cómo podía importarle?

Pero hablemos de esa ayuda que tanto necesitas. Estás perfectamente, ¿qué quieres entonces? ¿Que mate al bicho por ti? ¿Que te lleve a un refugio cuya ubicación desconozco? —soltó un bufido de risa— ¿Por qué debería molestarme en ayudar a una cobarde como tú? La gracia de esto es saber si eres digna o no, empieza a demostrarlo—añadió, sin ocultar el desprecio en su voz.

Se estaba quedando sin paciencia, aunque en gran parte la culpa era de Aria y no de Merante. Si no había cerrado ya era porque Aria seguía empeñada en quedarse fuera y no le apetecía discutir con el resto del grupo a su vuelta, pero esperaba que fuera pillando la indirecta y entrase de nuevo.
»O mejor aún, lárgate de una vez.

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Regocijaos, pues ahora sois parte de la leyenda de Kalna, hija de Mánide
Giniroryu
Giniroryu
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Rägjynn
Especie: mjörní
Habilidades: memoria, buen oído y don de lenguas

Personajes : Noel: Draco de Estínfalo de origen sueco.
Archime/Krono Rádem: Kairós irrense.
Irianna/Dama Enigma: Nebulomante idrina lacustre.
Adrune: Gamusino sinhadre, edeel.
Lethe: Horus, enderth.
Rägjynn: mjörní.
Naeleth: Bruja del Hielo, nublina.


Unidades mágicas : 8/8
Síntomas : Aumenta su resistencia progresivamente.
Armas : Noel: hacha de dos manos y espada bastarda.
Archime/Krono Rádem: sus monólogos sobre biomecánica avanzada.
Irianna: arco y estoque.
Adrune: lanza, espadas cortas y arco.
Lethe: arco y lanza.
Rägjynn: jō.
Naeleth: arco, sai y báculo.


Status : Gin: do the windy thing.

Humor : REALLY NOT FEELIN' UP TO IT RIGHT NOW. SORRY.

Torreón Sendar - Página 52 Empty Re: Torreón Sendar

24/05/24, 11:11 am
—¿Oh? Nunca dijo nada acerca de... Bueno, no sé de qué va eso, pero la verdad es que solo mencionó que había dos chicas de su mundo y que no sabía si se encontraban bien. Es un buen chico....

Para Merante era bastante sencillo poner cara de póker, por suerte, porque había tenido claro desde el principio que aquel plan no le gustaba ni un bigote.
"Yo me hubiese negado", le había dicho Raki después de que Garaten le diese las instrucciones y dejase a la ochroria con, al parecer, el ceño fruncido lo justo para que el clinger lo hubiese notado. Merante no había llegado a responderle cuando el insecto ya se había puesto en marcha sin esperar por ella.

Y ahora se encontraba allí: con una cría que al parecer no era lo suficientemente perceptiva para notar sus malas dotes de actriz, pero con otra que estaba claro que no estaba tragándose ni un poquito su mal intento. Miró en cierta dirección, queriendo transmitir a su compañero que se diese prisa mientras la tal Aria se acercaba balbuceante a ella. Necesitaba que aquello terminase ya.

—Pe-pero, Kalna, ¿por qué desconfías tanto? Si hubiese querido hacernos daño no nos habría dado su espada...
Aun así iba a seguir sus órdenes: la libense la había intimidado demasiado y además se sentía agradecida a ella, como al resto del grupo, por cuidarla y arriesgarse a ir en busca de comida.

—Te aseguro que no pretendo haceros daño. Estoy bien, pero me dio... un bajón de tensión antes debido a la carrera. Es un compañero mío quien necesita ayuda, está demasiado herido y no podía ni traerlo hasta aquí. ¿¿Raki, todo bien?? —alzó la voz a propósito. Evidentemente la respuesta que esperaba no eran palabras.

---

Raki se encontraba en lo alto de un edificio, y Trece esperaba abajo con los brazos cruzados, tras proporcionar el veneno a los proyectiles del clinger, su trabajo por el momento era esperar. No le gustaba esperar. Le habían dicho que podía atacar si el plan inicial fallaba, pero la lynokek tenía poca paciencia y no tenía muy claro tampoco cuándo se suponía que había "fallado". El clinger le había dicho que sabía que había más personas dentro del torreón a las que no podía disparar y que estaba esperando a ver si salían, pero no parecía que fuese a haber suerte. Ni siquiera iba a poder darle a aquel mamífero de pelo largo que se había quedado dentro y se asomaba de vez en cuando por la tronera: tenía pericia con la cerbatana, pero a tanto no llegaba.

