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Torreón Sendar

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Rocavarancolia Rol
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Rocavarancolia Rol

Torreón Sendar - Página 54 Empty Torreón Sendar

19/09/12, 10:54 pm
Recuerdo del primer mensaje :

Ya antes de la Batalla de Rocavarancolia éste era uno de los mayores torreones de la ciudad. Quedó destruido por un explosivo que le arrancó sus cuatro plantas superiores, dejando tan sólo dos, aunque más tarde se reformó convirtiéndose en un torreón de cuatro plantas. Su base es circular y está protegido por un foso frente a la puerta, mientras que en la parte trasera hay un risco de varios metros de profundidad.

Tiene un patio empedrado muy pequeño acoplado a la parte trasera, con sitio para que una o dos personas entrenen. Una estatua pegada al muro representa una figura envuelta en túnicas cuya nariz y barbilla sobresalen de entre los pliegues. Alguien le pintó un bigote ridículo y una perilla garabateada con carbocillo mezclado con grasa.

La planta baja es un salón circular dividido en una gran sala central con cocina y salón y tres dormitorios pequeños que la rodean. Las escaleras, que están tras una puerta, llevan al resto de plantas del torreón. En el sótano hay una armería con mazmorras, en la primera planta hay cinco habitaciones medianas y dos baños, y en la segunda hay tres dormitorios grandes. La última planta no contiene nada salvo unas escaleras que llevan a la azotea, delimitada por un muro simple de escasa altura.

Recetario integral de Persilia Sukaldaria:

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Aes

Ficha de cosechado
Nombre: Aniol
Especie: Humano
Habilidades: habilidad manual, automotivación, olfato fino.

Torreón Sendar - Página 54 Empty Re: Torreón Sendar

21/06/24, 10:56 am
Los ojos melosos del niño se dejaron arrastrar por la amplitud del salón con parsimonia. No estaba seguro del todo de entender la magnitud de lo ocurrido pero aún así podía ver los estragos en el grupo, e incluso en sí mismo. Los muslos de las piernas ya no le temblaban al estar apoyados en el sofá pero los músculos asociados se sentían tan pesados que dudaba poder subir las escaleras de dos en dos si se lo proponía.

Y además se encontraba terriblemente agotado. Era una especie de cansancio diferente al físico o al mental, como si proviniera de dentro, de todas partes y a la vez de ninguna, hasta acabar en la punta de los dedos donde sentía el cosquilleo familiar de la magia.

Era una fatiga aguda de brillitos y bibidi babidi bú. Pero fatiga al fin y al cabo.

Nada de aquello era tan abrumador como enfrentarse al hecho de que habían sido atacados. O de convivir con el ambiente tan asfixiante que los hacinaba en el torreón. Casi no podía pensar sin estremecerse por el estado de sus compañeros. Tanta sangre en Räg... la expresión cambiante y desquiciada de Nohlem... la insistencia de Rick al llamar a la puerta con un Abel que no parecía fiarse de ellos...

De repente los percibió como a unos extraños y la sensación fue demoledora. Connor, Nohlem, Airi, Damian, Ethan y todos los demás conformaban su tribu, pero no su verdadero hogar. Nueve o diez semanas atrás habrían sido completos desconocidos si se los hubiera cruzado de la mano de su padre en el mercado de su ciudad.

Sin embargo... el peligro y la soledad forjaba lazos invisibles más allá de toda lógica. Y lo cierto es que por mucho que tuviera diez años se sentía menos niño que ayer, y mucho más crío que mañana. Era una princesa sin corona que contemplaba como los cimientos de su reino temblaban cual figura hecha con palillos ante un sismo de desgracias.

Todo era tan frágil que las náuseas le sobrevenían sin gracia alguna.

En algún momento Aniol desapareció en dirección a las plantas superiores en busca de Anastasia y de un sueño reparador. El cristalito que descubrió Ethan le arrancó una sonrisa triste una vez comprobaron que se trataba de alguna especie de conjuro. No funcionaba tan guay como el de color verde que pudo reparar el brazo roto del italiano pero...

Puede que fuera lo único mágico de verdad que había sucedido en todo el día.
Tak
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Airi
Especie: Sanaí
Habilidades: Habilidad manual, memoria, imaginación.

Torreón Sendar - Página 54 Empty Re: Torreón Sendar

21/06/24, 01:01 pm
El cierre del puente a su espalda solo le proporcionó una sensación volátil de seguridad. Frágil, efímera. Solo era un trozo de madera sobre un foso. No sabía si le podían afectar aquellas pequeñas explosiones que habían terminado de derruir la casa del barrio quemado, o si sus enemigos tenían más ases en la manga. El recorrido de sus pensamientos no le permitía valorar el hecho de haber vuelto todos vivos a su refugio, aunque dadas las circunstancias era algo a celebrar.

Las palabras de Szczenyak no fueron de ayuda. Definitivamente había pasado algo en su ausencia. Y luego estaban los restos de la entrada. No podía ser que aquel día todavía no fuese a acabarse.

Airi se quedó de pie en medio del salón, sin saber muy bien qué hacer, por dónde empezar. Quería lavarse, quería descansar. Quería saber, quería ignorar. Quería pensar que la voz de Abel no escondía algo terrible, pero era la realidad. El puente se había bajado y Aria no estaba. No podía sentarse a descansar sin saber.

Antes de que pudiese hacerle una nueva pregunta a Abel ocurrió otro milagro en el salón. La pregunta de Damian fue la que le hizo girarse hacia Ethan y ver la barrera familiar que le rodeaba. Por un momento se temió algo terrible, pero Räg no tardó en tranquilizarlos. Aún no sabía la historia completa de cómo se había curado el brazo de Damian, pero en aquel momento no le quedó más remedio que conformarse con los retazos de información que había recibido y asumir que recibiría una explicación más adelante. Aunque siempre tenía avidez de conocimiento mágico, no sintió que fuese el momento de hacer preguntas al respecto, aunque sí se preguntó si los hechizos atrapados en cosas, como los de “Karin” o ese podían usarse más de una vez.

El cansancio era generalizado, así que conteniendo un suspiro se acercó a la puerta de Abel para intentar ayudar, ya que podía. Le dirigió una mirada agotada de comprensión a Rick al pasar a su lado. Era normal intentar que les explicase algo; no podía irse a dormir con esa incertidumbre.
Abel, casi nos matan ahí fuera mientras tú estabas aquí escondido. Está bien si no quieres abrir la puerta pero al menos dinos qué ha pasado. ¿Dónde está Aria?
Su tono rezumaba cansancio, enfado, tristeza, y el deje de desesperación de quien sabe que va a oír malas noticias. No podía más.

—¿A… A… Aria? —dijo Abel desde dentro, trabándose con torpeza, como si aquel nombre se le atravesase en la garganta al pronunciarlo. Siguió un silencio largo, tal vez uno en el que sopesaba cuidadosamente las circunstancias, como que Szczenyak seguía vivo entre los recién llegados—. No la busquéis. Esa estúpida. No la busquéis. Le abrió la puerta a una desconocida porque pensó que estaba perdida como ella. ¡Le dije que no! ¡Pero no me escuchó! —Su voz oscilaba entre el horror y el enfado a medida que el chico se esforzaba en hilar una explicación coherente—. Pero no estaba sola, había… un monstruo con ella. Cuando la mataron bajé el p… puente —mintió, y su voz se quebró entonces, volviéndose aguda de histerismo—. ¡¿Q… q… qué otra cosa iba a hacer?! ¡No es culpa mía! ¡Dejadme en paz!
Raven

Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivación

Torreón Sendar - Página 54 Empty Re: Torreón Sendar

22/06/24, 11:02 pm
Tendría que haberse quedado a escuchar a Abel, tendría que haber revisado una última vez como estaban los niños, tendría que haber limpiado las heridas de Connor o preguntado al resto como estaban. Tendría que haber hecho tantas cosas que como lluvia que se lleva los males no hizó ninguna. Había algún engranaje en su interior que estaba fallando, un ligero traqueteo que había empezado suave y que ahora estaba reverberando como un mal presagio en el hueco de su pecho. Quería engañarse y pensar que aquel Ethan dejado que abandonaba la compañía del resto sin despedirse no era más que uno sufriendo un contexto muy situacional, pero nada más lejos que la realidad. Ese era él, la persona que creía haber dejado atrás en Londres y que ahora regresaba para recordarle lo absurdo que estaba siendo su nuevo papel.

El desgaste de aquel día iba más allá de las heridas físicas o el hombro mellado. Todo era inútil, sus intentos eran inutiles, su ayuda era inútil, sus esperanzas y buena fe también lo eran. Daba igual los cuentos que les narrase a sus peques si al final del día tenía que acostarlos llenos de sangre seca, o cuanto quisiera preocuparse por sus amigos si varios de ellos podría haberse ido en menos de un suspiro. No tenía fuerza, no tenía magia y no tenía inteligencia. Su única dote era permanecer lo suficientemente frío como para poder ver como el resto iba cayendo en desgracia. Lo aborrecia, se aborrecia.

La cama le recibió con la poca elegancia con la que él decidió acostarse. Estaba entumecido de tanto dolor pues los focos eran tan diversos que su mente no podía simplemente decantarse por uno en concreto. Respirar costaba, y el mero roce con la sabana le arrancaba quejidos mientras trataba de buscar una posición cómoda. El blanco se mancho de un granate seco, de arena y de tierra pero a esas alturas de la noche no había elegancia ni más comodidad que la de cerrar los ojos para deleitarse con la más absoluta negrura.