—Bah... Dos mejor que ninguno.

---

El primer disparo no se haría esperar y alcanzaría a Kalna en una pierna. El veneno empezaría a expandirse poco a poco por su cuerpo, dificultándole cada vez más su capacidad de movimiento hasta que finalmente las piernas le fallarían por completo. Podría intentar arrastrarse unos instantes, pero pronto dejaría de ser capaz de hacer eso siquiera.

El segundo disparo acertó de lleno en el cuello de Aria, paralizándola al instante en una pose medio encorvada mientras intentaba hacer lo que Kalna le pedía.
—¿Qué... qué ha sido eso? ¡Algo me ha...!
La irlandesa dejó de ser capaz de hablar, el veneno afectándole a su garganta e impidiéndoselo. El veneno le afectaba de forma mucho más contundente de lo que lo había hecho con la libense al haber alcanzando una zona mucho más vulnerable.

---

Unos días atrás, en Letargo...
—Yo no tocaría esa cosa ni con un palo: no entiendo muy bien qué se supone que está "encerrado" ahí dentro, pero se parece demasiado a alguna mierda nigromántica.

Ama se había alejado de la extraña gema violácea que habían encontrado cerca de uno de los puntos de abastecimiento. En lo que parecían las ruinas de una cabaña, una cajonera destrozada había vertido sus contenidos para que pudiesen verlos: aquella gema, junto a lo que parecían una suerte de instrucciones. Estas estaban borrosas debido a que la tinta se había corrido en varias partes, pero parecía que había un "ser" encerrado en la gema. Habían logrado descifrar que, probablemente, si rompían un pequeño trozo de pergamino que la gema llevaba pegado y luego la destruían lanzándola al suelo... Algo ocurriría. La carabesa se había negado a querer saber más una vez llegó a la conclusión de que podía tratarse de algo relacionado con aquella aberración mal llamada rama de la magia, pero por supuesto Garaten había examinado a fondo y reconstruido lo mejor que pudo el puzle que era aquel galimatías.

—Estoy razonablemente seguro de que la criatura hará caso a quien la libere. Si bien creo que no debe ser nuestro primer recurso, creo que vale la pena ponerlo a prueba si la situación lo requiere —había dicho el ulterano mientras miraba con ojo crítico la gema semi translúcida.

—"Razonablemente" —bufó Ama—. Haz lo que te dé la gana, pero yo no pienso estar cerca cuando se use esa cosa. No cuentes conmigo.

El ulterano puso los ojos en blanco. Por desgracia, la carabesa era la única que entendía un poco acerca de artefactos mágicos.
—Está bien, todos tenemos nuestros recelos. Lo comprendo. No te preocupes: no estarás cerca si llega a utilizarse.
Una sonrisa marcada por sus dientes afilados asomaría en su boca mientras iba en busca de alguien menos quejica. No era necesario que lo utilizase Ama a fin de cuentas, y seguramente tampoco lo óptimo dado el claro miedo que profesaba a aquella curiosa gema. Por supuesto, al xolnita tampoco se le pasaría por la cabeza emplearlo él mismo.

---

Merante rompió el sello y lanzó la gema en mitad del puente tan pronto como los dos disparos de Raki, uno tras otro, cortaron el aire. Una humareda rojiza emanó de los restos de esta y una risa que le puso los pelos de punta tuvo inicialmente el mismo efecto que si el clinger se hubiese equivocado de objetivo y hubiese acertado a la ochroria.

Una vez se empezó a disipar el humo, los presentes podrían distinguir la extraña figura dueña de aquellas carcajadas: una criatura humanoide con la piel de un color rojo intenso, grandes cuernos como los de un castrón y patas de la misma especie. Así como unas alas membranosas llenas de agujeros y una cola peluda eran lo primero que llamaba la atención de dicha aparición.

—¡Jojojojo! ¡Ese maguicucho de tres al cuarto creía que iba a poder retenerme para siempre y manipularme a su antojo! ¿Tú me has liberado, verdad? —se dirigió hacia Merante, quien solo clavaba los ojos en él con aprensión. El demonio volvió a reír—. ¡No temas! En agradecimiento por haberlo hecho no voy a divertirme contigo. Es más: creo que allí... están tus amigos, ¿verdad?

---

Tras un chasquido de dedos, Merante apareció junto a Trece, quien casi la ataca por error. Raki escalaba edificio en ese instante para reunirse con ellas.
—No sé qué es esa cosa, pero no quiero quedarme a averiguarlo: ya hemos hecho nuestra parte. Vámonos.

La lynokek pareció dudar un momento, murmurando algo inteligible entre gruñidos, pero siguió a clinger y ochroria. Merante no había dudado ni un solo segundo en ponerse en marcha tras su compañero.

---

—A ver... tú. Pareces interesante —el demonio se acercó a la paralizada Kalna esbozando una sonrisa impertinente. Se detuvo un instante, mientras la observaba fijamente y se mesaba la barbilla, como ponderando algo con mucho cuidado. Finalmente volvió a hablar con jovialidad—. ¡Ya sé, ya sé! ¿Qué piensas acerca de los laberintos? La mente también es como uno: intrincada y con callejones sin salida —dio un par de palmadas y se acercó mucho a la libense, casi susurrándole en el oído—. Enseguida estoy contigo, a fin de cuentas voy a ser el único que se acuerde de ti a partir de... ¡Ya!

Con un nuevo chasquido, Kalna también desapareció. No mucho después se oiría el puente levadizo del torreón subiendo.
—¡Ey, yo estaba usándolo! —diría con indignación el demonio después de levitar rápidamente hacia el borde del foso. Justo donde estaba Aria completamente paralizada y quien apenas podía cambiar la dirección de su mirada como único movimiento posible. Sus ojos bastaban para delatar lo que estaba sintiendo en ese insante.

—¡Ah, sí, que tú estás todavía aquí! La vieja y confiable parálisis. La verdad es que no me apetece intentar entrar en ese torreón : hay que trabajar con más inteligencia y menos esfuerzo. ¿No opinas igual? Seguro que sí: te vendría bien con esa condición que tienes... Aunque no pareces muy espabilada, sinceramente —dejó escapar un suspiro—. Bah, creo que he jugado suficiente con la comida: llevo años sin probar bocado a fin de cuentas.
Lo último que vería Aria sería como la boca del ser se abría mucho más de lo que era humanamente posible, mostrando una hilera de colmillos. La irlandesa habría emitido un enorme chillido como "últimas palabras", pero ni siquiera podía hacer eso.

---

Kalna, mientras tanto, se encontraba en un lugar desconocido. Paredes semi traslúcidas la rodeaban por todas partes y le impedían ver la calle que había tras ellas con claridad. Estaba, tal y como le había prometido el ser, en un laberinto. Aunque ella no podía saberlo, se encontraba muy cerca de la entrada al Bosque Fantasma. Pronto, el efecto de la parálisis se diluiría y podría comenzar a moverse.

---

Abel corrió lo más rápido que sus piernas atrofiadas por la falta de ejercicio le permitieron en cuanto vio aparecer a aquel ser. Le daba igual que Aria estuviese todavía fuera: no pensaba dejar entrar a aquella cosa. Movió el mecanismo del puente resoplando con dificultad, hiperventilando por el esfuerzo y la ansiedad. Volvió igual de deprisa a su cuarto, y se asomó por la ventana. Kalna ya no estaba allí, pero no tuvo mucho tiempo de preguntarse dónde podía estar porque tampoco la había visto en la planta baja. Sintió un ramalazo de miedo ante el pensamiento de que hubiese cruzado el puente antes de que lo subiera, porque sabía que si la dejaba fuera con aquella cosa y sobrevivía, probablemente el que no lo haría para contarlo era él...