Se durmió por pura extenuación, cuando ni toda la molestia del mundo pudo hacer frente a un sueño necesitado. No soñó, pues ni para eso tenía fuerzas pero si se despertó cuando notó el primer moratón recobrar un tono saluble. Fue extraño pues el alivio se volvía rápidamente una normalidad a la que acostumbraba y para cuando logró abrir los ojos se encontró con un hombro que volvía a su sitio sin ningún tipo de ayuda. No hubo dolor pero el movimiento le hizó contener un gruñido de lo desagradable que fue sentir el hueso volver a su sitio, después simplemente no hubo más que sangre decorando falsamente donde ya no había heridas. El collar había vuelto a funcionar.

El resto de la madrugada no fue mejor pues incapaz de conciliar el sueño una vez despierto simplemente se bajo a merodear por el salón. La culpabilidad apareció tan rápido como comprobó que podía mover el brazo perfectamente y el sabor agridulce de aquella curación le hizó dudar de si contar lo ocurrido o callarse su estúpida suerte. Odiaba que estando los demás como estaban fuera él quien primero disfrutaste del amuleto. Simplemente se sentía mal, erróneo. En parte que no hubiera comida le alegró pues así no se sintió peor por no cocinar un desayuno que simplemente no quería hacer. Esperó sentado, alicaido, a que las horas pasaran incapaz de lavarse las únicas marcas que señalaban que había estado mal por la mera vergüenza que le daba no tenerlas ya.

Cuando sus compañeros fueron apareciendo apenas logró saludarlos en un extraño mutis que lo tenía en silencio, atado a la silla del comedor. Tener el privilegio de estar bien cuando otros no lo estaban era una responsabilidad que le pesaba más de lo que él mismo quería reconocer y ahí, con esa nueva realidad, solo quería echarse a llorar por haber tenido una recompensa que le causaba más pena que alivio.

-Creo que el collar tiene cargas como los cristales. -Abrió la conversación en bajo, subiendo el tono a medida que hablaba para nadie en específico, la vista clavada en el suelo. -He dormido con él y aunque me siento algo cansado, hoy me he despertado curado. Creo que funciona igual, solo que por contacto y sin sangre.... Creo.

De esa última parte no estaba muy seguro, pues lo había mojado con ella antes de ponérselo y porque su cuerpo en esa ocasión prácticamente la estaba regalando. Si había sido o no casualidad quedaba por ver.

-Si no os importa, me gustaría poderlo seguir cargando. -Más que pedirlo lo estaba suplicando, quería poder verse útil. - No puedo curarme más así que hmmm, más tarde probamos con quien quiera.

No intenvendría mucho más en la conversación, bueno, en general no lo haría con ninguna del día. Una vez dicha su confesión iría a bañarse hasta que la tina se quedara fría y su piel recobrara un tono blanquecino. Saldría a por las bañeras lanza en mano, con la convicción muerta de que si se cruzaban con cualquier persona tendrían que atacarla. Sus emociones acompañaban al gris monótono de aquel lugar pues se encontraba apagado, como una batería que tras tanto desgaste necesitaba de bastante más tiempo para poder volver a ser funcional. Al regresar se puso a cocinar sin pedir ayuda ni esperarla, por el mero hecho de querer entretenerse con cualquier actividad vulgar. Las horas pasarían languidas, con Ethan desaparecido en el patio junto a su pequeño séquito de figuritas. No estaría creando ninguna nueva, solo mirando pasivamente las que ya tenía como si alguna de ellas pudiera darle una solución a todos sus problemas.

No sería hasta más tarde que regresaría al calor de la compañía. Arrastrando una silla del comedor para quedarse recostado en ella en el pequeño salón que tenían. No abriría conversación, le bastaba con ser un mero espectador. Simplemente se había hartado de sentirse solo en su miseria.
Harek

Ficha de cosechado
Nombre: Rick
Especie: Humano
Habilidades: Puntería, habilidad mental y carisma

Torreón Sendar - Página 54 Empty Re: Torreón Sendar

23/06/24, 06:08 pm
El cansancio hacía mella, aunque Rick conseguía seguir las distintas conversaciones más o menos. Sintió un ligerísimo alivio al saber que le repobladore estaba bien, pero claro, aquello estaba muy lejos de compensar todo lo demás. Era un preocupación menos, ¿pero hacía alguna diferencia con la escena que tenían en el salón y lo ocurrido allí fuera? Dudaba que cualquier buena noticia pudiera ahora mismo.

La voz de Abel fue una sorpresa para el neoyorquino, pero la respuesta del español a su llamado lo llenaba de más dudas aún. El tono era preocupante, sus palabras aún más. -(¿Qué demonios pasó cuando abrieron el portón?)- se preguntó totalmente desconcertado. Antes de que pudiera hacer nada, la capa que había activado Ethan apareció y Räg arrojó algunas respuestas a lo que tenían delante. Rick se limitó a asentir brevemente, fijándose en que más que un colgante parecía ser solo una joya sin engarzar. -(Nos vendrá bien. Supongo...)- le dedicó un único pensamiento sin fuerzas antes de centrarse en otra cosa. Ya tendrían tiempo para hablar de los dos objetos, pero primero había que entender que le pasaba a su compañero.

-¿Por qué piensas eso? Somos nosotros, Abel. Te lo...- empezó a decir preocupado mientras intentaba levantarse ayudado de la vara, pero a un quejido le siguió un tropiezo que volvió a sentar al neoyorquino en la silla. Había tomado demasiadas fuerzas prestadas en los subterráneos, hasta que no descansara un rato no iba a poder levantarse aunque quisiera. Y joder si quería para intentar tranquilizar al chico. Se le dibujó una mueca neutra (lo más cercano a una sonrisa que podía hacer ahora) cuando Airi lo miró y le tomó el relevo para pedir explicaciones, esta vez con más éxito. No por ello era bueno lo que contó después el español. El silencio lo vio como un mal presagio que se cumplió poco después. -Oh...- fue lo único que soltó, un suspiro hueco con el que notaba como le faltaba el aire. Una nueva víctima, ahora sin siquiera un cuerpo del que despedirse. Y esa desconocida debía ser del grupo de Sutileza y "Karin", claro. Ni idea de qué era ese "monstruo" del que hablaba, pero si los habían estado vigilando no tenía dudas de qué también era cosa de ellos. ¿Cuántos serían? ¿Importaba acaso cuando podían atacarlos por separado incluso?

Mientras el resto desaparecía escaleras arriba o salían al patio a por agua, Rick se quedó sentado con la vista perdida en el suelo, rumiando unos pensamientos a los que ni siquiera prestaba atención en el ruido blanco que reinaba en su cabeza. Solamente cuando algunos empezaron a limpiar y tratar heridas volvió al presente y ayudó mecánicamente como pudo. La tarde pasó y lo único reseñable por su parte fue cuando se forzó a bañarse para intentar librarse de la peste de la calamidad. Tuvo que pedir ayuda para subir y bajar las escaleras, lo cual fue un suplicio mayor que las cuestas del subterráneo. Antes de bajar aprovechó para recoger un poco de su ropa para pasar la noche en el cuarto de la planta baja que se había quedado libre desde el primer día. Quería ahorrarles a sus compañeros el esfuerzo de cargar con él y, siendo sinceros, para esa noche daba igual si estaba acompañado o no. Se veía incapaz de dormir y justo eso sucedió.

Luego de unas horas muy largas en las que acabó descansando cuando sus ojos no pudieron evitar cerrarse, salió a "desayunar" ya vestido. Lo más llamativo es que iba con su gabardina, limpia aunque con  los daños todavía sin reparar las ratas de los primeros días. Aquello le daba igual, solo quería tener algo que le transmitiera una pizca de calma, de todo lo que había dejado en La Tierra y a lo que esperaba volver. Necesitaba sentir algo cercano, aunque fuera una ilusión.

Saludó sin fuerza a todos mientras iban llegando, aunque no pudo evitar centrarse en Ethan y mirarlo con extrañeza y curiosidad. ¿Se lo estaba imaginando o el hombro lo tenía mejor? No lo tenía claro con el aspecto general que tenía. El silencio lo rompió poco después el británico explicando lo que le había sucedido. Aquello era genuinamente bueno, una salvación a lo maltrechos que estaban todos... ¿pero entonces por qué no podía alegrarse? No puso pegas a su petición y, ya que salía el tema, solo habló para preguntar a Räg y confirmar más aún si cabía la teoría: -¿En Mjörne tenéis algo así? Tal vez la otra piedra también funcione parecido- Se permitió aventurar aquello, aunque no se había fijado en detalle en la otra como para saber si era descabellado. Su mirada con la pregunta giró muy poco después hacia Airi, añadiendo en el mismo tono neutro: -¿O puede que en Sanai?-

Quitando aquello, el neoyorquino no hizo mucho más hasta que algunos decidieron salir a por cestas. Les habría acompañado y ahora que sabían en el peligro en el que estaban más aún, pero simplemente  no podía en sus condiciones aunque le fastidiara. Así que Rick se despidió de los que salieron y, simplemente, se dejó caer por el salón a esperar que pasaran las horas. Al menos ese día pudieron comer, cosa que su barriga agradecía con creces, pero quitando eso no levantaba el ánimo. El neoyorquino iba cambiando entre estar sentado en silencio en el salón sin hacer nada, contemplar el mapa que había estado haciendo y, cuando el agobio y la monotonía le empezaban superar, salía al patio momentáneamente para tomar aire. En cierto momento de la tarde coincidieron la mayoría abajo, é sentado en uno de los sillones. Hasta entonces casi no dijo nada.