No obstante, creyó su duda resuelta al contemplar lo que sucedió escasos momentos después. El ser rojizo con cuernos empezó a devorar a Aria, arrancándole la mitad de la cara de un bocado. El humano quería gritar ante aquella visión, pero no le salía la voz. Solo temblaba en el sitio, apenas encaramado a la tronera. A través de un largo mechón de pelo vio la carne y la sangre de la irlandesa saltando por los aires mientras el ser devoraba y devoraba... Quería apartar la vista, pero hasta que el amasijo solo reconocible por la ropa que había sido Aria hacia unos momentos cayó al suelo y el ser se limpió  de su rostro los restos de sangre y vísceras despreocupadamente con uno de sus brazos.

El humano cayó de culo, y solo supo adoptar una posición fetal sin dejar de temblar y empezar a rezar. No sabía a qué le rezaba, ni sus plegarias tenían mucha coherencia. Solo pedía que aquella cosa no le hubiese visto y fuese a por él a continuación.

Por suerte para Abel, el demonio ya había tomado su decisión y su siguiente víctima seguía siendo Kalna. De hecho, para el chico pronto solo habría habido una víctima aquel día, aunque la escena que había presenciado quedaría grabada a fuego en su mente. No se atrevería a moverse de donde estaba hasta mucho, mucho rato después, y sería solo para comprobar con temor que el ser se había ido, o al menos eso parecía, y ocultarse bajo las sábanas  de su cama sin intención de abandonar la falsa seguridad que estas ofrecían. No sabía cómo iba a explicar lo sucedido en cuanto el grupo que había salido a por comida viese lo que quedaba de Aria junto al foso. Si hubiese sido capaz, él mismo habría salido a tirar sus restos y fingir que no entendía por qué faltaba una persona en el torreón.
LEC
LEC

Ficha de cosechado
Nombre: Kalna, hija de Mánide
Especie: libense, del imperio
Habilidades: Automotivación, nociones de lucha, valor.
Personajes :
Dama Puente/Kaila: Maga logomante austriaca (1.60).
Kaethe/Dama Sobras: Ghoul nublina (1.46).
Yttria: Bruja percusionista canadiense (1.53).
Amira/Cálamo : Valkyria francesa (1.63).
Kalna : Libense, del Imperio (1.78).
Nefer : Ammut hijo de luna Levyna. (1.85)

Síntomas : Su sangre adquiere un tono anaranjado y se espesa un poco.
Armas :
Dama Puente/Kaila: Magia, báculo
Kaethe/Dama Sobras: Daga, fuerza bruta
Yttria: Arco, hacha, magia, mala leche, cucharillas y otros objetos metálicos.
Amira/Cálamo: Espada corta, pegaso (shire)
Kalna : Espada bastarda; lanza y escudo
Nefer : Lanza, venenos

Status : One flesh, one end
Humor : Permanent resting bitch face

Torreón Sendar - Página 52 Empty Re: Torreón Sendar

24/05/24, 05:57 pm
No le gustaba nada de aquello, y menos aún cuando notó a la tal Merante desviar la mirada hacia algún punto en el que no debería haber nada. Aria era demasiado confiada, y sintió que sería una pérdida de tiempo tratar de explicárselo: que se limitase a obedecer por el momento y ya vería si después sacaba tiempo para darle una charla sobre exceso de confianza.
¿No les habías perdido a todos? —interrogó nuevamente, sabiendo que había pillado a la chica en una mentira.

Tampoco pudo hacer nada más, porque pronto notó algo clavarse en su pierna. Gruñó por lo bajo, y es que era una molestia, pero podía vivir con el dolor. El problema era que aquello llevaba algún tipo de veneno, porque moverse empezaba a costar. Intentó volver al interior del torreón para cubrirse, pero las piernas no le terminaban de responder y se agarró al marco de la puerta en un vano intento de mantenerse de pie, agarrando su lanza con fuerza. No iba a llegar a matar a Merante, si es que ese era su verdadero nombre, pero no pensaba soltar el arma si no le quedaba otra.

La pierna que había recibido el impacto no tardó en fallarle del todo, seguida de la otra, y no tuvo más remedio que ver como a Aria le pasaba lo mismo a una velocidad todavía mayor desde el suelo. Hubiera sido fácil culparla, decir que iban a morir por su culpa, pero a Kalna no le gustaba el camino fácil y no iba a tomarlo ahora tampoco. Era su propia culpa, por no tratar de que entrase con más vehemencia; su propia culpa, por no subir el puente mucho antes; su propia culpa por exponerse demasiado a lo que tenía mala pinta desde el primer momento.

Y todavía quedaba lo peor.

No sabía qué había roto, pero el humo rojo y aquella risa no auguraban nada bueno. Había visto extralibenses de todo tipo y un monstruo de oscuridad lleno de ojos, pero nada le hubiera preparado para aquel ser parcialmente caprino de color rojo y unas alas destrozadas. No tuvo tiempo de pensar en los “amigos” con los que supuestamente había llevado a Merante, porque por primera vez desde que había llegado, Kalna tenía miedo. Había hecho las paces con la idea de morir, y eso la llenaba de valor en una ciudad en la que ya habían comprobado que podía ser peligrosa.

Pero no quería morir así, no tirada en el suelo sin moverse, no sin poder luchar, no estando limitada a ver como ese ser, fuera lo que fuera, acababa con ella sin darle la opción de al menos luchar. No sabía si sería capaz de hablar, o si sus pupilas se habrían dilatado por el pánico o el veneno le habría afectado a eso también, pero no tenía palabras para comprobar lo primero ni un espejo para hacer lo segundo. Ni siquiera tenía claro si seguía agarrada a la lanza o su mano paralizada la habría soltado en algún momento, solo podía mirar al ser cabrío en lo que suponía sus últimos segundos, mientras se acercaba a ella.

Sigue en el Bosque fantasma

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Regocijaos, pues ahora sois parte de la leyenda de Kalna, hija de Mánide
Kanyum
Kanyum

Ficha de cosechado
Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
Habilidades: Puntería, intuición, carisma
Personajes :
Jace: Dullahan, humano americano. 1’73m (con cabeza 1’93m)
Rox: Cambiante, humano australiano/surcoreano. 1’75m
Kahlo: Aparición nocturna varmana granta. 1’62m
Nohlem: varmano granta. 1’69m
Xiao Taozi: Fuzanglong carabés. 1’55m

Unidades mágicas : 5/5
Síntomas : Mayor interés por acumular conocimiento.
Status : Prrrr prrrrr

Torreón Sendar - Página 52 Empty Re: Torreón Sendar

12/06/24, 10:43 pm
Como un padre nervioso por el nacimiento de su primer hijo Nohlem miró arriba para evitar ver el esperpento de magia y carne que hacían para salvar a Connor. Le mantuvo firme, casi abrazando sus hombros, rezando mentalmente plegarias que habría jurado abandonadas cuando aún vivía en Bermellón, sintiéndose un fracaso cuando hasta un niño parecía tener más capacidad que él. Al menos, no escapó a pensar, a él le había tocado vivir aquello con una edad. Aniol y Damian por otro lado…  Hizo de tripas corazón. Aguantó las vistas cuando le tocó poner de su parte a la hora de vendarlo, momento en el que se sintió extrañamente ligero, como si alma y cuerpo se estuvieran desligando el uno del otro, ajenos; la herida era demasiado que soportar, y el único motivo por el que se sostenía todavía era porque no era él quien la llevaba en su piel. Eso y quizás, la vergüenza de ser un adulto. Junto a Ethan ayudó al motero a levantarse, haciendo las de muleta por el lado donde el londinense no tuviera brazo disponible, y así, en un silencio que no dudaría en romper cada poco con discretas preguntas por el bienestar de su amigo (y en el fondo por el de sí mismo), marcharon por donde los monstruos habían venido.

La luz al final del túnel solo supuso un pequeño alivio, lo que una tirita a un hueso roto, y es que entre el desesperante ritmo que tenían por los heridos y la certeza de que en algún lugar aguardaban sus depredadores, estar fuera de la madriguera se sentía visceralmente mal. De manera más inconsciente que lógica se mantuvo especialmente ajeno a Räg, evitando tenerle cerca o mirar en su dirección aún si su cabeza no ponía orden o nombre a lo sucedido. Sin camisa la sangre no había tardado en secarse, y la tirantez que había adquirido su piel por ésta hacía del viaje uno aún más incómodo y exhasperante. Quería rascarse, frotar con agua no solo la sangre sino todo lo visto, ahogar los susurros que le insistían que se alejara del lagarto, pero… Ya llegarían. Tendrían tiempo para descansar. Necesitaba aferrarse a ese pensamiento, pensamiento que por suerte se fue haciendo fuerte según reconocía los maltrechos muros familiares que se erguían cerca del torreón. El varmano no pudo evitar sonreír al vislumbrar lo que, ironícamente, era su futuro asedio. Casa. Su patética cárcel.