----------------------------------

El hastío en el torreón era tal que a cierta distancia, invisible, alguien se había contagiado un poco de la pena. No sabía todo lo ocurrido, aunque sabiendo cómo era Rocavarancolia y viendo las caras de los cosechados podía imaginarse la mayoría. -Cuanto lo siento- dijo para el viento que mecía sus hojas. Si tan solo pudiera ayudarles... Rezaba para que sobrevivieran hasta que fuera posible.


Última edición por Harek el 23/06/24, 11:55 pm, editado 1 vez
Giniroryu
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Rägjynn
Especie: mjörní
Habilidades: memoria, buen oído y don de lenguas

Torreón Sendar - Página 54 Empty Re: Torreón Sendar

23/06/24, 10:24 pm
Al principio no dijo nada al ver llegar a Nohlem y cómo recogía agua del pozo. Puede que no se estuviera dando cuenta, pero el varmano estaba solucionando su problema así de forma tan repentina como simple. Al mismo tiempo, no estaba seguro de cómo sentirse, porque su idea había sido lavarse en silencio y, sobre todo, en solitario. Pero ni siquiera el auto desprecio o que no sabía cómo actuar ante su compañero iba a hacer que fuese maleducado con alguien que le estaba ayudando.
Muchas gracias… —dijo con un hilo de voz cuando el cubo estuvo a su alcance, sin tener que preocuparse de posibles accidentes dadas sus limitaciones—. De-dejaré que te laves primero, yo voy a…

Sin terminar la frase, se dirigiría de nuevo al interior del torreón, con la excusa en su cabeza de buscar alguna toalla y jabón para después. Cosas en las que no había pensado inicialmente que iba a necesitar si quería deshacerse de toda aquella sangre y que ahora le servían ganar algo de tiempo.

Mientras regresaba, escuchó la pregunta que Airi le hacía a Abel y apresuró el paso de forma inconsciente para poder oír mejor la respuesta. El mjörní se paralizó cerca de la puerta del patio mientras procesaba lo que en realidad estaba en la mente de todos. Aria había sido la segunda víctima. A pesar de que ellos lograron salir vivos de la trampa de Karin, eso no había sido suficiente.

No tenía capacidad para pensar más en el significado de todo aquello ni ahondar en la historia de Abel. Tardó en darse cuenta de por qué su visión se había emborronado tanto mientras subía en busca de los utensilios para lavarse más tarde.

---

Permanecería en el cuarto de baño hasta que viese a través de una ventana que ya no salía nadie más al patio. No sabía qué estaba haciendo exactamente ni por qué. Solo no era capaz de moverse con naturalidad ni de afrontar a nadie. Una vez de nuevo abajo se echaría agua por encima, se frotaría las escamas y los ojos hasta que la sangre maldita dejase de aferrarse a él. Se cambiaría de ropa y trataría de lavar aquella llena de tierra y el líquido ominoso… Las manchas de sangre no salían con facilidad de un tejido. Tendría que esperar a recuperar la movilidad de su brazo para realizar el hechizo de limpieza de ropas. La magia limpiaría lo que él por sí solo no podía. ¿Verdad? Probablemente no. No era más que un engaño. Todo era un fraude.

---

Si durmió en su cama de siempre fue porque no sabía qué era mejor. Algo en su interior le decía que se alejase del resto, pero al mismo tiempo que no actuase de formas extrañas. No tenía claras sus prioridades en absoluto, pero sabía que no quería que nadie se preocupase por él. No merecía eso. No podía ser una carga más… Aunque eso ya no era posible. No supo cuando sus ojos finalmente se cerraron y su mente se apagó, cediendo a un agotamiento que lo sumió en un sueño nada reparador y plagado de pesadillas que le hicieron despertar con fuertes taquicardias.

---

Una parte de él habría querido ofrecerse a salir a por comida, pero le costaba hablar. Al final ganó en su debate interno la parte que decía que en su estado solo iba a ser un estorbo.

Aun si Ethan no hubiera evitado que nadie lo notase, probablemente se le habría incluso pasado por alto de cualquier forma que ya no tenía el hombro dislocado como él hasta que el propio humano habló sobre aquel artefacto que habían encontrado. Se quedó mirando al medio asiático… no, a un punto en el vacío cerca de él. Tenía la sensación de que lo apropiado sería decir algo, pero no le salía. Solo que alguien le preguntase directamente le obligó a salir de su trance, sobresaltándole un poco internamente. Se giró levemente hacia Rick para responder con un tono mucho más bajo de lo que pretendía.

Sí… Debe de ser… un amuleto que contiene un hechizo sanador y se recarga mediante el contacto.
Realmente no estaba añadiendo ninguna información a lo que Ethan ya había deducido y su respuesta fue una confirmación prácticamente innecesaria, pero ni siquiera fue consciente del hecho.

Aquella piedra tenía sentido. No era como los desagradables catalizadores que exigían un pago sangriento antes de empezar a funcionar. Un paso extra macabro que no tenía lógica, y mucho menos sabiendo que existían métodos normales de recarga. ¿Es porque era un catalizador y estos en concreto allí funcionaban así? Fuese como fuese, debían usar aquel hechizo sanador en Connor o Rick tras volver a recargarlo…
Su mente se había distraído durante unos instantes con la familiaridad, pero el mjörní no diría nada más salvo que se le preguntase. Y en cuanto tuviese la primera oportunidad volvería a desaparecer de la vista. En su estado, ni siquiera podía manejar el mecanismo del puente para los que salían en busca de provisiones. Los vería abandonar el torreón desde lo alto de la azotea, viéndolos perderse en el horizonte y preguntándose si los volvería a ver. De nuevo se le empañaron los ojos con lo que identificó mucho más rápido como lágrimas.

---

Todavía actuaba por inercia. Cuando los vio llegar se apresuró a bajar de nuevo. Creía que había visto a todos, pero desde tanta distancia no podía estar seguro. Necesitaba asegurarse de que todos habían vuelto. Cuando los que habían salido entraron con provisiones, y aparentemente ilesos sintió un enorme alivio. Quería agradecérselo, quería decir que se alegraba de verlos… Pero no fue capaz.

De hecho, fue consciente de que poco después había demasiada gente en ese momento reunida en la planta baja. ¿Quizás debería…? Rägjynn no sabía qué hacer. Lo había estado pensando mientras esperaba en la azotea. Debería confesar. Avisarles. Pero tenía miedo. La lógica le decía que, en realidad, Skjë y Alys tenían razón. O a lo mejor no era la lógica. Solo era lo que deseaba.

Ellos… sus compañeros… Sus amigos. Merecían saber la verdad. Pero tenía miedo. ¿Y si lo rechazaban como lo hubiese hecho la sociedad mjörní? ¿Qué haría si eso ocurría? No se veía capaz de soportarlo. ¿Le mirarían con miedo? ¿Qué pensaría cada uno de ellos… qué pensarían los más pequeños?

Aniol y Damian… no podía imaginar cómo podía estar siendo para ellos procesar todo lo que había ocurrido y él ni siquiera estaba allí para ellos. Debería estarlo, pero estaba muy lejos. Y paralizado.
Había algunas personas en concreto que habían presenciado muy de cerca lo sucedido. Y una de ellas le había parecido que lo había evitado a propósito, aunque después le había ayudado en el patio… ¿Habría sido su imaginación y simplemente solo formaba parte de la actitud que Nohlem había adoptado para poder seguir adelante en el infierno que estaban viviendo?

Inconscientemente miró no solo hacia el varmano, sino también a Connor y Airi. Fue fugaz y entreabrió la boca al hacerlo, pero no salió ningún sonido de ella.
Kanyum
Kanyum

Ficha de cosechado
Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
Habilidades: Puntería, intuición, carisma

Personajes :
Jace: Dullahan, humano americano. 1’73m (con cabeza 1’93m)
Rox: Cambiante, humano australiano/surcoreano. 1’75m
Kahlo: Aparición nocturna varmana granta. 1’62m
Nohlem: varmano granta. 1’69m
Xiao Taozi: Fuzanglong carabés. 1’55m

Unidades mágicas : 5/5
Síntomas : Mayor interés por acumular conocimiento.
Status : Prrrr prrrrr

Torreón Sendar - Página 54 Empty Re: Torreón Sendar

24/06/24, 11:26 pm
Mantuvo la vista en la cuerda entre sus manos, en las imperfecciones que esta y su piel compartían, cubriendo su incomodidad con concentración. La conversación surgió con un agradecimiento al que no supo responder como le habían educado, y en cambio se le escapó lucir desconcertado.

Ah, no- No es para mi, es para Connor…

Pero bien pensado, con las manos sucias no podía estar tratando a nadie. Hasta en lo más básico se sentía estúpido, y desde luego, muy distante a quien era. Como de lejos había llegado el niño rico si su propia higiene no era preferencia. Vio a Räg marcharse y durante unos segundos esperó a que volviese con la vista muerta en el cubo, en la tesitura de cederle el favor aún si su ayuda nunca había estado dirigida a él o, tal como quería, centrarse en el canadiense. Al final ganó la urgencia, y tras enjuagarse las manos con agua limpia volvió dentro con el cubo para que pudieran encargarse de Connor.

Sus carcajadas regresaron carentes de energía cuando, eliminada la capa de sangre seca y una segunda más abundante y fresca, la herida del pelirrosa cobró vida. Para su fortuna ver carne abierta en alta definición fue lo último que le arrancase sudores y risas por ese día. Después de la confirmación de que Aria era la carne de albóndiga y la curiosa satisfacción que sintió al ser tan inteligente por adivinarlo, a Nohlem no le quedaban cosas por las que reirse. Cada vez que el vago recuerdo de la chica viva amenazaba con asomarse, eran sus auto-elogios los que le protegían de ello: “Eres increíble. Que listo eres. Pues claro que era ella, ja”.