Y aunque sus ojos se abrieron más de la cuenta al ver una alfombra roja delante del portón, no bajó su ritmo. Aunque reconoció esa alfombra como sangre, no murió del todo su sonrisa. Es más; al ver mejor lo que había desperdigado por el suelo, Nohlem comenzó a reír. Primero fue solo un suspiro acompañado de una sonrisa inquieta. Entonces fueron dos. Tres, cuatro. Una carcajada, luego otra. No eran divertidas ni siniestras, ni muy altas pero fácilmente audibles, cada vez más rápidas pero siempre breves, formando entre todas lo que era simple y pura histeria traida por el asco. Un ataque de risa desesperado, en esa finísima línea que bien define el reír por no llorar. Negó con la cabeza, riendo más a más detalle procesaba de aquella amalgama que solo podría describir como un teratoma extirpado (buscadlo, veréis que risa), como si algo -o mejor dicho alguien tal parecía por los dientes humanos- hubiera explotado desde dentro. No podía más. Y lo que es peor, ya no podía importarle menos.

Como si tal cosa, Nohlem bordeó los restos como quien esquiva excremento de paloma en la calle y alzó los ojos llorosos a la longitud del puente levadizo. Inspiró para tragarse la risa, el temblor y las náuseas, y con toda su potencia, gritó:

¡ABRIDNOS! ¡HEMOS VUELTO!

Si estaban todos muertos pues ya se joderían. Total. Si no morían ahora podían hacerlo más tarde.
Inspiró ancho por la boca y se volvió a reír. Esta vez no hubo sonido.

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♪♫♬:
Harek
Harek

Ficha de cosechado
Nombre: Rick
Especie: Humano
Habilidades: Puntería, habilidad mental y carisma

Personajes :

Heridas/enfermedades : Raspazos y contusiones varias, luxación del tobillo izquierdo
Síntomas : A veces tendrá ataques de claustrofobia.
Armas :

  • Rick: Sable y arco
  • Erknest: "Espada legendaria" y cuchillas de aire

Status : The journey never ends

Humor : Cualquier cosa me vale.

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13/06/24, 11:09 am
En cuanto tomó un poco de aire después de todo el esfuerzo que habían hecho, Rick retomó el camino de vuelta junto al grupo. Notaba el cansancio en su pierna buena y el brazo izquierdo se le estaba entumeciendo con todo el rato que llevaba apoyándose en la vara. Si avanzaba a esas alturas era por una mezcla de inercia y una pequeñísima parte de esperanza al haber salido de los subterráneos que pronto se esfumaría. Porque más que sus heridas físicas, la crueldad a la que se habían visto expuestos volvía a dolerle más aún ahora que estaban "a salvo". No quería derrumbarse en medio de la calle, a pesar de que a cada paso tuviera ganas de llorar y volver a casa, olvidando esa maldita ciudad para siempre. Pero sus fuerzas no llegaban ni para que pudiera soltar una sola lágrima.

El camino se le hizo eterno por ello. El neoyorquino avanzaba como podía con la vista al frente, intentando no tropezar por el cansancio acumulado. Alguna que otra vez miraba hacia atrás, a todos sus compañeros que tampoco es que tuvieran más ánimo que él. Era horrible verlos tan mal, se le encogía el corazón aún más con todas las heridas, aunque al menos se sentía menos solo estando juntos. Y le hacía mucha falta sentirse arropado en esos momentos, aunque fuera con esa simple y deprimente cercanía. Quería ponerse al lado de cada uno y darles el poco apoyo que podía, pero no estaba seguro de que si paraba un momento para ello pudiera seguir andando. Sería en el torreón una vez pudieran descansar.