Como si no hubiera estado nunca viva en primer lugar.
Menos mal que tampoco habían tenido trato.

Esa noche durmió en intervalos de horas inconexas. Despertaba con la sensación de no estar en su cama, como si se hubiera desmayado en distintos sitios medio inventados de la ciudad. En lo que parecía el barrio quemado, rodeado de escombros varios metros bajo tierra, en un torreón que no era el suyo… Los fantasmas baleras, los cabrones de Rocavarancolia y los capullos de Letargo eran a estas alturas un mismo grupo en su cabeza. A fin de cuentas todos parecían quererles muertos. Era un milagro que pudiera pegar ojo cuando ahí, en lo profundo de la noche, la afirmación de que eran presas rondaba constantemente sus ideas. Ya podía el abalorio de Ethan protegerlos a todos.

Al menos al día siguiente hubo una buena noticia, y es que el londinense les confirmó haberse curado. Su aspecto era tan deplorable que Nohlem no es que se atreviera precisamente a poner la mano en el fuego por ello, pero el movimiento en su brazo dislocado bien confirmaba lo cierto. No le había pedido dormir juntos justamente por eso, por miedo a hacerle daño y el general ambiente rancio, pero quizás esta noche… Santos, lo necesita. Jamás estando acompañado se había sentido tan solo como ahora.

Y joder, cuán solo se sintió saliendo a por las cestas. Eran pocos los que estaban disponibles para el trabajo, y sin duda aquello era parecido a la sentencia de ser los últimos soldados en una guerra muy perdida. No era el más fuerte, ni el más rápido ni mucho menos el más valiente, simplemente era el que quedaba. Ese reducido grupo que nadie espera mandar al campo, pero es que a los más aptos una mina les ha volado sino una pierna la cabeza. Volvieron sanos y salvos, pero la experiencia le tuvo tan al borde de los nervios que si nada más llegar no fue a esconderse en su cuarto es porque si lo hacía se perdería pensando en lo cómodo que sería dejarse morir bajo su propio comando. Por muy desagradable que fuera sentirse vivo entonces, Nohlem aún no estaba para desearse muerto.

Necesitaba compañía. Necesitaba compañía y toneladas de autoengaño. Lo que fuera para no quedarse solo pensando. La alegría por la vuelta y la comida fue un pequeño punto, pero ni con todo el carisma del mundo tenía la manera de arrancar una buena conversación entre tantos. Al menos se permitió el lujo de comerse un bollo dulce él solo. Su recompensa por el esfuerzo de seguir respirando. Cuando Räg le miró estaba masticando la mitad de su premio, y aunque en la facción del mjörní no había más reproche que agobio, Nohlem tragó deprisa sintiéndose regañado. En el fondo sabía porqué le miraba. Irónicamente que otros quisieran matarlos tenía más sentido que lo que quiera que fuese que había pasado con Räg ayer, pero no sería él el idiota que lo pronunciase. No necesitaba recordar tanta sangre.

Perdón. Tenía hambre —apuntó tras tragar.

_________________________________________

♪♫♬:
Aes
Aes

Ficha de cosechado
Nombre: Aniol
Especie: Humano
Habilidades: habilidad manual, automotivación, olfato fino.

Personajes : Ruth: Humana (Israel)
Demonio de Fuego
Tayron: Humano (Bélgica)
Lémur
Fleur: Humana (Francia)
Siwani
Aniol: Humano (Polonia)


Unidades mágicas : 12/12
Síntomas : Querrá salir más del torreón.
Status : KANON VOY A POR TI
Humor : Me meo ;D

Torreón Sendar - Página 54 Empty Re: Torreón Sendar

26/06/24, 01:37 pm
La mañana fue áspera. Aniol había conseguido aislarse lo suficiente el día anterior como para darse un baño y limpiarse toda la mugre y la sangre seca. Pero ni siquiera aquel estado de relajación momentánea le impidió recibir las noticias que Abel traía consigo.

Aria ya no estaba. Era un hecho inamovible y que no iba a cambiar por mucho que pensara en lo poco que la conocía en realidad. Aquella chica siempre andaba sumida en sus historias delirantes que pocas veces lograba entender, puede que fuera lo único que tuvieran en común. Pero el caso es que se había marchado para siempre al igual que Serena. La mañana resultó áspera porque al levantarse se preguntó así mismo... ¿Era la casa de campo de su abuela tan grande como para albergarlos a todos? ¿Era ese el destino que sufrían todas las personas? Esperaba que no, porque Sutileza no se merecía coexistir con ninguno de sus amigos en un jardín con macetitas. Seguramente su abuela acabaría tirando la jarra de zumo a la cabeza del pájaro si se enteraba de sus cometidos en la ciudad.

Y allí estaba. En la planta baja. Tan baja como su ánimo. Al menos el día se había levantado con buen pie y ahora contaban con un amuleto que podía curar. El niño tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para no salir despedido en dirección a Ethan y estrujarlo ahora que su hombro se encontraba sano. Pero se contuvo, y solo salir a por las cestas le ayudó a dirigir toda su nueva energía en hacer algo útil.

En cambio, ahora descansaba en una silla con la cabeza apoyada sobre la mesa y los ojos muy atentos a los movimientos de Nohlem. Esgrimió una sonrisa cansada cuando le vio tragar con tanta rapidez y casi como respuesta las tripas le rugieron. Pero no se dignó a levantarse para comer, el ambiente era deprimente y vacío. Ninguno de los adultos hablaba y él, como tantas otras veces había imitado la forma de hablar de su tribu, también calló.

Su mirada se perdió en la puerta que ocultaba el exterior. Aún con todo el cansancio deseaba salir. Pero sabía que no era buena idea tentar a la suerte con más de una excursión el mismo día.

La visita al Palacete quedaba tan lejos... que casi parecía un sueño borroso.

_________________________________________

"Ya No Hay Fuego, Pero Sigue Quemando."

"Son Un Sentimiento Suspendido En El Tiempo, A Veces Un Evento Terrible Condenado A Repetirse."

"Deja Que Tu Fe Sea Más Grande Que Tus Miedos."

"¡Se Lo Diré Al Señor Santa!"
Tak
Tak
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Airi
Especie: Sanaí
Habilidades: Habilidad manual, memoria, imaginación.
Personajes :
Gael/Koval: fuego fatuo terrícola.
Kin: demonio raigaurum irrense.
Ayne: anima sinhadre.
Eara: sinhadre sin esencia.
Nime: demonio mineral libense.
Iemai: cercana, fallecida.
Airi: sanaí.


Unidades mágicas : 3/8

Síntomas : Tendencia a alargar sus baños.

Armas :
Gael/Koval: espadas rectas, maza y quimeras.
Kin: alfanje y guan dao.
Ayne: sable.
Eara: ballesta de repetición.
Nime: dagas.
Airi: diálogo y esconderse.


Status : (ノ☉ヮ⚆)ノ ⌒*:・゚✧

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27/06/24, 01:15 pm
Airi recibió las noticias como una jarra de agua helada. Una jarra que ves venir, y que impacta contra una piel que ya estaba fría previamente. Aun así, le cortó la respiración. El mundo se estaba derrumbando y aquella avalancha no parecía tener fin. Abel no estaba dispuesto a dar más detalles, ¿pero acaso su historia no era muy parecida a la que ellos le habían contado a Colmillo poco antes? Los dos incidentes parecían tener correlación. Si era así, ¿qué iba a ser de ellos? «Saben dónde vivimos… por todos los Espíritus…». Le temblaban las manos y no era capaz de decir nada más, de intentar que Abel se explicase por la fuerza. Tal vez no quería saber más detalles.
Te… tenemos que tapar las ventanas por la noche —farfulló como si hablase para sí.

Le sanaí no sabía cómo hacer vida normal con aquella losa pesando sobre todos ellos. Una parte de elle quería rendirse sin más, aceptar que iban a morir en algún momento en las próximas semanas o días y esperar lo inevitable. Era un hecho que no tenían recursos para enfrentarse a una chica voladora, explosiones y monstruos come personas. Otra parte de elle quería aferrarse a la vida, algo que creía que ya había estado haciendo. Quizá su cuerpo acabaría eligiendo esa opción por sí solo, cuando hubiese asumido todo lo que había ocurrido en un solo día.

Ya que no había ni comida, lo único que podría hacerles sentir bien, aunque fuese un poco, era limpiarse. Airi ofreció ayuda a los niños para subir barreños para sus baños, calentando agua en el fuego para que pudiesen al menos tener una experiencia agradable. No se tomó ese esfuerzo cuando tocó su turno, ya al borde del agotamiento. Pese a lo fría del agua se la echó encima, frotó y se aclaró con otro caldero. Qué importaba irse tiritando a dormir cuando sus músculos ya se negaban a dejar de hacerlo.

Ya había tenido noches terribles. Conocía la sensación, quiso convencerse de que era una más, pero el sueño no llegaba. Dedicó pensamientos y plegarias a aquella niña soñadora e inocente que ya no volvería a ver nacer otro día. Trató de cerrar los ojos pero cada vez que lo hacía solo veía las grutas del subsuelo, o la explosión, o el charco de sangre de Aria, o las heridas de Connor o el animal que los atacó. Su tripa gruñó y gruñó a pesar de que a veces lo que llegaba a sentir eran ganas de vomitar. Salir de la cama por la mañana fue lo más difícil. Podía fingir que la noche continuaba escondiéndose bajo las sábanas. No sentía que le protegían, pero no quería cambiar de día y enfrentarse a otro donde podrían volver a ser víctimas. Si tan solo el tiempo se congelase…

Cuando salió lo hizo más tarde que de costumbre. Se forzó, porque sabía que estaba relativamente bien para salir a por las cestas y alguien tenía que hacerlo. Sus heridas ya no sangraban y el dolor de los moratones no era peor que con el que solía tener que lidiar. Si no volvían daba igual ese que otro día, pero no podían seguir sin comer.

Durante la reunión que hubiera sido el desayuno Ethan contó que el amuleto que habían usado para curar a los niños había vuelto a funcionar, lo que fue una buenísima noticia, teniendo en cuenta que todavía había heridos graves entre ellos. ¿Qué iban a hacer si la herida de Connor se infectaba? Tenía demasiadas probabilidades de hacerlo, dado que la había recibido de una garra sucia. Aunque Airi expresó su alivio en voz alta, no tenía demasiadas ganas de hablar, como si su boca se hubiese pegado de lo seca que estaba. Cuando Rick le preguntó a Räg y luego a elle si había algo similar en sus mundos, Airi negó con pesadumbre. Su magia no funcionaba así para nada. Si es que se le podía llamar magia para empezar.

La salida a por cestas se hizo en silencio, como si la discreción pudiese ocultarlos cuando los barcos surcando el cielo delataban que era la hora de salir de la guarida. Con suerte sus enemigos pensaban que pasarían el día encerrados y no habría trampas preparadas para hoy. Por primera vez Airi salió con su arco y flechas a la espalda, además de una vara. Tenía poca confianza en sí misme, pero había estado practicando y ahora sabía que, a veces, un arma más marcaba la diferencia. Tenía que cambiar, y rápido. Mejorar, adaptarse, aunque lo más seguro es que no sirviese de nada al final.

--------

La vuelta no fue triunfal, pero la comida era bienvenida en cualquier circunstancia. No podía culpar a nadie que se lanzase a llenarse el gaznate, cuando elle misme se contuvo todo el camino para no comer fruta antes de poder lavarla. Tras dejar las cestas sobre la mesa se giró buscando a Ethan con la mirada.
¿Estará cargado el colgante otra vez? —preguntó. No sabía si tenía algún tipo de indicador de estar cargado, como los cristales cuando se apagaban—. Tengo miedo de que se infecten las heridas de Connor —admitió, aunque seguramente lo mismo pensaban todos. Rick no podía andar y Räg aún tenía un brazo inutilizado, pero si una noche era suficiente para cargarlo, pronto estarían curados también. Pensar en ellos y la mirada que le había echado el mjörní le hizo recordar otra cosa—. Y Räg, por cierto… ¿Se han vuelto a abrir tus… heridas? —preguntó dubitativamente, señalándose a los ojos. También tenía cortes por el cuerpo, pero ninguno había sangrado tanto como sus ojos. No se lo había podido sacar de la cabeza, y aunque Räg había mencionado que no era algo que debiera preocuparle, lo hacía.
Isma
Isma

Ficha de cosechado
Nombre: Damian
Especie: Humano itaiano
Habilidades: Agilidad, dibujo, espontaneidad
Personajes :
Síntomas : En ocasiones se desconcentra con más facilidad.
Armas :
  • Adam: Cimitarra y cuerpo de caballo. La incomodidad
  • Damian: Dientes
    Daga

Status : muñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñones
Humor : ajjaj

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27/06/24, 02:41 pm
Damian tragó la pelota de miedos y sustos mas gigantesca de toda su vida al ver la reacción del resto a lo que le estuvo pasando a Ethan. Un hechizo de protección, dijo Rag. En su mirada aun había una leve duda, unas ascuas frías que no le paraban de subir en el cogote como un agarre frío. ¿Por qué se sentía así, tan inseguro de todo? ¿Acaso todo lo estaba amenazando, a él y a sus amigos? El chico, sin quererlo y sin evitarlo, inclinaba poco a poco su balanza. Quizás siempre fue un chico llevado siempre por lo bueno, por un buen trato que él consideraba así de su familia, por una vida sin daño aparente. Ahora se sentía realmente amenazado.

Y solo fue el inicio. Solo oír el tono apurado de Abel le hacía ir más directo a un pozo de angustia, de descontrol sobre todo. Las súplicas de algunos porque saliese, la desconfianza del otro, las carcajadas de Nohlem. Caos, eso era lo que le estaba rodeando. Un verdadero incendio le rodeaba, lleno de un peligro aparente que ni él mismo tenía claro. ¿Peligro de qué? ¿Los putos desgraciados que le rompieron el brazo? ¿La pelota roja sin forma?

La pelota roja...

No... Su cabeza quería borrar eso, fuera, en ese instante. por ello daba pasos, tumbos aleatorios y torpes guiados por una mirada perdida, incluso monótona, privada de querer sentir algo que no acababa de procesar. La palabra "muerte" aun le era desconocida, la cruda realidad aun no estaba del todo impresa en su pequeño cuerpo y joven pensamiento. ¿Acaso conocía siquiera a Aria? La niña esa le daba mal rollo y estaba mejor no echando demasiada cuenta a una tía que estaba todo el día en la cama, encerrada como si no le importase nada. ¿Pero por qué duermen para siempre los que le rodean? ¿Por qué la gente se va así, sin avisar aunque sea? Encogió la frente, estaba tenso por ello y ni siquiera estaba triste en ese instante pero... lo odiaba, odiaba todo lo que estaba pasando y solo dejó ir un bufido entre dientes, meneando los flequillos de su pelo. No sabía si reír, si llorar, si querer partir algo, tan solo yacían esos sentimientos en lo más profundo de sí, vivencias que no irían a afectar su vida mañana, ni en un mes ni en un año. Estarían ahí, moldeando a Damian lento y sin descanso.

Lo primero que necesitaba, contrastando con su yo más puerco, era un baño. Por ello ayudó y se dejó ayudar por Airi y lo agradeció, llevado por el agua caliente que luego lo conducirían a un sueño profundo llevado por el cansancio, físico y mental. Tenía las heridas cerradas pero otras necesitaban tiempo, entre los brazos de Morfeo.

Al menos el día siguiente todo iba para mejor, una sonrisa de alivio de su parte fue a Ethan al enterarse de que ese colgante aun funcionaba y le curó. Tener delante cosas buenas le hacía falta, quería cosas buenas y mandar a tomar por culo cosas que le hagan sentir mal. Tenían formas para reparar sus heridas hechas mierda y eso era lo que importaba.

En el fondo tenía un pegajoso pavor a volver a salir de nuevo a por comida y eso, por desgracia, fue ganando poco a poco a Damian hasta que el chico, con todo el lamento del mundo, avisó de no querer ir. Pasó el tiempo sentado en las escaleras, esperando que la llegada del resto fuese rápida. Y así fue, junto a la comida que añoraba también. El italiano fue directo a por dos manzanas que fue comiéndose con energía, eso le estuvo limpiando toda la carga mental y así se aferraba a los placeres simples de la vida que no requerían pensar demasiado. No entendió las disculpas de Nohlem, si estaban con hambre tenían que zampar, ¿no?

Hablar de heridas le bajó un poco el buen ánimo que tuvo llenando el estomago, apretando la boca en un refunfuño silencioso. Tenían el colgante, solo tenían que usarlo. Aunque también deseaba que lo hiciesen ya, Connor y Rag sangraban mucho y la pata de Rick aun estaba de aquella manera.
Raven
Raven

Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivación
Personajes : Ethan: Humano, Ingles/Japonés 1.75

Síntomas : En ocasiones, se le desenfocará brevemente la vista.
Armas : Ethan Lanza partesana y una daga

Status : Ciego y cojo, el chiste se cuenta solo.

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27/06/24, 04:50 pm
Ver como a pesar de haber sido quien había experimentado el amuleto nadie le tenía en cuenta le hizo sentir aún más pequeño de lo que ya estaba. Podía entender el acudir a Rag o Airi ante el desconocimiento pero.... Las piedras las tenía él, las había observado él y las estaba activando aunque fuera por error él. ¿Tan inútil le veía Rick como para si quiera contar con su persona para informarse más sobre esos artigulios? O... ¿Tan tonto le consideraba Rag para repetir sus mismas palabras? Ya se sentía mal por no tener si quiera un ápice de magia, ahora el peso era aún mayor.

Quizá por eso se quedó con ambos amuletos aprovechando que en los bajos ánimos nadie se los había reclamado. Le hizo un collar improvisado al segundo con un trozo de tela deshilachada y si bien no se lo puso si se lo guardo en los ropajes. Necesitaba sentirse útil en algún aspecto e irónicamente hacer de pila era sencillo y funcional.

Ya en el salón fue viendo como la gente iba poco a poco llegando a esa reunión no buscada. Los ánimos al menos estaban tan en sintonia que no tenía porque forzarse a hablar, y mucho menos a sonreir. En esos instantes se encontraba muy agusto entre tonos grises.

-No lo se. -Se encogió de hombros en el sitio como única respuesta hacia Airi. No mentía, empezaba a diferencia el cansancio mágico del físico pero aún desconocía como controlar cuando el artilugio ya estaba listo. -Quizá para la noche podamos volver a usarlo.

Desvío la vista a ambos niños, una comprobación rápida de cual era su humor (malo, para variar) y se quedó con que al menos varios de ellos encontraban cierto consuelo en la comida que les quedaba.

-Igualmente, creo que sería mejor que esta vez le toque a Rick. Con el pie así no va a poder hacer nada y me da miedo que acabe yendo a peor si lo fuerza más.