Una sutil mueca se le dibujó en la cara cuando vio aparecer las paredes del torreón un poco más adelante, un último soplo de aire fresco para terminar el viaje. Rick apretó un poco su ritmo, pero paró en seco en cuanto se fijó en lo que había en el suelo delante de la entrada. -Oh...- salió hueco y sin emoción de su boca, no precisamente por no tener una reacción clara a aquella mancha asquerosa. Apartó la mirada unos segundos después hacia el torreón, luchando para no mirar los restos de a saber quién, aunque empezando a sentir el terror y la desesperación de lo que podía significar, ayudado también por la risa histérica de Nohlem. Daba gracias de no haber desayunado y no tener fuerzas ni para vomitar, porque notaba las arcadas del poco tiempo en el que se pudo fijar en las pocas cosas sólidas entre la sangre.

El chico casi parecía una estatua esperando a que el portón se abriera, solamente distinguible por el leve temblor de todo su cuerpo y unas palabras que, aunque su intención era gritarlas, salieron en voz demasiado baja para que lo escuchara quien siguiera dentro del refugio. -¿Abel? ¿Szczenyak...? ¿Aria...? Tawar...- iba preguntando con menos fuerzas cada vez. Deseaba que los cinco cuatro que se habían quedado en el torreón siguieran allí, que estuvieran bien, aunque una parte de él se temía que no era así. Pensaba que la pesadilla había amainado después de salir de las galerías, pero en realidad solo se estaba preparando para el segundo acto.
Tak
Tak
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Airi
Especie: Sanaí
Habilidades: Habilidad manual, memoria, imaginación.
Personajes :
Gael/Koval: fuego fatuo terrícola.
Kin: demonio raigaurum irrense.
Ayne: anima sinhadre.
Eara: sinhadre sin esencia.
Nime: demonio mineral libense.
Iemai: cercana, fallecida.
Airi: sanaí.


Unidades mágicas : 3/8

Síntomas : Tendencia a alargar sus baños.

Armas :
Gael/Koval: espadas rectas, maza y quimeras.
Kin: alfanje y guan dao.
Ayne: sable.
Eara: ballesta de repetición.
Nime: dagas.
Airi: diálogo y esconderse.


Status : (ノ☉ヮ⚆)ノ ⌒*:・゚✧

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13/06/24, 01:33 pm
Airi se abrió camino con dificultad por la grieta y trató de ayudar a todos los que lo necesitasen. Por desgracia, no eran pocos los que habían sufrido daños fuertes en la caída. Su mente solo pensaba en salir de allí y alejarse del barrio quemado. No recordaba ni que volvían con las manos vacías de comida, no le importaba. No comer un día o dos era menos peligroso que quedarse allí un segundo más.

Fue capaz de mantener el agotamiento a raya durante el regreso, forzándose a dar un paso tras otro. A la luz del sol pudo ver lo gruesa que era la capa de suciedad que le cubría. Sangre, sudor y arena se juntaban creando una costra pegajosa que se adhería a su piel y su ropa. Necesitaba lavarse, quitarse todos los recordatorios de encima de lo que acababan de vivir, y examinar sus propias heridas, tirantes bajo la sangre coagulada.

El horror no había terminado. No necesitaba uno ser muy listo para entender que volver ese día con vida al refugio no significaba nada. Si acaso, era el principio. Quienes los habían atacado se habían vuelto más osados, y la muerte de Sutileza no significaba nada si había muchos otros y tan hábiles con la magia como "Karin".

El horror no había terminado, no, pero no necesitaba ver otra muestra tan pronto.
¿Q… q… qué es…? —balbuceó le sanaí cuando pudo ver los restos sanguinolentos frente a la puerta del torreón. Se aferró inmediatamente a sí misme, rezagándose un par de pasos, perdiendo el color en la cara. La risa de Nohlem comenzó a clavarse en sus tímpanos. No lo comprendía. Poco a poco se volvió tan disonante como un chirrido y sus oídos se negaron a aceptar más, cerrándose por instinto.

Las llamadas al interior comenzaron mientras Airi se aislaba de todo su entorno, con la cabeza oculta tras sus manos. No tardaron en ver la silueta de Szczenyak en una de las troneras de arriba, mirándolos fijamente durante más tiempo del normal antes de bajar corriendo a mover el puente. Tras entrar todos, se subió de inmediato. Cuando el zawodny se unió a ellos parecía visiblemente alterado.
—¡Yo TAMPOCO sé qué ha pasado, cuando me desperté eso ya estaba ahí y…!
Szczenyak se detuvo cuando les vio mejor. La ausencia de cestas era lo de menos, ahora que los veía de cerca los encontró aún más deplorables de lo que ya había percibido desde la distancia.