Cuando el tema viró hacía el lagarto chasqueo la lengua incómodo, no por el pobre si no por la situación que les iba a tocar afrontar. Después de todo lo ocurrido no tenía muy claro si quería descubrir por qué demonios la mitad de ellos estaban cubiertos de sangre a pesar de carecer de heridas. La ciudad le estaba haciendo odiar las sorpresas de ese estilo.

Se levantó no para irse si no por unirse al grupo que lidiaba las penas con alimentos. Que le dieran por culo a las raciones, o empezaba a ocupar su mente con otro asunto para compensar la que se les venía encima o se subía al balcón para probar si el collar mágico aguantaba una caída desde un cuarto.

-¿Alguien quiere algo?
Harek
Harek

Ficha de cosechado
Nombre: Rick
Especie: Humano
Habilidades: Puntería, habilidad mental y carisma

Personajes :

Heridas/enfermedades : Raspazos y contusiones varias, luxación del tobillo izquierdo
Síntomas : A veces tendrá ataques de claustrofobia.
Armas :

  • Rick: Sable y arco
  • Erknest: "Espada legendaria" y cuchillas de aire

Status : The journey never ends

Humor : Cualquier cosa me vale.

Torreón Sendar - Página 54 Empty Re: Torreón Sendar

28/06/24, 05:00 pm
Si bien le sanaí no conocía nada así, que Räg le confirmara que en su mundo era algo que existía lo animaba un poco más. -Entiendo- comentó simplemente; al fin y al cabo el hastío general todavía seguía muy presente. Se quedó mirando unos instantes más al mjörní, ligeramente preocupado, antes de volver a fijarse en el colgante. Saber que los descubrimientos de Ethan estaban en lo correcto confirmaba que solo era cuestión de días que se curaran todos, pero dudaba que solo con aquello se libraran de todo el miedo que tenían. No le hacía falta más que ver la expresión de todos.

--------------------

Rick fue mirando a cada uno de los que iba llegando, aunque con el aspecto tan desmejorado que llevaba bien podría parecer que estaba viendo la pared tras ellos. Estaba sentado inmóvil en el sillón, intentando cubrirse un poco más con la gabardina. Tal vez por frío o por intentar recuperar una normalidad ficticia y lejana, no lo tenía claro. El malestar seguía presente en la sala, doliéndole un poco más lo que le afectaba a los niños, aunque podía notar que al menos la comida les estaba dando algo con lo que distraerse momentáneamente. No en su caso, claro. Aún no había encontrado la forma de alejar la incertidumbre y el temor desde ayer.

Escuchó la conversación entre Airi y Ethan mientras miraba a Nohlem y a Damian picar algo de las cestas, sin prestar atención realmente ni a unos ni a otros. En su interior todavía repetía en bucle la trampa y todo lo que siguió después, pensando sin éxito cómo podrían protegerse de otro ataque así. Solo cuando salió su nombre consiguieron que el neoyorquino se centrara en el presente. -Puedo... esperar si hace falta- comentó sin fuerzas. No iba a quejarse en absoluto si al final esa noche iba a poder curarse, pero compartía parte del temor de le sanaí. Quitando el pie, el resto de sus heridas había podido lavarlas, pero las de Connor podían empeorar sin nada con lo que coserlas.

Y justamente de heridas seguía todo. La pregunta al lagarto le hizo centrarse de nuevo en el día anterior, pero esta vez en una preocupación que probablemente era más fácil de resolver. Respondió a la pregunta del británico con un -No, gracias- antes de incorporarse un poco en el sillón para estar más atento a lo que fuera a decir el mjörní. -¿Estás bien, no?- añadió dubitativo, siendo consciente de que partían de la base de que nadie allí lo estaba de una forma u otra. Lo que había creído ver en los subterráneos había sido raro y tal vez podía achacárselo a la poca luz y a la adrenalina, pero estaría más tranquilo si su compañero les aclaraba que había pasado.
Giniroryu
Giniroryu
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Rägjynn
Especie: mjörní
Habilidades: memoria, buen oído y don de lenguas
Personajes : Noel: Draco de Estínfalo de origen sueco.
Archime/Krono Rádem: Kairós irrense.
Irianna/Dama Enigma: Nebulomante idrina lacustre.
Adrune: Gamusino sinhadre, edeel.
Lethe: Horus, enderth.
Rägjynn: mjörní.
Naeleth: Bruja del Hielo, nublina.


Unidades mágicas : 8/8
Síntomas : Aumenta su resistencia progresivamente.
Armas : Noel: hacha de dos manos y espada bastarda.
Archime/Krono Rádem: sus monólogos sobre biomecánica avanzada.
Irianna: arco y estoque.
Adrune: lanza, espadas cortas y arco.
Lethe: arco y lanza.
Rägjynn: jō.
Naeleth: arco, sai y báculo.


Status : Gin: do the windy thing.

Humor : REALLY NOT FEELIN' UP TO IT RIGHT NOW. SORRY.

Torreón Sendar - Página 54 Empty Re: Torreón Sendar

29/06/24, 01:03 am
La disculpa de Nohlem le sacó de sus pensamientos, preguntándose si había sido el culpable por haber mirado hacia él. Ni siquiera tenía claro con qué cara le había mirado, porque era casi imposible que sus miedos y deteriorada salud mental en general no se reflejasen en su rostro.
¡Ah! No-no pasa nada porque comáis, uhm… Yo no… No soy capaz de comer ahora mismo, gracias —respondió bajando cada vez más la voz al oír el ofrecimiento de Ethan.

Podría haber sido mucho más claro, haber añadido que comería más tarde, suponía… Pero nada de eso salió de su boca. Ni siquiera logró opinar acerca de a quién deberían curar primero. Necesitaba sacar el tema de alguna forma y…

Airi le dio la excusa y le tendió la trampa al mismo tiempo.  
Todavía podría haberse echado atrás simplemente y haberlo dejado pasar, pero con una pregunta tan directa como aquella no podía. No cuando el día anterior les había prometido que se lo explicaría “después”. El mjörí echó un vistazo a su alrededor: prácticamente todos sus compañeros de torreón estaba allí reunidos. Cuantas menos veces tuviera que hablar de ello, mejor. Bueno, no podían estar todos porque… No, no podía permitirse que su mente divagase. No podía dejar que un dolor velase otro. Y menos dejar a le sanaí con la palabra en la boca. Cuando Rick insistió tomó aire con fuerza y comenzó a hablar.

Tengo que… confesaros algo. Sobre… mis ojos. Y la sangre que algunos… visteis ayer. Como dije, no era ninguna herida, es… —Normal. No, seguía sin ser capaz de usar ese adjetivo—. Es un rasgo que la mayoría de mi especie perdió… después de casi extinguirse. Solo algunos, muy pocos, lo conservamos… Podemos hacer estallar los globos oculares para expulsar sangre ante una amenaza. —Temblaba. Se sentó en una silla de forma casi inconsciente y fijó su mirada en el suelo. Ahora que había empezado tenía que seguir. Si paraba no sería capaz—. Yo no puedo… controlarlo bien. Porque no sabía que podía hacerlo. La primera vez que me ocurrió fue poco antes de que me trajesen aquí, al poco de cumplir quince años, cuando lo más normal es que ocurra… siendo muy pequeños. De bebés, por lo general.

Aquel punto llevaba a otro camino por el que todavía no se atrevía a andar. Tenía que dar la vuelta y seguir explicando hechos, sin más.

>>Llevaba todo este tiempo temiendo que volviese a suceder, y creo que estuvo a punto de ocurrir varias veces… Es… Con un sobresalto tan grande como lo que ocurrió ayer supongo que era inevitable. Para los mjörnís… Esto significa que soy un sanguinario. Así es como llaman a los que conservamos este vestigio evolutivo que… está asociado con la guerra y la violencia —la voz le temblaba cada vez más. Se abrazó a sí mismo con un único brazo móvil sin dejar de clavar la mirada en el suelo y sus garras entre las escamas de su costado—. Se supone que… las personas como yo somos un peligro. El Culto cree que si eres un sanguinario… te puedes volver violento en cualquier momento y debes ser exiliado… —Se le empañaban los ojos y el temblor de su voz era cada vez más notorio—. Mis amigos… evitaron que me entregase para que no me llevasen a la Isla de los Sanguinarios, pero yo… Yo no… Lo s-siento… Yo no quería engañar a nadie… No… Yo…  

Hiperventilaba. Se ahogaba. Las lágrimas caían una tras otra y su mente a veces le jugaba malas pasadas tiñéndolas del rojo que había empañado su mirada el día anterior.
Kanyum
Kanyum

Ficha de cosechado
Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
Habilidades: Puntería, intuición, carisma
Personajes :
Jace: Dullahan, humano americano. 1’73m (con cabeza 1’93m)
Rox: Cambiante, humano australiano/surcoreano. 1’75m
Kahlo: Aparición nocturna varmana granta. 1’62m
Nohlem: varmano granta. 1’69m
Xiao Taozi: Fuzanglong carabés. 1’55m

Unidades mágicas : 5/5
Síntomas : Mayor interés por acumular conocimiento.
Status : Prrrr prrrrr

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29/06/24, 09:37 pm
Oh. Um —suspiró una risa para Räg—, vale, no pasa nada —cambió la vista a Ethan para no hacerlo extra-incómodo—. ¿Hay melocotones?

Realmente quería uno, aunque fuera por llevarse a la boca algo más dulce y entretenerse comiendo, pero la bromita le arrancó una pequeña sonrisa. Echaba de menos los tiempos en los que el excedente de frutas era una molestia digna. Entonces llegó la pregunta de Airi, el puente perfecto para comprender el extrañísimo superpoder de Räg, por el cual sentía tanto desdén como curiosidad. Por pudor, modales y sentimientos él no habría podido sacar el asunto a la mesa, pero eso no quería decir que no estuviera interesado como espectador y el buen chismoso que había sido siempre. Al final del día le complacía ver sus dudas resueltas, incluso si estas no traían exactamente buenas noticias. Un placer pasajero, sin duda. Había cosas con las que era más feliz ignorando.