La avalancha de preguntas y preocupación no tardó en llegar. Solo cuando pudo comprobar que todos estaban enteros, el vittya continuaría explicando lo que había ocurrido en el torreón. Les diría que había oído medio dormido cómo se bajaba el puente y había asumido que estaban de vuelta, pero al despertarse había descubierto que no era el caso.
—Abel se ha encerrado en su cuarto y no me responde, pero sé que está ahí, ¡le oigo! Y Aria no aparece por ningún otro jodido sitio —explicaría hecho un manojo de nervios. Tampoco podrían sacar nada de Tawar, que se había hecho una bolita en el fondo de un baúl cuando se marcharon y no se había enterado de nada.
Giniroryu
Giniroryu
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Rägjynn
Especie: mjörní
Habilidades: memoria, buen oído y don de lenguas

Personajes : Noel: Draco de Estínfalo de origen sueco.
Archime/Krono Rádem: Kairós irrense.
Irianna/Dama Enigma: Nebulomante idrina lacustre.
Adrune: Gamusino sinhadre, edeel.
Lethe: Horus, enderth.
Rägjynn: mjörní.
Naeleth: Bruja del Hielo, nublina.


Unidades mágicas : 8/8
Síntomas : Aumenta su resistencia progresivamente.
Armas : Noel: hacha de dos manos y espada bastarda.
Archime/Krono Rádem: sus monólogos sobre biomecánica avanzada.
Irianna: arco y estoque.
Adrune: lanza, espadas cortas y arco.
Lethe: arco y lanza.
Rägjynn: jō.
Naeleth: arco, sai y báculo.


Status : Gin: do the windy thing.

Humor : REALLY NOT FEELIN' UP TO IT RIGHT NOW. SORRY.

Torreón Sendar - Página 52 Empty Re: Torreón Sendar

14/06/24, 10:56 pm
La pregunta de Airi le hizo detenerse, empezando a procesar que algo pasaba por su voz quebrada. Pero desde luego lo que le hizo salir de su ensimismamiento fue la risa de Nohlem. Una risa carente de alegría, alivio o cualquier sentimiento fácil de reconocer para él. Durante varios segundos, solo observó a través del filtro de ruido rojo al varmano, con una creciente sensación de inquietud. No fue consciente de cuándo se había acercado al granta.

¿Estás… bie… n?
La pregunta que tampoco recordaría haber tartamudeado en un tono de voz progresivamente más estrangulado si le preguntasen más tarde, murió por completo en un gesto sobresaltado que casi le hace perder el equilibro.

Desde luego, el que ya estaba perdido (y cada vez se amontonaban más y más pesadas piedras en el mismo lado) era el mental. Eso era lo que le estaba pasando también a Nohlem, sí. Era lógico. Lo que el grupo se había detenido para contemplar… aquel rojo no pertenecía todo a su visión manchada. Había un charco de sangre seca que no estaba allí esa mañana. Pero eso ni siquiera era lo peor.

No sabía qué eran –exactamente- aquellos… restos… y no quería saberlo. Si no tuvo que reprimir un acceso de vómito fue porque su mente trabajaba muy lento, demasiado rota como para asimilar nada en su totalidad. El grito de Nohlem pidiendo que abriesen le hizo apartar la mirada de lo que fuera aquello y permaneció igual de rígido que Rick, esperando. Un runrún en el fondo de su cabeza le intentaba decir algo, pero ya no sabía el qué. Los niños, la cosa del suelo…

Se sintió aliviado al ver aparecer a Szczenyak. ¿Por qué se sentía tan aliviado? No debería, ¿o sí? ¿Por qué se hacía aquella pregunta? ¿Por qué la historia del vittya era tan disonante y por qué decía que no sabía dónde estaba Aria? Rägjynn no lo entendía.

No podía entender.

No quería entender.

D… deberíamos entrar —fue lo único capaz de articular.
Deberíamos ponernos a salvo. Deberíamos hablar con Abel. Deberíamos asegurarnos… Nada de eso saldría de su garganta. Solo seguiría a la primera persona que echase a andar al interior del torreón y seguiría esperando una vez dentro. No sabía a qué.

No quería saberlo.
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