Escuchó al mjörní con orejas alzadas y una expresión que poco a poco vislumbraba duda. Nohlem era bueno poniendo cara de póker -o al menos eso creía él-, pero rareza tras rareza no sabía cómo mantenerse, partiendo de la casi extinción a disparar sangre por algo tan sacro como los ojos. Gracias a las formas científicas del reptil esto aún podía comprenderlo como bizarrada propia de su especie, del mismo modo que entre los allí presentes él era el único capaz de ronronear o que hubiera varmanos que lo hicieran a voluntad, pero fue la parte más… cultural, la que le tambaleó.

Su mundo era uno de dualidades. Por un lado había mucho romanticismo por el futuro y lo inexplorado, lo cual popularizaba la investigación y aceleraba el avance de las máquinas y la ciencia. Por otro lado, el morbo a lo desconocido generaba nuevos misterios y alimentaba viejas supersticiones, tan eternas como el primer varmano, y si bien es cierto que habían abandonado la religión hacía muchisimo, de árbol quemado no arden raíces. Räg podía justificar con lógica, pero su lenguaje corporal y creencias tiraban fuerte para el lado contrario, y esto es lo que estaba ganando a Nohlem.

Räg era un presagio. Un augurio. Lo había confundido con uno el primer día, resulta ser que estaba en lo cierto. Nohlem se quedó quieto, dolorosamente tenso. El hambre que tenía se cortó de un desagradable golpe al empatizar con el pobre estado del mjörní, tembloroso y sollozante, pero no en un buen sentido. Se le pegaron sus nervios. Le hizo creer en sus miedos, sentirlos. Que era un peligro. Räg era un peligro.

Si fuera otro tipo de vestigio, tal vez, solo tal vez, Nohlem se hubiera sentido menos atrapado, pero de todas las condenadas partes del cuerpo tenía que sangrar de donde se albergaba el alma. Poco a poco la noticia calaba, y mientras el sanguinario se deshacía en lágrimas el granta solo podía volver la vista atrás a lo sucedido, uniendo puntos en una pizarra dentro de su cabeza. El mjörní había sido el primero en acercarse a la trampa. El que al manchar de sangre a Sutileza lo había condenado. También lo había empapado a él... moviendo poco más que los ojos Nohlem se miró el brazo izquierdo, girándolo lento y robótico antes de volver al frente, descompuesto en el llanto ajeno. Su cara tenía subtítulos, y sabía que tenía las pupilas dilatadas por la abrumadora luz que le entraba. No se movió. Se quedó ahí, tieso de pies a mandíbula como una figura de cera, mareado por oir al otro hiperventilar, pálido de no ser por su piel morena. A pesar de ya estar limpio quería lavarse el brazo- no, lavarse entero a consciencia hasta rasparse.

No estaba siendo racional, pero... por desgracia Kahlo no era la única a la que se le daba bien buscar culpables.

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♪♫♬:
Aes
Aes

Ficha de cosechado
Nombre: Aniol
Especie: Humano
Habilidades: habilidad manual, automotivación, olfato fino.

Personajes : Ruth: Humana (Israel)
Demonio de Fuego
Tayron: Humano (Bélgica)
Lémur
Fleur: Humana (Francia)
Siwani
Aniol: Humano (Polonia)


Unidades mágicas : 12/12
Síntomas : Querrá salir más del torreón.
Status : KANON VOY A POR TI
Humor : Me meo ;D

Torreón Sendar - Página 54 Empty Re: Torreón Sendar

30/06/24, 12:50 pm
Yo quieru un melocotón de esos... porfi... si hay... —le pidió a Ethan casi en un ruego cansado. La mención a la fruta le sirvió para ignorar un poco la pregunta con la que Airi parecía haber detenido el aire, así que sonrió con brevedad y cierta nostalgia al recordar cuantas bromas se habían gastado unos a otros con aquel manjar recurrente. Llegó a repudiarla, pero llevaba tantas horas sin llevarse nada al estómago que se habría comido una tarta de nueve pisos de melocotones si pudiera. Y todo gracias a que Nohlem le había abierto un poco el apetito al recordarle que lo normal era no conformarse con la miseria de los últimos días.

La consiguiente pregunta de Rick sí le hizo prestar más atención y levantar la mirada de la pieza de comida que ahora sostenía en las manos. Parpadeó de seguido, pues por su pequeña mente de infante no había pasado la posibilidad de que el mjörní estuviera herido, ya que desde que consiguieron resguardarse bajo los muros de Sendar su amigo no sangraba.

Sin embargo... admitía que sí que había una sombra dudosa que se cernía sobre su comprensión, una demasiado compleja como para que pudiera descifrarla, y a la cual le siguió una explicación igual de entramada y repleta de términos ininteligibles para él.

Aniol no entendía de "globos oculares" o "vestigios evolutivos" en absoluto. Pero le quedó claro lo importante, y es que Räg lo estaba pasando mal. Cuando percibió sus lágrimas y su respiración agitada se levantó despacio, llevándose las manos a la boca y agitando la cabeza a todos lados en busca de alguien que pudiera expresar las palabras adecuadas. Se detuvo en especial sobre Damian al imaginar que probablemente para él resultaría algo asombroso que el lagartito pudiera escupir sangre por los ojos. Su mente por contra viajaba por otra senda.

Era sabido en su mundo que las niñas sangraban un poquito por ahí abajo cuando se convertían en mujeres... él mismo había oído conversaciones de sus hermanas en las que susurraban tales misterios. Quizás Räg estaba creciendo e iba a convertirse en una mujer lagarto, de ahí a sus escamas moradas y tan hermosas. No le veía lo malo. Ni tampoco el peligro.

No... —se lamentó. El churumbel se deslizó como una nube cargada de aprensión hasta quedar cerca del mjorní. No llegó a enredar sus dedos en sus ropajes, pero le agarró su mano izquierda con suavidad sin querer abrumarle con ningún abrazo. La situación ya era límite, lo último que deseaba era ver a uno de sus grandes referentes en ese estado—. Pero... Räg... tú no eres violentu... además... siempre eres amable con todos nosotros... incluso cuando me enseñas a usar el palito... —agachó la cabeza un poco cabizbajo, no podía ser cierto que estuviera destinado a cosas malas.

Era raro que expulsara sangre por los ojos. Y muy inquietante. Pero bueno Tawar era una planta parlanchina, Colmillo un perro con su hocico y su olfato y todo y Nohlem de vez en cuando ronroneaba bajito.

Y ayer él había degollado a un jabalí-oso gigante. Si necesitaban acostumbrarse a verdades espinosas no veía otro momento mejor que ese.

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"Ya No Hay Fuego, Pero Sigue Quemando."

"Son Un Sentimiento Suspendido En El Tiempo, A Veces Un Evento Terrible Condenado A Repetirse."

"Deja Que Tu Fe Sea Más Grande Que Tus Miedos."

"¡Se Lo Diré Al Señor Santa!"
Tak
Tak
GM

Ficha de cosechado
Nombre: Airi
Especie: Sanaí
Habilidades: Habilidad manual, memoria, imaginación.
Personajes :
Gael/Koval: fuego fatuo terrícola.
Kin: demonio raigaurum irrense.
Ayne: anima sinhadre.
Eara: sinhadre sin esencia.
Nime: demonio mineral libense.
Iemai: cercana, fallecida.
Airi: sanaí.


Unidades mágicas : 3/8

Síntomas : Tendencia a alargar sus baños.

Armas :
Gael/Koval: espadas rectas, maza y quimeras.
Kin: alfanje y guan dao.
Ayne: sable.
Eara: ballesta de repetición.
Nime: dagas.
Airi: diálogo y esconderse.


Status : (ノ☉ヮ⚆)ノ ⌒*:・゚✧

Torreón Sendar - Página 54 Empty Re: Torreón Sendar

30/06/24, 09:14 pm
Airi no pretendía crear un debate de quién debía curarse primero, al menos no en ese momento, aunque le supo un poco mal haber dejado claras sus prioridades sin darse cuenta. Tras suturar de aquella manera tan burda la herida de Connor no se podía quitar de la cabeza la arena y otras cosas que habían podido quedar hundidas bajo la herida, eso suponiendo que una posible infección remitiese con ayuda de aquel amuleto.

Cuando hizo la pregunta a Räg lo había hecho desde la preocupación, pero no pudo evitar sentirse mal al ver que con ello solo había conseguido ponerlo más nervioso. Su lengua se trababa constantemente al hablar. Parecía que tuviese que confesarles algo horrible, y Airi se pensó lo peor. Tal vez realmente su vida estaba en peligro o algo así, y no había querido confesarlo antes para no bajar más los ánimos. Al lado de sus temores, la explicación que dio no sonaba tan terrible.

Decir que le estallaban los globos oculares le hizo congestionar la expresión con la impresión. Suponía que no era tan extremo como lo había hecho sonar o se habría quedado ciego, pero quién sabía si había magia o algo parecido detrás de eso. Ya nada le extrañaba.

Se calmó considerablemente a medida que continuaba su explicación, pero cuando implicó que aquello era algo malo en su mundo torció la cabeza con confusión. ¿Acaso no era un rasgo natural en su especie? Pero la explicación continuó y Räg sonaba tan convencido cuando les informó de que aquello le convertía en alguien violento que Airi no supo cómo reaccionar. Se paralizó en el sitio, ponderando. No sabía literalmente nada de su especie, y lo único que tenía era la palabra de Räg para tratar de entender de qué iba todo aquello.

El mjörní le había hablado del pasado de su mundo. Le había mostrado su horror por la violencia y la guerra. Creía conocerlo bien, ¿pero lo hacía? No le creía capaz de engañarles, incluso les estaba contando algo malo sobre sí mismo, aunque fuese tarde, y aunque no acabasen de entender qué implicaba. Airi siempre había sentido seguridad al lado de Räg, y sus amigos mjörnís al parecer también, si lo que decía sobre que le habían ayudado era cierto.

Le sanaí tenía demasiado cansancio encima para continuar dándole vueltas al asunto tras aquel pensamiento. Si sus amigos, de los que había hablado con tanto cariño, confiaban en él, elle también se iba a fiar de su instinto. Como lo estaba haciendo Aniol.
Te conocemos, Räg, tú no eres así —añadió tras el niño. «Salvo que cambie de repente» le traicionaron sus pensamientos—. No hay necesidad de preocuparse por eso ahora. No eres un peligro para nosotros, hasta ahora nunca lo has sido.
»Sé que es difícil… —Se acercó a él, debatiendo si ponerle una mano en el hombro ayudaría o no a calmarle—. ¿Pero podrías responder a otra pregunta? ¿Es… algo que hayas visto que le pasase a otros con tus propios ojos? Lo de volverse violentos, quiero decir.

Ya frente a él, estaría pendiente de si su ansiedad iba a más para tratar de ayudarle o dejarle espacio. No sabía qué hacer, y por el ambiente reinante tenía la seguridad de no ser le únique.
Raven
Raven

Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivación
Personajes : Ethan: Humano, Ingles/Japonés 1.75

Síntomas : En ocasiones, se le desenfocará brevemente la vista.
Armas : Ethan Lanza partesana y una daga

Status : Ciego y cojo, el chiste se cuenta solo.

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02/07/24, 12:19 pm
Ethan era agnóstico por mera vagancia. No es solo que no siguiera ninguna religión, es que la más cercana a la que había estado eran las fábulas japonesas que su padre le había leído de pequeño. No creía en las supersticiones aunque tampoco lo había hecho con la magia y ahí estaba, rodeado de criaturas de otros planetas mientras hablaban en el salón sobre miedos y etnias. Las devociones de uno simplemente se diluían en un concepto más simple y es que sí había la posibilidad de que sucediera, en esa ciudad iba a ocurrir.

Agradeció estar lejos cuando Rag empezó a hablar pues así su única compañía fue la comida y no el tartamudeo apenado de su compañero. No es que no tuviera empatía pero como el clima de aquel lugar hasta esa emoción se veía apagada por mero cansancio. Tanto así que cuando quiso seguir la broma de los melocotones se dio de bruces con una triste realidad, no habían. Claro, con tanto tiempo entre medias la fruta había cambiado de estación y las que en su día abundaban ahora eran sustituidas por otras muy diferentes. Hasta esa tontería le entristecía, sin melocotones lo que les quedaba ahora era multitud de naranjas. Tomo una para él y otra para Aniol suponiendo que Nohlem solo había bromeado al respecto.

-No quedan.

Mencionó en bajo mientras se la daba al pequeño y regresaba a su asiento de la forma más respetuosa posible. En silencio, se mantuvo pelando la fruta mientras escuchaba todo lo que el lagarto tenía que confesarlos. Siendo honestos, tras la caída en picado de ayer un problema que a primera vista se le antojaba pura xenofobia le hacía quitarle cierto peso al asunto. No lo llegaría a comentar en alto pues la educación seguía latente en él pero a esas alturas un problema cultural en aquella ciudad de mierda era meramente inexistente. ¿Qué más daba que lo fueran aislar si su problema actual es que los querían matar? Regresar a casa se le antojaba un sueño imposible, así que muchos problemas vinculados al mismo se iban disipando tras una extraña niebla irreal.

-Rag… En mi mundo hay personas que piensan que si tienes la tez más oscura eres un delincuente o un asesino, que si te gusta alguien de tu mismo género estás enfermo y que por el hecho de ser mujer pueden tratarte de peor manera… -Se aclaró la garganta sin saber si acercarse o no a su compañero. -Lo que quiero decir es que a veces la sociedad tiene miedo a lo que ellos consideran que se sale de la norma, de lo común y entonces te señalan como culpable de algo que siquiera has hecho.

Se quedó pensativo en el sitio recordando los inicios que habían tenido todos. El lagarto nunca había sido agresivo, al contrario, le había visto sufrir ante el menor comportamiento fuerte del resto. No sabía apenas de aquella sociedad de lagartos pero cuanto más les compartía acerca de ella más claro le dejaba que no era nada sana. No buscaban conflicto hasta el punto sesgado donde alguien joven como Rag sufría porque una sola persona levantara la voz, decían no ser agresivos pero aislaban a personas inocentes por un rasgo físico que no elegían tener, aunque fueran simples críos.

-¿Y qué hay de malo en ser agresivo? Aunque fuera el caso, no te digo pegar por pegar ni ser violento por serlo, pero a veces es necesario levantar la voz y en otras por mucho que no nos agrade hay que poder defenderse. -Se encogió de hombros en el sitio. -Rag tu no eres mala persona por tener una condición racial, pero tampoco lo serias si te permites estar enfadado. Sea lo que sea lo que te hayan dicho llevamos no sé cuánto tiempo conviviendo todos juntos y desde luego que más allá de darnos un susto con tanta sangre no has hecho nada malo.
Harek
Harek

Ficha de cosechado
Nombre: Rick
Especie: Humano
Habilidades: Puntería, habilidad mental y carisma

Personajes :

Heridas/enfermedades : Raspazos y contusiones varias, luxación del tobillo izquierdo
Síntomas : A veces tendrá ataques de claustrofobia.
Armas :

  • Rick: Sable y arco
  • Erknest: "Espada legendaria" y cuchillas de aire

Status : The journey never ends

Humor : Cualquier cosa me vale.

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03/07/24, 04:53 pm
Con las primeras palabras del mjörní y su claro nerviosismo, a Rick le quedó claro que aquel tema iba a ser muy peliagudo. No es que ver incómodo a su compañero fuera algo nuevo, ya se había fijado en lo estresante que le resultaba el conflicto desde hacía tiempo, pero el punto en el que se encontraba era más preocupante. El neoyorquino escuchó atentamente, manteniendo la fachada de tranquilidad para no empeorar sin querer los nervios de Räg. Tenía claro que si podía ayudarle tras lo que fuera a explicar lo haría.

Lo primero que expresó con la cara Rick fue una ligera sorpresa, comedida tanto por todos los detalles que le faltaba por contar a su compañero como por la curiosidad familiaridad con eso de hacer estallar los globos oculares. No podía negar que la apariencia de Rägjynn le había recordado desde bastante pronto a los lagartos cornudos que vivían en algunas partes de Estados Unidos, pero ni por un segundo se le había ocurrido que también compartieran ese rasgo tan peculiar. En su imaginación no es que resultara algo muy agradable y prefería quedarse con la duda de más detalles sobre cómo funcionaba, pero aquel no era el momento para dispersarse. Vale, era una condición rara entre su especie, pero... -(Hay algo más, ¿no?)- pensó. Por más repelús que ya le diera a él solo eso, podía intuir que la ansiedad del lagarto tenía un motivo más profundo que no tardó en revelar.

Fue a esas alturas que el chico fue comprendiendo todo el peso de la situación en la que se encontraba el mjörní. Tal vez ya por las connotaciones que tenía esa palabra en La Tierra se puso en alerta antes de que la conversación siguiera, gustándole cada vez menos lo que conllevaba ser un "sanguinario". En cualquier otro momento su escepticismo y el bagaje que tenía su mundo ya le habrían hecho dudar de la veracidad de esa parte que proclamaba el Culto, pero además tenía pruebas claras de que, a pesar de lo que dijeran en Mjörne, aquella era una creencia falsa y dañina. Y aunque no las tuviera, confiaba en su amigo y aquellas lágrimas no transmitían ni una pizca de esa supuesta maldad contenida.

Miró brevemente al resto del grupo, buscando cómo se habían tomado la noticia. El cansancio no le permitió mostrarlo, pero se alegraba de que pareciera que pensaran igual al respecto. Afectado por la pena del mjörní, Rick olvidó por un momento el dolor de sus heridas y se levantó del sillón con la vara. Mientras se iba acercando a su compañero, fue asintiendo a los tiernos ánimos de Aniol y a los sensatos argumentos de Airi y Ethan. Por un momento tuvo la misma duda que le sanaí, pero el neoyorquino acabó poniéndole una mano en el hombro en señal de apoyo para intentar ayudar a calmarle, aunque prestando atención por si prefería tener espacio. Con un tono tranquilo y tan conciliador como le permitía el cansancio del último día, empezó a añadir a los ánimos: -Rägjynn, Ethan tiene razón. No todo lo que cree la sociedad o parte de ella tiene por que ser cierto. Es cierto que no conocemos todo sobre tu mundo pero... fíjate en lo claro que lo tenemos todos- Sacó las fuerzas para una pequeña sonrisa, la único a lo que podía llegar en esos momentos. -No eres un peligro, y mucho menos por poder o no hacer eso. Hemos pasado mucho tiempo juntos para saber que eres buena persona y nada va a hacer que cambiemos de opinión.-

La pregunta de Airi le pareció muy acertada para que su amigo comprendiera más su punto, así que esperó atento a cómo iría reaccionando a todo aquello y a su respuesta.
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